Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Niño enfermo

Las enfermedades de los niños tienen algo tan trágico -hablo de enfermedades menores sin embargo (Enfermedades más comunes en los niños)- y a la vez tanto hechizo (Cuentos Hadas - Magia, Fe y Encanto?), que quien ha sido tocado en su infancia por la visión de algún mal, o ha mirado como ese mal tocaba a su amigo o hermano, lo recuerda por siempre, con una idea de haber aprendido algo (Aprender a vivir - Cuatro actitudes y un camino).

Yo me acuerdo muy bien de un niño enfermo, un niño vecino, de mi infancia. Él ya amaba apasionadamente a la chica más linda del barrio, Indiana, e imaginar sus rizos oscuros lo calmaba instantáneamente, pero por un instante (Chicos, no hagan esto en sus casas).

La cama estaba en el medio de los reflejos de sus sueños afiebrados, lo hamacaba, la cama y los sueños lo hamacaban, aunque él sentía que lo que mecían no era del todo su cuerpo, que quizás era de otro y él no estaba allí sino en las nubes que pasaban por la ventana, o ni siquiera en las nubes, tal vez sólo era aire respirado (Narraciones infantiles: Universo complejo y desafiante).

De pronto volvía a ser él por el dolor; nada más material que el dolor, nada nos hace más terrenos que el dolor físico, y la sed de apagarlo, de calmarlo (Dolor físico y dolor emocional: el holograma de los sentidos).

El dolor de cabeza lo empujaba como un viento fuerte -había manos que le penetraban la cabeza, o ramas que caían de los árboles atravesándola, y llegaban justo a dos lugares cruciales de ella: la inteligencia y la locura (Hacia una enseñanza e investigación inteligente de la inteligencia).

La locura decía: “Acá se coloca la corona del rey”, pero la corona era tan pesada, con sus oros y diamantes, que el dolor acrecía.

Entonces prefería pensar en su corazón. ¿Indiana lo amaría?

Pero su fiebre no tenía una respuesta; sólo el sonido -como rocío, como música- de la oración que rezaban sus padres en la otra habitación, oración que tenía el nombre de la tormenta o de esa brisa que de pronto se desata en la playa cuando uno está desprevenido.

Como creía que se estaba muriendo, cuando lo ganaba la sensatez -o algo de inteligencia, como él pensaba- se preparaba una rutina: sentir el sol como si estuviera allí en su cuarto, y como si él lo fuera; sentir el sabor del agua como si acaso tuviera en estos momentos nociones de sabor o de sed.

Sus hermanas jugaban, no sabía si deliraba que las niñas estaban jugando en su habitación o ellas estaban, pesadas, insolentes, pequeñas como gatitos inoportunos. Lindas pero molestas.

Pero sí, entre las tablas había comida de muñecas, al despertar comprendía que sus hermanas jugaban de verdad, como si el verbo jugar existiera. Hacia el fondo, hacia el barro, esas nenas transportaban collares, tesoros, gemas.

Y su dolor le decía que los collares, los tesoros y las gemas no existen, pero estaban entrando y saliendo tales joyas.

Y cuando las niñas excitadas por el propio movimiento de andar viviendo y jugando alzaban la voz, su propia voz, la de él, gritando, gritaba que su voz no existía, que estaba muerto. La más pequeña, la de cinco años, le preguntó: ¿y dónde está tu cajón?

A él le pareció ver una paloma en la ventana, consideró que era una paloma de paz, ésa que además simboliza la inocencia, la paloma dorada.

No sabía que en realidad no iba a morir en absoluto: eran las fiebres de la pubertad y el fuego de los próximos años los que lo enfermaron; tal vez Indiana lo enfermó con una mirada venenosa.

Tampoco sabía que esta paloma no era precisamente la pura, ruborosa, sino la otra cara de cualquier paloma, la que representa la lascivia, el sexo desatado: la adolescencia, la juventud que lo esperaba con las puertas abiertas de su mansión magnífica.

Escribo esto en homenaje al que fue mi “vecinito”, Daniel Valle, mientras un cuervo golpea con sus dos alas la ventana del estudio donde estoy escribiendo. Pero no le abriré…

Mora

Editorial

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Comentarios

18 respuestas a “Niño enfermo”
  1. Jose Itriago dice:

    Mi querida prima Luisana Itriago publicó:

    Los parques permanecen clausurados con candado
     
    los conocimientos que adquiriste
    a nadie interesan
     
    tus poemas se confunden
    con el ruido de pisadas
    que pasan de largo
     
    repites una oración silenciosa
    su letanía eleva tus anhelos
    apacigua las tristezas
    acoge tus deseos
     
    todavía te asombras
    una entrega entusiasmada de colores y de vida
    mariposas blancas amarillas
    se detienen sobre las flores
     
    Los parques permanecen clausurados con candado
     
    el encuentro es ahora un simulacro en lejanía
    reitera su vacío en pantallas infinitas
     
    se disuelven para siempre
    las voces, las manos y los cuerpos

    Dice Mora que el cuervo toca en su ventana, pero que no abrirá. Dice Luisana que el encuentro es ahora un simulacro en lejanía.

    Pero el encuentro será con el cuervo, lucharemos por domesticarlo. Poco a poco, dándole semillas de vida, lo haremos comer de nuestra mano y cuando por fin, después de agotar nuestra última semilla, manso y confiado, se deje acariciar el negro plumaje, remontaremos el vuelo con él y se disolverán por siempre las voces, las manos y los cuerpos.

  2. jose roberto dice:

    Hace poco que encontre este sitio, me gusto su cuento señora Torres, pero con todo respeto, no puede entender lo que esta entre parentesis, si ese parrafo forma parte de su texto o solo es publicidad de otros sitios.

    Atte. Jose Gomez

  3. Mario Felipe Rodríguez dice:

    Es hermoso “Niño enfermo” me gustan este tipo de escritos breves pero que sin embargo calan muy profundo.

  4. Daniel Navarro dice:

    Tenía como 6 años, estaba postrado en cama… la enfermedad… no la recuerdo bien… de lo que si estoy seguro es que tenía fiebre… No me podía parar.
    Cuando menos lo esperaba Papá llegaba en ocasiones con regalos, muy pocas veces en días festivos. Mas ese día que no me podía levantar llegó con un par de carritos… la enfermedad, se fue.

  5. Aldo Mercado dice:

    Una hermosa descripción………….

  6. Héctor Antonio García Tobar dice:

    Mora: Usted me hace desenterrar sueños adolescentes. Aquella niña, la primera que hizo despertar en mi, fiebres soleadas, que irradiaban el salón de clases, y lograban robarle la ternura de su mirada. Esa niña ya pertenecía a alguien, y aun mas, sus ideales revolucionarios de llevar a los pobres a la no pobreza, abrieron a su vida, que iniciaba la fragante juventud, las puertas de lo eterno y desconocido para quienes seguimos experimentando este caminar terrestre. Murió la niña, murió la joven, murió mi sueño. Haydee fue su nombre, y algunos de nuestros profesores de secundaria le llamaban “Paloma Blanca”. A los años mi primera hija, heredo ese nombre del recuerdo: Haydee. Ahora que estoy dándole la bienvenida a la edad tercera, o quizás dándole la despedida a las mejores ilusiones pasadas, creo que fui ese niño que enfermo, pero no murió, pero que su Paloma Blanca, desapareció.

    Mora, como siempre mis agradecimientos y especial cariño.

  7. Joise Morillo dice:

    Mi querida Mora, ¡No! No dejéis que ese cuervo entre en vuestro dominio. Lamentablemente, la gente de buena fe, honesta y de buenos sentimientos, como nuestro José I, ceden oportunidad a esa clase de individuos; con la esperanza que cambien para bien, pero efímera es dicha esperanza, pues, ejemplos desdichados ya tenemos, incluso muchos padeciéndolo. Gobiernos, ¡por ejemplo!

    Ahora bien: ¿no recordáis esto?

    ¡Cría cuervos y os sacaran los ojos!

    Nadie es perfecto solamente vos.

    Emilio, tierno ingenuo, una esperanza del mundo; cero sociedad, cero restricción, creced y sed cuanto queráis ser, los otros serán vuestros jueces y verdugos o, vuestros incondicionales compañeros de avatares y decisiones, ¡ea! Emilio, vivid vuestra vida, empero recordad vuestro origen y especie, quien sois, solamente uno más y no el único, vos sois vuestro jurado y el mundo el juez, ese mundo que os ha dejado vivir, aun sabiendo la infamia que acecha, la imperfección del prójimo y la vuestra misma.

    Adelante Emilio, concebid el mundo, concebidlo como se os ha presentado, no es fácil, es duro
    Y, os cambiará, en la medida que os abandonéis a vuestra concupiscencia y a los entuertos irreconocidos de vuestros menos y más queridos: maestros, parientes, amigos.

    No, no améis a la sociedad, respetadla, que es mejor, respetad sus más elevados aciertos mientras, aprended a reconocer las fallas de los desadaptados y corruptos para despreciar suya miseria, que de nada os servirá para pretender una efímera felicidad. Luego, instantánea y perecedera disfrutadla y disfrutad el conformismo de los modestos, de los humildes, la bondad de los privilegiados, la audacia de los genios.

    Sed vos mismo, para poder ser lo que no quieren los demás, sed vos mismos y dejad que los demás sean, pero, poned vuestro granito de arena generada de vuestra aprehensión del mundo sublime que os rodea. ¡Amad vuestra inprescindibilidad ontológica –vuestra razón de ser y de los demás- y amareis el Universo que vivís!

    Os ama

    Joise

  8. jose j. casanova dice:

    Señora Mora: Es usted una excelente escritora, con sus textos tengo la oportunidad de remontarme en lo más recondito de mi imaginación, como es la forma de comentar una anecto “Niño Enfermo” tan natural.

  9. JOSE ANTONIO GOMEZ PERALTA dice:

    Dios te bendiga Mora ha menudo vemos como es algo muy típico ver a las personas decir; ¿ Por qué los niños, los pobres, y las personas buenas se enferman si existe un Dios todo poderoso ? Mora espero que esta respuesta Bíblica te sea útil para cuando vallas ha escribir más. ► Jeremías 12: 11 Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase. ► Isaías 58: 1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. 2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios. 3 Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria. 4 ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,

  10. maria jose lopez dice:

    Hay que dejar a los niños que sean niños,no importa la edad,
    tenemos que hacer renacer el niño interior que todos llevamos dentro,
    ver y sentir con alma de niño….inocente,pura.
    La enfermedad del cuerpo es material,dolorosa y real,pero nada comparable
    a la enfermedad del alma causada por el desamor.
    El Amor cura todas las heridas,haciendo de la vida un paraiso,una sonrisa indefinida.
    El desamor abre crateres de dolor que aniquilan el alma,a la persona,sumergiendola en
    la más profunda tristeza,una sombra que camina hacia ningun sitio.

    Besos a tod@s

  11. Esmelda Torrez Lopez dice:

    Sra. torrez me encamto su escrito considero que es una exelente escritora esto me ha remontado a mi pubertad a recordar a quellos bonitos momentos que muy pocas veces a quizas nunca mas se vuelven a vivir. siganos enriqueciendo con sus textos. gracias.

  12. cecilia valencia dice:

    Hola Mora:
    me gustó mucho tu cuento, muy buena la mezcla de realidad y fantasía, ¿Que es la vida ?
    Eso, una fantasía que no sabemosa muchas veces, dónde comienza la una y termina la otra.

  13. ELBA LUCIA ACERO TOVAR dice:

    Hola mora, leí tu escrito acerca del dolor y me gustó bastante; hablas del dolor y simultánemente de la alegría, mezclas sueños con fantasía…definitivamente te seguiré leyendo…

  14. Cesar Coronel dice:

    Hola Mora:
    todos tus escritos son mis favoritos. me gusta mucho lo que escribes…te seguire leyendo…y este tema en especial me llamo la atencion…


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