Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Castillos de amor y de espanto, de niños y de libertinos

Tal como los castillos (Casas encantadas), aún los que se hacen en la arena, “nada nace, nada perece esencialmente, todo no es otra cosa que acción y reacción de la materia, son las olas del mar que se elevan y se hunden en la masa de sus aguas… es una variación infinita, miles y miles de porciones de distinta materia que aparece en múltiples formas que se derrumban y reaparecen mostrándose en otras formas para volver a aniquilarse para reaparecer de nuevo”, dice Sade, el Marqués (La Crueldad y la Violencia: Anatomía de Entidades Inmanentes).

Y así son los castillos, que para algunos místicos simbolizan las almas (“El viaje del héroe”), y para algunos psicólogos como Jung, también (Espiritualidad y Autotrascendencia).

Por eso no me asombra que toda la literatura esté bordada de castillos, pero me resulta interesante y bello (Willian Hope Hogdson).

Hay tantos castillos en la literatura, en la buena y la mala prosa, en la buena y la mala poesía, que si no supiera que todo lo que se edifica con palabras queda sólidamente asentado en algún lugar, creería que los escritores juegan con pompas de jabón (Las palabras ocultas en la inteligencia).

Pero cientos de castillos -o miles- nos cuentan sus historias desde textos cercanos y remotos; los hay ingenuos como niñitas, los hay crueles como el de Drácula (Ceremonia secreta), y hay algunos que todo lo trastornan, lo dan vuelta, nos ponen los pies en la cabeza y la cabeza en los pies y nos producen una angustia que no sabemos ubicar muy bien (La Revolución Psicológica).

El castillo de Silling, por ejemplo, el que construyó Sade para sus ciento veinte jornadas, nos congela de pies a cabeza.

En un momento de confusión o de dolor hasta fuimos capaces de comprender a Sade, de sentir que su perverso castillo no era perverso sin la simple verdad relatada por un escritor lúcido y amargo:

“Quieres analizar las leyes de la naturaleza, pero tu corazón, tu corazón en donde ella se inscribe, es por sí mismo un enigma cuya solución no puedes encontrar. Quieres definir esas leyes, y no puedes decirme cómo sucede que pequeños vasos demasiado hinchados trastoquen en el acto una cabeza y en el mismo día conviertan al más honesto de los hombres en un pervertido”.

Tal vez sea “la simple verdad”, pero también es posible creer en el Castillo de la Bella Durmiente, y en el que queda a medio camino entre Silling y Transilvania, el Castillo de Kafka (El artista y la conformación/disolución del espacio, en Kafka).

Ubú Rey no sé si tiene castillo en el espacio pero además hay muchos reyes y reinas por allí que con su sola presencia forman uno. ¿O acaso no hay un castillo bajo tierra donde la Reina de Corazones manda, el Sombrerero Loco toma el té y un gato angelical le sonríe a Alicia?

El castillo interior de Santa Teresa está rodeado de demonios, es un lugar que puede ser peligroso para el alma, de él se asciende o se desciende, tal como del de Sade.

El de la Bella Durmiente, tan inocente en apariencia, congela a cientos de invitados, cocineros y gatos hasta que la princesa despierte luego de cien años por un beso de un príncipe valeroso, ciento quince años menor que la bella.

¿Cómo edificaríamos nuestro castillo interior? Ladrillo a ladrillo, les ruego que me cuenten. A menudo me estremezco con las ofrendas que me hacen, o, mejor dicho, con las ofrendas que le hacen al gran libro que todos escribimos en este blog, y que ya debe tener más de mil páginas, y unos cuantos castillos…

Mora

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Comentarios

9 respuestas a “Castillos de amor y de espanto, de niños y de libertinos”
  1. Jose Itriago dice:

    Cuando trato de llegar a ti el foso que te rodea pareciera aislarte. Se ve muy profundo y temible, quizás infectado de animales feroces. Sé que lo estoy viendo desde muy lejos, que debo acercarme hasta el borde para reconocerlo, para medirlo y estudiar cómo franquearlo. Es mi riesgo. Ni siquiera se me ocurre pensar que podrías ayudarme bajando el puente levadizo.

    Te imagino observándome desde alguna de tus torres, seguramente desde la más alta, para verme reducido a una insignificancia que a duras penas se acerca, buscando el borde, temeroso de resbalar, de caer.

    Estoy aquí, me dirás en voz tan baja que será imposible oírla aun estando a tu lado, estoy aquí, te esperaba desde siempre, aunque apenas nos separamos ayer. Un día que pasó puede ser siempre. El que vendrá quizás será jamás. Miento cuando te digo que te esperaba. En realidad no estoy segura qué esperaba, pero tú podrías estar entre lo posible.

    Naturalmente, ni te oigo ni te veo. Ese es el problema. Para llegar hay que andar por empedrados y está el foso, no lo olvides. Si levanto la vista puedo tropezar. Si mi desconcentro puedo errar el camino marcado por piedras apenas reconocibles. Algunas lajas amarillas, otras verduzcas. Pero todas son tan parecidas que tengo que descifrar en cada una de ellas las enigmáticas fisuras -parecidas a las de cualquier otra piedra- para entender tu ruta, ese camino tuyo tormentoso.

    Cuando llego al borde del foso descubro, igual que ayer, igual que todos los días, que no está lleno de agua, que no hay lugar para las fieras que minutos antes imaginé, sino que todo él está cubierto de telarañas y cuando entro, me atrapan, me enredan, se adhieren a mi cuerpo y lentifican mis movimientos. Hasta las palabras que trato de pronunciar para minimizar esta situación tan embarazosa salen apenas inteligibles, más bien como mugidos o quizás quejidos y me conformo con ello, porque te diviso sonriente, un tanto burlona. Pero sé que estás feliz porque estoy logrando, otra vez, franquear tu castillo.

  2. Gaston Sandoval dice:

    A propósito de castillos medievales y sus fosos, es muy importante conocer “la Historia de Apolonio de Tiro”, de gran popularidad en la Edad Media, pues se publicaron numerosos manuscritos. La versión latina hizo su entrada en la literatura universal, fascinando a mucha gente. Destaca el rey Antíoco como uno de sus principales personajes, de la antigua Antioquía. En la novela se relata cómo este rey seduce a su hija y rompe su virginidad. El incesto de los castillos medievales permanece oculto por el foso durante siglos. Lo enigmático de los castillos medievales gira en torno de aquello que hoy se ha mutado en nuevas formas de ocultamiento de la verdad o de la realidad. lo enigmático está presente en la literatura infantil a lo largo de las épocas. La belleza también es lo que se oculta como patrimonio cerrado para la corte y no se comparte con el vulgo. Actualmente, quienes rompen modelos tradicionales de belleza son mal vistos, aunque muchos se atreven ya a innovar.

  3. isabel salcedo dice:

    Tan emocionante es para mi este relato,,,que no podria describirlo,,,Mora siempre llega con su palabras justas en el momento preciso,,,Hablas del Alma como si del Alma mia se tratase,,, “el viaje de el heróe” ese debiese ser mi viaje,,,algun dia,,,Alma Mia no te des por vencida le digo,,,mientras me lleno con los versos del “Castillo Interior”,,,Yo te ofrendo un bello silencio Mora,,,como esos que estan llenos del Vacio y luego de la Nada, donde todo se crea infinitas veces y todas las posibilidades son ciertas,,,donde habitá por siempre la Esperanza.

  4. Joise Morillo dice:

    Brillante Mora, ahora, definamos estética.

    ¡Se desea lo que no se tiene! (…) ¿quién tiene más virtud, el amado o el amante? Platón.
    Ser malo de memoria, es, exclusivo de la voluntad, mas, de las escasas experiencias consecutivas y, aun mas relativo al sentido de agrado al humano y la intensidad con que se presenta la cosa a recordar, por otro lado, podría ser mandatorio por patología, si no es por lo ultimo; todo depende del agrado que produce lo que se presenta ante el individuo que se involucra de facto, en la actividad que genera tal posible atención. La intensidad de agrado y la pasión con que se admira la cosa a atender, es producto de la estética.

    En tal sentido podría decirse que la capacidad de impactar, impresionar, de generar sensaciones derivadas de entidades creadoras no importando injerencias externas, sino únicamente la sensación interna que experimenta en individuo que capta, la obra o la creación en sí, de modo que lo sublime de la naturaleza, impacta –por sí o por si- la conciencia del hombre sin motivo del mismo, sino del creador de la tierra y sus cualidades naturales –es un acto sublime-.

    Es pues la llamada “estética” producto de la lingüística humana, para denominar lo que podría ser la perturbación humana tanto individual como colectiva, la misma no reconoce ninguna cualidad del individuo, empero está presente en el desenvolvimiento de la obra de modo potencial. Hasta tanto la creación como sus características no generen la perturbación de la conciencia, la misma no se precisa, quedando intrínseca en el esfuerzo de crear y del acaecer cotidiano del ente volitivo o creador, la efectividad del mismo excluyendo la de carácter celestial, es Arte.

    Pues bien, el lector de las 120 jornadas de Sodoma, no puede –en caso de la moral-menos que quedar espantado con las descripciones que relata: Donatien de Sade -marqués- sus afirmaciones sodomitas; no se desprenden de una fantasía absoluta, pero sí de la verdad grotesca que caracterizan a las “aberraciones” que supuestamente fomentan la inspiración de Donatien, entonces ¿quién produce la estética a quien, los hechos de los personajes o la descripción del artista? O, ¿más bien es producto de captar algo que da sensaciones diversas a despensa de la clase de conciencia del individuo o colectivo que la maneja? ¿O es que no limpiarse el ano y que sea del dominio público, como lo acostumbraba “El presidente de Curval”, no es patético? Y ¿tampoco lo es, que un cura le haya sido infiel a su propio hermano y tenga sexo anal solamente con vírgenes vaginales? Como le agradaba al “Obispo”.

    Entonces, si es patético, impacta, si impacta, tiene estética genuina.

    Ahora bien veamos la estética de este relato:

    “Tiene de trece a nueve años, vive en bandadas, baquea el empedrado, habita al aire libre, lleva un viejo pantalón de su padre que va mas allá de los talones, un viejo sombrero de cualquier otro padre, que se le mete hasta las orejas, un solo tirante de orillo amarillo, corre, espía, pregunta, pierde el tiempo, desgasta pipas, jura como un condenado, frecuenta las tabernas, conoce a los ladrones, tutea a las mujeres públicas, habla el argot, canta canciones obscenas y, no tiene mal corazón. Es que tiene en el alma una perla, la inocencia, y las perlas no se disuelven en el barro. Mientras el hombre es niño Dios quiere que sea inocente” V. Hugo. ¿no produce admiración la indigencia de este niño?

    He ahí queridos, como actúa la estética, es por ello que Mateo, al proferir

    “no arrojéis perlas a los cerdos, pues, puede que al no poder comerlas se vuelvan hacia vos y os devorarán”

    Esta frase, plantea, la incapacidad de discernir la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo, siempre y cuando no exista una voluntad derivada de la suma de conciencia respecto a lo cotidiano del individuo y/o el colectivo y, aunado a sus costumbres. En otras palabras ¡Hablar de forma literaria, muy florida o rebuscada ante el “ignorante” puede ocasionar dificultades!

    La estética, no representa lo que denominamos: bello o feo, malo o bueno, ni lo bizarro, ni lo ordenado según lo plantean algunas constituciones, sino, lo que perturba –intensamente- la mente humana, de forma de agrado o desagrado. Va, “Más allá del bien y del Mal” F. Nietzsche, y/o puede convertir a la mente más sana en perversa como a los parientes de Gregorio en “La metamorfosis” F. Kafka. Todo depende, sencillamente, de la abstracción del asunto y, hacia donde se dirige.

    Un dia, El Cardenal Wolsey le preguntaba a Henry VIII de Inglaterra: “Señor ¿porque teniendo una esposa tan hermosa acudís a las doncellas del palacio cotidianamente? El rey, después de tener a dieta de codorniz - plato codiciado por los gourmets- durante un mes le pregunta al cardenal un día: su santidad ¿Que deseáis comer? Lo que vos ordenéis excelencia, El rey, ciervo traed Codorniz, el cardenal ¿otra vez su señoría? ¡Si vos lo deseáis así, así será! El rey, ¡eso mismo que os pasa a vos con la codorniz, me pasa a mí con la reina!

