Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Lecturas multicolores

En mis lecturas por placer (La Lectura no puede “pasar de moda”), he encontrado un tesoro de perlas negras, blancas y rosadas (El encuentro).

Quiero agradecer especialmente hoy a una de mis lectoras-escritoras; Ketty Martínez:

Su técnica, es decir escribir “solo lo que me dicta el corazón y el momento”, es la mía (Literatura). No puedo decirle más que eso, que siga en esta hermosa etapa de su vida haciendo lo que hace de ese modo admirable. La saludo por sus “primeros ochenta años” que cumplirá en breve, y le deseo una larga vida, hasta sus segundos, que serán tan felices como estos. Otro abrazo del alma.

La monja científica del siglo de la histeria

Sor María de Jesús de Agreda llamaba a aquel momento en que le había tocado vivir “el siglo miserable”. Era el XVII (Análisis metodológico de Coyunturas opuestas). Ella se había transformado en la consejera de un rey, nada menos que de Felipe IV de España, y había nacido en ese país, en Agreda, en 1602 (El Barroco español).

Se decía de ella, y ella misma lo sostenía con sus escritos y lo creía con sus fundamentos, que poseía la “ciencia infusa”. Escribió, por ejemplo, un libro llamado Mapa de los orbes celestiales y elementales, desde el cielo empíreo hasta el centro de la Tierra, y lo principal que en ella se contiene.

Geografía bizarra si las hay, vale la pena rescatar para este espacio algunas de sus descripciones:

Tiene toda la tierra de canto dos mil quinientas y dos leguas, y hasta la mitad que es medio y sitio del infierno hay mil doscientas y cincuenta y unas leguas de profundidad; en este centro y corazón de la tierra están el Infierno, Purgatorio y Limbo; el Infierno en medio, el Purgatorio a un lado y el Limbo a otro. Tiene el infierno muchas cavernas y mansiones de penas, y todo él es una caverna infernal, y tiene una boca, y hay ciencia cierta de que hay una losa mayor que la boca del Infierno que tiene de canto media legua, con la cual se ha de cubrir la boca del Infierno y quedarán en él el último día sepultados y sellados los prescitos, sin salirse de allí por todas las eternidades…

Los españoles son de buena raza; los franceses, ingleses y alemanes mejor.

Los de África, Asia y América son poco tallados, como vellosos. Lo que se visten es de pieles, con extraordinarios trajes y pinturas. Hay unos contrahechos; otros disformes de largos, que tendrán tres varas y los que más cuatro y seis y los más altos con extremo ocho. Hay otros enanos como de media vara.

En otras islas hay gente de orejas largas hasta el suelo.

Otra descripción sumamente científica, aunque de “ciencia infusa”, de Sor María Agreda:

África tomó el nombre de un descendiente de Abraham y de Cetura, su mujer, el cual vino a Libia (que así llaman los griegos a la África) y vino con ejército, y después que venció a sus enemigos puso en ella su asiento y morada.

Las ciudades más señaladas son Alejandría, cabeza de todo Egipto, y el Cairo o Babilonia, y junto con ésta Memphis.

Hacia el Oriente está una región llamada Troglodítica; en esta región más son bestias que hombres los que habitan aquí. Habitan en ella los Egipanes y Blemios, hombres que llaman sin cabeza y no lo están sin ella, sino que la tienen metida en el pecho y los hombros más altos, con que la encubren, y parece gente extraordinaria; los ojos tienen en el pecho… Son gente vivísima, sino que es poco enseñada de ciencias, porque las usan poco; pero si las usaran son aptos y idóneos para ellas; son muy pequeños, gruesos, y parecen troncos.

Hacia esa parte habitan los Sátiros, sin casas ni cosas de política, sino como fieras en el campo; tienen mala traza, y algunos que están en tierra tienen unas como bolas o cuernos que los afea mucho; nácenles en la frente, y hales procedido de que a algunos antecesores suyos les habían hecho algunos martirios en las frentes, por sus particulares leyes; y la lástima es que no era por Dios, sino que la crueldad de su ley tenía aquella ceremonia perversa de que les habían de dar hasta cierto número de golpes, y de esto vinieron a tener esta costra o callo grande que lo heredaron y nacían con él todos, y ahora los tienen y siempre continúan este desatento tormento.

