Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Hathos, la señora de la turquesa

En un viejo cuaderno hallo escrito entre comillas, pero sin identificación de autor (Derecho de autor y a la intimidad):

“Hathos, la señora de la turquesa (La astrología), cuyo nombre significa: ‘La morada del Dios Sol’, es decir el mar”.

No sé de dónde lo saqué cuando lo copié, y además habla del mar (El velero. Una travesía por el mar de la existencia), no de las sierras y de campos y ríos amarillos. Sin embargo parece que viniera tan bien para celebrar mi encuentro con los árboles, con el cielo, con Dios y las mariposas hijas de mariposas que vuelan juntas y se chocan por la noche con el infierno de las lámparas -una lámpara es un abismo de mariposas (Serguei Yesenin: “Un solitario ante el espejo destrozado”).

Lo primero que escucho acá, aislada entre miles de metros de tierras llenas de verde, rojo y amarillo, lejos de todo, es el silencio (Hacia una pedagogía del silencio).

Y el silencio -no, no me estoy yendo más allá de mi locura previsible (La vejez: el último poema)- está compuesto de sonidos, a los que desde mi retiro llamo “Sones”.

Escucho sones como los de aparecer el amor, cuando la música no es negra sino roja, cuando la presencia se distrae escuchando, sabiendo, dedicándose a vivir (Hacia el hombre). Y luego, en un mismo fluir, está el son de volver de sí con cabellos de loca y ojos de más mirar que cruzan las colinas y se entrecruzan con una nube porque va a llover, y uno tiene el perfume de la lluvia que está por venir, que es un aroma musical (Los sonidos del barroco).

Y el sonido de volver de volver; ése ya es Beethoven, profundo y grueso, espeso como una selva, solemne como una marcha, maduro como la vejez.

Y el sonido de volver de la vejez y de volver de morir, hasta otro son, otra nota, otro don, hasta el final cuando el sonido de aparecer el desaparecer se fija, cuando se cae yéndose, y entonces ya no se escucha ninguna música, sólo la partitura oculta de Dios.

El río

Me voy al río, me paro frente a él, y dirijo la orquesta de aguas superficiales, casi mis propias lágrimas apenas, toda desvestida.

Y es la verdad el agua: yo transcurro.

Busco unos oídos muy refinados en la niebla para escuchar los reflejos de piedras y flores en el agua, para escuchar la fiesta de los musgos sobre las grandes piedras.

Quiero escuchar, por ejemplo, por primera vez en mi vida, claro, y detrás de estos velos verdes, la voz de Farinelli.

No es imposible.

Intento pasar por la voz con este cuerpo, todavía.

Me enlazo a la tierra y se detienen los montes que estaban pasando en el momento, se detienen los pequeños gorjeos de los pájaros cantadores fúnebres, y mi cuerpo pasa, quizás hasta llegar a Farinelli, por vidrio, agua, silbos y chirridos.

El silencio, claro, desenmascarándolo, es la quietud de mi memoria.

Preciosa esa quietud: estoy en ella, en lo alto, en lo que brota del paisaje, y como cazadora devoro, como sin importarme qué, si ramas, si sentidos, sentimientos, y sueño sueños elevándose donde quemo gorriones en páginas que quiero escribir en el futuro: gorriones que ahora están vivos en la palma de mi mano.

Y al confundir en este éxtasis gorriones con papeles escritos, quiero escribir de nuevo todo lo que escribí, en mi vida, todo lo que dibujé con varias letras, porque siento el sonido del silencio y, con toda modestia, he descubierto la verdad.

Escuchen esta verdad, amigos, que la doy porque no fue mía nunca sino de la vida solamente:

el mundo está hecho de palabras y de vestidos, ningún ser humano puede ver lo que no tiene nombre ni lo que está desnudo: por eso nos impresionan las rosas… Rosa es palabra, pero tan pequeña que apenas si molesta al silencio, y sus vestidos son tan evidentes que ella sólo es vestidos, es decir, que ella sólo es vacío.

Les mando todas las rosas de mi jardín, y algunos abrazos en el césped, y les hago un pedido: ¿alguno de ustedes podría revelarme quién es “Hathos, la señora de la turquesa?”.

Mora

Monografias

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

9 respuestas a “Hathos, la señora de la turquesa”
  1. Viridiana Espino dice:

    Buena historia! :)

  2. Joise Morillo dice:

    Mi obelisco y vuestra gloria.

    ¡Oh Hathor! Embriagadme de amor
    No me deis cebada fermentada, dadme vino
    En vuestro templo, sedle infiel a vuestro señor
    Mientras, en Serabit Al-Khadim adoraré vuestro rostro divino.

    Oh hija predilecta de Amón
    Dejadme cambiar vuestras perlas
    Con turquesas eternas y este mí enamorado corazón
    Entonces embriagado de amor, vuestras carnes tenerlas.

    Desatad esa fuente interminable de lujuria
    Concebid serle acolito a Dionisio
    Opacad a afrodita y dejad mi alma sea vuestra curia
    Hacedme vuestro esclavo, el hilota de vuestro servicio.

    Oh Hathor, Akate me batía en suyas piernas
    Ahora quiero ser esclavo de vuestro astado pudor
    Quiero saborear vuestras obscenas cavernas
    Morir corneado de vuestro hedónico fulgor.

    Concededme la gloria y os daré mi obelisco
    ¡Oh Hathor!

    Os ama
    Joise

  3. andy aguilar dice:

    muy buena historia excelente trabajo :)

  4. Jose Itriago dice:

    Dices : “El silencio, claro, desenmascarándolo, es la quietud de mi memoria”.
    Solo lo trascendente será envuelto en el silencio y así podrá hacerse recuerdo. En ese anhelado silencio podrás escuchar las más propias, las más íntimas y delicadas melodías; las que has ido destilando entre risas y lágrimas y oirás el ruido de las lágrimas que resbalan y el de las sonrisas que se extienden en tus labios. Al final, lo difícil es ordenar esos recuerdo -o quizás mejor, el recuerdo- formado por un rosario de fantásticas imágenes que parecen fijas o inconexas, como los sueños, cosa perdidas, vistas apenas de refilón, pero que las sientes como una visión sincopada, ajena al futuro. Pasados que se hacen presentes únicos, que son y que con que sean basta.

    Pero qué difícil es encontrar ese silencio.

    Te vas al río y desnuda, diriges la orquestas de todas las aguas, donde confluyen y diluyen las lágrimas de las tristezas y también de las alegrías. Y así haces la melodía tuya de todos los días para acariciar nuestros oídos, que aturdidos de tanta bulla, de pronto encuentran en tus silencios de luces que se reflejan en las aguas que conduces, un poco de la paz que necesitan.

  5. Mariana de Jesús Viteri Mendoza dice:

    ME ENCANTÓ, HATHOS, LA SEÑORA DE TURQUESA, HAY MUCHA SUTILEZA, HERMOSAS METÁFORAS. EL ESTILO DE MORA ME PARECE MARAVILLOSO. SERÁ PORQUE YA ESTOY EN EL OTOÑO DE MI VIDA, PIENSO QUE LOS RECUERDOS NOS AYUDAN A SEGUIR ADELANTE CON MÁS FORTALEZA Y OPTIMISMO. FELICITACIONES MORA Y SALUDOS…

  6. ynes narvaez dice:

    una historia muy interessante, y profunda……para reflexionar y aprender……..

  7. Osvaldo Bonini dice:

    Parece ser real. Marea.
    Las aguas del arroyo pretender subir la pendiente brincando sobre la infinidad de cantos del lecho.
    Forma picos en su salto que resplandecen como estrellas y desaparecen y reaparecen al ritmo de un reloj descontrolado. Una danza de manos saltarinas; cuellos de cisnes que suben y bajan y giran, picotean y salpican.
    Con sus movimientos y sonidos tientan a percibir la textura del manto de estrellas convertido en brillantes cisnes danzarines con ritmo de vals Vienés. Al abordarlo descalzo, se consigue deslizarse suspendido sobre él contagiándose de movimientos, sonidos, baile, alegría, confort; hacerse brisa.
    Sublime momento de pasar aguas arriba hacia el cielo turquesa, próximo escalón de la montaña adornada con una nube guardiana en su pico nevado donde nace el arroyo, el milagro, la música.
    Girar y girar y marearse. Sonreír y cultivar alegría, razón, existir. Olvidar y recordar; memoria del corazón.
    No hay rostros, ni tienen texturas ni sus manos.
    No hay cuerpos, ni formas.
    No hay dolor, ni razón; no hay rencores. Amanece el amor al descubrir la suavidad, en todas las estaciones, del sonido silente del alma y el eco sordo de todas las almas y el rito de la conciencia. Comprender.
    La música de cada alma en todos los sonidos retorna del baile celestial a reescribirnos. Nuevamente.
    En el silencio de todos los sonidos conocidos.
    En el amor de todo dolor imperfecto.
    En el azul verdoso del mineral incrustado en la piedra que existe y siente y escucha y…, mora siempre en vida a su retorno.

    Alma desnuda. Alfonsina Storni.

    Soy un alma desnuda en estos versos,
    Alma desnuda que angustiada y sola
    Va dejando sus pétalos dispersos.

    Alma que puede ser una amapola,
    Que puede ser un lirio, una violeta,
    Un peñasco, una selva y una ola.

    Alma que como el viento vaga inquieta
    Y ruge cuando está sobre los mares,
    Y duerme dulcemente en una grieta.

    Alma que adora sobre sus altares,
    Dioses que no se bajan a cegarla;
    Alma que no conoce valladares.

    Alma que fuera fácil dominarla
    Con sólo un corazón que se partiera
    Para en su sangre cálida regarla.

    Alma que cuando está en la primavera
    Dice al invierno que demora: vuelve,
    Caiga tu nieve sobre la pradera.

    Alma que cuando nieva se disuelve
    En tristezas, clamando por las rosas
    con que la primavera nos envuelve.

    Alma que a ratos suelta mariposas
    A campo abierto, sin fijar distancia,
    Y les dice: libad sobre las cosas.

    Alma que ha de morir de una fragancia
    De un suspiro, de un verso en que se ruega,
    Sin perder, a poderlo, su elegancia.

    Alma que nada sabe y todo niega
    Y negando lo bueno el bien propicia
    Porque es negando como más se entrega.

    Alma que suele haber como delicia
    Palpar las almas, despreciar la huella,
    Y sentir en la mano una caricia.

    Alma que siempre disconforme de ella,
    Como los vientos vaga, corre y gira;
    Alma que sangra y sin cesar delira
    Por ser el buque en marcha de la estrella.

    Un beso muy grande, Morita; y abrazos para todos.

    “…en tus silencios de luces que se reflejan en las aguas que conduces, un poco de la paz que necesitan.” Buenazo José!

  8. Júdith Mora V dice:

    Según leo, no es Hathos, es Hathor… es una diosa, diosa vaca, hija de Ra y esposa de Horus, y el epíteto de “Señora de las Turquesas” se debe a que es venerada por los mineros en Sinai -esto lo saqué de mi libro de mitología- me encanta, porque cuando era más joven jajaja amaba la mitología y siempre leía cosas, que ahora que soy menos joven, he olvidado, y me llevaste a retomarlo, genial…

    Hola Morita hermosa, mi dulce tocaya… no dejo de leerte cada que puedo, sé que lo sabes jeje… éste, me pareció hermoso, sublime, lleno de ti, de esa tú que aparece a solas, en los bosques, bañada de luna de río de media noche, y me encanta, y me transporta, y me visto de vos, con mi rostro, y tus andanzas, y sueño, y disfruto…

    Un beso, enorme como lo que dejas en el alma a través del sonido de tus letras… Te quiero grande…

    Un betototeeee a tod@s, que si, que los tengo abandonados, que la vida es un poco complicada en estos tiempos, pero que no los olvido, a NINGUNO, a NINGUNA… Osvaldito, mi bello Jose, Vanchito, Celes, Soco, JorgeR, Celestino, Kaito, Blanquita… y espero no dejarme ninguno en el camino… LOS QUIEROOOOOOOO GORDO GORDOOO

    Abrazos con olor a jasmin
    Jud.-

  9. maria jose lopez dice:

    Mi querida Mora he echado mucho de menos poder leer tus bellas palabras y las de todos,
    en la vida se beben tragos un poquito amargos y me ha tocado beber unos cuantos sorbos.
    Hoy que he tenido más tiempo,pues me gusta leeros despacio,sin prisas,haciendo pausas
    en palabras, deleitando la lectura,como siempre maravillosa y sublime.
    Marcho a mi pueblecito entre montañas,siento lastima porque allí no tengo ordenador,en mis
    largos paseos entre los árboles,la hierba y el cielo pensare en vosotros,escuchando el
    murmullo del río,el canto de los pajaros,y por la noche odserbando las estrellas y la luna,
    pensare en vosotros,y a mi regreso iré rauda y veloz a volver a leeros.
    Os echare de menos pero estareis en mis pensamientos.
    Un beso muy fuerte para tod@s

    maria jose



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom