Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

De cuadros y de sonrisas

Siempre me pregunté -además de los que todos se preguntaron desde el siglo XVI (El estilo barroco aristocrático), es decir, ¿qué esconde la sonrisa de La Gioconda?- qué quedaba detrás de ese cuadro cuando estaba pintándolo Leonardo (Leonardo Da Vinci).

Más claramente, no en el cuadro, sino atrás, pero sí pasando por la puerta de su sonrisa. Y mi respuesta, porque todos tenemos una respuesta especial para cada una de nuestras preguntas más “originales”- era que había una construcción de abismos y retablos con fuego. En esa construcción, estaban parados Leonardo y su amante (De amor y de sombra).

Leonardo y su amante, que era su amado transparentemente (Homosexual: natural o de crianza), se abrazaban por fin sin pecar, sin violar esa envoltura tan fina -y esplendorosa- que se bifurca en lagos en dos lugares de la carne. Allí me parecía que detrás de las vírgenes y de los mantos, de la escenografía renacentista (Renacimiento), mientras entre los mantos un pliegue dibujaba el buitre de la infancia de Leonardo -el buitre que “descubrió” Freud (Freud y El Éxodo)- ellos se abrazaban y se besaban, y también atrás de toda sonrisa, en la profunda realidad (De la visión sistémica del mundo real).

Es anecdótico para mí que algunos científicos estén tratando de ubicar el paradero de quien fue la modelo del cuadro, de la joven, Gioconda. Lo que importa está mucho más lejos, detrás del cuadro pero también del tiempo, Leonardo es libre y está seguro (La libertad).

Otro cuadro que me hizo pensar en esos rostros: La bordadora

La bordadora, de Vermeer, me hizo soñar con las heroicas mujeres que con todas las ganas de luchar, se encerraban a tejer mañanitas, a bordar manteles, a hacer los ruedos de las calzas.

Porque el heroísmo era tal: era dar la vida por una vida para sus hombres. Increíblemente, mártirmente.

Y no sólo en la Edad Media, a veces las historias bordearon el siglo XX; tal vez el XXI.

Pero la maravillosa serenidad del rostro de esas mujeres es la que Vermeer capturó; creo que he leído alguna vez una descripción que hace Virginia Woolf de una mujer que está cosiendo, y se parece al cuadro del holandés.

Como no encuentro lo que escribió Virginia, la traduzco. Mejor dicho, transcribo un verso sobre el tema, un verso que ya escribí hace mucho y que no sé si publiqué acá mismo (sepan perdonar si ese es el caso):

Ya que al coser en una casa oscura

una mujer en sombras

a sí misma se canta, y de sí misma nace la brisa con sus lágrimas

y de su cuerpo nace la noche donde es

el amado y la amada y los amantes y el pan

desde sus sobras. Así al cerrar la casa

una mujer en sombras por la aurora,

pero al cerrarla para guardar sobre la tela

un bordado de ojos que lloraron,

soy. Y así canto cuando llega la luz

los detalles oscuros de la luz,

la mirada cubierta como mujer en sombras, en penumbras,

pesando oro, sonriendo, sabia, antigua,

o leyendo una carta en Delft, en Vermeer;

ya que al coser en una casa oscura,

ya que al cerrar la casa

una mujer naufraga sus edades,

la luna de su ojo más visible,

y se dice palabras sola, sola

con espejos, con cuadros, con vasijas,

y el laúd más lejano enterrado en sus sueños desentierra

y hasta llega de entonces hacia mí

para que yo la abrace, para que yo la sea,

esta mujer de solo viejo cuadro,

solos viejos perfumes;

tristes, viejos pintores de pecados antiguos

perfectos en su sed, cuádruples en su hambre de dolores.

Y el pan desde sus sobras se levanta

y se come a sí mismo y todo aquello

no lo vieron las horas de los días.

Lo vi; lo vieron ojos de la luna.

Mora

Editorial

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Comentarios

12 respuestas a “De cuadros y de sonrisas”
  1. Celestino Gaitan dice:

    Aja!!!
    Como simepre excelente…
    …y ahora, peor que nunca,
    pues no solo me dejaste sin palabras…
    …me sofocaste, me dejaste sin respiro.
    Tengo para rumiar y reflexionar el resto de la semana.
    Y aunque ya lo hayas publicado en este foro,
    que importa, si cada vez es mejor.

    Felicidades!

    Afectuoso Saludo y Fuerte Abrazo a Tod@s.

    Celestino.

  2. Ana Maria López Gaitan dice:

    Es relajante la lectura, del articulo la corelacion que han encontrado entre cada tema la cual motiva a entrar al enlace y satisfacer la curiosidad sobre el tema, he tenido deseo de leer la novela que usted menciona, gracias .

    Saludos Ana Maria

  3. Iván Salazar Urrutia dice:

    De acuerdo con mi amigo Celestino, cada vez es mejor.

    …”ya que al cerrar la casa

    una mujer naufraga sus edades,”

    Esta es una imagen soberbia -por elegir una-. “Cerrar” se acopla mañosamente con “naufraga” haciendo retorna la vista al verso anterior, y luego retornar , creando un círculo poético en el cual nuestra inteligencia metafórica y simbólica se solaza en procura de una luz tercera generada por el lector… si lo logra. ¿qué se cierra?: la casa; ¿qué naufraga?: sus edades. así casa e historia, que encierran las edades, se unen y potencian. Todo queda prisionada en dos versos (ya sé que “prisionada” no existe como concepto, pero ¿se entiende, verdad?), menos el concepto clave, que le da eje -hilo al volantín- al juego poético: una mujer. Una mujer que al cerrar, naufraga; qué naufraga, la casa, que se compromete con las edades. ¿Quién sufre este vendaval? Una mujer.
    Por favor ¡que nadie piense que todo esto lo planeó con toda la frialdad metodológica que explicito, nuestra amiga grande Mora. Ella es la poeta, yo hago un comentario desde la acera de este veloz viaje poético.
    …y todo aquello

    no lo vieron las horas de los días.

    Lo vi; lo vieron ojos de la luna.

    Pero Mora hace que es como este comentarista: se ubica casi al margen de lo ocurrido… o simpatizando con aquellos que les cuesta ver: “todo aquello / no lo vieron las horas de los días.” Mira, amigo, amiga, lo que pasa: ¡nadie lo ve!, pero ocurre, es parte de la realidad ¿Lo ves tú? Pareciera que no lo vimos, que no lo viste; pero ella sí y te lo muestra, para que aprendas a mirar: “Lo vi; lo vieron los ojos de la luna”.
    Disculpa, amiga Mora; fue sin querer queriendo…
    VANCHO

  4. Jose Itriago dice:

    .
    A cambio de hablar de Leonardo o Vermeer, ya muy trajinados, esta entrada la oriento hacia los artistas ingenuos. En Venezuela (y me imagino en todas partes) generalmente se llama ingenuo a un artista popular que adolece de formación académica y que hace obras pictóricas, esculturas o narraciones. No me refiero a esas obras caza turistas, serigrafías o imitaciones del arte ingenuo (existe una técnica que podemos llamar “a lo ingenuo”, pero que carece de autenticidad artística) sino a las que nacen del quehacer popular, casi nunca como oficio único –no les daría para vivir- llenas de fe e imaginación.

    Quizás sean artistas incompletos, como es opinión de algunos entendidos sobre la materia, pero su arte transmite amor, a veces mucho más que el de los consagrados, y con frecuencia han sido inspiración para artistas profesionales. Generalmente trabajan colores primarios o –permítaseme la licencia- lenguaje primario. No les puedo adornar la entrada con fotografías, lo cual es una lástima, pero les transcribo una recopilación efectuada por MARIANO DIAZ en su libro “Por un cielo de barros y maderas” que trata del arte sacro ingenuo. Él recopila fotos de cerámicas y esculturas de madera, pero también la opinión, el pensamiento, de los artistas. La transcripción la limito al capítulo de “Los santos” (los otros son: “De cómo se hace un cielo”, “Sobre los ángeles”, “San José”, “María tiene su niño”, “San Juan Bautista”, “De vírgenes y santas”, “José Gregorio Hernández” y concluye con la auto biografía de los artistas presentados) :

    LOS SANTOS
    “Los santos fueron hombres como cualquier ciudadano, pero dados a ayudar a los pobres y desvalidos. De antes, algunos tuvieron poder de hacer milagros, pero mayormente han hecho en vida obras de caridad, y en muerte han hecho favo¬res y milagros.

    Por ser, San Benito, propiamente no es un tomador ni un parrandero como algu¬nos lo tienen. Lo que sí era muy alegre y tocador de instrumentos. El salvó a Cristo de una persecución, cuando lo escondió en su casa y comenzó a tocar tambor, y cuando llegaron los soldados él tocó más fuerte para hacer como que no los oía. Entonces fastidiado el jefe de los soldados dijo ¡Vámonos, que con la ruidera de ese loco, nadie va a estar escondido en esa casa! Y así salvó la vida a Jesús. Co¬mo San Benito andaba metido en toda fiesta, las mujeres sociales lo perseguían mucho porque era un catire buenmozote. Entonces para librarse de ellas él pidió al Señor que lo hiciera negro, como esclavo. El Señor entonces le dijo Ándate pa la cocina y espera. El se sentó ahí y con el humo del fogón se fue poniendo oscu¬ro, de ojos blancos y boca colora y así pudo seguir su camino de fiestas y santida¬des sin que lo molestaran con tentaciones de la carne.

    San Antonio era un hombre muy sumamente piadoso que ayudaba a los pobres enfermos y era muy leedor y estudiante. Un día estaba leyendo un libro de ena¬morados, de esos con historias subidas, y se entusiasmó leyendo y siguió y siguió y eso le estaba gustando, cuando de repente se le apareció el Niño Jesús y se le sentó sobre el libro, tapándole la parte más pecadora de la lectura. Entonces él
    se arrepintió de lo hecho, botó el libro que ahí mismo se volvió polvo y le pidió al niño que siguiera sentado en esa mano para así evitar coger otro libro de peca¬dos. Desde entonces San Antonio vela por los amores puros y los enamorados de¬centes que le piden solicitudes.

    De los santos, cada cual tiene sus facultades especiales para milagrear o conce¬der. San Isidro, la lluvia o el sol para las cosechas. San Rafael da la salud cuando hay dolores de ojos, huesos o cintura. San Cristóbal orienta cuando están perdi¬dos los vaqueanos. San Agustín alivia los apuros del corazón y es por eso que lo carga en la mano. San Antonio con maraquita, espanta los malos espíritus que pueden traer enfermedades raras a los recién nacidos; volteándolo de cabeza hace aparecer las cosas que se pierden por la casa. El Corazón de Jesús hace corresponder el amor que le tiene uno a los familiares y proporciona amores de otras personas, pero con buenos fines y no para vicios y maluquerías.”

  5. Jose Itriago dice:

    NOTA: Lamentablemente el procesador que usé (Wordperfect) tenía habilitado la separación con guiones y al copiarlo en el sitio, con otro formato y tamaño de letra, quedaron en medio del texto como un símbolo raro. Seguramente me expuse a que la RAE me condene a una pena grave (espero que algo menor que la de Strauss) ya que, últimamente, esta exageradamente severa. No parece cosa de gente de¬cente.

  6. Iván Salazar Urrutia dice:

    Estimado José, recordando que en mi pasado existe el título de profesor de arte -pero no fundándome en él-, testimonio que para mí siempre fue un enigma los artistas “ingenuos”, “primitivistas”, “naÏf”, etc. recuerdo kjuchas obras elaboradas por ellos, pero no sé por qué recuerdoi con especial atención un cuadro hecho por Pelé, para un beneficio (Pelé siempre ha estado presente en actos de solidaridad). Era efectivamente un cuadro “ingenuo”; que no es lo mismo que un cuadro hecho por alguien que no sabe nada de artes plásticas. Se trata más bien de alguien que tiene una visión “ingenua” del mundo; no preparado para las tramposerías de los sinverguenzas, o para las abstracciones de aquellos que buscan conceptualizar la realidad. Como si en ellos la realización con la realidad no tuviera mediaciones. En ello radica su riqueza y en ello radica su debilidad.
    Recuerdo, como estudiante y como consumidor de esteticismo, a Rouseaux, a mi amigi Amaya -raro especímen de grabador “ingenuo”. En literatura ha sido más dificil detectarlos; pero deben existir: son aquellos que no obedecen a las “reglas” literarias y que escriben como si entre la realidad y ellos no mediara nada… exceptos los conceptos, que ellos consideran pre-existentes (les recuerdos que no son adeptos a las abstracciones).

    Lamentablemente, José, no pudiste ilustrarnos con imágenes; sin embargo hago fé de tu apreciación.
    Respecto de los santos, es poco lo puedo decir. Es sabido que uno debe tomar distancia de su propio ser para analizarlo.
    VANCHO

  7. Osvaldo Bonini dice:

    Hola a todos!!
    A veces me parece que las poquitas entradas que logro intervenir contando de las cosas que se encuentran asidas al piolín que devano desde el primer recuerdo, concuerdan con cierta hechicería. Pareciera que aquel ovillo se ha disparado hacia el futuro y trae en ondas sensitivas algún indicio prendido en él.

    Agua de Oro. ¡¡Felicitaciones Morita!! ¡Qué cambio de vida!
    Conozco hasta Unquillo; en Salsipuedes pasábamos los veranos de alguna época hermosa en una casa a la vuelta del balneario, frente a unas moreras enormes y frondosas. No he vuelto a probar otras moras con el gusto de aquellas.
    Es sabido que el aire serrano de “la” Córdoba nos rejuvenece, nos energiza, nos nutre. Me imagino que aún debes estar adaptando la respiración y redescubriendo aromas y colores.
    Me alegro muchísimo por ti.

    Casi puedo asegurar que este poema de Mora no nos lo hizo conocer antes. ¡Qué poema!! Bellísimo. Concuerdo plenamente con Vancho sobre eso de avanzar en la lectura y tener que retroceder para encontrar algo que quedó y releer y darte cuenta de pronto que estás ahí, en el sentimiento del poema. Detrás de tanta entrega, de tal amor, de tanto esfuerzo que refleja debo confesar que le siento el sabor a resignación “…mujer en sombras, en penumbra…” y de frustración “…y el laúd más lejano enterrado en sus sueños desentierra…”.
    Y Mora que lo hace nuestro, “…la luna de su ojo más visible…” y se conforma “…Y el pan desde sus sobras se levanta y se come a sí mismo…” y lo hace suyo “Lo vi; lo vieron ojos de la luna” para que nosotros lo veamos también. Hermosísima manera de poner a uno en su puño.

    Grandísimos saludos para todos. Sepan que aunque no escribo, los leo y me gustan.
    Te quiero mucho Morita.

  8. Iván Salazar Urrutia dice:

    Interrumpo para saludar a mi querido hermano Osvaldo. ¡¿Cómo estás!?
    Puede que ustedes no lo sepan, pero Osvaldo se hermano con su cariño a este soldadito de plomo que soy.
    Sólo espero que estés bien, hermano. Que las tardes te caigan con el candor de un amancer.
    Que la medianoche sea ese encuentro con la luz. Que el pájaro nocturno cante para tí.
    Deseo para tí, aquello que te sea motivante de vida.
    recibe de esta parte de tí, un abrazo fraterno.
    Iván

  9. José María Gil dice:

    Los regalos que nos dejas en el blog, Mora Torres, además de bellos, es posible que acaben siendo una necesidad para nosotros tus fieles, de manera que muy pronto, de seguir así, ya no podremos pasar sin ellos
    Me encanta sobremanera el enfoque del que partes a la hora de abordar a un tema tan manido, como es el enigma de la sonrisa de la Gioconda. ¿Es correcto?, ¿no es correcto? No me podría pronunciar al respecto pero, al menos, reconozco que es una forma original de intentar “ir más allá” del trasfondo de la tela, en una pintura considerada por todos como profundamente enigmática.
    Pero… ¿y si, después de todo, detrás del cuadro no hubiera nada? ¿Perdería algo, con ello, el valor de la sonrisa de la dama? ¿Representaría algún demérito para el trabajo del artista?
    Tu agudo artículo, Mora, ha hecho revivir en mi castigada memoria los recuerdos de un acalorado debate que sobre este mismo tema, hace ya más de 40 años, mantuvimos un grupo de aspirantes a “poetas y escritores contestatarios” cierto anochecer invernal en la Librería Española de París, cuando ésta aún estaba en el 72 de la Rue de Seine. Todavía me parece estar viendo y oyendo a un agudo y autoritario Fernando Arrabal, esforzándose sin éxito en moderar la discusión, mientras sostenía un pequeño libro gris en una mano y amenazaba airadamente con la otra, con el índice extendido, a quienes alargaban su parlamento y no permitían intervenir al resto.
    No llegamos a ninguna conclusión que pudiera consensuarse, pero recuerdo como detalles de aquella reunión (aparte del vino barato y de haber fumado un montón de cigarrillos) que todos los presentes mantuvimos desde entonces amistad mientras vivimos (ya faltan cinco de aquéllos soñadores) y que la opinión más sorprendente para todos fue la de Mariana Arribas, una brillante promesa literaria hija de unos emigrantes salmantinos de la que, por cierto, nunca más he sabido y que vino a “insinuar” (a más no se atrevía una chica en aquel ambiente) que aquella sonrisa misteriosa no era sino una mueca displicente de una damisela invadida por el fastidio, tras varias horas de “posar” para el pintor.
    ¡Quizá fuera eso!

  10. Joise Morillo dice:

    Muy emotivo poema Mora, muy valiente y descriptivo en el sentido de realzar la inteligencia femenina, de hecho madre también del espíritu social del individuo y por ende de la comunión humana. Aniquiladora del egoísmo exacerbado de la prehistoria. Ustedes las damas, ven lo que nosotros los hombres no podemos ver.

    José María, me parece encantadora la acepción de Mariana Arribas.

    Si mi querida Mora, ya habíamos hablado de Vermeer, en aquel entonces yo me referí a “La Lechera” obra del mismo autor, sendas obras plasman ante la admiración del observador la inmensa capacidad de captar la pasividad y paz inteligente de las féminas. Su carácter, antes que sumiso y pragmático; conscientes de una realidad domestica, desarrollada en la historia de la humanidad, por la mujer. Empero, lo emblemático de la obra de Vermeer es y seguirá siendo su capacidad de manejar la luz, muy diferente a Reverón quien capta la transparencia de los espacios exteriores, Vermeer, sintetiza su obra introduciendo la luz en los espacios, aunado a esto transmite al espectador una firme convicción de aceptación de los que haberes de las damas en el ambiente hogareño y social, excelentemente plasmado en lo sensual de sus rostros.

    Definitivamente, sigo con Freud, el genio del artista captó y reprodujo en sus obras, esas conductas que el común no puede o no suele apreciar. Para mi, los pintores ingenuos son unos genios.

    La Gioconda, los paradigmas de la investigación respecto a que inspiró al genio para realizar tal modelo de estética, fue, al principio, la infidelidad en contra del Giocondo, seudónimo del supuesto dueño original de la obra y quien encargó hacerla. Últimamente, científicos e intelectuales se han abocado por el sexo y la pasión, mas no al amor. Sobre todo amor al arte. No ven en la obra de Da Vinci otra cosa que concupiscencia -que de hecho no debería faltar-. Sin embargo, igual que Vermeer, el artista plasmó en la obra una sensualidad sublime propia de un estado de complacencia infinita y elevada de la naturaleza humana (del enamorado). ¡Que Gian Caprotti (Il Salai Caprotti) haya sido el modelo o no! Poco importa, pues, tenemos en “La Santa Cena” un San Juan tan bello como las candidatas del miss Universo. Lo importante es la capacidad de representar tan brillantemente la conducta humana en la plástica. El fondo en la escena de la obra, motivo de las más variadas especulaciones; pudo haber sido muy bien un fresco pintado previamente por un surrealista mediocre, como también puede haber sido lo que el mismo Da Vinci quería hacer notar, derivado de lo grotesco y extraubicado de los paisajes. ¡Esto es producto del genio!

    ¿Que les gustaba o no? ¿Que preferían para comulgar en la cama? ¿No creéis vosotros que cada uno de los artistas tiene la propiedad de decidir sus actividades íntimas? Si, tal desempeño es propio de la conducta de cada quien, derivado de una voluntad intrínseca y peculiar, inducida o innata.

