Popurrí
Hay un legado de mi abuela que es una manta tejida al crochet que es en realidad una fila de mujeres hilando (Condición de la mujer durante el siglo XIX en México).
Las mujeres tejían juntas en el atardecer, esperaban la noche (Mujeres de Fuego, Mujeres de Hielo…).
Ninguna de ellas sabía hasta qué año iba a llegar, más o menos desvaído, el color de la lana. Pero llegó hasta aquí, con toda intensidad (Lo mágico y mítico de la mujer como diosa).
Las mujeres tejían esa red comentando la traición de alguna amiga, la infidelidad de algún marido, contándose cuentos de fantasmas y casas hechizadas, ellas que son fantasmas, ahora (Casas Encantadas).
Trato de escucharlas conversar (Teócrito):
En sus palabras duermen más palabras, pero se ahogan en el corazón (Dos historias de terror).
Quiero escuchar alguna historia nueva, pero no hay más historias que ese su pasar igual al mío, pasar, pasar por rueda de sonidos para llegar sin nada azul.
Ella tejían. Nosotras, las muchachas de los años 70, jugábamos a la Batata Macabra, TODO con A (Juegos de lenguaje y mundo de la vida):
Allá pasa, ya, la balanza pasa, Ana, da ramas, da lámparas, nadan, van calmas hasta allá, matan, alaban plantas malvas -de tu alma que no juega…
Nosotras, las muchachas de los años 70, escribíamos además cadáveres exquisitos (El tiempo de las vanguardias artísticas y políticas). En uno de ellos una anotó:
Qué pesado es el paraíso
sobre los hombros
yo que quiero la hierba en los cabellos.
Y otra anotó también:
sin remos,
sin bordes,
conciliadas por los reflejos.
“¡Ay -exclama Pavese-desde que jugaba a los piratas malayos
cuánto tiempo pasó!
Tanto tiempo pasó que llegamos hasta Cuerpos Desnudos, una especie de reflexión que no sé si ya transcribí alguna otra vez en este espacio, que es como un cierre para tanta cháchara, como un cierre… ¡relámpago! -hoy estoy, más que nunca, surrealista.
Cuerpos Desnudos
¿Cuerpos desnudos de sesenta años?
Claro que sí; un fósforo revela la belleza que sólo puede tener la ternura, aunque los dos amantes nos convertimos en espías, uno del otro.
Y con unos brazos algo fláccidos realizamos algunos de los gestos del amor: nos mecemos, nos retenemos, nos expulsamos de nosotros mismos. Y hasta damos a luz cada astro aunque enseguida lo exhalemos.
La caída es interminable en un pantano de flores y murciélagos, pero despertaremos con flores entre los cabellos si la caída no es fatal.
Tenemos los huesos rotos de tanto amarnos; no rotos por violencia, sino por fragilidad. Porque jugamos a hacer polvo los monumentos y las flores y hasta hacer polvo el polvo, la muerte no nos sonríe: nos odia.
Vamos atados de los pies, enamorados locamente del instante que habita entre el tiempo y los cielos. No recordamos que haya existido nada antes; sabemos que no habrá algo distinto después.
Estamos ebrios de verdad, de vino único: para que el efecto perdure bebimos una extraña bebida que estaba en tu sangre y mi sangre.
(Tengo miedo de que esta alcoba que hice en mi cuaderno se cierre cuando cierre el cuaderno de repente; tengo miedo de que la tapa algo dura aplaste tu silueta de duende.)
Envío
Casi sin tiempo, les envío uno a uno y una a una mis besos y cariños, y este Popurrí que, ahora lo advierto, es, casi, la continuación de “Teofanías”. Estas Morafanías, como escribió José María Gil, y no me ofendo…
Mora
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Comentarios
7 respuestas a “Popurrí”Deje su comentario
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2 de Mayo de 2012 a las 10:16 pm
Hermosa la reflexión y tu forma de escribir!
3 de Mayo de 2012 a las 11:26 am
Los tejedores
Mis ganas de amar vuestra fragilidad
No descansa por miedo, sino por fatiga
No me importan mis huesos rotos
Pero si vuestra alegría perdida.
No por ningún desgano ¡Si por ausencia de poder!
Por mi cansado brazo,
Querendón potencial por querer coger,
Ese cuerpo, y, satisfaceros por caso.
Pero no lloro como infante
Pero si sufro vuestro deseo, mujer,
Que me diste vida radiante
Ahora, como vos queréis, no os puedo tener.
Solo me alegran recuerdos, esas: horas, días y noches
Eróticos y comulgantes que juntos gozamos
Cual estambre y pistilo sin reproches
Cuando tejiendo sudores de cóitos, pasamos.
Os ama
Joise
3 de Mayo de 2012 a las 5:35 pm
…
Enciendo un fosforo seguro de encontrar tu mirada. En ese mismo instante, tú también estas buscando la mía. Sabemos que ese encuentro visual será fugaz, que lo podríamos prorrogar de muchas maneras, pero la fugacidad nos oculta de nosotros mismos, apenas si nos da tiempo para descubrir una sonrisa en la mirada y es suficiente. Es imposible realizar el escrutinio del deterioro. Después, ya ubicada la línea de oro que nos une, resulta fácil seguir la trayectoria que hace el calor que creamos.
Aun cuando no nos podemos ver, yo te veo violeta, así lo pienso, pero no lo digo. Es un violeta hermoso, quizá de flores nocturnas, pero brilla, iridiscente, dueño de misterios nocturnos. Recuerdo el “Nocturno” de José Asunción Silva y la música de alas que quiero imaginar en esta sombra apenas sugerida por la luna de un fosforo, en esta proyección violeta, progresivamente se torna sonata, acompasada, lenta y profunda. Quizás una sonata de cello, un adagio. Antes, mucho antes, seguro habría sido de violín, pero con los años los tonos extremos fueron domeñados y ahora el voluptuoso tono medio se impone como la voz de ambos. Dos voces en un solo instrumento. Una voz tersa, un tanto ronca, donde se confunden los recuerdos y los deseos.
Te dejo de ver hoy para poder verte como fuiste y ruego porque puedas tú también lograr esa síntesis redentora. El violeta que te cubre se hace un poco más opaco, la iridiscencia que definía tus contornos descansa entre tus pliegues y voy pintando con mis manos, una vez más, tu cuerpo perfecto. Solo tu cuerpo perfecto, sin huella alguna del pintor. Hago así como los maestros ilustradores antiguos de Bagdad o Estambul: acepto la perfección de la ceguera, pues solo desde ella se puede llegar a saber sin ver. Así, en nuestro aire y nuestra oscuridad, te repito como una imagen fija, inmutable, reproducida por mi memoria, siempre idéntica ¿para qué variarla? ¿Para qué verla?
El aroma del fosforo encendido deja una traza que invade el ambiente. Se sobrepone al aroma de una Dama de Noche, esa flor nocturna, embriagante, que florece solo una noche de vez en cuando, pero en cualquier momento.
8 de Mayo de 2012 a las 9:14 pm
La palabra suena y deja a la mente imaginar
imaginar es soñar despierto de dia
el dia muere cuando el silencio en la palabra.
pero la memoria del placer es de noche y dia
22 de Mayo de 2012 a las 10:43 am
Gracias por tomar esta oportunidad para discutir esto, me siento apasionadamente acerca de ella y me encanta aprender sobre este tema. Si es posible,
a medida que la información, por favor, actualice este blog con más información. Me pareció muy útil
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8 de Junio de 2012 a las 2:47 pm
AMO, AMOOO Cuerpos Desnudos, que maravilla Mora, los leo todos, tarde pero seguro… y tengo un archivo de todo lo que escribis en mi cabeza, hasta podria tirarte treinta titulos al hilo, o mas!!
1 de Agosto de 2012 a las 9:48 am
He navegado por el sitio y quiero felicitar a usted! Completa, agradable y breve, es muy atractivo! Continúa ….. buena suerte para el futuro
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