Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El pelotazo fantasmal

Desde el fondo del pasado (Relación entre el pasado y el presente) me llegó un pelotazo fantasmal mientras miraba por televisión el partido de fútbol Argentina-Holanda (La mujer en el deporte: Un acercamiento al fútbol). Por suerte era fantasmal y se disolvió en el aire, porque la pelota estaba hecha de huesos; mejor dicho, era un cráneo humano (Las Religiones primitivas).

Esperé a que terminara el partido, festejáramos, etcétera, y me arrimé a los diccionarios y los libros de historia (Historia, espejo del pasado y brújula del futuro): esa pelota venía de los juegos ceremoniales de los aztecas (Historia de México 1). Parece ser que este pueblo, maravilloso en todos los sentidos y violento sin perder un ápice de su admirabilidad, ya que tenía una cosmovisión en la que el individuo era un poco menos que la especie, pateaba cráneos de verdad, y que el juego estaba reglamentado con precisión: dos jugadores, el que ganaba era ofrecido en sacrificio (El rostro oculto del hombre americano).

Lo primero que se me ocurrió era obvio: de haber jugado yo, y aun de saber jugar, hubiera perdido. Ningún dios me deleita más que la vida (La Vida). Pero, según leí, estos muchachos estaban ansiosos por ganar, tanto como cualquier Messi, tanto como cualquier calvo Robben, el holandés (Autoestima -Alas y Raíces-).

Pero seguí leyendo el libro de los mexicas y encontré para regalarles a ustedes esta magnífica oración -en realidad, se me ocurre que puede rezarla cualquiera de nosotros, aun hoy, porque la poesía salva las distancias entre las religiones:

“Madre de los dioses, padre de los dioses, el dios viejo, tendido en el ombligo de la tierra, metido en un encierro de turquesas. El que está en las aguas color de pájaro azul, el que está encerrado en nubes, el dios viejo, el que habita en las sombras de la región de la muerte, el señor del fuego y de los años”.

Ya en anteriores incursiones frente al televisor fanático de los partidos del Mundial, se me habían ocurrido algunas cosas ciertamente truculentas.

En lo que más pensaba -y justo ahora, cuando un peligro real nos acecha- era en la guerra.

¿Por qué se ama o se odia tanto un color, una camiseta, una nacionalidad? Este amor o este odio parece, en efecto, el origen de la guerra, de toda guerra, quiero decir.

Yo no quedaba fuera de tal origen: festejábamos los triunfos de Argentina con Elsa y con Topita, de quien ya saben es mi amiga canina. Para Elsa y para mí deliciosos tazones de café con crema y un trozo de tarta de manzanas; para Topita, ya absolutamente identificada con los colores celeste y blanco, un hueso bien lleno de carne, y como postre se nos escapaba un bocado de tarta hacia sus fauces.

Mucho antes de que los aztecas se dieran esas fiestas peloteras, descubrí en mis libros lo que los chinos utilizaban para el menester. Unos mil años a.C., y con un equipo más completo que el de los aztecas, la pelota que revoleaban estaba hecha de cuero, rellena con cabello de mujer -estos chinos sí que son poetas.

El origen moderno

Más allá de los chinos, los aztecas, del juego llamado episkyros entre los griegos y en la época de César, en Roma, el llamado harpastum; más allá de los partidazos que se armaban en Florencia, en la plaza Santa Maria Novella, se jugaba en los campus de las universidades inglesas ya entrado el siglo XIX, era un juego de jóvenes caballeros. Ya con sus reglas, casi idénticas a las actuales; lo primero que se prohibió fue el uso de las manos, para quitarle rudeza.

Después fue una semilla que no se sabe quién sembró a todo lo largo y lo ancho del mundo, en especial de América Latina. Algunos lo vieron como una peste y otros como una fiesta. Y tiene de las dos. Es una fiesta con virus incluidos, con contagio incluido.

Envío

…y ahora no nos queda más que desear -todos los latinoamericanos, toda América mejor- que gane latinoamérica, en este caso, azarosamente, Argentina. ¿Por qué no?

Abrazos fanáticos

Mora

Monografias

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Comentarios

8 respuestas a “El pelotazo fantasmal”
  1. Jose Itriago dice:

    Pero claro que si. Argentina ganará. En mi casa y en todas las casas estaremos comiendo asado y tomando vino para celebrarlo. Vendrán los muchachos con sus familias. Nos abombaremos de tanto comer, quedaremos roncos de gritar y sobre todo, será una gran fiesta.

    Apostamos a la albicleste con todo el corazón, seguros de que doblegará al feroz teutón.

    Se empieza de cero, sin antecedentes. Los resultados que fueron tendrán su explicación, pero en Maracaná brillará el sol.

  2. silvia patricia piedrasanta dice:

    Mora Torres: Distinguida señora, me ha gustado su escrito, Historia, simbolismos, y desde los más profundo de sus letras ha dejado plasmado la identificación con su patria.
    A mi me gusta el mundial, es la única vez que veo fut-bol. Pero en esta oportunidad me encuentro en un proceso mental de mucha confusión, porque la guerra en el Medio Oriente , no logramos el resto del mundo luchar por que se termine. Saludos.

  3. fabi risso dice:

    Que linda nota! Mora
    Yo quiero la Copa en casa, Argentina!
    Una vez ví calcio Fiorentino, durísimo.
    Ojalá, Brasil salga tercero, y que los Holandeces jueguen con los zuecos de madera, en lugar de botines
    Sí, y que brille el Maracaná, carajo! José!
    Abrazos

  4. fabi risso dice:

    Holandeces, nó
    Holandeses, sí

  5. Joise Morillo dice:

    Saludos, pero triste por la perdida de nuestro representante latino.

