Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Fábula humana

Ninguna historia (Actualidad del mito), ninguna tragedia es más conmovedora que aquella parte de la Odisea (La Odisea de Homero) donde Ulises llega a su tierra, Itaca, y sólo es reconocido por su viejo perro, Argos (Itaca y la Roda de la Mancha, Hermanas).

Sobrecoge tanto que ahora, para los siglos XX y XXI, Itaca es una especie de sueño interrumpido, una metáfora de lo ilusorio, una tierra a la que se llega por la ilusión y se descubre por la pesadilla (Posmodernidad y economía).

Creo que en alguna oportunidad copié para ustedes el poema “Itaca”, de Constantino Cavafis (Literaturas), pero no resisto recordárselos:

Itaca

“Si vas a emprender el viaje hacia Itaca

pide que tu camino sea largo

y rico en aventuras y experiencias.

A lestrigones, cíclopes o fiero

Poseidón, nunca temas.

No hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

Nunca a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al fiero Poseidón encontrarás

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo,

que numerosas sean las mañanas

de verano en que arribes a bahías

nunca vistas, con ánimo gozoso.

Detente en los emporios de Fenicia,

adquiere hermosos artículos:

madreperla y coral, ámbar y ébano,

perfumes deliciosos y diversos

-cuanto puedas invierte en voluptuosos

y delicados perfumes.

Visita

muchas ciudades egipcias y aprende,

con avidez aprende de los sabios.

A Itaca tenla siempre en la memoria.

Llegar allá es tu meta,

mas no apresures el regreso.

Mejor que se dilate largos años

y, en tu vejez, arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino

sin esperar que Itaca te enriquezca.

Un hermoso viaje te dio Itaca. Sin ella

el camino no hubieras emprendido.

Mas, ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño.

Rico en saber y en vida como has vuelto, comprendes

qué significan las Itacas.” (Traducción de Lázaro Santana.)

Fábula humana

Vivía detrás de una pared rodeada de paredes o algo así, estaba presa en la oscuridad, además me vigilaban.

Una mujer me cuidaba día y noche para que no escapara, me cuidaba aun cuando ella misma estuviera durmiendo, sostenía complicados mecanismos de vigilancia.

Yo aprendí a conocer algunas voces, muchas voces. Había discusiones y murmullos y hasta palabras dichas con dulzura; a veces percibía los abrazos, la alegría, la fiesta.

Cuando me mencionaban era cuando trataba más esforzadamente de oír. Yo no sabía mi nombre, pero alguien me llamó un día desde el otro lado de la pared, me gritó ¡Alicia, Alicia!, y ahí lo supe.

La voz era de hombre pero no amenazante. Después oí varias veces que la gente hablaba de Alicia, de mi persona. Las orejas se me abrían como flores tratando de saber qué planes tenían para mí.

En la purísima tiniebla, cómoda, bien alimentada, yo no tenía más que soledad. Mucho más tarde descubrí que, en eso, me parecía a todas las personas, estuvieran secuestradas, estuvieran libres.

Me aburría, no tenía un solo recuerdo, una sola nostalgia, nada que me hiciera reír o llorar como un humano.

Tuve que inventarme un trabajo, una rutina. Consistía el trabajo primero en descifrar quién era yo. Segundo, quiénes me habían capturado y qué querían de mí.

Me tocaba los labios esperando que en verdad esa fuera mi boca. Igual con mi nariz, mis orejas, mi frente, y hasta una mano con la otra y los pies. Debe considerarse que no tenía una idea clara de las formas, ni si cinco dedos lleva cada mano y cada pie, y era cuestión de aventurarse, de indagar, y luego ensayar el modo de usar esos instrumentos.

Cuando llegué a la verdad de esas cosas más simples, debí entender qué era y de dónde venía ese impulso de saber, aun de saber esas simples cosas.

Me toqué el vientre, los antebrazos, el torso, la cabeza. Adentro de todas esas formas había algo impreciso. Me dormí y soñé que ese algo impreciso se llamaba órgano, y que yo fundamentalmente estaba viva porque mi corazón latía en medio del pecho y mi cerebro también podría decirse que latía dentro de la cabeza.

Cuando desperté me toqué la cabeza. Órgano raro era el que estaba dentro de ella: le iba a dar luz a mis ojos, sonido a mis cuerdas vocales; casi que me daba toda el alma a mí.

Mi cerebro era de constitución blanda, sin embargo. Se dividía en dos partes como islas, como una nuez o las figuras del test de Rorschach.

Yo estaba hecha para danzar por la parte derecha del cerebro, escribir por la izquierda, hacer complicados ejercicios de matemática gracias también al hemisferio izquierdo del cerebro, pero cantaría con voz de miel gracias al derecho. Mi pensamiento sería una cruza del derecho y el izquierdo, y ahora debía empezar a estudiar a la gente que estaba fuera de mi prisión, sobre la cual contaba con muy pocos datos, vagas referencias.

