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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
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Diversiones con Freud, con Darío, con la publicidad de Chevrolet

Más allá de los libros que fervorosamente amamos, ésos especiales de nuestros poetas y narradores preferidos (La locura de Don Quijote), hay otro tipo de literatura que nos acompaña en los momentos en que lo que deseamos es relajarnos o reír (Saber leer).

En mi caso a veces se trata de textos de divulgación científica (Divulgar la ciencia y su trascendencia…) ante los cuales -y a pesar de lo de “divulgación”- el esfuerzo por entender que realiza mi pobre intelecto me remonta desde mis problemas a los espacios remotos, allí donde, por ejemplo, empiezan el mismo espacio y el tiempo con una explosión. Eso lo quiero entender bien, el Big Bang, y para eso leo y releo el mismo librito (Del Big Bang al origen de la vida).

Y me parece más bien ciencia ficción que el espacio y el tiempo recién comiencen en ese instante (Comparación de libros de ciencia ficción). ¿Qué hubo antes? No hubo nada, es la respuesta de mi librito. No hubo antes porque recién allí comenzó el tiempo (Evolución histórica de las concepciones sobre el tiempo)

En épocas de mayores problemas leía revistas especializadas… ¡en crímenes! (Asesinos en serie).

Sí, las más amarillas de las amarillas; conocía todos los casos de asesinatos seriales en el mundo: conocía a sus autores y, en especial, me fascinaban sus autoras.

Tal vez por incomprensibles y por quererlas entender, estas mujeres asesinas me deparaban muchas horas de calma, de no pensar en mí (Camino hacia la Serenidad).

Pero entre la literatura de divulgación científica y las revistas amarillas y sucias -si parecía que hasta te ensuciaban las manos-, tengo dos diversiones en materia de libros que -casi todo el mundo lo estimará así- constituyen una fragrante falta de respeto -tomarlos como diversión, digo (Los significados de la literatura)

Freud

No creo que muchos apuesten a divertirse con Freud, el serio, el grave, el divino creador del psicoanálisis -digo divino porque advierto en algunas páginas suyas cierto autoendiosamiento, pero, con toda seguridad, tendrá sus razones.

Lo divertido de Freud no es eso, sin embargo. Lo divertido, lo estimulante, es cómo escribe -tengo excelentes traducciones.

No me he perdido ninguno de sus relatos “chismosos” y llenos de imágenes, del tipo “El caso Dora” o “Lo Siniestro”, aunque tampoco dentro de sus escritos puramente teóricos -de los cuales quizá entendí muy poco- he dejado de hallar analogías, metáforas, perlas del fondo del mar -es decir, perlas de su propio inconsciente, del inconsciente del propio Freud, señoras y señores, yo humildemente he hallado…

No me pregunten en qué lugares de su obra porque no tengo a mano esa puntualidad, pero recuerdo fragmentos que me han estimulado tanto que, en ocasiones, he llegado a escribir un poemario entero después de su lectura -el tiempo dirá si mis poemarios sirven para algo…

Uno de esos casos refiere a cómo el hombre -el ser humano, pero esta vez es el hombre muy masculino- debió dejar de lado precisamente sus diversiones infantiles -tales como las que ejercito yo leyendo a este autor genial con ánimo de diversión- para civilizarse, o ir civilizándose de a poco, o acceder a la civilización -también Freud, pero esto no me produce más que mucha tristeza, dice en alguna parte que la felicidad es el precio que los seres humanos debemos pagar por ser civilizados -gracias a Dios, yo muchas veces me niego a pagar tanto, y continúo feliz; pero la gente exitosa, en general, lo ha pagado todo con esa moneda: ¡la felicidad!

Pero continúo con el hombre en vías de civilización. Y Freud, si no me equivoco demasiado, escribe -o es traducido- textualmente así:
“EL primer hombre que renunció al placer de apagar las llamas orinando sobre ellas, respetando el fuego, pudo llevárselo consigo y someterlo a su servicio”. Entonces las mujeres, que por nuestra constitución anatómica no podíamos competir con el falo de la llama, nos convertimos en cuidadoras del fuego, en vírgenes vestales, de lo que me enorgullezco.

