Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Abril, 2010

El guardián de la puerta de entrada

Según Freud -y le creemos (Biografía de Sigmund Freud)- Schiller (Teatro) escribe a Körner: “en los cerebros creadores sospecho que la razón ha retirado su vigilancia de la puerta de entrada, deja que las ideas se precipiten pêle-mêle al interior, y entonces es cuando advierte y examina el considerable montón que han formado” (El Inconsciente).

A mí me sucede retirarla a voluntad, a la vigilancia de la razón, digo; como si estuviera mirándome soñar o mirando los sueños de otra persona (El conocimiento, un sueño humano).

Pero lo raro es que intento entonces escribir dentro de esta ensoñación (La transmutación de la escritura) a lo que además de todo agrego entonces la idea de que tengo una superconciencia ya que no una conciencia (¿Que es la conciencia?); me fijo en cada movimiento del lápiz y soy aparte consciente no de mi conciencia sino de la inutilidad de ella y también de la inutilidad de “crear” (Investigar para crear y resolver problemas).

Me salen cosas como ésta, que intenta ser un cuento realista (El cuento y sus características):

Patricia

Ella era bella, si se me permite un personaje demasiado estereotipado que no le quite verosimilitud al relato, y estaba sentada -le parecía que la vida era que estaba sentada dentro de una carroza, y que, la vida seguía por sus propios medios, lo que no le resultaba para nada incómodo.

Ahora me arrepiento de que fuera tan bella puesto que hay que describirla y no, no lo parecería tanto resumiéndolo en partes: alta, delgada, cutis de magnolia, grandes ojos de miel. Y tampoco era así: delgada no era, y mucho menos alta, sus ojos eran castaño de tamaño normal y relucientes, pero sin miel; y sólo la piel -no sé si era de magnolia, que es una flor que desconozco- podría describirse con palabras formales tales como perfecta, pálida, con fragmentos rosados donde debían estar rosados (no, por ejemplo, en la nariz). Y mucho más allá no profundizaré en la belleza, porque no sé qué es.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Humo

Sí, mi querido José Itriago, somos terriblemente anónimos, ya nos perdamos por los recovecos de las grandes ciudades (Las ciudades a través del tiempo), ya lo hagamos por las soleadas -o estrelladas, o nubladas- campiñas (El campesino en 22 preguntas).

Y sí también, María Celeste, a veces está bueno ser anónimo, casi mezclarse con los bordes de Dios, del Universo o de la eternidad (La eternidad o el cambio).

Precisamente cada muerte confirma que estamos solos para toda la eternidad, y si no estamos preparados, nos desconcierta, estremece para cada uno de los vivos los cimientos del mundo (De la visión sistémica del mundo real).

De a ratos pienso que podría escribir unos cuantos volúmenes sólo listando el nombre de los amigos desaparecidos, muertos -es decir, de amigos de quienes he conocido la cara y los gestos o de quienes he conocido el gesto, por ejemplo, de la escritura, o de la música, o de la pintura, y la sombra de su perfil reflejada sobre el papel o el lienzo.

Pero ocurre que no podría escribir esos volúmenes aburridísimos, esas guías telefónicas necrofílicas, porque… no recuerdo ni la octava parte de los nombres de quienes me han movido el alma alguna vez (La Memoria).

Drogas y muerte

Los principios de los años setenta (La “Comunicación Horizontal” a la vuelta de treinta años) estuvieron tan llenos -aparte de pasión y de pasiones- de cierto humo, de algo que se quema, de incienso y mirra digamos, que parece que cuando una los recuerda, obran en la memoria, desde aquí mismo, desde el hoy, los efectos tan dulces, tan peligrosos para los sentidos de la hierba celeste -digo, claro, la marihuana o María Juana, la inocente (Las Drogas).

Cuando fumé mi primer cigarrillo de marihuana -no fue el último, aunque casi- yo ya me había drogado varias veces con la realidad, con las confusiones de la realidad y, además, con las confirmaciones de la realidad -era y es tan irreal… (Realidades paralelas y la percepción de la realidad).

(Continuar leyendo »)

Editorial

Diarios impersonales como espejos

Espejos adentro de un espejo

Encuentro diarios íntimos por toda la casa (Derecho de autor y a la intimidad). Pero hay unos fragmentos de uno que, además, quiere ser “impersonal”. Sorprendentemente, empieza con un “3 de septiembre” de ningún año, y la penúltima entrada es del “3 de septiembre” del mismo año o de ninguno (El calendario).

Pero no, el año parece ser el 2001. Hay una catástrofe y amores resentidos. Creo que menciona el cacelorazo de diciembre de ese año que derrocó a un presidente -y todo su gobierno- en Argentina. También la caída de las torres gemelas de Nueva York… todo es tan oscuro (Lágrimas de marzo, sombras de septiembre). Paso a transcribirlo:

3 de septiembre

Como era previsible, se había vaciado -tan caro lugar común- ante la página en blanco. Su pretensión de escribir un diario impersonal había dado vueltas tantos días, girado, picándole cual avispa celosa, que ahora lo que debía ser en realidad un listado de sucesos que le habían ocurrido a “ella” -¿o no, esto no debía ser un simple listado?- le resultaba duro de cumplir (Una mirada atrás: rasgos y reflexiones para decidir qué es un weblog).

Se propuso empezar por el día de ayer entonces, ya que el de hoy acababa de comenzar -eran las diez de la mañana de un domingo, muy gris por lo demás (El Clima).

Pero tampoco daba con el tono justo para conmemorar la jornada de ayer. Sí, pasó la mañana hablando con el autor de un libro que ella debía editar (Las Ferias del Libro en la Historia).  Una buena charla (Teocrito, extrañamente serena y productiva -recuerdo esa mañana, el autor era Germinal Nougués, con una imponente antología sobre el tango. Germinal murió sin ver su libro publicado. Aunque seguramente la productividad había trascendido su conciencia, se había instalado en su inconsciente, quizá para ayudarla en su nueva tarea de editora, porque ahora ni siquiera eso podía recordar. Extrañamente, ahora las recuerdo. Sí algunas palabras que había dicho, cuando, con el autor, hacían paréntesis entre las correcciones y aclaraciones del libro y hablaban “de la vida”. (La Vida).

(Continuar leyendo »)

Editorial

Encadenados

Cuando el cartero entregaba el sobre con estampillas de poco valor (Las clasificaciones de los sellos) ya se presentía algo no muy claro… uno que tiene tanta tendencia a encontrar atmósferas de brujería y de fantasmas (Hechicería e imaginario social).

Lo tenía en la mano unos instantes antes de abrirlo, con negras dudas (Las dudas).

¿Explotaría al rasgar el papel? (La amenaza de bomba, ¿pánico, histeria o algo cotidiano?).

¿Se trataría de una amenaza, un obsesivo con pasiones perversas o una puñalada encubierta? (Armas).

Algo como un perfume ominoso, un borrón gris, demoraban el momento de enterarse de qué se trataba. ¡Tantas posibilidades y, con seguridad, ninguna buena!

Cadenas

Hay muchos tipos de cadenas que encadenan de diferente forma -hasta en el himno de mi país las hay, pero “rotas” (La revolución en la música y la música en la revolución).

Están aparte las cadenas solidarias que funcionan muy bien en situaciones de desastre o epidemias -funcionan mejor, mucho mejor que los gobiernos (El fortalecimiento del valor solidaridad en estudiantes…).

(Continuar leyendo »)

Editorial

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda

film izle Home Design Spielaffe sesso video giochi