Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El inventor de los silencios

Creo que nadie se dio cuenta antes que yo, ahora, y me siento orgullosa esta noche, aunque pensándolo mejor, me da un poco de miedo (La Anatomía del Miedo).

Antes que nada, iba a escribir (Escribir en el Siglo XXI):

que tu mano no se vea interrumpida por la idea (Figuras retóricas), que la idea no se vea interrumpida por la grieta del corazón, que tu corazón se calle que no tiene ninguna palabra que decir.

Estos son los consejos que me daba hace tiempo. Ahora mi mano se interrumpe menos todavía, pero cargada de una electricidad, de una fiebre, de tantas grietas del corazón y de tantas palabras que él guarda, que no me escucho en mis consejos (Climaterio y sus efectos psicológicos).

Por eso puedo escribir sin censuras ni autocensuras de la inteligencia lo que acabo de descubrir (Censura: Entre el horror y la globalización mediática), que parece mejor dicho de golpe: los libros cambian en la biblioteca, se visten de otra manera, se achican o se agrandan (Mutaciones).

Sí, busqué durante horas un volumen de Valéry en un espacio de una sola tabla. Busqué Política del espíritu, y no lo reconocí (La incertidumbre del poeta).

Tomé con curiosidad un libro pequeño, encanecido, pálido, y ¡era él! (El sentido realizador de la jubilación).

Salimos tanto juntos, participamos de tantas fiestas de poesía y de arte y hasta de política, cuando éramos jóvenes. Y ahora no lo reconocí porque, seguro, él tampoco me reconocía a mí.

¡Qué triste tango fue este reencuentro! -no creo que Valéry bailara tangos con Victoria Ocampo ni con nadie, pero el reencuentro fue una letra de aquellos tangos melancólicos y lluviosos que tanto detestaba. Parecidos a mí, esos tangos (Tango Balada para un loco).

En el libro de Valéry buscaba uno de sus ensayos, y aunque no voy a revelarles que no lo encontré, sí debo decir que ya no me dieron ganas de leerlo. El ensayo era más que un ensayo, era un homenaje. Y como era un homenaje a Stephane Mallarmé, pretendía, tal vez, robarle citas al inolvidable “Yo le decía a veces a Stephane Mallarmé”, ensayo que a Paul Valéry no le costó nada escribir, casi seguro, y a mí me llevó muchos días de llanto emocionado. Por la belleza, digo, no por los sentimientos.

Mallarmé, el mal armado, decían…

Stephane Mallarmé fue el poeta que eligió hacer de su vida no un poema, sino un continuo de literatura, como si fuera música, con sus silencios.

No apareció como aparecen los poetas, ni tampoco como aparecen los pianistas, en escenario alguno que no fuera su casa muy humilde de un barrio de París.

Pero en silencio apareció, pero sin luz resplandeció, pero en las más asombrosas penumbras escribió sus poemas con poquísimos muertos.

A veces, de un modo raro, por las noches, entre las sombras y vampiros, me asalta la aprensión de que no lo recuerden. Por eso quiero que lo recuerden mis amigos del blog. Otros habrá que resuenen con mayores clarines, pero este pobre Mallarmé es pura música, pura transparencia.

Se me hace un nudo en alguna parte, suspiro, me tapo, me destapo, ¡hablo de un muerto de hace tantos años!

Era tan singular Mallarmé, que espero que algún día se acomode a mi lado en el cielo y me dicte pausas.

De lo poco que dijo, dijo que el mundo existe para llegar a un libro.

El inventor de los silencios

¿Se recuerda a aquel que sacrificaba bellos conceptos para encontrar sonidos con los que la casi música pura de las palabras trajera de la mano bellos conceptos que no serían formulados sino que el alma los arrancaría de raíz?

Aquel que calculó por milímetros la sintaxis como quien invade pentagramas prohibidos?, ¿se recuerda que la belleza quedó muda, intacta, virginal, en el papel sin manchas?

Se lo recuerda porque la música no huyó y la hermosura estaba; todos escuchan el papel en blanco como una canción, y en el libro de páginas en blanco dejan la sombra de sus dedos al dar vuelta la hoja.

Envío

Uno que escribió mucho más que Mallarmé, y con frases más largas, fue Pier Paolo Pasolini.

Las últimas palabras escritas pertenecen a un reportaje que le hizo Furio Colombo en 1975. En realidad era una charla, las grabó Colombo y las dio a conocer, junto con toda la nota periodística.

“Hay puntos que me parecen demasiado absolutos. Déjame pensar, déjame hablar. Y luego, dame tiempo para encontrar alguna conclusión. Tengo algo en mente para responder a tu pregunta. Para mí es más fácil escribir que hablar. Te paso las notas que pueda agregar mañana a la mañana.”

