Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Las ciudades de Borges

Resulta curioso que Jorge Luis Borges haya sido durante toda su vida un viajero entusiasta (Inmigración y literatura: el viaje), y más aún durante la segunda mitad de su vida, cuando ya era ciego (Borges, religión y filosofía).

Había ciudades que Borges consideraba suyas, como Ginebra, Londres, la Córdoba de España (La conquista de Córdoba y su reino) y, por supuesto, Buenos Aires (Ciudades y escritores). A lo largo de su obra aparecen, entre éstas que fueron sus “diversas e íntimas patrias”, otras con las cuales no tuvo afinidad. Enumerarlas a todas, las amadas y las no tan amadas, volvería a esta nota insoportablemente extensa.

Sin embargo resulta interesante intentar, en una especie de juego que quizá a J. L. B. no le hubiera desagradado, la reconstrucción, a vuelo de pájaro, de algunas de esas ciudades, con retazos de sus textos o con sus originales opiniones.

Ginebra, la de la felicidad

Ginebra, el sitio donde la felicidad es posible según nuestro escritor, resalta en el conjunto de las ciudades borgeanas como la humilde -en el sentido de la ausencia de vanidad, de boato-, la sobria, la sin énfasis: “París no ignora que es París, la decorosa Londres sabe que es Londres; Ginebra casi no sabe que es Ginebra”, afirma, él sí, con algún énfasis (Suiza). A grandes rasgos, Ginebra es para Borges una ciudad llena de librerías y comercios modernos donde el pasado está presente en las perdurables fuentes y campanas y en las calles montañosas de la Vieja Ciudad, y también en las grandes sombras de Calvino (La Reforma), Rousseau (Jean-Jacques Rousseau y la ilusión burguesa de la voluntad general), Amiel, de las que nadie habla.

Un año antes de morir, Borges escribe en 1983, premonitoriamente o quizá obedeciendo a una voluntad que jamás expresó ya que siempre aseguró -también lo hizo en un poema- tener su lugar en La Recoleta (Historia de la Recoleta…): “Sé que volveré a Ginebra, quizá después de la muerte del cuerpo”.

Y en efecto fue en esa ciudad donde murió, y donde está enterrado junto a la “gran sombra” de Calvino.

Por el tranquilo y rojo laberinto…

Londres -toda Inglaterra (Catalina: el infierno de una reina)- está presente en su escritura, a veces sin ser literalmente mencionada. A otros sitios les dedicó poemas y relatos; a Londres, a Inglaterra, gran parte de su obra y de sus días. Cuenta que con Francis Haslam, su abuela nacida en el sur de Inglaterra, debía, en su infancia, hablar de otra manera que como hablaba con los demás. Creía que esa forma de comunicarse era más respetuosa, más adecuada a una persona de esa edad o quizá un rito familiar indescifrable. Con el tiempo comprendió que ese modo “respetuoso” de hablar era el idioma inglés y no una solemne ceremonia en homenaje a los mayores.

Londres es para el escritor un laberinto rojo y tranquilizante, la define con estas palabras, aproximadamente, pero cada vez que aparece en su obra la rodea de una indisimulable devoción. Sus textos están atravesados por fantasmas de escritores ingleses, antiguos y modernos, y en cierto modo muchas de sus ficciones tienen un clima reconociblemente inglés -aún cuando transcurran en Argentina, en Uruguay o en Brasil.

Dublín y la Torre Redonda

Para comprender la diferencia entre las ciudades que son los amores de Borges y aquellas que sencillamente admira, podemos hablar de Venecia. No puede recordarla sin mencionar a Carpaccio, a Petrarca, a Ruskin y a Marcel Proust, que la amaron en serio. Asocia las góndolas con violines -góndolas y violines enlutados- y asegura que para él el crepúsculo y Venecia son sinónimos, apelando a un artificio literario para definirla. Está claro que a pesar del deslumbramiento que le provoca, no es de sus “entrañables”.

Con Dublín sucede todo lo contrario; aun en estilo deliberadamente sobrio, J. L. B. no puede dejar de mostrar sus debilidades… Con voz quejumbrosa reniega del escaso tiempo que le fue dado permanecer en ella, y hace una lista como de reclamo de los sitios que no pudo visitar en Irlanda. De los que sí recorrió -en ese lugar donde todos los hombres, según explica, tienen un único fin: la belleza- el recuerdo de la Torre Redonda es el más vívido.  Expresa que si bien no pudo verla, sus manos la tantearon, allí  “donde monjes que son nuestros bienhechores salvaron para nosotros en duros tiempos el griego y el latín, es decir la cultura”.

En Dublín Borges camina por las calles y se mezcla con los personajes del libro que es el paradigma de la novela de nuestro tiempo, el Ulises, de James Joyce, pero esta vez ya no de un modo distante y literario como en sus remembranzas de Venecia, sino vitalmente, como si bebiera cerveza caliente y comiera un buen plato de comida irlandesa con ellos, en alguna taberna.

Egipto

La estadía en Egipto de Borges es significativamente memorable por un solo momento:

“A unos trescientos o cuatrocientos metros de la Pirámide me incliné, tomé un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco más lejos y dije en voz baja: ‘Estoy modificando el Sahara’. El hecho era mínimo, pero las no ingeniosas palabras eran exactas, y pensé que había sido necesaria toda mi vida para decirlas”.

La dilecta

Refiriéndose a Buenos Aires y a su Delta del Tigre, Borges dice que no cree que exista en el mundo otra ciudad en la que uno de sus márgenes sea un archipiélago de islas muy verdes “que se alejan y pierden por (…) un río tan lento que la literatura ha podido llamarlo inmóvil”.

Esta particular mirada de su propia ciudad, a la cual, en otro sitio, ha dicho que no lo une a ella “el amor, sino el espanto”, es posible que rescate la verdadera dimensión de su afecto. Para Borges el paraíso está en cualquier esquina de Buenos Aires, como asegura en otra de sus aparentes -o transparentes- contradicciones. Lo ve en la esquina de Charcas y Maipú -ahora es un museo, es su propia antigua casa-; en la de una confitería del barrio de Once en donde Macedonio Fernández, su amigo y su filósofo predilecto, ensaya alguna reflexión muy sabia y humorística; también en la de Esmeralda y Lavalle, en donde murió un poeta argentino de los inicios, Estanislao del Campo.

En su libro Atlas, bellamente ilustrado, figura esta declaración: “Mi cuerpo físico puede estar en Lucerna, en Colorado o en el Cairo, pero al despertarme cada mañana, al retomar el hábito de ser Borges, emerjo invariablemente de un sueño que ocurre en Buenos Aires. Las imágenes pueden ser cordilleras, ciénagas con andamios, escaleras de caracol que se hunden en sótanos (…) pero cualquiera de esas cosas es una bocacalle precisa del barrio de Palermo o del Sur (…) ¿Quiero esto decir que más allá de mi voluntad y de mi conciencia soy irreparablemente, incomprensiblemente porteño?”.

Envío

Un muy especial saludo para Joise, quien parecería que pronto estará aquí, en Buenos Aires, con la sombra de Borges -ésa no está en Ginebra, no lo crean…

Editorial

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Comentarios

23 respuestas a “Las ciudades de Borges”
  1. Miguel Antonio Espino Perigault dice:

    Mew ha gustado mucho el escrito. Lo he disfrutado, al revivir mis vivencias con sus escritos.
    Nota aparte. No enteindo por qué se dice que no he hecho n ingún comenario. Este, al menos, es el segundo. Antes opiné sobre el excelente artículo sobre el ateísmo y los ateos…
    Saludos

  2. Rodolfo Acosta Castro dice:

    Todo lo escrito por Borges, lo mismo que todo lo que se escribe sobre este gran escritor argentino, el más grande del siglo XX, merece puntual atención, porque siempre podrá satisfacer los gustos más exigentes, así como llegar a lo más profundo del espíritu.

  3. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    A propósito de Marcel Proust, algunas frases que le pertenecen:

    “A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.”

    “Sólo se ama lo que no se posee totalmente.”

    “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.”

    “El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo.”

    “El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.”

    “Nuestro corazón tiene la edad de aquellos que ama.”

    “Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.”
    “Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.”

    “El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita.”

    “El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.”

  4. Júdith Mora V dice:

    Comparto con Borges la preferencia por ciertos sitios, esos que por distintas razones se nos hacen mágicos. Es así para mi Buenos Aires, Paris, Madrid e Irlanda, son ciudades que tengo, porque si, que conocer. Lo que más me impresiona, es la forma en cómo me han atraído desde siempre, porque a diferencia de Borges, nunca he estado en ninguna de ellas.

    Desde pequeña sentí una atracción mágica por Argentina y todo lo que viniera de o se refiriera a… es posible que en parte la responsabilidad de esto la tenga la Mafa jaja, personaje que leo desde muy pequeña. En mi país para esa época existía un comics tipo novela llamado “Susi”, una chica que pasaba por toda clase de percances amorosos, y que leían todas mis compañeritas, mientras yo pasaba horas leyendo Mafalda, muchas veces esperando con ansias que llegara la noche para que mi papá o mi hermana me explicaran a qué se refería con ciertos comentarios o palabras. Al tiempo comenzaron a pasar series de TV con Andrea del Boca, y me encantaba ese acento, muchas veces mi mamá me descubría jugando con mis Barbie, en acento argentino jajaja… si bueno, jugué con Barbie hasta los 14 jojojo.

    Entrada en mi adolescencia, en el liceo nos imponían lecturas latinoamericanas –imposición que agradezco enormemente y que ojalá aún se llevara a cabo- y recuerdo que nos tocó leer Martín Fierro, me enamoré de su melodía poética y aún más de Argentina, soñaba con conocer a un gaucho jaja. Para ese entonces, ya mi papá se sentaba con nosotros en un conoció espacio muy de estilo europeo de cafés en la ciudad, llamado “El gran Café”, en Sabana Grande -seguro Jose lo recordará- donde nos leía obras y sobre todo poemas… ahí me enamoré de Neruda y Borges… escuchar Farewell, Canto de Amor a Stalingrado o Calle Desconocida –entre otras- en boca de mi padre, era enamorarse de inmediato de la poesía, y de sus autores, como diría Borges: “Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación, sino símbolos mágicos y música”. Así fui metiéndome de a poquito más y más en todo lo que implicaba Argentina –lo digo por Borges, claro está- y mi amor por esta tierra crecía y crecía. Espero pronto poder estar en ella, y sentarme orgullosa en el Tortoni, imaginando que Borges se toma un café conmigo, y platicamos… y ojalá lo compartas conmigo, Morita.

    También por boca de mi padre amo Paris, su novia como le llamaba, no iremos juntos como tantas veces lo planeamos, pero estará conmigo cuando acaricie su suelo.

    Irlanda produce magia en mi, su música e historias celtas, me envuelven… como a cualquier libélula que sueña convertirse en hada.

    Madrid, combinación de cultura y rebullicio, caminar por sus calles de románticas luces amarillas está en mis sueños, y es que la llevo en la sangre, y ojo, de linaje eh? jajaja. Cuando llegue a ella, lo haré como dice Sabina, con la boina y la maleta de cartón, y a los 5 minutos ser de Madrid… y seguramente iré por sus calles silbando La Violetera.

    Encantador tu escrito de esta semana Morita, particularmente, uno de los que más me han gustado. Definitivamente, tú eres una de mis pildoritas emocionales.

    Un beso enorme

  5. Sol Benavente dice:

    Desde muy joven leia a Borges con placer, y al igual que miles de personas lo hice mi escritor favorito, gracias Mora por tus àgiles impresiones y por tus comentarios inteligentes. siempre es un deleite disfrutar de ustedes.

  6. Dora Noemí Ceriani dice:

    Menudo tema, no se puede ignorar que existe una inmensa mayoría de seguidores de Borges; una mínima parte , porque les gusta y se sienten indentificados con este gran escritor y su estilo, el resto, porque leer a Borges, era sinónimo de status literario, marcado por cierto snobismo de las minorías intelectuales, seguido posteriormente por Sábato.
    No puedo discutir sobre la calidad literaria del mismo porque no soy erudita en el tema, pero si puedo opinar de las sensaciones que deja a un lector cuando lee al mismo, primero no se lo puede indentificar emocinalmente, que tema realmente lo conmueve para producir el acercamiento del escritor al lector, de redacción impecable eso no se discute, pero ¿ realmente me proyecto a la situación que el describe?…. No , no mueve sentimientos , para mi gusto es frio, e irreal, sobre todo en el tema de malevos por ejemplo, para escribir sobre ellosy sobre esa Bs.As. hay que ser argentinos, no solo por haber nacido en Argentina, sino porque hay que sentirla , por ello esos relatos no comueven , son solo descriptivos de lo que parece una irrealidad , y de esto se trata, Borges vivía en una eterna disconformidad, no era ni de aquí , ni de allá( palabras de una canción de Facundo Cabral), enigmático. Pero en su defensa alegaría por alguna frase que alguna vez escribió: ” Nunca me perdonaré el no haber sido felíz”… y por otro no se si párrafo extraido de alguna de sus obras ….se los trancribo “Lo han despojado del diverso mundo, de los rostros que son lo que eran antes. De las cercana calles, hoy distantes, del concave azul, ayer profundo.
    De los libros le queda lo que deja la memoria, esa forma de olvido que retiene el formato, no el sentido que los mudos títulos reflejan.
    El desnivel acecha , cada paso puede ser la caída.
    Ser un lento prisionerode un tiempo sonmoliento, que no marca su aurora ni su ocaso.Es de noche, no hay otros, con el verbo debo labrar mi insípido universo..” Genial la descripción de su mundo de oscuridad (por su ceguera), creo que es el único texto donde reflejó su profunda tristeza, su realidad interior… chicos todo lo demás creo que fué postura, resentimiento, en defenestrar a su tierra, de no saber a donde pertenecer , debe ser muy feo no tener el sentido de pertenencia a una nación, sobre todo en la que naciste.
    Por alguna razón este erudito escritor no pudo conmover a la comisión del Nobel.
    Mi comentario no pretende polemizar con quines lo adoran, solo es mi punto de vista… Cariños para todos- Dorita de Esperanza- Santa Fe- Argentina

  7. Iván Salazar Urrutia dice:

    Querida amiga: muy amorosa esta remembranza de Borges y sus ciudades, y muy erudita también; pero esa erudición es fluída, no como los terrones de los críticos literarios.
    Como en otros incontables aspectos, tenemos mucho que aprender de Borges, para vivir… y para vivir mejor. Este de las ciudades, es como particularmente complejo. Pareceiera que una ciudad es en sí misma una multiplicidad de ciudades, que es tan ciudad como la pienses, como la sientas. e ahí lo de Borges, quien la piensa o quien la siente es Borges.

    Cuando me fui de mi pueblo (para el efecto, ciudad) éste cambió; se fue haciendo en mis recuerdos y en las conversaciones familiares. Pero un día volví; quixz<ás debiera decir, uno de estos años volví, o una de estas décadas volví. Ahí sus calles y veredas; ahí el puente sobre ese río de distancia en verano y horrible en su fuerza en el invierno. Ahi el arrollo que atravezaba las manzanas de mi barrio, otra calle cerrada por “estamos trabajando por el bien de la ciudad”, pero mi escuela, no. Mi casa, no. el viejo Hospital -donde robábamos frutas-, no. Y lo más terrible de todo, las sangrientas cuchilladas a mis recuerdos: no estaban mis amigos de infancia; el tiempo detenido y controlados párpado adentro, se había tomado su venganza en mi ausencia… talvez, Hugo y Jaime andaban por ahí, trabajando en alguna oficina, apurando un café, o buscando tras alguna opaca copa…

    Si en mi exasperación hago abducción de todos los habitantes, la ciudad es un gemétrico dibujo de rectas y ángulos, de bloques y vanos, de cemento y acero, de adobes y barro o maderos podridos rescatados para los pobres. ¿Es aún así, ciudad? Pudiera ser que faltan estos humanos, perros y gatos… y claro, pulgas, garrapatas, piojos de niñas que también quieren ser bonitas.

    Y, lo absurdo, ese montón de humanos abducidos, jamás serán ciudad.

    Es esa unión de amor y odio, de paz y guerra, de soledad e ingrimidad, de sueños y bruscos depertar; ahí va surgiendo la ciudad. Yo sospecho que la ciudad no cambia si yo me voy (pero cómo cambia si se va Ella), Sospecho que la ciudad fue bebiendo cada sueño, cada emoción, hasta buena parte de los negocios, y se fue nutriendo cada hora….

    Sospechos que la ciudad vive. Sospecho que otros ya lo sabían; por eso ¡qué linda ciudad! ¡qué amable!… es una ciudad nerviosa.
    Y cuando mis recuerdos, sospecho que la ciudad me habita.
    VANCHO

  8. plinio luzardo dice:

    Me gusto mucho este articulo este articulo la verdad es que no he leido mucho sobre Borges y esto me motiva a empezar, introducirme en el facinante mundo de este autor

  9. Federico Uranga dice:

    Por favor no lo publiquen en Las ciudades de Borges, sólo pásenlo a la Sra. Torres.

    Sra. Mora Torres: Le saludo afectuosamente.

    Hojeaba el periódico esta mañana, sin interés y entre muchos títulos leí algo parecido a: “Cultivos transgénicos harán desaparecer las variedades nativas de maíz”. No leí más, sólo el título me hizo recordar una de las últimas charlas con mi padre y gratuitamente brotó una reflexión.

    Hace poco murió mi padre. Acumuló en su vida casi 100 años. Como la mayoría de nosotros, no inventó nada, no descubrió nada y muy poco contradijo las creencias y conceptos que le inculcaron desde su temprana edad. Aunque era más culto que el promedio, porque conocía de ciencia, filosofía, arte y mucha historia, sólo escribió dos o tres libros que eran, en el fondo, recopilación de las ideas que otros ya habían concebido, algo así como un refrito de lo que consiguió de aquí y de allá; por eso no trascendió. En fin, un humano cualquiera, sin embargo, poco antes de morir, en una charla que versaba sobre la evolución humana me dijo: “Viví un siglo, y en el mundo, apenas se nota el avance social comparado con el avance tecnológico. La misma pobreza, la misma ignorancia, la misma manipulación…” se quedo pensando unos segundos y agregó. “…pero aún es muy joven la humanidad…” volvió a meditar e hizo un ademán con la mano aparentando pintar en la mesa una línea recta. “Si me pongo en una fila con otros cincuenta viejos y sumamos las edades de todos, crees que acumulemos los años necesarios para regresar a la prehistoria.”
    - “¿Cincuenta?, claro que no, papá.” contesté.
    - “¡Por supuesto que sí!” dijo mi padre soltando una estruendosa carcajada.

    No lo podía creer. ¿Cómo es posible que con sólo cincuenta y un viejos se completen los años que abarca toda la era civilizada de la humanidad?… y empecé a hacer cuentas: 51×100=5100, hace cinco mil cien años: Construcción de Stonehenge, primeras ciudades, invención de la escritura cuneiforme… con 24 viejos regresamos 2 400 años: Sócrates y Platón… con 5 viejos: Renacimiento… 2 viejos: emancipación de América Latina… 1 viejo: Primera Conferencia Internacional de La Haya… ½ viejo: declaración de la ONU en contra de la trata de esclavos… ¼ viejo: declaración de la ONU en contra de la tortura… año 2000: el Papa expresa públicamente su arrepentimiento por los actos de intolerancia mostrados en el pasado y en el presente hacia los judíos, las mujeres, los pueblos indígenas y los más desposeídos.

    Sería una pérdida de tiempo hacer una comparación de los avances sociales, (aún suponiendo que las declaraciones y arrepentimientos hayan servido de algo), contra los avances técnicos. La verdad, entre más avanza ésta, la ciencia, más se empantana aquella, la sociedad.

    ¿Que va a pasar cuando los científicos sean capaces de crear un hombre transgénico (falta poco), más inteligente, menos enfermizo, mientras que los líderes políticos, y también los otros líderes, siguen en la inopia acumulando más bombas atómicas, unos, e ilusos los otros?

    ¿Qué hará un líder medio loco, de esos que no faltan, con un grupo de superhombres? ¿Conformará un superejército, o una nueva casta, o una nueva raza (el homo supersapiens)? Y nosotros (nuestros hijos y nietos), los pasados de moda, los enfermizos, ¿seremos hechos composta, pasaremos a ser esclavos u obreros, nos embutirán en guetos o reservaciones?

    ¿Qué debemos hacer para equilibrar la balanza, sabia señora?

  10. Jose Itriago dice:

    Exquisita invocación del poeta sorbiendo la magia de las ciudades. Esos inmensos seres vivos que pueden ser como monstruos espantosos, capaces de tragarse las esperanzas, trituradoras de sueños, cada mañana mancilladas por todo tipo de maldades o tiernos, como caricias de abuelas, mimando a sus visitantes cuando le reconocen en la cadencia de sus pasos la rima completada en cada esquina.

    Me llama la atención el libro ‘Atlas’ que Mora menciona, con sus 130 fotografías que recogen los idílicos recorridos que hizo acompañado de Maria Kodama. Tuvo que ser un viaje extraordinario. Cada etapa en cada tiempo bordada con una intención, con la tibieza de un todo amable, receptivo. Pero también una prueba de fuerza. La ceguera se hizo más oscura que nunca y aunque los ojos de María pudieron alumbrar uno que otro rincón, se tuvo que resentir de la inmensidad negada.

    Asocio este poema de Borges a cualquiera de esos viajes en la compañía de María Kodama, que quizás podría explicar ese contraste entre la infinita satisfacción de viajar en los ojos de la bella joven y la frustración igualmente infinita por sus luces inasibles, por más detalladas que fueran.

    Ni la intimidad de tu frente
    clara como una fiesta
    ni la privanza de tu cuerpo,
    aún misterioso y tácito y de niña,
    ni la sucesión de tu vida situándose
    en palabras o acallamiento
    serán favor tan persuasivo de ideas
    como el mirar tu sueño implicado
    en la vigilia de mis ávidos brazos.
    Virgen milagrosamente otra vez
    por la virtud absolutoria del sueño,
    quieta y resplandeciente como una
    dicha en la selección del recuerdo,
    me darás esa orilla de tu vida
    que tú misma no tienes,
    Arrojado a la quietud
    divisaré esa playa última de tu ser
    y te veré por vez primera
    quizás como Dios ha de verte,
    desbaratada la ficción del Tiempo
    sin el amor, sin mí.

  11. jorge chacon dice:

    Recuerdos grises de noches frias
    pruebo el sabor amargo de las noticias
    consigo un poco, quitarmelo con el café
    alla afuera hay tristeza y más aún.. rabia.
    rostros ineflexibles del inframundo
    pidiendo impuestos para dejar vivir.

    no, no es la autoridad oficial
    son los rostros de los malditos mareros (pandilleros)
    que socavan la dignidad de vivir de los
    guatemaltecos, en esta ciudad de nadie
    con atajos de mala vida y callejones cerrados
    a la vida, ciudad fantasma que ha
    cambiado la plata por el cobre.

    Tengo recuerdos grises de noches frias
    calan muy profundo
    cuando la llamada de un amigo
    concomitante a las noticias
    dice, es la vida que se va de mis hermanos
    lo veo en vivo por la tv
    en manos de las tinieblas queda el crimen
    han cumplido su amenaza

    El fétido olor entra todos los dias
    por los matutinos, el cafe ya no tiene
    el mismo efecto en mi paladar
    Leo este articulo sobre las ciudades
    y siento envidia,
    soy solo un ser humano, en estos
    momentos solo alcanzo ver el gris
    de las noches frias que viven en
    mis recuerdos, tal vez mañana
    vea el sol diferente, !Ah! si, Tal vez!

  12. Abelardo Jaimes dice:

    Me parece un artículo incitador a conocer las ciudades que menciona, y a releer una y muchas veces más la obra de Borges. Es agradable, fluido y muy formador.

  13. Federico Uranga dice:

    Esta poesía me pone los pelos de punta y la carne de gallina.

    Límites
    De estas calles que ahondan el poniente,
    Una habrá (no sé cuál) que he recorrido
    Ya por última vez, indiferente
    Y sin adivinarlo, sometido

    A Quién prefija omnipotentes normas
    y una secreta y rígida medida
    A las sombras, los sueños y las formas
    Que destejen y tejen esta vida.

    Si para todo hay término y hay tasa
    Y última vez y nunca más y olvido
    ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
    Sin saberlo, nos hemos despedido?

    Tras el cristal ya gris la noche cesa
    Y del alto de libros que una trunca
    Sombra dilata por la vaga mesa,
    Alguno habrá que no leeremos nunca.

    Hay en el Sur más de un portón gastado
    Con sus jarrones de mampostería
    Y tunas, que a mi paso está vedado
    Como si fuera una litografía.

    Para siempre cerraste alguna puerta
    Y hay un espejo que te aguarda en vano;
    La encrucijada te parece abierta
    Y la vigila, cuadrifronte, Jano.

    Hay, entre todas tus memorias, una
    Que se ha perdido irreparablemente;
    No te verán bajar a aquella fuente
    Ni el blanco sol ni la amarilla luna.

    No volverá tu voz a lo que el persa
    Dijo en su lengua de aves y de rosas,
    Cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
    Quieras decir inolvidables cosas.

    ¿Y el incesante Ródano y el lago,
    Todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
    Tan perdido estará como Cartago
    Que con fuego y con sal borró el latino.

    Creo en el alba oír un atareado
    Rumor de multitudes que se alejan;
    Son lo que me ha querido y olvidado;
    Espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

    JORGE LUIS BORGES

  14. Jose Itriago dice:

    El clamor de Jorge Chacón es la natural reacción ante este desbordarse de la maldad, esta manipulación de la amenaza y la muerte para acallar, para encerrar, para amedrentar. No tengo otra explicación.

    Veo a través de sus ojos lo gris que está todo y siento su rabia ante el crecimiento, como un óxido que carcome toda estructura, de los rostros inflexibles del inframundo pidiendo impuestos para dejar vivir y reglándote, de vez en cuando, tu propia vida, perdonándotela, para que todos aprendan a rogar, para humillar más aun, si es que es posible.

  15. germán emilio vogell blaya dice:

    Estimada Mora
    acabo de leer tu artículo y me pareció muy bueno. Te felicito. Quisiera, también, los excelentes comentarios posteriores Muchas Gracias

  16. germán emilio vogell blaya dice:

    rectifico donde dije: “Quisiera, también, los excelentes comentarios posteriores”, debería decir “Quisiera, también, agradecerlos excelentes comentarios posteriores, mil disculpas

  17. Joise Morillo dice:

    Mora querida, Además de lo intrínseco que me atañe, disfruto de mi trabajo y viajar (en la medida del poder)con los viajes que he podido realizar, Europa y América, -espero ir alguna vez a los otros continentes- me he enterado más de la capacidad (la grandeza) de Borges, veo claramente en el lo que siente el investigador de almas mediante lo que Platón de la Elea extraía y, veía entre sus amigos y discípulos -la verdad mediante la reflexión y el juego de preguntas y respuestas- “Mayéutica”. Borges, como Mateo, se sienta tanto con el intelectual como con el vil, su fin, analizar el espíritu y fundar con este la dicción de la poesía, se sienta con el peón de la estancia, con el jugador de domino, saca de sus discursos, tertulias y coloquios, la Obra. Conoce al mundo, por ende su gente, pero erudito y conocedor cosmopolita, no le da perlas a los cerdo, es por eso que conociendo la política desde su mas prístinos fundamentos filosóficos, no se Hunde es sus vericuetos, he allí su pulcritud, su alta personalidad, no le doy merito a Balsac, en la “Búsqueda de lo Absoluto” por su descripción del paisaje, sin antes compartir la satisfacción de alabar al Atlas por la acertada disposición de lo grafico y lo narrado. Aunque desafortunadamente conozco poco de Borges me siento identificado con él, no hay nada más sutil y didáctico, que sentarse en una plaza central de otro país que no sea el vuestro y, hablar con un ciudadano del mismo, enterarse de algo o alguien importante de la región, En el plácido Boulevard de Recoletos, en el bullicio de La Plaza Mayor, en el boulevard de Pigale o en Los Campos Elíseos, en Dundee, Edimburgo o Pau en el paseo de Dionisio, o simplemente en Copacabana, en el moderno Parque Central Mall de Bogota, Chacaito Sabana Grande o paladeando un mojito en la Habana, Empero lo idílico y sublime, seria tener la grandeza de expresar todas esa inquietudes ciudadanas y esas andanzas cósmicas como las expresa poesía Urbana de Borges.

    Mora, muchas gracias por vuestra amable atención, como os dije, es muy probable que este pronto en Argentina actualmente estoy en Brasil realizando una jornada de trabajo. Saludos a todos.

    Para mis paisanos queridos José y Judith.

    Les entrego este compendio de versos.

    Vosotros, sabeis a quién me refiero.

    ¡Quién es el paisano!

    ¿A quién, debería maravillar, vuestra supuesta grandeza?
    O quizá vuestra supuesta gloria
    Lo que si me disgusta es vuestra extraña sabiduría
    Que blasfema y ofende, en detrimento de la historia
    Y quien más que vos siembra odio en la memoria
    Produciendo mil desvelos y, entre humanos, mucha fobia
    No veis que se os descubre, vuestra fingida bondad
    Y lo que tocáis se pudre de obscena cantidad
    Mientras vuestro lar se sucumbe por despojos
    Por desenfrenos grotescos
    Me da pena vuestra pobreza dando zarpazos a vuestro espíritu
    Mas, queriendo deslumbrar, producís enojos
    Dejad quieta la cordura, que os juro, es mejor
    Que los casos procurados por vuestro odioso sin sabor
    Que atormenta al erudito y también al estudiante
    Sin embargo vuestras mentiras solo engaña al ignorante
    Callad y abrid los ojos que herís vuestro hermano
    Como impune desafinan vuestros intentos por escaños
    No es líder quien pretende la indulgencia del foráneo
    Mientras ciego de ironía, olvida, ¡quién es el paisano!

    Os ama kao_joi_lin Joise

  18. Cleto Martinez Iriarte dice:

    El artículo es excelente y me recordó un libro de Cabrera Infante que me robaron hace un par de años y que se intitula “El libro de las ciudades”.
    Como comentario sólo diría que Borges amaba las ciudades tal cual él las recordaba y no las que en realidad eran. En esto, no se diferencia de ninguno de nosotros: nuestra memoria cambia la realidad de las cosas.

  19. Joise Morillo dice:

    Esto es ser inmortal, sigan el link

    http://perso.wanadoo.es/litpretaporter/anteriores/revista3/monografico/borgescoinf.jpg

    Y esto, no la figura literaria que va tacita el contenido!

    Los Justos

    Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramista que premedita un color y una forma.
    El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

    J. L. B.

    Os ama

    JOISE

  20. gerardo francisco hernandez garcia dice:

    Estimada Morita: este es mi primer comentario, y reconozco en su escritura una gran experiencia lectora y una gran capacidad de analisis. Su trabajo refleja la serenidad de muchas lecturas muy bien asimiladas. Me gustaria saber su opinion acerca de la relacion de Bioy Casares con Borges de la cual se ha hablado mucho pero no he encontrado nada substancioso, y de la cual estoy seguro Ud. tendra algo muy interesante que decirnos. Sin mas quedo como su amigo.

  21. Cesar Orellana dice:

    Desde temprana edad cuando leí El Aleph, donde están todos los lugares de la tierra, he seguido con interés la obra de JL Borges y los interesantes comentarios que haya tenido oprtunidad de leer. Muchas gracias por el suyo, he disfrutado su lectura


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