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por Mora Torres

 

Se puede escribir poesía después de Auschwitz

Yo no sé mucho (RAWLS: EL VELO DE IGNORANCIA), pero he leído repetidas veces que “no se puede escribir poesía después de Auschwitz” (El intelectual superfluo), según Theodor Adorno (Theodor Wiesengrund Adorno: Sobre Literatura). Este pensador era un judío que había sobrevivido a los nazis (Memoria y reconciliación: La Iglesia y las culpas del pasado), no como Walter Benjamin, que murió tratando de salvarse, o que no quiso salvarse como Adorno para no sentir la misma culpa (Feuerhelder: Homenaje a Walter Benjamin).

Adorno se había cambiado el apellido mucho antes de la segunda guerra (La Segunda Guerra Mundial): de nacimiento era judío alemán, pero su madre pertenecía a una elegante burguesía, por lo que prefirió autotitularse “Adorno”, y quizás esto lo salvó del mayor Asesinato de la Historia (Historia del siglo XX - Historia universal contemporánea).

Fue un filósofo espléndido y un interpretador de su tiempo -según los que saben más que yo (El siglo XX y la producción armamentista mundial)-, y es más, se arrepintió alguna vez de haber “decidido” que… no era posible seguir escribiendo poesía. Pero su frase menos feliz fue recogida por varias generaciones que decidieron en cierto modo la inutilidad de la poesía y cuyas consecuencias están presentes.

La consecuencia de que ya no se lea poesía parece intrascendente; la consecuencia de que los poetas traten de ocultar sus poemas e intenten novelas y cuentos, ensayos o alguna forma de prosa, también.

Más allá de que el clima de la época influye en el espíritu, en cualquier espíritu humano, se me da por pensar que si la gente estuviera leyendo la tan inútil poesía estaría más calma; que si la gente aunque fuera tratara de competir por ser el mejor poeta, dejaría de competir por ser el mejor armado para la guerra. Es decir, las flaquezas de la especie se resolverían de un modo más humano.

En realidad, no sé qué contestarle a Adorno, ¿cómo justifico mi sí se debe?

Pero sucede que el gran Theodor Adorno tampoco justificó su no se debe o no se puede, ya no me acuerdo pero es casi lo mismo.

Y hay otra justificación que, confieso, me pone tan orgullosa como un pavo real: ustedes, todos, los que participan de este blog, escriben poesía. Y son muchos.

La medida del vaso de plata

¿Pero qué es un poeta?

Los poetas son lo que queda de un hombre

o un poeta es nada, un paquete envuelto en papel de diario

que resplandece bajo la luna

con las reliquias de su crimen,

alguien que viaja solitario por los escombros

y alguien que se atreve a callar en medio de su canto

hechizado por la serpiente de la forma

o por la selva del caos:

alguien sin nadie, pero sobre todo

un alborotador, un vociferador de novedades

donde la novedad es la palabra

y donde la descubre en cada hueco,

cada mañana en cada hueco,

cada mañana primorosamente;

un poeta es alguien que abrió la heladera al levantarse

para controlar que no lo hubieran robado su ración,

que se lavó las manos con cuidado

después de aplicarle pesticida al jazmín del balcón,

miró al gato

y también se maquilló ante el espejo,

el espejo que para los poetas guarda tantos milagros

esta vez, y como casi siempre, sirvió de espejo personal.

Es que se ignora

que los poetas no tienen un alma para todos los días

como un paraguas hecho de mariposas

desplegable en cualquier ocasión;

a menudo sucede

que la más catastrófica belleza

de la fábula del mundo

transcurre ante sus ojos ciegos de ciego

y que los poetas suelen amar por encima de todo encanto o razón

es el eco muy propio de su voz,

su propia voz,

doliente.

Pero cuando alguno levante el campamento,

arme su carpa, su fuego y el sol de noche

para todas las noches de cada uno

cuando, además de vagar como el viento del norte

en procura de una mesa desocupada en un café

para transmitir a otro poeta su señal de destino

busque

aquella luz que tiene corazón, que está tramada abajo del vocablo,

y encuentre,

cuando alguno sacuda las viejas sábanas de innumerable insomnio del planeta

que diga

con sencillez, de nuevo,

amor o claridad o deseo

o temor de la muerte.

Envío

Gracias a todos, y gracias, muchas gracias José…

Mora

Editorial, Monografias

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Comentarios

17 respuestas a “Se puede escribir poesía después de Auschwitz”
  1. Jose Itriago dice:

    Fatiga tratar de interpretar el diálogo del agua con las piedras. Seguramente tienen ideas muy propias, de hondos pasados y futuros seguros, pero sus mensajes son “de pasada”, como decíamos antes cuando alguien en una procesión del Nazareno de San Pablo o una protesta contra el gobierno o una marcha de ese mismo gobierno, nos decía algo y seguía su camino. En ese momento era difícil entender qué nos dijo la amada, rodeada de su familia, en plena y maravillosa procesión: quizás fue un “te quiero” bendecido, o un “hoy no” o quizás, “cuando termine la procesión”. O lo que nos dijo el compañero en su precipitada carrera, quizás una denuncia, un “sígueme que estamos rodeados” o un optimista “ahora si los jodimos”. O quizás, ante la sorpresa de encontrar al amigo con pancartas del gobierno, parece que nos dijo algo como “tuve que hacerlo” o “no se lo cuentes a Alejandra” o “jódete cabrón”. No se está seguro porque todo transcurre, uno es el estático, que se sorprende porque se da cuenta que le están diciendo algo y empieza a entender cuando ya quienes hablan están terminando de decir. Así pasa con el agua y las piedras.

    El agua murmura sobre la piedra y día a día, siglo a siglo, la va redondeando, sobando con amor, preparando, para hacerle revelaciones cada vez más trascendentales, irrepetibles. Como sabe que la piedra piensa piedra, con lentitud secular, prepara cada sílaba en corrientes que se miden en kilómetros o meses o quizás años, y las va soltando una a una, hilvanándolas, conectándolas, para llegar al sentido final que quizás conoce de siempre pero lo mantiene guardado como el más preciado tesoro en la inexpugnable caja fuerte de los arcanos. A veces las piedras, sobre todo las menores, se conmocionan con las revelaciones y chocan entre ellas, tratando de compartir o quizás de recuperar su calma piedra deshaciéndose del conocimiento adquirido, sin saber que ya no es posible. No será en el estallido de un choque de piedras de río donde se pueda transmitir que hace más de 2000 años crucificaron a un justo por amar a los hombres y después olvidarse de ello. Pero si son piedras de cavernas, pedernales, el estallido podría hacer algún fuego de esos que jamás se extinguen. Alimentados por los cuerpos inocentes de las inquisiciones, de antes, de Auschiwitz y después de Auschwitz, cuerpos tizones, ilusiones, esperanzas en el humo que se pierde hasta confundirse con las nubes de tormentas, para regar las más dulces flores, los más recios árboles. Y entonces surge como cosa natural la poesía después de tanto horror, inocente poesía de bella música, que no imagina haber sido alimentada por las llamas del espanto, del grado sumo de la bestialidad a que alcanza el hombre.

    No sé si después o en pleno auge de Auschwitz, Messiaen, prisionero de guerra, compuso su «Quatuor pour la fin du temps» para los cuatro instrumentos disponibles en la carcel: piano, violín, violonchelo y clarinete. La obra fue estrenada por Messiaen y sus amigos prisioneros ante una audiencia de prisioneros y vigilantes: florecieron las piedras y los corazones de los más crueles quizás recordaron el olor del pan recién horneado; después de Auscwitz, Górecki escribe su tercera sinfonía conocida como “Sinfonía de las lamentaciones”; el segundo movimiento, lento y largo, tranquilísimo, contiene palabras escritas en el muro de una prisión de la Gestapo en Zakopane. En ellas, su autora la niña Helena Blazusiak pide la intercesión de la Virgen María, oración que también ascendió a los cielos hecha humo y cada una de sus partículas fueron regadas en el mundo entero, en un intento fallido de hacernos mejores. Tenían, las cenizas, que habernos cubierto a todos y a todo para que despertara un poco de amor. Su poesía/oración dice así (la incluida por Gorecky en su tercera sinfonía)

    “No, Madre, Madre no llores
    Madre no llores
    La más casta, Reina de los Cielos
    Protégeme siempre
    Madre, Madre, Madre Protégeme siempre
    Ave Maria”

    Por eso busco el río y cuando entro en él no trato de entender su transcurrir, sino percibir el roce, masaje cariñoso, abrazo afectuoso, que ejerce sobre nosotros. Tendemos a dejarnos llevar para buscar uno de los sueños, de los miles que surcan, que tenga algún significado gratificador, aun a sabiendas que no lo hay, que no lo tiene, pero seguimos esperando que se revele como arcoíris, o cascada o como un pez de plata que casi nos roza, que revolotea dibujando signos incomprensibles a los cuales, de todas maneras, nos aferramos porque son poesía que debemos interpretar.

    Y copio a la madre silesiana que busca a su hijo muerto en la guerra (Canto incluido en el tercer movimiento de la misma sinfonía No. 3 de Gorecky) la última estrofa:

    “Y ustedes, pequeñas flores de Dios
    florezcan por todas partes
    para que mi hijo
    pueda dormir felizmente.”

    En mi río, que me llevará inexorablemente al final de mis breves días, antes hundía mi mano en la arena y la sacaba a puñados, para moverla, para obligarla a cambiar su secular vida y empezar, otra vez. Era ese mi río: el que entendía de rumores suaves. Ya a mis años empiezo a oír los rápidos y los saltos de agua, como latidos de un corazón asustado, pero entregado a su destino de llegar y ahora percibo que cada vez la arena es más escasa . Poco a poco desaparece, mientras pierdo dónde o qué asir. Quizás una pequeña piedra que lanzo bien lejos, hacia adelante, para que me preceda y para tratar, otra vez, de encontrarla en el lecho común, río vida y río muerte, lo que de antemano sé que es casi imposible. Pero existe un parte en un millón de que la encuentre. Ya me sé sus contornos: en ese brevísimo instante del primer encuentro aprendí todas sus curvas e imperfecciones. Fue un momento bello, lleno de ternuras y caricias aterciopeladas por fricciones sobre fricciones. Aun cuando no la encuentre nunca más, ya es también mía, sin importar la voluntad del río, que la cuenta entre sus pertenencias.

    Así he dejado piedra tras piedra en mi curso. Cada una, con sus tiempos de piedra, terminará de oír las urgencias del agua. Es muy fatigoso seguirles la conversación. Los seres humanos carecemos de paciencia. Después de todo, a lo sumo, unos pocos serán centenarios. No podemos dedicar toda una vida para entender las escasas palabras que dirá el río. Para él, el tiempo es una metáfora sideral. Pero con los años empecé a creer que también el agua y las piedras me están diciendo algo, en otro código, más simple, más breve, tanto que no estoy seguro de entenderlo. Es como después de Auschwitz pedir que las florecillas hagan un manto para que los justos descansen en paz y es un deseo infinito que me inviten a acompañarlos, pero una gran temor que no lo hagan y quedar circulando en el río de la nada.

    Creo haber reconocido algunas de las piedras que he ido lanzando siguiendo su contorno con mis pies, pero después, al tratar de recuperarlas, las he perdido. En el lecho he ido haciendo un collar de vida con superficies pulimentadas y grietas, que podría describir mi trayectoria en toda su longitud, mas es lo que menos deseo. Es agradable narrar las redondeces, la tersura de los cantos rodados, pero no puedo saltarme las grietas. Tendría que narrarlas también y no creo tener fuerza para tanto.

  2. benjadem alflorentin dice:

    Hola Mora, la mejor respuesta a la “sentencia” d Adorno, está dada x un verdadero sobreviviente d Auschwitz, el italiano Primo Levi.
    hé aqí su poesía escrita en 1947 como introducción a su libro “Si ésto es un hombre”; y a continuación un link a youtube sobre el mismo tema.

    Si esto es un hombre
    Los que vivís seguros
    En vuestras casas caldeadas
    Los que os encontráis, al volver por la tarde,
    La comida caliente y los rostros amigos:
    Considerad si es un hombre
    Quien trabaja en el fango
    Quien no conoce la paz
    Quien lucha por la mitad de un panecillo
    Quien muere por un sí o por un no.
    Considerad si es una mujer
    Quien no tiene cabellos ni nombre
    Ni fuerzas para recordarlo
    Vacía la mirada y frío el regazo
    Como una rana invernal
    Pensad que esto ha sucedido:
    Os encomiendo estas palabras.
    Grabadlas en vuestros corazones
    Al estar en casa, al ir por la calle,
    Al acostaros, al levantaros;
    Repetídselas a vuestros hijos.
    O que vuestra casa se derrumbe,
    La enfermedad os imposibilite,
    Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

    http://www.youtube.com/watch?v=72k_KpC_QyA

    luego si no t molesta postearé un poema d Bialik escrito en ocasión de uno d los pogroms d Kuiyinev en 1903, donde demuestra cómo se puede escribir luego d una tragedia inconmensurable, pero tengo q ajustar la traducción ya q el libro bilingüe q tenía lo presté, y como es lógico, nunca mas lo recuperé, para colmo es casi inexistente la edición en castellano d dicho poema.

  3. benjadem alflorentin dice:

    Poema d Jaím Najman Bialik, el poeta nacional judío. luego d presenciar los desastres d un pogrom organizado x los acólitos zaristas para tratar d dar a la población “los culpables” d las penurias q sufrían, y puedan “desahogarse” las masas embrutecidas, recordemos q los pogroms en europa siempre “coincidieron” con los períodos d volatilidad política, donde las cabezas d los reyes y los nobles pendía d un hilo frente a la ira popular.

    בְּעִיר הַהֲרֵגָ

    en la ciudad de la matanza (b’ir ha aregá)

    Ven hombre, a la ciudad donde se consumó la matanza,
    y entre el montón d ruinas y escombros, avanza];
    mira con tus ojos, palpa con tus manos
    sobre la cal del muro,sobre el árbol, la piedra,
    coágulos d sangre, d sangre espesa y negra
    y restos d cerebros y d miembros humanos.
    Avanza entre hornos rotos y paredes deshechas
    q como heridad muestran profundísimas brechas.
    te parecerán como bocas abiertas d llagas malignas,
    incapaces d curación, y sin alivio alguno.
    Tus piés se hundirán entre revoltijos d plumas y d deshechos,
    entre montes d cascotes, entre fragmentos d libros y pergaminos…
    ¡Todas ruinas d un ímprobo trabajo;
    el fin ultrajante d una dura labor!
    Pero no te detengas. Avanza, sigue adelante
    y verás las acacias d flores blancas y fragantes
    solo q tantas plumas se han pegado a la flor,
    y el olor a sangre se ha mezclado a su propio olor.
    diríase un incienso extraño su fragancia
    q al llegarte parece como si alguien escancia
    en el cáliz d tu alma, el supremo placer
    d una primavera en pleno florecer.
    Y gozas, aunqe es grande tu dolor y tu ira,
    y con mil flechas d oro desgarra el sol tu entraña,
    y cada pedacito d vidrio q t mira
    refulgente d sol, parece q se ensaña
    en tu cruel padecer, xq ha donado Dios
    a la matriz terrestre, en vez d un hijo, dos
    El sol brilló, la acacia floreció, y el asesino asesinó.
    una matanza y una primavera.
    Pero no t detengas, tu marcha acelera,
    y llegarás al patio d una casa q tiene un tocón
    y sobre éste tocón fueron degollados un judío y su perro.
    Una misma cuchilla los acabó, y al mismo pozo fueron tirados,
    donde, confundidas sus sangre, sirven d alimento a los cerdos.
    Ya mañana la lluvia hará una buena limpieza
    y la sangre ya no clamará en medio d la podredumbre y la basura,
    pués desaparecerá en un bajío o nutrirá las raíces d los cardos,
    y todo será como si no hubiera sido, y todo seguirá como antes.
    Trepa hasta las sombrías terrazas, allí verás dónde mora
    y se oculta el pavor terrible d la muerte,
    y a través d todos los agujeros y resqicios tenebrosos
    verás unos ojos, unas pupilas q silenciosamente t observan;
    son los espíritus d los mártires, almas en pena, desoladas,
    q se han retirado mudas, en un rincón bajo la buhardilla del tejado.
    Allí las alcanzó el hacha homicida y allí han vuelto
    y han vuelto a comtemplar, x vez postrera
    toda la tristeza d su maldita vida.
    Allí se cobijaron, temblorosas, azoradas,
    y todas ellas, desde su escondrijo claman:
    ¿Por qé?
    ¿Como hará Dios, en la tierra, para soportar tal silencio?
    Si miras al cielo verás las vigas silenciosas,
    destilando mudas sus sombras sobre tí;
    y si interrogas a las arañas, testigos vivientes, t informarán los hechos,
    acerca d unas entrañas reventadas y luego rellenadas con plumas,
    acerca d unos clavos q se hundieron en unas narices,
    acerca del mazo q no se cansaba d machacar cráneos,
    acerca d los hombres q fueron degollados y colgados d un poste,
    acerca del bebé dormido succionando el pecho helado d su madre,
    acerca del niño q al ser rematado no alcanzó a decir; ¡mamá!

    Hé aqí sus perpetuas miradas reclamando la venganza d mi pueblo.
    Otras infamias como éstas t contarán las serenas arañas,
    horrores q dan escalofríos en lo profundo del alma, q la dejan inerte,
    herida d una muerte absoluta y perpetua…
    y te acongojarás y reprimirás todo suspiro en tu garganta,
    ocúltalo en las honduras d tu corazón antes q se exhale;
    ¡Sál d allí!, xq la tierra indiferente sigue su curso,
    y el sol, como siempre, inunda la tierra con sus rayos.

    Pero vuelve a las tinieblas, a los profundos sótanos
    d las casas donde fueron violadas por bestias inmundas
    las mujeres puras e inmaculadas,
    hijas, madres y abuelas d tu pueblo
    A cada una la han pasado siete, la hija ante los ojos d la madre,
    antes, durante y después del degüello…
    ¡Vén! ¡palpa en las almohadas rastros rojos.
    Vén, mira las señales en la horrible yacija
    donde se cometido el ultraje,
    donde se ha revolcado la bestia gimiente
    llevando aún el hacha chorreando d sangre caliente.

    ¿Y ves hijo del hombre aqél rincón oscuro?…
    Allí,detrás d la barrica, apretándose al muro, petrificados
    se hallaban los padres y hermanos,los novios y maridos.
    Se hallaban junto al lugar d la infamia,
    oían el estertor d los mártires cuerpos
    bajo los miembros d seres mitad hombres y mitad cerdo;
    veían a sus mujeres estremecerse, ahogándose d asco y dolor,
    y ellos seguían inmóviles mirando tal suplicio,
    ¡no se hundían los ojos!, ¡no perdían el juicio!;
    tal vez oraban, medrosos “Señor, q yo no muera.
    Señor, hazme un milagro, libérame d las fieras”.

    Si una d ésas mujeres salía con vida d allí,
    destrozada x siempre, x siempre envilecida,
    veía salir a su esposo del escondrijo y correr hacia el templo,
    a fin d agradecer el milagro Divino y preguntarle al rabino
    “Si regreso ahora a mi esposa impura,
    ¿cometo algún pecado contra Dios?”.

    Vén, q t llevaré x sitios asqerosos,
    x zahurdas, x retretes…en éstos hediondos pozos
    fueron a refugiarse los claros descendientes
    d aqellos macabeos d sagrada simiente.
    Cobardes, apiñábanse hombre a hombre,
    y entre barro y estiércol ensalzaron mi nombre.

    Después d huir cual ratas, se mantuvieron ocultos
    como chinches, y luego como perros murieron.
    Y cuando amaneció, con sus cuerpos sepultos
    en gran suciedad, entregaron sus tristes hijos.
    ¿Lloras y t avergüenzas?¡No! Haz rechinar los dientes,
    y ahoga tu dolor aunqe revientes.

    Al pié d la ciudad encuéntrase una huerta,
    y a su lado el establo q hizo d matadero.
    donde ahora, el ejército voraz y carnicero
    d cuervos y murciélagos yace sobre la muerta
    entaña d sus víctimas. Ebrios d sangre,ahítos,
    se han tendido, colmados x fin sus apetitos.

    Dispersas x el suelo se ven ruedas partidas,
    y en sus cercos d hierro, vísceras adheridas.
    Cual dedos asesinos crispándose violentos
    diríanse los ejes. ¡Hijo del hombre! Luego
    d q decline el sol, entre sanguinolientos
    jirones y entre nubes rojas como d fuego,
    acércate al establo e introdúcete adentro;
    sentirás d inmediato q t sale al encuentro
    un abismo d miedo, un espanto infinito…
    ¡Terror!¡Terror!¡Terror! Alienta en las tinieblas,
    repta x los muros, y hasta el silencio puebla.
    ¡Pon atención! ¿no oyes? Brotó un ahogado grito
    detrás d aqella rueda; y mira hacia aqel lado,
    se estremece danzando un miembro mutilado…
    Y oyen ayes sordos, mil gemidos dolientes,
    y estertores d muerte, y rechinar d dientes…
    Salen d los resqicios, salen d todas las hendeduras,
    qedándose en el aire cuajados, y ésa pena,
    esa pena flotante, con fuertes ligaduras
    q a ése lugar t encadena.

    Hay alguien mas adentro; el hado, el negro hado
    q, d tanto sufrir, se arrastra fatigado.
    Va errando en las tinieblas, pues reposo no halla,
    llorar qiere y no puede; rugir qiere y se calla.
    Una Shejiná trágica, una Shejiná ciega,
    q agobiada d horrores, enferma d trizteza,
    sobre los cuerpos mártires sus dos alas despliega,
    y debajo d un ala oculta la cabeza
    y en llanto sin palabras, hondamente, se anega.

    Acércate a la puerta, y ciérrala sin ruido,
    y, humillando tus ojos, qédate en tí sumido;
    deja q penetre la pena en las vivientes
    raíces d tu ser, y cuando sientas muerta
    en tí toda alegría, cuando qede desierta
    tu alma para siempre, entonces las vertientes
    amargas d la pena brotarán en tu seno.

    Sentirás en la boca su maldito veneno,
    t oprimirá en el sueño cual monstruosa visión,
    y tu irás llevando la pena x el mundo,
    guardada en lo profundo,
    sin poder darle nombre, ni cauce, ni expresión.

    Abandona la ciudad en silenciosa huída,
    y furtivo, deslízate dentro del cementerio,
    y, en pié, sobre tierra recién removida
    d las tumbas d los mártires húndete en su misterio.
    Sentirás q tu pecho d sufrimiento estalla;
    t agitarán temblores d angustia contenida,
    mas tórnate d piedra, ¡hijo del hombre! y calla
    aunqe ganas t vengan d gritar tu suplicio,
    como buey amarrado marchando al sacrificio.
    No llores y no clames, pues eres impotente
    como yo,¡Hijo de hombre! Yo soy un rey caído,
    yo soy un débil dios escarnecido,
    y al mártir d mi pueblo, fruto d mi simiente
    no puedo recompensarlo. ¡Soy tan pobre, tan pobre!
    He venido a vosotros, muertos q yacéis sobre
    la tierra como reses degolladas,
    a pedirles perdón. ¡Ay almas sacrificadas!…
    Tristes muertos cubiertos d una eterna vergüenza,
    ¡Perdonen mi miseria! Cuando vengan mañana
    a golpear mis puertas, buscando recompensa,
    yo les abriré, diciendo, “Vuestra llamada es vana;
    si cuando están vivos no soy fuerte,
    menos lo soy, entonces, cuando los vence la muerte.
    ¿Para qé?¿y x qién?¿y x qé ustedes murieron?
    Vuestro gran sacrificio ha d qedar desierto.
    Mi vieja Shejiná, oculta en las nubes su frente,
    y transida d angustia, llora calladamente.
    Yo también bajaré a regar con mis llantos
    las tumbas donde yacen los huesos d los santos”.

    ¡Oh, vergüenza y dolor! Dí tú cuál es mayor,
    si ésta negra vergüenza, o éste brutal dolor.
    Pero no digas nada, sé mi testigo mudo
    d q estoy d poder y fuerza desnudo,
    d q no tengo nada, solo mi soledad,
    mi agobio, tristeza y mi piedad.
    Y cuando a ellos vuelva, ¡Hijo de hombre!, lleva
    el jugo d mi pena, y q el pueblo la beba.

    Al ir dejando atrás la Casa Eterna
    t alegrará la vista la hierba fresca y tierna
    q crece en los senderos. Pareciera q presagia
    temprana primavera, pletórica d magia.
    Y es un brotar d muerte, es semilla nacida
    d carne d cadáveres. Tu arrancas un puñado,
    diciendo: “Así es el pueblo, como un tallo tronchado”
    ¿Y acaso lo tronchado tiene vida?
    Y a los otros retorna, a los q se han librado
    d perder la existencia en el asesinato.
    Están ahora reunidos en la sinagoga
    y su río d lágrimas, al llegarte, te ahoga,
    y, al escuchar su grito, su terrible ululato
    se t hielan las venas. Es un fiero lamento
    q sacude los muros cual desatado viento,
    un lamento lanzado x retorcidad bocas
    y x gargantas llenas d ansias locas.
    Y piensas, d un terror sobrecogido,
    q así aúlla un pueblo q se siente perdido.
    ¡Sí!¡está perdido!. Mira su corazón;
    es un árido yermo, una desolación,
    cuando brota el mas leve deseo d venganza,
    a florecer no alcanza,
    y no afluye a los labios maldición.
    ¿No sienten sus heridas?¿no les afecta el daño?
    ¿x qé pues, tal engaño?
    Se golpean el pecho clamando:”Hemos pecado”
    ¿pero puede pecar el cacharro qebrado,
    o las aplastadas hacinas d gusanos?
    ¿Qé qieren?¿X qé imploran?
    ¿X qé agitan las manos?

    Qe muestren a mis ojos su vergüenza y su mal,
    y q crispen los puños en salvaje anhelo,
    q destruyan el cielo y echen abajo mi sitial.
    ¡Hijo de hombre! mézclate entre los congregados
    y oye al jazán q ruge: “¡Ház x los inmolados,
    Señor, x los peqeños!¡x los niños d pecho!.
    Su voz hace temblar las columnas y el techo,
    y t eriza los pelos d la carne, d horror.
    Pero no dejaré q t alivies en llanto,
    q tu grito se una al aullar d las gentes;
    t ahogaré entre los dientes
    tus ansias d clamor.
    Q los otros profanen su íntimo qebranto,
    ¡Tú, el dolor t lo callas!. Así perdurará
    el duelo no expresado, y tu guardada lágrima
    hondo en tu corazón se instalará,
    y se irá construyendo poderosas murallas
    d amargura, d odio, d rabia y d rencor,
    y crecerá cual víbora en su nido,
    y se irán uno al otro nutriendo con ardor.
    Y cuando la serpiente haya comido
    el odio, la venganza, la amargura, el rencor,
    rompe tu corazón y la víbora lanza,
    rabiosa, al propio seno d tu pueblo,
    a q vierta en todos su veneno.

    Ahora véte y retorna luego a la sinagoga,
    cuando caiga la noche y finalice el duelo.
    Ya el coro d los fieles su dolor no desahoga
    en lágrimas, y en gritos dirigidos al cielo.
    La fatiga los vence, y aunqe dicen los labios
    las preces en voz baja, ya ni qedan resabios
    en el alma, d fé; ya no alumbra en sus ojos
    la luz d la esperanza. No son mas q despojos
    como el pábilo humeante d una vela apagada,
    como un viejo rocín d fuerza ya acabada.
    ¿Dónde hallar una dulce leyenda q mitigue
    sus dolores; q al alma decrépita prodigue
    claridad y alimento?.
    Sube el predicador a la tribuna y reza
    y su voz balbuceante x el gran desaliento
    qiere untar con versículos las llagas supurantes,
    mas no hay la fortaleza,
    d la voz d Elohim en su apagada voz,
    y no prende en las pobres almas agonizantes
    ni una chispa d fé. El mozuelo y el viejo
    del trágico cortejo
    han sido abandonados x la mano d Dios.
    Ostentan en la frente la señal d la muerte,
    tienen el pecho frío y el corazón ya inerte…

    ¡Hijo de hombre! ¡calla! No avives sus heridas,
    pués todo roce sienten sus carnes doloridas.
    Donde pongas el dedo tocarás llaga viva,
    y los verás temblar en ansia convulsiva.
    Ya ha mordido el dolor las fibras d sus raíces,
    y donde no hay roturas, hay anchas cicatrices.
    Y no los vituperes, xq están muy caídos,
    ni les des tu consuelo, xq ya están perdidos.

    Déjalos ir. Se abren las estrellas,
    y el coro d disgrega tan sigilosamente
    cual ladrones q evitan dejar huellas.
    Mira como la gente retorna a su casa;
    en los huesos, la herrumbre,
    y dentro del corazón, angustia y podredumbre.
    Mañana, cuando salgas a las calles
    verás abochornado, una gran muchedumbre
    d hombres mutilados q, con qejas y ayes,
    van golpeando en las puertas, vocingleros,
    exhibiendo a los ricos, en agria gritería,
    sus tragedias y males, como los buhoneros
    hacen al pregonar su mercancía.
    Unos muestran la sangre en las abiertas frentes,
    otros, sus brazos rotos. Tienden, desfallecientes,
    sus manos suplicantes,y en sus ojos
    hay algo d los hombres q han vivido d hinojos.
    “¡Yo tengo un padre mártir,y una herida inmensa
    en mitad d la frente! ¡Dénme la recompensa!”

    Se conmueve en los ricos, la entraña bienhechora,
    y a los pobres proveen d bolsas y cayados,
    diciéndoles: “Ahora váyanse en buenahora”
    Y ellos, los pordioseros, se sienten consolados.
    ¡Corran al cementerio!, ahora, mendicantes,
    los huesos d los mártires d allí desenterrad,
    y llenen con ellos ésos sacos infamantes
    y luego vaguen x las calles, d ciudad en ciudad;
    d una feria a otra feria.
    Muestren a los pueblos vuestra sucia miseria
    y a los pies d los altos y cerrados postigos
    d las ajenas casas, canten con rauca voz
    canciones donde consten sus tristes sucesos,
    donde clamen piedad x el amor d Dios.
    Y tal como lo han sido, sigan siendo mendigos;
    sigan deambulando con sus bolsas d huesos.

    ¡Basta ya, hijo d hombre!. Al desierto ahora huye,
    llevándote la copa q d congoja bulle,
    y desgarra tu alma en mil fragmentos,
    y ofrece el corazón a las sedienta boca
    d la ira impotente. Y, en la pelada roca
    deja correr tus lágrimas, y q tus broncos lamentos
    se unan al bramido d los furiosos vientos.

  4. Esperanza Quintero dice:

    Gracias coleccionistas como Benjamín, que nos recrean con obras centenarias pero enriquecedoras. Hoy, en el siglo XXI es necesario retomar la sensibilidad de plasmar el sentimiento en pensamientos escritos al alcance de otros y de disfrutar la compañía de un buen libro de poemas. ¿El estilo? Cual sea. “Por los gustos se venden las telas”, Y es tan importante el verso romántico, sencillo y simple de la tercera edad enamorada, como el verso “atravesado” y “agresivo” -en el buen sentido-, de los jóvenes cuyo pensamiento aún no ha sido limitado. Invito a los lectores a escribir sus pensamientos con ritmo o sin él, con rima o sin ella, pero a dejar plasmada su visión de la vida, de la naturaleza, de la familia, del Amor que es Dios mismo.

  5. Esperanza Quintero dice:

    Ofrezco disculpas a Benjadem, pues le llamé en mi comentario Benjamín.

  6. benjadem alflorentin dice:

    Aqí copio un poema d Paul Celán, (un judío rumano q perdió a sus padres en un campo d concentración en ukrania (Mijailovska) cuando su familia migró hacia alemania.
    Conocida es su obra “Todesfuge” , “Fuga d la muerte” q es una descripción de auschwitz-birkenau, pero con la cadencia y la estructura d la fuga musical.)
    éste poema lo escribió el 21-10-1959, unos 10 años despues d la malhadada frase d Adorno, a raíz d una obsesión q le había agarrado con dicha sentencia, pero no se animó nunca a publicarlo en vida.

    Wolfsbohne (simiente d lobo)

    … o
    Ihr Blüten von Deustchland, o mein
    Herz wird
    Untrügbarer Kristall, am dem
    Das Licht sich prüfet, wenn Deutschland

    Hölderlin, “Von Abgrund nämlich…”

    … wie an den Häusern der Juden
    (zum Andenken des ruiniten Jerusalem’s),
    immer etwas unvollendet gelasse werden muss…

    Jean-Paul, Das Kampaner Tal

    Leg den Riegel vor: Es
    sind Rosen im Haus.
    Es sind
    sieben Rosen im Haus.
    Es ist
    der Siebenleuchter im Haus.
    Unser
    Kind
    weiss es und schläft.

    (Welt, in Michailowka, in
    der Ukraine, wo
    sie mir Vater und Mutter erschlugen: was
    blühte dort, was
    blüht dort? Welche
    Blume, Mutter
    tat dir dort weh
    mit ihrem Namen?

    Mutter, dir
    die du Wolfsbohne sagtest, nicht:
    Lupine.

    Gestern
    kam einer von ihnen und
    tötete dich
    zum andern Mal in
    meinem Gedicht.

    Mutter,
    Mutter, wessen
    Hand hab ich gedrückt,
    da ich mit deinen
    Worten ging nach
    Deutschland?

    In Aussig, sagtest du immer, in
    Aussig an
    der Elbe,
    auf der Flucht.
    Mutter, es wohnten dort
    Mörder.

    Mutter, ich habe
    Briefe geschrieben.
    Mutter, es kam keine Antwort.
    Mutter, es kam eine Antwort.
    Mutter, ich habe
    Briefe geschrieben an -
    Mutter, sie schreiben Gedichte.
    Mutter, sie schreiben sie nicht,
    wär das Gedicht nicht, das
    ich geschrieben hab, um
    deinetwillen, um
    deines

    Gottes
    willen.
    Gelobt, sprachst du, sei
    der Ewige und
    gepriesen, drei-mal
    Amen.

    Mutter, sie schweigen.
    Mutter, sie dulden es, dass
    die Niedertracht mich verleumdet.
    Mutter, keiner
    fällt den Mördern ins Wort.

    Mutter, sie schreiben Gedichte.
    O
    Mutter, wieviel
    fremdester Acker trägts deine
    Frucht!
    Trägt sie und nährt
    die da töten!

    Mutter, ich
    bin verloren.
    Mutter, wir
    sind verloren.
    Mutter, mein Kind, das
    dir ähnlich sieht.)

    Leg den Riegel vor: Es
    sind Rosen im Haus.
    Es sind
    sieben Rosen im Haus.
    Es ist
    der Siebenleuchter im Haus.
    Unser
    Kind
    weiss es und schläft.

    (Celan, 1997a, p.45-8)

    Simiente de lobo

    … oh
    Flores de Alemania, oh mi corazón se vuelve
    Un cristal que no puede engañar, en el cual
    La luz examina, si Alemania

    Hölderlin, “Cerca del abismo… ”

    … como en las casas de los judíos
    (para recordar las ruinas de Jerusalén)
    siempre algo debe ser dejado inconcluso…

    Jean-Paul, El valle de Campania

    Echa el cerrojo: Están
    las rosas en casa.
    Están
    las siete rosas en la casa.
    Está
    el candelabro de siete brazos en casa.
    Nuestro
    hijo
    lo sabe y duerme.

    (Lejos, en Mijailovka, en
    Ucrania, donde
    ellos asesinaron a mi padre y a mi
    madre: ¿qué
    florecía allí, qué
    florece allí? ¿Cuál
    flor, madre,
    te hirió allí
    con su nombre?

    Tú, madre,
    que dijiste simiente de lobo, no:
    lobuno.

    Ayer
    uno de ellos vino y
    te mató
    de nuevo en
    mi poema.

    Madre,
    madre, ¿de quién
    era la mano que apreté
    cuando con tus
    palabras fui a
    Alemania?

    En Aussig, decías siempre, en
    Aussig a orillas
    del Elba,
    en la huida.
    Madre, allí viven
    asesinos.

    Madre, yo
    escribí cartas.
    Madre, no tuve respuesta.
    Madre, tuve una respuesta.
    Madre, yo
    escribí cartas a -
    Madre, ellos escriben poemas.
    Madre, ellos no los escribirían,
    si no fuera por el poema que
    yo escribí por
    tu voluntad, por
    voluntad

    de tu
    Dios.
    Loado, decías, sea
    el Eterno y
    agradecido, tres
    veces
    Amén.

    Madre, ellos callan.
    Madre, ellos toleran que
    la vileza me calumnie.
    Madre, nadie
    corta a los asesinos la palabra.

    Madre, ellos escriben poemas.
    Oh
    Madre, ¡qué
    suelo más extraño produce tu fruto!
    ¡Lo produce y alimenta
    a los que matan!

    Madre, estoy
    perdido.
    Madre, estamos
    perdidos.
    Madre, mi hijo, que
    se parece a ti.)

    Echa el cerrojo: Están
    las rosas en casa.
    Están
    las siete rosas en casa.
    Está
    el candelabro de siete brazos en casa.
    Nuestro
    hijo
    lo sabe y duerme.

    (Celan, 1997b, p.40)

    Kultur und Gesellschaft (1949): “Después de Auschwitz, escribir un poema es barbárico, y este hecho corroe incluso el pensamiento que afirma por qué hoy se ha vuelto imposible escribir poesía” (Adorno).
    En 1962, trece años más tarde declaró por Radio Bremen: “No quisiera atenuar la frase según la cual, después de Auschwitz, seguir escribiendo lírica es barbárico”. Sin embargo, en el capítulo final de Negative Dialektik (1966), titulado precisamente “Nach Auschwitz”, Adorno volvería sobre su formulación para rectificarla:

    Cuando en el campo de concentración los sádicos anunciaban a sus víctimas: “mañana vas a serpentear (schlängeln) hasta el cielo como el humo de esa chimenea”, eran exponentes de la indiferencia por la vida individual a que tiende la historia … Nada puede sacar [al individuo] de ese espanto, como tampoco pudo hacerlo de la alambrada electrificada que rodeaba el campo de concentración. La perpetuación del sufrimiento tiene tanto derecho a expresarse como el torturado a gritar; tal vez por eso haya sido falso decir que, después de Auschwitz, ya no es posible escribir poemas.

    Adorno escribió esto después de conocer los poemas de Celan.
    Es, tal vez, una reivindicación q no pudo (¿o no qiso?) darle en vida a Celán, donde se reconoce la paternidad del rumano en los versos de “Todesfuge”:

    Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
    er schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
    er schreibt es un tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei
    er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
    er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz
    Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
    der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
    dein aschenes Haar Sulamith wir schlaufen ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
    Er ruft spielt süsser den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
    er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft
    dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng. (Celan)
    ————————————————————-
    Un hombre vive en la casa juega con las serpientes escribe
    escribe al anochecer a Alemania tu cabello de oro Margarita
    lo escribe y sale de la casa y relampaguean las estrellas silba a sus perros aquí
    silba a sus judíos acá manda cavar una tumba en la tierra
    nos ordena ahora toquen música de baile

    Un hombre vive en la casa juega con las serpientes escribe
    escribe al anochecer a Alemania tu cabello de oro Margarita
    tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire allí no hay estrechez
    Grita toquen más dulce a la muerte la muerte es un maestro de Alemania
    grita tañan más sombríos los violines luego ascenderán como humo en el aire
    luego tendrán una tumba en las nubes allí no hay estrechez. (Celan)

    ((perdón x tanto posteo, pero el tema es inmensamente amplio.))

  7. Joise Morillo dice:

    Escribiré con letras de oro

    He apartado mi atención de las estrellas,
    igualmente de todo astro celeste,
    como inspiración a mi canto.
    Escribiré con letras que duelen
    sobre todo para vos, pueblo, entonces;
    Llenaré de caracteres los papeles;
    sobre esos perversos,
    dizque sin corazón
    que hieren las almas y,
    matan sin razón
    ¡esa, que no da la “justicia”!
    Que, impoluta, debiera
    castigar la indolencia
    y resolver la miseria.
    Escribiré con letras de oro
    a los esclavos de las letras,
    a los imberbes; pues, ignoran la maldad
    a las odaliscas e hilotas: de pupitres y liceos.
    No cesaré mi canto contra la crueldad
    Juntaré todos los signos del mundo
    Geroglifos y escaners en el mismo espacio
    Para mis pobres: pobres
    A quienes he de abrir suyos ojos
    Obnubilados por el hambre de sanas palabras
    ¡Vivan hijos del mundo, frutos de la tierra
    cuyas voluntades; son la providencia
    de la naturaleza infinita!
    Mas que carne, son hiervas omnipotentes
    ante la audacia de los demagogos,
    la crueldad de los tiranos y,
    la apatía de los escépticos.
    Escribiré a las amazonas y centauros
    quienes forjan civilizaciones,
    paren y preñan sabiduría y eruditos.
    ¡Mueran canallas! Todos aquellos
    maldito, trogloditas de gobiernos, soeces ellos
    flagelando la inocencia, privándola de
    conocer vivir, sobre todo, en paz.
    Escribiré duros versos para herir sin compasión
    a los hacedores de holocaustos humanos
    a los dueños de las piras que tanto dolor
    han fomentado y, que aun
    pretendiendo ser “Arios”;
    ¡Como Octopus, extienden, de estiércol sus sucias manos!

    Os ama
    Joise

  8. Joise Morillo dice:

    Amigos todos, Mora querida.

    “Donde se quema libros, se acaba quemando hombres”. Heine, 1820

    -Ultimamente los fusilan o los matan de hambre-

    Sigmund Freud, cuyos libros fueron seleccionados para ser destruidos, en la Alemania nazi de1933, dijo, irónicamente a un periodista, que,

    “a pesar de lo que pudiera comentarse, semejante hoguera era un avance en la historia humana”

    Y continua “En la Edad Media ellos me habrían quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros.”

    Lo que no descifró Freud con su gesto lúdico fue que; hubiera sido quemado si se hubiera quedado en Alemania.

    Ante tales manifestaciones de horror y terror, además o después de Auschwitz, G. Steiner afirma: “esta monstruosidad es innombrable, tales escenas imponen silencio”. Sin embargo, manifiesta, “los intelectuales tiene el deber de transmitir aquellas experiencias que están en el límite de la posibilidad de articularlas, y entonces se sigue creando poesía, teatro, cine, política de investigación”

    “Cuando Adorno, después de Auschwitz, señaló que ya no se podría escribir más poesía, había algo de verdadero en su afirmación.” Eduardo Pavlovsky

    Esta práctica de destrucción de bibliotecas, libros e informacion, tiene una larga historia y, pertenece a los lamentables capítulos de la censura, el fanatismo, la guerra y/o capricho de entes perversos que indudable y cobardemente no tienen el mas minimo conocimiento del valor de lo escrito.

    Pasó en China, quemaron libros y gentes, en el año 212 a. C.; muchos intelectuales que desobedecieron las ordenes de Qin Shi Huang fueron enterrados vivos.

    Previamente en 292 fueron quemados los libros de alquimia de la enciclopedia de Alejandría por el emperador Diocleciano.

    En el año 367, Atanasio el obispo rebelde de Alejandría, desapareció todo escrito que fuera para la iglesia cristiana inaceptable, salvados, aquellos que él particularmente etiquetó como canónicos. Esto último constituyo el Nuevo Testamento. De esta forma, muchos textos de principios de la era cristiana se perdieron como si estos hubieran sido públicamente quemados.

    A comienzos del siglo XVI, los andalusíes –españoles- tenían la obligación de entregar a las autoridades castellanas los libros escritos en árabe, siéndoles devueltos; los que versaran sobre medicina, filosofía o historia, y quemados los demás.

    Manuscritos Mayas fueron incinerados por la inquisición en México.

    Sabonarola , acabó con libros pergaminos obras de arte.

    Italia medieval

    El 7 de febrero de 1497 en la plaza de la Señoría en un monumental acto de fe, se quemaron cientos de libros y obras de arte, episodio que pasó a la Historia como La hoguera de las vanidades.

    La alemania Nazi

    La noche del 10 de mayo de 1933, en Berlín, se quemaron +/- 20.000 publicaciones de filósofos, científicos, poetas, escritores. Perpetrado por el régimen nacionalsocialista. El nombre de los autores pasó a integrar las “listas negras”. Muchos de ellos fueron asesinados, arrestados o enviados al exilio.

    Estados Unidos en 1966, se dieran a la tarea de quemar los discos de John Lenon en señal de protesta a la declaración siguiente: “los Beatles son más populares que Jesucristo”.

    En Cuba, bajo el régimen castrista en noviembre de 1968, a petición de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, mediante órdenes gubernamentales, la unidad productora Mario Reguera Gómez, del Instituto del Libro, convirtió en pulpa los libros correspondientes a los premios de poesía y teatro del IV Concurso de Literatura de ese año, Fuera del juego, de Heberto Padilla y Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, por estar supuestamente ligados a la propaganda imperialista de Estados Unidos y contrarios a la ideología de la Revolución.

    No en balde la propaganda que hace el castrismo sobre sus logros culturales, el 14 de noviembre de 2007 el periódico Juventud Rebelde publicó un artículo titulado Libros al cementerio, lamentando que 16 mil 513 libros de gran importancia histórica, pertenecientes a la antigua biblioteca municipal de San Juan y Martínez, provincia de Pinar del Río, fueran quemados al llenarse de hongos, “a causa del deterioro que sufren dichas instalaciones culturales” -según aclara la información.

    Según Tania Díaz Castro, en Cuba -como para cerrar con broche de oro- suelen calentar agua con páginas de libros. Tanto que también es de lamentar y no lo publica la prensa castrista a lo largo de sus casi cincuenta años de vida, la quema de libros que ocurre, sobre todo en los meses de invierno, en las 220 cárceles con que cuenta el régimen. Su población penal -más de cien mil entre hombres y mujeres-, calientan el agua del baño haciendo pequeñas fogatas con los libros de las bibliotecas. [1]

    Os ama

    Joise

    [1] Dias Castro, T. Quema de libros a la cubana, Cubanet.com, 5 de febrero, 2002 http://www.cubanet.org

  9. benjadem alflorentin dice:

    EL principal problema con éste tipo d sentencias maniqeístas q pretenden asumir la verdad absoluta d la humanidad o d la historia, es q no tiene en cuenta q los intereses d los hombres es muy mezqino, y q la moral no es mas q una pose fingida; q la tragedia ajena nunca preocupa si es “lejana”, es decir, lejana en el desconocimiento, en la “ignorancia” del suceso; si es lejana en el “compromiso” emocional, si no “nos involucramos” con el dolor d las víctimas. Los argentinos ya lo hemos comprobado sobradamente con la dictadura genocida del ‘76; todos sabían q había gente q desaparecía en manos d los paramilitares “oficiales” y los “extraoficiales” d la AAA, q se qemaban libros en plena calle tras los “operativos” a la vista d todo el mundo. Pero el 99,9% d la gente decía “x algo será”, “andaría en cosas raras”, “yo argentino!”, “yo ando x la calle todo el día y a mi los militares no me hicieron nada”, en una andanada d autoexculpaciones d la propia cobardía. Una cobardía q al final muchos decidieron asumir como su propia verdad.
    Basta con pensar en aqellos q nos rodeaban el 26-12-2004, ¿qé estaban y estábamos haciendo? ¿preparándonos para fin d año?¿preocupados x los regalos?¿jugando al bingo?¿en el casino? ¿preocupados x nuestro trabajo?¿de shopping?¿preocupados xq alguien nos engañó?. Ésa fecha fue la del día del tsunamí q devastó Indonesia dejando un saldo d 230.000 muertos al menos.¡Un cuarto d millón d personas!. Supongo q todos nos hemos abochornado d la tragedia, pero hemos seguido nuestra propia vida igual q antes d conocer la noticia, preocupados x las mismas nimiedades d antes. Lo mismo con los terremotos d Haití o d Chile; qien no está involucrado directamente, o tiene un conocido afectado, realmente no siente la tragedia dentro d sí, le es ajena en mayor o menor grado, pero ajena. Y es debido a ésto q siempre habrá qien pueda hablar d la felicidad y el primer amor tras una enorme tragedia y dedicarle poesías. Y ésto es algo q no se puede evitar, ya q es una autodefensa d la propia humanidad, para poder seguir adelante, para poder seguir viviendo. Como reza el viejo dicho, “el tiempo cura las heridas”, lo q realmente es necesario, sino, nos espera la locura. Es necesaria ésa abstracción, pero hay q tener cuidado d no banalizarla y dejar q nos haga sentir q todo da igual mientras no me toqe a mí.
    El mismo maniqeísmo se aplica a la idea d q si todos leyéramos poesías “resolveríamos nuestras diferencias d modo mas humano” recordemos a Paco Urondo, q seguro tuvo la mejor d las intenciones, pero creyó mas en las armas q en la palabra. Es lo mismo q cuando algunos dicen ” si gobernaran las mujeres el mundo sería mejor, pues la mujer tiene el don d ser madre y no permitiría las guerras”, basta pensar en algunas mujeres d la historia para ver cuan lejos d la realidad está ésa “verdad maniqea” (M.Thatcher, Isabelita, Lucrecia Borgia, Catalina la Grande, Catalina d Médici, Maria Tudor, etc, etc) o basta leer algún noticiero donde reportan el hallazgo d un recién nacido abandonado en un basural, desnudo y con temperaturas d cero grado.
    Ése tipo d verdades maniqeas sólo pueden tener algún viso d aplicabilidad en sí mismo, en el momento en q se lo dice y cuando se ha vivido en carne propia la tragedia; pero siempre es relativa, las verdades cambian con el tiempo, como nuestra perspectiva d la realidad y x lo tanto no se la puede generalizar.

  10. enrique falcon olaya dice:

    ¿Cómo se puede seguir escribiendo poesía si aún existe Auschwitz?

  11. Eduardo Corbo dice:

    Yo no vivi esa epoca de catastrofe mundial,vivir una guerra ,se la mire de la forma que sea es situacion barbara,pero he vivido la situacion de calle hoy ,y no es facil predecir el futuro para nuestros hijos y nuestros nietos menos,la poesia nace desde el fondo del alma de cada ser humano,y tanto en la pobreza como en la riqueza,en la nostalgia de una tarde gris o desde la forma intima de cada ser ser se puede escribir un poema ,si tenemos el formato de poesia formado en nuestro corazon,yo no soy poeta,pero me gusta leer y escribir,y participar con oras personas sobre determinados temas que se presten de forma seria y ordenada para comentarios razonables.-

  12. Vivi Barlac dice:

    Sí, se puede, tran sólo lee a este poeta.

    AUSCHWITZ (EXCURSIÓN OPTATIVA)

    Nunca nada
    se sabrá
    ni de su cara ni del nombre.
    Sólo queda de ella
    esa zapatilla de baile
    anónima y gastada
    con cintas de un raso
    ya descolorido
    más por el tiempo
    que por estéril uso,
    detrás de una vitrina
    donde atónitos turistas observamos
    los puntuales mojones del horror.

    Ella llegó hasta aquí
    con esperanza
    y aún con ánimo
    con la inocente ilusión
    de sus seis años
    de enfundar su diminuto pie
    en la zapatilla y atravesar
    el aire en un relámpago de fuego.

    Seguramente había empezado
    en su escuela la lucha
    de su mano aún torpe
    con los palotes y las rayas
    para enderezar la vertical del Uno.

    Uno es el montón de trastos
    donde su danza yace
    donde se estrellaron sus números torcidos
    y se volvieron polvo los aplausos a la bailarina.

    No hay número ni cifra
    que describa el castañeteo de sus dientes
    - algunos aún eran de leche -
    cuando se entreveraba
    el miedo con el frío.

    Estoy dentro de un nombre
    que no se puede pronunciar.

    Un nombre que no nombra
    el amontonamiento y el derrumbe
    donde a veces asoma un cepillo dental o
    un peine algún zapato
    la cuerda rota del violín más triste
    la bacinica del enfermo
    o el bastón del viejo
    la cabellera aislada sin el cuero
    que no sirvió
    para forro de cañones,
    un nombre que no nombra
    porque todo es nada
    sin forma sin volumen
    sin sombra sin un ruido siquiera,
    sólo trozos rastros restos
    de lo que fue y no es
    hoy
    más que una zapatilla de baile
    que una niña
    no alcanzara jamás nunca a calzar.

    Jorge Arbeleche - Montevideo - Uruguay
    del Libro - Canto y Contracanto

  13. charmante charmante dice:

    Me topé con tu blog muy interesante! Hola de una persona que siempre ha apreciado.

    horoscope 2012

  14. Joise Morillo dice:

    Mora.

    Por esta reflexion Adorno se podria presentar un Neoplatonico o un epicureo, en el sentido de evitar presentar la poesia reflejando en ella el dolor que siente la parte del mundo indignada y herida
    por la barbarie nazista, en tal sentido no se deberia juzgar apatico ni indolente a quien desconcertado por tales hechos, podria haber proferido conceptos sin temer la aprehencion (particular) que otros mas dolidos aun por tales sucesos podrian haber concebido, de tales frases.

    Es menester, aceptar sin pasion lo profundo de un analisis para concertar de verdad la razon del mensaje.

    Cuando se siente filantropia no es necesario calzar los zapatos de los martires ni de las victimas para sentir el dolor que padecen los mismos. Es de hecho la condolencia lo que hace soportable la indolencia de los avatares y los momentos aciagos que padece una parte considerable del mundo.
    Que no se pueda hacer mas de lo que se hace - por muchas razones a veces inexplicables y ajenas a la voluntad del condolente- es complejo de determinar. Sin embargo siempre habra un grano de arena que ha de aportar ese valiente potencial y a la vez impotente; para ayudar a quien padece.

    ¡Todo es voluntad! Aportar, no importando la cantidad sino la calidad, muchas veces ayuda mas quien no molesta que aquel creyendo hacer lo propio entorpece el desenvolvimiento.

    ¡Me atrevo a apostar el peso de lo afirmado con el concenso de la historia !

    Os ama

    Joise

  15. Zutano De tal dice:

    Con mucha vergüenza y un miedo asquerozo me atrevo a decir algo que quisiera fuera tan extenso que opaque aquella parte de la historia que no me tocó vivir, con la finalidad de que, con el manto de todas nuestras palabras, versos o lo que sea; evitemos que escenas como esas vuelvan a suceder y da lo mismo que sea Auschwitz o Ruanda, lo que importa es que la sensibilidad humana no se pierda y si la poesía ayuda pues que continúe y se aplique.
    “¿Pero qué es un poeta?” Es un ser vivo que llegado el tiempo después de muerto nace para ser denuevo, y ser poeta es un modo de vida.
    Y como poeta soy mejor cocinero.

    Zutano de tal.

  16. eric polten dice:

    Que es ser un poeta?
    …Mi definicion es corta y clara, un poeta un pensador,da igual son unos VAGOS que no les gustan TRABAJAR y dicen que son del arte, que arte ? el arte que emplean es escudarse detras de unas cuantas palabras para pasarla bien ,no laburar .
    Saben cuando se les acaba el arte - cuando nadie les da bola y comienzan a cagarse de hambre.
    Yo diria,porque no prueban con un pico o con una pala ? en una de esas les va mejor trabajando de algo y no de poeta - a quien le puede interesar un judio que estubo en Auschwitz , solamente a otro judio que no se hace llamar poeta,pero que como todos los de esa raza son unos vagos atorrantes que viven de la mentira.Trabajar ,NUNCA - siempre , MENTIR .
    Despues salen estos articulos, yo un laburador mas,que pago mis impuesto como puedo,un dia me pongo a leer algo y me encuentro con un monton de ALIAS, de personas que sus nombres no se si son reales, y son tan eruditos para escribir que mi limitada enseñanza no alcanza para entenderlos, sera que yo soy un tremendo BURRO o los que escriben, solo les interesa que el lector se sienta inferior ante la majestuosa escritura intendible para cualquier nornal - o sera que les tomo es berretin, de ser por un instante un gran pensador o poeta o de repente les salio de adentro el gran VAGO que son.
    Voy a cortar la escritura por dos razones,la primera ,tengo que ir a trabajar , la segunda no quiero que se me salga la cadena,con todos estos ilustres poetas o vagos.

  17. Ruben Socolovsky dice:

    Vamos Eric tienes derecho a decir lo que se te cante de los poetas pero no escribas macanas como
    “pero que como todos los de esa raza son unos vagos atorrantes que viven de la mentira.Trabajar ,NUNCA - siempre , MENTIR .” Date una vuelta por Israel y veras que la gente labura y por supuesto hay algunos que no como en todos lados, y conozco gente que hace poesia mientras va en el colectivo ganarse los garbanzos y no me metas la cuestion de los palestinos en el medio porque eso es harina de otro costal. Ser poeta o tener alma de poeta no significa agarrapatarse en el cuerpo del que suda laburando.



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