Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Deseo cumplido

Es una historia real (La pregunta por lo Real), o un poco real (La construcción de la noticia). Un poco está sostenido por las posibles subjetividades (Las hijas de Sofía), pero juro, juro y juraré, que el relato es tal como sucedió.

También es muy difícil de contar, porque en apariencia sucede muy poco, justo en ese lugar donde las palabras pierden sentido, o mejor dicho, lo cambian (Análisis psicológico de la película Memento).

De cualquier modo, no considero que las “historias reales” sean mejores que las de ficción (Realidad y ficción en la novela: la ficcionalidad) pero las series y películas basadas en hechos que sucedieron tienen mayor cantidad de clientes, ¿por qué será? (La Televisión Argentina- Ficción y no ficción).

Cuando la realidad es que las historias ficcionales apenas se anticipan a lo que va a ocurrir en el mundo, o en el país de uno, o en la casa de uno.

Cuando la verdad es que esas historias ficcionales tienen el plus de que una pura imaginación –lo más hermoso que tenemos- se puso en movimiento (La radio, un medio para la imaginación).

Pero nada de eso puede adjudicárseme, al menos en este escrito. Nada imaginé.

Insisto, es una historia real con la misma pobreza de cualquiera de ellas, y con la diferencia de que me sucedió a mí, a mí tan luego.

Deseo cumplido

Yo vivía con mis dos niños, un niño y una niña de 6 y 4 años, y a veces pasaba por mi casa una amiga que se llamaba Silvia. Nuestras charlas eran desopilantes, y Silvia tenía una belleza que conmovía a cualquiera, así que creo que yo, platónica y secretamente, me había enamorado de ella.

Estaba sola, mi marido había partido al extranjero a dar funciones de marionetas y de títeres, a congresos de titiriteros y a conocer a la Rana René.

Llevé los chicos a la escuela -1er grado y jardín- y volví a casa con cierto dolor bastante agudo en los ojos y en la frente.

En esa época yo tenía costumbre de consultar al médico apenas algo no estuviera bien en mi cuerpo o en el de los niños, y lo hice. Me mandaron una radiografía urgentísima, no sé por qué esto de la urgencia, y volver a la tarde al médico con los resultados.

El médico examinó la radiografía, la miró con varias luces esplendentes, la puso contra un vidrio en penumbras, la olfateó, la tocó, y después, sin avisarme lo que iba a decir, me dijo: “Tiene, o un aneurisma grande, o un tumor pequeño”.

Yo era muy joven y en lugar de paralizarme, adquirí la velocidad de una máquina, claro que con el secreto deseo de acostarme a dormir para siempre –para siempre es exagerado, no hablo de suicidio.

Busqué a los chicos a la salida de la escuela, se los llevé a mi madre “por tiempo indeterminado”, le dije, volví a casa y me acosté y dormí.

Dormí y dormí y soñé que me velaban. Que alguien que yo amaba mucho me llevaba un ramo de rosas negras y me besaba en la boca fría. Que yo abría un ojo, reconocía a mi amante y le guiñaba el otro.

Cuando desperté no recordaba quién era yo, por un rato: juro que miraba mis pies como a dos desconocidos.

No me acordaba de mí porque yo me había transformado en la alegría, gracias al beso de Silvia.

El tumor o el aneurisma se curaron de puro ser diagnóstico errado, pero algo quedó de ellos dentro de mí. Un día asombroso en que partí a encontrarme con la muerte sin que Ella me esperara. Un día en que descubrí que Ella, en realidad, me despertaba más curiosidad que miedo.

O que el miedo era un notable disparador de sueños. Y cumplía los deseos más enterrados.

Vivos, enfermos, sanos, muertos, soñemos mucho y siempre, que la tierra de acá se parece a la tierra de los sueños.

Yo no tenía que volver de ese sueño en donde estaba muerta y del cual recuerdo hasta las incomodidades del cajón, pero volví hacia mis niños que jugaban.

Que la máquina para hacer radiografías tuviera un agujero parecido a un aneurisma o un tumor es una anécdota, yo crecí a partir de aquel día, crecí al menos hasta llegar acá, crecí unos treinta años y hasta seguiré creciendo si Dios lo consiente. Y también los médicos…

Envío

Esta pequeña nota se la dedico a todos los que están enfermos. Quizá no exista un agujero en vuestra máquina de hacer radiografías, pero seguro que siempre es menor el daño que tenemos que el que nos diagnostican. Seguro que siempre la esperanza es más segura que el dolor.