    Nerón, cruel y deprabado de toda indole, no se lamentó de nada tan apasionadamente como de haber aprendido a leer y escribir en virtud de tener que firmar: su primera pena de muerte.

    Os ama
    Joise

  5. liliana briceño dice:

    Felicitaciones,me encanta leer toda esta fantasía que hace que mi cerebro se vuelva más creativo y curioso,esta clase de relatos me transporta a tantas anécdotas de mi vida como docente que fuí.
    Muchas gracias…..
    Lilia

  6. fabi risso dice:

    Llendo con la imaginacion y la memoria hacia atrás y hacia no sé adónde veo castillos de arena en volumen y bajo relieve húmedo de papel de alambre escrito en el cine en foto son todos ellos castillos de piedra de hielo de adobe de sombra de metal oscuro inmenso profundo inventado sombrio feliz poderoso solitario imponente solemne aislado altura soleado sombrío impenetrable fortaleza huevo de oro puente cocodrilos agua enemigos guerra alquimia doncellas enigma magia amor alegría mentira sufrimiento encanto pasión locura despojo vanidad brutalidad belleza de Francia de esencias de reinas de príncipes de arte de música de letras astonomía de olores de Medioevo de museo de ahora en más
    Mora bello tu post-illo

  7. GERARDO SAENZ dice:

    Así como lo digo, lo pienso y lo siento, al construir de continuo castillos en el aire, como un escape o tal vez como algo de que sujetarme para seguir feliz, para sentir como el tiempo que ocupo en pensar es como un cuento de hadas, con príncipes y princesas, con un final feliz hecho a la medida, con la medida de la vara con que seré medido, ni mas ni menos.
    Castillos que duran poco, efímeros como amapolas, pero que no obstante su poca permanencia mantienen con su paso por el tiempo el ímpetu de seguir luchando por algo mejor cada día, para enriquecer mis momentos de soledad, de reflexión, mis propios momentos que en veces solo comparto conmigo mismo, cuando no los escribo. Y continúan apareciendo en mis sueños cuando duermo, ahí aparecen mas reales, mas vívidos con mas detalles, mas factibles, no desaparecen con tanta facilidad, perduran.
    Eso es poco de lo mucho que poseo y que en veces puedo dar al escribirlo para que no se pierda, desaparezca, para que permanezca como muro de piedra por mucho tiempo y se transforme en algo perene y deje de ser pasajero…

  8. maria jose lopez dice:

    Castillos envueltos en piel que danzan
    al son de una pandereta,
    que se elevan y descienden
    meciendose con el soplo de la brisa,
    sujetos por el hilo de la cometa.
    Con despojos de ladrillos
    algunos forjarón sus castillos,
    lo festejarón con el mal y rierón con la maldad
    hasta que el sol se oculto ante sus ojos,
    y las sombras cual manto negro los cubrio.
    Desnudos…despojados de todo…ante Dios
    errantes caminarian en la oscuridad,
    buscando un rayito de sol……
    la luz de la luna los cego, y el castillo….se desvanecio.
    Mi castillo es tu castillo,cobijo del peregrino
    y del ave herida, del Amor y la luz clara,
    no está hecho de piedras preciosas
    ni de ladrillos de la mejor calidad,
    está formado de vivencias…..
    piedrecitas del monte….
    y conchas del mar.
    Carece de odio y de puerta de entrada
    sin maldad en el foso para cruzar,
    anido plumitas que transmitan bondad.
    Tiene rendijas de ingenuidad,
    de dudas, de inseguridad,
    por las cuales en ocasiones se cuelan
    las sombras….de aquellos que no dicen la verdad.

    Maria jose

    Un saludo para tod@s y un beso muy fuerte y….nadie te conoce mejor que tú mismo,
    aunque para nosotros mismos muchas veces seamos autenticos desconocidos

  9. charmante charmante dice:

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