Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La muerte en buena compañía

Estaba buscando material que me hiciera posible hablar con ustedes de la muerte, no sólo como un poeta desesperado sino también como un hombre o mujer de ciencia, digamos (La historia de la ciencia, o el avance del hombre por la senda de lo contraintuitivo).

Antes que nada quiero decir, sin embargo, que los “poetas desesperados” frecuentan a la muerte no por ninguna metafísica sofisticación, sino porque a ellos los “desesperan” cuestiones tales como el amor y lo perecedero, lo que preocupa a todos -poetas y no poetas- desde el insondable principio de los tiempos (La pasión de escribir).

Poetas, filósofos, pensadores, científicos, se han ocupado de gritar con voz fuerte, o de pronunciar con voz normal, o de susurrar apenas, el nombre de la muerte, desde que el mundo es mundo (Las imágenes de la muerte).

Sólo hoy se les pide callar. Mirar para otro lado. Cantar a la vida y fabricarla, o prefabricarla, en alegres y coloridos escritorios o en alegres y coloridas probetas que hacen nacer, permanecer e hivernar para la eternidad, aunque todo esto sea un sueño, o se haga casi en sueños (Entrenando en tanatología, ¿un apoyo de acercamiento a la muerte?).

Las religiones tratan de algo distinto a lo anterior, tienen que ver con otros lugares del alma de la gente; por más que hablen de la muerte pero la oculten con la eternidad, no puedo estar en contra de ellas porque de lo que trato aquí -o de lo que trato de tratar aquí- es de la negación lisa y llana de la muerte en la sociedad actual. De la muerte física, de la muerte concreta (¿Para qué esconderse de la muerte?).

Aunque las guerras y los desequilibrios sociales se lleven hoy a muchas más personas que en la época antigua, cuando la guerra, el hambre y la peste se inventaron, la gente le da vuelta la cara a su enemiga, no la mira a los huecos de los ojos, no ve su calavera en medio de la fiesta (Calinico o de los Opuestos y los Contrarios).

Y estaba en eso de “recoger material” preferentemente de científicos y poetas mientras cantaba en mí, horadándome, el verso de Darío: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura…”, cuando…

Cuando un pequeño libro de tapas azules apareció entre los míos, detrás de algunos de ellos, en la biblioteca. Pertenecía a mi pareja anterior, tenía dedicatoria entrañable de un amigo, y no sé cómo se había deslizado hasta allí, hasta el detrás de mis libros propios que lo contenían en un cálido nido.

¿Es que él, ese librito, también negaba la muerte?.

Lo tomé entre mis manos y lo arrullé al comprobar su autor, pero yo no lo había leído -y ya expliqué que no leo mucho sino que salpico, ¡oh deshonor!

Pero antes de hablar de este descubrimiento mencionaré, por ejemplo, lo que Freud pensaba de nuestra actitud ante la muerte.

Nuestro Padre Freud

En su ensayo Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte, escrito en 1915, Freud  afirma que lo que dio su primer impulso a la investigación humana no fue el enigma intelectual, ni tampoco cualquier muerte, sino el conflicto sentimental emergente a la muerte de seres amados, y sin embargo también extraños y odiados. De este conflicto sentimental fue del que nació la Psicología. El hombre no podía mantener ya alejada de sí la muerte, puesto que la había experimentado en el dolor por sus muertos; pero no quería tampoco reconocerla, ya que no le era posible imaginarse muerto.

Un poco antes, en el mismo ensayo, inicia un apartado llamado precisamente “Nuestra actitud ante la muerte” con estas consideraciones:

Hoy nos sentimos desorientados en este mundo, antes tan bello y familiar, por la perturbación de la actitud que hasta ahora veníamos observando ante la muerte.

Esta actitud no era sincera. Nos pretendíamos dispuestos a sostener que la muerte era el desenlace natural de toda vida, que cada uno de nosotros era deudor de una muerte a la Naturaleza y debía hallarse preparado a pagar tal deuda, y que la muerte era cosa natural, indiscutible e inevitable. Pero, en realidad, solíamos conducirnos como si fuera de otro modo. Mostramos una patente inclinación a prescindir de la muerte, a eliminarla de la vida. Hemos intentado silenciarla e incluso decimos, con frase proverbial, que pensamos tan poco en una cosa como en la muerte. Como en nuestra muerte, naturalmente. La muerte propia es, desde luego, inimaginable, y cuantas veces lo intentamos podemos observar que continuamos siendo en ello meros espectadores.

