Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Autobiografía en verso

La casa donde me mudé en Agua de Oro es muy grande, y yo nunca viví en una casa grande. Voy y vengo por ella, ordeno, limpio, cambio el orden de los muebles, llevo y traigo mis costuras y mis libros (Viaje hacia los libros).

Cuando me siento a fumar (¿Por qué se fuma?), o a coser, escribo (Escribir en el Siglo XXI). Escribo en cualquier pausa del día, como si escribir fuera respirar o algo así. En los moldecitos de los vestidos que le hago a Lola escribo (Reflexiones sobre la moda), y en la parte de atrás de las boletas del teléfono, la luz, el agua, alumbrado, barrido y limpieza.

Pero extravío todo: los utensilios de limpieza, las lapiceras, los hilos y agujas, las telas de hermosos colores. ¿Dónde dejé la escoba con la que estaba barriendo hace un minuto, dónde el papel de la cuenta de la luz en cuya parte de atrás escribí un poema, en dónde el hilo azul? Apenas puedo pedirle algo a mi vieja memoria, ya se me desordena (Técnicas para olvidadizos o para no olvidar).

Ayer escribí la entrada de hoy, para ustedes, con una cita de Lampedusa, el autor de El Gatopardo, a quien acababa de redescubrir y quería compartirlo… Compartir su mirada extraordinaria, compartir los finales del siglo XIX y los principios del XX, y Palermo, Sicilia, y Garibaldi (Movimientos sociales y políticos del siglo XIX), y su mirada -la de Lampedusa, digo- otra vez, de príncipe que se hunde en las tinieblas de la modernidad (Inmigración versus globalización).

No encontré lo escrito ni tampoco el libro de Lampedusa, maravilloso príncipe, ni nota alguna sobre el caso, ni la cita, claro, que decía algo relacionado con el escribir sobre cuestiones individuales para ser transformadas en… universales… bueno, a tanto no puedo llegar yo…

Pero ahora que me quedé sin nada escrito para hoy, y que casualmente no tengo inspiración alguna para borronear alguna de mis locuras y extravagancias, encuentro un cuadernito bastante viejo (La melancolía como experiencia estética…). Se ve que yo a los cuarenta años intenté escribir mi biografía.

¡Pero intenté escribirla toda en poesía!

Estos versos me salvarán, hoy.

Autobiografía en verso

Milagros

Milagros era el nombre de una niña

que era yo, pero ahora

aquel nombre es los frutos, las locuras,

el modo de llamar viejos sucesos como si fueran sueños.

A los cuarenta años se empieza a regresar, pero casi sin rumbo.

Probablemente regresamos a lo que menos fuimos. Sin embargo

siento la víspera de mí con la inminencia

de un reloj que cantara

de nuevo, para siempre.

Paisaje de sonidos

Haber jugado a las estatuas

cuando no había sonidos de alma enferma,

cuando uno caminaba rodeada de increíbles espacios

y alguien golpeaba los tambores de la suavidad

en el cielo posible de unos años,

haber sido la oyente de todos los gorjeos,

de la pasión más leve de los pájaros

en la tenue alma mía,

haber quedado inmóvil

para siempre

“entre las inmortales estatuas del crepúsculo”

diciendo los silencios.

Jugar a los espejos

En el tiempo que viene y que se va,

en el espacio que nos queda

hacer hogueras del azogue

como ahuyentando ríos, sus aguas y sus cauces,

desenredar la lluvia que llueve en otra parte

en el país de antes,

en el túnel del alma,

dormir y abrir todos los pétalos,

soñar, y perfumar la almohada con los sueños que caen,

esto es la vida, son los grandes

Ángeles de la vida

que sirven el banquete:

un pastel incendiado con frutos y confites y bosques,

la casa con vestigios de una fiesta pasada

y tú solo, tú sola,

entre lágrimas que se confunden con tus ojos,

tu risa que se confunde con tu boca,

tu muerte que ni siquiera se confunde con nada

sino que sigilosa

borra todas las huellas de tus pasos,

tus singularidades y tu sangre

para dejar lugar a otro espejismo.

Al espejo

En donde estaban mis alegres ojos

-fueron un día soles

que alumbraron amor y tempestades-

pusiste aquellos ojos de hombres muertos

que circularon por tu eterno azogue

por años y por siglos,

remataste mi boca

con un sello de espanto;

yo no soy, no soy yo quien me mira,

antes había un brillo de candiles

donde ahora pronuncias las tinieblas.

Esta hora me aturde, estás vacío,

he llegado a no estar allá en el fondo

donde tiembla tu luz más fría,

tu espada que maltrata.

Hay una muerte con sus reliquias y tapices

que tú trabajas lentamente. Déjame huir,

estoy en mí como un pedazo de tierra en un país perdido,

me asomo a tu pozo por mi corazón en llamas.

Déjame de llorarte, de sangrar por tus labios,

de saber que muy lejos o muy cerca

se cumple lo de siempre,

y permaneces tú inconmovido,

ojos de Dios, verdad de lo terrible.

La máscara

Los domingos, a veces, en la misa

de San Francisco, con el sombrero azul,

yo embellecía a voluntad.

A la salida era aún hermosa

y corría desde la iglesia

hacia el Parque del Sur

con mis amigas.

Un día dos turistas, cámara al hombro,

me sugirieron que me arrodillara

delante de la fuente, como tomando agua.

Yo rogaba que mi voluntad persistiera;

mi voluntad

hizo un esfuerzo tremendo por seguirme,

pero cuando levanté la cabeza sonriendo hacia el fotógrafo

vacilé,

hubo una resistencia de mi alma

a contenerme

y la belleza me soltó

-los turistas tomaron la cámara diabólica

y se fueron con ella.

Oscuridad

Soy tan pequeña

buscando por la casa los orígenes

sutiles de los ecos.

¿Es la paloma? ¿Es el murciélago?, pregunto,

¿es el topacio que cayó de los versos?

-No, pequeña, ya es tarde -me responden-,

somos los huesos rotos de la vida.

Envío

Les mandé en realidad unos borradores incompletos de algo que pretendía ser, a mis cuarenta años como dije, una “autobiografía en verso”, empresa bastante descabellada vista desde acá.

Sin embargo, el transcribir esos poemas me regaló una idea: ¿por qué no utilizamos este espacio -al menos parte de este espacio- para “pasar en limpio nuestra obra”?

Los invito… No hay nada como quitarse borradores de encima y verlos titilar en letra impresa, malos, buenos o mediocres, son como estrellas apagadas, brillantes o algo opacas, pero son.

Si la propuesta resulta, me parece que abriría otro blog llamado de una manera que quiera significar Pasar en Limpio. Y la idea que ahora se me ocurre es que no de una sola vez, sino con cuidadosos “Continuará”, así llenamos fragmento a fragmento el blog con nuestras voces…

Una aclaración: esa frase encomillada en mis versos: “Como las inmortales estatuas del crepúsculo” es de Dino Campana, gran poeta italiano, pobre y demente, de quien es necesario que alguna vez les cuente algo.

Y abrazos, muchos abrazos, y para Baldemar reaparecido

Mora

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Comentarios

17 respuestas a “Autobiografía en verso”
  1. maria jose lopez dice:

    Mi querida y apreciada Mora tus palabras me han echo desempolvar unos cuadernos…
    que llevaba demasiado tiempo sin tocar,en ellos encerraba muchas lagrimas
    derramadas y cuanta lagrima contenida…..a veces el recuerdo duele,aunque
    nunca se olvide,lo dejamos abandonado en un cajón para que el polvo cubra
    las heridas y se vuelvan invisibles ante nuestra mente….nuestros ojos….. y ante
    los ojos de los demas.
    Fragmento de un borrador que nunca se paso a limpio :

    Hoy busco una mirada de comprensión
    solo un consuelo para consalar esta pena amarga,
    esta confusión que abre un crater en mi mente….
    ¿ Que quiero ?…..¿ Que busco ?…… No lo sé
    algo que siento dentro de mí que me falta.
    ¿ Qué es ?….¿ donde se esconde ?
    que dificil es hallar algo……..que no se sabe lo que es.
    Siento que todo mi ser lo ocupa un gran vacio
    que me llena de miedo….confusión….melancolia, tristeza,y…..que se yo.
    Como un fantasma que merodea entre mi alma
    busco ese Yo que no encuentro,
    en el silencio de las paredes
    de esta gran casa ya raida por los años,
    me gustaria encontrarlo……más no puedo.

    Es parte de algo que escribí cuando tenia unos doce años, el papel,la tinta,la noche
    las estrellas,la luna y el amanecer eran testigos mudos de mis palabras.

    Un beso muy muy fuerte a todos y como siempre en especial a mi querida Mora
    os quiero.

  2. Eduardo Corbo dice:

    ESTIMADA AMIGA,LA LLAMO ASI POR QUE ME SIENTO BIEN CON ESE TERMINO,LO DIRE DE ESTA MANERA,ME ENCANTA LA POESIA,PERO TENGO LA DIFICULTAD DE NO PODER ESCRIBIR EN VERSOS,AHORA TE DIRE,YO NUNCA MIRO PARA ATRAS ,POR QUE DE LO QUE DEJO EN EL CAMINO SOLO TRATO DE RECORDAR LO BUENO,NUNCA ME GUSTO NI JUSTIFICARME POR MIS ERRORES,NI PONERME TRISTE MIRANDOME AL ESPEJO Y VER QUE YA PEINO CANAS.-TENGO TODAVIA MUY BUENA MEMORIA,Y ME ACUERDO CON GRAN CLARIDAD MI INFACIA Y MIS DIAS EN LA ESCUELA PRIMARIA,INCLUSIVE HASTA DE LOS NOMBRES DE ALGUNOS COMPAÑEROS,-NO SOY QUIEN PARA DAR CONSEJOS,PERO NO RETROCEDAS EN EL TIEMPO SI TE SIENTES MAL,ES MALO PARA LA SALUD FISICA Y MENTAL.-

  3. Peter Joseph Pachón Bermúdez dice:

    Buen día doña Mora Torres.

    Muy atinada su autobiograría en verso.

    Más no te preocupes tanto por lo que escribas sino por el espíritu de verdad y rectitud que les dé vida a los escritos; así, todo lo que pienses, escribas o hagas tendrá connotaciión imperecedera; la gente los buscará hasta debajo de las piedras o sólo mirarán al firmamento y allí tambien estarán brillando a la par de las estrellas a la vista de la humanidad por toda la eternidad…

  4. Joise Morillo dice:

    La muerte, Ambrosía

    Mi retrospectiva mirada dentro de mí;
    Detiene mi huida sin haber sido Diva
    Mientras, mi impropio amor en si
    Me arranca un poco la vida.

    Ya las sienes de nieve tienden madurarse
    Y caer penachos de injertos
    ¿Para qué de viejos quejarse?
    Habiendo vivido mundos ciertos.

    Callad insensatas,
    No veis que asustáis mis niños
    De tanto quejido y peroratas
    Estáis con ello destejiendo sus nidos.

    Mejor traedles sentidos,
    que sufraguen su poca cordura
    luego, habiendo surgido aprendidos
    cosecharéis para ellos la fortuna.

    ¡ya que importan los momentos pasados
    Si pudisteis desplegar harta sabiduría
    Les abristeis los ojos a cegados
    Sustitutos los entuertos por alegría.

    Ya no os lamentéis,
    Que la paz os favorecerá algún día
    Preocuparos por la muerte no tenéis
    Quizá, la misma, más bien será ambrosía.

    Os ama
    Joise

  5. Josué Tobit Salinas Arita dice:

    Mora, me alegra que todavía halla gente que no se cansa de escribir. Estoy tratando de escribir un poema, para un concurso, y la verdad es que no se me viene nada a la cabeza. Al leer su autobiografía en verso, sentí como si se me hubiera abierto la mente un poco más. Soy un Adolescente de 15 años.

  6. lucia alvarez dice:

    gracias mora por estar alli. siempre abro tu blog, me gusta, disfruto tu compartir en palabras lo que llevas en el alma…y que alma tan profunda!
    me gusta lo del blog de “pasar a limpio”, me uno a esa iniciativa, me avisas y te envio algo. chau!

  7. Mora Torres dice:

    Joise, me asombra cuando leo comentarios que insinúan mis “quejas”. No tengo la menor conciencia de eso, me siento casi siempre muy feliz. A veces en el blog paso escritos antiguos, a veces escribo cosas nuevas. Releo lo que escribo a la luz de ciertas devoluciones, que implican que estoy triste, o sombría. Y ahora me doy cuenta: es, era, será, la forma de “hacer literatura” que todos teníamos, desde hace años… Los que nacimos en los años 50, y tú también. Los que leímos alguna vez “Fragmentos de un discurso amoroso”, los que leímos o releímos a Proust, y a quienes nos legaron de alguna forma el corazón enorme de Leopardi. Es sólo eso. Cálidos besos para ti.

  8. Jose Itriago dice:

    Es difícil determinar la realidad de lo escrito, menos aun el impulso que el subconsciente pudiera imprimirle a la mano del autor. No eran tristes los románticos que pintaban cuadros sobre la pobreza y el dolor humano, ni los poetas o escritores que lo resaltaban. Antes al contrario, la visión de lo que no debería ser, de lo que no queremos o creemos, origina una reacción que solo es posible para quien no está inmerso en lo que observa, en lo que lo hiere.

    Sé que he insistido en ese punto: toda creación es autobiográfica. Pero hay centenares de versiones de los eventos que se transforman con los años, con la madurez y, sobre todo, con la necesidad de maquillarlos. Lo que una vez pudo ser algo cómico, al paso del tiempo entra en la colección de las nostalgias. Afortunadamente, lo trágico se matiza y al final entra también a ocupar una de las páginas de nuestro catálogo de recuerdos a veces melancólicos, a veces tristes y la mayoría de las veces, anecdóticos.

    Sería un ejercicio inútil, pero interesante, escribir una autobiografía cada año y comparar la valoración de los hechos a través del tiempo.

    Las sucesivas autobiografías de Mora podemos apropiárnoslas en la medida de lo posible. Para eso nos las escribe. Son como el vino: van madurando con los años, cada vez más cerca a una realidad posible, más o menos cercana a cada uno de quienes la seguimos. Así que tomémoslas como premoniciones que ella, la querida Mora, tiene de nuestros pasados, todos sumados hasta amalgamarse en este coro a muchas voces, a veces insospechadas.

    Me agradó mucho que Josué Tobit, con sus 15 años, desee escribir versos. No estoy calificado para aconsejarlo. Aun así le diría que no le tema al papel, que deje escrito lo que piense, sin medida alguna, sin frenos. Que suelte lo que lleva por dentro y si quiere, que nos haga el infinito favor de publicarlo en este sitio, para bien de todos nosotros. Quizás las primeras veces no resulte, pero a fuerza de tratarlo podrá lograr el único objetivo: expresar lo que se siente. Esa es la misión de todo artista. Pero si no se es auténtico, sino que se trata de aparentar un lenguaje que no es propio, todo es y sonará artificial. Mi hermano Francisco dice en su blog: “El artista repite el gesto de la vida y renueva su propia vida en cada obra. Solo produciendo está vivo. Ingresa a su propio terreno y allí intenta resolver, de la manera más íntima, cuanto le atañe.”

    Estos días he estado complicado y demasiado ocupado haciendo los ejercicios que me ordenó el fisiatra. Entre otras cosas, no debo permanecer sentado por mucho tiempo. Tampoco participar en estos foros consume tiempo, antes al contrario, le da sentido. Pero cambiaré la silla por una ergonómica.

  9. Joise Morillo dice:

    Para mi querida y atenta Mora, prolija de Literatura Poética. De su ecléctico y neofito admirador

    Musa y Pendón

    Oh Dios, que impropia mi imberbe poesía
    que manifiesta mi propio dolor
    y en vez de dar alegría
    me entuerta y produce temor

    No, mis dulces amigos, vosotros sabios
    no reflejo vuestra penuria
    mas bien escribo y no mis labios,
    dicen lo que siento propio sin lujuria.

    Concededme espacio y momentos
    que vos generosos habéis recreado
    para verter a vos mis cimientos
    de letras en frases que bien no he bordado.

    ¡No sois vos los aludidos, más bien si inspiración poética!
    que hace que sienta emoción
    al manifestar mi propia duda estética
    tomando la muerte como musa, mas no como pendón.

    Os ama

    Joise

  10. Mora Torres dice:

    Gracias Joise! Puedes manifestar todas las dudas estéticas que quieras, yo estuve un poco impulsiva al contestarte…
    Aparte, para TodAs, me avisa mi hijo Ignacio que hoy es el día de la Madre en gran parte de los países de América Latina, aunque no en Argentina. Entonces, va mi gran beso de hija sesentona para las madres de cualquier lugar, de 15 a 90 años, mis queridas.

  11. JULIAN PEREGRINO dice:

    Los versos y prosa de nuestra Mora nos envuelven cual huracán o tornado en un frenesí de emociones, de verdades personales y de fantasía. Aquí nuestro ser se expresa libre y sin condiciones; solo importa el decoro y la belleza, el amor al otro y a si mismo. En este domingo de soleados campos, de solaz y tributo al ser amado, les envio un mensaje de amor, cariño y amistad, de felicidad y ternura a todas las madres, en especial a las mas adorables: las madres latinoamericanas…Abrazos

  12. silvana garcia dice:

    Mora como todos tus escritos me remontan a algo especial, este a desempolvar lo que soñé para mi cuando me subi al caballo de la adolescencia, bravío,pujante, y ahora ya de cuatro décadas si tengo que escribir mi vida en una poesía la titularía rocio de vida ya que las experiencias de cada instante te empapan de a poco hasta dejarte mojada , bañada de experiencias,sueños,bagajes de emociones. Mora querida al leerte me leo, los escritos son como la vida misma se sienten te traspasan. Gracias y hasta la próxima.

  13. silvana garcia dice:

    Mora me gustaria mucho que me pudieras enviar algún escrito tuyo o de algún autor que te conmueva sobre la hermosa tarea de ser maestra jardinera. Por qué te lo pido , sencillamente porque yo lo soy y quisiera leer un poco más de esta profesión que siento como maravillosa y perfumada de placer. Gracias.

  14. cesar hinojosa dice:

    Sabes mi linda amiga. la vida misma es ya un poema, la existencia viene en verso y tu acción es el manantial divino que da frescura a tu horizonte, felicidades, soy César Hinojosa- Ambato- Ecuador…que Dios te bendiga…

  15. Joise Morillo dice:

    Para las Pachas Mamas

    El Universo y la madre

    En otrora viva querida madre

    Ahora querida madre de mis hijos

    Queridas madres del mundo,

    Cuyo amor se expande

    como se expande el universo,

    con su energía oscura

    y diferente a la vez, pues,

    la de ellas es diáfana y grandiosa

    oriunda y propia por su generación.

    Dejadme desearos felicidad eterna

    no solo hoy, sino siempre.

    Infinitos días de alegría que compensen

    Vuestra virtud y, sendos sentimientos

    de justicia.

    Concedida siempre para vuestros agradecidos y

    rebelde vástagos, a los que vuestra sublime bondad

    soléis, incondicional, proferir;

    además de amor, perdón.

    Os ama

    Joise

  16. José María Gil dice:

    Hola Mora.
    Me ha gustado mucho tu artículo, pero hoy no sé qué decirte.
    Por ello, como hoy va de poesía, te mando algo que he encontrado entre unos viejos papeles:

    Mis ojos se cierran
    y noto que el mundo se duerme.
    En mi derredor
    todo está en silencio…

    He querido vivir
    momentos nocturnos
    intensos…,
    pero noto cansada mi mente
    y me pesa la pluma en los dedos.

    Miro por mi cuarto
    buscando las cosas dormidas
    pequeñas…,
    pero no encuentro nada
    que acompañe mi mente viajera.

    Nadie ni nada responde
    a mis ansias de vida nocturna,
    mi mente vacía
    no tiene siquiera recuerdos,
    aquellos recuerdos que siempre
    me asaltan de noche en mi sueño…

    Es tarde y es hora
    de dormir tranquilo…
    el sueño me ocupa…,
    me duermo…

    (Valencia, 5 de Febrero de 1964)


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  1. Micahel Morist


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