Y hay unos paréntesis explicativos de Colombo:

(Al día siguiente, domingo, el cuerpo sin vida de Pier Paolo Pasolini estaba en la morgue de la policía de Roma).

En cuanto a mí, he visto que en la biblioteca los libros de Pasolini conservan su elegancia.

Mora

Monografias

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Comentarios

9 respuestas a “El inventor de los silencios”
  1. Jose Itriago dice:

    La bruma fue ganando el horizonte. La línea divisoria, antes tan categórica, se diluyó por fin entre los enredos de la calina de siempre y una nube que le ha dado por ser parte del paisaje. Allá, a lo lejos, todo se ve demasiado tranquilo. Es el silencio que buscamos, que no precisa más explicaciones.

    Nada que ver con el fragor a mis pies, entre brillantes rocas negras y la espuma blanquísima, que al deslizarse y escurrirse entre los dedos y las rocas hace sonidos misteriosamente bellos, acompañados por el choque de las conchas marinas que van y vienen en el mismo pozo. Cuánto quisiera que oyeran a Richard Skelton y su obra Something Fell. Podrían reconocer cada burbuja que se forma y desaparece, para dar lugar a otra, de manera que uno llega a creer que son perennes, que los brevísimos paréntesis son para darnos tiempo a respirar, a oler el mar, su aroma, el aroma de ellas, las hermosas burbujas, que nacen y mueren a nuestros pies, en silencio, pero que parece que siempre han estado allí, inalterables, marcando el extraño ritmo de Something Fell.

    Me dejo permear por la bruma que empezó tomando el horizonte y después mi ánimo: sentí la soledad del mar. Me desconcierta el contraste entre la belleza, la amplitud y la paz que me inunda cuando estoy frente a él y la tristeza que me impone. Siento temor –que es una forma de tristeza también- por su profundidad: es como un ser sin perfil. Vemos el agua, vemos sus colores cambiantes y mientras más oscuros nos parecen, suponemos que es más profundo. Pero ¿cuán profundo puede llegar a ser? En la medida que descendemos vamos perdiendo la luz y los límites de lo conocido. Obviamente hay quien apela a los más sofisticados equipos y descubren en cada rincón un pedazo de vida, rescoldo helado de lo que fue o, más bien, un maravilloso y sobre coloreado coral. En mi ignorancia debo suponer que los peces y otros seres que nadan a esas profundidades si pueden verlos. Son colores puestos allí para ellos. Es el traje de gala de la atracción; con frecuencia también, el traje del verdugo: sin máscara, antes al contrario, con la impudicia de sus atrayentes colores. A pocos metros de profundidad la temperatura baja y ese frío también es tristeza, aislación, que me demuestra que no importa quién me rodee, estoy solo, quizás tratando de hacer gestos, aleteando, para que me vean y no me pierdan.

    Somos permeables a esa bruma y sentimos la soledad del mar. La música inacabable de las olas chocando con las rocas, acompañadas de la melodía suave Something Fell del agua y las conchas, disfraza el drama de las rocas de mar, que siempre supuse titanes invencibles. Pero no es cierto. Habría que ver cómo fue cada una hace 10.000 años, para entender su destino, el destino de roca de mar; habría que aprender a pensar como roca de mar, tener sus tiempos, sus historias, sentir cómo aceptan el desgaste: día a día, partícula a partícula, diluyéndose y ella, la roca, dispone de milenios para pensar en esa desintegración. Quizás en su mentalidad de roca de mar exista cierta inminencia en encontrar una respuesta adecuada, inminencias seculares.

    También nosotros nos desintegramos día a día. Nuestras partículas se las llevan bajo tierra nuestros seres amados. También las tantas desilusiones y fracasos y, a veces, esas tristezas que no sabemos ni cómo explicar, pero que están allí, que surgen de la nada. Nuestra mente es apenas de decenios, decenios que se desgastan cada vez más rápido. Decenios hoy encanecidos.

    Llega un día en que pensamos que si duramos diez años más, será un milagro. Quizás la roca también, en su cronograma milenario llegará un momento en que piense que si llega a 500 años más será un milagro. Se aferrará a sus historias, muy lentas, muy espaciadas y enfilará su perfil ciclópeo contra el mar, su oyente, el único capaz destruirla y entenderla. Quizás la partitura cambia ¿cómo saberlo? ¿Esta que oímos hoy y que nos parece Something Fell será de su época de paz, de conformidad con ella y su relación con el agua y la luz o ya es otra, un cambio sutil, un primer temor?