    ¿Que pensáis inspiró a Guernica? ¿No creéis que Picasso, desentrañaba con tal obra más que rencor y desaprobación; miedo y terror? ¡Está claro! Observad la angustia de la madre con su hijo en los brazos, muerto. Observad la distorsión general de la escena, propia de un estado emocionado y paranoico, donde el acoso y la hora de la muerte deambulan. En esta obra está presente en la expectativa del individuo que ha padecido los bombardeos y masacres. Eso es estética, el autor pudo haber narrado tal evento genocida de forma detallada, pero, su cubismo; realizó todo el trabajo con un extraordinario enorme.

    “Si hay un sonido que llevemos pegado al tímpano de nuestros afectos, es el de la campana que oímos en la infancia.”
    -Eduardo Guzmán Esponda

    Esta es la otra cara de la moneda, Freud y el sicoanálisis lo descubren perfectamente
    Que importa la ética para algunos, si su vida al fin, se pudo haber calificado como inmoral, total, moral es amor al prójimo, hacerle sentir placer con el arte es: amar.
    ¡Ellos –los genios- lo hicieron! Su obra, se manifiesta como ellos, inmortal. No obstante haber padecido de traumas en la infancia.

    Os ama

    Joise

  11. Iván Salazar Urrutia dice:

    Muy de acuerdo con Joise ¡Vivan los genios! ¡La libertad del pensamiento y la emoción!
    De tanto darle vuelta a la Gioconda se nos pierde la Gioconda; no el modelo -que podía llamarse como quisiera-, sino esta otra , la del cuadro, la que nos mira -siempre nos mira-, la que sonríe, la que abre la puerta a su yo en paz, mirón, sonriente…
    Les recuerdo que este cuadro anduvo por muchos lugares y años con su autor; pero éste no lo soltaba, le faltaba un toque aquí, una pequeña veladura allá, le faltaba… algo. Para nosotros, no; no le falta nada, porque así la parió el genio.
    Como parió la luz Vermeer; nadie discute que estudió la luz real en su taller. Pero luego creó esta luz tan especial, casi sentimental que nace golondrinando desde una ventana; pero luego rebota, resbala, se estira como un beso de seda, y cuando parece que muere vive en la sombra latiendo… Es la luz de Vermeer.
    Dicen que en una exposición en Paris, donde se excibía Guernica, un diplomático alemán se acerca a Picasso y le dice con asombro:-¡Cómo pudo hacer usted esto…! -y el maestro le responde:- No fui yo; fue usted.

    Cuando parecía que la distancia era un espacio que se aleja, los cubistas nos muestran el espacio que se quiebra, la recta que se acerca, el fondo en el exterior; lo fuera, dentro. No sólo Picasso, todos los cubistas. El arte respondiendo a la par de la ciencias físicas, sobre el hombre y el universo. Atrás quedaron los filósofos, mudos. Quizás por ello, le cobramos a los científicos y artista lo que debiera darnos la filosofía.

    ¡Que vivan los artistas!
    VANCHO

  12. benjadem alflorentin dice:

    hola mora, aqí estoy, callado pero presente, he estado muy atareado con mi trabajo y con mis obligaciones familiares, cuando tengo un par d horas solo qiero dormir un poco, jaja. x suerte ya todo está volviendo a la normalidad y en un par d meses tal vez pueda recobrar mi calma anterior.
    No obstante he estado leyendo tus entradas, desde insomnio (hay qien pudiera sufrirlo!!, recuerdo ése viejo defecto mío hace un par d décadas atrás. jajaja),carnavales, voz alta (me gustó muchísimo; me acordé d la anécdota d Alejandra Pizarnik q cuando no encontraba la palabra q necesitaba para sus poemas, lo colgaba en la pared y se alejaba como si fuera un cuadro y daba vueltas hasta q encontraba la palabra justa.) ruiseñor, keller, las almohadas, cuadros (comparto con vos el gusto x los pintores flamencos y holandeses sobre todo me encanta muchísimo M. ESCHER, y su paradojas pictomatemáticas q me encantan.)
    Besos Mora, y en cuanto pueda volveré a frecuentar tu libro d visitas.



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