Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Licor de mandarinas y fantasmas

Yo me digo que sin palabras -en especial sin las palabras escritas (El diccionario)- la gente se empobrecería de una manera trágica (Cultura).

No existirían los universos paralelos -que son un sueño literario o un hecho científico (Los no mundos)- ni casas como la de Cumbres Borrascosas para ir a refugiarse cuando nos vencen tanto el tedio y la costumbre que esas arquitecturas tenebrosas devienen en paraísos (Literatura).

No existiría el agujero de Alicia para caer (Reflexiones. ¿Sabes hacia donde vas y como llegar?).

Lo peor es que la gente se volvería un poco más opaca, porque la gente, aun la que nunca ha leído nada, sabe perfectamente dónde están esas construcciones y lo importantes, y peligrosas, que son (Las palabras ocultas en la inteligencia). Sabe evitarlas y también sabe sumergirse en ellas, caer de pie. Repito: aunque nunca las haya oído nombrar, leído.

Quedan en el paraíso blanco y en el paraíso rojo incendiado -es decir negro- de nuestros paseos por el alma o la mente (La esencia humana).

Y así no es vana ninguna construcción, ningún juego -o jueguito- de palabras (Juegos de lenguaje y mundo de la vida).

Se extiende, el mundo, hasta el infinito que calcularon los científicos y los teólogos..

Cada aporte es una casa o un castillo.

Cada palabra escrita con el deseo de seguir armando el mundo es semilla.

Nadie es mal escritor, ni cursi, ni anodino.

Escribo, yo, con regia inmodestia,  ya que la computadora no funciona, en un cuaderno viejo donde hay unas recetas de cocina que no recuerdo haber copiado pero que están escritas en mi letra.

Hay un licor de mandarina que me remite a amigos y a una larga mesa con mantel blanco y copitas brillando como velas ardiendo. Hay indicaciones para unos caramelos de dulce de leche que de sólo nombrarlos me llevan a la lujuria de la infancia, a cucharas enormes que roban compoteras, chocolateras y, sobre todo, dulce de leche recién preparado, hirviendo hasta quemarme la lengua, esa lengua que a veces, más adelante, quizá mereció esa inquisición de la cuchara, esa hoguera que pasa pero deja una ampolla.

En el medio de estas dos recetas tan estimulantes, hay un estímulo literario que tampoco recuerdo haber copiado: el regalo de un argumento para escribir un cuento de fantasmas.

Mis ofrendas de hoy

Caramelos de dulce de leche

Un pequeño preámbulo antes de la receta. Es la pequeña historia del nacimiento de este dulce.

Dicen que la cocinera de Don Juan Manuel de Rosas calentaba hasta punto de hervor, todas las mañanas, la leche con abundante azúcar que era el desayuno de El Restaurador. Un día la pobre mujer olvidó en el fuego la leche azucarada; al recordarlo fue a ver y a reparar el desastre. La leche se había convertido en una crema deliciosa, color caramelo, con olor a vainilla y otros aromas que la falta de imaginación no me permite describir: un fragmento de cielo en la tierra, una cucharadita de edén con la consistencia de la seda. Paso a la receta:

Los ingredientes son una lata de leche condensada, una taza de azúcar, un frasco de glucosa y un paquete de manteca.

Cocinar revolviendo con cuchara de madera hasta que tome punto de bolita dura. Extender en una asadera enmantecada, marcar con cuchillo caramelos cuadrados. Dejar enfriar y cortarlos. Envolverlos en celofán.

Cuento de fantasmas

Es una receta de M. R. James (Montague Rhodes James, no confundir con Henry James):

“… es la historia de dos estudiantes del King’s College de Cambridge, en el siglo XVI (los cuales habían sido expulsados de dicho centro por prácticas mágicas) y la peregrinación que hicieron a Fenstanton para ver a una bruja; y de cómo, al pasar por Lolworth, en la carretera de Humtingdon, se les unió un viajero cuyo desagradable semblante les resultaba familiar. Y cómo, al llegar a Fenstanton, se enteraron de la muerte de la bruja y de la criatura que vieron sentada sobre su tumba recién excavada”. (Puede actualizarse, pero el desafío completo es escribirla transcurriendo en esa época, no importan si en los mismos lugares. Esto lo digo yo, Mora.)

