Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Mandela, el príncipe que nos enseñó a perdonar

Para pensar en Mandela busqué a escritores que alabaran la Grandeza (La grandeza de ser débiles), en abstracto, no la grandeza particular de nuestro Madiba (Nelson Mandela).

Y el primer libro que abrí -el único que yo buscaba para inspirarme, en realidad (Conferencia de inspiración y riqueza espiritual)- fue como siempre Ensayos, de Montaigne, y empecé a leerlo otra vez, lo que a menudo hago sin ningún motivo (El ensayo como búsqueda y creación).

Encontré el capítulo VII, “De la incomodidad de la grandeza” (Modelos de acercamiento al trabajo), y me puse a reír, porque salvando las distancias, ¡Montaigne es tan similar a mí en su pereza! (Despojos de la casa presidencial). No viene al caso y hasta sobra, pero encontré mi pensamiento, o más bien mi sentir, sabiamente expresado (Sobre la sabiduría, el nuevo paradigma y el agujero del mate):

“Puesto que no podemos alcanzarla, venguémonos murmurando de ella. En general, la grandeza tiene esta evidente ventaja, que cuando le place se rebaja, y que sobre poco más o menos tiene a la mano una u otra condición, pues no siempre caemos desde las alturas: es frecuente que se descienda sin caer (…) Yo aguzo mi ánimo hacia la paciencia… Cuando en crecer pongo mi pensamiento, es bajamente, con un crecimiento lleno de sujeción y cobardía. (…) No quiero yo debatir con un ujier custodiador de puertas, como un miserable desconocido, ni hender, siendo adorado, las multitudes por donde paso. Así por mi suerte como por mi inclinación estoy habituado a las regiones medias… Mi alma es de tal suerte poltrona que no mido la buena estrella según su elevación, sino según su comodidad. (…) Dionisio, por no poder igualar a Filóxeno en la poesía ni a Platón en el razonar, condenó al uno a las canteras y mandó vender al otro como esclavo a la isla de Egina”.

Pues todo lo contrario es Mandela, Monsieur Montaigne, a pesar de ser usted uno de mis escritores de cabecera y parecerse a mí en ciertos rasgos. Mandela trabajó en las canteras como el más culpable de los reos, y, como los esclavos, en la categoría más baja: prisionero político condenado a perpetua -mucho peor que delincuente común- y negro -en Sudáfrica, donde predomina la negritud, este era sin embargo el estigma más grave para aquellas épocas en que nuestro líder luchaba y se fortalecía.

Mandela ilimitado

No somos seres limitados. Ni el dolor ni la injusticia ni la esclavitud ni las cadenas podrían contra nosotros si usáramos con cuidado nuestros instrumentos, esos que nos donan al nacer.

Lo difícil es precisamente utilizarlos bien. Aprender a hacerlo.

Gandhi, el hombre extraordinario, el que luchó sin armas y sólo con el amor y la razón, fracasó, de algún modo fracasó.

Exorcizó a todos los demonios de la carne, de su carne: la ambición, el egoísmo, la soberbia, el rencor.

Murió en manos de alguien a quien había tratado de salvar: un musulmán que no pudo entenderlo -aunque casi todos sus hermanos lo hicieron.

Nelson Mandela, que acaba de morir, lo hizo en su propio lecho después de haber luchado hasta la extenuación contra el apartheid y otras miserias -y pasado 27 años en la cárcel.

Y no tuvo rencor, y perdonó a quienes lo habían encarcelado, ya no los recordó. De la cárcel fue directamente a la presidencia de su nación, Sudáfrica, y no quiero contarles la historia porque ya es muy sabida, o bien la leerán en las monografías que recomiendo.

Mandela venía de una infancia feliz, tal vez fuera eso.

Se crió entre canciones e historias de la tribu.

Su abuelo le contaba las leyendas de los hombres malos, los blancos europeos que llegaron a Sudáfrica entre los siglos XVIII y XIX, cuando el bisabuelo de Madiba era el Rey. Todo era un cuento o una leyenda hasta que fue a estudiar y recorrió los barrios de negros que no eran príncipes y comprendió. Lo otro se sabe.

Su perfecta falta de egoísmo lo hace un héroe.

Envío

Para Isabel: ¡qué extraño y hermoso es lo que me cuentas! Muchos abrazos

Mora

Monografias

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Comentarios

9 respuestas a “Mandela, el príncipe que nos enseñó a perdonar”
  1. Joise Morillo dice:

    Congratulaciones, Su merced Poeta, Doña Mora. Saludos cordiales.

    No es necesario resaltar la virtud de Madiba ¡ella se resalta sola! Nuestro héroe aludido es de la estirpe apolínea y no dionisiaca como lo interpretaría Montaigne, incluso Nietzsche, su honesto orgullo le condiciona genéticamente derivado de su abolengo “Real”.

    La diferencia de conducta y de resultados entre la interpretación de los autores se diferencia por el bajo perfil que exhorta el primero parafraseado así: “En general, la grandeza tiene esta evidente ventaja, que cuando le place se rebaja, y que sobre poco más o menos tiene a la mano una u otra condición, pues no siempre caemos desde las alturas: es frecuente que se descienda sin caer. En contra de la voluntad de poder del malo defendida apasionadamente por el segundo principalmente en: “Así hablaba Sarathustra”.

    Total, la bondad –de la mano de la belleza- no es mercancía en el mercado, empero siendo genio de la virtud agranda las almas que profesan con sus actos amor.

    Eso es Mandela, un icono de la historia Universal, fuente de inspiración para aquellos que con buenos propósitos agendan en sus bitácoras las formas de desarrollar felicidad, execrando la exclusión, el ostracismo, por ende el odio y el rencor.

