Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Pesadilla

Esa figura casi plana que aparece en mi espejo, no soy (La Filosofía).

Y si me alejo un poco, aunque cobre más dimensiones esa figura, tampoco soy (La civilización mediática: metáfora narcisista de los espejos múltiples).

Soy un demonio si no me miro, para apaciguarme, en un espejo que confirme que soy o que parezco gente; si miro en la oscuridad la oscuridad de mi vía láctea interior, si veo el universo dentro de mí, cruel, matando, comiendo; comiendo estrellas, animales, gente; soy un demonio y no una dulce anciana (Ángeles, Demonios y el Cerebro: La neurociencia aplicada).

Es probable que de tan mal aspecto se vean, como yo, los demás, esos que giran a mi alrededor como yo giro alrededor de ellos en esta danza loca de soles que se chocan y creen, cada uno, ser el Sol (Aprendiendo del sol).

Es probable que nos reunamos por eso para poder vivir ofreciéndonos este vino de palabras cada miércoles, para darnos lo mejor de nosotros como alimento, para fingir que nuestra alma no tiene limaduras de plomo.

Pero yo camino con pies así, de plomo; ando por la casa toda la noche rasguñando los pisos; cuando mis garras se desgastan me convierto en serpiente; si soy serpiente y muero, me convierto en la soga de un ahorcado (Alicia detrás del espejo).

Ese ahorcado es uno de nuestra reunión, quizá; de esa reunión que convocamos para darnos lo mejor de nosotros como alimento y fingir que nuestra alma es transparente, no pesa, no tiene limaduras de plomo sobre sí, limaduras de infierno caídas sobre ella naturalmente, porque estamos allí, en el infierno (El Infierno que Baila Conmigo).

No puedo sin embargo asegurar que es así, que todos los convidados a esta reunión sean así; eso es probable, pero sólo puedo asegurar que yo sí soy de ese modo (La neurociencia del ego).

Me alejo unos pasos del espejo y pierdo mi cara de persona cuando ya no me veo. Mi planeta interior necesita vivir de devorar estrellas, otros planetas, objetos luminosos y hasta ovnis (Memoria “Ovnis”).

Los brazos y las piernas de mi cuerpo interior son fuertes como los de bestias salvajes que anduvieran en suaves praderas corriendo sin obstáculos hacia sus objetos a devorar; mis miembros interiores son fuertes y malvados y mi corazón interior casi no existe; ése sí que no pesa nada… ¿Y cuánto pesa una pesadilla?

Me despierto y me pregunto quién soy, o acaso sólo me pregunto quién es el Demonio, como si éste estuviera tan lejos o se hubiera apartado de mí por un momento.

El Demonio, o yo, somos una moneda. Una cara pertenece a esta dama que les escribe, la que veo en el espejo, que parece estar a punto de salirse de allí y flotar en el cielo. La otra cara no puede describirse. No es que sea indescriptible: no puede describirse porque llevaría tomos y tomos de afrentas, volúmenes y volúmenes de traición y pecado, un horroroso líquido negro y las consiguientes palabras sobre la muerte y sobre el terror de los otros cuando los estremecimientos se convierten en una mano fría que les toca la espalda en las tinieblas. Pero, casi demonio o demonio total, opino que esa mano fría es la de Dios.

La moneda tiene de un lado mi cara o la del Diablo; del otro, mi cara o la de Dios.

A veces me levanto de mi mejor cara y voy a echarles migas a los pájaros; si me miro las manos en el instante en que echo las migas, no son manos, son garras.

Se contradicen tanto estos espejos, los que cuelgan de las paredes y los interiores, y se contradicen tanto esta moneda que soy con esta reunión de nosotros que no puedo asegurar si es de ángeles, o acaso no.

El asesino del chico de un pueblo de mar, el asesino de las cuatro mujeres, el que mató a su mujer para cobrar el seguro, soy. Miro mis facciones en el espejo de otra pared y recuerdo haberlas mirado alguna vez cuando eran bellas.

Ser el Demonio o ser Dios es, sobre todo, este poder. Ser poderosa como soy cuando creo, cuando me creo que soy algo, o alguien.

El poder de ser yo me fascina, me hipnotiza, me duerme en unos brazos falsos, porque yo no soy yo.

¿Dónde está Yo, quién es?

Puede existir de todo, menos yo.

En fin, hoy creo que les hablé de mí afuera de la máscara.

Envío

En primer lugar, a mi hijo Ignacio, mi Ignacio Nicolás, y a mi preciosa nieta Antonia, ávida lectora de novelas góticas con variados vampiros y lunas llenas de sangre, más adolescentes enamorados que las miran.

Y a Joise, a José (J. I.), a Judith Mora, venezolanos de la parte mejor de la moneda. Y a los que me escriben desde desconocidos países aunque haya un único país, que son también, seguro, habitantes de la cara de oro, no de la de plomo, de la moneda.

(Después de estos embrollados saludos -que tal vez son parte de la misma pesadilla, por lo desordenados-, les mando un gran abrazo a todo el mundo.)

Mora

Editorial, Monografias

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Comentarios

13 respuestas a “Pesadilla”
  1. Joise Morillo dice:

    querida Mora recibid mis Saludos cordiales.

    Los Daemon del idealismo:

    Quien ama no es mejor que quien es amado! no obstante el valor de ambos deriva en que por algo el amado tiene el privilegio de serlo.

    Mientras, pasais la vida ocultos a vosotros mismos, Que miserables sois! Sin embargo no os afaneis -RAE- en procuraros solucion a vuestra conducta cotidiana, aquellos quienes suficiente conocimiento de personalidad propia les confiere seguridad, puede ser que sean menos felices que quienes sufren inconsolables de los avatares daemonicos, pues es comun, como decia la madre de mi padre: “amanecio con la luna” Las ventajas del injusto!

    Igual que, el espiritu, el alma, la sicologia, la mente, el pensamiento, o, como le querais llamar
    el estado de animo y la voluntad del individuo es diferente en cada uno.

    La diferencia estriba en como os desenvolvais con la otredad.

    Un dia paseando por el monte -bosque en maracucho- me encontre con un perro, tenia la cara de mi vecino y el cuerpo de una rata, por supuesto la rata me gustaba mas, lo mejor del caso fue que hablaba, inquiriendome! Vecino porque jodeis tanto? Porque me reclamais que disfrute de mi equipo de sonido a todo volumen? Porque no puedo fumar en los lugares encerrados donde tambien hay no fumadores? Es que acaso no tengo derecho hacer lo que me plazca? no tengo derechos humanos? si seguis jodiendo os voi a pegar un tiro!

    Yo, perplejo, y con cuchillos, pistolas, machetes, ametralladoras, guillotinas y venenos pasando por mi imaginacion le respondi:

    Vecino, no creo que aqui en el monte, solo, como habeis escojido vivir, se os tenga que reclamar nada, por tanto toda esa sarta de afirmaciones y/o cuestiones, quedan sin fundamento, no obstante, recordad que ser fuerte o debil, no implica atreverse a decidir las cosas que los demas tienen que soportar derivado de vuestra voluntad y, sin antes pensar que no estabais solos en el mundo y que teneis vecinos, que a lo mejor no les gustan vuestras preferencias.

    El vecino contesto- y porque no me lo habian dicho? Yo conteste: primero cuando se os dijo casi que fulminais al reclamante, segundo tampoco preguntaste antes.

    Bueno menos mal que me mude!

    La madre, de la madre de mi padre decia:

    Arbol que nace torcido, ni que lo fajen chiquito, porque, aunque en el estiercol siempre metera la Trompa el cerdo, y la gallina siempre -si es come huevo- picara los huevos, el arbol torcido, nunca su rama enderesara.

    os ama

    Joise

  2. Joise Morillo dice:

    enderezara por enderesara

  3. Jose Itriago dice:

    Como fogonazos van apareciendo los reflejos retratados por mis espejos. Todos ellos, han visto y podido retener durante instantes pedazos de nuestra vida. Se va formando una película autobiográfica de la familia, una película que, contrario a lo que se pudiera imaginar, se hace extraña, como si nosotros mismos no hubiésemos sido los guionistas y los autores. Está llena de imágenes que vamos extrayendo de una memoria contaminada por el rechazo a recordar lo triste. Deberían incluirlo aparejado con lo alegre, como la luz y la sombra, pero las hemos convertido en metáforas de un pasado hecho de fiestas, reuniones, risas y éxitos, evadiendo la instantánea y más aun, la historia de cada uno de sus cuadros.

    Las conforman las miradas atentas cuando alguno revisó su peinado, el nudo de la corbata, el maquillaje. Claro que deberíamos incluir también las imágenes paralelas que dejan constancia de la decadencia, de los estragos de los años, hasta la desaparición de los reflejos por el tránsito quizás a otros espejos, quizás a un vacío absoluto, quizás hacia la luz. Pero no está en el argumento.

    Todo ocurría a la vez y no aprendimos el significado de la sucesión de tantas imágenes hasta que llegamos a este momento, cuando anhelamos mantenernos al margen, en un extraño limbo, donde no quepan las urgencias, ni las naturales angustias que debemos confrontar.

    No hay espacio ni tiempo para narrarles la película. Ya es muy larga. Solo quiero referirme a sus primeras escenas.

    Para mi, podría empezar cuando me vi con el traje de mi Primera Comunión. No recuerdo ningún reflejo anterior más orgulloso que ese. Mientras me observaba luciendo el traje azul (por alguna razón no me pusieron el tradicional blanco de aquellos tiempos) con sus lazos y adornos -mi primer traje a los seis años y el último hasta que me gradué de bachiller- quizás mi tía Hercilia observaba con alarma cómo sus enfermedades ya eran visibles, daban sombras, el espejo le decía que allí se escondía un mal que a corto plazo sería irreversible. Sin embargo, ambas imágenes se pueden juntar, porque haciendo caso omiso a las angustias que verificaba en el espejo del baño común, ella se entregaba en alma y vida a garantizar que yo estuviera perfecto, con las trenzas de los zapatos amarrados, insistiendo que no me los ensuciara, que no corriera, que no me metiera los dedos en la nariz, que casi ni me moviera. Creo que con ese mismo traje me llevaron, poco tiempo después, para asistir a su velorio.

    No habría terminado de verme peinado y lustroso, cuando mi madre debió entrar para retocar su peinado, con un mechón blanco que lució desde muy joven y un vestido oscuro con un gran cuello blanco en forma de triángulo. Ese vestido se lo hizo ella, ayudada quizás por alguna de sus amigas. Así era entonces. Mi padre, impecable con su traje cruzado, corbata oscura, quizás negra por algún luto que ya ni recuerdo, también debió peinarse en el mismo espejo. Toda la escena, más o menos, se debe haber repetido con mi ya ido hermano Rafael, que también, ese mismo día hacía la Primera Comunión. Todas se funden en un solo azogue, un solo cristal con el olor a parcha granadina, a mandarina, a magnolia, a los polvos que usaba mi madre, a la colonia Jean Marie Farina de mi padre, a las hojas de malagueta que había en los tramos del escaparate del cuarto de ellos, repetidos en el Bay Rum que aun percibía del corte de cabello de la tarde anterior. Se unen y empañan la imagen, que se hace un cuadro impresionista de Seurat, como una “Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte”.

    El espejo esperó paciente nuestro regreso. Naturalmente, no pudo recoger nada de mi hermano o de mi. Después de varios reclamos, nos quitamos los trajes y nos fuimos a jugar. Previamente habíamos pasado por el taller del fotógrafo para dejar constancia de nuestro breve instante angelical, antes de que desordenáramos tan complejo arreglo y allí posamos, con misal, Rosario y vela en mano. Pero si debe haber recogido la cara de triunfo de mis padres. Después de todo, para ellos era una meta más cumplida en apego estricto a sus tradiciones. Fue uno de los cuadros más alegres de esta película y no lo vi, no estaba en capacidad de apreciarlo. Es hoy que lo veo claramente, cuando revivo paso a paso lo que debió ser, sin nada que me confirme lo que realmente fue.

    Ese espejo aun existe. Lo tiene uno de mis hermanos en su casa. Estoy seguro que cada noche, cuando el silencio se apodera de todos, transmite intermitencias, libres de cualquier sobrepeso de la vida, de las sonrisas que recogió, escondiendo muy dentro de él las lágrimas del trayecto, o que queremos y debemos olvidar.

  4. Diego Cravero dice:

    Genial!! me encanto… espero llegar algun dia a (d)escribir asi
    Saludos y feliz dia de la mujer!!

  5. Rubén LLave Flores dice:

    – Luego de que la lea más concienzudamente que en esta ocasión la leí por saltos, a grosso modo puede sin embargo inferir que es un buen trabajo y viene de una mujer, lo veo como un regalo en un día de emoción que se ha vivido como hoy Día de la Mujer, en mi país Perú. Abundaré en más detalle, pronto.

  6. isabel salcedo dice:

    Querida y Dulcisima Mora, presiento que efectivamente “esa figura plana” que aparece en el espejo NO eres!
    Gracias por siempre espejarme en este Brillante Espejo que componen tus palabras, Gracias por la poesia que baila y viene de tus propias manos y Gracias por hablarnos hoy desde “afuera” de la mascara.Te dejo con esta frase de los antiguos sabios -en sánscrito-
    TAT TAV ASI
    Yo soy Eso
    Entonces….No hay NADA que yo No sea!
    Isabel

  7. José Luis Custodio Lundez dice:

    Leer; es viajar por el pensamiento de quien escribe. Por favor siga escribiendo. Excelente, felicidades. Un saludo desde Cuitzeo del Porvenir; Michoacán. México.

  8. manuel tovar dice:

    UN SALUDO Y UNA FELICITACIÓN, POR EL MAGNIFICO TRABAJO Y PROFUNDA REFLECCION.

  9. guillermo vargas quiroz dice:

    Que gratificante es leer y a la vez aprender, viajar por todas partes aún que sea por un instante.
    Señora Mora le agradezco por todos esos viajes que siempre nos regala, haciéndonos salir de la rutina diaria.
    Un beso y muchas Felicidades.

  10. jose edison chavarro andrade dice:

    Oh Mora Querida.

    Tu siempre llevandome por esos caminos llenos de misterio y dulzura; donde a cada paso vamos llevando a carga el demonio que llevamos dentro (cara oculta de la luna) y tambien dentro de nuestras entrañas a nuestro DIOS Magnanimo (Dulzura y Bien), quiza ambos seres los llevamos siempre pero cada cual se inclina por lo suyo. Desde mi Colombia te doy mis saludos fraternales. Besos.

  11. alejanro moctezuma martinez arellano dice:

    cuando lloro lo hago por el puro gusto ,no necesito dolor ni placer ,en mi corazon habitan sentimientos y pensamientos,q van d la mano,como el amor y el odio,los suenos y las pesadillas…..ahora todas mis promesas,son mentiras…y todo mi amor es odio,no quiero seguir viviendo…pero no puedo morir……la profundidad d mis pensamientos ahi donde la nave d la imaginacion se hundio,en el abismo d las posibilidades……hoy vivo y soy feliz…quizas manana ya no pueda…….clavicula nox….

  12. alejanro moctezuma martinez arellano dice:

    cuando lloro lo hago por el puro gusto ,no necesito dolor ni placer ,en mi corazon habitan sentimientos y pensamientos,q van d la mano,como el amor y el odio,los suenos y las pesadillas…..ahora todas mis promesas,son mentiras…y todo mi amor es odio,no quiero seguir viviendo…pero no puedo morir……la profundidad d mis pensamientos ahi donde la nave d la imaginacion se hundio,en el abismo d las posibilidades……hoy vivo y soy feliz…quizas manana ya no pueda…….clavicula nox….tj,bcn.mex

  13. Iván Salazar Urrutia dice:

    Un viejo conocido reclamaba contra su destino de escultor: nunca seré buen artista, no me cuesta nada hacer una escultura. Efectivamente su Taller era una montonera de cuerpos –tridimensión- de metal, de madera, de mallas de alambre, de yeso, en fin, de lo que fuera posible de habitar los espacios. Vancho, ocurre que yo no sudo para trabajar, replicaba ante mi perplejidad.
    Y, claro, qué importa no sudar. Sí importa.
    No es cierto, amigo, que nos internamos en la literatura de Mora; nos internamos en nuestra propia literatura. Es decir en nuestro propio Yo maldito, agazapado, esperando una letra, un concepto, quizás una metáfora, para volar en la garra de sangre propia y ajena. Eso hace la buena literatura: casca las sedosas capas de cebolla conque domingueamos nuestro Yo.
    Luego existo, no es una sentencia trascendente. El fundamento de la razón –positivismo arqueológico- no logra mirar ni las sombras de la caverna.
    VANCHO.



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