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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
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Pocas palabras para la muerte y la poesía

La santidad del poeta, que existe en realidad, le viene por estar distraído del mundo (El lugar de las devociones). Uno cuando come no es poeta, uno cuando fuma no es poeta, y no porque esas tareas sean convencionalmente “prosaicas”. El poeta hace viajes fuera del mundo y percibe (Los Mecanismos Físicos y Metafísicos de la Existencia Relativa); el poeta es ocasional, viajeramente poeta. Cuanto más permanece en su condición, más adquiere esa pureza, esa incontaminación, que hace al santo. No es difícil verlo.

Pero más allá, estoy empezando a Ver (Hacia la Construcción de una Logoterapia Organizacional)

VEO: me pregunté esta tarde por el deseo de lo Más y lo Mejor. Ser el más inteligente, bueno, y bello. Ser el Mejor poeta.

El trabajo es silencio, es Menos (Significado y motivación del trabajo).

El trabajo del poeta es silencio (Hacia una pedagogía del silencio). Volver milagro las palabras (Vírgenes negras), hacerlas sonar, se hace en pleno silencio. Por eso escribí un verso que cuenta telarañas. Que ninguna vibración invada el trabajo del poeta para que no se rompan esas telas que se rompen con suspiros apenas; telas de telaraña que son los signos que el poeta descifra y traduce.

Quiero: trabajar en silencio, en modestia, casi en misticismo, digamos en ascesis, la poesía de mi alma que es como la poesía de todas las almas (Carta a los adolescentes infames). Lo que me diferencia es, en los que no son poetas -o no trabajan la poesía- que ellos no lo saben o, acaso, no lo desean.

Pero el que Ve del todo lo desea.

Quiero quedarme quieta, silenciosa, sin guerras interiores; dar mi poema.

“He tenido mi visión”, dice la pintora de Al faro, de Virginia Woolf (Literaturas)

Cada poeta que se sabe así, debe dar un fragmento, buscarlo hasta tallarlo, conseguirlo, revolver cielo y tierra hasta eso, su fragmento. No abatirse por lo innumerable, por lo genial, que ya está dado. Ninguna biblioteca está completa hasta que no contenga ese fragmento (El sentido de Babel).

Trabajo velado, silencioso, de mendigo, sin fastos, sin fiesta, sin dinero (El Dinero). El más lujoso del hombre, sin embargo (Las siete maravillas del mundo).

¿Y por qué el Más? ¿Por qué el Mejor? ¿Por qué el Más? ¿No era que debían eliminarse el Más, el Mejor?

Sí lujoso, no el Más. Quise contrastar, perdón.

Sin más, en vías del menos en realidad. Existe lo menor. Lo que no existe es lo mayor.

Es precioso. No es lo más precioso. No es lo menos precioso.

Conseguir un poema, una vida, un soplo. Un instante de paz. Un poco de belleza, éxtasis, perfumes. Transmutar lo horrible en palabras que no sean horribles y formando lo hermoso digan lo horrible, tarea de poetas. Pero no la única tarea del hombre. Tarea mía y de otros, no de todos. Hay otras. Ninguna Más ni Menos importante.

Hay otras caras que han sido bellas. Unas fueron particular, individual o deformadamente bellas. Otras tuvieron la belleza que todos ven. Ninguna fue la más bella.

Y la inteligencia… Oh, Dios, dame inteligencia para pensar sobre la inteligencia. Creo con sinceridad y quizá con locura que el hombre está equivocado.

Belleza, bondad, inteligencia, talento: mundo suave.

La santidad y la poesía se hacen con materia distinta:

Atravesar el papel hasta lo desconocido, con música de solas palabras, poner los dedos en la luna con la mirada, irse hacia dentro del espejo más. Atravesar el papel y por ese agujero llegar al conocimiento íntimo de lo extraño, esto quiero fijar en un poema que tenga lo menos posible de palabras, incendiar las páginas como hojas resecas que se queman para ordenar el paisaje, incendiar y agujerear el papel hasta lo inconcebible que será concebido en ese lugar de llegar en el preciso momento de llegar cuando caigan los velos.

Perdón, voy a hablar de la muerte

Debo escribir lo que es la muerte para mí, pero con sinceridad, sin subterfugios: un horror sagrado del mármol y el olor descompuesto de las flores y de la ceremonia y el cajón. En el fondo, y no quisiera hacer una acotación excesivamente cruel o cínica, para curarme del espanto de la muerte bastaría con que los muertos desaparecieran, fueran ocultados al morir.

Uno se entera de que alguien murió y puede llorar sin pompa su ausencia; nada ve de la carne de los muertos. ¿Por qué ocuparse los vivos de la carne muerta? ¿Qué ansiamos proteger, qué guardar?

La muerte debería ser una desintegración en humo, y aun este humo, invisible. ¿Y si los científicos encontraran el modo? Dirían: qué infame el progreso, cómo deshumaniza a la muerte.

Pero la muerte es inhumana, y en realidad nada mejor que su deshumanización. ¿Qué son los muertos ahora? O sólo polvo o algo más que humanos.

Y como nunca sabremos desde acá…

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Editorial

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Comentarios

14 respuestas a “Pocas palabras para la muerte y la poesía”
  1. jorge chacon dice:

    Hola, Es la primera vez que dejo mi comentario, aunque desde hace tiempo leo tus entradas
    la muerte es parte de la vida, nada mas.
    Esto es para mi hermano que murió.

    Quiero sentir, escribir palabras donde vive Dios
    Quiero poder correr tras las lágrimas negras
    seguirles su paso rítmico a través de una prosa
    intempestiva, !cautivante! que me demuestre
    la esencia del ser y de ser.
    “Quiero escribir, pero no puedo” no hay suficientes
    lágrimas para teñir de negro el río de mi inspiración
    y que en mis palabras quiera Dios vivir. Sumergirme
    en ese río incoloro, transformador de ideas
    para luego emerger con una pluma moviendo mi mano
    para poder escribir lo que pienso con el corazón
    lo que siento con mi mente, para que sea todo diferente
    como en un sueño de buen amor.
    !lúgubre despertar!

    Escribir silencio, donde vivan mis palabras
    escribir en silencio, donde ellas mueren
    ¿donde vuelven a vivir de nuevo?!…. resucitar!
    tres dias para decir tu nombre, como tres agujas de reloj
    que vuelan por el espacio donde viven
    agujas sin fe, que oxidan la mia y tambien mi juventud.
    la melancolía grita, !tu nombre otra vez! Despertar
    ahora soy yo quien necesita resucitar.

    Ahi esta el silencio, sepultura que me hace llorar
    !tu nombre otra vez! ¿Estas cerca de Dios?
    ¿donde mis palabras quieren morar? si es asi
    escribiré lo que pueda, para que El te las diga al oído,
    susurro de amor, del que siento por ti,

  2. Joise Morillo dice:

    Mi querida Mora, acabo de leer vuestra entrega y, verifico sin temor a equivocarme, que os apasiona, ms bien, os entretiene, el tema de la muerte.

    Previo, sobre la poesía y la inteligencia, sabéis que yo entiendo de poesía, lo que afirma Sigmund Freud: “es un don del genio de algunos que como certero arquero siempre dan en el blanco [….] es una virtud que hace que el genio vea lo que otros –no genios- no pueden ver”. Sobre la inteligencia, la tomo como propiedad exclusiva de la especie humana, y que es igual en presencia, intrínseca, la diferencia estriba en la forma de utilizarla, y con gracia en la rapidez. Respecto a la inhumación, esta, es producto de la razón humana, es conciencia ecológica, con dos fines, devolver la materia que formo parte de la estructura del ser y su existencia a la madre tierra, re-anexarles los posibles elementos “biológicos” en función de seguir promoviendo la vida aunque sea de otro tipo y especies, respecto a la transformación en humo, es de la misma índole, considerando el fin la diferencia es: la práctica, parafraseando a una de nuestras amigas del Blog, y un precepto científico “ la materia no se extingue, ¡se transforma!” segundo, para erradicar el mal olor -evitar escena patetica- que emana la putrefacción, transformación, por la des- oxigenación, desintegracion de los elementos constitutivos del cadáver.

    De un escritor venezolano, Angel Bernardo Viso, de su libro reciente llamado Las Revoluciones Terribles, pág. XIV, del prologo, copie esto: De Hobbes “ La naturaleza de la guerra no esta en una batalla que tiene lugar, sino en la disposición de batallar durante todo el tiempo que no haya garantía de la realidad opuesta, es decir de la paz. Y, por desgracia, quien insinua la guerra promete la muerte”. Ahora bien mi querida e ilustre maestra. Me gustaría criticarais (en la siguiente entrega) el siguiente compendio de palabras.

    Alma, ¡santa!

    Os he visto en Recoletos, paseando sobre alfombra
    Violetas, vi vuestra imagen y, no vuestros huesos
    No me hubiera gustado verlos
    No era vuestra alma, sino vuestro gato, al cual amabais
    Con la mirada extendida hasta lo profundo del cielo
    Vestida de amarillo, desapareciste
    Entre el mármol, Caminando sin pies
    De pálida faz y tierna mirada
    Simulando vivir, os fuiste, quebrando
    Mis deseos de volveros a ver, rauda
    Pulcra, tenue, concebiste vuestra alma infinita

    Os ama, Kao_joi_lin

  3. Iván Salazar Urrutia dice:

    A estas alturas ¡quién no sabe que la muerte es parte de la vida? como la destrucción es parte de la construcción. Sólo que cuando hablamos de la muerte nuestro referente es la muerte de seres queridos o nuestra propia muerte.
    Por eso es que la muerte es una vaca comiendo pasto, defecando pasto. Imperturbable.
    Nosotros le pones en escena un coro de querubines, un hálito de tristeza, un sabor de amargura… Pero eso ha sido por siglos, y seguirá siendo por siglos más.
    ¿Quién traerá al poeta la amada , el amado, pudriéndose en la humedades de la tierra? ¿Quién traerá a los palcos, a las sombras de los árboles, al rincón de nuestra alma, al poeta horquillado por larvas, atravezado de raíces como puñales buscando vida?
    Debemos ser un poquitín mentirosillos para elevar loas a la muerte. ¡Allá ella! ¡vómito de una bella cena!
    Pero como ella es el reverso de la moneda, es imprescindible referirse a la vida toda vez que nos referimos a la muerte. ¿Quién asumió el dolor del hermano? ¿Quién reverenció el respeto del poeta por la vida? ¿Quién asumió su vida como la gran chance de la felicidad? Amigos bloggistas ¿Quién asume al humano como humano y no le da respiro al mercado de las emociones?…
    Bueno, por eso la muerte es como es: una vaca.
    Pero, ¡ay de la muerte! cuando tropieza con un poeta y éste la enfrenta con la hidalguía de quien vive su vida y en su vida viven los amados y no amados del pedazo de tiempo que le tocó vivir!…
    La muerte no es más que la vida.
    La vida puede vencer a la muerte en las escaramuzas; finalmente ninguna se atreve a aderrotar a la otra… sería su personal suicidio.
    VANCHO.

  4. Iván Salazar Urrutia dice:

    José I. ¡rebote de una pelota de fieltro! Ese es mi hermano; esa es poesía. Pero te muerdes la cola, hermanito. Las palabras no son más cuando tienen referente conocido. Vicente Huidobro, poeta de mis tierras de la primera mitad del siglo pasado! nos enseñaba que las palabras crean su propio mundo; que ese mundo es más real que aquel que tú crees conocer. Es más, puede ser el único mundo cognscible…
    Pero Blanca Estela ¡qué formidable golpe al convento de las hipocresías! ¡qué desnudez del desnudo! Un día, por ahí, donde transitan los placeres profundos, se encontrarán poesía y polvo. No pierdo la esperanza que tal traspié del universo ocurra. Entonces seremos felices.
    VANCHO.

  5. Eduardo pacheco dice:

    Escribir sobre los aspectos literarios conlleva a expresar lo que se siente, lo que percibimos en el mundo cambiante de la inspiraciones propias del lamento, de las alegrias , del ritmo intrepido codificado en la naturaleza, del que hacer que surge al decifrar lo incognito, de la magia de pensar que podemos cosntruir pensamientos positivos y asumir actitudes que coadyuven a retroalimentar lo mejor de las experiencias vividas, tanto positivas como negativas de modo que utilizadas como puentes de fortalezas puedan inspirar el paso de la fe y aun de la esperanza..

    Atte. .Eduardo Pacheco

  6. Jose Itriago dice:

    Leía en el libro “COMER, REZAR Y AMAR” de Elizabeth Gilbert, que recomiendo sin temor alguno de quedar mal que la incapacidad humana para la satisfacción es un fallo inherente a la naturaleza humana y que todas las escuelas filosóficas han buscado explicaciones a este hecho. Copio textualmente: “Los taoístas lo llaman desequilibrio, los budistas lo achacan a la ignorancia, el islam achaca nuestra miseria a la rebelión contra Dios y la tradición judeo-crsitiana atribuye todo nuestro sufrimiento al pecado original. La escuela freudiana afirma que la infelicidad es el resultado inevitable del choque entre nuestros impulsos naturales y las necesidades de la civilización. … Los Yoguis, sin embargo, afirman que el descontento humano es un sencillo caso de falsa identidad. Sufrimos cuando nos consideramos un simple individuo que se enfrenta en solitario a sus miedos, defectos y resentimientos y, ante todo, a su mortalidad” y seguiremos sufriendo hasta que encontremos que en nuestro ser interior, cubierto con las más variadas capas y subterfugios, se encuentra un algo eterno. Como decía el estoico griego Epícteto: “Pobre desgraciado, que llevas a Dios en tu interior y no lo sabes”

    Debemos ver la muerte -al menos la muerte pausada, meditada, que deja tiempo para pensarla- como el proceso final de la eliminación de esos mantos o capas que ocultaban nuestra verdadera identidad. Nuestra mortalidad, que para muchos es el terror cotidiano, es para otros el ímpetu creador, el motor de los deseos, la inspiración del artista y aquí entra el poeta, el que descubre la luz en las palabras, la sugerencia apenas intuida, ni siquiera explicable.

    A veces el poeta es esclavo no de su musa, sino de las reglas de otros, que no sabiendo sentir, resumieron la poesía en claves, especies de criptogramas. Como eran los abogados en tiempos pretéritos: dueños y señores de un lenguaje que no debían entender los legos. Los endecasílabos, los trocaicos, los alejandrinos: con frecuencia trajes de fiesta colgados en el perchero de la mediocridad. Una catajarra de palabras extrañas que suenen, aun cuando no signifiquen, aun cuando no sugieran.

    Pero también aquí entran los grandes poetas, con o sin reglas, que pudieron provocar excitación, alegrías, tristezas. No se limitaron a decir: transmitieron. No están solos ante sus inseguridades, ante la angustia de su mortalidad, sino que de su ser íntimo, el eterno, pudieron como un diapasón, afinar los espíritus también encubiertos de quienes estaban con ellos.

    La poesía y la muerte tienen que estar muy cerca, al punto que a veces son una misma trascendencia, una justificación para haber vivido.

  7. Júdith Mora V dice:

    Hola mis amores, esta libélula de alitas cansadas revolotea de nuevo por estos lares…

    Un primer aparte, para acotar que mi corazón se emociona a través de mi ojos al ver el Iván Salazar Urrutia en las letras azulitas… aaa por aquí andas mi Vanchito bello, Dios te guarde.

    Ante la lectura de mis coterraneos, y de tod@s, me deleito en la forma cómo explican y se explican conceptos como inteligencia, muerte y poesía… ay Morita, en ocasiones levantas unas banderas que sé bien dejan movida la fibra de más de uno -y a mi me encanta- y no sé, a veces te imagino de mirada nostálgica, simplemente desahogando tu alma en la pluma, con los anteojos en la punta de la nariz; otras, con los anteojos bien subidos, y una sonrisa picara, de esas que salen cuando uno sabe que está haciendo una maldad jajaja… y a la muestra el botón, cada uno hace poesía de su explicación, manteniendo tus banderas en alto… es que escriben bello todos… me encantan.

    Cuando mi inteligencia baja a mis manos empujada por la musa, entonces escribo, poemas, si. Pero no hablo de la inteligencia intelectual, no, esa me juega reveces porque se encompincha con mi mala memoria y me dejan sin neumáticos a mitad de camino, hablo de la emocional, esa que transforma lágrimas y sentimientos en letras, esa que permite que uno huela el dolor o saboree la alegría… y como no creo que tenga mucho más que agregar a los comentario ya hechos -con tamaño despliegue de inteligencia que es de lujo a la vista- sólo atino a dejarles dos poemas, míos, que enjugan amor y muerte…

    Morir en calma.

    Di por qué me buscas en silencio
    por qué se asoma tu imagen y tú callas
    por qué no puede la sombra hacerse luz
    y tú hacerte palabra.

    Y qué hago con esto que me aturde
    con este sentimiento fracturado
    dónde escondo la soledad, dónde la guardo
    si es ella tu legado.

    Dónde logro abandonar la rabia ingente
    de los días agrietados a mi espalda
    dónde, si te siento a cada instante
    y en cada esperanza.

    En qué lugar no estás, para no verte
    dónde enmudecen inermes tus palabras
    dónde vacío el corazón, cómo me pesa
    para morir en calma.
    ©

    Si muero mañana

    Si muero mañana, hoy quiero…
    un mundo de luciérnagas habladas,
    el aliento de tu mano en mis pulmones,
    y la hazaña de tu paso en mi morada.

    Si muero, quiero…
    la vena de tu rostro embelesado,
    un café con el dulce de tus besos,
    un manjar de placeres encumbrados.

    Quiero…
    el libar de tus abrazos en mis senos,
    aspirarme el humo de tu aroma,
    y suspirarme todos tus te quiero.

    Quiero…
    que te metas en mi cueva y allí anides,
    que me digas que el amor no tiene límite,
    y que sólo en mi reflejes lo que ansíes.

    Quiero…
    que me ames con la más tierna demencia,
    que conviertas tu ateísmo en mi creencia,
    y me digas hoy que en ti, seguiré eterna.

    Si muero mañana, promete…
    que morirás por mí sólo este instante,
    y aunque el amor sea egoísta y delirante,
    volverás a sentir en otra amante…

    que yo prometo…
    estar en su cuerpo y en su sangre,
    en los besos de la boca que te salve,
    y en la vida y el placer que le demandes…
    como ayer, como siempre, como antes.
    ©

    Los quiero, grande muy grande… y extraño a Soco y a Celestita… Osvaldito lo vi en la entrada anterior… un beso a tod@s… con olor a frutas frescas…

    Jud.- ♥

  8. Iván Salazar Urrutia dice:

    Jud, Jud, Jud, no sabes cómo te busco en los vericuetos de internet. Un abrazo tierno eterno para tí.
    Amén de que eres sabia pillín, y quieres sorprender a muestra Mora con tus finos comentarios. (estoy de acuerdo, pero no quiero decirlo)
    Y tu poesía, buena Jud, buena; aunque para mi gusto aún muy natural. Digo mal: no

  9. Iván Salazar Urrutia dice:

    …No sé qué pasa. Se cortó el escrito y se fue, así, solo; como ave ante el escopetazo. Retomo: no MUY natural, pero aún algo que sospecho puedes trabajar. El poema es bello -los poemas son- pero pueden serlo aún más. No te olvides de los sabios que dicen que el poeta es el que ve lo que otros no ven, el que crea, el que si no lo dice muere, etc… es decir: no siendo 100% inteligencia, no es natural, ni virginal, ni huele a bosques ignotos. Es… poesía, una otra manera de aprehender el mundo.
    “En qué lugar no estás, para no verte
    dónde enmudecen inermes tus palabras
    dónde vacío el corazón, cómo me pesa
    para morir en calma.”

    Bravo!!

    Y pesa, pesa kilos, toneladas, años, ilusiones, billones de pétalos ajados…
    “En qué lugar no estás” Un llamado a escudriñar, explorar, este mundo nuestro tan pleno de nuestros amores. Mas, vacío el corazón, cómo pesa, quebrados los espejos, vacíos los bolsillos, pálidas las manos y seca la mirada… “cómo pesa/ para morir en calma.”

    Y esto otro:

    “Si muero mañana, promete…
    que morirás por mí sólo este instante,”

    Y ya. Gracias Jud, Jud. A pro`pósito de la “inteligencia no intelectual” (sólo tú, Jud) te regalo este poemilla:
    ODA A LA INTELIGENCIA
    O MONOLOGO

    Poema tonto

    ¡Oh, tú que te preguntas y respondes!
    Sol implacable sobre cráneos sembrados
    En los desiertos del mundo
    Amanecido ya en firmamentos interiores.
    Hermana de emociones y de espejos,
    Referente de cosmologías y flores,
    Amada mía, esquiva y delatora.

    No sé si yo te canto cuando canto
    O si tú misma cantas en mi canto.

    El ave negra roza con su pecho las nieves
    Y el agua salta del fondo de los bosques.
    Los minerales se aprietan junto a piedras
    Y humus: todo se dispone en continentes
    Para sus huéspedes.

    Pero tú posees planes e inventas calendarios,
    Nos guías de un lado para otro; subes
    Y bajas arrastrándonos al pudor y la miseria.
    Como brisa en volantín nos encumbras a la música
    Y a los colores, nos regalas de guirnaldas para luego
    Ocultarte y jugar con tu propia sombra burlona
    Como un ave recordada que muere de soledad.

    ¿Qué eres, en verdad?
    ¿Quién eres, en verdad?
    ¿Me engañas cuando te preguntas,
    como si fueras imagen,
    Como si fueras reverso de solapa?

    ¿No sientes compasión por los ojos locos
    O vacíos del brillo de tu nombre?
    ¿No te responsabilizas de los sueños dormidos
    Y de aquellos que despiertos apresuran la marcha?

    ¿Y cuando ves ese socavón pútrido
    Que se descompone y retuerce entre
    Gusanos y larvas, reculando la biología
    Hacia las profundas humedades,
    No te asalta una sensación de vacío,
    De huésped buscando siempre
    Una nueva y soleada habitación?

    Bribona, simpática: aquí me tienes,
    Como siempre lo quisiste, a tus pies.
    Sin embargo, oh Inteligencia gloriosa y glorificada,
    Yo te domeño a mí con este beso de amor.
    VANCHO

  10. Joise Morillo dice:

    Queridos todos, Jud, en hora buena me vuelvo a deleitar con vuestras reflexiones, se que conocéis bastante, como todos vosotros, por ello creo particularmente que plantearos, mi acepción de inteligencia no mella en vuestra preferencia, y también que: lo que os sucede, es: que al no prestarle atención a cosas, tacitas, ej. De uso cotidiano y que deben estar funcionando bien, tomáis ese tiempo para otras cosas. En otras palabras, como decía Einstein -“no utilizare parte de mi capacidad de memoria para un numero que muy bien puede estar en una libreta” - al referirse al teléfono de un amigo. Si Jud, el olvido “O es esquizofrenia”(según lo psiquis) “O es prestarle poco interés a ciertas cosas” por ello despreocuparos vuestra inteligencia esta “nice”.
    Vancho, tenéis mucha razón –y no es porque lo pienso yo, si no, porque te aflora- la poesía es producto de una inteligengia cultivada, no puede ser natural, puesto que primero s debe conocer para poder expresar las cosas de una forma sensible, sublime, estética. Respecto a vuestro poema, metafísico, se entiende la existencia de la máxima inteligencia “Dios” y parte de su creación la muerte.
    José muy emotiva vuestra ponencia, me agrada.
    Os ama
    joise

  11. monica palacios avila dice:

    NO PUEDO DECIR QUE FUE AGRADABLE AL LEER LOS POEMAS, YA QUE AUN DESPUES DE LEERLOS SIGUE SIENDO AGRADABLE EN MI MENTE Y EN MI SENTIMIENTO. GRACIAS POR COMPARTIR DE ESTA MANERA EL SENTIR NATO DE UNA GRAN POETA COMO USTED. DESEARIA Y ENVIDIO LA CAPACIDAD QUE SE TIENE PARA LOGRAR REMOVER EL SENTIMIENTO MAS PROFUNDO Y LOGRAR VER EL SOL AUN CUANDO ESTA NUBLADO.

  12. Rossana Arguello dice:

    Me encantan los escritos públicados por vos Mora, y estoy de acuerdo que la poesia y la muerte son algo muy parecidas, y si en mi remueve muchos sentimiento y preguntas sin responder, pues hace 10 meses perdi un hijo y uno se hace todas esas preguntas y aveces no hay respuestas pero pasado el tiempo y revisando hechos uno pasa a la poesia y esa parte de nuestra vida se vuelve un fragmento de la poesia tratando de sacar un hecho concreto, dejar en la memoria lo buena y hacer que florezcan esos recuerdos y llevar eso en lo más profundo del corazón y volver a ver el sol brillar para uno y saber que EL SEÑOR no nos da nada de lo que no podamos soportar. Por eso digo que todos tenemos algo de poeta. Gracias Mora

  13. Júdith Mora V dice:

    Vanchito, siempre, en algún momento revoloteo, por aquí o por allá… la vida a veces nos complica el estar… un te quiero enooooorrrrme… me ENCANTÓ el escrito… y gracias muchas por lo que dices, estaré atenta.

    Kaito, gracias, me gusta eso de “nice” jejeje…

    Besotes

  14. fabiola landa dice:

    es muy lindo el escrito , estoy de acuerdo que los poetas necesitan estar alejados de la realidad para expresar sus pensamientos y emociones.



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