Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

“Usted será siempre la brújula nuestra…”

Mi madre (La madre en César Vallejo) -que murió hace menos de dos años (Ciclo vital humano)- era una persona con el don de la gracia (¿En qué consiste esa gracia, piedad o sabiduría de la infancia), hasta el final. Tenía una extraordinaria gracia natural y todo -versos, cuentitos, chismes, recuerdos de su infancia y juventud- lo convertía en historias humorísticas (Sentido del humor), durante cuyo relato nadie paraba de reírse -tal vez por eso, cuando murió a los 88 años, la gente me decía: “No, María Matilde no puede haber muerto, era inmortal” (El problema del sentido de la vida), y alguno hasta recordó allí mismo sus últimas anécdotas -parece mentira: tenía tanta gente amiga a pesar de su edad y de que hubieran muerto ya muchas de sus amigas históricas… (Breve ensayo sobre el afecto, amor y amistad), pero tampoco era que no quedara ninguna de ellas; aún hay varias que se florean por el centro de la ciudad de Santa Fe (El origen de la etnia argentina) con sus noventa fresquísimos abriles, y hacen la primavera…).

Hace poco fue el Día de la Madre en Argentina, y yo la recordé a la mía de este modo: no fui a ponerle flores a sus cenizas porque estoy lejos de donde ella descansa, pero días y días me acordé de sus dichos, su ingenio de doble filo, su risa honda (La risa como terapia).

Sabía de memoria cientos de versos que, sin maldad, ridiculizaba, o exageraba, para que nos divirtiéramos todos, todos los que éramos su público -y acá es conveniente que mencione a mis hermanos entre su público, tal vez por agradecimiento, y porque hablo de ellos muy poco y quiero presentarlos: Carlos, “el memorioso”, es contador y profesor de ciencias económicas, ha escrito varios libros sobre su materia que son de uso común en la facultad, y también escribe libros sobre el tango, una de sus pasiones: otra de sus pasiones es su hijo Emanuel, tan estudioso como él; Luis, llamado por nosotros y por sus amigos Pato, es comerciante, escribe aunque no públicamente y le apasiona la literatura española y creo, en especial, la poesía del siglo de oro; en su infancia fue un gran actor de las galas de la escuela, en su adolescencia un seductor, en su adultez un amoroso padre; y María del Huerto, diez años menor aproximadamente que nosotros, sus veteranos hermanos: una linda señora que se dedica a la enseñanza, que es psicopedagoga, que tiene cinco hijos y es cálida y brillante.

Pero mi madre…! si hasta de su infancia más remota hacía gala; mi abuelo, músico y empresario del teatro de la ciudad, la llevaba a los conciertos allá por 1925 o 26, y ella con sus cinco años preguntaba sobre una soberbia matrona de gran renombre que tocaba el piano: “Papá, ¿toca con los dedos o con el busto?”. Mi abuela le había enseñado que “teta” era una palabra sólo aplicable a la alimentación del bebé; que las mujeres que no amamantaban tenían “busto” como cualquier estatua. “Pero”, me decía mi mamá, ya octogenaria, ”¡Esmeralda Lotringer tocaba verdaderamente con las tetas…! “.

Usted será siempre la brújula nuestra…

Para contar esta anécdota tengo que recurrir a un poeta que, no sé por qué del todo, me agrada mucho.

A Borges también le agradaba, y voy a citarlo para dar una idea de la grandeza de este “poeta menor” más conocido por su seudónimo, Almafuerte -de paso, nos regocijamos con la prosa de JLB:

Hace algo más de medio siglo (soy Mora: esto fue escrito en 1962) un joven entrerriano, que venía todos los domingos a nuestra casa, nos recitó en el escritorio, bajo los azulados globos de gas, una tirada acaso interminable y ciertamente incomprensible de versos. Aquel amigo de mis padres era poeta y el tema que solía favorecer era la gente pobre del barrio, pero el poema que nos dio esa noche no era obra suya y de algún modo parecía abarcar el universo entero. No me sorprendería que las circunstancias que he enumerado fueran erróneas; el domingo era acaso un sábado y la luz eléctrica había sucedido al gas. De lo que estoy seguro es de la brusca revelación que esos versos me depararon. Hasta esa noche el lenguaje no había sido otra cosa para mí que un medio de comunicación, un mecanismo cotidiano de signos; los versos de Almafuerte que Evaristo Carriego nos recitó me revelaron que podía ser también una música, una pasión y un sueño. Housman ha escrito que la poesía es algo que sentimos físicamente, con la carne y la sangre; debo a Almafuerte mi primera experiencia de esa curiosa fiebre mágica. Otros poetas y otras lenguas lo oscurecieron y lo desdibujaron después; Hugo fue borrado por Whitman y Liliencron por Yeats, pero yo he recordado a Almafuerte a orillas del Guadalquivir y del Ródano.

Los defectos de Almafuerte son evidentes y lindan en cualquier momento con la parodia; de lo que no podemos dudar es de su inexplicable fuerza poética. Esta paradoja o problema de una íntima virtud que se abre camino a través de una forma a veces vulgar me ha interesado siempre; entre las obras que no he escrito ni escribiré, pero que de algún modo me justifican, siquiera ilusorio o ideal, hay una que cabría intitular Teoría de Almafuerte. Borradores de caligrafía pretérita prueban que ese libro hipotético me visita desde 1932.

(…)

Spinoza condenó el arrepentimiento, por juzgarlo una forma de la tristeza; Almafuerte, el perdón. Lo condenó por lo que hay en él de pedantería, de condescendencia altanera, de temerario Juicio Final ejercido por un hombre sobre otro:

Cuando el Hijo de Dios, el Inefable,

perdonó desde el Gólgota al perverso

¡puso sobre la faz del universo

la más horrible injuria imaginable!

Más explícitos aún son estos dos versos:

…No soy el Cristo-Dios que te perdona.

¡Soy un Cristo mejor: soy el que te ama!

(…)

De la poesía “Dios te salve” que esboza o prefigura la misma idea, básteme transcribir los versos finales:

Al que sufre noche y día

-y en la noche hasta durmiendo-

la noción de sus miserias,

la gran cruz de su pasión:

yo le agacho mi cabeza, yo le doblo mis rodillas,

yo le beso las dos plantas, yo le digo ¡Dios te salve!

¡Cristo negro, santo hediondo, Job por dentro,

vaso infame del dolor!

Almafuerte debió desempeñarse en una época adversa, A principios de la era cristiana, en el Asia Menor o en Alejandría, hubiera sido un heresiarca, un soñador de arcanas redenciones y un tejedor de fórmulas mágicas… El destino le deparó los suburbios de la provincia de Buenos Aires, lo redujo a los años 1854-1917; lo rodeó de tierra, de polvo, de callejones, de ranchos de madera, de comités, de compadritos ni siquiera iletrados. Leyó muy poco y también leyó demasiado; frecuentó los versículos de la Escritura según Cipriano de Valera, pero asimismo los debates parlamentarios y los artículos de fondo. En América del Sur, por aquellos años, no se veían otras posibilidades que el catecismo con su divinidad que es una y tres y con su jerarquía eclesiástica, y el negro laberinto de ciegos átomos que a lo largo de la eternidad se combinan que enseñaban Büchner y Spencer. Almafuerte optó por el último; fue un místico sin Dios y sin esperanza.

(…)

Como todo gran poeta instintivo, nos ha dejado los peores versos que cabe imaginar, pero también, alguna vez, los mejores.

Usted será siempre la brújula nuestra… II

Debí volver a subtitular, sólo para que se entienda desde dónde vengo…

Es que me enganché en la copia que hice para ustedes de las reflexiones de Borges sobre Almafuerte, y no podía soltar “la lapicera”.

Me parecía que no debían perderse nada de lo que estaba tratando de seleccionar para transcribir; lo copié casi todo.

Y sólo para explicar que, aunque voy a contar una pequeña anécdota donde mi madre se burla de Almafuerte, éste sigue siendo tan poeta como Borges, mi madre y yo lo creemos, ¡qué trío!

Ella repetía a veces…

Mamá repetía a veces:

“Usted será siempre la brújula nuestra,

la sola, querida, segunda mamá”,

hasta que le pregunté qué era esa especie de poesía, de dónde la había sacado, que broma escondía. De cualquier modo reconozco que me había cautivado la forma musical en que estaban ordenadas las palabras, y esas dos palabras juntas, brújula, y nuestra.

Ella, mirando el techo con sus ojos clarísimos, recitó:

“Obrera sublime, bendita señora:

la tarde ha llegado también para vos.

La tarde que dice: ¡descanso!, la hora

de dar a los niños el último adiós.

Mas no desespere la santa maestra,

no todo en el mundo del todo se va;

usted será siempre la brújula nuestra,

¡la sola, querida, segunda mamá!”

“¡Cómo lo odio a Almafuerte!”, exclamó mi mamá, aunque su odio no era tal; más bien una suave ironía. “La maestra no había encontrado una poesía que le viniera bien, ya que no era su despedida nunca, y todos los 11 de Septiembre (que es el día del Maestro en Argentina, en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento que falleció en esa fecha) teníamos que subirnos al escenario del salón de actos y decir esas barbaridades: la brújula nuestra, la sola querida segunda mamá, la obrera sublime… Mi mamá era tan linda y tan serena, y aquella bigotuda estrafalaria quería que la considerara igual a ella! Todo por Almafuerte.”

Envío

Aunque siempre me reí mucho de esta anécdota, ahora que la veo escrita no me causa demasiada gracia; las cosas pasadas a lapicera no son como la vida en manos de gente que no es ni Borges ni Almafuerte. Pero este homenaje a la Madre se desdobló en homenaje a Almafuerte, en lectura conjunta de Borges y en alguna otra cuestión más: creo que los cuatro -mi Mamá, Almafuerte, Borges y yo- estamos sonriendo, ingenuamente felices.

¿Y si me cuentan de “Mamá”? ¿O rescatamos otro verso de Almafuerte, u otro Almafuerte, latinoamericano o no? O, mejor todavía, nos anotician sobre la mejor maestra -o maestro- del mundo, aquella que extrañan todavía?

Miles de besos a mis consecuentes, y esforzados, amigos

Mora

Editorial, Monografias

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Comentarios

7 respuestas a ““Usted será siempre la brújula nuestra…””
  1. Cecilio Aguilar Polanco dice:

    Te lei Mora, para descansar un rato, he peleado con Windows Live para ver si me restauran mi direccion de hotmail que me fue bloqueada (solo ellos sabran las causas),y no lo he logrado, entonces tuve que re-inscribirme de nuevo en Monografías con otra direccion de gmail para poder escribir. Muchas Gracias Mora, y
    FELIZ DÍA DE LA(S) MADRE(S) EN ARGENTINA!

  2. Jose Itriago dice:

    Es difícil y doloroso hablar de la madre después de su muerte. Una vez escribí su “historia” basada en larguísimas y repetidas conversaciones con ella, ya en sus últimos años, cuando la memoria a corto plazo desapareció y fue sustituida por los recuerdos desde su infancia.

    Su vida fue muy dura, pero siempre estuvo satisfecha con ella. Nunca le oímos reclamar sobre la suerte que le tocó, sino por el contrario, la fortuna de haberse casado con mi padre y haber logrado sacar adelante a sus ocho hijos.

    Se llamaba María del Carmen Machado, nació en El Tapón, un sitio cercano a Zaraza, en el Estado Guárico, a orillas del río Unare, o sea, nació en lo que llamábamos “el campo”, donde no había ni hubo electricidad ni teléfonos. Sin embargo, recibía educación básica. Una maestra, Doña Severa (sugerente nombre para una maestra) se quedaba en la casa dándoles clases de para escribir, leer y las más simples operaciones aritméticas. Muchos años después, cuando casó con mi padre, con doctorados y estudios en el país y en el exterior, tuvo que aplicarse bastante más. Yo diría que tenía un nivel cultural muy de acuerdo a las amas de casa de la Caracas de su época y quizás alguito más que el promedio.

    Hoy, en lugar de reproducir su “historia” voy a dejar que hable a través de tres de sus cartas, la primera cuando apenas tenía 13 años. En ese año, 1928, los llanos venezolanos fueron arrasados por el paludismo (que llamaban hematuria, porque la enfermedad se detectaba y se ponderaba por la sangre en la orina). Miguel Otero Silva escribió dos novelas sobre esa gran epidemia: “Casa muertas” y “Fiebre” muy bien documentados, no solo en cuanto a la enfermedad, sino también el efecto social y la tragedia urbana que conllevó.

    Las cartas están enviadas a su hermano que estudiaba en Caracas y copio algunos fragmentos que, en mi opinión, hicieron el carácter, la voluntad de vida y la aceptación de la muerte (decía: la muerte es como los vecinos, están al lado pero mejor es no hablar de ellos)

    1) 3 de enero de 1928

    Hermano, imagínate cómo estaremos de tristes con la muerte de nuestro querido hermanito Carmelo…El duró con la hematuria nada más que cuatro días…

    A Ñeña (la abuela) le está principiando catarro. Te manda mil abrazos y besos. Ella, cuando se siente delicada, se pone a llorar porque y que no te va a ver más. Dice que de aquí a que tu vengas, ya estará muerta porque está muy viejecita

    cuidado si no me mandas tu retrato. Cuando me lo mandes, lo mandas con una persona segura,

    Esos campos están tan solos y tristes que cuando vamos para allá lo que hacemos es llorar, acordándonos de nuestro padre y hermanito…

    2) Zaraza 29 de marzo de 1928

    Siempre que cogía la pluma para escribirte, era llena de alegría y hoy mi corazón está traspasado por el inmenso dolor, dolor que no se apartará de mi jamás, por aquel ángel que vigilaba nuestros pasos, la autora de nuestros días.
    Hoy hermanito, que triste es la orfandad en que quedamos. Debemos conformarnos con lo que Dios haga. Él es el único que puede hacer y deshacer y por eso debemos conformarnos. Hermanito, demás está decirte que mi mamá hasta lo último estuvo hablando y dándonos consejos y recordándote mucho; lo que decía era tu nombre ….

    Cuando el doctor se retiró y nos dijo que estaba fuera de peligro, ¡Ay, que alegría para nosotras! Y no encontrábamos cómo darle las gracias a Padilla, porque después de Dios, él era quien la había salvado. Y el miércoles nos pide un vaso para orinar y era pura sangre.

    3) Zaraza: Setiembre 25 1932

    … Es verdad que nos dices que es muy sencilla (una intervención quirúrgica), pero son cosas tuyas, para consolarnos. Nosotras demasiado sabemos lo peligrosa que es y no nos tranquilizaremos hasta que recibamos un telegrama diciéndonos que saliste bien. Son muchas las comuniones que he ofrecido con tal de que salgas bien de este trance tan peligroso. Ay hermanito querido, nunca te imaginarás lo triste que hemos estado estos días con eso tuyo y con muerte de nuestra adorable abuelita (la que llamaba Ñeña), que como tu sabes, murió el 30 de agosto, días martes, a las cuatro de la tarde. Su vida se fue apagando poco a poco en un profundo sueño. A mi me queda el consuelo de que la asistí con esmero, aunque fuera los últimos días de su vida, y Dios me dio valor para ayudarla a bien morir …

    (supo que estaba mal, pero la abuela estaba en El Tapón y ella en Zaraza, a 10 leguas, unos 50 Km.)

    Entonces yo empecé a llorar y a decir desde que yo quería ir no había encontrado con quien irme, hasta que José me dijo que me acompañaba.
    Nos fuimos a las 7 de la noche y llegamos como a las 12 de la noche, porque tuvimos que pasar por Mayalito buscando baquianos y Marcial se fue con nosotros. Cuando llegamos la encontré que no hablaba. En el acto le puse una inyección de aceite alcanforado y muchos alimentos, y así fue levantando hasta que pudo hablar, no mucho, pero alguito y entonces le pregunté quien era yo y me dijo: María del Carmen. Ahí le pregunté que María del Carmen, que si era su sobrina o su nieta. Entonces me dijo con su voz dulce: María del Carmen, mi nieta, la del pueblo y me preguntó con quien había ido …

    Nada le dio para morir, solo que se le iba acortando el aliento…

    ———-

    Una niña que aun no había cumplido los 17 años sale del pueblo, para llegar a medianoche a un campo. Va con todo lo que considera necesario: remedios y comida y sabrá Dios cuantas estampitas santas y mágicas. Debe atravesar el río, caminar por senderos de tierra todo el trayecto, iluminada solamente con velas (en ese año, ni siquiera en Zaraza había iluminación eléctrica y ni de ningún otro tipo) y apenas llega se dedica a cuidar a su abuela y con qué decisión: lo primero que hace es ponerle una inyección de aceite alcanforado. La acompañaba su hermano José, de 18 años.

    Es muy poco para decir de ella. Pero tan pocas líneas me hacen el frío de su ausencia y la lloro escondido, fragmento de un algo, que se ha roto una vez más y que debo empatar. Después de todo, nos iremos todos, gota a gota haremos río destino y ella, cauce que era y será, verás crecer magnolias nuevas en su orilla.

  3. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    QUERIDOS AMIGOS:
    LOS RECUERDOS DE UNA MADRE SON LO MEJOR QUE GUARDA EL CORAZÓN, ALLÍ ESTAN LAS VIVENCIAS, LOS ENCANTOS, SU SENTIR, SUS MANOS, SU EXCELENTE LABOR DE MUJER MADRE. PODRIAMOS ESCRIBIR UN LIBRO ACERCA DE SUS OCHENTA Y DOS AÑOS EN ESTA TIERRA, DE COMO DE SUS OJOS MIRARON LA VIDA, EL ARTE Y SU FEMENEIDAD.
    DESDE EL CIELO OJALÁ NOS ESTÉ MIRANDO, O MEJOR ES QUE DUERMA RELAJADA HASTA QUE VAYA A SU ENCUENTRO. A VECES LA PIENSO Y LA TRAIGO EN MIS PASOS, OTRAS LA OLVIDO PARA SOÑAR CON SU JUVENTUD, ES QUE SIEMPRRE QUE LA SUEÑO ESTA JOVEN, PLENA DE VIGOROSIDAD, HERMOSA Y SONRIENTE, COMO SI JAMÁS HUBIESE ENVEJECIDO.
    NO DEJO DE RECORDAR TODA SU MÍSTICA PALABRA, TODA SU ETEREO CORAZÓN. DE ELLA IMITÉ ESCRIBIR UNA COMPOSICIÓN EN EL TERCER AÑO BÁSICO DEL COLEGIO, MI EMOCIÓN FUE TAN GRANDE QUE NO PUDE CONTENER LAS LÁGRIMAS, CREO QUE YA SE LOS CONTÉ EN UN POST MUY ANTIGUO.
    MAMÁ, DÓNDE ESTAN TUS OJOS DE CONTEMPLACIÓN, SEGURO ADMIRADA DE LA BELLEZA QUE NO PUEDES DESCRIBIR, LLENA DE LUZ HASTA LA TRANSPARENCIA.. TE AMO, TE AMARÉ;
    QUE DIOS ESTÉ CONTIGO Y SLAGA A TU ENCUENTRO EN CADA ALBORADA, Y TU CORRAS COMO UNA MUCHACHA ENAMORADA.
    UN BESO ENORME TE ENVÍA MI CORAZÓN.
    CON AMOR PURO TU HIJA BLANCA ESTELA.

  4. Celestino Gaitan dice:

    Siempre inicio cuando te escribo…
    …Amada Mora Torres,
    Como escribirlo de otro forma,
    si es exactamente como te escribo,como lo siento?
    Como no amar a mis hermanos,
    que como en esta ocasion,
    me han dejado sin palabras,
    pero intenso roci’o en en mi mirada
    y un suave masaje a mi corazon?
    Gracias Jose,
    Gracias Blanca Estela,
    Gracias a Tod@s por compartir.

    Hace dos años,
    que rezo en plural mi
    “Padres Nuestros”
    y mi Madre como siempre,
    esta’ con Nosotros y yo con ella.
    No se cuanto de padre hubo en mi Madre,
    Ni cuanto de madre hubo en mi Padre,
    Pero juntos y a pesar
    de las necesarias y grandes ausencias,
    y porque ellos cuplieron siempre con su deber.
    Ellos sera’n , esten donde esten,
    la Bru’jula nuestra y el Fiel de la balanza.

    Abrazos a Tod@s.

    Celestino Gaitan

  5. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Querido Celestino:
    Dime, quién no tuvo la mejor madre?…es triste, pero cierto, por ahí existen las que en total descordinación con su ser mas íntimo, y nada más que conectadas con su total locura y desesperación, huyeron, se marcharon lejos, como el deseo del humo disipado por el viento…corrieron muy lejos de sus hijos. La soledad y toda la humanidad contenida en los hombros de aquellos niños. Sus manitos alzadas arrojan gritos entretejidos de dolor por un guía para la travesía de la vida.
    Somos afortunados, bendecidos, por eso debemos dar gracias, por el crecimiento, descubrimiento y amor que hemos recibido del corazón valiente de nuestras madres, tanta alegría y belleza a la vez, todas las cosas verdaderas y valiosas que hoy flotan en un mar de recuerdos.

    Gracias >Mory< por traernos tantas historias llenas de magia, calor y sabiduría.

  6. Joise Morillo dice:

    Dulce y Diafana Mora

    Queridos amigos, disfrutar de lo que somos nos da una pausa en nuestro devenir incierto; en la medida que lo hagamos corrigiendo incertezas, mediante lo que nos han ensenado nuestros ancestros con sencilla sabiduria. Padre, madre -+ otros bienaventurados tambien- son los pilares de nuestra rutina, esos que fueron ta sencillos de lectura y letra. Empero, grandes de talento genuino, intuitivos y contemplativo de lo natural y, el yerro, propio del espiritu albedrio del individuo humano y su sesgo liberal.

    Son pues, las mas de las veces insuflados nuestros sentimientos por tan elevada categoria, aun humildes, pero no escuetos de prodigio, es normal quebrantar nuestra vanidad por efecto del orgullo que sintamos por lo inefable de quienes con bodad nos son mentores, a quienes llamariamos lumbreras en el horizonte, y/o agujas imanadas con la firme voluntad de guiarnos a siempre ser mejores; como hacia el norte, como hacia la luz.

    Os ama

    Joise

  7. benjadem alflorentin dice:

    las 2 obras mas conocidas d Almafuerte

    ¡AVANTI!

    Si te postran diez veces, te levantas
    otras diez, otras cien, otras quinientas:
    no han de ser tus caídas tan violentas
    ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
    Con el hambre genial con que las plantas
    asimilan el humus avarientas,
    deglutiendo el rencor de las afrentas
    se formaron los santos y las santas.
    Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
    nada más necesita la criatura,
    y en cualquier infeliz se me figura
    que se mellan los garfios de la suerte . . .
    ¡Todos los incurables tienen cura
    cinco segundos antes de su muerte!

    ¡PIU AVANTI!

    No te des por vencido, ni aun vencido,
    no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
    trémulo de pavor, piénsate bravo,
    y arremete feroz, ya mal herido.
    Ten el tesón del clavo enmohecido
    que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
    no la cobarde estupidez del pavo
    que amaina su plumaje al primer ruido.
    Procede como Dios que nunca llora;
    o como Lucifer, que nunca reza;
    o como el robledal, cuya grandeza
    necesita del agua y no la implora…
    Que muerda y vocifere vengadora,
    ya rodando en el polvo, tu cabeza!

    es preciso recordar q su madre murió a los cuando tenía 3 años y su padre lo abandonó a cuando tenía 5; deambuló en hogares d familiares y vecinos xq nadie podía o qería criarlo. a los 7 años qeda con una tía muy pobre q trató d mandarlo a la escuela pero no siempre tenía ropa o la posibilidad d tener los mínimos útiles escolares, un lápiz o un cuaderno, x lo q a los 15 años y habiendo cursado sólo cuatro grados del primario, gracias a su pasión x el estudio, el director d la escuela lo contrata como ayudante para q pueda sobrevivir y estar junto a los libros q amaba. Su otra pasíon era la vida política del país. Tuvo un breve período d “prosperidad” siendo ministro d Educación d Sarmiento, pero como no concordaba con muchas d sus ideas drásticas, fué depuesto pronto, debido a su poesía militante, su poesía llena d sangre hirviente ante las injusticias y ante la falta d planes serios d educación (aún del propio Sarmiento). Cuando no tiene lugar en Capital y sus “amigos” lo olvidan, se va para el campo a ejercer como maestro rural x amor a la educación del pueblo, ejerce ad honorem organizando escuelas improvisadas en ranchos abandonados a cambio d comida (a veces), alentando las virtudes morales en los niños como si fuesen sus propios hijos. En 1896 las intrigas políticas entre los oficialistas conservadores y opositores, hacen q le sea prohibido enseñar a leer y escribir a los chicos xq no tiene un “Título habilitante”, Logró sobrevivir gracias a su actividad como periodista independiente.
    Siempre luchó contra la burocraciay jamás fué genuflexo ante los genocidas como borges lo hizo con Pinochet y Massera.
    El mayor defecto d Almafuerte (nacido en San Justo -La Matanza- la ciudad en q vivo desde hace 41 años ) es precisamente su mayor virtud: ser sincero, ser simple, ser apasionado, y amar a la humanidad. Esos eran sus parámetros d vida, apreciar mas el contenido q el envase.



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