Cuando dejé de examinarme a mí misma y estaba a punto de empezar el complicado estudio, oí que desde afuera llegaban unos gritos.

Yo siempre estaba sobre todo con dos personas, la mujer que me vigilaba y el hombre que me llamó una vez “Alicia”.

El hombre gritaba: “¡No, no puede estar muerta”.

La mujer le decía: “No se mueve”.

Tomamos un taxi el hombre, la mujer y yo.

En el lugar adonde fuimos pusieron a la mujer en una camilla y trataron de comunicarse conmigo a través de la pared. Yo respondí.

Me parece que no pasó mucho tiempo hasta que estuve acostada sobre el pecho de mi guardiana, y de su corpiño levantado salía un alimento tibio y delicioso hacia mis labios que sí, eran mi boca.

Envío

¡Celestino hizo que nos mandaran un mensaje! Se está recuperando de nanas muy serias, pero, como dice, todavía no vio el túnel, y con nuestro amor, no lo verá por muchos años.

¡Te queremos, valiente Celestino! Vancho, que no aparece más en este sitio, me mandó un mensaje en el que te envía su mayor afecto y deseos de que te recuperes pronto. Estoy segura de que es el deseo de todos los que están leyendo esto, y segurísima de que se cumplirá.

Mora

Monografias

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Comentarios

11 respuestas a “Fábula humana”
  1. César Hugo Cánez Ramos dice:

    APRECIADA MORA:
    ESTUPENDA REMEMBRANZA DE ITACA, UN BELLISIMO POEMA CLÁSICO, DEL INSUPERABLE HOMERO.
    SU LECTURA ENNOBLECE Y FORTALECE EL ESPÍRITU, Y NOS DA LA POSIBILIDAD DE REFLEXIONAR, SOBRE NUESTRO EFÍMERO PEREGRINAJE EN ESTA VIDA.

    AFECTUOSA MENTE
    CESAR CANEZ RAMOS

  2. César Hugo Cánez Ramos dice:

    APRECIADA MORA:
    ESTUPENDA REMEMBRANZA DE ITACA, UN BELLISIMO POEMA CLÁSICO, DEL INSUPERABLE HOMERO.
    SU LECTURA ENNOBLECE Y FORTALECE EL ESPÍRITU, Y NOS DA LA POSIBILIDAD DE REFLEXIONAR, SOBRE NUESTRO EFÍMERO PEREGRINAJE EN ESTA VIDA.

    AFECTUOSA MENTE
    CESAR CANEZ RAMOS

  3. GERINELSON OLIVEIRA DANTAS dice:

    Mora, su fábula es estupenda!
    Gracias

  4. Jose Itriago dice:


    Más allá de más allá, más allá de nosotros
    pintaste de violeta el más bello silencio
    mullido y perfumado, donde vamos a flotar.
    No más palabras: ¿qué nos queda por decir?

    Intuyo que floreces en tus sonrisas
    Escasamente distingo el perfil de tu cuerpo
    pero siento el olor de tu piel, la beso, la acaricio
    y me lleno de ti más allá de todo
    mientras el silencio se preña de ternuras

    Déjame verte espléndida, luz de mis ojos
    déjame sentirte bella, brisa de mi madrugada
    déjame descubrirte una vez más
    deja, déjate llevar por la vida.

    Quiero que estés como sola: frente a mí, junto a mí
    adosarme a ti, sin violar tu silencio
    …tu aceptación callada
    llevarte a un sueño mío o entrar a un sueño tuyo
    pero te sigo acariciando
    y tu cuerpo es tan real
    y tus calores son tan reales.

  5. Donato Fernando Ficchì dice:

    Hoy en dia me parece que se haya olvidado el significado y el valor del tiempo.Todo se hace de prisa asì que cada pregunta que expresamos nesecita rapido una respuesta.Cuando estamos de vacaciones y viajamos lejos la mayoria de las personas se convierte en turista que se pasa el tiempo fotografando cualquier cosa.
    A veces entre las personas que no se conocen resulta imposible establecer un contacto a traves de la mirada. Tampoco con los ojos sabemos expresar a alguien algo que no sea un juicio de valor sobre el traje que lleva o sobre su estilo de peinado.
    Todos estamos como si fueramos cada uno en un ambiente impermeable, como en la vida intrauterina. Creo que el empleo de los ultimos medios telematicos va a empeorar la comunicacion directa entre las personas. Cuando estuve en las Asturias en un café estaba un papel que decia:”Es sorprendente ! La ciencia ha descubierto una manera de comunicar en modo directo y de persona que se llama ‘Tomar un café con alguien’ . Muchas gracias por Itaca y la Fabula humana y me disculpeis por mi lenguaje incorrecto Donato Fernando Ficchì

  6. Gaby Rodriguez dice:

    Querida Mora,
    Disfruto leerte y a los que te escriben también. Con tu fábula recordé la clase de literatura, todo un viaje…que tiempos aquelllos.