    El juego de pelotas de Olmecas, Mayas y otros colectivos étnicos mesoamericanos, tiene un planteamiento de carácter espiritual, teológico, político y ético, caracterizado por la constante lucha entre el bien y el mal, representado por una teogonía donde luchan dos contendientes, representándose cada luchador como, el sol y la luna donde cada lapso de momentos de exposición de cada uno de los astros es un triunfo contra el otro. No hay certeza del honor que recibe el ganador, no obstante se llego a afirmar que para el vencedor, el trofeo seria entregar su vida en sacrificio (Holocausto) y con ello congraciar su espíritu ante su Dios para la eternidad. Un texto narrativo de tal acepción es el Popol Buh, con este se acepta una version epica y etica de lo que es Justicia, derivada del bien contra la maldad

    Os ama

    Joise.

  6. fabi risso dice:

    El pelotaso fantasmal, lo asocio al de Iguaín en el gol anulado por orsay, que gritamos todos ahogados viendo como se esfumaba como un fantasma, y no era mentira!
    De todos modos, Argentina Valiente, y sabemos que el futbol es así, un juego difisil y competitivo..
    Vamos Argentina!
    Carajo!
    Saludos a todos!

  7. Mirta Beatriz Gariglio dice:

    Mientras llueve mansamente sobre el valle de El Bolsón y nieva en las cumbres de los cerros cordilleranos enlazo pensamientos y escribo al calor perfumado de la leña que arde. Mis comentarios quieren agregar algo con respecto a los juegos de pelota prehispánicos regionales quizá truculentos también en sus comienzos.
    El mapuche, llamado araucano por los españoles, practicaba entre varios juegos el palín o chueca. Los partidos se jugaban en canchas muy extensas y a veces duraban días o semanas. Los equipos tenían un número igual e impar de jugadores que iba de cinco a quince. Cada participante portaba una especie de bastón invertido y buscaba llevar la pelota, que en un principio fue de piedra y luego de cuero, hasta la línea contraria. Cada punto a favor era una “raya”. No había árbitros. Como en todo juego había reglas que cumplir y la gracia era lastimar lo menos posible a los contrincantes aunque a veces los torneos eran tan trabados y forcejeados que más de uno salía maltrecho. Cada grupo tenía su hinchada y sus brujos. Se acompañaban de rezos, bailes, rituales y banquetes. Su objetivo era unir a las comunidades o fortalecer las relaciones entre las mismas.
    Luego los españoles prohibieron el juego con la excusa de la indecencia de jugar medio desnudos o de que era pagano invocar a los dioses de la pelota o que daba ocasión a la promiscuidad sexual ya que solían intervenir mujeres. Lo que ocurría es que ya a esa altura se había alcanzado un alto grado de sublimación en el deporte pues a través de él se dirimían los conflictos y diferencias entre ellos y con otros pueblos. Y fundamentalmente que los ganadores tomaban decisiones, azuzaban el espíritu guerrero y diseñaban formas específicas de resistencia a la colonización.
    Junto al idioma y a la religión ha sido este juego uno de los tres pilares básicos de la cultura mapuche y por eso ha sido nombrado juego nacional en Chile. Y los niños argentinos lo juegan en nuestras escuelas rurales de la zona resaltando las reglas y valores que se ejercitan.
    Refiriéndome al mundial de fútbol hay dos aspectos que me gustaría destacar y que, de alguna manera tiene relación con lo escrito anteriormente. Uno, con respecto a lo deportivo: hubiera sido fantástico volver a traer la copa, la arañamos, pero me pareció hermoso todo lo que dejó la selección nacional en el campo de juego. Otro, relacionado íntimamente con el comportamiento de los jugadores es el clima social que pintó sonrisas aún en los “mala onda” que siempre andan a contramano de la alegría. Aún el sentimiento de dolor ante el resultado adverso fue compartido con orgullo y esperanza por la mayoría.
    Un deseo aparte para mi país, es que a este humor social, a este sentimiento de lo colectivo y a esta energía positiva los pudiéramos transferir de la competencia deportiva a la batalla que estamos librando en este momento y donde está en juego algo más valioso que una copa dorada, nada más y nada menos que nuestra soberanía nacional.
    ¡Vamos Argentina!
    Mis cariños.
    Perla

  8. Joise Morillo dice:

    Saludos nuevamente para todos y, Mora, con vuestra venia, quiero decir de Mirta Beatriz

    Me encantó esto:

    “Mientras llueve mansamente sobre el valle de El Bolsón y nieva en las cumbres de los cerros cordilleranos enlazo pensamientos y escribo al calor perfumado de la leña que arde. Mis comentarios quieren agregar algo con respecto a los juegos de pelota prehispánicos regionales quizá truculentos también en sus comienzos.”

    ¡Linda estrofa!

    Además, acepto vuestra versión de carácter crítico respecto al sistema inquisitivo y estratégico que utilizaron los conquistadores españoles para someter mediante este procedimiento sofista y coercitivo a esas civilizaciones aborígenes. Y, no solamente en contra de los mapuches, sino, contra toda civilización prehispánica. Según mi criterio vuestra concepción filosófica, al respecto, tiene un alto valor derivado de la visión de peligro que ofrecía para los conquistadores la concentración de poder bélico que la comunión de etnias aborígenes desplegara mediante el concierto del juego -o los diferentes juegos- de pelota que se llevaran a efecto y, donde la “verdadera” función debería ser -bajo la sombra- la unión de los pueblos en contra de la asimetría de poder.

    “Perla” recibid mis más sinceros halagos

    Os ama

    Joise



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