Los quiero

Mora

Monografias

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Comentarios

14 respuestas a “Deseo cumplido”
  1. Joise Morillo dice:

    Muy Romántico vuestro relato

    Si teníais la aneurisma, vuestra voluntad de curaros fue la que activó esa capacidad que tiene la mente para auto curar toda enfermedad corporal, todo ser humano la tiene, incluso es automática, la diferencia estriba en la falta de información que tienen actualmente nuestros genes para curar enfermedades modernas y o desconocidas, en la medida que estas se van registrando en nuestra información genética, la profilaxis se va generando.

    Ese sueño que te dio fue una respuesta inmediata a vuestro deseo de curaros.

    La estructura cerebral envió la información, las neuronas mediante sus mecanismos transmitieron la misma y se produjo mediante cambios estructurales la transformación del ente maligno en parte de vuestra estructura cerebral.

    O ¿no será que en vuestro hogar “sola” (…) conseguiste tener algo de lo que deseabais con tanto amor con alguien? Por ende ¡vuestro dolor de cabeza derivado de tan profundo deseo se apagó! También sospecho que fue así.

    De todas formas mil felicitaciones por haber salvado ese momento apasionado de vuestra vida de la forma mas acertada y feliz obtenible.

    Por otro lado según la filosofía clásica el amor platónico le da mas merito al amado que al amante.
    (El Banquete)

    Os ama
    Joise

  2. Lisandro B. dice:

    Que linda historia Mora, me encantó!
    Abrazo grande!

  3. José Clemente Vázquez Vázquez dice:

    Hola Mora
    “Esta pequeña nota se la dedico a todos los que están enfermos”.
    Con semejante dedicatoria tengo que agradecer por tu nota, y diría que la mayor parte de la humanidad (siempre hay excepciones) por que lo que se dice sana, sana. Yo me declro enfermo de nacimiento, y no exagero, porque la impresión primera de esta “vida no fue para nada agradable, y esto lo afirmo porque mi madre me relató mi nacimiento, y no tenía porqué mentir. De hecho, de adolescente jugaba con la idea de morirme e incluso imaginaba a la muerte mujer. Por supuesto vestida de negro y con un cuerpo insinuantemente lujurioso que hacia que mi muerte fuese muy atractiva no solo para mi, si otros hubiesen podido verla como yo la veía. Me pregunto ahora que digo esto, si acaso será por esto de ser mujer, que hay mucha gente (masculina) de gustos morbosos en cuanto a noticias, pero en el caso de las mujeres ¿serán inconscientemente lesbianas? En fin, lo que me parecía simple ya se me empieza a complicar, Pero esto si se porque me sucede, se debe a mi naturaleza geminiana, y esto es prueba de el servicio que brinda la astrología, vuelve en mi simple lo que apuntaba ser complicado.
    ¿Pero adonde iba yo? , Ah, ya se. Decía que agradecía por sentirme aludido con eso de tu dedicatoria a los enfermos, y más aun después de haber leído un libro titulado; “La enfermedad como camino”.
    Si antes de siquiera saber de la existencia de tal libro me consideraba un “enfermo” de nacimiento sin remedio, ahora mucho más, aunque con una variante interesante que estoy tratando de verificar con muchas posibilidades de éxito. Tal variante consiste en que la enfermedad tiene sentido, solo que hay que tratar de averiguarlo. Claro, tiene el inconveniente de que uno tiene que realizar tal averiguación y ahi nomás entendí porque cada día mas gente va al médico y los hospitales. Es mejor que otro te hable, te cuente de tu enfermedad, es mucho mas cómodo, menos trabajoso. Además es grato que le hablen a uno de lo que nos pasa, es mucho tranquilizador que tratar de desvelar el misterio de uno mismo.
    Asi que los médicos resultan ser los periodistas y comunicadores de nuestra vida orgánica individual, tal y como los comentaristas de los medios nos cuentan, nos relatan la realidad en que vivimos, que también es mejor que nos la cuenten que tratar de vivirla conscientemente ocupándonos en tratar de saber en que mundo vivimos. Ay, disculpá, pero creo que sin querer o como acto fallido, acabo de darte una clara demostración de que estoy enfermo, y no soy yo solo, por lo tanto, gracias por tu dedicatoria Mora.