    Cuanta razón tiene Donato; tomar un café con alguien siempre será la mejor forma de contactar, dejarse llevar y compartir…y no, afortunadamente, no tiene mucha ciencia,

    Saludos!!

  7. Joise Morillo dice:

    Saludos querida Mora y todos.

    Adoro la filosofía de San Agustín. Desde luego, viajar corresponde a conocer el mundo, en la medida de conocer: etnias, gente de otros pueblos, de interrelacionarse con otras culturas, en esa medida conoceréis una pagina del libro que es el mundo, cada una de las ciudades visitadas es una pagina, que, degustada -valga la expresión- acervará la inteligencia del viajero.

    “El mundo es un libro, y quienes no viajan leen sólo una página.” (San Agustín, Dixit)

    No obstante derivado de la inclemencia de la historia y sus avatares, ejemplos profundos de dolor se siembran en la vida de seres que desesperadamente claman justicia, por lo cual, se niegan estoicamente a dejar sus terruños y literariamente exclaman sus opiniones ante el mundo que como un libro le ha tocado leer y/o criticar y, de acuerdo al rechazo a la perversidad.

    Carolina Jaimes Branger le dedica este articulo a su hija Sofía en un periódico venezolano:

    “Partir es morir un poco” dijo el poeta francés Edmond D´Haracourt y añadió “es morir a lo que se ama”.

    Y es aquí cuando el sentido de pertenencia se vuelve referencia. Uno pertenece al sitio donde hizo los primeros amigos, donde jugó, donde se llenó de tierra, donde lloró. Uno pertenece al sitio donde se enamoró por primera vez, donde bailó pegado, donde se dio el primer beso, donde se embarrancó con el primer despecho.

    Uno pertenece al sitio donde cantó, donde se rió a carcajadas, donde hizo travesuras, donde lo regañaron, donde se estrelló contra la realidad. Uno pertenece al sitio donde están enterrados sus muertos, donde celebran sus vivos, donde el cielo es azul como en ninguna otra parte. Por eso irse es morir un poco…

    Pienso en tantos venezolanos que han decidido que es mejor morir a lo que aman que morir a manos del hampa, o a ser unos “sin futuro”, no importa cuántos títulos universitarios posean, o marcharse a trabajar a otro lado antes que hacer negocios rojos rojísimos, que no solo ensucien sus manos, sino sus conciencias.

    Estos venezolanos se han marchado a otros derroteros a buscar lo que aquí no encontraron. Derroteros de los que probablemente vinieron sus abuelos y sus bisabuelos, cuando Venezuela era el país al que la gente venía, no el país de donde la gente se va. Parece que en esto de las migraciones humanas, el círculo de la vida también se cumple.

    Los aeropuertos internacionales se han convertido en escenarios de desgarradoras escenas de despedidas y de familias divididas. Lo peor es que no ha sido por una guerra, una hambruna o cualquier otra situación desoladora. Ha sido por causa de una “revolución” que ha convencido a la mitad de los venezolanos que lo que no saben, no tienen o no han alcanzado es por culpa de la otra mitad. Por unos ñángaras que han estado toda la vida detrás del poder y que cuando finalmente lo alcanzaron llegaron con sed de venganza, saquearon el país… y solo en eso han tenido éxito. Venezuela está destrozada política, económica, social y moralmente.

    Cada vez que se va un muchacho, hay un pedazo de patria que se va con él. ¡Pobre del país del que se van sus jóvenes! “Partir es el último verso de un poema… y hasta el adiós Supremo, es su alma que se siembra, que se siembra en cada adiós… ¡Partir es morir un poco!”…

    Muy lindas las apreciaciones de los comentaristas de vuestro blog

    Os ama
    Joise

  8. Joise Morillo dice:

    Carolina Jaimes Branger es una destacada periodista venezolana, entre otras cosas, poliglota.

  9. pedro reyniery fletez ramirez dice:

    Bisoños saludos para todos: Dichosamente me congratulo aun en lo tardio de mi vida, al tener la privilegiada oportunidad que me brinda este maravilloso Blog de Monografias, para asomarme a la sapiencia, (de los anteriores exponentes) robusteciendo mis ansias de aprender, como lo he palpado con esta amena lectura sobre La Fabula Humana, que en forma tan descollante nos presenta la ilustre escritora Mora Torres.

  10. Sophy Jean dice:

    incluso si tengo problemas para entender todo y me doy cuenta …. me aferro a pedir consejo .. felicidades y gracias
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  11. Sophy Jean dice:

    Me gusta tu blog, es realmente genial! Exactamente, eso me ayuda mucho para configurar mi propia (incluso si todavía está en Canje de puntos de muerte) !!!! Continúa como ella, me encanta!
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