Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Mi vida entera

Por la noche hago las noches con vasos de agua (El agua), tazas de té, tabaco, y ordeno álbumes de fotografías (Huellas de una noche).

Escribo largas cartas que nunca enviaré, refuerzo los dobladillos de las sábanas y lavo los envases que desecho (Las cartas estaban echadas).

Prendo, apago la luz; busco el punto intermedio (Teoría del color).

Hago listas de amigos, hago listas de muertos, de tareas, de músicas que tengo que escuchar (Música del siglo XX), de viajes hacia nunca voy a ir, de nombres de ciudades que resuenan (Ciudades y escritores).

Mi vida entera

Fui perfumada, bella, la que abría todas las puertas y las cerraba jugando enamorada del misterio, aunque por qué si yo no sabía de misterios, nunca aprendí nada, me recostaba siempre, nunca hacía, no sabía secretos, las plantas se morían, los relojes no daban la hora, no había música, el patio estaba sucio, había botellas con ceniza, y papeles y marcas, y esas mariposas que son los papeles quemados (Todos los fuegos el fuego).

No cocinaba ni comía; daba a comer comida vieja, de piedra, a mis dos niños (Cuentos de Hadas—Magia, Fe y Encanto?).

Tenía una gata blanca. Tenía una gata negra, después. Entre ellas hubo una gata gris.

Las penumbras de aquella casa eran como coágulos, como manchas de vino, y yo flotaba, mis dos hijos flotaban, tres éramos fantasmas, apariciones entre sí, aunque yo no sabía de misterios, y no veía. Veía entre apagones, veía la neblina.

En verano en aquella casa ardían las paredes, el aire se buscaba con sed, en las siestas se moría. Yo no había guardado las frazadas sucias del invierno y el sol las hacía grises y de polvo, y yo siempre lloraba por algo, como una niña, cuando tenía dos niños.

Ellos no jugaban; protegían insectos, llenaban frascos con insectos, tierra, algodones, y yo, los chicos y la casa germinábamos.

Cuando era invierno caían más pesadas las sombras, batían frío en los cuartos. El verano tan fuerte no dejaba una pepa de recuerdo, se iba del todo, entonces yo agregaba a las frazadas trapos, colchas, pulóveres, porque no había ningún fuego, estufa, salamandra, y se tapaban los resumideros con paja de la escoba, se inundaba de lluvia.

Yo no sabía misterios, no sabía secretos de higiene, de belleza, y había muchos papeles, libros abiertos en el piso, cuadernos, diarios, envolturas, envases de almacén.

Pero a pesar de todo entre ellos yo estaba perfumada, vestida, con los ojos pintados, recostada.

Llegó el amor.

Le hablo a la portadora del amor

Movías mi cuerpo, me mirabas, el cuadro se llamaba “Las preciosas”; eras todo el amor que yo tenía, pero se desvanecía, cambiábamos el cuadro.

Día a día pasaban los años, caminábamos en una habitación una hacia la otra mientras las bocas se movían cada vez más ligero con palabras que daban contra el techo y la alfombra, contra nosotras.

Cuando el amor salía del cuadro hacia nosotras se ponía un mar en movimiento; manchas negras con labios rapidísimos, el amor se manchaba, crecía mientras iba pudriéndose la noche en que el calor, en que la luna, nos habían juntado. Ahora éramos nosotras de verdad, sin romance, y nos repartíamos un pequeño botín.

Yo me enfermaba y me cuidabas, y dirigías súplicas por mí a mi cuerpo, a los médicos, a las medicinas, y reprendías a mi enfermedad y me alcanzabas una taza de tilo, soñabas que me calmabas como si yo fuera una tempestad, me apagabas como a la fiebre. Cuando me reponía salíamos, tomábamos café en los bares y nuestros labios seguían murmurando; también sucedió que nos calláramos.

No había noticias en los diarios. Cada una se levantaba a la mañana a hacer la vida de las dos. Nuestros cuerpos chocándose en la casa llevaban sobre sí un mutismo absoluto, como si fuéramos cada una el templo de la palabra No.

Ahora, como sabes…

Ahora no somos dos, sino cuatro: aquella que soy para mí y aquella que para ti soy; la que eres para ti y la que eres para mí, como mariposas dobles de alas asimétricas. Pero tampoco eso somos ya que de ser así fácilmente podríamos fundar un museo de nosotras con alas pegadas en cuadros de vidrio: esas dos que caminan en el museo están peligrosamente vivas todavía y las gradaciones del gris son casi infinitas como fueron las del verde en primavera. Ahora mis hechizos se fundieron en tus hechizos y no se redoblaron, son fuegos quemados por el fuego, a imagen de nuestras canas, arrugas, quejas, esa voz quejosa que se pasea por nuestro corazón y no nos deja descansar de noche.

En el armario los libros ya no tienen voz, los colores de los cuadros se borraron del todo, y en la pecera que trajiste para que esos peces rojos alegren la estadía, ellos siempre están en silencio, nunca gritan ni suspiran ni están confusos por estar viviendo.

Envío

Dejo para Reyes el recordarlos uno a uno. Me agoté al describir “mi vida entera”.

Me duele despedirme de los fantasmas cada año viejo, aunque sé que en mi espejo los volveré a encontrar preguntándome por el valor del tiempo, por Lope de Vega, por Platón, o por una manera de vivir o rimar, o por la moda o el arte de la cocina. Es como despedirme de mí que vuelvo del jardín de las preguntas trayéndome una o dos flores para siempre.

El mejor año para todos será el 2011 según mis cálculos anticipados.

Mora

Monografias

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Comentarios

23 respuestas a “Mi vida entera”
  1. Jose Itriago dice:

    03:55 p.m.

    Era una sirena marina y su canto traspasaba el fragor de los mares embrutecidos; traspasaba el estruendo de las olas contra las negras rocas, que solo les queda fingir indiferencia a pesar de que están muy conscientes que día a día han de conceder unos pocos gramos a la nada y que apenas en un milenio serán, a lo sumo, un arrecife de corales; traspasaba el canto de las sirenas mis oídos entumecidos de promesas, abochornados de tanta desnudez. Y yo sumiso, una vez más, hacia allá enrumbé mis pasos esperanzados. Si, lo hice una vez más, sabiendo que mas fiel era la resaca, que más segura la mar picada.

    Hoy amanecí queriendo ser feliz. Sé que hoy tampoco vendrá nadie. No puedo compartir el vino, ni conversar de estar triste o alegre. Quisiera contar que oí varias veces la Sinfonía No 1 de Aho Kalevi, pero sé que no, que eso es intrascendental, más aun para los que nunca están, que quizás son todos. No importa, quiero estar feliz y no simularlo, como tantas otras veces. La soledad es una mierda, pero te va moldeando, haciendo algo nuevo donde no tenías nada. Esta vez percibí una trompa que decía más de lo debido pero no entendí su mensaje. Por eso, por todo eso y mucho más, cuando esta noche escuché la sirena cantando en la mar tan lejana decidí ir a ella y allá voy. Estoy impermeabilizado contra decepciones, por eso temo a priori que ese canto no sea para mi, que yo sea sólo una interferencia que se está apoderando de algo que fue para otro, para alguien que si le encuentra sentido y lo peor, que haya una relación, sujeta a extraños códigos, indescifrables por lo poco que me resta de vivir, entre la trompa de la Sinfonía de Kalevi, su decir, su lamentar, su sufrir oculto y la sirena herida, que le responde más allá del fragor de las olas, los huracanes o lo que sea.

    Amaneció lloviendo y todo el día ha sido así. El frío me cala los huesos y me hace doler la muñeca fracturada. A mediados de la tarde pareció como si era el momento de los arcoíris. Una vez vi tres arcoíris simultáneos en una cascada amazónica. Me imaginé que era de buena suerte, pero no, es buena suerte para su dueño y yo era un simple observador, un entrometido. Pero hoy esperaba un arcoíris a media tarde. Apenas si garuaba, muy fino, como un velo de virgen y ciertos resplandores lejanos auspiciaban un rayo de sol. Mas de pronto todo se cerró y volvimos a ser grises y el viento nos impulsó, otra vez, hacia melancólicos derroteros y me veía flotando a lo lejos, ya casi perdido en la inmensidad del gris, atravesado y sumido en gris, como una lámina de vidrio flotando, rogando no tropezar con las rocas lejanas, aquéllas donde seguramente esta noche estará la sirena, o que cualquier cambio brusco de dirección del viento me ocasionara una caída abrupta que me fracturara en mil pedazos. Pero en lugar de ello, seguí planeando hasta que regresé a mi punto de vista, a esa perspectiva tan mía, tan absolutamente mía, tan ausente y vacía.

    Hace apenas unos 20 o 30 años o quizás más, creí oír un sonido extraño que surgía de las profundidades de algún mar. Había leído que unos científicos demostraron que las profundidades no son para nada silenciosas, grabaron los más variados sonidos, algunos de ellos que nadie ha podido interpretar o asociar con algún animal, hasta nuestros días, pero otros eran de ballenas a miles de kilómetros de distancia, de calamares gigantes sumergidos a miles de metros de profundidad. Así que supuse que se debía interpretar como un llamado muy lejano, pero que por razones de una selectividad que no alcancé a entender, solo yo lo oía. Crucé el llano y en el silencio de la sequía seguía oyéndolo, debajo de soles que abrasaban y noches heladas. Me fijé que respondía a una composición, que si bien no era melódica, ni rítmica, si era desestructurada y que estaba en mi encontrar la ilación correcta de ese cubo de aire que debía asir de alguna manera. Pasé semanas tratándolo, pero de pronto se silenció. Hasta hoy que vuelvo a oírlo, sólo que ahora puedo entender mejor las relaciones que me sugiere. Oigo un canto de sirena y hacia ella voy

  2. Mora Torres dice:

    Te regalo la mitad de mi soledad y tú regálame la mitad de la tuya, José. No soy una sirena pero puede parecerme de algún modo, al menos a Moby Dick. Te abrazo muy fuerte

  3. Felix Larocca dice:

    Querida Mora:
    Un admirador remoto y silencioso de tu prosa, y un enamorado de todo lo argentino, te envía un saludo cordial y cariñoso.
    Nunca compares a una sirena, como la que eres, con Moby Dick.
    Felicidades,
    FEFL
    Desde Punta Cana RD

  4. Félix Jacob Valle Gómez dice:

    A los dos les digo…Muchisimas gracias por compartir tan buena literatura con nosotros los demas mortales, habidos de buenas letras y de una composición de palabras que no se encuentran por donde quiera…mis saludos y felicidades por un año que se va y otro que viene…Un placer leerlos.

  5. Baldemar Chacon dice:

    Mora, ahora no puedo mas que decir que me ha gustado mucho y despues leo a José y entonces ya no digo nada.

  6. Zutano De tal dice:

    De la misma manera, que todos y especialmente tú, tengamos un dos mil once saludable, de realizaciones, no sé si de éxitos pero sí anhelaría que fuera para todos enriquecedor. Buena salud a todos.

  7. Martha Bustamante dice:

    Es un placer leerte….es un deleite extremo….

  8. Júdith Mora V dice:

    Mi Morita y mi bello bello, leerles es mi placer… se burlan, se riman, se cruzan, se yuxtaponen, se hacen escencia y cenisa, se hacen ser y espectro, sirena o ballena, poeta o loco solitario… y yo revoloteo sobre estas letras como si entre ellas estuviera mi mejor morada, que por tecnológica no deja de ser sublime, elegante, cargada de tristes sonrisas o alegres lágrimas, de compañía pura y siempre cierta, haciendo que la mayor tristeza se convierta en una oda, o que una sonrisa acune nuestros lamentos… los quiero, con verdad y certeza, con todo lo que esta alma abandonada y notálgica alberga, en este momento en que “Tiene mi corazón un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto”, este en que “La soledad es una mierda, pero te va moldeando, haciendo algo nuevo donde no tenías nada”, en este tiempo en donde “Ahora no somos dos, sino cuatro”… u ocho, o diez, o uno… distantes y a la vez cercanos, lejos pero unidos, extraños pero ciertos,… en todos los momentos en que aún en la soledad, una sonrisa siempre se dibujará mi rostro -mi padre decía que nací así, y se dibujaba siempre aun detrás de mis ojos mojados-

    ¿Se encuentran las almas en un ejercicio de sincronicidad bosquejada? ¿Somos almas coincidentes cargadas de energía cósmica? ¿O somos unidos a través de un hilo inerme por eso superior a lo que rezo en mis momentos de llanto o de agradecimiento? No importa, me importa la fusión, la cohesión, la que permite acompañar la soledad, reir en otros labios y sentir cómo se clava hondo el sabor a sal de lágrimas ajenas…

    GRACIAS, a tod@s y cada un@, pero especialemente a ti Morita, por ser la mano que mueve el hilo… Te quiero hondo

    BESOS A TOD@S, olor a lluvia fresca…
    Y FELIZ AÑO NUEVO… 2011, año de éxitos, del número 11, número kabalístico para mi

  9. benjadem alflorentin dice:

    mi vida entera no es mas q un aborbotonamiento d humo d la hojarasca seca, amontonándose sobre si misma mientras el viento no sopla; y desperdigándose en los 4 rumbos a la primer brisa, deshaciéndose con la velocidad del propio miedo. Es nada en el aire, nada en la tierra. Nada; como un suspiro en la tormenta. Tan solo un pegajoso olor a qemado q no gusta a muchos; ¿qé soy para mis alumnos sino apenas un recuerdo obligado cuando pueden hacerlo?, ¿qé soy para mis compañeros d estudio sino un vago aire borroso q ni nombre tiene?¿qé soy para mis hijos sino una interminable cantilena soporífera q repite hasta el hartazgo “cuídense” “ojo con lo q los convidan”, “llámenme cuando lleguen”, “no suban al auto d cualqier desconocido”, “no se emborrachen como idiotas y pierdan la noche en pedo”?… Sí, soy sólo éso para ellos, y ellos lo serán también; así como lo han sido mis viejos.
    Creo q solo cobro entidad cuando mis perros se alegran d la comida q les doy, o cuando el arisco gato barcino d mi trabajo, deja d lado su “salvajismo” y acepta restregarse contra mi pierna, d pasada a cambio d un puñado d gati; o cuando mis pollos corren tras d mí pidiendo sus semillas. Y también soy algo d mí cuando el aire fresco del amanecer llena mis pulmones y me hace creer q aún tengo 20 años y el mundo está a mi alcance; o cuando las noches d luna llena me hacen soñar con los viejos cuentos d Asimov y Bradbury, y vuelvo a delirar imaginándome con viajar x el cosmos como un héroe, llevando comprensión y paz a los confines del universo.
    Pero la realidad me demuestra siempre q la única noción d “verdad” q podemos sentir es: las carencias mundanas q nos agobian; y la falta d libertad para salirse d ése círculo vicioso d necesidades insatisfechas, pues los ríos tienen “dueños”, los valles tienen “dueños”, las playas marítimas tienen “dueños”, los lagos tienen “dueños”, los campos tienen “dueños”, hasta los desiertos tienen “dueños”…Todo tiene dueño y nada es mío, x lo tanto tengo q pagar para disfrutar d la naturaleza q Dios entregó a LOS hombres…y para pagar hace falta dinero, y el dinero se obtiene: o esclavizándose o robando; entonces ya no qeda tiempo para disfrutar d SER, para gozar el ESTAR… y como uno es un estúpido q fué educado para ser decente, entonces no roba, ni se hace político, ni policía, ni milico, ni sacerdote, ni nada q nos transforme en parásitos….y así se va la vida de un idiota, deseando lo q los ladrones y parásitos sin escrúpulo han “apropiado”. Y cuando los hijos le dicen a uno “fuiste un boludo” uno ya no tiene respuesta, pues ya ni siqiera t dicen “papá”.

  10. Joise Morillo dice:

    Muy lindos y significativos, fríos, compasivos y autocríticos, sendas narraciones ¡me parece! Encierran: tristeza, arrepentimiento, nostalgia y una tolerancia absoluta aunada a una madurez profunda. ¡Que nos juzguen, somos inocentes! Es un grito mudo para oídos sordos, yo los apoyo. Sublimemente trascendental. ¡Un total vacio descubierto y subsanado en el espíritu!

    Lo de Mobi Dick, ¡No! Empero, podria ser por la potencia del ultrasonido de vuestra poesia, Mora (parabola)

    Os ama

    Joise

  11. Joise Morillo dice:

    Con lo anterior, me referí a las tres certezas: Mora, José I., benjadem.

    Feliz año nuevo a tod@s

    Os ama

    Joise

  12. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Algo para compartir:

    “De Mujeres de ojos grandes”

    Un cuento de Angeles Mastretta

    La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: “Este hombre se cree Dios”. Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo.
    Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.
    Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres.
    Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.
    Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado.
    Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno.
    Por unos días de luz, por un indicio, por los ojos de hierro y súplica que le prestó una noche, la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas.
    Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno. La sacaban al aire como a un canario. Cerca le ponían fruta y galletas para que picoteara, pero su madre se llevaba las cosas intactas mientras ella seguía muda a pesar de los esfuerzos que todo el mundo hacía por distraerla.
    Al principio la invitaban a la calle para ver si mirando las palomas o viendo ir y venir a la gente, algo de ella volvía a dar muestras de apego a la vida. Trataron todo. Su madre se la llevó de viaje a España y la hizo entrar y salir de todos los tablados sevillanos sin obtener de ella más que una lágrima la noche que el cantador estuvo alegre. A la mañana siguiente le puso un telegrama a su marido diciendo: “Empieza a mejorar, ha llorado un segundo”. Se había vuelto un árbol seco, iba para donde la llevaran y en cuanto podía se dejaba caer en la cama como si hubiera trabajado veinticuatro horas recogiendo algodón. Por fin las fuerzas no le alcanzaron más que para echarse en una silla y decirle a su madre: “Te lo ruego, vámonos a casa”.
    Cuando volvieron, la tía Daniela apenas podía caminar y desde entonces no quiso levantarse. Tampoco quería bañarse, ni peinarse, ni hacer pipí. Una mañana no pudo siquiera abrir los ojos.
    -¡Está muerta! - oyó decir a su alrededor y no encontró las fuerzas para negarlo.
    Alguien le sugirió a su madre que ese comportamiento era un chantaje, un modo de vengarse en los otros, una pose de niña consentida que si de repente perdiera la tranquilidad de la casa y la comida segura, se las arreglaría para mejorar de un día para el otro. Su madre hizo el esfuerzo de abandonarla en el quicio de la puerta de la Catedral.
    La dejaron ahí una noche con la esperanza de verla regresar al día siguiente, hambrienta y furiosa, como había sido alguna vez. A la tercera noche la recogieron de la puerta de la Catedral con pulmonía y la llevaron al hospital entre lágrimas de toda la familia.
    Ahí fue a visitarla su amiga Elidé, una joven de piel brillante que hablaba sin tregua y que decía saber las curas del mal de amores. Pidió que la dejaran hacerse cargo del alma y del estómago de aquella náufraga. Era una creatura alegre y ávida. La oyeron opinar. Según ella el error en el tratamiento de su inteligente amiga estaba en los consejos de que olvidara. Olvidar era un asunto imposible. Lo que había que hacer era encauzarle los recuerdos, para que no la mataran, para que la obligaran a seguir viva.
    Los padres oyeron hablar a la muchacha con la misma indiferencia que ya les provocaba cualquier intento de curar a su hija. Daban por hecho que no serviría de nada y sin embargo lo autorizaban como si no hubieran perdido la esperanza que ya habían perdido.
    Las pusieron a dormir en el mismo cuarto. Siempre que alguien pasaba frente a la puerta oía a la incansable voz de Elidé hablando del asunto con la misma obstinación con que un médico vigila a un moribundo. No se callaba. No le daba tregua. Un día y otro, una semana y otra.
    -¿Cómo dices que eran sus manos? - preguntaba. Si la tía Daniela no le contestaba, Elidé volvía por otro lado.
    -¿Tenía los ojos verdes? ¿Cafés? ¿Grandes?
    -Chicos - le contestó la tía Daniela hablando por primera vez en treinta días.
    -¿Chicos y turbios?- preguntó la tía Elidé.
    - Chicos y fieros - contestó la tía Daniela y volvió a callarse otro mes.
    - Seguro que era Leo. Así son los de Leo - decía su amiga sacando un libro de horóscopos para leerle. Decía todos los horrores que pueden caber en un Leo. - De remate, son mentirosos. Pero no tienes que dejarte, tú eres de Tauro. Son fuertes las mujeres de Tauro.
    - Mentiras sí que dijo - le contestó Daniela una tarde.
    -¿Cuáles? No se te vayan a olvidar. Porque el mundo no es tan grande como para que no demos con él, y entonces le vas a recordar sus palabras. Una por una, las que oíste y las que te hizo decir.
    -No quiero humillarme.
    -El humillado va a ser él. Si no todo es tan fácil como sembrar palabras y largarse.
    -Me iluminaron -defendió la tía Daniela.
    - Se te nota iluminada - decía su amiga cuando llegaban a puntos así.
    Al tercer mes de hablar y hablar la hizo comer como Dios manda. Ni siquiera se dio cuenta cómo fue. La llevó a una caminata por el jardín. Cargaba una cesta con fruta, queso, pan, mantequilla y té. Extendió un mantel sobre el pasto, sacó las cosas y siguió hablando mientras empezaba a comer sin ofrecerle.
    - Le gustaban las uvas - dijo la enferma.
    - Entiendo que lo extrañes.
    Sí - dijo la enferma acercándose un racimo de uvas -. Besaba regio. Y tenía suave la piel de los hombros y la cintura.
    -¿Cómo tenía? Ya sabes - dijo la amiga como si supiera siempre lo que la torturaba.
    - No te lo voy a decir - contestó riéndose por primera vez en meses. Luego comió queso y té, pan y mantequilla.
    - ¿Rico? - le preguntó Elidé.
    - Sí - le contestó la enferma empezando a ser ella.
    Una noche bajaron a cenar. La tía Daniela con un vestido nuevo y el pelo brillante y limpio, libre por fin de la trenza polvorosa que no se había peinado en mucho tiempo.
    Veinte días después ella y su amiga habían repasado los recuerdos de arriba para abajo hasta convertirlos en trivia. Todo lo que había tratado de olvidar la tía Daniela forzándose a no pensarlo, se le volvió indigno de recuerdo después de repetirlo muchas veces. Castigó su buen juicio oyéndose contar una tras otra las ciento veinte mil tonterías que la había hecho feliz y desgraciada.
    - Ya no quiero ni vengarme - le dijo una mañana a Elidé -. Estoy aburridísima del tema.
    - ¿Cómo? No te pongas inteligente - dijo Elidé-. Éste ha sido todo el tiempo un asunto de razón menguada. ¿Lo vas convertir en algo lúcido? No lo eches a perder. Nos falta lo mejor. Nos falta buscar al hombre en Europa y África, en Sudamérica y la India, nos falta
    encontrarlo y hacer un escándalo que justifique nuestros viajes. Nos falta conocer la galería Pitti, ver Florencia, enamorarnos en Venecia, echar una moneda en la fuente de Trevi. ¿Nos vamos a perseguir a ese hombre que te enamoró como a una imbécil y luego se fue?
    Habían planeado viajar por el mundo en busca del culpable y eso de que la venganza ya no fuera trascendente en la cura de su amiga tenía devastada a Elidé. Iban a perderse la India y Marruecos, Bolivia y el Congo, Viena y sobre todo Italia. Nunca pensó que podría convertirla en un ser racional después de haberla visto paralizada y casi loca hacía cuatro meses.
    - Tenemos que ir a buscarlo. No te vuelvas inteligente antes de tiempo - le decía.
    - Llegó ayer - le contestó la tía Daniela un mediodía.
    - ¿Cómo sabes?
    - Lo vi. Tocó en el balcón como antes.
    - ¿Y qué sentiste?
    - Nada.
    -¿Y qué te dijo?
    - Todo.
    - ¿Y qué le contestaste?
    - Cerré.
    -¿Y ahora? - preguntó la terapista.
    - Ahora sí nos vamos a Italia: los ausentes siempre se equivocan.
    Y se fueron a Italia por la voz del Dante: “Piovverà dentro a l’alta fantasía.”

    ************

    Cuando un hombre que está vivo te hace llorar, hay que dejarlo. Sólo se llora por los amantes muertos.
    Clara Obligado

    ¡FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!

    Y ALEGRÍA ALEGRÍA, QUE ESTA VIDA ES PASAJERA, YA VIENE LO MEJOR…
    AQUEL LUGAR DONDE SE RECOBRARÁ EL VIGOR DE LA JUVENTUD, DONDE ESTAREMOS ETERNAMENTE MÁS QUE FELICES; GOZOSOS… Y QUE ES ALGO QUE AÚN NO CONOCEMOS BIEN.
    LOS ABRAZO FUERTEMENTE

  13. Joise Morillo dice:

    Canto mudo a la desidia y la Utopía para oyentes crédulos

    Flujo serrado

    Os regalo mi pretérito avatar con cantos mudos para oídos sordos
    Mi adolescencia lúgubre, y mi magra presencia
    Si, se que agradecéis mi pingüe bondad
    Harta generosidad ¿no es cierto?

    No me importa el haberno, que viviré sin fruta en mi boca
    Total padezco de solidaridad, ciegos, otros me dan
    No me importan mis hijos muertos
    Total, hare más, otros crían

    Detesto la gloria, la fama pero más la frustración de no poder ser avaro
    Me carcome, si, no soy avaro, no por no querer
    Sino, por desidia, por mezquino
    Conmigo mismo

    Venid pobres os vindicare con mi jerga, pero no, no trabajéis
    ¿No veis los buitres y las hienas comer la carroña?
    Los tigres, os darán carroña ¡no penséis!
    No hace falta, seguid pobres,

    Hare una gran comuna con el lastre de otros, compartir, falacias,
    Miseria, esa que sabéis vivir, mientras en mi Hommer
    Os daré arcos y flechas os enseñare a deletrear
    Y después me daréis vuestro hombro,
    Para cargar mi trono.

    ¡La historia me absolverá!

    Os ama
    Joise

  14. Joise Morillo dice:

    Blanca Estela, hermosa vuestro -Oda a la tencidad (metafora)- cuento.

    “Paciencia y esperar” ese es el secreto, recibid mi sicero parabien. Paz y prosperidad os mereceis de porvenir.

    Os ama

    Joise

  15. maria jose lopez dice:

    Mi queridisima Mora,en primer lugar ( privilegio para mí )
    desearte con todo el fervor de mi corazón : FELIZ AÑO 2011,
    que tu inspiración aumente,que las alegrias se conviertan en
    multitud en tu vida,que las penas se destierren al pais de nunca
    jamas,que cada dia las flores aviven más su color convirtiendo tu
    entorno en un paraiso terrenal,en el cual florezca cada dia la felicidad.
    Un sabio dijo : Quien tiene un amigo tiene un tesoro,yo soy millonaria,por
    poder contar y aprender contigo y con los demas que todos sois buenisimos,
    me sumergo durante largos momentos,en cada palabra,cada frase,que
    me envuelve y me transporta,os doy las gracias y os deseo a tod@s un
    FELIZ AÑO 2011,cargado de Felicidad y Amor,de ilusiones y esperanzas cumplidas
    nuevas ilusiones y nuevas esperanzas por realizar,de una buena salud para seguir
    compartiendo los sueños. Un deseo muy especia para el 2011,que la Naturaleza sea
    libre para todos,sobre todo para los que habitan en ella y es parte de ellos de su alma,
    de sus raizes,de todo su ser.
    Mi vida entera se concentra en un suspiro,una lagrima y una sonrisa,un sueño y un
    despertar,con acontecimientos alegres y amargos,con penas y alegrias,con dolor
    propio y dolor ajeno compartido,con ilusiones y esperanzas hacia un mundo mejor.

    Besos para tod@s os quiero,Mora para tí un besazo muy grande lleno de mucho cariño
    de esta persona que te quiere un montón.

    Maria jose

  16. Ana Laura Martinez dice:

    éramos fantasmas, apariciones entre sí, aunque yo no sabía de misterios, y no veía. Veía entre apagones, veía la neblina.

    Exquisita conformación, imagen divina casi concreta si no fuera por lo abstracto de su presencia, aunque real sitación (me imagino).

    La llanura se hace pesada,
    la bajada gana a las ganas
    más la montaña aún no subida
    esconde las fuerzas.

    En la cima se haya nada
    más en el camino el trofeo
    ¿por caminar se gana?
    más bien por intentar se gana.

    ¡Y cuanto se gana!
    se gana la vida misma
    la vida que deja de ser absura
    y comienza a ser vivida.

    Ramas, entre greda y piedras
    atropello, caídas
    y descensos no buscados
    más a cada paso, la incerteza.

    Y la incerteza con el perseverencia
    equilibradas unidas cual enamoradas
    dan a luz al progreso
    dulce esperado, amante recién llegado.

    ¡Mis cordiales saludos y felicitaciones Morita!

  17. MIGUEL OSCAR GUZMAN MANRIQUE dice:

    HOLA. DESDE QUE ME INSCRIBÍ, LAS HE LEIDO.
    NO MUY SEGUIDO, PERO CON TODA LA CALMA.
    HASTA HOY ME TOMÉ LA LIBERTAD DE OPINAR:
    ” EXCELENTES”.
    CHAO.
    MIGUEL O.

  18. edgar eduardo zhinin lojano dice:

    la verdad no se como empezar,me tiemblan las manos porq quiza me equiboq al escribir solo desearles que para el 2011 sean de realizaciones,pero me voy ha arriesgar poder dejar una quimera la que todo ser humano lleva intrinsico en su alma ese de que todo ser humano tiene algo de poeta y loco,solo decirles que me hes fantastico saber que todavia hay seres en la penumbra que tovabia nos dejan soñar con lo misterioso de la lectura realismo abstracto-conceptual ,muchas de las veces tengo que agradecer a esos seres tan extraordinarios que nos ayudan a soñar ,pero tambien nos enseña que la valentia de estos seres de seguir en la brecha de la creacion es dificil,uds.deben ser de otro planeta ,por los tiempos que corre hoy en dia en que el dinero,puede mas que las ideas,gracias por no claudicar a ese dios,gracias por hacerme soñar,y recordarme de moby dick!,vale tambien recordar a gabriel garcia marquez con 100 años de soledad,gracias MORA,BENJADEM,ETC

  19. Nathalie Eugenia García Zárate dice:

    No tendré prosa, ni sabre expresarme, pero me gusta lo que escribes por que descubro lo que me pasa en tu palabras me identifico y descifro la melancolía que puedo expresar.
    Sigue así

  20. JOSE ANTONIO GOMEZ PERALTA dice:

    DIOS TE BENDIGA Y TE GUARDE MORA MUCHAS SON LAS COSAS QUE NOS PARECEN FALACIAS PERO SI ESTAMOS EQUIVOCADOS AQUELLAS COSAS QUE CONSIDERAMOS COMO FALACIAS PUDIERON SERNOS MUY UTILES SI TAN SOLO LE HUBIESEMOS DADO EL USO Y EL VALOR ADECUADO.


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