Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

En memoria de Laura

Que nuestro espacio sea un lugar de encuentro (El encuentro), de alegría algunas veces (La risa como terapia) y de poesía muchas (Historia de la Poesía) -en especial por las respuestas de mis increíbles amigos lectores y escritores- no significa que afuera no pasen cosas tristes. No significa que afuera no hayan pasado cosas tristes. Tampoco significa que debamos olvidar (La Vida).

En cada lugar de América latina, alguna vez, suceden, sucedieron (La Sociedad Posible en Discurso Político Latinoamericano). Y hubo ogros y princesas y príncipes, o mejor dicho, asesinos y jóvenes o viejos idealistas, llenos de amor y con el brazo armado o desarmado, pero siempre elevado y amado hasta lo alto del mundo (La deriva humana construye un paisaje a cada momento vivido).

Laura eternamente tenía en los labios esta frase: “Siempre confié en la benevolencia de los extraños”. Adoraba a Blanche Dubois, la protagonista de Un tranvía llamado deseo, que la decía al final de la película (El cine y la literatura, una relación de intertextualidad).

Otros habían elevado los brazos también, y blandían una bandera de odio (Resentimiento vs. Estupidez).

En memoria de Laura

De haber sido un poco menos flaca, no hubiera entrado allí. Cuando se dio cuenta de que entre la última “comida” que le llevaron y la que tenía ante sus ojos no sabía cuánto tiempo había pasado, si uno o dos días, tomó el tenedor e hizo su primera marca en la pared negra y diminuta, dejando una señal blanca que ella sola entendía o sabía que estaba. La tercera y la cuarta marcas las hizo juntas, porque calculó dos días entre plato y plato. Así, como se acordaba perfectamente de la fecha en que la llevaron, calculó cada día de cada mes. La cuenta sólo podía fallar por unas pocas horas, estaba al tanto de su presente. Pero sólo en eso se parecía a un humano, en la idea del tiempo. Todo lo demás se había alejado de su vida, y de la vida en todo sentido, con sus espacios y sus amaneceres y crepúsculos.

Cuando ese hombre la llevaba al baño -nunca cuando ella gritaba que necesitaba ir al baño, sino cuando él quería tocarla y susurrarle palabras horribles- escuchaba algo que podía parecerse a lo humano: una radio. Una radio puesta a todo volumen la hacía sentir que estaba en el mundo a pesar de todas las vejaciones y los empujones del hombre. Era, si tuviera que evaluar, su mejor momento el de la radio puesta a todo volumen, cuando le llegaba una ráfaga de noticias al pasar o una música, la mayoría de las veces tres compases de un tango. Una voz de locutor que le resultaba familiar tejía frases aisladas que no tenían mucho sentido, pero una vez Laura hasta pudo saber la temperatura y no pudo creer que hicieran 24 grados cuando ella se estaba muriendo de frío, aunque menos que en días anteriores. Todo era silencio después y ella volvía a pensar en Malena. Cuando la llevaron allí, Malena acababa de aprender a decir mamá. Antes había dicho papá y caracol. El último recuerdo que tenía de ella era el de una sombra chiquitita llorando al lado del aljibe. Del aljibe del patio de baldosas de esa casa vieja que habían soñado reciclar con Alberto, y un poco lo habían conseguido, aunque faltaba mucho todavía. En el patio habían puesto muebles de jardín y a menudo desayunaban allí. Recién ahora veía con nitidez la cara de Alberto y la cara de Malena, bajo el sol del recuerdo más sangrante. Ahora que estaba en ese cuartito oscuro.

Pero de pronto ya no estuvo en el cuartito; no lograba saber si estaba mucho peor o mucho mejor a pesar de todo, sólo porque sobre ella se extendía el cielo y no había nadie con vida, y apenas respiraba alguno que se estaba muriendo. Pero Laura vivía de verdad estos últimos momentos. Porque había pasado cinco meses sin luz, ni sol, ni cielo, y el dolor físico casi siempre era mayor que éste de la bala, del paseo en carro entre los cadáveres y de caer con un montón de ellos en ese terreno baldío, y estar viva aunque muriéndose. Ya que recién ahora empezaban los verdaderos recuerdos, antes no. Antes todo era el deseo de sobrevivir, las energías puestas en cada acto para sobrevivir, aunque ¿acto podía llamarse a lo que hacía metida en una tumba donde no se podía mover sin tocar con los brazos las paredes mohosas?

Pero sí, era acto su decisión de “hacer gimnasia”, mover rítmicamente los pies con las manos, una mano con el otro pie, la cintura en lo posible, hasta los músculos de la cara, y lograr a veces unas de las posiciones que le habían enseñado en una sola clase de yoga a la que asistió por casualidad a los veinte años.

Quería hacer teatro, estudiar teatro. Ahora que estaba muerta todavía quería. En la enorme bolsa de muertos la habían colocado entre los muertos, y la habían tirado allí. Había alguno que tampoco había terminado de morir todavía, se escuchaba una respiración dramática, y otra quizá más débil.

Llevaron muchos cuerpos en un carro de verdulero, en un carro que tenía inscripta una leyenda de un tango de Gardel: El Día Que Me Quieras. Cuerpos tapados con colchas de colores, todos o casi todos de gente muerta, y Laura mientras muere se está describiendo el viaje hacia el descampado donde los tiran, y ella que ve demonios en cada una de sus últimas respiraciones, intercala voluntariamente recuerdos inocentes o pícaros.

Es como decir que mientras se esté vivo, aunque se sepa que es por un ratito, la vida sigue, y con sus trivialidades también.

Envío

Un abrazo para todos y para José Itriago en especial, que reapareció, y que no importa nunca si se toma un descanso, porque sé que vuelve más joven y más bello.

Lo que escribí está dedicado a Laura Gentile, que fue mi amiga desde la escuela primaria hasta que a sus veintitrés años murió de una manera parecida a la que describo en el relato, como tantos otros amigos, como tantos otros jóvenes que no pude conocer.

Mora

Monografias

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Comentarios

14 respuestas a “En memoria de Laura”
  1. Joise Morillo dice:

    La mujer (madre en potencia).

    No hay elogio suficiente y especifico, ni necesario para ponderar la esencia de la mujer, pues, su naturaleza, su ser, es suficiente para auto-vindicarse y presentarse ante el mundo como universal y necesaria para la vida del individuo humano. Es pues para mi hermoso que tratando de demostrar un reconocimiento; el mundo civilizado le dedique un día a la madre. No obstante, aunque tácito su valor, no creo que algún ser humano tenga la suficiente autoridad para bendecirla y elogiarla, mucho menos entronizarla, ya Dios lo ha hecho.

    Un valor no mensurable se podría señalar, como elogio. Empero la palabra no debería ser suficiente, sino aunado el acto y la consecuencia siempre benévola y considerada en función de solventar el mínimo esfuerzo de ese ser, la mujer, para mantenerse sana y fuerte, tanto sicológica y fisiológicamente “solo por ser” potencial madre.

    Pues bien, la mujer, la verdad profunda, la potencial madre, en comunión de género, considérese –no elogiada con algún sujeto estético de adjetivo- la verdad absoluta respecto a la concepción, para mantener en el Universo la vida humana. Una verdad absoluta y necesaria en el Universo llamado Tierra “también madre” (Pacha Mama) el caldo primigenio de Oparin y Haldane. Valga el sincretismo.

    Una Detracción

    Carta de Cicerón a Ático, Grecia 45 A.C en Los Idus de Marzo

    “Un matrimonio entre cientos es feliz, amigo mío. Ésa es una de las cosas que todos saben y que nadie dice. No hay que asombrarse, por tanto, de que el matrimonio feliz sea ampliamente celebrado, porque lo excepcional es lo que hace las noticias. Mas es parte de la locura de nuestro género humano que siempre nos sintamos tentados a elevar excepción a la categoría de norma. Nos atrae la excepción, porque todo hombre piensa que él es excepcional; y nuestros jóvenes, varones y mujeres, se lanzan al matrimonio convencidos de que de cada ciento, noventa y nueve son felices y uno infeliz o de que ellos están destinados a la felicidad excepcional.”

    Las mujeres

    “(…) Crían a nuestros hijos y, por consiguiente, adquieren una parte en la disposición de los asuntos de los niños cuando ya han adquirido ellos la madurez. (…) La mujer no desea más que el calor del hogar y el amparo de un techo. Viven en el temor de la catástrofe y ninguna seguridad es bastante segura para ellas y a sus ojos el porvenir es no sólo inseguro sino catastrófico. Para luchar por adelantado contra esos males desconocidos, no hay engaño al que no recurran, no hay rapacidad de la que no se sirvan, y no hay ningún placer ni ilustración que no combatan. Si la civilización hubiera estado en manos de las mujeres, seguiríamos viviendo en las cuevas de los montes, y la inventiva del hombre habría cesado con la conquista del fuego. Todo lo que le piden a una caverna, más allá del abrigo, es que sea un grado más ostentosa que la de la mujer del vecino”

    Una concepción básica de Juan Jacobo Rousseau en el emilio.

    Una madre aspira a que su hijo sea un ser feliz desde el momento en que viene al mundo. Y es justo, pero conviene que sufra los efectos del desengasto cuando se ha valido de medios equivocados. La avaricia, la ambición, la tiranía y la falsa previsión de los padres son mil veces más perjudiciales a los hijos que el ciego cariño de las madres.” Para Rousseau la educación es un arte, su logro es difícil de conseguir, casi imposible, derivado a que las más elementales necesidades del educando no son dependencia de otros, de modo que este debe esmerarse, de inicio, a conseguir sus propósitos, es más bien cosa de suerte adjudicarse los mismos sin obstáculos en el camino.

    - Deducción ¿arbitraria?, Eclesiastés , asamblea de los creyentes (7), 25-26 (La Biblia)

    25 Me dediqué a conocer, examinar y buscar sabiduría y perspicacia, para reconocer que la maldad es necedad, y la insensatez, locura.

    26 Y he llegado a la conclusión que: es más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.

    Un simplismo estético (filosófico)

    No importa que la mujer sea gorda o flaca, solo interesa el hecho de ser , su importancia no es especial, es tácita, universal y necesaria, es una verdad.

    A mi, particularmente, me repugna la anorexia, adoro la valentía y el sacrificio. Por ello, a las “heroínas” de todas las naciones y, especialmente: Luisa de arismendi, Juana Ramirez (La avanzadora) Ana Maria Campos. Mujeres que lucharon por la independencia de mi pais, Venezuela.

    os ama

    Joise

  2. Joise Morillo dice:

    Seria mezquindad sino nombrara como heroínas a: María C. Machado, Marta Colomina, Carolina J. de Branger, y con especial elogio a las Mujeres de blanco en Cuba.

    Os ama

    Joise

  3. Gabino Francisco Ramírez Sánchez dice:

    Excelente cuento, relato o como se le quiera llamar, verdaderamente lo hace a uno sentirse compenetrado con la historia que se narra.

    No entiendo los comentarios de Joise Morillo, no tienen absolutamente nada que ver con el relato, parece ser que el individuo no encuentra una manera mejor de llamar la atención y de tratar de adoctrinar a la gente, verdaderamente patética su “opinión” (aparte de mal redactada)…..

  4. Jose Itriago dice:

    No, no debemos olvidar.

    Después de todo la vida se resume en recuerdos. Los presentes son muy breves. Claro, hay recuerdos que son la vida misma y hay maneras de no vivir recordando.

    A veces hay futuro lleno de esperanza. Pero por lo general se proyecta desde un recuerdo, positivo o hermoso. Un novio que espera a su novia por el recuerdo de su tacto, de su olor, de su voz, de un beso de despedida que quedó inconcluso.

    Hay recuerdos terribles, pétreos, fríos, que tienden a aplastarte. Y aun así hay que procurar que el rencor no anide en nuestros espíritus . Pasan cosas tristes, crueles. Es un desfile interminable, insaciables. A veces van vestidos con camisas rojas o verde oliva o con trajes de Pierre Cardin.

    Si ya no puedes más, te falta el cuerpo, la salud se hizo de papel, entonces hay que aprender a observar. En realidad, siempre y en cualquier circunstancia, pero especialmente cuando, lo quieras o no, eres observador de oficio. Estás en el palco, ya no más en la arena.

    Hay que aprender a observar. Seguir los mismos caminos pero verlos con otros ojos. Observar lo apacible de uno que otro matero donde, en medio de la aridez del tráfico, nace una flor amarilla con el centro color malva. A su alrededor, la tierra reseca. Es uno de esos materos que instalan las municipalidades y después, casi de inmediato, olvidan para siempre. Antes me molestaban, eran más bien un estorbo. Pero es que no sabía observar. Una amiga me trajo unas semillas de Francia. Venden sobres con algunas de las florecillas del famoso jardín de Giverny de Monet. Las sembré y me dieron un espectro de flores y hojas extrañas. Me dediqué a observar cómo mi mini jardín francés tomaba forma. Pero sobre todo, fui detallando las expresiones de quienes lo veían, cómo apreciaban aquellas minucias de flores llenas de colores y vida, casi de miniaturista.

    A veces uno se sienta esperando que algo a alguien llegue. Aprecias lo que transita. Y en efecto, muy de cuando en vez, llega. Y entablas una conversación donde poco importa ni vale la pena tratar de saberlo, si ella te dice la verdad o la mentira. Tampoco tú dices la verdad. Al menos no toda, solo la necesaria para la estructura de la conversación, un esqueleto necesario para darle cuerpo. Ella no sabe nada de ti y tú tampoco de ella. Es un momento, una necesidad mutua de seducción, de avivar los recuerdos, darles continuidad. Y observas cómo cambia el brillo de sus ojos mientras, seguramente, también los tuyos van anunciándote. Sientes sus manos y hay calor. Sabes que hay una humedad nueva. Pasará pronto, pero no te importa porque te sentarás otra vez a seguir observando y ahora con un recuerdo nuevo que despierta en ti sueños lejanos. Te vas renovando pero vas perdiendo el rastro, el tuyo y los que un día creíste imborrables, los que tanto deseaste.

    A veces en el viento oigo el mar, que está tan lejos. Extiendo los brazos para abarcarlo y asgo el vacío donde descubro reflejos de estrellas y rumores de amores prohibidos en la playa.

  5. Jose Itriago dice:


    Apreciado señor Ramírez Sánchez:

    Este es un sitio especial que nuestra amada Mora abrió para que todos los que lo deseen expresen lo que quieran. No importa que esté vinculado con lo que ella dice (aunque con frecuencia es nuestra orientación básica, según la interpretación personal de cada quien). Menos aun importa la redacción o la ortografía.

    No acostumbramos a criticar a los demás, sino más bien a aprender de ellos. Todos pueden darnos algo si queremos oírlo. Joise Morillo, a quien usted crítica tan duramente, es Geólogo y Filósofo (entre otras cosas). Si lo lee con atención, verá que hay mucha sustancia en lo que expone.

    Es usted bienvenido y esperamos que escriba cualquier cosa que sienta. Estoy seguro que a todos nos agradará.

  6. Joise Morillo dice:

    Una vez, un amigo argentino -colega- y yo, en coloquio, definimos: personalidad y poder, como simbiosis, aceptamos, que la gente no cambia cuando absorbe, adquiere u obtiene algún poder o cargo importante en una institución o grupo de desarrollo de cualquier índole, sea, familiar, privado o público sino, que le afloran o sus miserias o sus virtudes, en otras palabras, su verdadera personalidad, Ej., La insolencia.

    Mi doctrina es compartir: Aprecio, Cariño, Consideración y Respeto (amor), mi poder es disfrutar lo mucho de eso que mis amigos me otorgan.

    ¡Muchas Gracias Paisano!

    Os ama
    Joise

  7. mariela villa Castillo. dice:

    Excelente relato Sra.Mora Torres, ciertamente mientras estamos viviendo nuestra cotidianidad no nos percatamos de la trsiteza que seres igual a nosotros estàn padeciendo, gracias por tocar nuestras fibras del sentimiento humano por recordarnos que hay seres que sufren y nos necesitan. Reconocimiento a su memoria y respeto por su coraje. Bendiciones a Malena y Alberto, donde se encuentren orgullosos de haber tenido como madre y esposa respectivamente a la Gran LAURA. Felicitaciones, esas historias son las que nos hacen mas humanos.
    Mariela

  8. Gabino Francisco Ramírez Sánchez dice:

    Muchas gracias por su bienvenida Sr. Itriago, agradezco de sobremanera sus comentarios y los tomaré en cuenta para mis próximas intervenciones. Pero, independientemente de que alguien sea Filósofo, Geógrafo, Geólogo o un simple mortal como yo, se me hace en lo particular, una absoluta falta de respeto el hacer un “comentario” totalmente fuera de lugar y absolutamente sin ninguna relación con el texto de referencia, en mi país eso es simplemente exhibicionismo y falta de educación hacia el escritor en cuestión. Yo entiendo que cuando un escritor, un pintor, un filósofo pide un comentario acerca de su trabajo, se debe de hablar y opinar sobre éste y no hacer una perorata en donde se deje de lado y se ignore el escrito. Mil disculpas, pero esto es lo que siento….

  9. Joise Morillo dice:

    Querida Mora espero estéis bien, y a todos.

    Hacia las criticas ¡con sesgo hermenéutico!

    Primeramente, gracias por gastar sus momentos valiosos en leer y criticar mi opinión, empiezo con, Perorata:

    Mi deseo, ante todo, es hacer saber, no mi acepción particular solamente acerca de la mujer -Laura es mujer- sino también la de pensadores y documentación antigua acerca de la misma.
    Por supuesto, esta acepción puede considerarse como perorata en el sentido de que enardece los ánimos a personas que consideran a la mujer como de talante domestico solamente, o para el gineceo, Principalmente por los machistas.

    Patético, de igual forma que lo anterior y además grotesco pues, exacerba muchos sentimientos.

    Respecto a exhibicionismo creo que quien critica debe revisar bien el significado de las palabras porque, perdón, si algo estoy desnudando en esta opinión es la valentía -en parábolas- de la mujer, De Laura que padeció como mártir según mi interpretación, de una canalla política o de un encierro no merecido. Particularmente la considero heroína aun cuando no la nombre porque no la conocí, ni tenía ninguna información de ella, pero mi admiración siendo mujer, se junta a las de que si tengo conocimiento y les nombro.

    De todas maneras Ramírez, os voy a otorgar mediante este Post una perorata de un americano colombo-mexicano que si es un Peroratero de verdad.

    Aquí van “según vos” otros exhibicionismos.

    De Fernando Vallejo, Perotatas (Fragmento)

    “Mi perra Bruja es a quien más he querido. Clarita Gómez era una psicoanalista que murió poco después de leer el prólogo que le escribí para su libro, que resultó póstumo. ¡Como ella! Y es que su papá, que fue un escritor importante en mi tierra de Antioquia, murió meses antes de que ella naciera.

    A García Márquez ya lo conocen. Aún vive. ¿Y este «aún» sobra? ¿Será pleonasmo? El filólogo, gramático y árbitro del idioma Rufino José Cuervo, mi paisano, y que está en dos de estos textos y canonizado por mí en el cielo, es quien habría podido decirnos a ciencia cierta si ese «aún» es pleonástico, pero ya murió. ¿Y este «ya» también será pleonástico?

    La revista Soho aún no la clausuran y es un éxito. Vive de sacar viejas en pelota.

    (…) El artículo «Leyendo los Evangelios» me costó mi renuncia a la nacionalidad colombiana. Un leguleyo que hoy es procurador de la República me demandó por agravios a la religión y me iban a meter preso. ¿Preso yo en el país del narcotráfico, de los paramilitares, de las FARC, de la impunidad rampante? Dios libre y guarde. México me dio entonces la nacionalidad mexicana, y como a la colombiana es imposible renunciar por razones burocráticas pues el proceso toma mucho más de lo que vive un ser humano, hoy soy colombo-mexicano, ciudadano por partida doble.”

    De la Biblia

    No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen. (parabola)

    Exhibicionismo, significado: Consiste en mostrar los órganos sexuales a una o a varias personas sin su consentimiento. ¡Esto no es Joise!