Hay otros que se llaman Quinocéfalos, que son como caras de perros por lo mucho que les salen los hocicos; son muy estrechos y sumidos de mejillas y en el cuerpo mal tallados, y los más andan a cuatro pies y se arrojan en el suelo como brutos.

Hay otros que tienen solo un ojo, y le tienen donde se juntan las cejas; las narices tienen muy llanas y chatas y la cara ancha con desproporción, y todos en su persona son desagradables a la vista por su gran fealdad.

Y la lástima es que siendo criaturas, como nosotros, racionales, no conocen a Dios, ni le aman por su grande ignorancia. Están absortos y bobamente mirando al cielo, y ni con un ojo ni con dos entrarán en el reino de los cielos… sino con solo uno en el Infierno. Estos se llaman Anóculos o Monóculos; son ciegos y rudos de entendimiento, sin poder formar discurso.

Sor María de Jesús de Agreda murió en el mismo lugar en que nació, en 1666 y “en olor de santidad”.

Algunos de sus escritos, como por ejemplo los que fueron transcriptos en este sitio, figuran en el libro Las escritoras españolas, de Margarita Nelken, Editorial Labor, España, 1930.

Minúsculo fragmento de Las hijas del fuego, de Gerard de Nerval

Considerado “gran genio de la poesía y precursor de muchas vanguardias del siglo XX”, Gerard de Nerval nació en París en 1808 y en 1828 tradujo el Fausto de Goethe, lo que le valió la admiración del autor alemán cuando apenas tenía veinte años.

Escribió poesía, obras de teatro y relatos autobiográficos, pero desde 1841 hasta su muerte sufrió reiterados ataques de locura que lo llevaron a ahorcarse de un árbol el 25 de marzo de 1855, en una callecita desolada de su ciudad luminosa:

La acción viene configurada por una de esas terribles escenas de familia que tienen lugar a la cabecera de un difunto –justo en ese momento tan bien representado antaño sobre un escenario de los bulevares-, cuando el heredero, despojándose de su máscara de compunción y de tristeza, se pone de pie orgullosamente y dice a los habitantes de la casa: “¿Y bien? ¿Las llaves?”

(Traducción de José Benito Alique)

Del prólogo de El Tarot, curso contemporáneo de la quintaesencia del ocultismo hermético

A mitad de camino del prólogo que alguien oculto bajo el seudónimo Mouni Sadhu escribe para su propio libro, hay una fascinante descripción del nacimiento de la baraja:

Papus, en su libro El Tarot de los Bohemios, un clásico sobre el misterio de los Arcanos Mayores y Menores, nos cuenta que toda la sabiduría de iniciación del Antiguo Egipto fue registrada en los símbolos de las cartas del Tarot como último intento de preservar una sabiduría para generaciones futuras, y ello se efectúo antes que el Egipto fuera invadido y destruido por las hordas en avance del rey persa.

Estas cartas, originariamente confeccionadas con metal o con cuero fuerte, fueron más tarde utilizadas como elementos de juego, tal como se lo propusieron los sacerdotes egipcios. Pues ellos sabían que el vicio humano nunca moriría, y de esa forma sus cartas misteriosas fueron, sin saberlo, utilizadas por los bárbaros como medio de transmisión –a través de subsiguientes edades- de los resultados más sacros y ocultos alcanzados por la antigua sabiduría de Egipto.

Mouni Sadhu

(Traducción del inglés de Héctor Vicente Morel, edit. Kier, 1971)

La violeta y la rosa

No conozco a J. C. Cooper más que por su pequeño tratado El simbolismo, lenguaje universal. Sin embargo me ha deparado tanto gusto dar vuelta sus páginas –y esto desde hace muchos años- y encontrarme con su original historia de los símbolos, que ofrezco a los lectores el más humilde de sus capítulos:

La violeta, con su oculta belleza y su suave fragancia, representa la modestia y la humildad. En la mitología griega, además de estar consagrada a la diosa Atis, era la flor de la dulce Io y del impetuoso Ares, dios de la guerra, quien había sido dios de la agricultura antes de que cambiara su carácter mitológico…

La rosa tiene un simbolismo vasto y ambivalente. La rosa blanca es la pureza, la perfección y la inocencia, pero la rosa roja representa exactamente lo contrario, la pasión terrena y la fertilidad. La rosa puede simbolizar el tiempo y la eternidad, la vida y la muerte. Ha sido siempre la flor del misterio; el corazón de la rosa es sinónimo de lo desconocido, mientras que la rosa completa es la plenitud. Como representación de la vida, es un símbolo de la primavera, la resurrección, el amor y la fecundidad; como representación de la muerte tipifica la transitoriedad, la mortalidad y el dolor. Bajo estos dos aspectos, la rosa estaba presente en los antiguos jardines funerarios de los romanos. El elemento de misterio que encierra la rosa le ha conferido el simbolismo de lo discreto y reservado. Por esta razón, la rosa fue incorporada como elemento decorativo al techo de los edificios de cámaras y consejos, a fin de recordar a los que se sientan bajo ese techo la necesidad de guardar el secreto y mantener total reserva y discreción. La asociación de la rosa con la pasión la vincula con el vino, la seducción, y la sensualidad, pero también con la felicidad; he aquí la canción “rosas, rosas… para toda la vida”.

Sin embargo sus espinas significan dolor, sangre y martirio.

Las rosas rojas y blancas juntas representan la unión de los contrarios, la amalgama del fuego y el agua. El rojo es lo masculino, el Rey; el blanco lo femenino, la Reina; rojo, el sol; blanco, la luna; rojo el oro, blanco la plata. Pero puesto que la fusión de los dos contrarios es una unión final, debe significar la muerte del yo individual que renace en la vida del Uno; las rosas blancas y rojas juntas pueden significar la muerte. La rosa dorada es siempre sinónimo de perfección, mientras que la rosa azul representa lo imposible o lo inalcanzable.

J. C. Cooper (Traducción de Flora Setaro)

Envío

Rosas y violetas para ustedes, las que mejor les vayan.

Con amor

Mora

Monografias

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

4 respuestas a “Lecturas multicolores”
  1. Jose Itriago dice:

    Creo firmemente en la ciencia infusa de Sor María de Jesús de Agreda. Nada más cercano a la realidad. Lejos de la física cuántica y más aun, de la teoría de la relatividad. Soy de los absolutos.

    Pero cuando Sor María de Jesús de Agreda desarrolló su “Mapa de los orbes celestiales y elementales, desde el cielo empíreo hasta el centro de la Tierra, y lo principal que en ella se contiene”, lo hizo a partir de un punto lejano del cielo, del lado negativo, pero necesario para guardar el crítico equilibrio celestial. Siguiendo sus normas, pero apenas tres grados a la izquierda de donde arrancó Sor María, yo realice mi Mapa de las orbes celestiales hasta el centro de la tierra.

    El ángulo que me tocó se alejaba de Felipe IV y de todos los reyes que martirizaron a la amada España y casi como consecuencia lógica, de todos los poderes que a través de los siglos hasta el día de hoy, emponzoñaron el medio ambiente, en especial el humano.

    Es cierto que, sin necesidad de hundirme tanto en la tierra, pude advertir el tan temido infierno lleno de cavernas de torturas. Hoy, por ejemplo, tengo muy presente una, allá en Nigeria, contra más de 200 niñas y todas sus familias, perseguidas porque asistían a escuelas. Verdadero infierno, vergüenza de todo lo que sea un poco humano. Vi muchas otras de esas cavernas que no mencionaré, no hace falta, las tenemos presente a poca distancia de donde estoy y se extiende por mi Sudamérica amada, por Africa, Asia y trata de extenderse por todos los continentes. La mullida tierra que piso es una alfombra. Si veo debajo de ella, encuentro los gusanos de la miseria humana, pero eso es demasiado conocido. Todos lo saben y nadie quiere ver gusanos miserables bajo sus pies, que, después de todo, se alimentan de nuestros cuerpos y sus padecimientos.

    Prefiero hablar de las cosas bellas que en mi mapa, casi paralelo al de Sor María, fui descubriendo.