En cuanto a la muerte de los demás, el hombre civilizado evitará cuidadosamente hablar de semejante posibilidad cuando el destinado a morir puede oírle. (…) El adulto civilizado no acogerá gustoso entre sus pensamientos el de la muerte de otra persona, sin tacharse de insensibilidad o maldad… Y mucho menos se permitirá pensar en la muerte de otro cuando tal suceso comporte para él una ventaja en libertad, fortuna o posición social. Naturalmente, esta delicadeza nuestra no evita las muertes, pero cuando éstas llegan nos sentimos siempre hondamente conmovidos y como defraudados en nuestra esperanza. Acentuamos siempre la motivación casual de la muerte, el accidente, la enfermedad, la infección, la ancianidad, y delatamos así nuestra tendencia a rebajar a la muerte de la categoría de una necesidad a la de un simple azar.

Nada más que decir: lo dijo Freud.

Al encuentro de mi descubrimiento azul

Sí, el libro es de tapas azules; en algunos lugares el azul es más claro, en otras más oscuro, y a veces se vuelve casi gris. Está publicado en 1978 en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, ¡y es séptima edición!

Se llama -se terminó el suspenso con el que me estaba divirtiendo tanto- Ojos de perro azul, y ahora saben ustedes que es de nuestro querido García Márquez, que no es poco.

¿Entonces tengo un nuevo libro por leer? Un libro que me llevará por las alturas y los precipicios y pantanos, tal vez. Que me hará reír de la condición humana, en especial de la ingenuidad humana, del amor humano, y me mostrará un mundo donde, según Vargas Llosa, “tienen cabida hechos y situaciones que por su carácter insólito y pintoresco contrastan con los hechos opresivos, obvios y monótonos que constituyen la vida cotidiana…” -bien poco está diciendo Vargas Llosa, pero yo esperaba algo así aunque más profundo y genial al abrir Ojos

Pero no, señores. En Ojos de perro azul Gabriel se sumerge, y hasta sin traje de buzo, en el mar de la muerte. Y decir mar no es una licencia poética, porque las cientos de miradas que tiene para la muerte en este libro es como una exploración submarina donde se extraen muestras de flores nunca vistas en la tierra, de animales que no se parecen a nada que hayamos visto pero que están allí, como la muerte, como cada muerte individual, única.

Léanlo: copiar extractos de Freud es una cosa (seria), pero copiar extractos de Gabriel García es otra cosa (muy ridícula).

Anticipar con mis palabras relatos de Gabo es pecado mortal que impide el acceso al cielo de los poetas.

Es un libro pequeño, conseguible.

Y además, podemos comenzar leyéndolo todos juntos como inicio de un año gabrieliano donde leeremos y repasaremos esta obra que, para mí, no tiene calificativos porque todos le quedan pequeños.

¡Pensar que empecé por hablar de la muerte -y hablé, y quiero seguir hablando alguna otra vez- y terminé en un homenaje a Gabriel García Márquez, que es inmortal!

Envío

Hoy quiero agradecer especialmente a Jorge Albeiro Duque Cedeño su poema.

Besos y abrazos en dulce montón

Mora

Monografias

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Comentarios

12 respuestas a “La muerte en buena compañía”
  1. Jose Itriago dice:

    Querida Mora:

    Quizás durante algún tiempo sentí miedo real por la muerte. Muchas cosas dependían de mi y si me moría en medio del camino que había tomado, dejaba mal a mi esposa, a mis cinco hijos y a otros que también, de alguna manera, dependían un poco de mi. Al pasar los años, cada uno hizo su vida, con los mismos errores que todos cometemos, y ahora mi principal angustia ya no es morirme, sino morirme mal, o sea, que mi muerte resulte un estorbo, un gasto excesivo, algo largo y degradante. Que me quite mi cara feliz y la sustituya, para el resto de los años, por la de un moribundo.

    Mi camino está lleno de muertos amados. No necesariamente fueron los primeros de la fila (poco a poco uno se va sintiendo que está en una fila para entrar en la puerta del vacío y que la fila avanza más rápido de lo imaginado). No, algunos se “colearon” (así se dice por aquí cuando alguien se adelanta al resto, sin derecho a hacerlo). Esos fueron aun más dolorosos, quizás por la sorpresa o porque dieron un aviso de la fragilidad de las estructuras que se presuponen sólidas, fundamentales.

    Pero yo sigo en mi fila. Ya quedan pocos delante de mi. Pido a algún buen Dios que no deje que ninguno se me colee, que se mantenga el orden.

    En mi casa mi padre nos trataba de enseñar lo importante de morir dignamente. Para él eso significaba: primero, estar junto a Dios -era muy católico- , segundo, no quejarse, sino más bien ser liviano para los demás, tercero, no exhibirse innecesariamente, la muerte es algo hogareño. Hasta ahora esas sabias enseñanzas, con algunas variantes, se mantienen.

    Citas a Freud:

    “Hoy nos sentimos desorientados en este mundo, antes tan bello y familiar, por la perturbación de la actitud que hasta ahora veníamos observando ante la muerte”.

    Quizás lo mejor es saber que lo más bello es efímero. Una magnolia casi de nieve y aroma, al día siguiente tiene, no hay dudas, el color de la vejez, su falta de brillo. Por eso se contempla como un milagro. Aun más sublime es el edelweiss. Son poesías de flores que ya en el último verso pierden el primer pétalo.

    ¿Qué turbación o cambio puede producir la actitud ante la muerte? . Más turbación se produce en el cambio de actitud que veníamos observando ante la vida. Y ese si ha sido un gran cambio. La muerte siempre ha sido igual. Para algunos inexplicable, como la vida misma, para otros, premio y castigo (hubo hasta un “limbo”) , pero siempre ha sido lo mismo, desde todos los siglos. Cambia la forma de morirse: de “colico miserere” (como antes se llamaba la apendicitis), de hematuria, quemado, empalado, ahorcado, gaseado, fusilado, inyectado, etc. Pero la muerte en sí es la misma, un poco más breve, algo más larga. Lo que cambió es la vida, la forma cómo se ve la vida, cómo se siente.

    Los invito a que comparen cómo veían y sentían la muerte hace unos decenios y cómo la vida. De morirnos, nos moriremos todos. De vivir, algunos vivirán de verdad y otros perderán su oportunidad. Los llamaremos pre-muertos de una vez por todas.

  2. Celestino Gaitan dice:

    Amada Mora Mi’a,
    El que llega primero…
    …se sirve con la cuchara grande,
    asi es que para pronto y en calidad de mientras,
    tomo mi gran racio’n del dulce monto’n
    de besos y abrazos tuyos,
    …para mi son vitaminas, cardioto’nicas y estimulantes.
    Los que jugueteamos a esta altura del partido,
    cual ciegos al borde del precipicio,
    o como diria mi esposa,
    los que ya traemos la solicitud bajo el brazo,
    aprendemos a apreciar la infinidad de pequeños
    milagros que nos rodean a diario.
    Lo importante es vivir y disfrutar de cada momento,
    hay quienes tiene tantos años y no han vivido nada.
    otros tenemos diez dias de muertos,
    pero nadie no lo ha dicho, lo ignoramos…
    …y seguimos disfrutando gloriosamente por inercia…
    …Viva el Amor…Viva la vida,,,
    Viva yo en el Recuerdo de tantas personas que he Amado.
    Y despues de eso me reintegrare’ al TODO Agradecido,
    por la oportunidad de ser reciclado.

    Besos y Abrazos para Tod@s.

    Celestino Gaitan.

    P.D.: Espero leer el libro recomendado antes de despertar a la muerte.

  3. José Albeiro Duque Cedeño dice:

    TRANQUILOS

    La palabra muerte a mucha gente espanta
    y yo les aconsejo que la quieran,
    para mí, es la palabra más sincera
    y es la única realidad que nos espera.

    Muchos vieron morir a sus abuelos…
    a sus padres, a sus hijos, a sus hermanos
    y aunque debieron morirse de nostalgia,
    sólo fueron duras experiencias que pasaron.

    El día que yo muera no me lloren.
    Es todo lo que espero de los míos,
    demostrarán con ello que me oyeron,
    que me quicieron y que quizas de mí,
    algo aprendieron.

    Millones de gracias y abrazos fraternos querida Mora…

  4. Alvaro De La Hoz dice:

    Querida hermana
    Al común de la gente le da miedo hablar de la muerte, porque la tienen como tabú. Pero, si supiéramos que al menos para mí, es el premio gordo de cualquier lotería. Si supiéramos que es el premio que Dios nos da después de haber transitado en la tierra habiendo o no hecho bien la tarea que nos puso al llegar aquí. Si creemos en que reencarnaremos, nada debemos temer porque es solo una transición ya que regresaremos en el tiempo que Dios nos disponga en el otro plano. Hermanos, crean o no crean ustedes en la reencarnación, esta es una ley que se cumple. Así que no hay que temer a la muerte porque REGRESAREMOS, pero con otro cuerpo, en otro país y con otra familia carnal hasta que cumplamos todas nuestra encarnaciones y llegar al estado llámese, Cristo, Buda, Rosacruz o de tantos maestros cósmicos que ya existen.
    Somos tan egoístas que tenemos al familiar sufriendo y queremos que en ese sufrimiento todavía siga viviendo (claro porque no somos nosotros los que estamos sufriendo).
    Para finalizar los invito a que hagamos una comparación. Cuando estamos mal materialmente y se nos ocurre ir a otro país o continente, nos alegramos porque el familiar se va a cambiar de vida. ¿Por qué cuando el familiar está enfermo y sufriendo. ¿Por qué no nos alegramos?, si este familiar o conocido es cómo si se fuera para otro pa+is o continente
    Gracias

  5. Iván Salazar Urrutia dice:

    ES HORA DE DORMIR

    Es hora de ir a dormir
    El sueño cae lleno de cansancio
    Y nos despedimos como si la muerte
    Nos esperara detrás de las pestañas.

    En la cárcel de Angol oscurece para los doce
    Mapuches presos; en Traiguén siete, en Temuco
    No sé cuántos, y mañana en los Tribunales
    Habrá alegatos y prisión para otros tantos.

    Pero el sueño remolonea como quiltro agotado.

    Los Melinao, Millacheo, Héctor Llaitul,
    También un Montoya, otro Nahuelqueo,
    Curipán, tantos, Levipán, Llanquileo,
    Matías Catrileo, Wente Winkul Mapu,
    Y Nahuelqueo y más, muchos más y desde antes
    Mucho antes del cansancio que se cuelga
    Como pilgua de cascajos en la espalda.

    ¿De dónde vendrá este cansancio?

    Yo diera mi vida antes de dormir.
    VANCHO

  6. Aj Sirias dice:

    Tengo mas de dos años de recibir una frase diaria y la monografia del mes, siempre las leo y saco pedacitos, pero esta definitivamente me encanto!! Gracias.

  7. Joise Morillo dice:

    Con amor querida Mora y queridos amigos

    Muerte llevadme.

    ¡Os tengo a mi lado fea!
    No os amo, pero os necesito,
    al final del camino como sea
    ¿será aburrido y tedioso?
    no importa, total, vendréis y os aceptaré.

    Callaos, majaderos,
    hasta cuando mencionáis mi presencia
    ¿No veis?
    Quiero concentrarme en el filo de esta
    Mi herramienta más preciada.

    Quiero de un solo impulso,
    Posar el filo de mi aliento en vuestro cuello.
    ¡Y, que el oxigeno falte!
    no llegue sangre a vuestro encéfalo.

    ¿hasta cuando cacareáis las desdichas
    o disfrutáis vuestra fortuna?
    ¡es vuestra hora mortal!

    Desafortunada, indolente, discípula de la verdad
    Quería fundar una vida diáfana
    La tuve
    Complacer mis instintos, lo hice
    Empero, que un vórtice de aventuras, quizá,
    Habiéndome sesgado en ingratitudes
    Mías y de otros
    ¡Quebranten mi alma!
    No, ¡que va! Muerte, llevadme he sido lo que fui
    Y nada más.

    Os ama
    Joise

  8. liliana briceño dice:

    Gracias por darme esas pastillitas de lectura tan realistas y verdaderas….Estoy de acuerdo la muerte es lo unico verdadero y sin embargo le tenemos un poco de miedo,pero que llega llega..

  9. lucia alvarez dice:

    gracias una vez mas nora por tus palabras. especialmente el tema de la muerte me ocupa este año, buscare al gabo en sus ojos de perro azul. sigue alli, bien y productiva! felicidades!

  10. Dulce Ramos dice:

    Querida nora hubo un tiempo que le temia a la muerte,hoy dia se que la muerte es el comienzo de una vida eterna en un nuevo mundo ,por lo tanto digo el morir es un sueno profundo que pronto despertara……………

  11. Wilmer Lopez dice:

    Bueno lo de la muerte es algo que nos preocupa a todas las clases sociales establecidas, pero es algo inevitable que mas tarde o mas temparano nos llega y sin avisar.
    Lo que hay que tener bien claro es la gracia que tengamos con Dios, dado que asi ese momento no sera desagradable ni agonizante, no presentaremos sufrimiento alguno y nuestra poartida sera dulce, rapida y en paz como dicen los clerigos..
    Bueno lo que si les digo es “que no tenemos miedo a la muerte, pero tampoco tenemos prisa por morir”
    saludos !!!!

  12. jose luis teran dice:

    Querida mora.
    QURIDA MUERTE

    Muerte cercana,
    muerte mejana,
    muerte amiga,
    muerte enemiga,

    Como te encuentro diria
    el enfermo que morir pedia
    para dormir en ese dia
    y despertar al medio dia
    de un centenar bien dia
    cumpliendo su primer dia

    La muerte esta tan sola



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