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por Mora Torres

 

Para Osvaldo

Mi corazón estaba muy alejado de las cosas reales y es por eso que intentaba escribir cuando era joven (El autismo, El autismo y su entendimiento).

Había cosas sencillas que me hubiera gustado tener, como la concentración de un contador en sus cálculos (Definición personal de la contabilidad), de un abogado en sus alegatos (Introducción al Derecho), de la vendedora que empaquetaba con tanta habilidad los objetos que yo compraba diciendo que eran “para regalo” (La Navidad en Venezuela).

Había llenado mi cuarto de objetos para regalo, envueltos, que jamás se me ocurría abrir hasta pasados unos cuantos años, a cuyo contenido ya le había perdido el rastro (Veinte reglas para escribir una historia de detectives).

Si existía en aquella época alguna sinceridad en mí, era que quería, que anhelaba, que deseaba con toda mi alma saber quién era yo, yo misma, y los seres que seguramente me rodeaban, me aguardaban detrás de la burbuja (Gestión del Conocimiento) -o de la torre de marfil, pero torre de marfil es decir mucho para alguien como yo, que no era siquiera una escritora en ciernes (Ciencia y conciencia tienen que ir juntas).

Mientras redactaba algunas cosas en particular aparecían de repente seres raros, casi como si existieran, como si yo los hubiese creado: tenían forma, peso… Eran una tropilla de caballos -para dar un ejemplo-, relinchaban al borde del papel, pero no por ser concretos eran más que sombras de caballos o fantasmas, no podría decirse que existieran, que yo los hubiese creado de verdad, aunque a veces obedecían a mis órdenes más insistentes como las del trote o el galope o la aparición ante niños también increados pero perfectos, y otras veces eran tan irreales como el mismo horror.

¿Y si escribiendo y escribiendo -me preguntaba yo- llegara a aparecérseme una persona que me provocara el mismo horror?

Aunque a eso no le temía demasiado, yo sabía que estaba incapacitada para que se me presentara un ser real en lo que estuviera escribiendo, ya fuera poema , ficción o un ensayo sobre la lluvia del universo.

(Eso era antes, Osvaldo, Joise, María José, José Itriago, Baldemar, Celestino, Vancho, Ricardo, etc., sé que todos ustedes son reales.)

Los caballos eran confusos, entreverados; cuando yo sentía crecer el fuego era un fuego que apenas chamuscaba la parte de lo escrito donde pasaban las sombras de mis dedos.

Pero una vez…

Todo empezó con dejar la lapicera pero no para retirarme, sólo la dejé en espera, hasta volver de la cocina donde me prepararía café.

Volví con el café y leí lo último que había borroneado.

Era mi letra, como todo el cuaderno; la última frase estaba escrita con mi propia letra aunque lo escrito no era mío, no era lo que yo había escrito antes de ir a la cocina. Leí algunos párrafos anteriores y sí eran los míos. Pero lo que yo no había escrito aun cuando pareciera haber salido de igual mano e igual pluma estaba como empezando a hacer surgir a alguien, como si en una frase le hubieran esbozado una historia y una vida. Decía: “Eternidad, dame tu palabra de que entre mis latidos haya un pulso eterno”.

Se me heló la espalda, se me quemaron las piernas porque derramé sobre ellas el café. El horror estaba escrito en forma de una línea que alguien redactó con mi propia letra, un fantasma que quizá quería ayudarme y que no tuvo la prudencia de advertírmelo con un poco de tiempo.

Me asustó demasiado. Me fui corriendo hasta mi cuarto y me acosté, pero el sueño no apareció por ninguna parte durante varios días.

Y la tinta se secó en el escritorio y alguien tiró aquel cuaderno por la borda -quiero decir, al tacho de desperdicios, cuando hacían la limpieza.

Envío

Dedico este pequeño “cuento de hadas” a Osvaldo Bonini, el de las descripciones incomparables. ¡Suerte que los fantasmas no escriben en tus páginas, Osvaldo, y no te arruinan como a mí la escritura!

Y a mis amigos escritores: uno a uno de todos los que colaboran aquí.

En Argentina ayer fue el día del escritor y hoy es el aniversario de la muerte de Borges:

“Gracias quiero dar al divino

laberinto de los efectos y de las causas

por la diversidad de las criaturas

que pueblan este singular universo.”

(Si lo recordé mal, corríjanme.)

Besos morados

PD: había terminado de escribir este post cuando apareció Osvaldo con su último aporte: el poema de Borges. Como ése está escrito en inglés y nosotros -Enrique y yo- éramos chicos, no sé si fue Hugo Gola o Juani Saer el que nos lo tradujo hace muchos años. ¡Lo que me hiciste revivir, Osvaldo! Días y noches repitiendo: “¿Con qué puedo retenerte”, etc.? Y… “Puedo ofrecerte la memoria de una rosa amarilla vista en un crepúsculo mucho antes de que hubieras nacido”, y todo lo anterior y posterior. Gracias otra vez…

Mora

Editorial, Monografias

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Comentarios

17 respuestas a “Para Osvaldo”
  1. Jose Itriago dice:

    - ¿Oíste algo?

    - Tan solo la misma sonata de Ysaye que está en la otra esfera, la que se perfila en el borde de nuestros apuntes, con frases inconclusas, solo entradas. Trataba de envolverme con sus notas para dejarme llevar por ellas hasta encontrar el aroma de un poema en un cuaderno irremediablemente perdido, pero que estuvo, que fue y por lo tanto, ahora, después de decenios, sigue siendo el mismo poema, mejorado por la memoria y por la angustia de no recordarlo bien. Quizás en alguna de sus páginas habríamos leído que solo existe sinceridad cuando se quiere, se anhela, se desea con toda el alma azul. Fíjate que el violín es ahora un pincel cargado que se desliza sobre el lienzo de nuestra piel. Pero no puedes ver el trazo, aun cuando lo hayas soñado azul sobre azul. Osvaldo dijo que el color es soñar. Soñar violeta, soñar azul, verde oliva pálidos, tan pálido que no sabes cuando pasa a blanco, O quizás quiso decir al revés: sueñas amor, sueñas alegría, sueñas tristeza y a cada sueño le vas poniendo su color, que es el tuyo de cada uno de esos instantes. Pero definitivamente, el trazo del violín de Ysaye lo soñé azul, con mucha masa, texturizado por su propia esencia dispareja.

    - Hay millones de azules. Victor Hugo dijo que el arte era azul, pero no especificó a cual de esos millones de azules se refería. ¿Seguro que no oíste nada? ¿No oíste un murmullo de agua cayendo? Se diferenciaba claramente cada una de las voces en sus remolinos. Hacían un coro, parecido a la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo que una vez oímos en aquella catedral alemana, que, es verdad, tenía unos vitrales con azules que filtraban la luz de las últimas horas de la tarde y sus rayos, a veces salpicados de otros colores, se podían leer en el aire y vi como los músicos abandonaron los atriles para seguir esa partitura multicolor y entonces las voces dejaron de resonar en la bóveda de piedra y se expandieron por todo el espacio, por los cielos, con sus nubes que extrañadas adoptaron poses voluptuosas; por la tierra y sus árboles que florecieron en ramos nunca antes vistos y hubo, quizás, una fracción de segundo de felicidad pura.

    - ¡Cómo olvidar la Divina Liturgia del rito ortodoxo que te hace respirar recuerdos centenarios! Pero no la siento azul, sino una mezcla de dorados sobre negros. Todos los ritos religiosos y más los rusos, los asocio con esos colores: formales y lapidarios. No los puedo asociar a los tenues ecos de las sonrisas, ni a las intenciones de los roces o a los perfumes de las cercanías humanas, sino más bien a la lejanía, a las despedidas solemnes, definitivas, llenas de vacios que se abren como abismos que hay que rellenar de dolor para poderlos cruzar.

    Pero no, creo que estamos oyendo solamente la misma sonata de siempre y seguramente las voces cortantes te hicieron surcos por donde se escurrió alguna ausencia. Buscando alivio te dejaste envolver por ella, mientras esperabas que el violín -hecho hilo de acero- remendara nuestros recuerdos y añadiera algunos ojales para abotonar al espíritu y mantenerlo un poco más cerca de nosotros. Porque a veces se separa demasiado buscando una apreciación lejana, con ojos de juez y desde esa posición desdeña el ir y venir continuo del uno con el uno de antes. Entonces mi espíritu y el tuyo también, se me hacen ajenos, como irremediablemente perdidos y surge la incertidumbre de poder recuperarlos algún día. ¡Molestan esos ensayos de despedida, por más que pospongan la salida a escena!

    Recuerdo aquella vez, en alguna tienda de algún lugar, que veíamos las pantallas de 32 televisores encendidos, sin sonido, pero todos con la misma imagen. Un tigre que perseguía y mataba a un venado y la repetían y repetían en cámara lenta, después la aceleraban. Seguramente tenían más de una cámara, porque cambiaba la posición relativa de ambos animales, pero al final coincidían, siempre coincidían, en el zarpazo final. Y nosotros allí, contemplando esa dantesca escena del mundo natural, quizás motivo de los mayores elogios, por la calidad, por las dificultades enormes para seguir a tan veloces y dispares contendientes. Todo en silencio en 32 pantallas, en algunas con más luz, otras más contraste, el tigre y el venado en su carrera mortal. Los colores se perdieron, daba lo mismo que fuera verde, marrón, azul, Eran 32 pares de ojos nuestros oscilando entre del 1 al 11, del 12 al 24, del 25 al 32 y vuelta a empezar. Osvaldo dijo que solo jugando y soñando se pierde la línea del piso y todo se vuelve un invento subjetivo con riesgo de caer estrepitosamente en la locura, en la poesía. Donde lo real se convierte en el sueño de lo real y la verdad es la mentira del juego porque no existe la mentira. Y así fue, la predicción hecha decenios después de ese día por nuestro querido amigo, se cumplió: caímos estrepitosamente en la poesía, y en lugar de ver la persecución y muerte del débil venado por el poderoso tigre, vimos la gracia de las manchas del depredador, con su familia de cachorros, comiendo pacíficamente su bien ganado almuerzo. Lo vimos en 32 pantallas, todas idénticas, sin audio, en silencio sepulcral.

    - Quizás, solo el violín azul, de acero azul.

  2. Joise Morillo dice:

    Esta interminable gota de amor

    Honor seria entibiar vuestra alma
    Con mi historia, mi barba
    Mas, no puedo ¡no tengo!

    Pero si tengo vuestras dulces melodías en letras
    Y la canción de vuestras prosas
    La armonía de vuestros recuerdos
    Como cuentos de vida
    Y salud de la historia.

    Lumbrera de huérfanos molidos de luz lúgubre
    Y la esperanza de teneros, nuestra, para la eternidad
    Prolija, cara, odalisca de benigna letra
    He de vuestra elocuencia también ser esclavo.

    No hay olivo que promulgue paz, si no hay paloma
    Mi paloma sois vos
    No hay días aciagos sin tristeza, no hay aciagos con vos adelante
    Sin vuestra letra, Quizá muere la musa.

    Generosa cedéis vuestra alma
    Filosofa inmortal
    ¡Adoro vuestra interminable gota de amor!

    Os ama
    Joise

  3. Baldemar Chacon dice:

    Aun no se hace eterno nuestro tiempo que no otorga ni la mas minima parte de la que se compone, ni aun a los fantasmas que se diluyen en pensamientos.. en nuestros pensamientos gritando, mendigando un segundo para proyectarse, volverse un poco reales y dejar de vivir en los rincones donde se acumula en polvo.

    Aun resuena en nosotros el eco de las voces ancestrales, La conciencia es la mejor amiga de nuestros fantasmas donde encuentran un campo fertil para sus arruinadas historias escritas en criptografia que talvez en algun sueño desenreñamos y las convertimos en nuestras historias.

    Mora, talvez ya me pasó lo mismo y lo he tomado como alguien que lo necesitaba, un obsequio inesperado en el mas insospechado lugar puede dejarte sin dormir varios soles, hacerte trabajar muchas lunas y comer tanto como un perico, todo pasa, pasa todo!

    Cuando suceda el milagro estaré viendo un sol inmóvil quemando el suelo resplandeciente, estaré navegando entre las nubes carbonizadas ¡tan solo! …, talvez con vuestra compañia y la de nuestros espectrales amigos.

  4. Osvaldo Bonini dice:

    “…trato de sobornarte con
    la incertidumbre, con el peligro, con la derrota.”

    Un cuento de hadas de un hada del mismo espejo desde donde salen las estrellas a montarse en un lápiz para iluminar esperanzas como alimentándose a sí mismas y vestirse de sedas titilantes en voces suyas de ecos eternos suspendida en eterna voz de lápiz de espejo de hada de latido inmortal.
    Ya me sobra con que permitas asomarme entre los espacios de tus frases, el abismo entre tus aristas y el contorneo de tus biseles haciendo que siempre la caída el mareo el desmayo termine entre tus manos con la imagen del rebrotar de cada letra de tu alma en las almas.
    ¿Gracias?, son todas para ti para tus hechizos. Gracias, Morita y te aclaro que mis fantasmas son reales, que converso con ellos, que ya no se esconden pero no transan no quieren. Te quiero mucho.

    Tantas veces me mataron,
    tantas veces me morí,
    sin embargo estoy aqui
    resucitando.
    Gracias doy a la desgracia
    y a la mano con puñal
    porque me mató tan mal,
    y seguí cantando.
    Cantando al sol como la cigarra
    después de un año bajo la tierra,
    igual que sobreviviente
    que vuelve de la guerra.
    Tantas veces me borraron,
    tantas desaparecí,
    a mi propio entierro fui
    sola y llorando.
    Hice un nudo en el pañuelo
    pero me olvidé después
    que no era la única vez,
    y volví cantando.
    Tantas veces te mataron,
    tantas resucitarás,
    tantas noches pasarás
    desesperando.
    A la hora del naufragio
    y la de la oscuridad
    alguien te rescatará
    para ir cantando.
    (Como La Cigarra-M.E.Walsh)

  5. Pongo Pongo dice:

    “(…) ha de ser troglodita la ciencia del hombre que sostenga la luz sobre la luz
    y reduzca su vuelta mortal al mito de las pasiones originales,
    sería entonces toda ausencia de música,
    el pentagrama raído hasta la hondura del genio
    todo desatino a bordo de la circunstancia infusa”

    ” Un meridiano se expondría en el museo etéreo del cristalino,
    pero las aves de los mares lo anunciaron a los oídos de Leteo”

    “Vivir con olvido diligente: te dejo el mendrugo en el tintero, prosa Malparida”.

    “Existen líneas de trogloditas donde el lector es incapaz de leer nada; oraciones desposeídas, sin rigor ni temática: guindadas en apolillados percheros de la costumbre, apenas eso”.

    “Dibujar el borde de los límites del saber, como favor tenaz a la ansiedad, suscita la propagación de timoratos”.

  6. Pongo Pongo dice:

    ¡Timoratos!

  7. Magalis Ramires dice:

    una mirada es la suma de muchas miradas y una nueva mirada se confunde con las muchas que has tenido. todo es apenas eso……

  8. ruben eduardo de moya pescoso dice:

    retirar el sufrimiento es importante, y estar lejos del peligro es importante.

  9. Joise Morillo dice:

    Perplejo

    ¿Habrán de amar vuestra iglesia y ese aspecto lúgubre
    ¡Huérfano de luz!
    Los eruditos?
    ¿No creéis repugnante la ayepta crítica?
    ¡Perversa, alienante!
    ¿o, es que acaso la voluntad de redundar invalida el albedrio poético?
    ¿o, es que acaso vuestros alados marinos son los únicos dignos de libertad?
    Me repugna la ignorancia, pues maltrata la razón
    En tanto, parteros
    Abrirán los ojos a quienes imberbes; luego, pronunciaran
    Una oración de amor
    Despreciad los defecto, empero amando al hombre
    Heme aquí: sordo, ciego y mudo (perplejo).

    Os ama
    Joise

  10. Iván Salazar Urrutia dice:

    Puede ocurrir, aunque tú cargues tu celular y respaldes el PC.
    Puede ocurrir en el margen de la esquina donde sangra la tinta de periódicos.
    Puede ocurrir aún cuando compres espejos y teñidos de pelo. Un cortauñas-
    Puede ocurrir en el silencio de las notas musicales más allá del verso.
    Puede ocurrir, digo, y no es broma, que la sombra gorda de Vallejo.
    Puede, Mora, Osvaldo, Joise; puede, José, Pongo, Baldemar, Magalis, Rubén,
    acaso el lazo se desprende del pescuezo intelectual.
    Puede ocurrir que está cuando creíamos que estaba.
    Mas no está, nunca estará, nunca estuvo; lo dijimos y las palabras
    no contuvieron aquello que raspaba su ronquido en lo profundo
    de
    nuestra
    propia
    existencia.

    Sin embargo puede ocurrir, yo no dudo de esta posibilidad. Pero
    si no ocurre, la pólvora transpirará en lo familiar de mis arterias.
    VANCHO

  11. AIDA T.H. dice:

    EN LOS AJETREOS DE LA MAÑANA, CONTRA RELOJ TODO EL TIEMPO SIENTO SIEMPRE SU PRESENCIA….CUANDO NO ES UNA FUGAZ SILUETA GRANDE, LO ES COMO EL DIA DE HOY QUE FUE LA DE UNA NIÑA….SIEMPRE ME PREGUNTO…QUE NECESITAN? PUES VERAN… EN MI CASA SIEMPRE VEO FIGURITAS PEQUEÑAS…QUE SE ESCONDEN…QUE ME INVITAN A JUGAR A LAS ESCONDIDAS,PUES CASI ASEGURO QUE SE RIEN CON COMPLICIDAD….NO ME INQUIETAN…SIEMPRE LES PREGUNTO QUE QUIEREN CON VOZ DULCE Y SUAVE… NECESITAN ALGO?
    A VECES ME DESPIERTA UNA VOZ HABLANDOME….Y SE QUE ESTOY DORMIDA Y AUN ASI ME DESPIERTA…..LA VERDAD ES QUE ME SIENTO DESORIENTADA PORQUE NO SE DARLE EL SENTIDO REAL A ESTA SITUACION…. SE QUE ESTAN AHI…. SE QUE REALMENTE EXISTE OTRA DIMENSION….OTRO PLANO….PERO REALMENTE NO SE COMO EMPEZAR A DIGERIRLO….HACE TIEMPO…19 AÑOS PARA SER MAS EXACTA… HABLE CON “ESE” PERSONAJE QUE TENIA EN SUEÑOS.. PERO NO SE PORQUE ESTABA MUY INQUIETA…LO CUAL ME DIJO: NO TEMAS, SOY TU ANGEL GUARDIAN Y ESTOY AQUI PARA PROTEGERTE….Y DESDE ENTONCES SIENTO MUCHA PAZ EN MIS SUEÑOS…ASI QUE SIENTO YO QUE NO HAY PORQUE TEMERLE A …COMO QUIERAN LLAMARLOS”ESPIRITUS” “FANTASMAS” SIMPLE MENTE SON SERES DESENCARNADOS QUE NECESITAN AYUDA Y SE NOS ACERCAN PODEMOS AYUDARLOS REALMENTE?
    VI QUE ESTE BLOG ES LITERARIO, ME SIRVE MUCHO POR MIS TAREAS DE DERECHO…PERO SI MAS AUN ME CULTIVAN CON LO QUE LES EXPONGO, LES ESTARE AGRADECIDA PUES ME SIENTO DESORIENTADA AL RESPECTO…..GRACIAS

  12. José María Gil dice:

    ¡Ah,,,,,,, los fantasmas de la escritura….! Son los fantasmas más juguetones del oficio literario, los más provocadores, los engañosos y mentirosos…
    ¿Cuántas veces, al repasar un escrito del día anterior (o de tan sólo hace unas horas), hemos encontrado significados en su lectura que nunca habríamos querido expresar?
    Unas veces lo achacamos al cansancio, a la falta de atención, o también a preocupaciones ajenas a la temática que debería ocupar nuestra mente de manera exclusiva durante nuestro ejercicio creativo, informador o crítico. Otras a lapsos mentales que, como mejor excusa, no dudamos en considerar de carácter general para todos. Incluso aceptamos cualquier atisbo de incomodidad pasajera, como causante de interferencias en el fuir de nuestro discurso. Todo menos admitir que a veces “no llegamos” al nivel que exigía la presentación de acuerdo a la importancia del tema…
    Hoy, por ejemplo, hace un calor endiablado en el sur de esta isla. Son unos terribles 43º a la sombra sin una pizca de viento. Por ello no voy a seguir con mi intervención, pues es seguro que los fantasmas se colarían en el escrito en cualquier momento. Pero sí considero oportuno dejarles estos versos de José Castor Quintana, escritos entre 1941 y 1951:

    MEDIODÍA

    Siesta de Julio. Bochorno.
    la tarde - plena - es un horno
    al rojo que reverbera.

    En zig-zag, por la ladera,
    va escribiendo el caminante
    un cromatismo de pasos,
    sobre el fondo trepidante
    de la chicharra parlera.

    ¡Siesta del trigo en la era!

  13. Viridiana Montero dice:

    Usted tiene muy buenas historias…

  14. Noelia Barchuk dice:

    Hola Mora
    Mirando mi correo advierto el título “PARA OSVALDO” y recordé a un amigo.
    Bueno, gracias a eso te conocí.
    Me recordás a una profesora de geografía del colegio secundario.
    Soy de Resistencia, Chaco, y también escribo, hace mucho, aunque recientemente me animo a contarlo a personas fuera del ámbito familiar.
    Me gustó leerte.
    Exitos.-
    Noelia

  15. nolid figuera dice:

    fue una gran desicion, ser parte de tan maravillosas literaturas ,en especial de este “cuento de hadas” donde c que hay un mundo donde estan los fantasmas amistosos, si asi se les puede decir hay que tenerles cuidado.
    Exelente escritora.
    Venezuela,sucre 2011

  16. María del Carmen Pérez dice:

    Hermosas alusiones a los amigos, que no faltaron al comentar su cuento, también de forma muy hermosa.
    Una lección: no asustarnos con nuestros propios sueños… y nunca dejar que la tinta se seque.

  17. Irma Soto dice:

    Querida Mora -si me permite llamarla asi-
    Hace tiempo que disfruto de sus escritos tan especiales y los espero siempre con ilusion. Este tiene ese toque de misterio y suspenso que nos intriga a todos. Felicitaciones por su veta de oro inacabable…. y por su grupo de colaboradores. Gracias.
    Un comentario al comentario de Jose Itriaga.
    Oiste algo? Oi la melodia del violin que se desliza sobre la piel y encontre el aroma del poema.



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