    No tuve que alzar los ojos al cielo para encontrar a Dios. Bastaba mantenerlos al frente. El cielo me encandila. La gente, las flores, los animales no. Ese cielo que pregonaba Sor María y su aparataje necesita demasiadas interpretaciones y nos aleja de las verdades sencillas de la familia y los amigos, que no necesitan la traducción simultánea de sus malévolas intenciones, ni nada parecido. Simplemente hablan de lo que sabemos con palabras que conocemos. Si cada uno ve directamente a los otros, verá en sus ojos un pedacito de ese Dios que anda buscando y que los administradores de los espíritus se empeñan en ponerlo tan lejos e inaccesible. Cada uno de los que encontré tenía su pedacito de Dios con él y entiendo que todos juntos podríamos armar el rompecabezas celestial. Es cosa de tener paciencia milenaria.

    No pude encontrar ni los Egipanes ni los Blemios, menos aún a los Sátiros, aunque comparto que si están sin casas ni asuntos políticos y tengan las bolas en la cabeza, resultado de tantos golpes, deben estar furiosos

    Me tocó un mundo que tenía demasiados vagabundos. Son una especie que va ocupando todos los espacios que, por distracción, quedan vacíos. Pero como dijo Xingjian, los vagabundos no son por fuerza mala gente. No. Andan errando, en la búsqueda de un algo que es difícil definir, tanto que la mayoría muere sin saber si lo encontraron o no. Hay demasiados caminos y todos van hacia algún sitio. Quizás transiten caminos promisorios y solo al final descubren que no era el de ellos y deban desandar lo recorrido para seguir buscando, siempre desde el origen. A veces se transita el camino que es y se sabe cuándo se llegó. Es una gran suerte, se llama felicidad.

    Algunos, en su proceso de exploración, pasan a la Administración Pública y al ejercicio del poder. Allí es como la selva del Dante. Es muy difícil encontrar un camino recto. Mientras están perdidos en su selva oscura, muchos se transmutan en Quinocéfalos, con sus caras de perro o en Anóculos ciegos y rudos de entendimiento, sin poder formar discursos, ensordecidos por el ruido de sus armas –que otros accionan para ellos- o entumecidos por el peso de sus gordas cuentas.

    Pero en mi corte descendente desde el empíreo hasta esta, nuestra tierra, di con el claro del bosque, lejos de los vericuetos del poder, donde en lugar de pisar a los más íntimos para respirar, para sacar un poco la cabeza, lo suficiente para ocupar algún titular que no sea de los obituarios, la gente se mira a los ojos y se entiende (debo acotar que no hablo mal de los políticos en general: sin ellos la máquina no se mueve, ni siquiera la de los geniales caricaturistas)

    Este mapa mío es un poco taoísta: lo objetivo y lo subjetivo se respetan mutuamente; el hombre es el resultado de la unión del cielo y la tierra. Los Anóculos están demasiado lejos como para merecer un apéndice. Es tan fantástico como el de Sor María, igual de posible o imposible, pero es lo que resultó de mi ciencia infusa.

  2. Joise Morillo dice:

    Hola querida,

    Hoy me voy a referir a los párrafos de María de Jesús de Agreda, el trabajo de la Sor me inspira en un recuerdo de la lectura del infierno de Dante, omitir el purgatorio y compararles también con el paraíso perdido Mill y el añorado de ella, mas, la fantasía alegórica, con su magia religiosa, planteado del modo de definir un mapa de ambientes conductuales relacionados a la etnia particular y bien zonificado un verdadero compendio de comportamientos propios de infiernos distintos por sus desarrollos peculiares y las personas que lo protagoniza, la piedad es subjetiva a una nulidad visible, sensible a todo interprete propio y foráneo n función de la tour o del itinerario eterno.

    Os ama

    Joise

  3. fabi risso dice:

    Hola MOra
    La verdad, quedé con la cabeza llena de imagenes increibles despues de leer los párrafos de esta Mujer, sor Maria de Jesus Agreda, y tambien pensé en El Bosco en algunas de sus representaciones, como en el infierno.
    Gracias, por las fragancias multicolores de las flores…

  4. Sophy Jean dice:

    Gratamente sorprendidos por el descubrimiento de su sitio tan bonito y tan original, todo está muy bien diseñado y muy agradable , con mucha variedad , es una maravilla

    voyance ; voyance par mail gratuite



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom