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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
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La pasión

Sentada en el balcón lleno de primavera (Primavera roja)  -de las plantas subían flores de pasión, bailarinas vestidas de rojo fuego (Las plantas)-, con mis anteojos de abuelita, seguía con el tejido del invierno: una larga bufanda, una bufanda interminable que, quizá, a modo de remedio homeopático, podría revivir a la bella Isadora -Isadora Duncan, que murió asfixiada por larguísima estola (Serguéi Yesenin: “Un solitario ante el espejo destrozado”).

De pronto se hizo un silencio en mí, un poco melancólico, y al mismo tiempo empecé a escuchar, seguramente de una radio encendida en el balcón del vecino, que una mujer cantaba (Clasificación de voces). Era una voz arenosa, una garganta con arena, pero no se trataba de Adriana Varela (El Tango) sino de un tono más maduro y con letra más suave; suave pero terrible, la letra del bolero hablaba de la pasión.

De la pasión “perdida”.

Su eco rebotó sobre mi tejido (Hilados), mis manos y, en especial, mi corazón.

Momento de luz: las cataratas del Iguazú (Provincia de Misiones - Argentina) de la pasión -aunque sólo en recuerdos, pero vivos como aguas vivas- comenzaron una función interminable.

Aquello estaba en mí aunque viniera del pasado, y me produjo nuevas felicidades.

Cuando la iluminación terminó, vine a la computadora, para buscar en Google. Escribí “la pasión” y pinché en “buscar”.

Nada, o casi nada, que no fuera pasión por el fútbol, las estampillas (La palabra escrita y la filatelia), los dedales antiguos o, un poco más artísticamente por la música o la pintura, hallé en las entregas. ¡Dios mío!, ¿acaso soy una sobreviviente de tiempos en que pasión se escribía con a de adoración o con hache de hechizo?

Intenté entonces escribir sobre el sexo sin pasión, pero me parece que desbordé la página con lo que dice Pródico: “El amor es un deseo redoblado, el amor redoblado deviene locura” (Literatura y Sexualidad).

Encontré este título para mi escrito:

La parición del místico animal

Nosotros no somos dos sino un extraño, místico, fascinante animal. Los pensamientos bordean su figura como estrellas fugaces; los pensamientos existen tenuemente.

Este cuerpo sagrado tiene dos grandes senos con redondeles rosas. En uno permanece una boca que succiona, similar a la boca de un niño de meses, y más abajo se encuentran dos piernas abiertas y dobladas hacia los lados que contienen a su vez dos piernas estiradas, del revés. En el centro de ellas hay una especie de látigo firme y grueso que conecta con una hendidura profunda tapizada de una tela exquisita parecida a la de las flores rojas pero más resistente; el látigo conecta y desconecta, sale y entra.

El cuerpo tiene movimientos de mar, de trote de caballos, de pasar los monjes rozando con sus túnicas los muros.

El ritmo sólo puede derivar de una música antigua, no demasiado suave.

La piel es verdaderamente angelical en algunas regiones, como si tocaras seda; en otras está cubierta por tierno vello y en otras se vuelve gruesa, áspera al tacto y no con vellos sino con cortos y espesos pelitos negros. Además hay una cabellera larga y rubia y otra de pelo negro y lacio no muy largo.

Lo que sí no se puede describir son las sensaciones de este animal tan solitario.

Por momentos parece sufrir horriblemente y sufre, en realidad, pero de manera deliciosa, no horrible.

No, no es dolor. Es algo que quiere dejar ir.

No, no es dolor. Es algo que quiere devorar.

Mientras, el sufrimiento es delicioso porque es en sí la sensación de la expulsión, pero más atenuada; la sensación de devorar, pero infinitamente menos intensa.

Hay una cara que mira al cielo. Los ojos no se ven aunque los párpados tienen vibraciones, giran movimientos, como si miraran las figuras de un sueño.

Pero no, el animal gime, resuena, rumorea, hasta dice palabras: está completamente despierto.

Se contesta a sí mismo con otra voz más gutural. La boca de su otra cara que se desprende del pezón también dice alguna palabra ahogada en sus propios rumores.

El animal percibe el sufrimiento y la delicia cada vez más a medida que se va hundiendo, y los susurros de sus bocas se mezclan con un susurro de agua viscosa removida.

El ritmo se acelera, la música cambia y se rompe en un galopar frenético, también antiguo, como el de dos reyes enemigos que vienen velozmente a establecer un pacto.

En el mismo momento el animal se libra de ese líquido que carcomía ansiosamente sus entrañas, y del deseo de devorar, pues está devorando. De una de sus bocas sale un sonido alargado, grave y terminante que finaliza en A, y de la otra más pequeña vocablos entrecortados, como un sollozo o una risa muy fina. Enloquece, por un segundo, de placer; el placer es excesivo y no proviene tanto de la expulsión y de la deglución como de una misteriosa e inhallable glándula que se cree situada entre el cerebro en conexión singular con Dios, o con los dioses.

La parición significa por supuesto dar vida, y al hacer nacer de sí, este individuo al mismo tiempo nace en dos mitades. Nunca debe olvidarse que se trata del místico animal.

Envío

No me olvidé de la promesa de continuar con “El Marqués de Sade y la niña bonita”. Sólo les ruego que esperen un poquito que la “inspiración” siga su curso. También podrían ayudarme con sugerencias, mis queridos…

Y aunque los quiero a todos mucho, hoy siento el impulso de mandarle un gran beso a Celestino.

(Último momento: llegó una colaboración de Wilfredo Bohórquez que cierra con una espectacular vuelta de tuerca el cuento “El Marqués de Sade y la niña bonita“. Por favor, léanla y comenten al respecto. ¡Gracias!).

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Editorial

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Comentarios

11 respuestas a “La pasión”
  1. Joise Morillo dice:

    Mora linda, Todo lo realizado con tenacidad, intensidad, con una tendencia que linda con el frenesí, entusiasmo, convicción casi irracional, con un fuerte impulso por lograr un fin; es pasión. Es también pasión, la medida que se otorga a un análisis crítico, donde la deducción se observe a un pensamiento homogéneo y definido en un solo sesgo, univoco y sin disposición a la alternativa, los preceptos morales, antes que los éticos; son proclives a este concepto.

    Indudablemente querida Mora, la condición humana, dentro de los limites de un raciocinio sano concibe la relación sexual como la cosa natural mas deliciosa del Universo, empero siempre fundado en la satisfacción de crear un nuevo ser, en este aspecto su acepción es casi nula, definitivamente la naturaleza es sabia, si el orgasmo no se concibiera bajo el trance de un clímax no hubiera tantos apasionados y adictos al sexo. Y por supuesto ya hubiéramos desaparecido de la faz de la tierra, o quedaran pocos seres, tanto humanos como de otras especies.

    No obstante, quienes, sexis y virilmente poseídos se entrelazas en la redes del romanticismo del amor, sucumben a las emanaciones tanto hormonales y flujos, que naturales segregan las glándulas corporales, como muestra de la inteligencia innata del ser humano.
    Esta última parte tiene mucho de estética y sensualidad.

    Os ama
    Joise

  2. Silvia Carolina Moreno Vera dice:

    El amor y la pasión, dos sentimientos profundos… entrelazados intimamente entre si… realmente el tema de la sexualidad es normal y necesario entre los seres vivos para perpetuar nuestra existencia y a la vez para entregarnos por completo al ser que amas… llega un momento en tu vida que necesitas compartir momentos intensos con esa persona a la cual se le profesa ese sentimiento que es el Amor… SE debe entender que puedes amar a alguien con mucha pasión, que No es lo mismo vivir un momento de pasión… en cual muchas veces el amor pasa a estar en segundo plano en cuanto a sexualidad se refiere.

  3. pedro jose da silva filho jose dice:

    yo amé el articulo la pasion es algo pasagero y lo que debe permanecer es el verdadero amor entre los hombres. Una chica apasiona o el muchacho en una pérdida de amor es capaz de hacer tonteria en sus vidas. En amor tienes que tener respeto e intimidad entre ambas las partes dentro de un relaciomiento. Quien ama educa y quienes educa para el amor es capaz de comprender los sus semejantes. Ame a quien les ama y algunas veces puedes rumpir con qiuen no te ama. pedro jose da silva filho de piancó paraiba aqui do brasil.