    Os ama
    Joise

  10. Mirta Beatriz Gariglio dice:

    Mora: entre los compañeros y amigos desaparecidos en esa noche cruel, con tu historia, trajiste a mi memoria a Susana.
    Susana era una morocha de pelo cortito, menuda, tenía unos ojos dulces y oscuros y una voz suave y muy baja, lo que no era un impedimento a la hora de defender sus puntos de vista. Êramos compañeras de estudio. Amaba a los niños, por eso quería ser maestra jardinera y tener sus propios hijos. Se enamoró de otro estudiante. Como solía ocurrir por aquella época a alguien no le cayeron en gracia las ideas y militancia del muchacho y fue a dar a un centro de detención. Susana lo buscó, lo encontró y y pudieron casarse estando él en prisión y con el futuro en suspenso.
    Siempre recuerdo una clase de expresión corporal en la que debíamos contar una historia donde pudiéramos trabajar gestos y movimientos. La única que quedó grabada en mi mente fue la de Susana: trataba sobre una abeja que quedaba atrapada en un inmenso frasco de miel y que hacía grandes esfuerzos por liberarse. La sensación de impotencia, asfixia y desasosiego me embargaron más allá de que la abeja alcanzó a llegar a la superficie y escapar.
    La abeja sí, pero Susana no. No pudo. Comenzó a deprimirse y la segunda vez que lo intentó, lo logró. Murió. No fue el ácido, murió de amor y de tristeza. Era muy joven. No fue maestra, no tuvo niños, no tuvo esposo…
    Los ogros asesinos no la tocaron pero la torturaron hasta el fin. Algunos, pocos, la recordaremos siempre con toda la ternura que nos inspiraba.
    Mis cariños.
    Perla

  11. Gabino Francisco Ramírez Sánchez dice:

    jajajajajaja, gracias Morillo, por haberte tomado la molestia de explicar tu “comentario”. Y disculpa, pero solo tu sabes la intención de lo que escribes, solamente tu te entiendes y la finalidad de comentar algo es que TODOS lo entiendan.

    Ahora, si nos vamos a definiciones:

    Perorata es: “Oración o razonamiento molesto o inoportuno”, nada que ver con “enardecer los ánimos” , aparte de que si hay alguien en el mundo que defiende los derechos de la mujer, ese soy yo, soy feminista de corazón, pero en tu escrito “profundo y cifrado”, no encuentro la relación.

    Exhibicionismo también significa “Deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible”. E hice la aclaración de que en mi país se utilizaba el concepto para definir a alguien que quería llamar la atención a toda costa, lo deberías de saber si eres colombiano-mexicano, nada que ver con complejos sexuales reprimidos (el que hambre tiene, en pan piensa)….

    Insisto, soy un simple mortal, una persona sencilla, nada complicada y no trato de hacer un lucimiento con mi manera de escribir, ni mucho menos con mi manera de pensar. Simplemente expreso de manera clara y directa mis ideas, para que todo el mundo las comprenda, no rebusco, ni me hago el profundo e interesante….

    Saludos y los mejores deseos…

  12. Joise Morillo dice:

    ¡Uff! Casi que me convencéis Sr. Don Gabino Francisco Ramírez Sánchez, pues, tome vuestras criticas muy positivas. Empero, derivado de lo captado en vuestra última opinión, encuentro que vos Señor Ramírez, sois el vivo ejemplo, el espécimen humano que posee todos esas “características” que me endilgáis, endosáis, achacáis, encasquetáis, me cargáis; en vuestro comentario primero. Nota: el numero de sinónimos es por si acaso no me captáis mi explicación, ¡Espero que no los toméis como forma de pleonasmo o circunloquio, rodeo, ambages etc.! Os exhorto a hacer un curso de lectura. Hermenéutica.

  13. Gabino Francisco Ramírez Sánchez dice:

    Gracias Sr. Joise Morillo.- Yo si tomaré en cuenta su consejo, trataré de tomar un curso de Lectura Hermenéutica para tratar de dilucidar reflexiones tan profundas.
    Capto perfectamente su explicación y me congratulo de que al menos logré que escribiera como un simple y sencillo mortal un párrafo de 6 líneas.
    Mi vida cotidiana y mis participaciones en diferentes foros literarios y de redes sociales me hacen dudar de su concepto sobre de mi persona, al menos sé que la mayoría de la gente que me conoce, me considera una gente sencilla, clara en mis conceptos y nada rebuscada.
    Saludos mi estimado filósofo

  14. Gladys Elizabeth Moreno Alvarez dice:

    Lectura agradable y con una descripción exquisita.



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