Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Libros de autoayuda, libros fantasmas

Me ha ocurrido algo extraño, o le ha ocurrido al mundo que me rodea, a mis pensamientos y a los libros de mi biblioteca (El cosmos de Borges).

De pronto han empezado a aparecer -detrás de otra hilera, como en segunda fila- textos que no recordaba que tenía, algunos de los cuales eran completamente extraños a mis preferencias. Otros que ni siquiera había escuchado nombrar (Olvido).

Los libros de autoayuda (La princesa que creía en los cuentos de hadas-Informe Académico) -seguro que por soberbia, por autocomplacencia, por considerar que yo aprecio de otro modo las cosas, o al menos que las percibo de otro modo que el modo que pretenden enseñarme en cualquiera de esos manuales- siempre me parecieron de inferior calidad.

Sin embargo, tengo un alto aprecio por toda la literatura religiosa, y a menudo, en especial tratándose de religiones orientales, ésta le da la mano, o un envión, o recoge en sí misma, prácticas de autoayuda (Amar y sufrir en grande).

Las religiones, con sus ritos y dogmas, con sus reglas y purificaciones, convierten de vez en cuando a un neurótico en un sabio, o al menos en alguien que va por ese camino (Religiones). Con repetir una hora un mantra se suavizan los rasgos de la cara y los rasgos del alma, lo que no sé es cuanto dura tal suavidad.

Freud -el gran ateo (Freud)- habla de budismo, de éxtasis, de iluminación y hasta de gente que vende su alma al diablo -aunque sólo como referencia-, y de Jung ya es sabido que sólo un creyente puede servirse de sus sabios relatos y de su formidable inteligencia. Sus sueños alcanzan el arquetipo, sus interpretaciones son -ideológicamente- de Platón. Lacan poetiza el mundo como algo sagrado.

Pero mi historia de hoy es más humilde (Los roles en nuestra vida).

Buscaba un libro

Se me había extraviado un libro con este largo título y referencias: La escritura y la etimología del mundo - Con un ensayo de Roland Barthes, de Riccardo Campa.

Es un libro serio; nada de pavadas. No insiste en exhalar profundamente, en ser vegetariano ni en curarse con homeopatía o acupunturistas. Habla de lo que siempre hablo yo, pero con términos precisos: de las palabras, por supuesto.

En el ensayo de Barthes que hace de introducción al de Campa, Barthes empieza diciendo:

“El primer tema que encaré en el pasado fue la escritura; pero entonces yo entendía la palabra en un sentido metafórico: era para mí una variedad del estilo literario (…) Hoy, veinte años más tarde, por una especie de retorno hacia el cuerpo, es el sentido manual del término el que quiero abordar, es la escritura (el acto muscular de escribir, de trazar letras) lo que me interesa: ese gesto por el cual la mano toma un instrumento…, lo apoya sobre una superficie y de manera pesada o acariciante traza formas regulares, recurrentes, ritmadas…”. Por un retorno al cuerpo, el acto muscular de escribir, de trazar letras…

Cuando lo encontré, otro libro -esta vez sí de esos un poco raros en apariencia- se había ido a posar a su lado. Habían estado juntos desde hacía mucho tiempo en esa estantería alta, se daban un abrazo, un abrazo de por lo menos dos años, que nadie había censurado.

El también extenso título de este segundo libro era: El cuerpo tiene sus razones- Autocura y antigimnasia, de Thérèse Bertherat y Carol Bernstein.

Su tapa y su título eran un territorio desconocido, o más bien impreciso, como visto al pasar en una antigua librería, o leído en un sueño. Lo abrí despacio, casi con miedo, dando vueltas sus páginas como se toma de la cola a una ratita inoportuna.

La introducción, titulada “Su cuerpo, esa casa que usted no habita”, ya estaba soplándome algo al oído. Traté de descifrar esa voz que venía de mis vanidosos pensamientos: apenas alcancé a pensar: “¡Qué extraño! Menciona el cuerpo como lo hace Barthes; Barthes, Bertherat… ¿serán hermanos?”

Pero Barthes toma conciencia de sólo una parte del cuerpo: de la mano que escribe, ¿qué otro tipo de conciencia corporal podría tomar Barthes, un intelectual conspicuo? Pero… ¿Barthes no es estructuralista? Y la mano que escribe es parte de una gran estructura que permite que escriba, esa mano.

Pero dejémoslo a R. B. Sólo me pregunto por qué estaba abrazado al libro de Bertherat, tan distinta a él, tan distante de él.

Empiezo a leer -o quizá releer- El cuerpo tiene sus razones.

Más y más leo, y más oro descubro. La autora escribe muy agradablemente, pero claro, yo siempre con mi gratitud por las palabras bien usadas… No, no es eso. Habla de llaves, cerraduras, puertas blindadas en nuestro cuerpo, habla de edificar una casa muy sólida para poder vivir: nuestros huesos y músculos en movimiento, nuestros movimientos coordinados, sutiles, económicos. Aquellos que la gimnasia ortodoxa ha forzado hasta llenarnos de nudos y sufrimiento, o aquellos que el sedentarismo ha vuelto plantas.

Nuestro cuerpo es una casa encantada, dice. Podemos mejorarla a cualquier edad, teniendo cualquier enfermedad, a condición de saber trabajar, y además, con alegría.

Habla de médicos, kinesiólogos y artistas que han promovido la revolución de la antigimnasia, de las gimnasias suaves y de no conformarse nunca con ningún progreso: nada es suficiente, debemos llegar a la muerte armoniosos, fuertes y felices…

En medio de la lectura, que me pone contenta, casi eufórica, encuentro una cita escrita en lápiz, con mi letra: No tengo lo que quería, es verdad, pero quiero lo que tengo. Tom Stoppard.

¡Ah, entonces yo estuve aquí antes! ¿Pero cómo no recuerdo nada? ¿Fue en una vida pasada?

Seguramente fue en una vida pasada, cuando yo buscaba ser más sana, más alegre, más generosa.

Tengo que decirles gracias a Bertherat, a Barthes, y también a Tom Stoppard. El olvida no es más que una forma de la memoria, decía J L B. ¡Qué forma extraña!

Besos a todos, los abrazo como a mis libros, los acuno como acunaba a mis niños

Mora

Monografias

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Comentarios

7 respuestas a “Libros de autoayuda, libros fantasmas”
  1. Margarita Sandoval dice:

    Buen Dia, soy docente, psicologa: que lindo articulo me identifico con: Nuestro cuerpo es una casa encantada, dice. Podemos mejorarla a cualquier edad, teniendo cualquier enfermedad, a condición de saber trabajar, y además, con alegría y la exprtesion:nada es suficiente, debemos llegar a la muerte armoniosos, fuertes y felices… Somos 100% responsables de construir esa casa armoniosa y a la vez disfrutarla y modiicarla en busca de la satisfaccion personal y colectiva.
    att Margarita Sandoval psicologa.

  2. Júdith Mora V dice:

    Jojojo, los libros, las memorias, esos libros que escaparon de nuestra memoria pero que sus letras hicieron mucho por y en ella… qué cosas.

    Sigo leyendo Morita, aunque aparezca de cuando en vez, esto de no tener compu es complicado, en estos tiempos, tremendo, pero yo soy fiel ejemplo de los estereotipos de Piaget, soy toda asimilación-acomodación jejeje.

    Con el BB por ahora… volveré desde una pantalla más grande, en un tiempo cualquiera, a lo mejor y vuelva y lea desde aquella primera vez que te leí, entonces te redescubra, y de nuevo viva la experiencia de encontrarme con vos por primera vez, será fantástico, de nuevo, como lo está siendo con Rayuela ;)

    Un beso… no, muchos besos, todos con abrazo acompañados

    Y besos a mis amigos de cofradía, tiempo ha, eso si, NUNCA salen de mi memoria :)
    Les quiero

  3. Joise Morillo dice:

    Saludos Mora, y Todos

    Cada individuo es un libro, puede estar abierto o cerrado a los demás en la medida que os conozcáis lo suficiente y os podáis exteriorizar sin traumas y temores, todo radica en la mente y la forma de plantearos vuestros conceptos y de asimilar otros que fecunden vuestro interés peculiar con un sentido benévolo y colectivo sentido en lo cotidiano.

    La mente

    Considerando, “pienso, luego existo” podríamos definir algo sujeto peculiarmente, exteriorizado como idea, pues bien, esa idea tiene un origen intrínseco que se manifiesta por la energía inherente a nuestro organismo, la cual se auto alimenta de cargas relacionadas con la constitución energética existente en lo que llamamos universo y reguladas por la presencia de la atmósfera. Todo esto a suerte de las funciones cerebrales mediante las condicionen electroquimicas del contenido sanguíneo. Producto primario: descifrado de los estímulos, instrumentos: sensores (sentidos), ramificaciones somáticas; productos secundarios: instintos, imágenes sensoriales, movimiento, funciones fisiológicas. Método: uso de lo que llamamos inteligencia: originaria y desarrollada.

    La mente no es solo un nombre que inventamos para mencionar la actividad del cerebro.

    Nada mas, el nombre es posterior, al acto, al ser, primero el ser y después acto, la mente comprende algo intrínseco en la constitución del ser, de existir, es presencia, luego existe, es esencia peculiar que comulga en la praxis del individuo “humano” vivo y no muerto. Maneja la condición perentoria del individuo humano y, es proclive a sintetizar bajo causas externas (estímulos) e internas, reacciones que derivan en conductas: fisiológicas, sicológicas y sociológicas (patologías). O simplemente, lo que se entiende como una conducta regular. Siempre y cuando las condiciones tanto internas como externas sean favorables a la potencialidad de la reacción.

    Mientras se existe hay una energía que os da una condición sustancial para utilizar el cerebro de forma hasta ahora parcial. Es energía -dicho anteriormente- y se ubica en el cerebro, se redistribuye en forma de estímulos sicosomáticos, como respuestas fisiológicas y sicológicas (conducta).

    Cultivándoos con la lectura se logra lo que tanto amamos, la sabiduría, el más bello bien. Ningún libro es malo, “mala” podría ser –relativamente- la corriente que le inspira y el espíritu de sus conceptos.

    Soy totalmente solo; así, pues, el ser en mí, el hecho de que existo, mi existir, es lo que constituye el elemento absolutamente intransitivo, algo sin intencionalidad ni relación. Todo se puede intercambiar entre los seres, salvo el existir. Levinas.

    Os ama
    Joise

  4. Tere Labastida dice:

    Roland Barthes, Lo Obvio y lo obtuso, imagenes, gestos, voces. Querida Mora, el leer tu texto me llevo de manera automatica a recurrir al libro antes citado y buscar en el apartado que dedica al cuerpo, la referencia que hace del pintor Requichot en cuanto a la representacion de su propio cuerpo y que Barthes denomina (dentro). “No es ese exterior que el pintor copia mirandose a traves, sino su cuerpo por dentro; su interior sale fuera, pero ya es otro cuerpo, cuyo ectoplasma, violento, aparece gracias al enfrentamiento de dos : el blanco de la tela y el negro de los ojos cerrados. A partir de ahi, la representacion sufre un trastorno, y tambien la gramatica: el verbo pintar alcanza una curiosa ambiguedad: su objeto ( lo pintado ) tan pronto es lo mirado ( el modelo ) como lo recubierto ( la tela )…..El pintor, es a la vez, un artista ( que representa algo ) y un salvaje (que pintarrajea su cuerpo) ” Que forma tan poetica de describir un hecho pictografico, es asi como aquello que esta ante los ojos tiene un sentido obvio,pero tambien hay otro sentido, el que viene a ser como suplemento que el intelecto no llega a asimilar, y que Roland Barthes llama obtuso. Gracias Mora por retar a mi intelecto para dar respuesta a las cuestiones que lo motivan para seguir activo a pesar de los años.

  5. adulto mayor dice:

    No soy un intelectual ni algo parecido, pero me llamo la atencion el comentario que haces de las personas que se interesan en la religion, los tratas de neuroticos o que van por ese camino, supongo que el termino neurotico es el que se toma popularmente como sinónimo de obsesión, excentricidad o nerviosismo y no en su expresion real que es sintoma de una enfermedad mental, pero al mismo tiempo hablas de una segunda vida que no recuerdas y que supones que viviste porque encuentras un comentario que no recuerdas haberlo escrito.El haber vivido una vida anterior ¿no es un concepto religioso? porque hasta donde se, esa creencia no es cientifica.
    Conclusion, eres una neurotica de los que la religion convierte en sabia o sabio y lo resalto, porque yo practico una religion, sometido como dices a reglas y purificaciones (no asi a ritos ni dogmas), que los “mantras” sosegan mi mente y me ayudan a que quede clara y tranquila, por cierto, que es de larga duracion y no por eso me considero neurotico.
    No es mi intencion polemizar, no podria hacerlo contigo, solo que lei tu comentario y queria que conocieras mi opinion, cuyo contenido es muy distitnto al de los demas comentarios.
    Por lo demas, te agradezco que compartas tus conocimientos.

  6. Oniel Osmin Espinal Reyes dice:

    Nuestro cuerpo es una casa encantada, dice. Podemos mejorarla a cualquier edad, teniendo cualquier enfermedad, a condición de saber trabajar, y además, con alegría. tambien el otro titulo sugestivo”Su cuerpo la casa que Ud. no habita?
    Soy teologo de profesion, y es importante su descubrimiento y asombro ya que sin asombro no hay ciencia, ademas menciona que no es muy dada a las religiones, le dire que igual a mi, las religiones no me asombran, pero si le dire que hay algo que si deberas me asombra y es unas fraces de la Biblia que dicen:1Co 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
    1Co 3:17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois.
    1Co 6:19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
    1Co 6:20 Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
    ¿Seria que el Apostol Pablo quien escribio estas frases hace mas o menos 1960 años y Roland Barthes eran hermanos? o ¿seran verdades eternas que hambos descubrieron? o ¿esta es la realidad de nuestros cuerpos y los hemos estado percibiendo mal?

  7. Nilsa Hidalgo dice:

    La infancia es una etapa de la Vida muy bonita ,el tema de las muñecas de trapa evidentemente marca la historia de jugar con muñecas porque pienso que fueron las primeras que se realizaron. Esta información lleva a recordar los momentos de compartir, de socializar y de convivir durante la infancia.

    Es un buen Material de lectura la información publicada a mi parecer.



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