Envío

¡Que beban y que coman dulces, alegremente! No olviden invitar a beber a la luna. Después, quizás, no vendría mal escribir unos parrafitos del cuento de fantasmas. ¡Felicidades de escritura!

Todos mis cariños

Mora

Monografias

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Comentarios

8 respuestas a “Licor de mandarinas y fantasmas”
  1. Jose Itriago dice:


    A veces no sé cómo evitar los accesos de soledad o parafraseando a Saramago, las intermitencias de la soledad. Es una necesidad de entenderse, siempre inconclusa y por lo general, lamentablemente estéril, más aun cuando viene acompañada de depresión o, peor aun, de aislamiento o de olvido. Pero también se disfruta, aunque parezca contradictorio. Solo en el diálogo con uno mismo es posible encontrar la orientación para moverse entre los vericuetos de la vida que vamos enmarañando. Hoy estoy disfrutando un poco de soledad mientras oigo “La doncella y la muerte” del gran Schubert y sobre él quiero hablar.

    El famoso cuarteto “La doncella y la muerte” está basado en una obra de Matthias Claudius. En el poema que, inspira el segundo movimiento y es la letra -cuando es cantado- la doncella establece este diálogo con la muerte (más o menos):

    La doncella:
    ¡Lárgate, lárgate!
    ¡Vete, cruel esqueleto!
    ¡Soy aún joven, sé amable y vete!
    ¡Y no me toques!

    La muerte:
    ¡Dame tu mano, dulce y bella criatura!
    ¡Soy tu amigo y no vengo a castigarte!
    ¡Confía en mí! ¡No soy cruel!
    ¡Déjate caer en mis brazos y dormirás plácidamente!

    Bastante simple (obviamente es un fragmento de un todo, pero Schubert solo usó esas dos estrofas). No así el cuarteto (que después fue orquestado por Mahler). Es bello, inmensamente lírico, uno de los mejores logros del romanticismo. Refleja la búsqueda de las razones para vivir. En este caso, las de un Schubert sifilítico: una forma directa de plantear las dudas después de la muerte cuando ya se está en preaviso. Mantengo que el arte no debe tener títulos, especie de muleta para que el observador entienda la obra, como si todos entendieran lo mismo. Si el cuarteto no se llamara así, seguramente lo relacionaríamos con cosas bellas, con lo que a cada quien le evoque sus armonías. Pero es que Schubert quiso que se indagara en ese sentido.

    El primer movimiento asoma a la muerte, pero de una manera incidental. Pareciera como si no es algo inminente, aun cuando, como siempre, está allí, a la espera. El segundo movimiento (donde incorpora las estrofas de Claudius) es la muerte. O quizás mejor, el lamento ante la muerte. El porqué yo. Y la certeza de que la muerte omnipresente pronto nos cubrirá a todos. El tercer movimiento es un breve esfuerzo por creer que más allá hay un sentido, que la vida no se acaba con el cuerpo, pero está lleno de dudas, cada factor optimista debe confrontar otro depresivo. El cuarto movimiento podría ser el triunfo de todos: de la muerte que, naturalmente se impone, y del sentido de la vida. Vale la pena el sufrimiento porque estamos en un tránsito hacia algo superior.

    Cuando se escucha el segundo movimiento (y quizás para otros, el cuarteto entero) es fácil imaginar la soledad de Schubert. Hasta cierto punto, la “doncella” podría ser él mismo o un reflejo suyo o una de sus esporádicas compañeras donde vio, entre la tersura de la piel, dentro de un cuerpo quizás aun atractivo, debajo de unos pechos donde alguna vez se refugió, la cara amarga de la enfermedad terminal.

    Pienso entonces en esa infeliz putica, pobre y sempiternamente enferma, contagiada desde su más tierna niñez, sin entender que ella es portadora del mal. O peor, entendiéndolo, sabiendo el precio que cobraba por cada suspiro falso que tenía que dar. ¿Quiso el joven músico rescatar del submundo a una de sus casuales y enfermas compañeras?. Algo así como Van Gogh con Sien Hornic, a quien dibujó una y otra vez y en el dibujo “Dolor” añadió, copiando a Michelet: “¿Cómo es que hay en la tierra una sola mujer?”. ¿Qué mayor soledad puede desprenderse del amor irrealizable entre Scubert y algunas de sus repudiadas amigas? Y esa no es una soledad intermitente: es un clavo en el corazón.