    RIP por Madiba, Adalid de los que por motivos fútiles y equivocados son desposeídos y apartados del más genuino derecho del hombre: el reconocimiento, la identidad, la autodeterminación de los pueblos; en conclusión, “la libertad”.

    Os ama
    Joise

  2. Joise Morillo dice:

    “La diferencia de conducta y de resultados entre la interpretación de los autores se diferencia por el bajo perfil” ¡quise decir la diferencia se nota!

    Perdonen la redundancia (lapsus)

  3. Jose Itriago dice:

    Mandela muerto pasó a ser una espada de fuego que corta que rasga las hipócritas túnicas de supuestos líderes de la paz, de dictadores descarados que fueron a despedirlo, de otros dictadores (evidente o disfrazados) que no fueron al gran festín que hicieron para discutir negocios y alianzas bajo su baño purificador, por temor a encontrar sus sillas ocupadas.
    Afortunadamente Madiba no puede ver ese circo en torno a su cadáver. Le habría parecido grotesco. Quienes no respetan la libertad, festejando su gesta libertaria. Quienes pisotean los más elementales derechos humanos, predicando virtudes entre pares, como un concurso de corruptela.
    Pero Mandela perdurará a través de los siglos, mientras que los los grandes líderes tendrán que atender los juicios que a pocos años se les irán abriendo.

    De las virtudes de Mandela poco podemos añadir. Gran sequoia bajo cuya sombra cabemos todos, sembrada en Drakensberg, la montaña más alta de de su tierra, para que sirva de faro al mundo.

    Es bueno que ahora, en su reposo eterno, salga a luz otra vez. Algunos sentirán cierto sonrojo de vergüenza y serán los que le canten o más bien, le griten, las mayores loas. Su pueblo le canta dulce, acompasado, bailado. Un murmullo de amores que mueve masas agradecidas

  4. Joise Morillo dice:

    oop!

  5. Joise Morillo dice:

    ¡Hola!

    Muy cierto querido José, alabo vuestra reflexión, es indignante como déspotas, traidores e Hipócritas falsos líderes, acuden con sus máscaras de héroes a cercenar la imagen de honor que el funeral de Mandela se merece, no obstante su virtud no la opaca ni la eleva ningún acto ni presencia simplemente no cambia porque es perenne en la historia.

    Os ama
    Joise

  6. isabel teresa lobos alejos dice:

    mandela fue un visionario que miro al mundo con ojos distintos al resto de los humanos y ha quedado como ejemplo para su pais y el mundo al igual que Gandi y otros que han hecho la diferencia en sus respectivos paìses

  7. jose pardales dice:

    Mora, leyendo tu nota sobre el tan vilipendiado y torturado N. Mandela, no creo, que M Gandhi fracasó en su intento de la no violencia, ya que el pequeño gigante hindú, fue con toda seguridad, el primero, que con su título de abogado, piso suelo sudafricano, y fue a defender a sus compatriotas indios, en tierras sudafricanas, fue expulsado, ya en esos años de apartheid confeso. Y Mandela, aunque primero luchó en su momento con las armas, viendo las masacres perpetradas por régimen, se dio cuenta como Gandhi y optó por la no violencia; aunque como el hindú tuvo que estar muchos años en la cárcel. Y si hoy, después de muerto, vemos a personajes de su mismo país y otros como desfilan hablando loas al líder, mientras en sus años de cárcel, nadie movió un dedo, para señalar las atrocidades del gobierno blanco de Sudáfrica. Como señalaba en sus historias, su bisabuelo en pretéritos años cuando habían esclavizado el África toda, y se llevaban a sus hermanos a trabajar a las plantaciones de las colonias, diseminadas por todo el mundo anglosajón, portugués, holandés y francés. Este hombre excepcional, ha sido realmente, otro eslabón perdido por su bondad, dentro de toda la malicia que alberga nuestro mundo antiguo y actual. Esperemos que sigan naciendo personas del espíritu y de la decisión de este hombre, conocido como Madiba , y que descanse en paz, se lo tiene bien merecido.

  8. Tere Labastida dice:

    Un retrato hablado de Madiba en el SALMO 27 Dios es mi luz y mi salvación/ ¿a quién temeré?/ Dios, el refugio de mi vida/ ¿ante quién temblaré?/ Cuando me asaltan los malhechores/ ávidos de mi carne,/ ellos, adversarios y enemigos,/ tropiezan y sucumben./ Aunque acampe un ejercito contra mí,/ mi corazón no teme;/ aunque estalle una guerra contra mi,/ sigo confiado./ Me dará cobijo en su cabaña/ el día de la desgracia;/ me ocultará en lo oculto de su tienda,/ me encumbrará en una roca./ Entonces levantará mi cabeza/ ante el enemigo que me hostiga;/ y yo ofreceré en su tienda/ sacrificios de victoria./ Señálame, Dios, tu camino/ guíame por senda llana,/ pues tengo enemigos./ No me entregues al ardor de mis rivales,/ pues se alzan contra mí testigos falsos,/ testigos violentos además. / Creo que gozaré de la bondad de Dios/ en el país de las vida./ Espera en Dios, sé fuerte/ ten ánimo, espera en Dios. Bienaventurado seas Mandela en cualquiera de las esferas celestiales en donde te encuentres.

  9. Ernesto Santana Izquierdo dice:

    Me parece un gran artículo, felicito al autor y a la selección de su presentación.

    La capacidad de perdonar es un expresión del amor. Y el amor no tiene limites.

    Si lo queremos confirmarlo veamos las noticias de cada día y preguntémonos: ?Si nos amaramos más y nos perdonarámos habría tanto dolor y sufrimiento en el mundo?



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