Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Internet, y el tiempo

Ay, el tiempo (La estructura del tiempo y los viajes temporales), qué cosa tan larga y tan corta a la vez (La vejez: el último poema), qué cosa tan negra y tan blanca… (El Humanismo: de la oscuridad a la luz).

Recordaba lo que había escrito hacía años (La mujer mayor de 40 años):

Me llamo sombra o no me pongan nombre,

yo

alzo un fósforo en la oscuridad, como una flor, lo enciendo,

por un momento su fulgor ilumina mi tumba y apagándose

cae su negra cabeza, que fue fuego.

Lo que he visto

fue blanco.

¿Cómo había pasado que ella había llegado hasta allí,  y que ahora era vieja, calma, arrugada, de ojos sin luz? (La vejez es “curable”).

Que ella, tan luego, que había rehecho el arcoiris después de destejerlo (Tres aristas de lo humano en la poesía de Goethe), que había inventado un modo nuevo y eterno de poesía, que había sido alabada por los mejores poetas desde su infancia, tanto por su poesía como por su belleza, ella, ahora, fuera tan solo esto, algo así como una sobra de comida, una pluma que el viento lleva o la tierra que el vientito levanta sobre las plantaciones de tomates… (Ejercicios en la vejez).

Así fue

Primero estaba con su marido en un departamento en una ciudad grande, de nombre fabuloso, de leyenda sin fin: Buenos Aires.

Y aunque el Etna entrara en erupción, y hubiera terremotos en España, nada importaba.

En esa casa de Buenos Aires

En esa casa tampoco importa el nombre de ninguno de los dos que la habitan, al menos cuando no se hablan.

En este momento, cuando entra la primera luz, él está durmiendo en su habitación, sobre la cama grande. Ella en la suya, frente a la primera -ambos cuartos tienen las puertas completamente abiertas, como siempre- está también sobre la cama, la suya de una plaza, escribiendo, recostada sobre la almohada.

El hombre oye el movimiento, la tos, el bostezo, el desperezarse de ella, que ha despertado y que escribe como siempre.

Ahora él se desplaza, cruza frente a su puerta para ir al baño, la mira, la saluda, abre la ducha en el baño, es posible escuchar caer el agua sobre su cuerpo.

Ay!, dice ella en medio de sus delirios cada vez más poéticos -cuenta Jung (La Sincronía y la Neurociencia Aplicada) que a medida que se volvía más loca, una pobre mujer sin la menor lectura decía, inventaba, la mejor poesía-, ay, dice ella, si existiera la sombra de un edén, sólo esa mitad del paraíso prometido por visiones, aunque sea presentado en láminas de cobre… Porque antes el llegar -y sabemos todos a qué nos referimos con llegar, y adónde es llegar-, el llegar parecía lejano, y además el llegar tenía sus pronósticos:

uno estaba tallado como una piedra por un orfebre sabio,

uno daba sus labios y sus mejillas de jazmín a una idea gloriosa,

uno pensaba que se acostaría en su último lecho o directamente en el ataúd

y un murmullo de viento congelado detrás comentaría

su juventud, su hermosura, las historias de amor segadas al nacer.

El tiempo puede vencerse por escrito

No sólo lo saben los poetas, los escritores, los maniáticos grafomaníacos; cualquiera que se respete, actualmente, joven o viejo, sabe que puede escribir sus ideas en alguna parte sin que nadie se burle. Para eso está Internet, ¡Viva Internet!

Viva Internet que nos hace para siempre jóvenes, para siempre importantes, para siempre números de una ecuación de las más bellas que ha inventado Dios.

Escriba en cualquier lugar de la red lo que a usted le parezca importante; lo importante es que es posible que, importante o no, lo que usted escribió perdure por mucho tiempo.

Con lo cual a cada uno de nosotros internet nos da una especie de sobrevida, esa sobrevida reservada antes a los grandes artistas -artistas que de serlo tanto se hicieron populares, como Shakespeare o Rembrandt.

Quiero ser los claroscuros de Rembrandt, las palabras de Shakespeare, y lo soy. Toda yo se mezcla en el océano, en este mar grandioso, con las imágenes de ellos y de ustedes, por eso, como dice una grande, y una grande hasta en el sentido de ser libélula o luciérnaga, soy la señora de las mil imágenes: gracias Judith Mora.

Otro lamento

Lamento tanto que haya muerto Steve Jobs  (Historia de Hotmail y Microsoft), que dio tanto para que los que tenemos ganas de hacer alguna cosa, y nos esforzamos porque salga bien, tengamos público, aun virtual.

Steve Jobs seguro va a ser un ejemplo de que nunca se muere en Internet; siempre lo encontraremos, joven o maduro, según en qué lugar tengamos ganas de encontrarlo.

Y los saludo desde mis pequeños canteros beneficiados por la primavera con mucho sol… lástima que nos pasamos esperando la lluvia.

Mora

Editorial, Monografias

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Comentarios

7 respuestas a “Internet, y el tiempo”
  1. Jose Itriago dice:

    Cuando estamos rodeados de montañas, sin lejanías azules y violetas, sino de puros verdes, se marcan los planos con carácter. Cada uno expresa con vigor su guión. Hasta los verdes más claros dejan oír su voz inconfundible. No hay máquinas, teléfonos o equipos; ni siquiera se sueña con Internet, Soy yo conmigo y nada más. No puedo vencer el tiempo por escrito, ni tampoco puedo ser los claroscuros de Rembrandt ni las palabras de Shakespeare.

    Empiezo a ascender indefinidamente la ladera del extremo occidental, dejando atrás un riachuelo que viene de un ojo de agua mimetizado con el tronco de un roble. Ascender por ascender, sin ningún objetivo claro. Debe haberlo, pero es imposible pensarlo y menos con lo fatigoso que se hace el ascenso. No obstante, intuyo que es una forma de reafirmar la conciencia de pertenencia a la tierra, al trabajo por hacerla parte de la vida cotidiana, de reafirmarnos en ella. Si llegara a pensar que no tiene objeto alguno, que me hubiera podido quedar bajo la sombra, adormecido por el rumor del agua, o quizás dentro de la casa, en un chinchorro, con la mente perdida en quién sabe qué recuerdo, qué asociación extraña entre el paisaje y el camino en que me perdí, sería muy difícil emprender la tarea de sobrevivir, esa que me encomendé y que me llevó al escenario de las grandes montañas.

    La sombra, exageradamente alargada hacia abajo, como amarrándose; el cuerpo, inclinado hacia delante, la espalda paralela a la ladera, la vista clavada en el monte corto, analizando cada piedra y los hormigueros del camino.

    Me imaginé a mi mismo visto desde lejos, desde una perspectiva que me reducía a un pequeño promontorio, un terrón quizás, pero parte de la montaña y luego, me acerqué para descubrirme sudoroso, jadeante, una extensión transitoria, apenas comparable con los animales que pastan agradecidos, tranquilos. Es un ejercicio mental que repetí innumerables veces hasta crear una continuidad de escenas, como una película, cada cuadro con un metro más ascendido. Pero una película donde me pude reinventar: una mitad real, donde cualquiera me puede dar la mano, donde contamos historias lejanas de la familia, comemos y bebemos juntos y podemos compartir aromas y visiones, una vida de cercanías; la otra, imaginada o quizás mejor, formada por los éxitos y fracasos, pero tan lejanos que ya no tienen interés sino para uno mismo, que entran limados y fundidos en un algo extraño, otro yo quizás, como dice Mora, tallado como una piedra por un orfebre sabio.

    Al unir ambas caras, hice una historia nueva de mi vida sin que nadie se percatara del cambio, ni yo mismo, que cansado, ya no estoy para descubrir las variaciones sutiles que introduzco con una sonrisa oportuna, una mirada, un roce. Ya no estoy seguro qué vida es más real, pero sigo ascendiendo, metro a metro: la fatiga es un premio, es el silencio interno.

  2. Joise Morillo dice:

    Linda vuestra observación, saludos querida Mora.

    Reconozco lo que llamáis tiempo, como la relación momento espacio, tal que se refiere a la tierra, veinticuatro horas no es más que una rotación de la Tierra, respecto a un punto extremo del radio (Z) que crece en progresión geométrica como tangente a una circunferencia o meridiano, siendo su longitud más alta en el punto de interferencia con el Ecuador y su punto cero en el polo norte o, viceversa, según la accisa o la ordenada en función trigonométrica.

    Einstein con su teoría de la relatividad descubrió que manteniendo un movimiento acelerado relativo al espacio se anularía lo llamado tiempo.

    Hay otras teorías modernas, que refutan esto.

    Pues bien, en el sentido primeramente mencionado al abandonar la esfera terráquea el llamado tiempo no vale nada.

    Prosa, Musa, Loza

    Regodeaos hermanos, regodeaos musa,
    Regodeaos de sublime estética, mientras;
    En mis manos,
    Tremulosa se expande lúdica fusa.

    Alabando vuestra prosa
    Concluyente con delicias
    amor a toda cosa
    Aun valiente, aun hermosa.

    Coqueteando con la vida, pues, contento
    A la postre vuestros despojos
    Lo adornaría una loza.

    ¿orgullo? ¿virtud?
    No importe, os trasciende,
    Tal que fuiste lumbreras, candiles y, rosas.

    norte ascendente, estirpe, abolengo
    Digno vástago concluido
    lo bello, lo garbo.

    los predios destacados
    ¿Indulgencia? ¡No os falte!
    en tanto,
    ¡En vuestro suelo, con firmeza muchos pies seran posados!

    Que hiciste bueno para vos principalmente y, para otros a la vez, tiene más valor que cualquier concepto material con la inherente forma ponderable por definición fiduciaria.

    Ejemplo de valor la solidaridad.

    Nadie es eterno para preocuparse por lo que dejo de hacer en vida, menos por la muerte.

    Os ama
    Joise

  3. Teodoro Guerrero Salas dice:

    No pasar por alto las consideraciones del tiempo, siempre el tiempo está con nosotros, en muchas ocasiones suele ser nuestro gran aliado y en otras nuestro enemigo, siempre marcha inexorablemente, quisiéramos detenerlo al antojo para jugar con él y colocarlo a nuestra conveniencia, pero este no lo permite. El tiempo, cuando lo disfruramos a plenitud se nos pasa volando y cuando estamos agobiados por problemas puede hacerse muy largo, hacernos incomodar y pensar que no nos dará pausa para alcanzar nuestros objetivos, es decir un tiempo interminable, agotador y desviador del control de las emociones, por lo tanto trastoca anímicamente.
    El tiempo en INTERNET, marcha vertiginosamente, es tan vasta la temática que el tiempo limita la búsqueda de un infinitud de elementos que uno quisiera indagar, sobre todo de cultura general, hay quienes se entretienen y lo pasan en nimiedades, que también las hay, pero beber el nectar del complejo mundo del conocimiento, el tiempo se queda corto, es decir puede dejar de ser nuestro aliado y convertirse en enemigo. Tal vez se nos va la vida y no alcanzamos a plenitud contar las ramas que diminutamente están dentro del aparatico que nos permite viajar por el mundo.
    Fraternales saludos a todos y todas quienes plasman con sus comentarios el libre pensar y sentir.

  4. Teodoro Guerrero Salas dice:

    Descifrar o enaltecer el tiempo literalmente, también inspira a quienes usan la literatura y sus diversos géneros para exaltar su bondades o para ubicarlo dentro de una dimensión de la naturaleza humana, o para significar el viajar de los destellos que con sus fuerzas luminosas, sepultan la oscuridad de la noche, para que brille la luz del padre madre sol, o la luna con su fulgor abre caminos de luz en la oscura noche.
    La luna llena de los marineros, que les sirve de guia o brújula cuando la noche les arropa en las inmensidades de los oceános. Aquí el tiempo cuenta y se hace muy intenso. Pero la certeza es que el tiempo avanza, aun pareciendo un minuto toda una eternidad, pero como creo atinó el gran poeta de la rima Gustavo Adolfo Becker: Al brillar un relámpago nacemos y aún en su fulgor morimos, que corta es la vida… Lo tengo así en mi memoria, lo poco que pude retener.
    Esa connotación nos da una medida del tiempo en relación con nestra corta existencia.

  5. Júdith Mora V dice:

    Morita
    te voy a responder como diría en su tiempo mi padre: “Gracias las que te adornan” :) y grande? noooo jajajaja nada de eso, chiquitita como las libélulas, eso si, veloz, e iluminada como la luciérnaga jejejeje… y bueno, gracias mi hermosa amiga.

    Internet, ah! se ha convertido en una de mis mayores diversiones, especialmente en este país que cada vez nos retiene más en casa, entre el hampa y la carestía, pues… Y si, es cierto, internet te permite incluso desnudarte, ser abiertamente tú -bueno, no es que yo tenga problemas para serlo, realmente, soy más abierta que libro de escuela jeje- conocer gente maravillosa, otras un tanto raras y conflictuadas jaja; te permite ser poeta una vez, educadora otra, infantil, seria, altiva humilde y hasta coja; te permite hasta enamorarte, y de verdad, porque qué manera de ser fiel si no te ves la cara, o de amar sin haber sentido la piel -aunque claro que no por mucho jajaja- Pero internet además te permite mantener la misma foto jajajajaja, para que no se te noten esas cositas que provocan emisiones de juicios, en mi caso lo hago para evitarle a mis amistades el verse en la necesidad de la crítica y caer en eso tan feo que es juzgar jajaja…

    Este tema me ha hecho pensar, si Oscar Wilde hubiera tenido internet ¿Cómo habría sido la trama de El Retrato de Dorian Gray? jejeje.

    Tengo unos cinco mensajes, privados, de alguien especial, guardados a ex profeso… no sé, a veces creo que soy medio macabra, porque sólo me torturan, me hacen pasar por mil de sensaciones, a veces lloro cuando los leo, a veces me da rabia, a veces sólo tristeza, a veces me río, siempre extraño, pero siempre, así mismo, estarán ahí, siempre, revivirán ese día en específico, como si fuera hoy, hay unos que me llenan el alma, otros que me la vacían… pero como escribiera en uno de mis poemas, “tengo el tiempo del mundo y el mundo suspendido en ese tiempo”.

    Eso es otro, mis poemas, mi blog permanecerá en internet, a menos que lo borre, cosa que no creo haga, pero ahí quedará, y permitirá que a lo mejor en 20 años, una chica de 25 lea y se sienta reflejada, entonces, a pesar del tiempo, estaré ahí, en ella, en su corazón, en su alma…

    De la misma forma creo que permaneceremos en nosotros, al menos sé que ustedes en mi; a veces he retomado temas viejos de este espacio, en especial algunos en donde escribía la cofradía completa, y una lágrima alegra mi existencia… internet y el tiempo, todo un tema.

    Te quiero Morita, grande, no importa quién seas qué día, todas me encantas jeje…

    Besito alados y perfumados con azahar a tod@s, en el tiempo y en la distancia… viva internet
    Jud.-
    <3

  6. Júdith Mora V dice:

    Les voy a dejar un tema, que siempre digo es “mi soundtrack de vida” y que así permanecerá en el tiempo, gracias a internet jeje… disfrútenla :)

    http://www.youtube.com/watch?v=KEJa_VgpIAc

  7. benjadem alflorentin dice:

    El tiempo, ¿hay algo mas subjetivo q el tiempo?
    1 minuto d sufrimiento es tan eterno como efímero es 1 minuto q gozo.
    Además es multiubícuo y superponible; basta mirar al cielo y pensar q estamos viendo infinitas imágenes del pasado; (pasado para nuestro presente aunqe presente para sí mismas en éste punto del universo).
    X ej. Alnitak, Alnilam y Mintaka, o sea las 3 marías o el cinturón de Orión, nos muestran imágenes de 1340, 800 y 915 años d antigüedad, conviviendo simultáneamente en nuestra mirada.
    El tiempo es, al fin, un simple sistema para determinar nuestra “trayectoria” en el plano d la existencia tridimensional.
    Es tan raro, y tan compleja la idea del tiempo q provoca al sentido común, pues en física cuántica se dá el caso del tiempo negativo, q no implica “retroceso” o viaje al pasado, sino otra dimensión en q se manifiesta, lo q llamamos tiempo, para las partículas subatómicas; lo mismo q el espacio, ya q para algunas d éstas partículas “su” círculo mide 720°..

    con respecto a Steve Jobs prefiero citar a Pablo Rieznik, profesor d la UBA.
    Notarás la “extraña similitud” con la historia de Bill Gates.

    Steve Jobs y la manzana podrida

    Lo que guía a la ciencia es el criterio de la verdad; la técnica, en cambio, se orienta según el criterio del éxito o la eficacia. Así avanzó el hombre desde que se convirtió en un animal que fabrica herramientas -un signo distintivo de la especie. En el capitalismo moderno, sin embargo, el criterio del éxito se mide en términos de beneficio y lucro, ocultando normalmente su contrapartida en términos de miseria y degradación de la vida humana. Es lo que hay que tener en cuenta al evaluar el legado del recientemente fallecido Steve Jobs, uno de los grandes personajes de nuestro tiempo. Jobs ha quedado consagrado como el inventor de la PC, que convirtió un aparato para expertos en un instrumento de uso personal, con el alcance que hoy le conocemos. También del teléfono “inteligente” (Ipod) y de la eventual combinación de ambos en la moderna tableta “electrónica” (Ipad), una suerte de máquina universal, a la que un dedo puede manejar como celular, computadora, álbum de música, cámara fotográfica, biblioteca, reservorio de los juegos más diversos, etc.

    El lado oscuro

    Ninguna biografía ha soslayado el hecho de que Jobs, un niño pobre entregado por sus padres en adopción, convirtió su empresa personal en un descomunal imperio empresario, esparcido por el mundo entero. Apple, tal el nombre de la corporación, nació en 1976 en el taller montado en el garaje de su casa; hoy es un gigantesco negocio con un valor comparable al producto bruto argentino, del orden de los 400.000 millones de dólares. Jobs aparece así como un nuevo ícono del “sueño norteamericano”, del país que permite que cualquier hombre no tenga límites para hacerse a sí mismo (“self made man”). Una reivindicación que suena agónica en el momento en que 50 millones de norteamericanos dependen de la ayuda estatal para… comer, en el que la nación se hunde en la crisis más profunda de su historia y las manifestaciones de los “indignados” ponen en acto las denuncias de la farsa del… “sueño norteamericano”.

    Casi nadie ha recordado, en cambio, que el imperio de Jobs, como todo imperio capitalista, se basaba en la explotación de la fuerza de trabajo: el año pasado, Apple fue denunciada porque sus filiales en China (que reúnen establecimientos en los cuales se concentran 400.000 empleados -sí, 400.000-) batían todos los récords en materia de trabajo esclavo y eran investigadas por la ola de suicidios que se extendía entre su personal -agobiado por una labor sólo interrumpida para alimentarse y dormir, por un sueldo de 500 pesos por mes y bajo una disciplina dictatorial. Las empresas que fabrican los millones de aparatos informáticos de Apple figuran al tope, además, en el ranking de las destructoras del medio ambiente. Los multiplicados ditirambos sobre Jobs nos informan que el hombre, sin embargo, era un afiliado del progresismo yanqui, y que en sus tiernos años de juventud se supone que fue pareja de Joan Baez y admirador de Bob Dylan. Jobs, entonces, como la luna, tenía un lado oscuro, pero muy obvio para el que lo quiera ver, un signo muy claro de todo “progresismo” de gran capitalista. Sí, Jobs y Obama eran muy amigos.

    Una de piratas

    Como diseñador con un genio particular, Jobs supo rodearse de los mejores talentos desde un principio, cuando el que aportaba lo mejor en el mentado garaje era su socio, el ingeniero electrónico Stephen Wozniak, que posteriormente se apartó del negocio de Apple. Todos los avances de la producción tecnológica de Apple tuvieron como base no la investigación desarrollada por Jobs, sino la que en su momento se desarrolló en algunas universidades norteamericanas como Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts en la década del ’60. Un conocido documental sobre el origen de las empresas en la cuales nació la industria de la computadora tenía, por eso, el sugestivo título de “Piratas del Sillicon Valley” (el lugar donde se radicó y desarrolló el negocio informático). No está mal que se lo considere como uno de los mayores innovadores tecnológicos de la época, si se despoja al concepto de innovación del halo que encubre su definición literal: “Adaptación o modificación de un producto para colocarlo en el mercado”. Cuando el producto científico se convierte en mercancía, está sometido a las generales de la ley: no sólo se puede comprar o vender, sino también robar o adulterar.

    La “innovación” conlleva un monopolio que al mismo tiempo paraliza el progreso técnico, su difusión y aplicación al servicio del bienestar humano. Todos los programas que sirven para poner en marcha los dispositivos digitales de Apple están “patentados” -es decir, privatizados. Pero un “programa” es, en definitiva, una serie de secuencias de operaciones y cálculos matemáticos, que son sustraídos de la posibilidad de su utilización por la comunidad científica, de especialistas y usuarios.

    La tesis de que con la difusión universal de los productos comercializados a partir de la iniciativa de Jobs hemos ganado en “libertad” y posibilidades “individuales”, porque pone a disposición de millones una tecnología que se manejaba en el ámbito de los especialistas, es simplemente un verso. Los defensores del “software libre” han puesto de relieve el carácter dictatorial del monopolio de los Steve Jobs, con costos millonarios sobre productos que deberían ser patrimonio de todos. Esto, sin mencionar su rol como fuente de carestía para el ciudadano común, de embrutecimiento para los “analfabetos” digitales, de negocios y subsidios recontramillonarios para el “big bussiness” de la informática. Bajo el control de los servicios de seguridad, los Iphones de Jobs se han transformado, además, en la posibilidad de establecer, no un universo de hombres libres, sino un “Gran Hermano” que controla la comunicación y la ubicación de cada uno de nosotros.

    Patentes y más patentes

    Si en la época de Newton el patentamiento se hubiera desarrollado a los límites que hoy conocemos, la fórmula de la ley de la gravedad sería… privada. Y estamos hablando de ciencia, no de técnica de programación. Jobs, en cambio, ha dejado a Apple con más de trescientas patentes. Aun así no sabe si esto le asegurará una sobrevida tranquila frente a los monopolios rivales, porque ahora se ha desarrollado lo que un comentarista denominó recientemente una “loca carrera de patentes”, que inunda los estrados judiciales de diversos países. El carácter parasitario de este asunto se revela en el comentario de un analista de la industria que afirma que, si las cosas siguen así, las empresas como Apple (o Google o Samsung y otras) tendrán entre sus empleados más “abogados que ingenieros”.

    Se ha comparado con cierta razón a Jobs con Edison, que se mantiene al tope de los “patentadores” yanquis de todos los tiempos, omitiendo que don Thomas Alva es conocido porque su oficio también fue su estafa: no inventó la bombilla eléctrica ni el fonógrafo, ni el proyector de cine, para citar algunos de sus “logros” más conocidos. Eso sí: los “patentó”. Los obituarios de Jobs también lo comparan con Henry Ford. En este caso, se olvidan de su carácter como notorio fascista y antisemita. La pretensión generalizada de los obituaristas de que Jobs y Apple representan un capitalismo honesto, innovador y productivo, diverso del que se viene abajo con la bancarrota de los bancos es, por lo tanto, un invento. Nada más que una fuga hacia adelante frente a la barbarie de un capitalismo en estado de descomposición, que los negocios de Steve Jobs no pudieron dejar de reflejar. Apple, la manzana de Jobs, no era muy saludable.

    Pablo Rieznik



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