Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Todos los ríos corren hacia el fin

A los cuarenta años yo, a pesar de mi aspecto juvenil y mi filosofía “atemporal” (Fenomelogía y existencialismo), empecé a sentir el correr de los años. Eran momentos de iluminación, pensaba, aquellos en los que podía sentir nostalgia o comprender el espesor de lo que había dejado atrás de mí (La oscuridad que engorda: el lado apagado de la iluminación artificial).

También sentía que a medida que pasaba el tiempo agregaba rejas a mi prisión, o lo contrario a veces, las quitaba… ¿cuál de los dos hechos era auténtico en esos sentires? (El inquietante problema de la verdad).

Reconocía una falta en mis percepciones cotidianas (Nuestras percepciones): seguía siendo la niñita caprichosa, la niñita rebelde y otras niñitas aún, pero en algunos de esos momentos de iluminación no sólo entendía que estaba convirtiéndome en una mujer madura cronológicamente, sino que alcanzaba a ver en el espejo las líneas de esta cronología (Mis sentimientos al espejo).

¿Por qué solamente algunas veces? Me preguntaba entonces si los órganos de mi visión tenían la misma capacidad constantemente, porque yo registraba sólo en determinadas ocasiones los surcos que se ahondaban de la base de la nariz a las comisuras de los labios, cierto reblandecimiento de los tejidos de las mejillas que sin embargo no tenían arrugas, y los párpados inferiores hinchados, o, cuando no hinchados, tramados por un hilo de araña.

Y esto no era lo peor, lo peor era que aunque desesperadamente me esforzara por conservar la aureola juvenil (La juventud y la crisis de valores), la parte cuidada aparecía por un momento remozada, era cierto, pero surgía una contraparte inesperada que me descubría marchita. Y a través de mi cuerpo la marchitación se extendía a otros aspectos.

La memoria, la concentración, la atención y hasta la capacidad de imaginar comenzaban su paulatina desintegración muy suavemente ahora, era claro, pero yo podía esperar perfectamente la tragedia en algunos años más.

Y justamente en ese momento de mis cuarenta años que estoy contando, yo acababa de tener otra “iluminación”. La torpe iluminación de que debía recurrir urgentemente a un psicólo, hacerme psicoanalizar, lo que fuera para reparar los desvíos de mi naturaleza.

El analista me dijo: “El problema para usted es ése: la diferencia con el otro. Puede estar con Mane -mi hija- que es parecida a usted, y con Elsa -mi compañera-, que es quien la complementa. En resumen, citando a Sartre, para usted el infierno son los otros. Vamos a trabajar con la diferencia.”

Empecé un diario para estar preparada, y como preparando cada sesión

Mi idea era anotar temas para plantear en el análisis, cosa de no bloquearme nunca -graciosa idea donde el bloqueo era arrancado de cuajo por una lección bien aprendida. Se me habían ocurrido varios, y tenían que ser las cosas que verdaderamente me preocuparan: la muerte, mis desesperados esfuerzos por creer, mis búsquedas religiosas, la sensación de que la pureza y los ritos me relajaban de modo de ni siquiera pensar en esos momentos en la muerte sino verla como algo nada malo, cuando estaba relajada y feliz.

Todo tenía que ser sincero para no desperdiciar una vez más un análisis. Y en cuanto a mi insistencia de que todo tenía que ser sincero, escribí en el diario que convendría plantear en el análisis el hecho de que TODO me resultaba insincero, no auténtico, incluso lo que yo pensaba en la mayor intimidad: digamos que no creía siquiera ni lo que me proponía pensar con extrema sinceridad, todo me parecía mentiroso. Algunas veces me decía CREO, hasta me decía que creía algo más allá, que creía honestamente, y después se me desbarataba la construcción y veía que todo lo que creía creer era sólo para consolarme, mentirillas piadosas para mí misma.

Otra cosa serían los muertos: no sentir dolor por los que amé y murieron, por sus muertes. Como si de verdad creyera que ya no pueden sufrir, y también como un enorme solipsismo en el cual lo único que existía era yo: ellos habían vivido por mí, que los miraba vivir; habían existido para mí porque yo estaba presente en sus presencias, habían existido para mí porque mis sentidos los recibían, los escuchaban, los percibían, y yo sufría por ellos cuando algo los hacía sufrir. Pero cuando morían se me producía un alivio enorme de ya no verlos sufrir, de ya no sufrir por ellos. Entonces, hasta me aliviaba cada muerte, aunque sufriera luego la inmensa culpa de no sufrir.

“Usted necesita ir al filósofo, no al psicoanalista”, me dijo el profesional que había elegido para contarle mis derrotas, y me despidió definitivamente.

Cuando volví a casa

Volvía frustrada, como sin esperanzas. Se me ocurrió que tareas simples como manualidades, bordado, artesanía, me harían de maravillas. Vería correr el río de la vida hasta su fin sin pensar más que en los pétalos que bordaba o en el tejido que iba creciendo.

Pero apenas empecé una labor, me vino una ráfaga de viento que decía: “piensa en tus viejos poemas, ¿qué vas a hacer con tus viejos poemas?”.

Tomo un libro con mis viejos poemas y trato de explicarlos

Sí, eso exactamente hice, y así:

Leyendo a Dante

En este poema traté de hablar del misterio, de lo inexpresable de la relación entre el poema y el poeta. Elegí referirme a Dante porque veo entre su obra y él el ejemplo más claro de este misterio.

Dante visita el Infierno, encuentra a Paolo y Francesca, los condenados por amor cuya condena es, precisamente, consumirse eternamente en el amor; encuentra también a los suicidas convertidos en árboles, de los cuales cada hoja, cada rama, provocan un dolor distinto. Se duelen las ramas y las hojas como siendo quemadas.

Dante, o el Poeta, ve todo esto, y no lo comprende, pero lo transforma en el resplandeciente material de su canto.

Flores cocidas en su sangre

Ah, qué de movimientos en mi alma,

flores carnívoras cocidas en su sangre,

qué balanceo de espejos dentro de mi casa

sobre el lugar del crimen,

y recoger de huellas y sospechas.

Vinieron los guardianes del desorden

y llagaron las puertas,

lastimaron los vidrios

y cambiaron de sitio las visiones.

Qué oleajes que suben y que bajan,

qué mareo del alma,

qué viajes y regresos vertiginosos en medio

del volver y del ir.

Un té ahora tomado lentamente

entre la luz de miel

para calmar, disolver las sustancias oscuras

y deshacer tu voz que sigue triturándome.

“Flores…” forma parte de una serie de versos que corresponden a momentos muy graves, que me atrapan en un viento de visiones terribles. El momento de escribirlos también es atroz, extraño. Enrique Butti, mi amigo, dice que tocan territorios tan extremos que pueden provocar risa, una risa nerviosa, por supuesto, como la que provocan algunas películas de suspenso. ¡Lo que inventa Enrique para justificar sus carcajadas!

Envío

Queridos míos: les mando todos mis abrazos referentes a la cercana Navidad, y una fotografía oral, que acabo de sacar con mis ojos: Mariposas amarillas en una mata de dalias coloradas.

Ustedes mándenme, por favor, poemas, cuentos, y traten de explicarlos, si quieren, aunque yo todavía me estoy preguntando para qué me tomé el trabajo de explicar esos versos: terapia, pura terapia…

Mora

Monografias

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Comentarios

20 respuestas a “Todos los ríos corren hacia el fin”
  1. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Querida Mory:
    Creo que a todas las mujeres les pasa lo mismo, día a día al mirarse al espejo se encuentran con la sentencia de los años que no pasan en vano. Esto es un problema no tanto por la vanidad y el deseo de no envejecer, sino más bien el temor al rechazo de los demás, el cómo me miran, estiman o finalmente me soportan. Todos a diario cometemos errores; jóvenes y viejos, pero las faltas cometidas por nosotros parecieran tener un agregado más: “viejo y torpe, más encima”. “vieja y tonta”, o “la vieja pesa”. Nunca escucho decir: el “joven y ridículo”, es como si se cuenta con permiso, “se le perdona todo, porque es tan “lindo”. Nosotros también estuvimos en la otra vereda pensando y repitiendo lo mismo, hay que ser honestos y conformarse con que ellos también suben la misma escalera del tiempo. Hay que envejecer con dignidad, repetía mi abuela materna, haciendo hincapié de cómo vestirse. Es cierto, y eso sí que es ridículo; ver a una lola por detrás, rubia de pelo suelto acinturada, y por delante un rostro que te lo encargo, digno de una película de terror. Me da vergüenza ajena.
    Sobre la muerte, para mí no es una persona, es una circunstancia, un hecho, que un día enfrentaré cara a cara, pero en ese momento estaré entregada en los brazos de Dios, pues Él me elevará en sus alas en un viaje a otra dimensión.
    No existe nada en este mundo que me haga dudar de su existencia; ni las luces de neón, ni las súper computadoras, ni la maldad e injusticia más grande. Él está por sobre todo esto y además el origen de todo lo bueno viene de su persona. No debes dudar de su existencia.
    Nosotros los seres inteligentes, creados por su Amor, cada día, cada momento estamos eligiendo: qué me pongo para vestir, por qué calle me voy conduciendo, cómo le respondo al que me ofende, tomo lo ajeno o lo devuelvo, miento o digo la verdad, yo elijo todo el tiempo, todo el “rato”, como dice la juventud en mi país. El asunto es elegir bien o mal, yo escojo, pero debo asumir lo que recibiré según elija. Todo el bien que elija, me traerá bendición, todo lo malo que elija me traerá maldición. Es muy claro, cosecho lo que siembro, no puedo cosechar sandías si planté melones.
    Hay momentos de confusión en nuestras vidas, muchas veces por situaciones que no sabemos cómo manejarlas, es allí donde debemos acudir al médico de los médicos; Dios Padre, y de rodillas o como “queráis”, como dice mi amigo Joise, pero con el corazón entregado humildemente, tal como nos entregamos en la camilla del pabellón, para que Él opere, actué en nosotros y cambie lo que tenga que cambiar, la parte que nos corresponde a nosotros hacer, es tal cual lo hacemos con el doc. Tomar el remedio, sólo que éste son sus consejos que están escritos en su palabra la Biblia.
    Debemos estar siempre cerca de Dios. Él nos ayuda en todos los ámbitos y momentos de nuestra vida. Cada día al salir de casa en dirección a mi trabajo, le pido: Dios Padre te ofrezco éste día para ti, dame un alma para hablarle de ti, y ayúdame a escuchar más que hablar, cierra mi boca cuando no tenga que decir, protégeme, soy tu hija, tú eres mi Padre y te amo.
    Los amo, pero más a Dios
    perdonen los errores.

  2. María Bonilla dice:

    Mora: Un abrazo fraternal en esta Navidad desde Panamá. Leyendo, Todos los ríos corren hacia el fin pienso en una radiografía de nuestro recorrer por la vida. De joven con toda la gracia y la belleza de la juventud; de adulto joven ya comienza la declinación del ser , pero todas las edades son hermosas.Felicidades.

  3. Jose Itriago dice:

    Una vez que el poeta termina su obra, pierde el derecho de interpretarla. Sus lectores, si los llega a tener, tendrán la oportunidad de suponer los significados que pasarán a ser exclusivamente de ellos. Una propiedad tan íntima, tan valiosa, que supera el derecho del autor. Para él, lo que fue deja de ser y no puede extenderlo más allá del momento que vivió. La obra se le hace ajena. Al releerla, quisiera poder cambiarle palabras, frases, oraciones enteras, pero si es conocida por otros o, peor aun, si está publicada, ya no es posible y el autor se hace prisionero de sus propias palabras.

    No creo que esto que antes afirmé sea verdad para todas las obras y todos los poetas. Mi libertad es poder contradecirme. No tengo por que amarrarme a lo que dije alguna vez. Pero no es así para muchos y muchos ya es uno de cada diez.

    De todas maneras se escribe. Hay que crear nichos para una felicidad futura, para evitar que nos sorprenda y no tengamos donde alojarla. En la visión poética cabe toda la felicidad y toda la desdicha.

    Raquel Baloira, citando a Lacan, nos dice: “Lacan plantea que nos hacemos preguntas cuyas respuestas ya conocemos y esto limita mucho el alcance de las preguntas. Su recomendación es buscar la ocasión para que cada uno examine el horizonte de su respuesta.
    Indago entonces en el horizonte de una posible respuesta. De este modo me oriento. Me autorizo. Intento atrapar algo que es escurridizo. Escribo.”
    y añade: “El objeto de arte interpreta al espectador, al lector, al funcionar como objeto que causa su deseo porque captura su mirada y porque, sobre todo, “le hace hablar”.

    Cuando Dante Alighieri escribe su comedia, uno podría interpretarla que Dante busca un oportuno posicionamiento político. Sabemos que era Güelfo. Además, después de la división de los güelfos, tuvo la contradictoria posición de Güelfo Blanco, o sea, de cierta manera, protegido o aceptado por sus antiguos y tradicionales enemigos: los Gibelinos. Pero también enemigo de los Güelfos Negros, la rama que siguió enfrentada a los Gibelinos. Luchaban los Gibelinos, los Güelfos Blancos y Los Güelfos Negros y esa lucha la aprovechó el Papa Bonifacio VII que tomó a Florencia, justo un año antes de que Dante iniciara su obra maestra. La Comedia pudo ser un buen medio para retomar una posición política perdida ante el papado (Dante había sido uno de los seis magistrados más altos de Florencia, pero después de la toma de la ciudad, perdió todo valor político). En el Canto II escribe:

     
    Pero si el adversario del pecado
    le hizo el favor, pensando el gran efecto
    que de aquello saldría, el qué y el cuál,                         
     
    no le parece indigno al hombre sabio;
    pues fue de la alma Roma y de su imperio
    escogido por padre en el Empíreo.                                           
     
    La cual y el cual, a decir la verdad,
    como el lugar sagrado fue elegida,
    que habita el sucesor del mayor Pedro.   

    Creo que esas expresiones le deben haber gustado mucho a Bonifacio VII.

    O quizás podría interpretarla como una oda de amor. El que llamó amor cortés con Beatriz, a la Beatriz que ni siquiera llegó a conocer, sino de vista, y que murió de 24 años. Era un amor insatisfecho, irrealizable. Ese amor platónico debe ser, sin duda, un buen detonante para cualquier posterior poesía. Es Beatriz quien, al final, lo lleva a la luz. No su mujer ni ninguna de sus varias amantes. En el mismo Canto II escribe:

    Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar;                                     
    vengo del sitio al que volver deseo;
    amor me mueve, amor me lleva a hablarte.                               
     
    Cuando vuelva a presencia de mi Dueño                                   
    le hablaré bien de ti frecuentemente.”
    Entonces se calló y yo le repuse:                                              
     
    “Oh dama de virtud por quien supera
    tan sólo el hombre cuanto se contiene
    con bajo el cielo de esfera más pequeña,                                   
     
    de tal modo me agrada lo que mandas,
    que obedecer, si fuera ya, es ya tarde;
    no tienes más que abrirme tu deseo.                                         
     
    Si abrimos el horizonte podríamos entender la Comedia de Dante de cualquiera de esas dos maneras y de muchas otras. En lo personal, me impresiona que se cuente la vida a través de los muertos. Es la desesperanza de quien ya no encontrará amor alguno (y no lo encontró nunca más). La muerte como constante, castigada o no (pero especialmente castigada), una muerte parlante.

    Me gusta la interpretación de una Divina Comedia un tanto misteriosa que hace Mora:

    qué mareo del alma,
    qué viajes y regresos vertiginosos en medio
    del volver y del ir.

    Uno entiende más la vida cuando toma consciencia de que ya está de regreso y entonces descubre las cosas que omitió antes, los detalles, las insignificancias que hacen lo cotidiano, lo sorprendente de un color, de un aroma. Pero Mora nos ubica los regresos vertiginosos en medio del volver y el ir. Por eso saco de contexto esas tres líneas de su poema y me quedo con ellas. No para resumir la Comedia, ni siquiera en relación a ella -cada quien la interpretará a su manera- sino como una expresión bella, independiente de lo que Mora haya podido sentir cuando la escribió, a las que le daré mi propia interpretación y las viviré a mi manera.

  4. Gaby Rodriguez dice:

    Hola,

    No soy escritora, por lo tanto sería inútil intentarlo, al menos por ahora.
    Algún día pondré en órden mis pensamientos…

    Pero hoy, tengo que reconocer que me tocaste con tus palabras, como si me conocieras.
    En tu escritura casual hay mucha sabiduría.

    Mi admiración como siempre.

    Un abrazo

  5. Joise Morillo dice:

    Querida Mora, lo que pretendo como poema y suya explicación

    Habréis, mucho amado

    No había oído vuestra palabra, transparente,
    angustiada, ni versos declarando fe de incertidumbre
    ahora, me cuento entre los acertados de vuestra voluntad
    burdo y tosco, anonadado y absorto
    por vuestra confesión
    no os creáis única y adolescente de otrora
    fuimos y seremos los mismos
    mientras la ceniza capilar no se asiente
    en la vera de los momentos y los espacios recorridos
    no habréis apaciguado el fuego de vuestras entrañas.

    Después, profunda calma comprende vuestra esperanza de muerte
    la nieve y las hojas secas, flores amarillas, ríos de gran caudal
    transitaran, indolentes y constantes
    y vos ¿queda? ¿estática?
    Se que nunca jamás.

    Placeréis concentrada, lucida, impoluta
    diamantina y lúdica ¡cuando la víspera llegue a vuestro encuentro!
    Será tarde para pretender tentar desasosiego
    Habréis triunfado, habréis, mucho amado
    Los otros, serán vuestra felicidad.

    “la tenacidad y la paciencia, son el secreto”

    Os ama
    Joise

  6. Joise Morillo dice:

    Dejadme quemaros

    Dadme la oquedad de vuestro corazón
    Para rellenarlo con la espesura de mi amor
    Casta, rora, desconsiderada.

    Venid a calmar mis ansias de carne
    dejad vaciar mi fuego en vos
    dejadme verter en vos,
    esa cosa que hierve en mis entrañas
    que me quema y me desata
    dejadme comer ese tierno cordero
    que me agua la boca
    dejadme quemaros por dentro
    con esa cosa que palpita en mi.

    Os ama

    Joise

  7. Yraima Rojas dice:

    Querida Mora,

    El fin de los rios es el inicio del Mar.

    Nada termina, todo evoluciona, el Mar es la continuidad, el encuentro, la fuerza, la plenitud.

    Hay que saber llegar al Mar para no perderse sino formar parte del todo. Del todo aprendido en el camino hacia el Mar.

    Tengo 44´ y no siento que llegaré a un fin, sino que cada día es un comienzo.

    Besos,

    Yraí.

  8. Maniak Taradín III dice:

    Estimada Mora Torres, la tinta de poetiza está como grabada en tu alma; tus narrativas son, a mi criterio, mensajes que abren el apetito de la inspiración
    a cuantos es su deseo recorrer las calles y los parques del mundo literario. Te considero realmente una escritora-poetiza fuera de serie, por estas razones me

    atrevo a depositar en tus cofres de oro macizo, algunos curitas de primeros auxilios; conminándote,aún sin tener potestad para hacerlo, a que veas la vida
    conforme la tocaste con tus ojos desde el día de tu nacimiento, esto es, como una realidad que no ofrece dudas.
    Tus “mentirillas piadosas” déjalas atrás como un simple consuelo de la incomprensión al mundo que te rodea y acepta la vejéz como el mayor tesoro de la vida

    misma, ya que muchos, por no decir casi todos, anhelan vivir un diíta más y sabes porqué?, porque la vida es hermosa, es un don que Dios alcanza al ser vivo y

    que permite su disfrute según libremente cada quién escoja hacerlo. Para que reflexiones a su debido tiempo como lo hice yo, te escribo algunos versos míos

    sobre la verdad y la mentira, y otros más, sobre la vida y la muerte.

    REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD Y LA MENTIRA

    «No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente,
    ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido
    que pueda mantenerse sin ser revelado».
    ( Nuestro Señor Jesucristo.)

    “No dirás falso testimonio ni mentirás”.
    (Octavo mandamiento de nuestro Dios)

    Cuántas veces decimos lo que no sentimos.
    Y otras tantas hablamos lo que no deseamos.
    Porque la verdad y la mentira, son abismos,
    que por temor a la caída, las juntamos.

    Sin embargo entre el instinto y la razón,
    lleva el hombre la verdad como diadema.
    Medita antes, lo que dicta el corazón,
    resolviendo todo asunto del problema.

    La verdad es un tesoro en los olvidados.
    También lo es de inocentes y Afligidos.
    Porque por ella, ellos fueron torturados,
    y muchos otros fueron perseguidos.

    La mentira es el tesoro de los necios.
    También lo es del insensato e imprudente.
    Porque es ella quien impone precios
    a todos los que beben de sus fuente.

    A veces decir la verdad es lamentable.
    En su lugar, una mentira puede aliviar.
    Pero al saberse, se hace imperdonable,
    y en quien la dijo, nadie vuelve a confiar.

    Decir verdad no es lo mismo que escribirla.
    Si la escribes, su mensaje es fiel testigo
    del corazón que sangra para vivirla,
    o para olvidarla, sin premio ni castigo.

    Una mentira, la verdad en el alma esconde,
    como el Dios de los cielos, su reino santo.
    Es la boca quien la divulga cómo y dónde,
    pero los ojos la descubren, si cae el llanto.

    A veces, a la mentira se le adula y admira,
    porque la dijo alguien que a la verdad imita.
    Muchos creen en este asunto de la mentira,
    mas siempre hay quien al percibirla, evita.

    Muchas veces nos salva una mentira,
    así la verdad, se descubra en el futuro.
    Todo pez que bajo el agua, respira,
    se asfixia, si toma el aire puro.

    No todas las personas aceptamos la verdad.
    Una verdad que puede ser cruel o pecaminosa.
    El hombre que no la rechaza, le tiene lealtad
    y la puede trastocar, en clemente y piadosa.

    Aceptar una palabra sin juicio ni fundamento,
    es lo mismo que aceptar en su falsía.
    Todo aquel que desestima el argumento,
    solo quiere alimentar su fantasía.

    En tu caso, pronuncia la verdad como los sabios.
    Y deja que tu alma de gratos honores se vista.
    En mi caso cuando digo la verdad, mis labios
    la pronuncian, como si ya estubiera escrita.

    Dime que tu palabra aunque duela, es sincera.
    No permitas que me consuele con engaños.
    Una palabra falsa, se quema como la cera,
    y el dolor que produce se alarga con los años.

    Una mentira tiene precio y también medida,
    como la gasolina que se mide por su octanaje.
    Una verdad es como parte de la misma vida,
    como el Sol que brilla sobre algún celaje.

    Entiendo que, a decir la verdad he aprendido.
    Y aunque no siempre reposa a mi costado,
    no la puedo buscar como algo que está perdido,
    ni la puedo hallar, como algo que se ha encontrado.

    Se puede por una mentira ganar al instante.
    Y lograr un placer aunque efímero, se puede.
    Pero la pérdida, que a su paso viene mancillante,
    es como una llaga, que a la cura nunca cede.

    La verdad no se puede ocultar, así se quiera.
    Sucede así con su contrario si se respira.
    Y aunque por defender a la verdad, uno muera,
    será un honor morir, que defender a la mentira.

    Si vivimos rodeados de faltos en la palabra,
    La vida que llevamos, también es fantasía.
    Perdemos la semilla en el campo que no se labra,
    como un poeta que pierde en su rima, la poesía.

    Cuántas veces decimos lo que no es cierto,
    mientras guardamos lo que en el pecho anida.
    La verdad nos mantiene, como un otoño muerto,
    y a veces la mentira, nos mantiene con vida .

    No obstante, la verdad jamás se altera,
    escrita está, sobre la frente honorable.
    La verdad, es absoluta y placentera,
    La mentira, relativa y despreciable.

    JDFB. - 2007

    SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE

    Pensaba que sobre la vida se decía,
    Es un sueño, lo creo incomprensible.
    Porque el sueño es una absurda fantasía
    Que carece de realidad tangible.

    El cuerpo, un motor con que contamos,
    es ropaje con principio y con final.
    Entre estos dos parámetros lidiamos,
    con la mente del espíritu inmortal.

    La muerte sólo llévase el ropaje,
    del cadáver que se deja en sepultura.
    Mientras que el alma tiene su pasaje
    Al reino de los cielos que perdura.

    Otras almas no tendrán la misma suerte,
    ya que arrastran maldades, a su paso.
    Estas quedarán, en manos de la muerte,
    Como atadas por un mismo lazo.

    De vida y muerte no somos ajenos
    Y tan sólo Dios puede perdonarnos.
    No hay castigo que en deuda dejemos,
    ni tesoros que podamos llevarnos.

    Quién a Dios por salud no le pide
    y en la mesa tener el pan de cada día?
    Mas, según mediste, igual te mide
    y en la misma medida te daría.

    Nadie, en que por uno vendrá la muerte,
    piensa; cuando el mal aún no le toca la piel.
    Y en el momento menos pensado, la suerte
    Que le fué muy buena, se pone contra él.

    Entonces, alza sus ojos y mira al cielo
    en son de ruego, por apartar el mal.
    Pero ausente de fé, mira luego al suelo,
    Llevando en la mente el instinto animal.

    Estos serán por ellos mismos, negados,
    Pero no los que en la fé,continuaron afligidos.
    Lo dijo el Señor, muchos serán los llamados,
    pero pocos serán los escogidos.

    No existe la buena muerte ni la mala,
    Pero en la vida son términos consistentes.
    La buena, desde ya camino a Dios te avala;
    La mala, te depara rutas diferentes.

    Quién a Dios, antes que se despida
    de este mundo, no le reza ferviente?
    Porque es nuestro mayor don, la vida.
    Y un siniestro castigo, la muerte.

    JDFB. - 2007

    Espero que sean de tu agrado amiga mía.
    Daniel Farro.

  9. Maria Elizabeth Cachan Grisolia dice:

    Mira, me encanta todo lo que escribe, tengo 49añs,y te digo que no los cambiaria por nada, hoy creo que estoy empezando a vivir de verdad, no importa cuantas arrugas, tengamos, eso se soluciona, (cremas, cirugia;) pero por dentro no podemos ponernos cremas, si podemos renovarnos dia a dia, levantarnos, y sentir que cada dia nos vemos mejor, somo MUJERES, eso significa que tenemos mucho fuerza para seguir adelante, cuidarnos tanto por fuera como por dentro, que no se arruge, la ganas de vivir, ni decaiga el animo, que fuerza siempre este arriba,bien arriba,y con ganas de seguir soñando, yo todavia segui soñando,tengo proyectos, eso es lo más importante.-
    Un abrazo enooorme, y muy felices fiestas

  10. Ana Belén Acuña dice:

    Querida Mora: Tu inspiración hace que muchos te sigan y vuelvan su mirada al pasado. un pasado hermoso, brillante, lejano de posibles errores, pero un presente todavía más alentador y más brillante.
    Mirarse al espejo y contar las huellas es una forma de recordar los aciertos y desaciertos que hemos tenido. Para algunos será tortuoso, pero para otros será una evocación, claro que 40, 50 o 60 años, no es nada… hablemos de 80años en adelante, creo que podríamos empezar con los relatos, antes todo es fulgor, vida…. El río no termina de llenar su cauce.
    Como Colombiana que soy te digo: La vida es muy, muy hermosa, y que bonito encontrar seres como tú, que le escriben a ésta, con sueños, alegrías y porque tristezas, sigue en este trasegar. Mora eres especial…..
    Felices Pascuas…. Dios te siga bendiciendo!

  11. Iván Salazar Urrutia dice:

    EL FAROL.

    Vamos, detenerse no
    Es posible, jamás.
    Muriendo como carcelario de huesos
    Y carne viva,
    Llegamos o estamos
    Trabajando El Hermitaño,
    Latigado
    Por reglamentos
    Que encadenan,
    Un surtidor de artículos
    Que nos cabalgan.

    El Hermitaño calla y casi
    Retrocede ante los semáforos
    Oculta su cuello de anciano
    No de la intemperie
    De las horas, sino
    Del mordisco de la imprudencia.

    ¿Qué tiene el ocio
    Sino falta de dinero?

    ¡Do vamos cuando no vamos?
    Suelo amarla en los espacios
    Abismantes de la quietud.
    Suelo amamarme cuando siento
    Los suspiros de mis asuntos,
    Escuchar mi música,
    Bailar mi ritmo,
    Dormir los arrullos de la emoción.

    El Hermitaño me mira
    Sin verme, pero esa sonrisa
    Sin espejo, y ese caminar
    ¿Para dónde?

    ¡Qué va!

    Yo lo adivino en el cacho de la Luna
    Y en las estrellas ocultas del dibujo
    De los pétalos en el jardín
    Donde vive aquella que vive.

    Entonces pongo mis manos,
    Pongo mi gramática
    Y hasta invento
    Palabras
    Para no olvidar del Maestro
    Aquella mano
    Erguida
    Coronada para mí
    Con un farol.

    VANCHO

  12. Júdith Mora V dice:

    Te leo,y siento como si confesaras mis horas más angustiosas… todo eso y más ha pasado por mi mente, sin psicoanalista, es que en este pueblo son muy chismosos, todos se conocen, todos hablan de todos jeje, entonces hay cosas que no, que son mías, por las que no deseo ser juzgada… y tú me abres como libro, qué cosas…

    Dejo este poema… no amerita de mucha explicación, alguien que no terminaba de concretarse -un cagón jejeje, que de paso, al final, nunca se concretó- pero que me dejó muchos poemas en los dedos, muchas palabras por escupir, soltar, decir, enarbolar, gritar, suprimir, aflorar, adornar, llorar, sufrir, mojar, amar… agradecida con él por ello

    Tormento en seis actos

    Agítame lenitivo,
    sácame de este letargo que desmayado degrada mi espíritu insensibilizando mis días,
    esos que caminan bajo el retozo del sol como ánima en pena,
    sin orientación,
    para adormilarse luego bajo la gota iluminada por una luna que no brilla.

    Deja resbalar de tus dedos voces que me inventen con vocablos nuevos,
    en terciopelos de arlequín que materialicen el disfraz de estima que en gravamen me has legado…
    guioniza mi Topsy Turvy…
    cedo a ti.

    Coróname de cascabeles que hagan eco en mi mente
    y espabilen mis memorias recordándome qué es ser…
    que de tanto sonido mecido halle la conciencia y recupere la rabia,
    para que con la excusa de odiarte de nuevo me alce victoriosa
    y escuche mis pasos bailando sobre tu desbarro.

    Regálame estrellas de aluminio que reflejen tus pensamientos en mis pupilas suspendidas por el sollozo.
    Vísteme de fucsias animados y verdes despiertos,
    que creen quimeras en la fantasía de lo irrazonable,
    o descifren lo inconsistente realizable en esta feria de pensamientos.

    Arrójame razones en serpentinas festivas que despierten mi sentido del tacto,
    para palpar el hundimiento de mi pena en tu pecho
    mientras desgarro el corazón.

    Panderetea certezas o redobla la última nota,
    me desorienta estar tendida en la mitad de este escenario suspendido de cegueras que aturden…
    vivir o morir…
    baja ya el telón.

    Te quiero Morita, grande grande

    Besos con olor a pino, para tod@s… y FELIZ NAVIDAD
    <3

  13. Victor Manuel Rodriguez Delgado dice:

    Que mensaje Sra Torres, felicitaciones y reciba un abrazo en estas fechas de navidad. Tambiel a la señora Balca Saavedra, nos deja un mensaje clarisimo que es la voluntad de nuestro Dios la que mueve al mundo entero, que mensaje tan lindo Sra Saavedra a las dos las felicito y les deseo una feliz navidad y un prospero año. Victor Manuel el bombero de Guatemala

  14. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    ¡Felicidades a tod@s! en estas fiestas, el nacimiento del salvador.
    Celebremos con mucho amor.

  15. Cecilio Aguilar Polanco dice:

    Se fue el 2011, un año mas viejo, un año menos joven; siempre rumbo al dia de nuestra muerte. He muerto laboralmente en esta terminal, tendré que agenciarmelas para buscar otra en el 2012.
    Mora y Asociados, Gracias por sus terapeuticos escritos que obligan a las neronas a tomar rumbos inexplorados. A todos Feliz Navidad 2011 y un Próspero 2012.

  16. Cecilio Aguilar Polanco dice:

    neuronas no neronas ¡Ups!

  17. Luz maria Gonzalez Hernandez dice:

    Hola Mora!!!!
    Mil gracias por permitirnos conocer su sentir, para mi es de gran utilidad y me quedare con lo que me a trasmitido.
    Le comento que la edad nos va dando sabiduria solo hay que saber conducirla positivasmente para aquellos jovenes que siguen el camino de la vida, gracias de nuevo por dejar saborear este fragmento.

    “LA EDAD NOS MARCHITA EL CUERPO, PERO NOS EMBELLECE EL ALMA.”
    lux.

  18. lourdes torres dice:

    mora creo k todas las mujeres pasando los 30 deseamos k el tiempo no siga pasando k mas dieramos por vernos siempre jovenes. pero no todo esta en en el exterior hay que aprender a conservar nuestro espiritu joven. y el unico psicologo neurologo o especialista k nos ayuda es Dios.. yo he pasado por muchas experiencias k me han enseñado lo que digo. De que te sirve una piel restirada si tu corazon esta mas arrugado k el lino acabadode lavar? Cuando tu corazon viejo es transformado en un nuevo corazon nada termina, todo inicia y como diceYRAIMA ROJAS EL FIN DE LOS ARIOS ES EL INICIO DEL MAR. Es tan cierto yo tenia temor de tener lineas de expresion(arrugas) y cabellos plateados (canas) pero he aprendido a amarme por quien soy y como soy. y eso se lo debo a Dios solo a QUE NUESTRO PROPOSITO SEA ESTE 2012 RENOVAR NUESTRO CORAZON Y NUESTRA MENTE EN CRISTO. TE AÑADE SABIDURIA Y TE PERMITE AMAR !

  19. silvana garcia dice:

    mora por cosas de la vida recien hoy leo tu escrito, sera porque recien hoy es el momento que el destino eligio para que lo haga. Tengo 42 años y mi cuerpo tal vez lo delata, pero no me preocupa ser

  20. silvana garcia dice:

    lo que si le presto atencion es si mis 42 años me sirvieron para ser lo que soy y con la ayuda de todos los que colaboraron en mi historia te diria que bueno es tener esta edad y las que vendran. Cumulo de exitos, fracasos, risas y llantos fueron tejiendo la piel de mi alma y tus escritos suman un poro mas a esa piel que respira y me hace vivir plenamente. gracias MORA.



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