  4. URIEL RIOS PEÑA dice:

    ME GUSTO MUCHO EL ARTTICU8OLO DE LA PASION ES MUY ENTRENIDO Y ENTENDE3DOR ´

    SOBRE LA HISTORIA NARRADA.Y ,LOS CONSEJOS QUE ESTAN EN EL ARTICULO…

  5. Jose Itriago dice:

    Habría que añadir que la pasión conlleva, como contrapartida imprescindible, una ternura espiritual que busca en los redondeles rosados de los senos y succiona con desesperación infantil, que necesita emitir palabras hermosas, que ruega, que gime; en fin que conforma la pasión como algo densamente humano. Esa ternura es la sombra que realza la luz y después se hace luz para proveer sombras.

    Es un acercarse a Dios, al dios de cada quien, lo más cerca y justificado que se puede estar del dios redentor, que de un trazo borra angustias y desastres para cambiarlos por gloria y esa gloria se vive en uno y uno es parte de ella.

    Me atrevo a aseverar - y perdónenme la nota mecánica- que la pasión es el motor y amortiguador del mundo: lo mueve más allá de lo posible, lo empuja aun a costa de timideces o limitaciones, pero también evita que el choque con la realidad, esa extraña realidad que surge cuando se vuelve a ser “normal”, aplaste, destruya a las parejas.

  6. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Dicen que el fuego ardiente de la pasión te deja las mejillas a punto de estallar en llamas.
    Dicen que la pasión en las manos de un hombre que explora sobre una sedosa piel desnuda, enloquece, marea, aturde hasta arrancar de la garganta sonidos parecidos a gemidos. Enlace perfecto: es entregarse como muerta sobre las sábanas y esperar que la noche sea eterna. Ah! dulce luna de miel. Allí donde se vuelcan todos los sentimientos unidos al amor eros, disponible, provocador, atemorizante, allí donde todo es posible, donde recibes descarga tras descarga, sacudidas tras sacudidas que te estremecen de magnífica intención y te complacen una y otra vez, como si nunca se terminara aquél vals de bailar. Es tal su encantamiento que temes volverte adicta y más aún no te importa morir de pasión y te entregas una y otra vez, cual esclava. Entonces exclamas:
    ¡Soy tuya, haz conmigo lo que quieras! ¡Uf! Me dio calor. Las cosas que nos trae a la mente nuestra Mory. ¿cómo serás? Apasionada?…Creo que sí. De lo contrario no escribirías, eres una artista apasionada.
    Las feromonas, cosa seria para algunos habitantes de éste planeta, por causa de su descontrol algunos viven entre rejas y otros se someten a tratamientos, porque ya saben: “todo en exceso es malo”, hasta el agua, lo comprobé cuando tenía 6 años. Hice una apuesta con mi hermano a quien tomaba más agua. Terminé con fiebre en cama, el médico le dijo a mamá que me había hecho un lavado de riñones increíble con esos cinco litros que tomé de un viaje. Yo creo que hay algunos seres que desean morir a causa de las feromonas, y otros también, pero por distinta razón. Los seres de otros planetas dicen que debemos aprender a canalizar esa “energía” y transmutarla a cosas que deseemos se conviertan en buenas de una vez. Es difícil creo yo, como también dicen que debemos mirar el interior y no el exterior en los demás, también lo encuentro difícil porque los ojos aún no ven como los rayo láser, en fin.
    Voy a continuar leyendo “El hotel de los sueños”, en una de esas convierto uno en realidad….
    Hasta la próxima mis amigos, un beso apasionado, pero FRATERNAL a cada uno y en especial a MORY.

  7. Jose Itriago dice:

    Permítame amigo que tome esos comentarios suyos como un poco exagerados, reconociendo que usted, como todos, tiene el perfecto derecho de creer lo que crea.

    Hasta donde sé, que siempre será poco, aquí no se censuran ideas o conceptos. Realmente, ni siquiera el lenguaje, mientras no sea ofensivo contra otros, lo cual me imagino que no puede pasar por su mente ni la de ningunos de los que paseamos por estos sitios. Es muy sencillo: nadie nos obliga a escribir o dejar de hacerlo. Si lo deseamos, podemos dejar de leer a Mora y a todos los demás. Después de todo siempre es difícil leer a tanta gente y con frecuencia omitimos a alguno y obviamos el justo comentario de reconocimiento a otro. Pero todos los que escriben lo hace a nuestro favor. Siempre ganamos.

    No desea usted leer a Mora o no le gusta lo que dice o cree que ella lo censura: váyase a cualquiera de los otros sitios. No vale la pena que por eso se amargue el día, ni que insulte a nadie. No pasa nada. Usted no tiene ninguna obligación de leerla, ni ningún derecho de ser “publicado” pero los demás, que vivimos la experiencia de seguir algunas líneas que surgen en los blogs, tampoco tendríamos que chocar con las amarguras de nadie, aunque crea que están justificadas. Además, dudo mucho que sea Mora quien confunde las cosas y menos que tenga miedo a alguien en particular, salvo quizás a si misma, como todos nosotros.

  8. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    ¡Así se habla¡ bien dicho José.

  9. Iván Salazar Urrutia dice:

    Hola, Amig@s: Esto de la pasión tine sus bemoles ¿verdad? Generalmente escribimos sobre la pasión… con pasión. Maldita sea, tropezón de la razón. Pero, finalmente, ¿quién no tropieza? Dicen que los humanos lo hacemos dos veces: agotaste tus propiezos. Pero no te preocupes, todos aquí estamos porque lo hagas una tercera vez… y una cuarta si lo necesitas.
    Al menos yo, he necesitado más de cuatro veces; no pretendo ser un record. De modo que sigamos ¿OK?
    Mora, Mora, Mora, ¿Cómo haces para poner tinta en la sangre?
    Pienso en la pasión y caigo de hocico.
    Golpea mi sangre desde dentro y siento los tambores antropofágicos.
    Pienso en llorar y -claro- no hay lágrimas. Pero las malditas tienen color de sangre cuando borbotean.
    Y, entonces, leo a Mora, tan fina, tan pétalo, tan viento sobre jardines, tan sola en su oquedad; ¡vaya! hembra Luna luneando, profunda mano intruseando los rincones, calentura de estrellas humedeciendo, jolgorio, suspiro asesino, boca besando; nada pasa a su lado sin ser succionado, atraído, tragado, muerto en su propia pálida exitación de cabrío agónico.
    No. Usá sombrero, como dicen allá tras la línea de cordilleras; usá sombrero… para que puedas sacártelo y saludar al genio.
    VANCHO.

  10. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    ¡GENIAL! VANCHO, VISTE? HAS SALIDO AL PASO.
    HAS SOCORRIDO AL AMIGO, Y QUE MÁS SI TODOS NOS EQUIVOCAMOS Y TROPEZAMOS CON TODO, MÁS AÚN AL ESTAR TAN EMBRIAGADOS DE PASIÓN A CAUSA DE MORY.
    SALUDOS, HACE UN TIEMPO CARGADO DE LUNAS QUE NO NOS VEMOS VISTE?.

  11. Jose Luis E dice:

    Mora,
    preguntas si acaso eres una sobreviviente de tiempos en que “pasión se escribía con a de adoración o con hache de hechizo”. Yo creo que no y estoy convencido de ello. No concibo la vida al margen de la pasión y no hablo de la pasión por la música, por la escritura, por los viajes, por nuestras actividades laborales cotidianas; tampoco la descalifico. Más bien diría que la pasión por todas estas cosas es un reflejo de la otra pasión, la Pasión, estrictamente asociada al sexo, que de una primitiva pulsión de sobrevivencia y perpetuación de la especie se ha transformado maravillosamente en esa marea que nos alimenta, cura de todo mal y revitaliza al tocarnos, nombrarnos y entregarnos en ese espacio interminable y suspendido en un mundo sin tiempo.

    El “místico animal” se apodera de nosotros en cada evocación, que bien puede ser un tango. ¡Qué fácil nos la pones, Mora!, sabiendo que el contenido del tango, el melódico, el armónico y el poético nos conducen directamente a la autotranformación, por evocación, en ese “místico animal”.

    Diariamente tomo la mitad de mi hora de comida para salir a pasear y alejarme un poco de la oficina. Hoy cambié mi paseo por las calles por este otro paseo, paradógicamente tan dentro de mí y tan a flor de piel.

    Gracias por tus textos

    J Luis



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