    Pero también podría uno pensar que la “doncella” es el propio Schubert. Él si sabía que tenía sífilis, que era imposible salirse del lazo y que ni siquiera los terribles remedios (en aquel tiempo la sífilis se “curaba” con mercurio) lo podrían aliviar. Que todo era un disimulo de lo que se había acabado desde hacía unos cuantos años. Quizás la tragedia del “¿por qué yo?” sin poder interpelar a nadie más, algo muy de él, vergonzoso, discriminante, no tenía otra salida que escribir algo. Un grito para quien quisiera echarle una mano.

    Sea la doncella una amiga o sea el propio Schubert, después del esporádico contacto, porque a eso se resumía todo, a un contacto, cada quien se quedaba con una soledad insondable, imposible de rellenar con nada. Entonces venía la música, la música para consumo propio.

    Schubert fue muy desafortunado. Considerado un fracasado, jamás en su vida se interpretó alguna de sus obras orquestales u operáticas. Tan solo y entre amigos, sus lieder. La biografía es tan breve como su vida (31 años). Nadie sabe por qué dejó inconclusa su famosa Sinfonía No. 8, ni cómo pudo imponer tanta fuerza a la novena. Pasó por la vida, la llenó de música, pero no fue reconocido sino unos 40 años después de su muerte. No se le conocen grandes amistades. No hay musas. Solo las amigas con sífilis y gonorrea, un instante de muerte de vez en cuando, a cambio de mucho desprecio, mucha acusación por lo disipado de su vida. Pero iba tallando su voz en pentagramas siderales y ahora la oímos con admiración.

    Hoy poco nos importa con quien se reunía. Lamentamos su sífilis solo porque apagó al genio demasiado temprano, pero su voz se impone. Cuando la oímos sentimos las mismas dudas, la tristeza por la vida que se nos escapa, irremediablemente, sin que nunca hayamos podido dar con un significado suficiente para justificarla. La soledad se impone y hay que transitarla.

  2. Tere Labastida dice:

    Querida Mora: En un primer examen, es posible definir las palabras por su arbitrariedad o su carácter colectivo. El lenguaje está hecho como dice Hobbes- de un sistema de notas que los individuos han elegido de antemano por sí mismos: por medio de estas marcas, pueden recordar la representaciones, ligarlas, disociarlas, y trabajar con ellas. Sin embargo el sentido de las palabras sólo pertenece a la representación de cada uno y por mucho que sea aceptado por todos, no tiene otra existencia que la que tiene en el pensamiento de los individuos que las generan. Es verdad que los pensamientos se suceden en el tiempo, pero cada uno forma una unidad, ya sea que se admita como dice Condillac- que todos los elementos de una representación son dados en un instante y que sólo la reflexión puede desarrollarlos; por lo tanto el lenguaje no puede representar el pensamiento, de golpe, en su totalidad; es necesario que lo disponga parte a parte según un orden lineal. Michel Foucault dice al respecto- “Si el espíritu tuviera el pode de pronunciar las ideas tal y como las percibe, es indudable que las pronunciaría todas a la vez. Pero es justo esto lo que no es posible, pues, si el pensamiento es una operación simple, su enunciación es una operación sucesiva Ahora comparto la receta de unos sabrosos dulces de nuez: Se mezcla una lata de leche condensada con dos y media tazas de azúcar glass y tres tazas de nueces molidas, hasta obtener una pasta, se toman pequeñas porciones y se forman bolitas que van revolcando en canela en polvo. Se decoran con un trocito de cereza. Listo a saborearlos. Hablando de dulces, caramelos y fantasmas, les cuento esta historia: Kevin Toston. Halloween, es la noche de brujas, de las calabazas que sonríen, de los fantasmas y de las escobas. Octubre 31, es la noche de los niños, de la búsqueda de los dulces, de pedirlos cantando a los vecinos, de contar después con los amigos las golosinas escondidas en grandes bolsas de papel. Kevin Toston era uno de esos niños que salieron esa noche a las casas del barrio. ¿Por qué escogí su nombre para ponerlo aquí? porque hoy noviembre 6 lo trajeron con su foto en el periódico, un pequeño, niño negro. Tú no pudiste leerlo, pero me pregunto lo que habrá sentido aquella persona que cerró tus ojos para siempre, cuando te dió caramelos envueltos en heroína, cuando te dió caramelos para robarte la vida. Kevin yo no pienso que él o ella querían matarte a ti expresamente porque con tus cinco añitos, que mal tú podías hacerle. Kevin, cuando los hombres crecen se vuelven muy complicados y cuando matan a un niño es porque se han olvidado que ellos también fueron niños. No sé si algun día te encontraré en el cielo, porque estoy segura que despertaste ahí, porque no estoy segura que despertaré ahí. Kevin no quiero hoy hablarte de lo que hará la justicia en nombre de la ley pero yo sé que tu corazón de niño aprobará lo que voy a hacer; voy a olvidar cada día a quien te dió caramelos envueltos en heroína, a quien te dió caramelos que le amargarán la vida. Kevin Toston, nunca olvidaré tu nombre, pero nunca quisiera saber el nombre de quien así grabó en mi, para siempre tu nombre.

