Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Una flor entre las ruinas de Babel

Para una escritora, o para un escritor (Mi complejo de escritor), la nostalgia florece (Inmigración y Literatura: La Nostalgia) cada vez que encuentra entre sus papeles un anónimo envío de los tiempos pasados (Relación entre el pasado y el presente).

El tiempo sin embargo habla con voz muy dura, ¡éramos tan inocentes entonces! O mejor: ¡éramos tan ignorantes y no lo sabíamos! (Antígona y Sócrates o el precio de la sabiduría).

He aquí una perla de mi cofre (Definiciones juzgadas).

Entrevista a Morita Torres

El sábado 14 de julio de 1984 apareció esta “Entrevista a Morita Torres” –en ese entonces yo no era Mora sino Morita- en el suplemento literario del diario El Litoral de la ciudad de Santa Fe. Está firmada por Enrique M. Butti, y tiene un subtítulo: “a propósito de La flor entre las ruinas de Babel, su libro nunca escrito”.

Tiene también un comienzo anticipatorio del periodista y escritor Butti:

-Todo escritor, en especial todo poeta, busca escribir un libro –tal vez sólo un poema- que siempre está lejos, que quizá sabe que nunca logrará escribir. La razón de esta entrevista es hablar de ese libro que querrías escribir y que, por más que te revuelques, endemoniada, nunca llegará a concretarse. Conociéndote, sospecho que ese libro podría llamarse Flores negras, aunque no sé si molesta la afinidad con el título de Baudelaire.

Morita Torres: -Claro, las flores negras son siempre flores del mal. Lo que vos ves de oscuro, de triste, de lóbrego en mis poemas, o en los poemas míos que te gustan, es producto siempre del Mal. Ayer hablábamos de Dante: también los tristes son condenados; el círculo de los melancólicos es tremendo. Yo creo, de todos modos, que no hay otra materia para el canto que la lepra…(ríe).

-Yo no estoy seguro. Está, por ejemplo, esa poesía que algunos llaman comprometida y que Borges llama poesía civil. Hay tanta poesía que se aleja conscientemente de lo subjetivo, de lo impresionista: están la poesía declamatoria, la poesía patriótica, la poesía filosófica. Están Whitman, Neruda, Pedroni, Dante mismo…

M.T.: -¿Dante? La gente lee con placer sólo el Infierno; el placer del Paraíso es mucho menor. En cuanto a Neruda, el mejor poema que le conozco es de dolor, de amor desgarrado. ¿Podés siquiera imaginar que en ese poema él dijera “Mi amor, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de alegría…” Nota del periodista. M. T. alude al poema de Neruda “Tango del viudo” y tergiversa los primeros versos, que originariamente dicen: “Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia…”

Y en cuanto a Pedroni, fue un buen poeta, pero le faltó la llave del infierno. Hasta en la Biblia, cómo no preferir el Apocalipsis al Cantar de los Cantares…

-¿Por qué no preferir el Libro de Job, en el cual el Bien se resiste, lucha duramente contra el Mal?

M. T.: -Sí, claro, esa tensión es justamente lo que interesa. Si se habla de un Paraíso, que sea un Paraíso Perdido. Que se hable del Mal, pero que lo haga un moralista como Baudelaire. En cambio Sade, por ejemplo, aburre: su intención del Mal aburre. Hay una seguridad en él, una falta de conflicto, porque él está seguro de que el Mal triunfa siempre. Desde luego, se pueden citar ejemplos contrarios e igualmente nefastos: Esopo, o tantos poetas catequistas. De todos modos siempre fue un misterio por qué para hacer buena poesía se necesita entre otras cosas el Mal.

-¿Y la poesía mística?

M. T.: -Es una poesía de dolor. El desgarramiento, la tortura, el desear fervorosamente y no poder, los santos dudan, dudas tremendas en medio de las flagelaciones. Los cantos de San Juan de la Cruz son sí de alegría, pero también inquietantes, regularmente invadidos por la angustia: el Amado corre, se oculta…

-Pero más allá de este conflicto creado por la presencia del Mal, en la poesía, la armonía estética, el placer literario, la búsqueda de perfección formal son sin duda elementos positivos.

M.T.: -Pero hay una estética en el Mal que no existe en el Bien. Olga Orozco lo explica claramente cuando dice que “en todas las épocas, donde la poesía ha alcanzado su mayor intensidad es en esos territorios de amenazas extremas que prueban lo inacabado de nuestra condición” (…)

-¿Flores negras se llama entonces tu libro?

M.T.: -Se debería llamar Flores del Mal, pero, ¿para qué agregar otro ramillete al mismo ..altar?

-Las flores negras se refieren sobre todo a la muerte, presencia constante en tu poesía.

M:T:: -Sí, una ausencia muy presente. Presencia cotidiana de la vida, la muerte, más bien. La muerte en este caso es el Mal. “La muerte es el enemigo”, clama Virginia Woolf. Todo el mal existe porque existe la muerte.

-¿Tienen títulos los poemas?

M.T.: -No, siempre me parecieron falsos los títulos (…) Se trata de esa delimitación que el título establece. No querer poner títulos implica que no quiero, o no puedo, ejercitar ningún freno, ninguna sugerencia, ninguna advertencia que provenga de la inteligencia consciente. A mí me asombra escribir. Un estado de exaltación del cual salen cosas que yo no sabía que estaban ahí. Alguien dicta.

(…)

-¿Qué tipo de lector quisieras para tu libro?

M.T.: -Todo aquel lector que se anime a aportar su propia flor negra después de leerlo. No me gustaría que mis flores fuesen estériles o de invernadero.

