Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Un cuento para vos

¿Qué son esos esqueletos de cosas abandonadas (Herencia y Ambiente) que se ven en penumbras al mirar hacia atrás? (El lenguaje del gorrión).

¡Esos bultos!, recuerdos convertidos en piedras (Recuerdos); algunos otros en estatuas (La Isla de Pascua).

¡Y la primavera..! (Primavera Roja). Que no nos dejaba ver las cosas en su simple apariencia (Investigación de mercado: belleza masculina). ¿O veíamos más, o hablábamos otros idiomas? (Idiomas de Mozambique).

Hablábamos un idioma que nace adentro, a eso de los quince años, y que después se va olvidando; las letras quedan desparramadas en la sangre. Llamábamos amor a este combate; dolor al sable; lágrimas al escudo.

Una lloraba de amor puro, y le decía a su amante que era una rosa tejida que su amor destejió, para que en el reverso de los años se herrumbrara. ¿Y esto qué quiere decir? ¿Quién entiende el corazón de las adolescentes?

¡Ay, mi vida!

Me envolvieron en una manta negra y me arrancaron de los bosques que había plantado en sueños de juventud, árbol por árbol. Y aunque los bosques ya no estén, mi mano tomó el papel y la pluma para reconstruirlos. Mi mano sigue tomando el papel y la pluma -como ustedes, amigos.

Nada me lleva tanto el corazón a sus viajes que cuando leo que ustedes “están escribiendo una novela”, o “van a un taller literario para entender la poesía”, o “anotan sus sueños”, o “se inspiran” con mis palabras pobrecitas, quebradas, huequitas, esqueléticas y anoréxicas, pero se inspiran al fin, y hacia mucho más lejos que yo. Lo cual es digno de agradecérselo a la vida: ocupar este humilde lugar que nos reúne a todos.

Por eso, voy a contarles algo secretísimo:

Un cuento para vos

I

Yo era una niñita buena con trenzas rubias y cachetes gordos, hasta que me di cuenta de que algo no andaba bien en casa, conmigo.

Mis padres solían llevarme al médico, a diferentes médicos, a menudo. Cuando tenía 5 años, los médicos dijeron:

-Es una niña especial, que sueña demasiado -y torcieron el gesto.

A esa edad me intrigaban muchísimo las fotografías colgadas en las paredes de mi casa.

Eran en blanco y negro. En alguna aparecía mi mamá en una rara posición: como meciendo a un bebé. En otra, mi papá estaba inclinado y sostenía lo que podrían ser manitas de un niño; parecía ayudarlo a dar sus primeros pasos.

En la escuela aprendí a escribir, y ya a los 7 años escribía donde encontrara sitio.

Nada de lo que escribía tenía sentido ya; pero yo escribía hasta debajo de las fotografías que colgaban de las paredes, en donde yo no aparecía; escribía en el barro y me ensuciaba, y, sin saber nada de frases célebres y menos de Keats, escribía en el agua, hasta en el agua de la bañadera, y con el agua del té de las cinco.

Mis padres se preocuparon más.

-¿Pero qué escribe? -preguntó el médico.

-Cosas incoherentes -contestaron mis padres (y eso que mi papá era escritor, aunque inédito).

-Tengo el diagnóstico -dijo el doctor como un mago que hace una maniobra que se supone el público no verá -y yo era el público.

-¿Qué es? -preguntó mi mamá con un hilo de voz.

-Es poeta, o poetisa… A veces la enfermedad es prematura. Muchas familias tienen casos así.

Mis padres no quedaron conformes con el diagnóstico, siguieron llevándome a varios especialistas.

Y tenían razón; mi problema no era la poesía, mi problema era mucho más serio, pero yo no lo descubría hasta años después.

II

Ahora la gente saca fotografías como lo más normal del mundo, todos los días, a toda hora.

Antes era un arte difícil, y las fotografías se reservaban casi siempre para acontecimientos especiales.

Creo que la ignorancia de la enfermedad que padecía se prolongó hasta los 17 o 18 años, pero muy poco antes, a esa misma edad, me ocurrió algo parecido con otra de mis imperfecciones: la miopía.

Tuve conjuntivitis; fui sola al oftalmólogo.

Él me revisó los ojos y más o menos desde unos dos metros -¿cómo medir ese espacio, en realidad?- me mostró algo que seguramente estaba entre sus manos y era con toda seguridad un frasquito con gotas para los ojos:

-Te pones esto cada 4 horas.

-¿Y cómo voy a ver qué me pongo desde tan lejos? -dije.

El oculista me midió la vista y no podía creer que hubiera vivido hasta entonces sin darme cuenta de que no era normal ver tan poco; y cómo había aprendido a leer y escribir, y cómo había caminado por la calle.

Asocié: iba con mi novio a un cineclub en donde pasaban cine latinoamericano. Entendía lo que decían los actores, pero nunca entendí del todo lo que significaban esas imágenes difusas que, creía, eran puro surrealismo y debían ser interpretadas.  Y yo no interpretaba nada, claro. Mi novio hablaba de la película y, entonces, empezaba a entenderla. Más que haber visto cine, yo había estado escuchando radionovelas en el cine.

III

Bueno, fue por esa época en que empecé a usar gruesos anteojos que descubrí mi “enfermedad de base”. Y no me la diagnosticó ningún médico, sino un solidario artista.

Un día fuimos con ese recordado novio adolescente a la Plaza de las Palomas. Había uno de esos fotógrafos antiguos, con su máquina como un acordeón por detrás de la cual se escondía para sacar una instantánea. Éste también como un mago, como el médico que me diagnosticó que era poeta.

Posamos Alberto y yo. Sonreímos. “Salió el pajarito.” El artista callejero trabajó con unos polvos hechizados y nos entregó la foto, cuando vimos.

Estaba Alberto solo, sonriendo, con el brazo derecho abrazando a alguien invisible.

El fotógrafo se ofreció a sacarme sola. Me sacó cinco fotos. En todas salieron el banco de la plaza, algunas palomas, los rosales. Pero yo no.

-Es la primera vez que me pasa a mí -dijo el hombre, el fotógrafo-. Pero es evidente lo que tiene, señorita.

Estaba contenta: iban a diagnosticarme. Pero no tan contenta porque, pensando y pensando, no cabía otro diagnóstico para mi mal que uno que no me gustaría oír y adivinaba. Las fotografías habían obrado como análisis de laboratorio.

Y el fotógrafo estaba a punto de decirlo, y yo quería y no quería escucharlo, mucho menos delante de mi novio, pero lo dijo:

-Es un fantasma, o una fantasma, señorita. Muchas familias tienen casos así.

No sé si soy una fantasma, porque después siempre me pregunté cómo es que no salgo en las fotos pero sí en los espejos.

Consulté con un psicólogo. Me contestó:

-No es que salga en los espejos; es una ilusión óptico-narcisística, como cuando uno ve visiones.

Ante palabras tan importantes me callé, y sigo acá, callada y fantasmal.

Envío

Se preguntarán, si creen mi relato, de quién es la fotografía que asegura ser mía y sale en este sitio. Yo también me lo pregunto.

Besos fantasmales y enormes, y agradecimientos especiales a todos los que recordaron a Polka, mi perrita.

Mora

Monografias

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Comentarios

18 respuestas a “Un cuento para vos”
  1. Joise Morillo dice:

    Encantador, vuestro cuento, muy metafísico. Me agrada por lo sublime de su estética platónica.
    luego, dejaré, otro comentario.

    Os ama

    Joise

  2. jesusrafael arocha dice:

    interesante esta sección. Un cuento para vos es una reflexión de la vida real y de las posibilidades existenciales….Me gustas estas

  3. Ninoska Buenos Alférez dice:

    buena lectura mucho para pensar

  4. Diego Cravero dice:

    Muchos se ven en los otros… mucho no se ven en ningun lado.. y otros se viven mirando … yo no se … miro al espejo y veo q cada dia estoy mas triste y que cada dia hay mas gente feliz conmigo no se q me pasará …. tal vez necesite un diagnostico … q se yo…
    Muy lindo tu relato :)

  5. Baldemar Chacon dice:

    ¿Le tomo una foto a la nena? La nena se sonríe y posa. Luego se va con su libreta a la que le salían de cada linea, trapos viejos que no le dejaban ver ni sentir alguna frase, era una libreta muda, pero no le importa sigue tratando pues la fiesta debe continuar, el apagón se prolongó hasta muy tarde y los trapos viejos seguían en las hojas, entre lineas. Entre cuento y chistes, luz de vela y tragos largos de ron, la fiesta continuó silente pero alegre. La de los poemas con voz desgarbada se hundía en sentimientos con los versos disonantes de sus poemas, tan negros como la penumbra, sin embargo a la gente le gustaba, sí, en las paredes las sombras que proyectaban la luz de las velas y el viento, bailaba la gente, con la música del viento. Otro largo trago de ron, otro chiste y otra foto oscura, deshabitada
    ¿sintió el temblor joven? Me pregunta Doña Panchita, claro que si le digo. Eso es una señal, puede que llueva o puede que no llueva. Asi es Doña Panchita puede que llueva o no llueva. En la calles oscuras hacen fiestas los fantasmas tocando las puertas de los vivos mientras camino entre ellos hacia la fiesta, quedate en ésta me grita un espectro con cara de chucho, oh no no me gustan las fiestas de los fantasmas porque me dan miedo. El cielo sigue escampado parece que no va a llover, Doña Panchita no me dijo nada.
    Toco el portón del anfitrión, desde adentro me preguntan ¿Fantasma o vivito? La verdad: un poco de lo último. Esta bien pasá, lo que pasa es que ya se colaron algunos fantasmas y no queremos problemas con ellos, nadie los quiere. Esta bien les digo yo estoy vivo soy Jorge traigo este regalo para los novios. ¿qué? ¿que novios? Si se fueron cuando el apagón y ni el pastel partieron, ya no se la aguantaron un par de horas más, después de diez años ¿que les costaba un par de horas más?,- es que en esos diez años nunca tuvieron permiso le digo y hoy que el cura ya se los ha concedido, ni modo tenían derecho, -ha pues si va, viéndolo así, pues si, ponga el regalo en la mesa y siéntese donde pueda, dispense la música pero no tenemos luz.- esta todo bien no se preocupe, la nena esta recitando, con eso es suficiente.
    La nena no recitaba, sino gritaba como los lamentos de los fantasmas de allá afuera que proyectaban sus sombras hacia dentro del salón, mezclándose con las sombras de los vivos bailando en las paredes. El espectro con cara de chucho que antes me había invitado a su fiesta, me observaba con su miseria y dolor, con sus ojos grandes y tristes, detrás de la ventana. ¡pobre perro! que esperaba la luz que no le llegará jamás.
    ¡Ya vino la luz! ¡ya vino la Luz! Y
    la ventana no es ventana sino espejo.
    Todos gritan anunciando lo mismo y empieza la música de disco a sonar y a bailar todo el mundo. Afuera los fantasmas entristecen al igual que la nena que guarda su libreta de trapos viejos. Ahora entre música estridente ya no se cuentan chistes, ni cuentos, solo mueven la cabeza al ritmo de la música no hay otra opción y beben tragos mas largos de ron.
    A mediamadrugada debo irme a descansar, la fiesta languidece y salgo por el portón sin despedirme de nadie.
    Para llegar a mi casa debo llegar hasta el cementerio donde mis amigos fantasmas me esperan, ¿Te colaste verdad? Me dicen –Si- y me acuesto en la tumba que guarda mis sueños del humano que una vez fuí.

  6. Julienne Mengue Eva dice:

    buenos días señora. Leo sus publicaciones y les califico de muy interesantes. Tienes dedos de oro o mejor una pluma de oro. aquí en Africa solemos decir de personas como usted que “ha nacido con una pluma en la mano.” y lo digo a usted que ha nacido usted con una pluma en la mano. !ánimo! y que Dios le bendiga a usted y a nosotros que leemos sus escritos para que continuemos escribiendo y leyendo.
    el amor , el puro se halla en los corazones de jóvenes. porque a ellos les gusta lo sencillo que nosotros adultos nos vemos más. pienso que un día podré escribir un poco como ti. espero eso. buen día otra vez.

  7. Maria Laura Ferreira dice:

    Me encantó, Me encanta la literatura, los sueños, las ilusiones, los sentimientos que muchas veces quedan relegados en la ambicion desmedida y el consumismo sin limites.
    me encanta leer y ser parte de esa historia. Una protagonista desde el sofa. Desplegar la imaginacion como el pajáro sus alas para volar libremente bajo el diafano cielo.
    Soy profe de Lengua y Literatura.
    Saludos afectuosos
    María Laura

  8. LIC. R. ADRIAN ESCALANTE ESTRADA dice:

    MUY BUENA, ME GUSTÓ, FELICIDADES

  9. Nelly Rodriguez Muñoz dice:

    Hola Mora gracias por compatirnos este cuento, la verdad es que nos haz permitido transportarnos a otra dimensión y abrir nuestra capacidad para imaginar cosas irreales que cuando eramos chicos lo haciamos con gran facilidad y que debemos recobrar para volver a ser jovenes. gracias. Nelly RM

  10. Noelia Barchuk dice:

    Buenos días!!! Cómo pasa el tiempo!! desde el 1º de diciembre del año pasado, que no leo algo tuyo. Pues bien, al encontrarme esta mañana “con un cuento para vos”, no dudé en sumergirme en estas aguas virtuales y nadar hacia el relato. Me gustó, me gustan las historias que dejan puertas abiertas, que esperan ser completadas, por así decirlo, por el mismo lector. Por el contrario, no resultan tan interesantes aquellos escritos donde hay que leer (o escribir) todo, para que se “entienda”. Al mostrar algunos pocos cuentos a amigos, que incursionaron más que yo en talleres y demás hierbas, recibo la crítica (la cual sea cual fuere, me encanta recibirla) que falta información, que se puede agregar más datos, en fin, como que debería quedar todo explícito. Las faltas de informaciones en algunos casos son intencionales, en otros, ni siquiera me percaté que no era del caudal necesario.
    Pasando a otro tema, envío un cordial saludo para GUSTAVO TORRES. Muchas gracias por reflexionar sobre la experiencia de la cual hice un comentario en aquella oportunidad (Como escribir una novela, 1º/12/2011). Muchos éxitos para vos!!!
    A vos, Mora, otro abrazo, y qué pasó con Polka? espero esté bien.

  11. Joise Morillo dice:

    Mora, querida.

    Somos la imagen, de lo que nos imaginamos somos, nosotros mismos y los otros, lo que observamos en el espejo; es el resultado sensorial de la oposición de un espectro de luz a traspasar la sustancia corporal y que deriva de sus vibraciones, captadas por la vista y procesadas en la mente, lo cual no se puede asegurar si es la misma imagen, de forma, como los demás imaginan somos, nadie puede asegurar imaginar a otro como a si ismo.

    Si no os veis, o, no os ven es porque no estáis.

    La verdad que no se ve

    La verdad que nos otorga,
    el silencio,
    nos nutre, nos alimenta,
    nos da fortaleza,
    hasta la eternidad.

    La verdad que no se ve,
    Pero, se siente, es:
    El amor.

    Os ama

    Joise

  12. Jose Itriago dice:

    Las fotografías en blanco y negro. Ángeles disfrazados de cartón, cantándonos un “Sanctus” interminable. Galería de ángeles en blanco y negro que nos llevan de la mano, para después, vigilantes, alumbrar pasos vacilantes. Allí están todos. Los que se fueron parecen como más sonreídos que los que están en la lista de espera. Sé que no debe ser verdad, pero es que de pronto me parece que es así. A diferencia tuya, todos están posando.

    Antes era muy difícil sacar una instantánea. La pose, a veces, era obligada por el fotógrafo, sobre todo por los que estaban en las plazas con un magro telón de fondo que no permitía variaciones. Miles de personas en el mismo sitio, con el mismo paisaje anodino, como si fueran en peregrinación a posarle al hombre. Allí en la plaza, con tanto verdor, tanta belleza desperdiciada, un cielo vienés, unas sombras de montaña medio copiadas de algún pintor de moda. Quién sabe. La misma foto en cada casa, con el mismo marco. Algunas pintadas audazmente, retocadas con el pincel de marta. Rostros crudos, los ojos muy abiertos, como si se nos fuera parte de nosotros para poder hacer la imagen. Era un arte no cerrar los ojos en esos minutos interminables.

    Después los fotógrafos de estudio. Fondos mejores, sillas de cierta calidad aparente, que ayudaban en mantener la inamovilidad requerida por la sensibilidad de la película. Algo de arte en los fondos, a veces simplemente como cruzados por rayos de un sol inexistente, otras veces simplemente una especie de lienzo con algunos relieves difuminados de columnas, perspectivas que te situaban en un gran salón. Se necesitaban días para ver el resultado de una imagen salida de una placa y hasta de un celuloide. Los retoques verdaderas obras de arte en el laboratorio. Fotos perfectas preferiblemente en sepia, para suavizar el sermón silente de esos ojos que no te dejan de ver. Era una foto que tenía que ser parte del orgullo familiar y que se iba a mezclar con las fotos de los angelitos, los niños muertos, retratados entre estampitas de santos, escapularios, medallas y azucenas. Mi madre sufrió mucho porque cuando murió mi abuela el fotógrafo estaba fuera del pueblo y no le pudo tomar una foto para que sus nietos y bisnietos la conociéramos. Era la familia tratando de supervivir.

    Galería de alegrías que fueron. Cada foto debió tener cierto carácter de acontecimiento. Nadie temía no salir, como ese caso tuyo, que se hubiera resuelto si hubieras metido en algún bolsillo o colgado del cuello, una paquita de alcanfor (también servía hipoclorito de sodio, pero tendría que habértelo sugerido el fotógrafo). Al contrario, estaban tan seguros que saldría, que se ponía lo mejorcito. Era la foto que le iban a mandar al novio que estaba quien sabe en qué guerra o lejos, en alguna ciudad haciendo plata para poder casarse y entonces pedía con fervor que él también mandara una. Y entre una y otra pasaban meses.

    Como una vez les conté, estoy rodeado de fotos en blanco y negro. En algunas salgo yo, mirándome desde la inocencia de los tres o cuatro años, asombrado de que pudiera ser el mismo, de que se llegara a eso. Pero yo le digo que él, el niño, está tan vigente que es la foto que envío con los currículos que, a veces, algún despistado me pide.

  13. Pedro Segovia Pintos dice:

    Es un material prolífico, tema que a los adultos nos gusta caso mio, en verdad… retraigo a la memoria de ese paisaje que menciona, la reflexión que me deja es que muchas veces olvidamos esos sentimientos, la ilusión y hasta de nuestra propia existencia… Pero este cuento me revive me reanima. Abrazo

  14. Marìa Aracelli Teràn Gòmez dice:

    ¡Hola Mora! Me ha gustado mucho tu cuento, me recuerda mis años de maestra activa(estoy discapacitada y ya no trabajo fuera de casa), cuando por mantener motivado a los niños y niñas, vas hilbanando ideas, que parecerán locas, pero que al final algo tienes que agradó a los pequeños y pequeñas, no sé si leas estos comentarios, pero vale la pena leer tus escritos. ¡ Adelante!

  15. Noelia Barchuk dice:

    Para quienes quieran contactarse a través de Facebook, buscar Noelia Barchuk. Abrazos!!!

  16. Júdith Mora V dice:

    Holissss

    meto mi nariz un ratito por aquí pero no realmente para comentar el post, que de más está decir me gustó mucho y al que sólo puedo agregar que no eres un fantasma, eres un ángel, por eso no sales en las fotos :)

    Pero en realidad entro para hacer de conocimiento de TOD@S que hoy 6 de febrero es el cumple de mi bello bello, el cumple de Jose Itriago… cumple muchos jajaja (así diría él) todos llenos de magia, especialmente de magia venida de una sonrisa hermosa y de una mente brillante, que hace que semanalmente nos deleitemos con sus comentarios-escritos en este sitio… FELIZ CUMPLE MI JOSE BELLO… de nuevo, que ya te lo dejé por allá en la cara del libro jajaja… y que sean MUUUUUUUUCHOOOOO más.

    BESOTESSSS con olor a jazmín…

    Y besitos muchos muchos para ti, mi Morita
    <3

  17. Jonathan Arriero dice:

    Hola mi nombre es Jonathan, mi faceta es la electronica y de hecho casi no leo, con los dedos de una sola mano podria indicar cuantos titulos me se. Su obra me ha facinado, en realidad casi no entiendo la poesia por querer razonarla pero al sumergirme en el setimiento de la lectura alcanzo a captar y me lleno de ese sentir, gracias por escribir asi!

  18. ANA SULMIRA PEREZ PEREZ dice:

    Cada que leo estos artículos, dudo si les cuento. Pero es que ustedes me dan ánimos y alas, esas que estaban tan cortadas y van creciendo con cada una de sus palabras. Les cuento que estoy escribiendo una novela. Empezó como un cuento, pero me sumergí poco a poco en los personajes que esperaban más y más de mí, como el hijo cuando nace y espera ser alimentado con mi leche, que al principio es poca y luego se transforma en fuente. Ya escribí el último capítulo y estoy releyendo para corregirlo. Quisiera saber cómo hago para comenzar a publicarlo. Ahora tengo en la cabeza más ideas que están esperando turno.



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