  3. Joise Morillo dice:

    Cierto habláis, amados; Mora, Tere y José

    Empero, arrojar margaritas a los cerdos puede derivar en perjuicio peculiar, no es lo mismo oír a Jorge Celedón y sus ballenatos, que la interpretación de “Así hablo Zaratustra” de Strauss, por Eumir Deodato o La sinfónica de Minería, el primero; popule meus, los otros la vanguardia y la poesía en notas, sin embargo, se trata de la forma de degustar la belleza, disfrutar para muchos a Carl Orff con Carmina Burana, de la misma índole de La Obertura de 1812 de Tchaicovsky, podría ser tan frenético o catártico como el tango para otros.

    Igualmente, no es igual la concepción del mundo -si de lenguaje se trata- para Wittgenstein que para el verdulero del mercado. No obstante, castellano o ingles si los dos hablasen podrían entenderse y, quizá no captarse u aprehenderse entre si; los postulados del tópico tratado en un determinado momento y en el mismo lugar.

    Lo que si estoy seguro es -¡Mora lo podría saber!- que cualquiera que se siente en cualquier Coto de Buenos Aires, a degustar, a consciencia, una porción de un Jugoso churrasco, con su entorno y bebida por menos de 5 dólares, lo entendería perfectamente.

    Lastima que no haya probado ese manjar que vosotros habéis disfrutado, pero, intuitivamente, a lo Kant, lo considero riquísimo (ambrosía).

    De todo esto, lo importante no es “ni lo dicho ni lo hecho sino, como se maneja” J.P. Sartre…

    Disfrutad el link

    http://www.youtube.com/watch?v=GD3VsesSBsw

    Os ama

    Joise

  4. Belkys del Valle Gonzalez dice:

    Gracias por ser parte de esta edición… en la vida tenemos mucho errores, dificultades,habilidades entre otros para poder entender las palabras y el lenguaje!como hacerlo?leer un libro de literaturas, de historia o el que mas le guste! De esta manera enriquecemos nuestro habito de lenguaje. Me gusto esta edición! Gracias..Mora…Venezuela, Maracaibo - Estado Zulia.

  5. Iván Salazar Urrutia dice:

    Saludos a los amigos y amigas; especialmente a Mora.

    BUSCANDO LA PALABRA
    A Jordi.

    Como dije ayer
    ¿Hoy?
    Bueno,
    No recuerdo.

    Quedé
    Colgado de la lámpara.

    Esa palabra
    Que conozco y no sé
    Dónde está
    Perdida
    ¿Habrá salido a jugar
    Quizás?

    Ladrón oculto,
    Parece te pillé

    ¿O no?