    Posdata: Seguí escribiendo, es saludable. Ah, de niño, todos los años, durante el receso escolar mis padres me enviaban a Santa Fe capital, y allí en las orillas del río Salado viví´los momentos mas felices de mi niñez.
    José Clemente Vázquez

  4. LUZ STELLA MARTINEZ ROMERO dice:

    Bonita historia, TODO EMPIEZA CON UN SUEÑO,SUÉÑALO Y PODRÁS LOGRARLO(-Walt Disney), sueña que eres felíz, que amas, que estás sano , éstos no solamente, proveen dirección a tu vida, sino que te proporcionan la disciplina y el carácter,que te ayudarán a lograr tus metas y la FELICIDAD ES UNA META. te felicito mora.

    Un abrazo

  5. ELLA EDITH KOPPEL dice:

    Excelente historia. Gracias Mora.

  6. Jose Itriago dice:


    Si la muerte viniera como un sueño profundo y continuado; si estuviéramos seguro de ello, más de uno se hubiera rendido en el primer round de la lucha por sobrevivir.

    Pero, afortunadamente, estamos vivos. Nadie se muere en la víspera, decimos.

    Vivimos el color y la luz. Los que han tenido la suerte de sentir el milagro de los grandes vitrales de Notre Dame de Paris, cuando a media tarde, el sol proyecta su maravilloso caleidoscopio sobre las grandes arcadas góticas, sobre los pisos, sobre la gente ¿no redimen a través de su tiempo su propia vida, la suerte de haber vivido? Más aun, si tal milagro coincide con algún concierto de su órgano solemne, que reverbera en su espléndida estructura y en el cuerpo de todos los presentes, interpretando desde hace más de siete siglos obras maravillosas. Y uno sabe que a través de la historia, miles de miles de personas han visto y oído el mismo concierto de color, luz y sonido.

    Mucho más que un sueño, o mejor, un sueño perfecto para recordar todos los días.

    Cada uno lo recordará de una manera diferente. No solo porque depende de los puntos desde que lo pudo apreciar y de su estado de ánimo, sino en especial de su deseo de aprehenderlo.

    Estamos rodeados belleza, de alegría. Nuestro estado de ánimo no depende de lo que nos rodea, sino de nuestro interés en descubrir las cosas bellas y nuestra capacidad de alegrarnos por ellas. Coincido con nuestra amada Mora cuando dice que la tierra de acá se parece a la tierra de los sueños. Pero tenemos que desvelarla, porque a veces se presenta con los más absurdos disfraces y solo en su desnudez se pueden descubrir sus tesoros.

    Ojalá todas las enfermedades fueran errores ortográficos de los médicos o los instrumentos. No. Tarde o temprano son sentencias sólidas e ineludibles. Entonces uno quisiera que la muerte fuera un sueño profundo y continuado. Quedarse dormido y no salir más. Pero aun así, la vida sigue siendo bella y se puede descubrir amor; otro amor ya sin pretensiones de trascendencia, quizás el más puro, el más bello. A veces lo efímero ocupa el pedestal de la perfección. Una flor, un atardecer. Son para un momento y nada más. La ciencia es saber vivir ese único momento. Toda la vida nuestra es, después de todo, efímera. Hay que saberla vivir.

  7. Júdith Mora V dice:

    Crezcamos Morita…

    Te quiero… beso enorme

    P.D: Beso grandote y felicidades para Joise, que cumplió años hace unos días pero estaba inhabilitada celuliticamente (de celular, digo jeeejejeje)

    Besoooooosss!!!!
    <3

  8. Rosy Dominguez dice:

    Muy lindo!!! realmente me encantó la historia, gracias por compartirla, Rosy

  9. Joise Morillo dice:

    Querida Mora,

    Cierto, habéis vivido una experiencia enorme, sutil y de una sublime característica.

    El sueño definitivamente calma la angustia, nos da tiempo a descansar la mente en u profundo relax.
    sin embargo no siempre sucede si el avatar el muy poderoso.

    Para ello tengo del bardo de Avon una melancólica reflexión.

    Hmalet, en Elsinor, Dinamarca.

    “¡Ser o no ser: he aquí el dilema! ¿Qué es más elevado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente acabar con ellas?

    ¡Morir…, dormir, no más! ¡Y pensar que con un sueno damos fin al pesar del corazón y, a los mil naturales conflictos que constituyan la herencia de la carne! ¡He aquí un termino devotamente apetecible!

    ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez sonar! ¡Si, ahí esta el problema! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar que sueños pueden sobrevenir en aquel sueno de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!…

    Os ama
    Joise

  10. Dahyan Prieto dice:

    excelente me encanto!!! Siempre tenemos algo para hacer y por terminar-….

  11. José Albeiro Duque Cedeño dice:

    Fascinante historia. Millones de gracias por compartirla. ¡Morita! se curó, porque yo la necesito para que me escriba y para que al igual que a otros y a otras…me quiera. Abrazos…

  12. José María Gil dice:

    Apreciada Mora:
    Hoy me he convencido de que todavía eres muy joven y pido a Dios que te mantenga así durante mucho tiempo. Tu actitud ante la vida es tan vital que contagia a todos los que te leemos. Gracias a ello, has logrado esa sana independencia que debe mantener todo aquel llega a “crear” literatura. Por ello te admiro y a la vez te envidio.

    Hace unos años comencé a escribir un libro que probablemente jamás llegaré a terminar. En la introducción, como precaución contra toda coincidencia fortuita con hechos o personajes de la vida real y en un intento de minimizar que algunas situaciones pudieran ser tomadas como retazos autobiográficos (lo que siempre queda mal), me atreví a escribir:
    “Todos los personajes de esta historia son ficticios y cualquier posible parecido con personajes de la vida real sería una mera coincidencia que, de producirse, dependería de la improbable relación de aquéllos con los lugares y los hechos que se describen en ella, ya que éstos sí están tomados de la vida real. Bien es verdad, que no todos los hechos aquí referidos sucedieron de esa manera, pero muy bien podría haber sido así, ya que ello entra de lleno en el campo de “las probabilidades de lo imposible”.

    Algo de tu relato me ha hecho recordar este párrafo; no se si tu espontaneidad en el manejo de la ficción o lo relativo de los datos que nos aportas en él o las relaciones del mismo con las probabilidades de lo imposible…, pero he tenido que rebuscar en mis archivos para encontrar de nuevo aquello que escribí y que hoy me ha parecido presuntuoso.

    En tu honor lo he borrado. El libo inacabado ya es más pequeño…
    Un beso

  13. Mirta Beatriz Gariglio dice:

    “Seguro que siempre la esperanza es más segura que el dolor”.
    Los sueños me son esquivos. A medida que pasa el tiempo son más fugaces y absurdos. A veces comienzo a vislumbrar alguna escena y la atrapo con ánimo de descifrarla e intento darle una interpretación psicológica casera como para quedarme tranquila con el supuesto mensaje y decir que he soñado.
    Me sorprende la gente que tiene esos sueños tan claros y completos que pueden relatar luego con lujo de detalles. ¡Qué notable! Al respecto, mi compañero cultiva diversos géneros: policial, ciencia-ficción, terror, etc. Muchas mañanas me he desayunado enterándome por ejemplo del afortunado encuentro que ha tenido con algún personaje extravagante o de una desesperada persecución que ha sufrido durante la noche anterior.¡Qué extraordinario! Yo lo más pancha y quien duerme a mi lado transitando por todo tipo de experiencias y aventuras.
    Carezco de esa fuente de inspiración. Lamento su ausencia porque además, me siento huérfana a la hora de compartir o intercambiar producciones oníricas.
    Sí, suelo incursionar en ese estado de ensoñación donde uno puede moldear ideas a su antojo. Puede acontecer en momentos de insomnio o durante las largas noches de viaje a través de la meseta patagónica, en micro o en tren, cuando mis ojos se pierden en el mapa del cielo austral y deposito allí mis pensamientos y sentimientos, entonces las sensaciones se confunden con los sueños. Y hay de todo: amor, ilusiones, consuelos, esperanzas, deseos cumplidos.
    Luego están los otros sueños: aquellos deseos que quisiera fueran realidad y que sé que para que se cumplan además de soñar hay que hacer. De esos tengo muchos y creo que son el motor de mi existencia.
    Volviendo a los primeros y a su carencia no sé si es un bloqueo o un olvido entre tantos o, robándole palabras a JLB será que …”no me fueron dados”.
    Mis cariños
    Perla

  14. Elsa Fernandez dice:

    Me encanto el relato y la sencillez de tu expresión :)



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