    Cuando tenemos la certeza de que vivir diez años más es un milagro, igual nos aferramos a nuestras historias, tratando de trascender, de tender un puente entre el presente de los nuestros y el pasado que vivimos. Son las leyes de la vida. Pero es sorprendente que cuando uno cree que ya va a morir, no le importa gran cosa desaparecer, sino lo que deja, cómo lo deja. Lo viví en un asalto en mi casa y con la pistola del malandro golpeándome la oreja, gritándome improperios mientras los otros me pateaban, no me preocupaba que disparara, solo que más tarde llegaría mi hija y sería un desastre que me encontrara tan mal muerto.

    Por eso la roca, que tarde o temprano se convertirá en arenisca, en su arcana meditación se preocupará de no fracturase, sino más bien desgastarse hasta el último grano, que así es el bien morir de las grandes rocas de mar. Algún día, demasiado remoto para datarlo, no quedará ninguna roca en las playas, a no ser que las humillemos con nuestro auxilio, poniéndole fajas de concreto y acero. Extraño modelo de poder el que tenemos, tan frágil.

  2. Joise Morillo dice:

    Saludos, querida Mora.

    Me identifico con José. Es cierto que lo físico del ser desaparece, total: “polvo somos y en polvo nos convertiremos”, lo que perturba es la forma como se atenta al designio de la naturaleza y en contra de su estética sublime.

    “De lo que no se sabe es mejor no hablar”
    Wittgenstein

    Observaba perplejo, aquello patético y lejos de la estética sublime, se abstraía y, al no tener la palabra exacta para explicar tal no noúmeno, callaba, callaba y le dolía callar, solía enojarse consigo por tal situación. Empero filántropo por naturaleza, planeaba como ayudar a otros a evitar sucumbir a tal exceso de perversidad, estudiaba la situación, raudo y concreto actuaba. Empero su alma bondadosa y bella, al no poder ejercer maldad, aun fuerte y valiente, sufría al observar entre quienes quería ayudar, ignorancia, incredulidad, mezquindad y, sobre todo, apatía.

    ¡Simplemente quería otorgar verdad a quienes no conocían el amor! Su parábola era enorme, sabia, dulce y tierna o agria y agresiva para el malvado. Su verbo era en aras de un mundo factible y feliz, cierto. También en contra de un malvado hipócrita y avaro por todos los momentos y espacios de la existencia del mundo.

    Su palabra se quedó en silencio, pero su alma floreció en todas aquellas que aprehendieron la belleza del amor y del bien, en pos de vivir en paz y armonía: “per secula seculaourum”

    ¿Sería un santo?

    “No habrá luz en el mundo mientras la belleza del bien y el amor no ilumine el total de las vidas y la existencia del ser”

    Os ama

    Joise

  3. Tere Labastida dice:

    Querida Mora, a través de tus palabras a venido a mi mente Pier Paolo Pasolini, el poeta, el guionista y el realizador del cine italiano; en la decada de los sesentas fué un cineasta controvertido, con la fábula filosófica Uccellaci,uccellini (1965), Edipo Rey (1967), Teorema (1968), Porcile y Medea (1968). La aventura pasoliniana, sigue la espiral de la laceración interior, de las contradicciones ” Accatone a Porcile ” en las cuales se debate la aventura burguesa. Para los personajes de sus films no hay posibilidad histórica de vivir, para el burgués no existe salvación, expresado ejemplarmente en Teorema; la relación problemática que instaura con el mundo y consigo mismo no puede terminar de otra manera que con la degradación y la destrucción. Toda experiencia tiene un sentido de precariedad, de impotencia total. En la negación de toda posibilidad de integración se manifiesta el sentido de la nada como pivote de la aventura subjetiva. Esta interiorización del conflicto histórico, por otra parte, refleja la manera como se estructura el drama individual; la burguesía vive la relación de antagonismo social como neurosis, abismo interior de la conciencia, contradicción del ser, disolución del yo. A propósito del silecio les comparto el pensamiento de una poetisa mexicana, nacida en Mérida ciudad del estado de Yucatán y de sangre maya, Elvia Rodriguez Cirerol, que aparece en su libro Silencio Quieto. En qué tramo del camino de mi vida te perdiste o en que inquieto arroyuelo tus facciones diluiste. Desde cuándo tu sonrisa me sonó a música extraña o a la lejana sinfonía cuyo eco no volvía. Cómo fue que tu silueta se desdibujó en mi mente. Es que en mí estabas prendido con alfileres al viento. (1968) Como podeis ver es contemporánea de Pasolini. Saludos afectuosos. .

  4. adulto mayor dice:

    Gracias a ti conoci los poemas y podria decir poesias de Mallarme, me agradan, es un poeta que no se ciñe a las reglas ni convencionalismos, mas bien es un libre pensador (que bonito suena esta frase, la copie de su biografia)
    Como siempre, en tus escritos siempre empleas algun termino que me llama a reflexion, esta vez cuando dices que “Mallarme se coloque a tu lado en el cielo”. He leido toda la biblia algunas veces y recuerdo (no tengo los textos biblicos a la mano) que Dios, (Llave, Yave, Jha, Jehova, Andonay) puso en un Eden llamado tambien paraiso que se ENCONTRABA AQUI EN LA TIERRA, a Adan. Tambien esta escrito en el Libro de los Salmos que “los mansos heredaran la tierra y residiran para siempre sobre ella” . En otra parte se menciona que la tierra esta sentada sobre bases solidas y nunca sera destruida. En Mateo, Jesus habla de dos rebaños y le llama a uno de ellos rebaño pequeño, ambos rebaños llegarian a ser un solo rebaño y un solo pastor. Jesus le dice a sus discipulos que El ira primero al reino de su padre y preparara un lugar para ellos. En Apocalipsis, Juan “ve” a los 144,000 que reinaran como sacerdotes juntos con Jesus y que son sacados de las primicias de la tierra en un reino que tendra lugar en el cielo. Tambien en ese libro de Apocalipsis, Juan ve a una gran multitud de todos los reinos de la tierra que han sobrevivido a la gran tribulacion y que iran a la montaña de Dios. Juntando estas partes llego a la siguiente conclusion: Al final de los dias quedaran dos rebaños muy definidos, uno de ellos el mas pequeño de 144,000 que iran al cielo a gobernar con Jesus y otro rebaño grande que quedara en la tierra en el paraiso que sera restablecido para ese rebaño. Este punto de vista se refuerza con la venida de Jesus a resucitar a todos los muertos, entonces la muerte, el mar, el hades (no es el infierno, el nuevo testamento se escribio en griego y los escritores estaban influenciados por la mitologia griega) entregaran a sus muertos. Mi razonamiento es, si uno muere y se va al cielo o al infierno, para que va a venir jesus nuevamente a resucitarnos a un juicio (asi lo menciona la biblia) seria un doble juicio. Ademas, por sesenta, setenta u ochenta años de pecados seria una gran injusticia que nos condenaran a quemarnos una ETERNIDAD en el infierno, Dios no seria el puro amor ni lo bondadoso que mencional la biblia, Ademas, cuando oramos el padre nuestro decimos “venga tu reino” que venga aqui a la tierra, no decimos que vamos a ir al reino que se encuentre en el cielo.
    El libro de Eclesiastes dice que cuando uno muere, todo perece, planes, trabajo, adoracion, porque el cerebro se destruye y no queda nada. (cuando Lazaro resucito no dijo que habia estado en alguna parte) y solo hay que esperar que venga Jesus a resucitarnos para un juicio.
    Respeto tu opinion, solo quise exponer la mia, ojala leas mis comentarios

  5. Joise Morillo dice:

    Esto es una ambieguedad absoluta,

    “En la negación de toda posibilidad de integración se manifiesta el sentido de la nada como pivote de la aventura subjetiva. Esta interiorización del conflicto histórico, por otra parte, refleja la manera como se estructura el drama individual; la burguesía vive la relación de antagonismo social como neurosis, abismo interior de la conciencia, contradicción del ser, disolución del yo.”

    Integrarse es unir todos los yo y los ellos, sin discriminacion del penamiento, lo importante es producir para poder repartir, el defecto es que las mas de las veces, quienes menos producen son los que intentan repartir, mediante la demagogia, esa es parte de la exclusion, el que no produce se esta excluyendo a si mismo, en su provecho personal, fungiendo de lider.

    ¿Les parece bien ese pensamiento no “Burgues” que sigue? :

    “el que no es Chavista no es venezolano”,

    Señores, quien profiera semejantes afirmaciones está truncando toda posibilidad de incluir, integrar”

    Es como si Marx hubiera inventado A Prusia y dijera el que no es marxista no es prusiano.

    ¿donde esta el sujeto y donde la aventura?

    ¿es que acaso eso no seria un yoismo?

    El nihilismo de Nietzsche es lo peor de la ambiguedad,

    Os ama

    Joise

  6. Joise Morillo dice:

    Pensamiento por penamiento

  7. Tere Labastida dice:

    Muy bien, la diferencia es que no hablo de lo que yo pienso de los burgueses, sino de como

    Muy bien, la diferencia es que yo no hablo de lo que en forma personal pienso de los burgueses, sino en la forma en que Pier Paolo Pasolini aborda esta cuestión en su por demás complicada película “Teorema” que en aquel entonces (1968) se pasaba exclusivamente en salas de arte, para ser vista por personas con criterio reflexivo y de cierto nivel intelectual.

    p

  8. Mariaolga Lima dice:

    Muchas gracias por ofrecer material de calidad. Soy lectora más no escritora, por lo que disfruto contenido y comentarios.


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