    Las cosas siendo
    Y yo buscando
    Cómo
    La belleza
    Del
    Concepto
    Tras la montaña
    Un eco
    Gutural
    Murmura
    Reverbera
    De ola en ola
    Lo antiguo de los tiempos
    Arenas y rocas casi dormidas
    Hasta los excitantes impulsos cósmicos.

    Todo oído
    Toda hondura
    Vacía el alma
    De aquella
    Única
    Palabra
    Que no existe todavía.

    Yo nací en el torbellino
    De las palabras.

    En cuatro años
    Las palabras
    Acunaron
    Con melodías
    Los sueños
    Casi limpios
    De mi infancia.

    Entonces yo pensé
    Que las palabras eran
    Como réplica
    De las cosas.

    Cada una con su dibujo
    En desfile
    Saludando desde fuera
    Quedándose
    Como dueñas de casa
    En la memoria.

    Entonces fue que los poemas
    Que dormían
    En los textos
    Salieron una noche
    De luces misteriosas
    De nidos ocultos de lagartijas
    En los jardines baratos
    De las casas de los pobres.

    Salieron y saludaron
    Como si nos conociéramos
    Como amigas,
    Como novias
    Salieron las palabras
    Y danzaron un primer vals
    Y rozaron mi pupila
    Y yo dancé
    Yo miré
    Yo canté
    Y fui feliz.

    El amor fue para mí
    En las palabras.

    La esperanza me acompañó
    De palabras
    En cada abrazo.

    La misma bóveda del cielo
    Fue en mí con las palabras
    Que lamían sus abismos.

    Y esa terrible hambre,
    Vecinas de mi tristeza,
    Fue no más
    Vientre
    De sus nacimientos.

    Y yo dormí con palabras
    Se hicieron en mí
    Como colores,
    En mí, en la mirada,
    Como agua, como sal,
    Las palabras fueron,
    Perfilaron,
    Traspasaron,
    Viraron,
    Diseñaron,
    Sonaron la flauta
    De viejos huesos
    Empolvados
    De olvido.

    Como tambor
    Marcharon
    En la huelga
    En la ebanista fuga
    De lo hecho
    Y perdido
    Como fatal
    Balazo
    Asesino.

    Yo me hice en palabras
    Y ellas fueron en mí
    Amigas, gatas de tejado,
    Luna nunca azulada,
    Cangrejo retrocediendo.

    Os amo, os necesito; te digo,
    No irán al féretro de yo,
    Ni cantaré su melodía de futuro.
    Morirán, amadas, cuando ya no más.
    Y otros hombres
    Nacerán para ustedes
    Y otras playas
    Azules
    Dibujarán
    De arena
    Pequeñas
    Letras
    Antes
    De las eternas
    Mareas
    De la historia.

    Tal vez
    El hombre luego
    Junto al primer
    Mandil
    Recoja
    Ese dibujo
    De
    La palabra
    Que me nombra
    En los límites

    Tal vez
    De nuevo
    Otra vez
    Todo
    Empiece
    De nuevo
    Tal vez
    Otra vez.

  6. Tere Labastida dice:

    Josie, querido amigo, André Rieu magnífico como Director, me sorprendió y los coros y orquesta de O fortuna de Carmina Burana un alago para los oidos y el alma. Gracias.

  7. silvana garcia dice:

    el lenguaje Mora querida siento que es el pizarròn dònde escribe el alma,gracias a el podemos expresarnos de las maneras màs romànticas hasta las mas torpes,ridìculas ,istriònicas,tantas maneras como pensamientos haya. Es el arbol que se muestra frondoso expectante esperando como lo van a cubrir los pensamientos humanos transformados en palabras. Esas palabras que se hacen frases a veces inolvidables para nosotros como por ej. El primer TE AMO, MAMÀ. Creo que el lenguaje es rico en la medida que podamos hablar con el alma en la mano ,sin tropiezos psicològicos ,deshinibidos de tabues miedos sombras, pero siempre acordàndonos de que la palabra tambien puede lastimar por eso invitemos al respeto que se haga amigo de la palabra para no transformarla en meramente palabrerios. Un gran beso

  8. charmante charmante dice:

    He encontrado su sitio muy bien que estoy a menudo me pregunto por qué no voy a hacer lo que hizo, porque es realmente grande felicitaciones
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