Otra historia sobre mis entretenidas tardes

La segunda lectura de un grande que me resulta desopilante ya es más grave y más irrespetuosa y la voy a dejar para otro miércoles.

Ahora les cuento una pequeña anécdota:

Estaba yo haciendo mis tareas una tarde -o tal vez ni siquiera hacía ninguna tarea más que la de mirar ponerse el sol por la ventana- cuando escucho venir de otro cuarto, en donde estaba encendido el televisor, unos cuantos fragmentos de un poema que yo conocía, de Darío. La voz de quien lo leía era grave y magnífica, pero las líneas de los versos estaban alteradas en su orden, y no eran todas las que tenía el poema, sino seleccionadas con perspicacia; eran las mismas, pero, por ejemplo, la primera línea era tal vez la última.

Se reconocía de todos modos sin ninguna duda el famoso poema del gran Rubén Darío, el extraordinario poeta guatemalteco: era su Oda a Roosevelt -al primer Roosevelt, a Teodoro.

Corrí a escucharlo pero no llegué; ya había una telenovela en la pantalla.

Me puso extrañamente feliz haber escuchado esos versos, en esa voz tan bella que los adornaba. Me dije: alguien está tratando de recuperar a Darío, de hacer que la gente lea más su obra.

¡Y la Oda a Roosevelt, justamente!, pensé. Un poema político que habla que habla de nuestra América latinoamericana, de sangre indígena, y del tigre que quiere bebérnosla…

Otra noche me acosté a dormir y como el sueño no venía prendí la tele: alli estaba de nuevo mi Darío con sus versos salteados:

“Y domando caballos o asesinando tigres

eres un Alejandro-Nabucodonosor”

o

“Eres un profesor de la Energía

como dicen los locos de hoy”

y

“La América ingenua que tiene sangre indígena”

y

“Apenas brilla alzándose el argentino sol

y la estrella chilena se levanta”

o, al final,

“… se oye como el rugir del león”.

Todo muy emocionante, a pesar de las alteraciones, pero… la “Oda a Roosevelt” era la glosa de un nuevo coche -o camioneta, no vi bien- Chevrolet S, norteamericano, que iba marchando regio al compás del poema.

No había ninguna seña en la publicidad de que ningún Darío hubiera realizado esas estrofas magníficas y -en cierto y muchos modos- contrarias a los intereses de un coche norteamericano.

Envío

Ayer murió Carlos Fuentes, escritor mexicano al que amábamos mucho y que nos dió muchisimo, todavía me falta leer algunas de sus novelas. Es una deuda más.

Les mando, junto con todos mis abrazos y agradecimientos, y para que se refocilen, una estrofita nada política pero sí extraordinariamente musical de Darío, que creo recordar tanto exclusivamente por eso, por su música, y que seguró alabará cualquier oído:

Boga boga en el lago sereno

donde el sueños a los tristes espera,

donde aguarda una góndola de oro

a la novia de Luis de Baviera.

Está renga la estrofa, pero vale!

Mora

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General, Monografias

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Comentarios

10 respuestas a “Diversiones con Freud, con Darío, con la publicidad de Chevrolet”
  1. Jose Itriago dice:


    El dolor y el placer parecieran complementarse. Al principio, son como líneas separadas, paralelas y aun cuando sean simultáneas, hay una clara diferenciación. Pero al cabo de los años la mirada busca un punto de fuga más alto y entonces ambas líneas se juntan en esa nueva visión, al punto que se hacen compañeros indisolubles.

    En el arte, que es un reflejo de lo bueno que tiene la vida, esos necesarios contrastes se ven en luz y sombra, en “piano” y “forte”.

    Sin embargo, hoy Mora nos señala la pareja civilización/no-felicidad como simbiosis freudiana: “para ser civilizado, el hombre tuvo que dejar a un lado la felicidad”.

    Jamás lo he sentido así. Es cierto que para un muchacho (y los hombres primitivos adultos, de acuerdo a nuestros estándares actuales, estarían menos formados que los muchachos de ahora) “orinar la fogata” debió ser divertido. Mucho más que lo que pudo disfrutar una vestal cuidando el fuego. Pero tampoco sería como para pasarse la corta vida ejerciendo de bombero naturista. En la medida que el hombre pensaba –y esa era la esencia diferenciadora con el resto de los animales- razonaba y tenía un mundo abstracto que daba lugar a la existencia de las comparaciones, las depresiones y la sublimación de las ideas. Quizás entonces sintió el dolor de las pérdidas y la alegría de las recuperaciones; la belleza de la melancolía y el consuelo de la compañía Existió el arte, como la más depurada forma de expresión, reservada para unos pocos elegidos, pero disfrutada por todos. Era dar sin contrapartida.

    Si la felicidad fuera el precio a pagar por la civilidad, que me den por muerto, pero me paso a los incivilizados.

    El poema del gran Rubén Darío a Roosevelt, fue premonitorio. O mejor, siempre ha sido así, solo que el velo de justicia e integridad que tapa los horrores de la prepotencia del Norte, se deslizan muy lentamente. Pero algunos, con mayor visión que el resto, levantó a tiempo una esquina y pudo ver la realidad que cubría.

    Creo bien interesante copiarlos íntegramente:

    Roosevelt de Rubén Darío:

    ¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
    que habría que llegar hasta ti, Cazador!
    Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
    con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
    Eres los Estados Unidos,
    eres el futuro invasor
    de la América ingenua que tiene sangre indígena,
    que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

    Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
    eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
    Y domando caballos, o asesinando tigres,
    eres un Alejandro-Nabucodonosor.
    (Eres un profesor de energía,
    como dicen los locos de hoy.)
    Crees que la vida es incendio,
    que el progreso es erupción;
    en donde pones la bala
    el porvenir pones.
    No.

    Los Estados Unidos son potentes y grandes.
    Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
    que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
    Si clamáis, se oye como el rugir del león.
    Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
    (Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
    y la estrella chilena se levanta…) Sois ricos.
    Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
    y alumbrando el camino de la fácil conquista,
    la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

    Mas la América nuestra, que tenía poetas
    desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
    que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
    que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
    que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
    cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
    que desde los remotos momentos de su vida
    vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
    la América del gran Moctezuma, del Inca,
    la América fragante de Cristóbal Colón,
    la América católica, la América española,
    la América en que dijo el noble Guatemoc:
    «Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
    que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
    hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
    Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
    Tened cuidado. ¡Vive la América española!
    Hay mil cachorros sueltos del León Español.
    Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
    el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
    para poder tenernos en vuestras férreas garras.

    Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

    Notas innecesarias, parte de las manías que espero que toleren:

    1) Nemrod o Nimrod fue un rey de Mesopotamia que tenía fama de ser un gran cazador. También dicen que construyó la mítica Torre de Babel. Darío lo menciona también en su poema Caopolican:

    “…lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,…”

    2) Mammon es una personificación diabólica de la riqueza.

    3) Moctezuma Xocoyotzin, fue gobernante de la ciudad mexica de Tenochtitlan cuyos dominios se extendieron a las ciudades de Texcoco y Tlatelolco, desde 1502 hasta 1520

    4) Guatemoc o Cuauhtémoc fue el último tlatoani mexica de México-Tenochtitlan. Desde 1520, hasta un año antes de la toma de Tenochtitlan por Hernán Cortés y sus tropas.

  2. miguel marcenaro dice:

    disculpen pero quiero hacer la siguiente aclaración:

    El Poeta Rubén Darío es de origen Nicaragüense, no guatemalteco a como lo expresa la escritora.
    Mora Torres.
    Me gustaría que hiciese la debida corrección.

    Saludos desde Nicaragua.

  3. Gaby Rodriguez dice:

    Félix Rubén García Sarmiento, Nicaragüense.

  4. Mora Torres dice:

    Pido disculpas, no sé cómo pude cometer un error tan grande. Rubén Darío ES NICARAGÜENSE.
    Un abrazo para todos

  5. Juan Alberto Sampson M dice:

    Solo un comentario mis estimados, Darío es Nicaraguense!

  6. maria jose lopez dice:

    El POETA es ave,en verdad:
    es ave que canta y gime;
    que Dios,es menos sublime,
    y más que la humanidad.
    Su nido es la inmensidad,
    nido que el mar no derrumba.
    ¡ Haced que el poeta sucumba,
    destruid su ideal bendito,
    que él entrará al infinito
    por la puerta de la tumba !
    _ _ _ _ _ _ _
    ¡ Quién pudiera ,al influjo sagrado
    de un soplo celeste,
    despertar en el árbol florido
    las RIMAS que duermen !

    ¡ Y flotando en la luz el espiritu,
    mientras arde en la sangre y fiebre,
    como un himno gigante y extraño
    arrancar la lira de Becquer !
    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

    En las palidas tardes
    yerran nubes tranquilas
    en el azul; en las ardientes manos
    se posan las cabezas pensativas.
    ¡ A los suspiros ! ¡ Ah los dulces sueños !
    ¡ Ah las tristezas intimas !
    ¡ Ah el polvo de oro que en el aire flota,
    tras cuyas ondas trémulas se miran
    los ojos tiernos y húmedos,
    las bocas inundadas de sonrisas,
    las crespas cabelleras
    y los dedos de rosa que acarician !
    En las pálidas tardes
    me cuenta un hada amiga
    las historias secretas
    llenas de poesía;
    lo que cantan los pájaros,
    lo que llevan las brisas,
    lo que vaga en las nieblas,
    lo que sueñan las niñas.

    Rubén Darío

  7. isabel teresa lobos alejos dice:

    leer sus artículos siempre me han parecido interesantes. me llevan a recorrer una gran variedad de mundos del conocimiento. tal ves no perfectos pero te invitan a documentarte

  8. Joise Morillo dice:

    Ser genuino

    No deja de ser genuino
    quien por amar yerra
    y en la escritura intervino
    sin franquear ninguna guerra.
    Es de humanos andar,
    veredas y caminos
    en cualquier momento cambiar
    reconociendo desatino.
    Es aun su gran labor
    desagravamen taxativo
    y es aun mejor
    su ludo y su motivo.
    Caminan erguidas la figuras
    por el fallo preocupadas
    sin los garbos ni posturas
    mas, transparentes y pulcras son citadas.

    Os ama

    Joise

  9. Miguel José Matus López dice:

    Estimada Poeta;
    muy interesante éste escrito; pero permítame hacrele una pequeña observación y aclaración, que es el suiguiente, Rubén Darío es de nacionalidad NICARAGUENSE, es decir, Nicargua. De usted agradecido por ésta pequeña observación, ahi disculpe y saludes, Miguel José Matus López

  10. José Gómez Apologista Hortothomountha dice:

    Dios te bendiga mucho mora bella, lo de la teoría del big bang a mí también me parece ciencia ficción e imaginaciones humanas y creo que lógicamente, es más razonable creer que Dios todo poderoso hizo el universo y lo que en el existe, ya que Dios es todo poderoso, razona, y tiene una inteligencia que los seres humanos no logramos alcanzar a plenitud. Esto es más lógico que creer que en un universo infinito se encontraron dos rocas sin ver ni razonar y crearon todo lo existente, aparte de que estas rocas nacieron de ” materia muerta ” . ► Además la palabra universo del latín sígnifica ► Uni = Una ► verso = Frase hablada ► Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Génesis 1:3



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