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por Mora Torres

 

El saco de visón de mi tía Consuelo

Una fotografía del presente se deslizó hacia ayer (Inmigración: fotografías) y mis ojos de cuando era niña sorprendieron esa imagen de mí (El sí de las niñas): cómo envidio a esta hada madrina (Mal de ojo), a esta hada vieja (Psiquismo y elementales) fumando junto al fuego una mañana de frío.

Es julio, estoy un poco resfriada y tengo mi chimenea (Efectos de la gripe humana AH1N1); mis lápices están ordenados por color sobre la mesa, en cuanto lo deseo, escribo o canto, ya con tinta vacilante, ya con voz oxidada, y estoy completamente sola en ese viento de alegría (Canto a la vida).

El sacón de mi tía

“No venderé este saco de visón, heredado, porque trae, junto con su hermosura, escenas felices de cuando su dueña paseaba por las calles preocupada tan solo por el brillo del sol”, pensé (La mujer vestida de sol).

En la trama donde se incrustaba cada hilo podía sorprenderse la antigua alegría de mi tía, la dueña del visón, eran espejos móviles que la mostraban, había quedado su sonrisa, su andar movía el resplandor y ella caminaba a mi lado otra vez.

Vi el árbol que ella me mostró, circundado por flores, vi las violetas que prefería, y el perfume fresco de su blusa inundó la pieza, estábamos ella y yo, como dije, otra vez en el mundo y el mundo era aquel de cuando yo era niña y se movía como la rueda del mundo sobre los jardines.

“Allá está la hamaca y la abeja que revoloteaba por tu casa”, exclamé “allá está el día en que me leíste una Florecilla de San Francisco que dio contra mi corazón con fuerza, y que todavía conservo y allá tengo cinco años y te pregunto qué siente Dios cuando en misa le ofrecen incienso, incienso, nombre que me cuesta repetir”, le dije mientras hacían girar la rueda.

Poco después de esta aparición yo repetía aquello: “no venderé mi saco de visón heredado de mi tía”. Pero los días son caníbales (El canibalismo: ¿Necesidad, crimen o cultura?), y el corazón infiel, y el vehículo del corazón que giraba y giraba fue a caer a una feria americana, donde miraron las huellas del brillo de mi tía con ojos codiciosos y ofrecieron cuatrocientos pesos por un resplandor de incienso y mirra.

Envío

Más que envío, esto es un aparte, como los personajes de los teatros antiguos se retiran y como si ninguno de los demás personajes de la obra los oyera hablan con el público, y digo esto:

Además de la nostalgia, además del recuerdo de mi tía, ¡qué frío, qué bien me vendría aquí entre las sierras el saco de visón! Pero… también lo vendí porque me partía el alma cierta conciencia ecologista…

Mora

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Comentarios

12 respuestas a “El saco de visón de mi tía Consuelo”
  1. Joise Morillo dice:

    Mi querida Mora, ante todo deseo ofreceros un sincero Parabién con motivo de vuestra decisión respecto a lo ecológico, pero previo, debo sin mas ¡desearos “longa felicidad”! Considerando el paisaje que estáis disfrutando y, que bien lo merecéis ¡Me gustaría ir a visitaros! Concederé a vuestra fina voluntad mi presencia en vuestro lar. En mi correo personal podéis epistolar la forma de obtener acceso a él.

    Después, me dirijo al mundo recordando y, en muy peculiar; pero no de mi exclusiva propiedad, afirmar: la Tierra no es solamente nuestra (El individuo Humano), a ella -Pacha mama, Pangea, Gondwana o como la queráis llamar- debemos un inmenso respeto, además, debemos respetar también el derecho que tienen los demás seres a permanecer vivos sobre su superficie. Empero siempre consolidando como obvio; el desenvolvimiento ecológico conformado por el equilibrio genuino y especifico que debe existir en función de la permanencia en ella, por lógica asimétrica y relativa a las especies sobre la misma. Igualmente fortalecer el único y verdadero derecho del ser Humano, vivir en libertad y salud tanto mental como física. En Paz, con los demás y consigo mismo.

    Desafortunadamente, este deseo se ha presentado en muy larga cronología; cuesta arriba, sin embargo haciendo un esfuerzo certero y mancomunado –optimista, antes que estoico- no dudo que se podría alcanzar con mucha seguridad que recuperemos, al fin, ese predio perdido que como versión peculiar le hace alegoría Milton.

    “El motivo de ese empinado camino vosotros lo podéis asumir. Para mí, variopinto, salvable eliminando mucha miseria terrenal.”

    En tal sentido, no es acabar con el volumen de miseria económica que padece el mundo solamente, sino disminuir también; la mentalidad perversa, el vicio, la corrupción y cuanto elemento dañino apuesta por la inestabilidad ecológica, social y por ende la paz del mundo. Entonces, catalizar la conducta ruin en función de ejercer mas bondad, en fomento de la sana evolución del ámbito terrenal, hasta ahora: en “summa” dolido.

    Por supuesto, ese Jardín del Edén no se debe concebir bajo el concepto del “León antillano”, ni como el del “loco del Sahara”, ni como el del “arañero de Barinas”, ni el del “Caníbal del Sudán” estos han emulado a la perfección al perverso Nerón.

    “Pan y circo mantienen tranquilo a la plebe”

    En fin educar educándose, teniendo como corolario una justa posición de otredad, es asi como ahora me acuerdo de Simón Rodríguez quien hacia entender que “no es culpable de fallar educando, a quien adolece de educación”, al contrario, no es inocente de la falla quien sabiendo del perjuicio de la ignorancia, la solapa con una solución mediocrizante o con un bozal de pan. Ej. Los déspotas ilustrados.

    Os ama

    Joise

  2. pablo catolino dice:

    Excelente relato. Felicitaciones totales.

  3. José María Gil dice:

    El recuerdo y el aprecio son malos inversores, pues al mismo tiempo que nos obligan a guardar y conservar cosas de poca o dudosa utilidad, acrecientan en nuestro ánimo el valor de las mismas hasta niveles insospechables.
    En mi caso, conservaba y cuidaba un viejo instrumento cargado a añoranzas, a cuyo primer dueño no llegué aconocer. No lo hubiera vendido por nada del mundo y lo más gracioso es que recibí ofertas sustanciosas de compra en varias ocasiones. Cuando llegó la hora de venderlo (pues ya no sabía qué hacer con él), me dí cuenta de que su valor real era muy escaso y aquellas ofertas ya no volvieron a presentarse.
    El dichoso instrumento sigue hoy conmigo, acompañándome tozudamente y ya sólo espero que aquel cariño que le profesaba se mude en un odio tal, que me obligue a lanzarlo a las llamas del hogar, aunque eso, de momento, no creo que vaya a suceder este verano…
    Saludos.

  4. Miguel Garcia Mejia dice:

    El poseer un objeto, prenda instrumento de musica que haya pertencido a un ser querido, amigo o en fin una persona estimado por nosotros debe mas que nada tener el valor incalculabe de la gran amistad que nos unia, y no el valor economico, donde queda el amor, el cariño hacia nuestros semejantes cuando poseemos algun objeto que pertenecio a ellos al tratar de retirarlos de nosotros, los recuerdos y añoranzas nos debe de invadir de felicidad al recordar los momentos felices que pasamos con aquellos grandes seres.

  5. Cecilio Aguilar Polanco dice:

    Me da la impresión de que escribes con la vista puesta en los nevados Andes al ritmo de tango.
    Gracias Mora por tu escrito, muy bello y hermoso por cierto.

  6. Jorge A Rodriguez V dice:

    Mora, criatura de mis afectos, !salú!, cuando te escucho cuentos así, me siento: eternamente vivo y eternamente muerto.
    Un abrazo a todos los de siempre, que los de entonces ya no somos los mismos.
    Carpe diem
    Jorge

  7. maritza beatriz garcia dice:

    Mora, muy bonito y sentimental, y pienso que no importa que tengamos que vender algo material heredado de algun ser querido, lo importante y esencial es el bello recuerdo que queda en nuestro corazon ese sentimiento de amor, ternura y hasta muchas veces de paz que podemos evocar cuando obrservamos algun objeto regalado por algun ser querido, ese sentimiento siempre se quedara con nosotros a pesar de “vender el saco de vison de la tia……..”

  8. aurelio figueroa avila dice:

    Esta muy bonito lo que escribes, me gusta leerlo toda la pagina completa.

    Felicitaciones.

  9. Osvaldo Bonini dice:

    El valor sentimental de las cosas está representada por las cosas mismas; viven siempre dentro nuestro aunque ya no poseamos el objeto en sí, él seguirá latiendo girando regresando emocionando renovando su valor. Solo hace falta un punto de contacto en cualquier momento en el universo. Frio, muy frio por cierto estos días.
    Un beso grande y un abrazo enorme que te abrigue, Morita. Te quiero mucho.

  10. Soatriz Elena jimenez baños dice:

    La verdad me pareció muy linda la lectura, y separarse de las cosas materiales de las que tienen un valor sentimental es duro pero el recuerdo queda para siempre.
    un Abrazo.

  11. gabriela laura apaza dice:

    estoy de acuerdo con algunos comentarios que lei. es un recuerdo que queda la persona querida que se debe quedar. es un relato hermoso

  12. fabiana fradejas dice:

    Mora: sabés? también tengo una tía que dejó recuerdos preciosos en mi vida, me inició en el gusto por la poesía, por la lectura y hoy leyendo recordé esos días de mi infanci, que feliz era, gracias.



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