Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La historia de la libertad de prensa

Antes que nada, no esperen de mí -bajo este título, era posible que esperaran- toda una historia de la libertad de prensa (La prensa escrita como fuente de reconstrucción de la historia) -por otra parte, la libertad no debería tener predicados, ni de prensa ni de opinión (La libertad).

A lo sumo me animo a contarles una anécdota que puede valer como una reflexión (Haikus y reflexiones).

La otra cosa que debo aclarar ya es más bien una broma: no tomen el título de esta nota como algo así que la libertad de prensa ya es historia… (El fin: ¿de la historia, la historicidad o el historicismo).

La mañana del domingo, llena de sol, se mezcla con un agradable aroma a tostadas y café recién hecho.

Bueno, no todas las mañanas de domingo de mi adolescencia son soleadas -¡déjenme idealizar esos paisajes!- pero sí son “artísticas”, “periodísticas”, “deportivas” (Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política…).

Mi padre reparte el diario del domingo como el cura parte la hostia en nuestra iglesia -al mediodía iremos a misa (El Cura de Ars).

Para mi hermano Carlos Federico, a quien le interesan la contabilidad y la economía, aparta el suplemento especial (Contabilidad Social. Realidad de la contabilidad social para un entorno específico). A Pato -Luis de nombre de pila- le gustan por el momento las aventuras de viajes -ha pensado en que, cuando cumpla los dieciocho, recorrerá América latina en un viejísimo Ford T- y el fútbol (Viabilidad de la metáfora: “El fútbol es un combate”). Esta vez le toca el suplemento deportivo.,

María del Huerto, mi hermanita, tiene unos diez años menos que los tres mayores, y a ella le corresponde el infantil: recorta figuras de cartón que hay que vestir con trajes de papel.

Papá reserva para mí el suplemento cultural, al cual yo a mi vez parto en dos: no me interesa la “cultura” en general, al menos todavía, sino los versos y la prosa. Me quedo con la parte literaria.

Nos tiramos a leer -o recortar- sobre la alfombra.

Mis padres están sentados en el sofá, con lo que resta del diario: noticias nacionales e internacionales, política, policiales.

Una, dos o tres horas de silencio

De pronto uno de los hermanos agota su lectura y se levanta. Enseguida lo siguen los otros dos -la niñita sigue recortando sus personajes.

Tiramos las hojas del diario sobre la mesa, donde todavía hay tazas, tostadas y café, y se puede tomar unos sorbos fríos y mordisquear una tostada abandonada.

Mi madre nos detiene antes de retirarnos y nos dice:

-¡Quiero el diario ordenado y bien doblado, tal como lo dejaba Bartolomé Mitre después de leerlo!

¿Cómo sabría ella lo que hacía Mitre después de leer su diario, ese viejo “prócer” argentino que además de comandar batallas peleó al frente del diario que había fundado, La Nación?

Pero doblábamos con extrema prolijidad el diario, casi lo medíamos con instrumentos de la escuela.

Una mañana -seguramente no había sol y hacía frío- empecé a preguntarme por esta costumbre dominguera, lo que me llevó a descubrir que hubo un tiempo en que los diarios no existían, un tiempo más lejano aún en que no existían ni siquiera los libros, y más atrás pergaminos y tablas y edictos, y más atrás ni siquiera había signos y letras.

Esas desoladas imágenes paralizaron mi lectura.

Yo ya poseía un cuadro bastante amplio de la humanidad -eso me imaginaba- con sólo leer el suplemento literario y sus versitos y ensayitos y cuentos.

Tenía quince años y la lectura periodística me había llevado a hacerme preguntas tales como:

¿Es verdad que Freud inventó la cocaína? -aunque yo apenas supiera quién era Freud.

¿A cuántas mujeres mató Landrú?- aunque yo nada supiera todavía de asesinos ni de franceses.

¿Qué es la Teoría de la Relatividad?- aunque reprobaba física año tras año, en la secundaria.

¿Quién fue más grande, Bolívar o San Martín? -la entrevista de Guayaquil constituía un misterio que yo quería resolver desde tercer grado de primaria.

