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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
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Archivo de Enero, 2010

La mariposa doble

La realidad, tan relativa, es una mariposa de alas dobles según Octavio Paz (Psicología del mexicano). Uno a veces las mira desde otro lado y esas alas son azules y brillantes, y cuando se coloca de frente, a lo mejor se ven atigradas, anaranjadas o como garras de leones (Mariposas diurnas).

Por eso no es que tengamos razón o no respecto de diferentes temas, sino que hablamos desde un lugar que no hace equilibrio con el lugar del otro (Notas sobre la tolerancia y… algo más).

Viejas especies resucitadas

Tarot (Curso completo de Tarot…), meditación (El secreto de las siete semillas), horóscopos chinos, árabes, tailandeses, occidentales, conforman una fiesta de alternativas que nos invaden muy especialmente desde la década del 70 del siglo pasado (La “Comunicación Horizontal” a la vuelta de treinta años). Ahora, ya en este siglo, en algunos casos tocan o quieren tocar los bordes de las ciencias (Las ciencias y las instituciones científicas).

La alquimia y la magia, aunque algunos prefieren pensarlas muy antiguas y olvidadas, no son exclusivas de ninguna época (El Pensamiento Salvaje de la Antropología). Actualmente, es más, esa otra realidad ha adquirido matices más universales -aunque quizá por lo mismo ha perdido profundidad. Algo puede alarmar que hayan invadido no sólo el ámbito hogareño sino también aquellas disciplinas con las que se juraron firme enemistad: las de la ciencia misma -con la medicina a la cabeza.

Se dice que vivimos en la Era de Acuario y -creo, no estoy segura- ésta empezó aproximadamente con los Beatles, los hippies, el musical de rock Hair. Significaría el reverdecer de tendencias de amor -¿?- y de fraternidad entre la gente, y ojalá fuera así. Comprende además varias disciplinas, desde la vida de los extraterrestres hasta la vida antes y después de la vida en la tierra, pasando por la ecología, la medicina holística y una nueva filosofía -que no sé si tiene todo el afán de llevar ese nombre- que se presenta como “tolerante con los fenómenos transfísicos”.

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Editorial

El Panteón de los Poetas

A veces, como el mar trae tesoros a la playa (Ciudades y tesoros perdidos), el azar, la coincidencia o alguna cosa diferente nos devuelve objetos hace tiempo perdidos. La alegría que sentimos en esos momentos es, tal vez, desproporcionada con la ofrenda, sobrepasa cualquier agradecimiento cotidiano.

Es que algo o alguien nos ha devuelto un fragmento de lo que fuimos en el pasado, hay una muerte menos en nuestro corazón (Cómo tener un buen corazón).

Y esto, precisamente esto, me ocurrió cuando una vieja amiga (Breve ensayo sobre el afecto, amor y amistad) me devolvió un todavía más viejo cuaderno: allí estaba el poema de mis 18 años, que con soberbia y candidez escribí; el largo poema que enumera a “todos” los poetas (Adolescencia: ¿Quo vadis?).

Es muy útil, en realidad, como una especie de guía “telefónica”, como catálogo, como mapa… (Mapa conceptual y mental).

Y también porque el recuerdo de las noches que pasé en vela escribiéndolo no se borra (El mundo de las letras).

El Panteón de los Poetas

Desnos, no era necesario tu poema de amor

con el que yo quería llorar sin conseguirlo

ni el infierno bordado de Rimbaud

ni la gloria en carros de fuego que trajo a Baudelaire

con el olor de la carne y el aire. (Bien vale un verso)

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Editorial

Las ciudades de Borges

Resulta curioso que Jorge Luis Borges haya sido durante toda su vida un viajero entusiasta (Inmigración y literatura: el viaje), y más aún durante la segunda mitad de su vida, cuando ya era ciego (Borges, religión y filosofía).

Había ciudades que Borges consideraba suyas, como Ginebra, Londres, la Córdoba de España (La conquista de Córdoba y su reino) y, por supuesto, Buenos Aires (Ciudades y escritores). A lo largo de su obra aparecen, entre éstas que fueron sus “diversas e íntimas patrias”, otras con las cuales no tuvo afinidad. Enumerarlas a todas, las amadas y las no tan amadas, volvería a esta nota insoportablemente extensa.

Sin embargo resulta interesante intentar, en una especie de juego que quizá a J. L. B. no le hubiera desagradado, la reconstrucción, a vuelo de pájaro, de algunas de esas ciudades, con retazos de sus textos o con sus originales opiniones.

Ginebra, la de la felicidad

Ginebra, el sitio donde la felicidad es posible según nuestro escritor, resalta en el conjunto de las ciudades borgeanas como la humilde -en el sentido de la ausencia de vanidad, de boato-, la sobria, la sin énfasis: “París no ignora que es París, la decorosa Londres sabe que es Londres; Ginebra casi no sabe que es Ginebra”, afirma, él sí, con algún énfasis (Suiza). A grandes rasgos, Ginebra es para Borges una ciudad llena de librerías y comercios modernos donde el pasado está presente en las perdurables fuentes y campanas y en las calles montañosas de la Vieja Ciudad, y también en las grandes sombras de Calvino (La Reforma), Rousseau (Jean-Jacques Rousseau y la ilusión burguesa de la voluntad general), Amiel, de las que nadie habla.

Un año antes de morir, Borges escribe en 1983, premonitoriamente o quizá obedeciendo a una voluntad que jamás expresó ya que siempre aseguró -también lo hizo en un poema- tener su lugar en La Recoleta (Historia de la Recoleta…): “Sé que volveré a Ginebra, quizá después de la muerte del cuerpo”.

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Editorial

La fe de los ateos

Una doctora ante la que me indignaba porque no conseguía descubrir el origen de la enfermedad que padecía yo (Enfermedades monogénicas) -en la próxima nota voy a hablar de las desesperadas búsquedas de diagnóstico que deben soportar algunos pacientes-, me dijo un día: “La medicina no es una ciencia, es un arte” (Historia de la Medicina).

Esta frase me hizo meditar durante mucho tiempo hasta que logré, tal vez, entenderla en toda su magnitud.

Digamos para empezar que ningún arte se basa en cantidades exactas, verdades absolutas o definiciones indiscutibles.

El aserto de la doctora me persiguió y se hizo más presente cuando empecé a interesarme -desde la mayor ignorancia, por supuesto- en ciencias como la física, a la que actualmente, debido a las polémicas que suscita, considero la más oscura de las artes, la más indescifrable “religión” (Restauración de la Física Clásica).
De la teoría de las cuerdas, universos paralelos incluidos, etc., hasta la existencia o no de materia oscura, agujeros negros o agujeros de gusano, todo es una pregunta no resuelta, una gran pregunta para responder a la cual algunos convocan a Einstein con su “Dios no juega a los dados con el universo” y otros aseguran que Einstein estaba equivocado… Hasta del venerable Isaac Newton se dice a veces que hay que revisar de urgencia su Ley de Gravedad -¿la vetarán? (Recomiendo a todos, sabios y humoristas, la siguiente monografía: El fraude y el humor en la ciencia). (Continuar leyendo »)

Editorial

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