(…)

Envío

¿Continuará? ¿Continuaré algún día copiando para ustedes la entrevista que en 1984 me hizo el gran escritor Enrique M. Butti? ¿O sería pura vanidad? Y además es muy larga…

Aunque, leyendo mis respuestas, transcribir esta nota me parece más bien pura humildad, por momentos. Estoy, la mayoría de las veces, en desacuerdo con la entrevistada, que soy yo.

¿Y ustedes?

Múltiples abrazos

Mora

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Comentarios

7 respuestas a “Una flor entre las ruinas de Babel”
  1. Luis Pablo Méndez dice:

    Cada vez que leo algunas cosas que he escrito, me doy cuenta de lo malo que soy. Al mismo tiempo pienso, que cada día que pasa nos transformamos y por ello quizá no nos guste lo que fuimos. Pero estoy de acuerdo en que resucitar lo que fuimos y sobre todo, aceptar en determinado momento que ahora ya no nos gusta lo que hicimos o sentimos, es un acto de humildad que nos ayuda a crecer como seres humanos. Saludos.

  2. RICARDO AUGUSTO LOPEZ SILES dice:

    Escribir desde la perspectiva del mal, para creer que así será leído, no me contrapongo, es una inclinación que nos facilita pensar, cosa rara. Sin embargo, dirían algunos, que el escritor, incluso el poeta es tan poco que no alcanza a traducir la luz ni la belleza del bien, así como el mal es limitado.

  3. Gaby Rodriguez dice:

    Una ausencia muy presente…me gusta, suena bien.
    La presencia de Alguien, mucho mejor.

    Saludos!!!

  4. ana sanchez dice:

    Mora, has inspirado muchas de mis tardes, cada día me maravilla más tu blog, para escribir se necesita de inspiración y si muchos autores se han inspirado del mal, es por que no nos podemos quedar en un solo polo asi como existe el mal tambien del bien.

  5. Joise Morillo dice:

    Mora, querida,

    Nadie es profeta en su tierra, Mahoma no lo fue en La Meca, ni Jesús en Judea,

    Babel, Polémica y emblemática a la vez, empero óbice de la diáspora con causa en la enajenación de las masas y, la emancipación de las etnias. Derivado de suponer factores fútiles omitidos, su espíritu, antes congregación, se difunde.

    En tal sentido, debo afirmar tres vertientes que conforman el flujo de las masas, producto del impulso del líder. Este último, muy heterogéneo de tipos, pues los hay:

    Tipo : Demagogo. Seguidores: ignorantes, conformistas, ilusos, fanáticos. Ingenuos e imprudentes. Método: El engaño, la coerción, astucia.

    Tipo: filántropo, altruista, carismatico. Seguidores: Haraganes o perezosos, holgazanes, mediocres, audaces, oportunistas, hipócritas, farsantes. Método: la dadiva, la compasión, humanitarismo indiscriminado e improvisado.

    Tipo: El sabio. Seguidores: todos los anteriores en menor dimensión, los eruditos, los productivos, los bondadosos, aquellos que desean vivir en paz y armonía con el esfuerzo de su trabajo, por lo cual desean un sociedad sana. Método: el manejo de la justicia, el humanitarismo comedido y estudiado en función de quien necesita, estimulo al progreso , orden y disciplina.

    San Juan de la Cruz, verso XVII

    Altas murallas veo levantadas en cárcel de una vieja
    [oración indestructible
    donde los versos se estrellaron, y lo más oscuro se erigió, con su aspecto de nido.
    Lo que descifro viene en realidad sin descifrarlo, como un caminar, un fluir hacia la mano que se mueve en papeles encendidos de espíritus intensos.
    Estoy parada, casi dormida en el palacio de no escuchar
    [las frases de la música fatua,
    con el temblor de un equilibrista que sostuviera todas las nubes al sortear sobre una cuerda dos montañas o que pasara de un edificio a otro edificio entre la muchedumbre de los rostros detrás de las ventanas.

    Mora Torres

    Yo, concepto platónico.

    ¡No basta ser honesto, también es necesario demostrarlo. Pues, la infamia se vale del plagio para hacer parecer a los justos, injustos y viceversa!

    Por tal razón. Se debe por justicia y necesidad, ponerle nombre a los versos peculiares, a los poemas. Sean; poesías negras, rosas, románticas, épicas. De todo genero.

    Os ama
    Joise

  6. ivonne lisbhe baquero dice:

    Pienso que escribir es algo íntimo y la poesía mucho mas personal e igualmente íntima, cuando el escritor se sienta a escribir, solo está dando rienda suelta a tantos sentimiento y emociones de un día, de un momento, o de toda una vida; puede que se siente y pueda concretar esa poesía, y puede que de vueltas y vueltas y sólo logre el título. Si es sobre el mal, que es más interesante, depende, también. Un estado exultante de alegría, éxtasis, narrado con pasión, puede ser menos aburrido. A mi me pasa, que mentalmente escribo el poema, comienzo el libro, lo desarrollo mentalmente, pero me falta disciplina para sentarme a concretar la idea.

  7. Julen Lestuzzi dice:

    Opino, como escritor joven de 18 años, que no se llega a escribir “El libro” que marcará tu vida hasta un punto de tu vida (cada uno tiene el suyo propio), en el que ves tu propia esencia. Muchas veces, esa búsqueda de uno mismo hace que rechacemos lo que anteriormente hemos hecho como si ya no valiera, como si fuera otra pista falsa y hubiera que volver a empezar. En mi opinión Mora, deberías de sentirte orgullosa de lo que has hecho, porque es importante tener en cuenta el camino que has tomado para llegar a donde estás ahora.
    Por último, en un poema no existe el bien o el mal, tan solo el sentimiento que al poeta le incite a escribir. Digo incitar, porque lo veo como un vicio al que el ser humano no puede resistirse alguna vez en su vida.



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