Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La historia del viejo caballero

Entre mi murmullo y el deseo se abren los suaves ojos de la muerte (La maravillosa y dulce muerte de mi amigo), suenan campanas en las que el resplandor de Dios se vuelve eco (Nada y Dios), la imagen es sonidos  de cobre, Mi deseo (El deseo de la seducción).

Está en los ojos dorados de la lejanía que miran hacia mí, Mi deseo; en los caballos detenidos al borde de la página que hacen fuego en el agua; ahora mi corazón está invertido en ideas difusas y algo converge de golpe en mi canto (Ensayo: “El canto de las Sirenas”).

Sombra que es todo y es la noche, que es todo y es la nada, ¿qué sino una herida podría detener el río de la oscuridad de la sangre a borbotones?

Pido como Rilke a los ángeles que me escuchen cantar (¿Inspiración o retórica? Una mirada al sesgo de la creación literaria), que les estoy diciendo que nada existe, ni siquiera los ángeles, ni siquiera ellos a la altura de mi mano que escribe (Los humanos, los Ángeles, lo desconocido y lo que falta por conocer).

Pido a los ángeles sin embargo que me detengan la mano, los huesos, los anillos. Que todo aquello que existe en esta mancha solemne que es el mundo con sus constelaciones detenga la mala fe de mi escritura.

¿Y los días pasados entre sueños; y la inauguración de una Odisea en el espíritu en tiempos del amor?, (La Odisea).

ser Ulises tanto ella como él, ellas o ellos también, ser los ulises de una ciudad universal en un instante único, en breve comunicación de intensidades (Proyecto para la construcción de un instrumento).

Teresa

Recuerdo a la mujer que me acunó, está en los paisajes hace tiempo bajo la luna abandonados con un escalofrío; las cosas bellas están en su lugar, las cosas frías y las cosas horribles ocupan su sitio.

Una niña encalmada abanica con blanco mirar cada objeto: no digan que soy yo, cese la tempestad de las visiones, dejen que muera dentro de mi infancia.

Mi nana se llamaba Teresa y era oscura y caliente, con una estrella de placer en la sonrisa y dientes de reír y versos aprendidos a medias en portugués y a medias en idioma de niñería.

Mi nana se llamaba Teresa y me oigo decirlo como en sueños, ya que de ella ni siquiera sé hoy si murió o si sigue siendo la novia de la estrella más alta, la señora de la piel más azul; ni siquiera sé hoy si existió o la formé con carne de recuerdos soñados, y lo que me escucho decir de esta mujer puedo decirlo de la muerte y la vida:

paisajes hace tiempo bajo el alma abandonados, debajo del cristal de todas las historias; debajo de una piedra con un nombre y la brisa que pasa con su hamacar sereno y la cara que siente la caricia y las manos que tocan el perfume guardado de los mitos, los pájaros y el sol.

Y ahora cuento la historia, pequeñísima, del viejo caballero.

La historia del viejo caballero

Si hubiera mar tan grande para consuelo de existir tan difuso, en mitad del recuerdo de la ropa de los niños hecha harapos y la ventana de cristal del panteón de la familia, donde puede observarse hasta la mesa tendida para todos, que comerán cirios esta vez, atendidos por la sirvienta del lugar, la bella mestiza muerta dormida en el descampado que fue antes este cementerio.

Si hubiera mar tan grande o montañas tan elevadas para consolarse -antes de morir el caballero-, o mujeres tan concretamente deliciosas como una manzana o una frutilla que la tierra hizo perfectas, sin remiendos ni retoques, perfectas hasta en mitad de la vejez, o bien árboles de sombra tan intensa que velara los ojos para dormir profundamente, aun en el día, bajo el cielo de astros que han sido bastante opacos para todos, y en especial para el viejo caballero;

pero a pesar de tanta exigencia que jamás puede ser completada más que en sueños, el verdadero recipiente de la pena es el tiempo; ay, si él pudiera contener al niño, al enamorado muy joven, al señor de los conciertos cuando un hilo de plata, apenas un hilo de plata, surcaba como ornamento, como música el cabello lustroso, y a las damas que bordaban el espacio de soñar, y a los pequeños jugando, esos hijos que también ellos ahora son antiguallas;

si existiera la sombra de un edén, sólo ese fragmento del paraíso prometido por visiones, aunque sea presentado en láminas de cartón,

porque antes el llegar parecía lejano, y además el llegar tenía sus pronósticos; uno estaba tallado como una piedra por un orfebre sabio, uno daba sus labios y sus mejillas de flor a una idea gloriosa; uno pensaba que se acostaría en su último lecho, o directamente en el ataúd, y un murmullo de viento congelado detrás comentaría su juventud, su fortaleza, las historias de amor segadas al nacer.

Envío

Espero no molestar a nadie con tanta muerte; si lo hago, pido disculpas.

Pero últimamente me he puesto a pensar en ella.

Porque es verdadera, ¿o no, no es verdadera?

Me he puesto a pensar en ella porque quiero mirar de frente al sol y a todas las cosas.

Y casi nunca puedo.

Los abrazo

Mora

Monografias

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Comentarios

6 respuestas a “La historia del viejo caballero”
  1. Joise Morillo dice:

    Hola Mora, muack, muack

    Si eso os hace feliz, mas de muerte

    ¡El sepulcro!

    Acariciadme muerte con vuestra dulce paz
    Dejadme susurrar mi último trino,
    Que jamás oiré.

    Tenedme en vuestro eterno regazo
    Absorto sin trémulos
    Solo y, circunspecto en mi féretro
    Aunque no sea de ébano
    ni tejidos de terciopelo
    creo haber sentido morir feliz,
    no por mi mismo ¡que lo merecí!
    sino, por la felicidad de quienes me amaban;
    que no quiero tristes,
    en vez, sonrientes y orondos
    de mi muerte noble y pura.

    Detened sus llantos
    no dejéis que conciban espantos
    que yo, gozoso y dócil
    ocuparé mi posesión
    única y absoluta.

    El sepulcro.

    Os ama
    Joise

  2. Jose Itriago dice:

    Voy añorando el amor que murió a orillas del rumor. Un pedazo de la vida que se enfrentó a un otoño tempranero. ¡Que cerca estuvo de ser algo importante! Pero terminó como un recuerdo. Uno más, uno de tantos que está allí y que de vez en cuando surge como algo sólido, contundente, capaz de dominarme y humillarme.

    Todas las tardes recojo pétalos de flores que murieron. Mueren tantas flores como ilusiones (quizás más, pero ambas son de contabilidad dudosa). Esos pétalos rendidos, reducidos a decorar las aceras y algunos jardines, pudieron ser fuente de inspiración, motivo de encuentros. No llegaron a las manos de las caricias y por eso murieron sin gloria.

    Una bellísima mariposa azul luce el cielo en su mortaja. Morir en azul. Mejor suerte -quizás- que la cigarra, que después de hasta diecisiete años enterrada, surge perfecta para entonar su canto de sol y aire puro. Queda en nuestros ojos el fulgor azul, trazo magistral de la naturaleza y en nuestros oídos el canto insistente del verano. A pesar de la brevedad del milagro, nos negamos a verle la cara a esa muerte cotidiana.

    Pasa un vehículo con una música estridente, un corrido de esos que ahora sustituyen al ballenato y a todos sus parientes. La música se confunde con el trepidar del carro, muy viejo, una chatarra que busca hacia el desguace. Los puedo oír durante algunos segundos, después el silencio los absorbe y ráfagas de autos modernos, haciendo silencios, los rematan.

    Son tus caras, le digo, tus caras transparentes cuando las miras de frente, pero cuando las ves de lado te reflejan todo un mundo.

    Me angustia el silencio de tu presencia
    tramo insondable que no he vivido
    piedra bella y helada y temida.

    Te siento, estás cerca, muy cerca de mi

    voy andando caminos de luces hacia las sombras,
    pantallas de fuerzas remotas
    láminas convergentes de angustias.

    Me voy acercando, estás cerca, muy cerca de mi

    Me entumece tu frío y me abrasa tu fuego
    iceberg dentro de un volcán
    y voy haciendo franjas de vivencias que te esperan
    y voy haciendo noches de olvidos que te temen

    porque estás cerca, muy cerca de mi

  3. isabel salcedo dice:

    ************HERMANO SOL HERMANA LUNA***********

    Porque la Verdadera muerte es con “los ojos bien abiertos”…
    Con la boca ancha -tras ella se viene el mar- y los labios cuál petalos extendidos al sol.

    Tanta es la llenura que arrasa todo a su paso, y el cuerpo se desborda henchido de tanto…Amor
    Quien es el Sol? Quien las estrellas? Quien el Infinito?
    Si la luz Yo Soy.

    Sentí el extásis, no lo pude evitar.
    Aviso en mis cabellos y en la noche al pasar.
    Escuché unos murmullos, suave voz susurrar.
    Una voz en ese limbo, entre el sueño y el despertar.
    No diré lo que dijo, ni lo voy a guardar,
    hay un titulo escrito (ex-profeso al comenzar).

    Escuché una vocal extendida en el cielo. Eso fué desde temprano y recordé la canción “voices in the sky”
    Parecia una Alabanza que la traía el Mar.
    No olvidé esos susurros de mañana al despertar…

    Dificil explicar transmitir lo esencial.
    Las palabras son cortas el sentimiento es largo…

    Si me voy por las ramas es porque el Arból creció.
    Ahora le pido a los angeles que me dején escuchar el sonido, el trasfondo y “voices in the sky”
    Acunenmé con sus alas, mis queridos guardianes…quién se acerca a la puerta?
    Eres tu? o…Yo Soy.

    Los antiguos hablaban de ese Ser Infinito,,.Me hagó preguntas que conducen a un lugar sin lugar.
    Abrazame ahora sin tapujos lo digo
    Abrazame con tus brazos que no tienen final.
    La niña que aún en mi vive con el anhelo henchido cuándo retorne a la Inocencia

    TE LO AGRADECERA

  4. reinaldo rubio dice:

    siempre hay un comienzo y un final, pero hay que siempre no dejar dormir al niño que llevas dentro

  5. silvana garcia dice:

    La muerte precede a la vida. Por lo tanto hay que esperarla sin miedo, y darnos cuenta como dice el escritor austriaco Stefan Zweig que no basta con pensar en la muerte sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace màs solemne, importante, fecunda y alegre. Pensar que si existe la muerte es porque estamos llenos de vida, entonces para llegar al cielo o a donde querramos vivamos en la tierra con toda la energìa, amor, solidaridad posible, y ahì si esperemosla con los brazos abiertos, para contarle a ella la tan temida muerte que se lleva una vida preciosa y plena para depositarla en otro lugar seguramente tambièn maravilloso.

  6. micaela sorina perju dice:

    Muy bonito,marravilloso, encantada de aver contactado con ustedes .Editorial Monografias.com , os agradesco y esperamos leer muchos mas. UN CORDIAL SALUDO



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