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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Buscando la palabra

Un soneto me manda hacer Violante

Escuchen, o más bien lean, digo, este verso de Lope de Vega (De la iglesia a las plazas… El Teatro Medieval):

“Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.”

¡Osvaldo, José, Vancho, Judith, Joise…!, por Dios, no encuentro la palabra… las palabras

Ante todo debo decir que el título y también la idea general de esta nota que intento empezar a escribir (Historia de la máquina de escribir) pertenecen a Iván Salazar Urrutia, Vancho para la gente de este sitio.

No vaya a ser…

Debo aclarar además que conocí el poema de Vancho que me inspiró el título y la idea -general de esta nota, como dije (Status jurídico del robo de ideas)- gracias a Osvaldo Bonini, nuestro Osvaldo a secas -él no necesitaría jamás agregados- de este lugar internáutico, dueño del blog “La gente y su sombra“.

Por último, antes de empezar -como un concertista (La universalidad de la música palaviana) o algo así, agradecido- debo agradecer a Judith Mora, mi inefable Libélula -ama también de un blog de este lugar (Dragonfly)-, porque fue ella la que definió qué escribiría yo hoy -es decir, casi nada-, con su comentario extraordinariamente agraciado, sincero y … -me falta ya el adjetivo (Los Na de China) y el aliento (La problemática de la existencia humana).

No tan último fue lo que agradecí de Judith Mora, ya que antes tengo que darle mil gracias al encanto que es Blanca Estela, ella que habla de aprender el amor… (El amor, un sentimiento que mueve al mundo).

Además, Joise y José

Ni qué decir de los estímulos que recibo casi a diario de Joise, filósofo que poetiza mucho, quien supo obtener el título de caballero andante en una antigua justa donde salió a defenderme… (Los caballeros: El mensaje detrás de la espada). Pero hoy es José el más cumplido: bastaron dos segundos de “agravio” en la pasada entrada de este blog para que José Itriago saliera a defenderme, encima, con todo su equipaje de palabras y metáforas (Viabilidad de la metáfora: “El fútbol es un combate”).

La querella de amor

Blanca Estela pide: “enséñenme a amar, que me falta mucho” (Análisis del libro “Amar o depender” de Walter Risso). Le creo, en verdad, porque a todos nos falta mucho, aunque a ella parecería que menos, pero me ha recordado, no sé por qué, una maravillosa disputa filosófica que ocurrió en Francia entre teólogos, filósofos y, también, gente del pueblo casi analfabeta. Y no es que yo sea tan ”leida y escribida” como para recordar muchas cuestiones filosóficas, sino que me destinaron para corregir un libro llamado El amor puro de Platón a Lacan, de Jacques Le Brun, y ahí me enteré de la disputa.

Fue, como dije, en Francia, y a finales del siglo XVII.

Se trataba de revisar con veinte ojos el amor, pero el amor hacia el objeto sagrado, Dios. Se trataba también de otro tipo de amor, algo difícil de practicar y de entender: el amor sin esperanza en absoluto, sin ningún interés, sin paraíso ni contemplación de Dios, sin bienaventuranza. Eran los místicos quienes lo practicaban, los teóricos (como Fenelon y Madame Guyon) los que lo fomentaban, los teólogos dogmáticos los que lo anatemizaban, y la gente del pueblo la que lo comentaba en los mercados.

Copio un párrafo de Jacques Le Brun:

“…el amor puro ponía en el centro del debate no la cuestión del acto como tal, sino el carácter desinteresado de ese acto, y la noción de indiferencia señalaba bien el paso (…) El amor verdadero estaba apartado de cualquier perspectiva de recompensa y de cualquier interés propio, y el criterio de validez e incluso de legitimidad del amor era la perfección de un desapego llevado hasta la pérdida del sujeto. En el caso del amor divino, esa pérdida podía llegar hasta la condena radical ocasionada por quien era el objeto del amor, por Dios: un Dios que dañara a quien lo ama, sería amado de un modo más puro que si lo recompensara. Llevada al límite, era la famosa suposición imposible de los místicos; si por una suposición imposible Dios no recompensara e incluso condenara a penas como las del infierno al hombre que lo ama perfectamente y hace su voluntad, ese hombre amaría a Dios igual que si lo recompensara…”.

Envío

¿Escribí mi soneto?

Gracias si me dicen que sí; gracias si me dicen que no…

Los envuelvo a todos en un abrazo, también a Ruth Vigil Navarro, a Alexis y en especial a Karen Cañete, que, según ella misma, es muy chica y tiene mucho que aprender, y en realidad yo siento que tiene mucho que enseñarme.

Y por qué olvidarme, en el abrazo, de Christel Genuit?

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Editorial

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Comentarios

14 respuestas a “Buscando la palabra”
  1. Joise Morillo dice:

    Querida Mora, gracias por vuestra consideracion, lo cual concibo como un alto honor, pues bien, cuando se conoce lo que llamamos “tiempo” que particularmente la defino como la relación movimiento espacio (rotación terráquea) no hay chance para reflexionar en lo onírico (Del gr. ὄνειρος, ensueño) a no ser, bajo la sombra de la poesía, debido a que, las mas ilustres llamadas horas se pasan, dándole cabida a los sentimientos que emanan mientras algo sublime aparece ante vuestra presencia, esta cosa sustantiva, debería despertar una sensación muy profunda, de tal forma que: de la nada hasta la más alta de las opulencias se funde en un solo sentido, hacer la vida del individuo instantáneamente agradable. Al miserable lo convierte en virtuoso, al opulento lo convierte en humilde, el ciego ve y el sordo oye, solo por el entusiasmo de algo tan poderoso y bello que es amar a otros. Cosa que a veces ni lo percibimos como amor, sino como un sentimiento inexplicable, que hace realizar las mas insólitas de las acciones, y que se antepone a otro tan sublime y poderoso como el mismo y contrario Odio.

    Nada se tiene si no le imprimís la tinta del deseo, pues, se desea lo que no se tiene, he ahí, la diatriba, del que ama, y el amado, ¿qué es más noble? ¡Amar! o ¡ser amado! ¿Es que se ama lo bueno y lo sabio? O simplemente lo que no se tiene y se desea! Que impulso se le otorga a quien ama; para amar, y ¿qué le da la virtud a quien es amado? Porque cosa, condición, característica, o causa, se ama, al amado por quien o quienes lo aman, será por algo trivial o por algo importante que necesariamente provoque algo que transforme la inquietud humana en algo tan esplendoroso como la felicidad. O será el desprecio de lo profano e impuro, que sin más es producto de las preferencias de unos y lo contrario de la cotidianidad de otros, ir “mas allá del bien y del mal” (Nietzsche).

    De otra forma, se debería amar única y exclusivamente lo que deja triunfar la “Naturaleza”, pero no en balde se prefiere, de carácter general, incluirse, en un solo sesgo; darle rienda suelta al espíritu social humano, y con ello desencadenar las más grandes ambiciones –la perfección de la sociedad humana- que han generado hasta ahora las civilizaciones, que como producto de la eficacia y la eficiencia en la transformación de la antes mencionada, apenas le ha dado chance de seguir evolucionando bajo la inminente necesidad de engendrar y procrear, para la continuidad en el universo de la especie humana.

    La alegoría del Génesis y/o todo lo contrario. El pecado original. ¿Que amaba Dios para crear el Universo? Acaso era la soledad, o algo que no tenía, Ej. El hombre.

    Os ama
    Joise

  2. Osvaldo Bonini dice:

    ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
    ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
    ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
    que a mi puerta, cubierto de rocío,
    pasas las noches del invierno escuras?

    ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras
    pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
    si de mi ingratitud el yelo frío
    secó las llagas de tus plantas puras!

    Cuántas veces el ángel me decía:
    ¡Alma, asómate agora a la ventana,
    verás con cuánto amor llamar porfía!

    ¡y cuántas, hermosura soberana:
    Mañana le abriremos -respondía-
    para lo mismo responder mañana!

  3. Jose Itriago dice:

    En medio de la aridez de la llanura, un cují. Único árbol hasta donde alcanzaba la vista. Un cují que comparado con otros árboles de carretera, o de lejanía, se verá esmirriado, palúdico. Sin meditar mucho y ciertamente, sin consideración alguna a sus circunstancias, de entrada le dije que más bien daba tristeza. Pero igual recalé en su tamizada sombra, una sombra apersianada que apenas le daba un respiro a tanto cansancio de sol.

    Uní mis manos a las de todos y aprisionamos el pilón y manteniendo el ritmo de los mares imposibles, logramos machacar tristezas y alegrías, recuerdos y olvidos, triunfos y fracasos, amores y desprecios, en fin, nuestras vidas que para mí, son la mía. Extraje de esa pócima una sola gota que dejé caer sobre la tierra cuarteada como la cara de todos los años que todos los seres hemos vivido y creí ver el inicio de una nueva via de agua, pero tan profunda que la percibí sólo por la infinita necesidad de sentirla correr bajo mis pies. Al punto una brisa cargada de aromas de árboles invadió este desierto y pude seguir mi camino, hasta que en medio de la aridez de la llanura encontré un cují esmirriado bajo cuyo ralo follaje me cobijé.

    Pensé en todos mis días, desde que fui concebido hasta la hora en que moriré. Me recordé a mi mismo convenciéndome que nací solo y moriré solo y me extrañe de lo desolado de ése, mi argumento de tantos y tantos años, tantísimos que incluso esas mismas palabras las pronunció mi abuelo, que un día fue a morir solo a las orillas de un mar helado, entre rocas indiferentes a la eternización de sus angustias. Oí el choque de las gélidas aguas de la madrugada contra la negrura de la piedra. Su fúnebre ritmo se fue apoderando de cada músculo, de cada nervio y me puso en movimiento hasta que en medio de la aridez de nuestro llano, mi llano, tropecé con ese cují mugriento y aun lleno de los extraños futuros que entreveo entre sus esqueléticas ramas, me abracé a su tronco.

    Flotaba entre las amarillentas aguas del río tratando de ser arena, arena que transcurre sabiendo que está viviendo sus días de gloría, sus días de gran río, transcurriendo. Más tarde seré depositado en el fondo de algún mar, imposible de ver ni de fluir y día a día seré aplastado por miles de toneladas de otras arenas que igual transcurrieron en el amarillento río de sus instantes gloriosos. El río, ése, mi río de hoy, aparentaba ir muy lento, no era torrencial, de los que hacen cabriolas espumantes, sino de aquéllos que parecen más bien como si la propia tierra fluyera, discreta y calladamente, hacia otro sitio; buscando un acomodo de trasnochado que no encuentra una posición que le deje perderse en la ilusión de un sueño. Así fui traspasando el amarillo llano hasta llegar al cují solitario, pobre infeliz tratando de ser árbol ante tanta adversidad y lo abracé con ternura.

    Imaginé la extensión de sus raíces, como un círculo inmenso de haces de nervios, cuyas últimas ramificaciones ya se acostumbraron a vivir del aire y a imaginar las humedades de las madrugadas. Desde su tronco recorrí cada raíz, cada fibra suspirante a la espera de una oportunidad de sorber un algo. Quise recorrer llano hecho raíz, pero tuve que regresar a él, al cují solitario de mi inmenso llano, el que daba tristeza con su disfraz de árbol.

    Lo acepté como destino, al menos por esta jornada y me hice corteza, frágil corteza de ese cují en medio de la desértica vida que le tocó, cerca de un camino por donde no pasa nadie ni nada. Pensé en todos mis días para alimentarlo con los recuerdos de mi vida y de mi muerte hechos savia, pagando el precio del vacío que se impone una vez que pasa cada recuerdo y aun peor, la angustia de recordar los días que serán, cada vez más cerca, tan cercanos que uno los siente, con ese esplendor de acero inoxidable y temí trasmitirle desesperanza a mi cují, esmirriado pero superviviente; temí que el acero inoxidable también lo sintiera con sus presagios de árbol y abandonara la lucha que me trajo en este llano a su encuentro.

    Oteé la sabana apreciando los giros extraños de los colores de la tierra, del amarillo, al rojizo, al tierra de Siena, al gris, al amarillo y empecé a aprender la belleza de este paisaje. Sé que el cují me está pagando la fugaz compañía enseñándome la otra belleza, que hay que descubrir con otros ojos. Supe así que trataba de explicarme la razón de su existencia y que por todos los caminos tendría que llegar a él hasta que aprendiera otra vez a ver. Mientras tanto, espero que el sol termine su espectáculo, para participar en el concierto del ocaso, cuando le toque a las sombras hacer el juego.

  4. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Un toque de amor desde las profundidades del corazón.

    En las profundidades de mi corazón

    El ave azul sonríe y el ave azul juega.
    El festival de la forma-refulgente y el deleite celestial
    está invitando a todos.
    El sol, la luna, las montañas y el océano,
    todos han venido.
    Hoy escucharemos
    a la llamada de la Infinitud.
    Correremos hacia la Infinitud.
    Justo ante nosotros la escalera de Luz.
    Nuestros corazones han devenido en la flor de Luz divina.
    Somos la esperanza de nuestro Señor Supremo.
    El Creador del mundo no es otro que nuestro amor.

  5. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    No debo olvidar lo que provovacn las palabras dichas o escritas, sin embargo considerándo que pertenezco a las mujeres juglarescas del pasado, me doy permiso hoy de sentir y expresar mis deseos de amarlos cada vez más, como si el tiempo nos acercara inevitable sin distancias ni olvidos.
    Gracias, muchas gracias; permítanme llamarla hermana Mory, porque así los siento, a todos y cada uno, en el amor que nos une y se extiende absoluto y con franqueza, cada semana y por mucho tiempo en esta amistad sin dificultades e incontaminada, que sólo provoca lo que todos tenemos en común: un encuentro, un encuentro que se ha hecho en el tiempo constante cada semana, todos en armonía frente a nuestra hermana mayor, que comienza con la palabra a encantarnos, a hacernos volar y soñar, a echar rienda suelta a la imaginación y los recuerdos, mientras el tiempo pasa y nos convertimos en originales escritores, que no aspiran a ningún best-seller, sino que a ser reconocidos algún día como: “El mejor BLOG” refulgente de amor y amistad que existe en el ciber-espacio. Buena idea, creo, porque si desean evaluar algo más, dejénme decirle que según comentarios, es el mejor de todos los que se buscan, por contenido, por información, y grandes maestros del género narrativo, así como también muchísimos poetas buenos, sólo que ahora estan de vacaciones, pero ya volverán.
    Un fuerte abrazo, y un beso a cada uno.
    Los amo a ustedes y a Dios aún más.

  6. Iván Salazar Urrutia dice:

    TANGO DE AMOR AUSENTE

    -para el compadre Pablo-

    ¡Qué va a saber cuánto la quiero!
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído, Compadre.

    Sin embargo, ni todos los cigarrillos del mundo pudieron
    Agotar el brío salvaje de este dolor.

    Sólo la noche inmensa. Eso es todo.
    La nada misma para un enamorado y su pequeña lágrima.

    Mi alma triste es ya un verso perdido.
    Compadre, todo mi cuerpo la busca, y ella no está conmigo.

    VANCHO
    con mucho cariño, mucho cariño.

  7. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    AMOR NO CORRESPONDIDO.

    NOCHES ENTERAS SIN DORMIR,

    Y TÚ EN LA PENUNMBRA, AUSENTE ME IGNORAS,

    COMO SI TU CORAZÓN ESTUVIERA TAN LEJOS,

    TAN LEJOS DE MÍ.

    SOLLOZO EN SILENCIO DE PENA PROFUNDA,

    LÁGRIMAS QUE HUMEDECEN LA ALMOHADA Y MIS MEJILLAS.

    DESGARRADA EN LLANTO AHOGADO,

    NO DESEO HACER RUIDO, NO DESEO CAUSAR CONFLICTO.

    MIENTRAS TUS SUEÑOS VUELAN LEJOS,

    SIN SABER QUE ESTOY MURIENDO,

    Y QUE DE EXISTIR YA NO QUIERO.

    CUÁNDO SE TERMINARÁ TODO ESTO?

    ¿CUÁNDO PODRÉ SER FELIZ?.

    SI DICEN QUE DEBO DARLO TODO SIN ESPERAR RECIBIR?.

    AH¡¡ ENTONCES NOSÉ AMAR, NOSÉ…

    NI QUIERO SABER, SI DUELE TANTO.

    ¿Y MAÑANA?

    ¡QUÉ ESPANTO¡

    AL AMANECER, EL DÍA SE LLEVARÁ LA PEQUEÑA PAZ

    QUE ALCANZÓ MI ALMA DORMITANDO.

    DESILUCIONADA UNA VEZ MÁS, CASI DESESPERADA, PERO QUÉ SUCEDE,

    DESCUBRO QUE ESTOY INMOVILIZADA.

    POBRE DE MIS HUESOS, YA NO SE QUIEREN MOVER, TODO EL CUERPO ESTÁ INERTE,

    TEMBLOROSO, ESPERANDO EL MOMENTO QUE HABLEMOS…

    (SIN LLORAR EH?)

  8. Wilfredo Bohórquez dice:

    Estimada Mora:
    Tus anotaciones sobre temas específicos de ‘materia oscura’ fueron tomados por este servidor como retos que me he propuesto desarrollar, en la medida de lo posible. Aquí contribuyo con el tema de la Santidad.

    Debí cumplir 27 años para empezar a entender la santidad. Antes de ello estaba asociada a espacios silenciosos e irritantes, capillas en penumbra de velas temblorosas, que chirriaban por olores embriagantes. Rosarios, letanías y canciones enmarcadas por la música de un órgano proveniente de alguna caverna invisible me hicieron sentir siempre como una cosa de nada en medio de bancas, imágenes, pinturas y vitrales.
    .
    Hasta que llegue a la iglesia de Santo Domingo en el centro de Lima, a una cuadra del Palacio de Gobierno. Construida en la época colonial conserva los restos del único santo de raza negra de la América española.

    En Perú, como en casi todo nuestro continente, tuvimos esclavitud de la raza negra, la misma que se implantó, desarrolló y abolió sin generar rencores, revanchas ni venganzas de parte de los descendientes de africanos.

    “Desde el principio de la colonización española, la estructura de las clases sociales fue muy respetada para mantener una sociedad casi inalterable por varios siglos” Así se expresó nuestro guía la vez que visité, por primera vez, el convento de Santo Domingo. Alrededor de un jardín grande y bien cuidado nos mostró las habitaciones de los sacerdotes y los ambientes comunes tales como la cocina y el refectorio (comedor). Desde allí, comenzó nuestro guía a documentarnos sobre la vida y obras de Martín de Porres, quien prefirió tener categoría de donado para hacer las tareas más humildes. Remarco la palabra ‘donado’ porque se trataba de una costumbre colonial a través de la cual se donaba o internaba a una persona para que únicamente sirviese al cuerpo sacerdotal.

    El pequeño Martín llegó al convento agustino para ayudar en tareas humildes: Cuidar y limpiar la puerta del convento así como asistir en todo lo que fuera necesario en la cocina.

    A lo largo de su explicación el guía tomaba partes de la antigua aunque bien conservada edificación para remarcar milagros del santo, hasta que llegó a una pileta humilde ubicada al extremo del patio adyacente a la cocina.

    Tomó aire y dijo “En una oportunidad en que el padre cocinero olvidó traer el pan, infaltable en toda comida del convento, le pidió a Martín que fuera a pedir a la panadería la ración correspondiente. Sin mediar espera se le vió correr para cumplir con el encargo. En aquella época los españoles y las personas de la clase alta sólo comían pan blanco, siendo el pan integral o moreno el que correspondía a la gente pobre. El panadero alcanzó al mandadero el pan que correspondía a su color y con ese llegó Martín, para ponerlo en las manos del jefe de cocina. La furia de este no se hizo esperar ya que atribuyó a la ignorancia del mulato el no tener pan adecuado para la cena de todo el convento.

    El tumulto fue tan grande que llegó a oídos del padre director. Este, conocedor del corazón de Martín, fue a buscarlo para conocer la situación antes de tranquilizar al padre encargado de la cocina. Total, era sólo pan blanco el origen del problema.

    Encontró a Martín sentado en el borde de la pileta mencionada anteriormente: Echaba cuidadosamente agua sobre cada una de las piezas de pan, origen de los problemas. El padre prior se quedó de una pieza. Martín seguía en su quehacer, dejando caer agua sobre los panes mientras movía los labios desgranando una oración.

    Al percatarse de la presencia del sacerdote se levantó para entregarlos al prior diciendo “Los he estado lavando para quitarle lo negro” En el comedor, esa noche –probablemente- el pan fue más blanco y tuvo sabor a milagro…

    Hasta allí llega mi recuerdo. Fue como un golpe imprevisto el que recibí en mi cerebro. Eso era la santidad: Hacer algo sin ponerse trabas mentales. Alcanzar una meta sin reparar en comos o en por qués. Dedicarse en cuerpo y alma a vencer un reto. No pensar sino en que todo es posible y que todo puede ser realizado, dejando para los pobres de espíritu las dudas, las interrogantes, los significados y las implicancias que todos inventamos, levantamos o razonamos tan sólo para seguir siendo los adocenados de siempre…
    Wilfredo Bohórquez

  9. Joise Morillo dice:

    “Una sonrisa es una semilla que crece en el corazón y florece en los labios.”

    Mis queridos lectores cuando, gocé de la oportunidad de opinar acerca de la poesía, si mal no recuerdo, observé que el poeta es como el genio, que ve, lo que otros, no genios no pueden ver, en su caso, el poeta escribe y transmite las cosas que observa en su entorno, de forma distinta, en el sentido de lo estético, empero no priva al interlocutor de perder el mensaje.

    Sin embargo, es de suma importancia conocer la saga de la poética, estar familiarizado con el arte de rimar, de guisar la prosa, fomentar el decoro de la oración en función de sublimar la misma, igualmente quien la oye.

    Ahora bien suponed que cualquier alfabetizado que no tenga la más mínima idea de la poesía, pero si es un campesino sabe que es una semilla, pues aprendió a leer a empujones, de pronto le manifiestan, el pensamiento, la oración escrita al principio. Y de pronto se acuerda “ah pero la semilla no crece”, esta ¡germina! Y si “creciera muy grande de pronto explota el corazón” en otras palabras, en el caso que germinara no florecería en los labios, sino que atravesara las paredes del esófago, y emergiera por la boca y de las ramas fértiles se formaría la flor.

    La poesía, las ideas, se deben plantear de forma concisa, sino, el mensaje por muy florido que sea no deja la información que se desea.

    Observad la metáfora, El símil.

    Ahora, no es que la voy a plagiar sino a interpretar lo que posiblemente sería.

    “Una sonrisa es una semilla que germina en el corazón, y florece con los labios”.

    Os ama

    Joise

  10. Júdith Mora V dice:

    Oh! honor que me haces Morita, honor que me haces. 15 besos cálidos Morita, 15, uno por cada día que queda de este extraño -para mi- año.

    No sé si serán mis ojos cansados -y presbiciados jaja- pero no vi tu soneto cariño, al menos no de la métrica que dicen debe ser, aunque si por descripción se hablara, constantemente estás en soneto, pues siempre de una u otra forma añades un toque romántico a tu escritura, siempre en alguna frase… ¿Te he dicho que te quiero mucho? bueno, nunca será redundante.

    Jose, qué bello escribes, mi bello amigo… me gustaron muchísimo las imágenes, me sumergí en ese paisaje que conozco y me senté a tu lado, como si te viera mientras conversabas… estupendo.

    Vanchito, bailemos ese tango cariño, con el permiso de tu negra…

    Les dejo un soneto de autoría propia, un ejercicio que hice en una noche como esta, de insomnio desvelado, como decía mi hija de pequeña jeje…

    Innoble

    Hombre protervo que vas hurtando piel y calma
    en qué minuto percibes que todo tú lo puedes
    si no distas cuando el corazón a una mujer le hieres
    dejando en su correr lesiones hondas en el alma.

    Rostro y cobijo te armas mendaz entre lisonjas,
    de brazos obsequiosos absorbes la ternura,
    dejando luego anclada en el alma la locura
    en la evaporación de tu estampa entre las sombras.

    Con espinas de salva cavando vas la tumba
    del corazón regocijado, que frugal cae al destino
    de tu cruel mordaz y adusto ser divino
    que escondiendo vas tu malquerencia en la penumbra.

    Vigorosa cruzada en tu andar, llevas por norte
    hasta hundir tu pasión en la hembra tremulante
    que presa desvanece incitada ante el consorte

    y creyendo en garantía el amor del ser pujante
    una ofrenda al corazón afligido, haces post morten…
    soledad, brutal destino del innoble amante.

    Besos gordos, para tod@s, con sabor a vino, que es lo propio para las letras leídas…
    Los quiere enormemente, esta libélula de alas cansadas.

    Jud.- ♥

  11. Iván Salazar Urrutia dice:

    CONSOLANDO LA LIBÉLULA.

    Livolando y ventisqueando la libélula va
    ¿Quién la lazó con su mirada de miel?

    En el aire descansa su transparencia
    ¿Quién puso en sus alas la lágrima?

    Ayer pasaron las horas buscándola.
    Hoy se sonroja la flor de invernadero.

    La huella de una sonrisa llega a la estación
    Donde los colores se revisten de luz.
    ¡Vamos Jud, Judy, Judilisca, al cántaro
    Vamos a cargar las alas de viento, vamos
    A cargar de amor la Navidad de nuestras vidas
    VANCHO

  12. Joise Morillo dice:

    La poesia castellana debe ser elaborada con ritmo y, se torna valida por la medida y el acento.
    En la poesia moderna la rima tiene muy pocosignificado, no asi la medida y el acento
    La rima: Asonantes ej ABBAABABAB, consonantes AA BB CC

    La poesia cuyos versos no tienen rima, son: Blancos o sueltos, los que tienen rima son los regulares

    De modo que, estarian bien guisados aquellos versos, en donde la prosa tenga ritmo: medida y acento, aunado a todo esto el mensaje, el tema, o bien la abstraccion.

    Por ello, cuando digo: “la poesia debe ser bien guisada” me refiero a lo anterior en sus diferentes formas:

    Por ello, cuando les digo, ahi les entrego este compendio de palabras, propongo un mensaje, que a lo mejor es poesia.

    Ahi les dejo esto otro: mis amigos (as)

    No hay otros días

    No hay día que no piense en vos
    Los otros, serian de largas y penosas jornadas
    Sin embargo, algún indicio o cosa me hace recordaros
    Esa tierna y dulce mirada vuestra
    Me inspira para luchar en la vida
    Y de algún modo ayudar en que vos sigáis siendo
    Lo feliz que debéis ser
    Veros, disfrutar de vuestra presencia
    Es un acto más que hermoso, sincero,
    Y agradable para mí
    Quisiera seguir siendo el hombre dichoso
    Que he sido, teniéndoos, cerca, fuerte y sana
    Linda y bella sin comparación y,
    Pulcra cándida y sutil, como os mostráis
    Al proferir palabras, adornadas
    Con tan bellos labios
    Sabéis, Llevo sufriendo días sin veros
    Pero me consuela que estéis contenta, alegre, cada mañana
    Y, que, aun distantes, la amistad nos una.

    Joise 2009-12-15

    uando

    Os ama

    Joise

  13. EVANGELINA LUNA REVOREDO LUNA REVOREDO dice:

    QUERIDA MORITA ERES “IRREPETIBLE”, TU SIEMPRE NOS DELEITAS CON UN SIN FÍN DE OCURRENCIAS VERDADERAMENTE “ENCANTADORAS”,HOY TE LEO EN “EL SONETO”,YA FAMOSO MUNDIALMENTE Y ¡TÉ DAS CUENTA COMO NOS MUEVES A ESCRIBIRTE Y DECIRTE QUE ERES UNA MUJER INCANSABLE Y AMANTE DE LAS LETRAS,CURIOSA ,LINDA E IRREVERENTE A VECES!, NOS VMOS EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EN BUENOS AIRES 2010,MIS CARIÑOS DESDE DE LIMA-PERÚ

    EVANGELINA LUNA REVOREDO
    CORRESPONSAL PARA ARGENTINA Y COLOMBIA
    SINDICATO DE PRENSA DE BUENOS AIRES
    SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES
    SOCIA HONORARIA DE LA ASOCIACION COLOMBIANA DE PRENSA

  14. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Joise :

    Buen guisado, el poema.
    Exquisito, saboroso y,
    sincero.
    Un abrazo.



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