¿Por qué no hay tantas mujeres brillantes como hay astrónomos, músicos, artistas y escritores en la historia? -esta pregunta era fundamental para mí, porque yo ya quería ser escritora.

-¡Gutenberg!- exclamó papá cuando pregunté quién inventó la letra de los diarios.

La pregunta era algo retorcida porque yo ya me imaginaba que había cosas escritas antes de la imprenta.

-Y antes, ¿la gente cómo sabía? -dije.

-Empezó a “saber”, pero no siempre de buena fuente, a partir de esa invención de Gutenberg. De cualquier modo, por izquierda o por derecha, el pensamiento empezaba a difundirse y la gente a opinar, aunque le costara la cabeza… Era un invento peligroso, la imprenta, como todo lo que permite o pone en marcha el pensar solo.

-¿Y ahora -le pregunté-, sigue siendo un invento peligroso?

Mi padre se rió, me abrazó y no dijo más que:

-Depende cómo se lo use.

En ese momento, en la Argentina, estábamos en democracia, la libertad de prensa existía más que nunca en la historia de la patria,  el presidente se llamaba Arturo Illia.

Pero a los pocos días de la conversación con mi padre un golpe de Estado destituyó a Illia. Unos policías entraron en mi casa porque se habían enterado de que yo rejuntaba panfletos del Movimiento de Liberación Nacional, el mítico “Malena” -en realidad, yo iba a las fiestas del Malena para que me sacaran a bailar “intelectuales” y no adolescentes bobos.

Se lo llevaron preso a mi papá, yo era menor.

En el diario de la ciudad -El Litoral- salió esa noticia, y también que habían encontrado explosivos en mi casa. Lo que no era verdad.

O tal vez sí era verdad: uno de mis hermanos tenía una pequeña colección de balas usadas en las luchas de los caudillos del siglo XIX, los unitarios y los federales, que los policías arrancaron de las paredes donde estaban expuestas y que Pato nunca más recuperó.

Envío

Como verán, esta no es en realidad la historia de la libertad de prensa escrita por mí, sino la historia de la libertad de prensa que me gustaría que ustedes, un poco cada uno de ustedes, desarrollen.

Yo coso, bordo, recuerdo y tal vez les doy -con mucho amor y reconocimiento- algún buen tema para desarrollar. A veces un buen tema, a veces es peligroso.

Mora

Monografias

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

11 respuestas a “La historia de la libertad de prensa”
  1. javier blasco blasco dice:

    Mora,
    sigo tu blog desde hace muchos meses. Me encanta, me inspira y es una de las razones (lo segente del mismo) que me han animado a crear una revista digital, SUBVERSO, que está en proceso de creación. La dirección es http://www.subverso.es, pero te advierto que actualmente “está en obras”, todo lo que en ella hay es de prueba.

    Creo que podríamos colaborar. TE pido permiso para llevar a mi SUBVERSO (siempre con la correspondiente cita y agradecimiento) los post tuyos que me gusten, así como la de crear en nuestra página un link a la tuya. Nos gustaría así mismo que tú hicieras lo propio en la tuya, en el momento en el que ahgamos su lanzamiento oficial.

    Saludos

  2. isabel salcedo dice:

    La Libertad de Prensa, el solo título me hace recordar la No-Libertad de Prensa.Tengo muchos recuerdos, estoy un poco peleada con ellos.
    Recuerdo el periódico en mi casa, era solo del hombre, en este caso de mi padre, ese enooorme Universo, -asi se llamaba el periódico en mi segunda Patria- , las noticias internacionales eran las mas importantes sin duda, las noticias de mi Pais:Chile.
    Una vez me acosaron por culpa de los panfletos también, fué muchos años después, cuándo las canciones de cuna: “duerme duerme negrito”, “la Cantata Santa Maria”, y porsupuesto La Marsellesa habian causado el efecto odio y profunda tristeza dentro de mi y muchos de mis congenéres.
    Luego me acusarian de comunista,¿que esperaban? me pregunto yo.
    Era una tarde y llovía fuertemente, ya ibamos presos en la parte de atrás de la camioneta de policia, tenía yo 14-15 años, mi boca estaba ácida a causa del limón,,,habia que eliminar la evidencia.No habían fotocopiadoras entonces, los panfletos estaban hechos de manera artesanal a la usanza de la epóca. Esta era una parte muy romantica y entretenida, a mi me gustaban las maquinas serigraficas, pasar la tinta por los moldes, el papel roneo siempre presente y el reciclaje como sobrevivencia…ME COMÍ 150 PANFLETOS, según mis calculos de ese entonces,calladita además
    -era sin discutir y no había intención de debate-
    Una parte importante, la mayor parte diría yo de los 80´s,
    mientras Mora borda yo hago recuerdos y aunque estoy peleada con algunos de ellos, porque sentí me robaron un pedazo de juventud y otro de pre-puber, también me reencantó con muchos otros que hoy parecen demasiado icónicos y hasta hilarantes. Me quedo con la radio cassete ajustando la antena para escuchar radio Moscú a partir de las 12:00 pm, eso si era lo máximo…

  3. Jose Itriago dice:


    Estoy oyendo el Concertino Narrativo de Vangelis Petsalis (Petsalis es un compositor moderno griego, nacido en 1965). La delicadeza con la que cada instrumento aparece en la composición, a veces asomándose apenas, otras apoderándose del papel protagónico; la manera como se superponen y tejen hasta formar la trama quizás de una alfombra (tendría que ser una alfombra voladora) o quizás de una cortina que debemos ver frente a nosotros, rica en seda y colores, pero que, a su vez, debemos suponer abierta, mostrándonos el paisaje que nos toque (y ojalá sea bello y tranquilizante); los bajos tan discretos, paternales, proporcionando la base sobre la todo se eleva y se eleva. No hay nada escandaloso. Es una extraña armonía con cuerpo de joven, hermosa, una Venus viva que nos mira y sonríe, sabiendo que nos atrapó con su mirada, que son las notas limpias del Concertino.
    Estoy oyendo el Concertino Narrativo de Vangelis Petsalis como la historia de una familia alrededor de la mesa, sin estridencias, con intercambios inteligentes de ideas. Cada instrumento podría ser uno de los participantes (semejante a “Pedro y el lobo”, de Prokofiev), Pero es difícil limitar a los cellos a ser exclusivamente la voz paterna, condescendiente y firme, también la viola materna es condescendiente y firme. Pero entonces entra el piano, proporcionando la estructura del todo. Lo asimilo con los principios que son base fundamental de ese hogar y que son el padre, la madre y el consentimiento de todos los demás, quienes, obviamente, los adoptarán en cierto grado y lo extenderán varias generaciones. No dudo que la alegría del violín está llena de niños y hasta nietos.
    Así leo esta historia de la familia de nuestra Mora a la hora del diario dominical.
    En mi casa no recibíamos la prensa, por lo menos durante mi infancia. Mi padre la leía en su despacho de abogado. Quizás le comentaba a mi madre alguna noticia o le traería parte o todo el diario. Pero no era tema de los domingos. Ese día estoy seguro que no leíamos, ni nos interesaba gran cosa, la prensa nacional. Tampoco era tan interesante. Eran años de dictaduras y quizás mejor era no leer tanta mugre. Más adelante (siempre en años de dictadura, que nos duró hasta que yo tuve 18 años, o sea, desde que nací hasta los 18 años –ya en la universidad- viviendo bajo dictadura) era peor. Nos sentíamos en esa ola de protesta que se fue formando de manera progresiva y las lecturas de la prensa era un suspenso, un temor. Uno leyendo que un amigo o conocido lo convirtieron de la noche a la mañana en “peligroso delincuente” muerto en cualquier calle. La ley de fuga: se trató de escapar. Un tío preso por allá lejos que aparecía en letras chiquitas de un periódico local viejo que mandaban desde el interior y que se sumaba a otro por aquí mismo. Un hermano escondido y uno leyendo, buscando nombres.
    Más adelante, si. Durante años consideré importante recibir y leer diariamente, durante el desayuno (gran disparate) las pésimas noticias a las que le abríamos nuestra puerta. Un buen día dejé de hacerlo.
    Pero con la llegada de Internet y las tabletas, con frecuencia estropeo el comienzo del día. Poco a poco uno se va haciendo adicto a tener que saber todo (y todo, generalmente, son todas las desgracias del mundo entero): los asesinatos en USA, los desafueros en Malí, la interminable masacre de Afganistán, la represión y los asesinatos de Palestina, los conflictos de Irán, la burka, lo que dice Cristina, los disparates de Evo y ni hablar, los de Chávez, los 56 muertos del mes en Caracas. No puedo entender qué puede tener todo eso de interesante. Son adicciones. Como al hachís o la heroína, solo que van matando alegrías.
    Pero eliminé todos los noticieros nocturnos. También las películas violentas (debería decir “demasiado violentas” porque no hay ninguna, ni las de Walt Disney, que no tengan una buena ración de violencia, como una especie de pararrayo emocional). El decreto ley es que en mi cuarto no se muere nadie, salvo quienes lo habitamos y eso en su debido momento.
    Los domingos compramos dos diarios (ambos con nombres pomposos) El Universal y El Nacional, pero no por las noticias, sino por las opiniones y por las secciones de cultura. No compartimos noticias, ni siquiera las comentamos unos a los otros. No. Cada quien se traga su píldora.
    No es un tema tan agradable, se le superponen muchos recuerdos y por más que Petsalis ayude a tragarlos, por más que los embellezca, le sale el amargo en cualquier página.

  4. Tere Labastida dice:

    Querida Mora, disculpa que te de este tratamiento, pero es que te siento tan proxima, que a traves de tus recuerdos hechos palabras, me tocas como a una amiga, que sentadas a la sombra de frondosos arboles, en una banca del bosque y teniendo como telon de fondo el lago con patos y cisnes, platicamos de nuestra infancia. Los Domingos de la mia pasaban aqui en el Bosque de Chapultepec, en Mexico Capital. Los recuerdos vienen con papa,mama y mi unica hermana ,6 años mayor que yo; nos levantavamos muy temprano y preparabamos tortas para comer alla, como el bosque no quedaba lejos de casa, haciamos el recorrido a pie y al llegar corriamos a los columpios para mecernos, al ritmo del viento fresco de la mañana, despues me subian a una lanchita de motor en un mini lago artificial y enseguida me alquilaban por una hora un triciclo a mi medida, papa siempre me acompañaba pues le daba miedo que nos perdieramos; despues de comer dabamos largas caminatas por el zoologico y al caer la tarde regresabamos exaustos. Pero un dia de la primera semana de diciembre se suspendieron los paseos familiares, Papa, que era militar en ese entonces,se despidio muy temprano con un beso, pormetiendo regresar por la noche para ayudarnos a organizar la salida del dia siguiente, sin embargo, esperamos…..esperamos….y esperamos ….papa nunca regreso, lo habian matado cuando emprendia el regreso a casa, lo ultimo que le escucharon decir fue….voy a ver a mis nenas. Y asi sin mas ni mas mi vida cambio a los 7 añitos.

  5. neco perata dice:

    Estimada Mora, leyendo tu mon{ograf{ia lo primero que viene a mi memoria es cuanto tuvo que ver la prensa en el derrocamiento de Illia y que los grandes medios fueron parte de todos los golpes y dictaduras militares que sufrió nuestro país, donde perdimos no solo la libertad, sino, en miles de casos la vida. Estoy, por supuesto, de acuerdo con la libertad de opinión por cualquier medio, pero que esta no se use para sojuzgar la nuestra. Me agradaría saber tu opinión sobre esto, porquew me parece que es un tema que divide aguas. Atentamente, neco perata

  6. silvana garcia dice:

    Mora una vez màs te leo,una vez màs agudizo mis sentidos,y una vez mas me pregunto que es la libertad de prensa. Si escribìs lo que sentìs, como lo vivìs o lo deseas es decir dejas volar tu subjetividad corres el riesgo de que no te entiendan o critiquen tanto que estarìan muy lejos de comprender o intentar al menos que es lo que querès dejarle al receptor, y si sos objetivo creo que a veces pecarìamos por frìvolos, inhumanos. Es difìcil saber realmente dònde empieza la libertad de prensa y dònde el libertinaje, que es el que aniquila la buena y verdadera informaciòn.Las ideas no se venden . BUENO QUE INGENUA A VECES

  7. FRANCISCO GARCIA GARCIA dice:

    Juan Antonio Ramírez en su libro –Medios de Masas e Historia del Arte- Nos relata el siguiente paso histórico:

    INVENTO DEL PERIÓDICO
    La figura humana mas notable fue GIRALDIN –Para abaratar el periódico abogo por que la publicidad contenida en él, pagaría por el usuario, pero esto izo que el periodismo se encajase en las pautas sociales que los empresarios que se anunciaban, deseaban y ha sido usado desde entonces por la ÉLITE que mueve los hilos. Cualquier periódico que genere adeptos, será absorbido, comprado o eliminado del mercado.

  8. Joise Morillo dice:

    Querida Mora ¡Hola! Saludos a todos vosotros.

    Hoy viene a mi memoria, derivado de vuestra musa:

    “¡Un pueblo desinformado es un pueblo débil!” esto, aunado a esto “la ignorancia del pueblo es el arma de su propia destrucción” es el espíritu de quienes críticos han proferido tales máximas ante el silente clamor de quienes estoicos han sufrido inclementemente: la opresión de tiranos, monarcas, conquistadores y toda clase de déspotas, quienes a sabiendas de la importancia de la información oportuna como ente de poder para librarse de sus yugos, lo truncan con toda clase de armas, desde la amenaza hasta el asesinato, muchas veces bajo el amparo demagógico de juicios improvisados con la anuencia de acólitos y sátrapas cobardes, a quienes la sombrilla de la adulancia les otorga indulgencia.

    Se debe defender a toda costa la libertad de expresar, no ideas peregrinas, ni aisladas, mucho meno estériles, expresar tanto el clamor de justicia como la oposición a la injusticia y la demagogia, criticar y denunciar la violencia desatada a consecuencia del manejo errado de las instituciones judiciales y protección ciudadana, la politización de los mismos y todo aquello que conlleve el deterioro de la paz ciudadana.

    Los medios de comunicación tienen en su haber un valor ético mas que moral, e interviene con propiedad en el desenvolvimiento cotidiano con miras a advertir y prevenir al pueblo de los hechos que desafortunadamente podrían ocurrirle al ciudadano desprevenido e inocente, no por enajenación, sino por pensar todo lo contrario o ignorar la veracidad de la situación diaria y el acontecer cotidiano en su entorno.

    El modo mas sutil de enajenar al pueblo es ajustar las leyes a la conveniencia de los actores políticos en el poder, esta política es desarrollada mediante la acción mediática de sus asesores publicitarios y de propaganda, de modo que antes que pedagogos, son sofistas de la mas ruin especie, llegando al infame ejercicio de intervenir en la educación infantil para crear en el individuo imberbe una adopción a la lucha y al fetichismo del culto a la personalidad de individuos perversos y megalómanos.

    Contra esto, debe luchar la epístola reaccionaria y no contra la ignorancia, a la cual debe disolver con la información veras a su debido, justo y oportuno momento.

    Os ama
    Joise

  9. Nancy Hidalgo dice:

    Hola Mora, como siempre es un gusto leer sus muy bien trazados trabajos. Me encanta. Gracias por permitirme leerlos.

  10. Leopoldo Leòn Espinos Rendòn dice:

    Hola buen dìa

    apenas empieso na ser su lector y me agradan sus historias, son muy interesantes y comento esta:

    La libertad tiene muchos caminos y solo los que realmente la aman y desean la encuentran.

    gracias por enviarlos

    Saludos

    Polo

  11. JUAN MARTINEZ dice:

    la democracia y la libertad son tan sutiles; que no más falta un pelafustán con aires de dictador para que las elimine.
    interesante la historia, con otra intencionalidad y un buen final



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom