Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El Marqués de Sade y la niña bonita

Puede parecer extrañamente cruel que el bocado de pudín (Comer y saber comer), o sea, el relato que voy a enviarles hoy, trate de una niña, y del Marqués, el divino, como lo bautizaron los surrealistas -André Breton lo convirtió en dios (Surrealismo y Anarquismo).

Tengo dos explicaciones para ello, pero la segunda -y la más importante- la revelaré al final (Saer, lector de Adorno) -si me preguntan por qué elegí esta monografía para recomendar en este punto, también tengo dos explicaciones: puse en mi búsqueda en Monografías la palabra suspenso, y apareció este trabajo junto con otros; además, en mi tierna adolescencia y en su tierna juventud, yo he leído con ese mismo Saer a nuestro Sade.

La primera explicación respecto de mi propio relato, tiene relación con el mismo Sade: no era un dios, es verdad; pero tampoco tenía mucho de demonio (Apologética).

Sólo con leer su biografía -y sin ir muy lejos, en Wikipedia- se advierte que más bien su papel fue el de  víctima de la represión de esos años oscuros que fueron su época, y de la demonización de todo lo que a sexo se refiere (Wilhelm Reich), “virtudes” prevalecientes antes de la Revolución Francesa (La vida en la Revolución Francesa), y después, de un modo más sutil -además de víctima de sistema carcelarios inquisitoriales que aún perduran, y de impericias, por decirlo de alguna manera, para tratar enfermedades físicas y mentales, lo que en no menor grado se prolonga hasta hoy (El poder de encerrar).

La figura del Marqués no es “divina” pero sí es frágil, conmueve; más aún si se tienen en cuenta la limpidez de su prosa y el nivel de su talento.

En cuanto al personaje que da denominación al complementario de “sadismo”, es decir al “masoquismo” (Un caso clínico supervisado por André Green), se trata de Leopold von Sacher-Masoch, sólo “Masoch” para nosotros, y su historia no es menos conmovedora que la de Sade pero sí tal vez un poco más bella. Hay que averiguar sobre él todo lo que Freud supo averiguar para denominar al impulso masoquista, presente en todo ser humano, y si no se tienen ganas de llevar a cabo semejantes exploraciones indagatorias, basta leer la contratapa de La Venus de las Pieles de Masoch, con traducción de José Amícola  (El cuenco de plata, Buenos Aires, 2008). Está sacada de una escritura de nada menos que Gilles Deleuze -¡!- (Deleuze en Nietzsche: fuerza, voluntad y metafísica), y dice:

(…) Alma eslava y que recibe las influencias del romanticismo alemán, Masoch utiliza no tanto el sueño romántico sino la fantasía y todos los poderes de la fantasía en literatura. Literariamente, Masoch es el maestro de la fantasía y del suspenso. ¿No será debido a esta técnica un gran escritor que alcanza la fuerza del mito a través del folklore, así como Sade supo alcanzar la fuerza demostrativa a través de sus descripciones? El hecho de que sus nombres hayan servido para designar las dos perversiones básicas debe recordarnos que las enfermedades son denominadas más por sus síntomas que por sus causas.

De cualquier modo en mi relato Sade no es Sade sino un disfraz de Sade que tal vez ni siquiera tenga cuerpo (Identidades: “Mundos Paralelos”).

El Marqués de Sade y la niña bonita

El mismísimo Marqués de Sade estaba en su presencia, aunque es difícil responder cómo Julita había llegado hasta él.

Julita era una niña de quince años muy siglo veintiuno. Sus ocupaciones favoritas tenían una mediadora llena de encanto: su computadora, a la que incluso le había puesto nombre.

Mayra era una computadora de imponente presencia, no por el tamaño -todo lo contrario, era pequeñísima- sino por hermosa, moderna, lustrosa, cuidada.

Julita limpiaba con precisión a Mayra día por medio; antes, cuando tenía un cachorro de fox terrier en lugar de a Mayra, ella lo bañaba una vez por semana. Pero ahora con la computadora todo era más simple y más limpio, y aparte percibía que había ganado mucho con el cambio cuando se vino a la ciudad y dejó el fox terrier en manos de sus primos, allá en el campo.

Tal vez su corazón no había ganado mucho, pero su inteligencia, su comprensión de las cosas, sí. Y eso la llevaría nuevamente al lugar de los afectos, sospechaba. Tal vez conocer el nombre y la situación de los países como ella estaba aprendiendo a hacerlo no, pero intuía que podía conocer y amar gente a través de su Mayra además de ser sabia a través de su Mayra, si se lo proponía. Juguetes como Mayra todo lo revelaban del mundo.

Su Mamá, claro que más chica que ella, había tenido muñecas que todavía adornaban la salita de estar, donde se alojaba su computadora. Bellas momias de exquisita porcelana, “boquitas pintadas de rojo carmesí”.

-Yo hablaba con mis muñecas, las llamaba cuando estaba triste, las vestía, a veces mi abuelita le hacía vestidos iguales a los míos -solía contarle a Julia.

¿Pero qué podría hablarse con una muñeca?, se preguntaba Julia.  Mayra podía no sólo hablar sino contestar concretamente casi todas las preguntas, y sus paisajes competían con cualquier belleza inclusive la de la  porcelana de Sevres o la de las puntillas de Holanda.

En fin, que Mayra en una página de chat le había presentado hacía unos días a Julita al mismísimo Marqués de Sade, o al menos ese era el disfraz de un magnífico joven de dieciséis años cuya foto mostraba, para mayor placer, melancolía: nostálgicos ojos grises cubiertos de pestañas muy espesas.

Pero su nombre tenía alguna tumultuosa resonancia: en su memoria los cuentos de hadas estaban llenos de marqueses, como el del Gato con Botas con su Marqués de Calatrava. Aunque claro, de ningún modo permitiría que sus deseos de conocer el mundo a través de Mayra se mezclaran con tales ingenuidades superadas ya hacía mucho tiempo; si fuera así, era preferible coleccionar frías pero tangibles Marilús de porcelana.

Le preguntó a su Mamá:

“¿No te ’suena’ el Marqués de Sade de algún lado?

Notó la palidez de su Mamá, y vino enseguida una pregunta alarmada:

“¿Leíste al Marqués de Sade, Julia?”

“No lo leí, lo conozco”, contestó.

Mamá suspiró aliviada; eran las fantasías de su niña, habría escuchado ese nombre sonoro y lo habría incorporado al día de primavera.

…CONTINUARÁ

Envío

Queridos amigos: sucesos de último momento me impiden continuar con mi relato. Pero se me ocurre que lo que lamento puede resultar mejor: ¿alguno -o muchos- de ustedes puede darle finales diversos? El que quieran, sólo que mi intención, esta vez, era en cierto modo “alertante”. Ustedes pueden soñar otro The End, siempre será espléndido en este blog nuestro.

De todos modos para comparar, en la próxima entrega continuaré con el de mi autoría. Y saldré perdidosa, pero nobleza obliga.

Los quiero muy apuradamente.

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Editorial

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Comentarios

19 respuestas a “El Marqués de Sade y la niña bonita”
  1. Iván Salazar Urrutia dice:

    No sé en verdad en que “entrada” estoy metido: Saludo, reverencias a la audiencia. Esto de los extraterrestres me suena familiar: ¿cuándo fue que no tuvimos más extraterrestres a nuestro lado? Lo terrestre, por mundano estaba condenado al fracaso; vaya ahora uno a quejarse. Polvo de estrellas somos en polvo de estrella nos convertiremos.
    El extraterrestre nos enseñanaba el abecedario del conocimiento.; que la razón aquí, que los sentimientos allá, que la experiencia de nuestro segundo de vida a este lado -para no perdernos-, que el ADN de nuestra hiastoria biológica, que la intuición como relámpago de la inteligencia, en fin, todo, todo lo decía nuestro extraterrestre, precisamente por ello, porque era extraterrestre.
    Mas luego, a nuestro lado lado derecho -en algunos casos lado izquierdo- el terrestre que no alforjaba lo de extra, nos lamía la piel, los testículos -en caso de los hombtres, que en el de las mujeres no sabría decir-, los ojos, y bebía nuestros sueños para embriagarse con emociones ajenas.
    Aún siento en mis hombros la saliva del terrestre.
    El día de primavera es un acontecimiento que aún espera el país de la humanidad. El Marqués de Sade no sabe… ¿Por qué habría de saber? Qué importa que la niña lea o no lea… La piel igual se naufraga en el río de la vida y toda roca será roca en su travesía.
    ¿Quién no ha sentido una mínima arenisca en su pápado cuando mira la excelsitud del mar?
    VANCHO

  2. sonia lopez dice:

    Hola: hace poco me suscribi a monografias.com. El relato del Marquez de Sade me parece muy bueno y actual, espero seguir disfrutando de el, puesto que me quede en el aire cuando lei que continuara yo esperaba degustarlo todo de una vez. Gracias

  3. Joise Morillo dice:

    Mi querida Mora, impactante propuesta. A continuación, os transcribo un diálogo de la introducción de ?Las 120 jornadas de Sodoma?, donde, El Marqu‚s de Sade, parafrasea la descripción que se hace el Duque de Blangis sobre su propia conducta, al momentos de referirse a las leyes, a las cuales determina como las únicas enemigas de sus aberraciones; tanto sexuales como sociales y Morales; y que, finalmente, culpando a la naturaleza, profiere con gesto sofista, su filosof¡a, empero, cínico, las justifica y alaba.

    “Yo sólo soy en sus manos una maquina que ella hace
    Funcionar a placer, y ni uno solo de mis cr¡menes deja de servirle;
    Cuantos m s cr¡menes me aconseja, m s necesita, y sería yo un necio
    Si me opusiera a ella. Por lo tanto, sólo tengo contra m¡ a las leyes,
    Pero las desaf¡o. “Mi oro y mi influencia me ponen por encima de esos
    Azotes vulgares que sólo deben golpear al pueblo”.

    Respecto a vuestra sublime entrega de esta semana, me inhibo de compartir algún relato, puesto que mi narrativa literaria; no está  al alcance de la brillante estética; soez, perversa, y asquerosa del Marqués de Sade. Por ello, dejo a mis queridos amigos del blog, que tienen alguna inquietud narrativa compatible con la del artista aludido, se regodeen en fomentar el incremento de la obra planteada. Evidentemente, contando con mi tácito, ausente y nulo prejuicio. Pero si, con mi critica literaria, si se requiere.

    Lo que si me atrevo a afirmar es que: Sicológicamente, el joven de 16 años, que se muestra como ?el Marqués de Sade? ?ante la dueña de Mayra-, se vislumbra muy audaz y voluptuoso; al plantearse, un personaje cínico y atrevido, con una clara evidencia de contemplar una narración de carácter sodomita y lubrico “como lo concibe el Marques”; ante las víctimas de los cuatro amigos (El conde, El obispo, Durcet y El presidente) en la obra señalada al principio y, posiblemente inspirado en las obras del insigne Sade.

    Con esta preferencia, no quiero parecer mojigato, ni pudoroso, y menos Hipocrita, sino, simplemente, justificar un sesgo estético, diferente -menos cómico-prosaica y grotesca- a la del genio antes mencionado. Por otro lado, prefiero evitar; que: la estructura de mi relato pareciera indigna a tan sublime estética (Kantiano-nietzscheana) por lo impactante y perversa respectivamente.

    Os ama
    Joise

  4. Gerardo Alberto López Romero dice:

    Hola, me parece llamativo, pero no sé, también me parece que la introducción es o muy larga para el cuento tan corto o muy detallista en el contexto de quién era el marqués. Pudeira sustituirse eso por una bibliografía, creo.

  5. Rubén Enrique Mealla dice:

    Perdóname soy neófito en esta materia, pero leí algunas obras del Marquez de Sade, y en sus obras había sexo explícito, adornado por perversiones donde el agresor despertaba su instinto mezclado con el poder y el dinero con la modalidad de aquéllas épocas. Pregunto 3 cosas: 1) Quieres que tu obra se desarrolle con estas características pero en pleno siglo 21? 2) Es el propio Marquez de Sade el protagonista de esta obra?. 3 En caso afirmativo, es permisible expresar el sexo de modo sádico en estas páginas? (para no ser grosero)

  6. Istalle Crast dice:

    Hola señora Mora Torres,

    Uno de mis nombres reales es Mara, así que no queda muy lejos la identificación de una con la otra, ya que al igual que usted me encanta escribir, leer y el Marques de Sade es uno de mis escritores favoritos. Tanto por la rotura de normas en su tiempo, más por la claridad de expresión en sus relatos.
    Su cuento me parece excelente y antes de intentar continuar con una musa propia, me interesa saber la continuación que llega a su mano. Así que en cuanto pueda echele muchas ganas, que acá le esperamos para seguir con la aventura de esta joven que comienza a descubrir el mundo a través de las letras en el ciber espacio.

    Cordialmente
    Istalle Crast

  7. Jose Itriago dice:

    El lugar de los afectos es un reducido rincón, con cristales de colores y maromas de hiero art-nouveau. Los logrados dibujos se confunden con las flores y las enredaderas del jardín. Al rato de estar allí, se pierde la certeza de la ubicación y no sé si te miro desde el jardín o eres tú quien camina entre las flores, cuadriculada por los cristales en el rompecabezas que me propones que a cada movimiento cambia sus piezas, justamente cuando alcanzo a creer que soy dueño de alguna pieza que casa perfectamente con los matices ambarinos de la entrada del trombón en “The Spindle of Necessity” de Pickard. Y ya uno se imagina convenciendo de tus bondades, que son la bondad, a los Destinos hijas de la diosa Necesidad, para que nada perturbe tu caminar entre flores y cristales o para que mi visón especular tuya sea una elongación de las manos que extiendo para sentirte.

    En ese rincón de los afectos no cabe ninguna perversión, si es que existiera perversión alguna en el amor. Pero aun así ni siquiera se puede imaginar que pudiera haberla. Allí todo es cálido y tan espiritual que las uniones de los cuerpos son también de las almas. No se requiere más que verte y oírte para entenderlo. Es como ver correr el aire remontando las copas de los árboles para extraer sus aromas de grandes árboles, llegando a las más altas nubes para entender sus aspiraciones de sombra, de llovizna y de tormenta con rayos que enceguecen; verlo después bajar y rozar hecho brisa las manos que hacen para por último envolverte en un auténtico huracán de vida: fuerte, pero siempre sabio transparente.

    Hay catálogos y expertos en clasificar los encuentros, fijarle reglas estrictas, justificarlos aun cuando es lo menos que se requiere, más o menos como los filatélicos, los que reúnen estampillas, una necesidad de orden cronológico, un darle sentido a lo infantil que tenemos y deseamos mantener, un contenido de seriedad penitente.

  8. ALEJANDRA BASCUÑÁN dice:

    ES QUE NO NOS PUEDES DEJAR ASI!!!
    ES LA PRIMERA VEZ QUE ME INTERESO POR UN TEMA….!!!

  9. DARIO TEJEDA CARDENAS dice:

    ME PARECE UN RELATO BASTANTE ………… CAUTIBANTE SABE COMO ATRAPARLO A UNO E INTERESARSE EN EL FELICITACIONES

  10. Osvaldo Bonini dice:

    Es un gusto volver a leer a Vancho por aquí, seguramente recosiendo las heridas de sus heridas, esas que nunca se logran emparchar bien.
    Morita, espero el continuado de tu historia que promete tener, como nos tienes acostumbrados, esos matices entramados que nos dejan boquiabiertos.
    Por lo pronto me vino a la mente un montón de sonidos e imágenes de los que me hubiese querido tener la inspiración necesaria para poder describir. A falta de ella, les copio un par de letras que ya tienen más de treinta años, de épocas en que las computadoras aún no se usaban. Entonces, -o un poquito antes- jugar con muñecas o pelotas nos preparaba para aquel mundo ése, el que ya pasó (parafilia incorporada).
    Me quedo intentando deducir ¿qué implica cambiar de juguetes?

    La niña juega en el gran jardín (Sui Generis)

    La niña juega en el gran jardín
    Alucinando un niño.
    Hada de un bosque, princesa del sol,
    Reina sin saber,
    Que cuando sale a buscar su identidad,
    En el parque o en el lago,
    sólo encuentra su voz
    Y un gato gris
    Que cuelga frío de un árbol.
    La niña baja la vista y se va,
    Ya es hora de cenar.
    “A la cama sin cenar no se debe matar
    Tu eres tu educación, no se debe matar”.
    Sola en su cuarto de mármol azul,
    Sueña que sueña un espejo,
    Donde la imagen de su seso está
    Pronta a despertar.
    Y cuando sale a buscar su identidad,
    En su padre, o en su madre,
    Sólo encuentra su voz,
    Y a la mucama,
    Que duerme roja y sin vida.
    La niña baja la vista otra vez,
    Las flores les hacen mal.

    Fabricante de mentiras (Sui Generis)

    El era un fabricante de mentiras,
    Tenía las historias de cartón.
    Su vida era una fábula de lata,
    Sus ojos eran luces de neón.
    Y nunca tengas fe,
    Que sus mentiras pueden traer dolor.

    Ella era un típica inocente,
    Zapatos, negros, medias de algodón,
    Que sólo era feliz en el colegio,
    Que nunca tuvo en su piel amor.
    Inútil es decir
    Que lo que le dijeron lo creyó.

    Que raro saber el fin de nuestra historia,
    Algunos lo podrán imaginar,
    La niña que sin pena y sin gloria
    Perdió sus medias y su castidad.

    Preciso es condenar al que se burla de nuestra moral
    Pero hay algo que no se puede explicar
    ¿Por que la niña ríe en ves de llorar?

    Un gran saludo para todos. Los quiero mucho.

  11. julio c valdez a dice:

    Interesante y polèmico este personaje, Mora. El Marquès de Sade. Yo creo que es uno de los màs vilipendiados de la historia. Una de las manifestaciones màs palpables de la represiòn està en el cuerpo y sus posibilidades de movilidad (recordemos a Hitler, sus marchas uniformes para anular lo personal; la iglesia catòlica, con aquèllo de esconder al màximo el cuerpo). A mì me gusta ver al Marquès como una persona que logrò rebelarse contra el orden imperante, avasallador, con los recursos con lo que entonces contaba: el cuerpo (sexo) y la pluma. Y, como rebelde, requerìa gritar al mundo su condiciòn humana, por que seguramente llegò a exagerar sus encuentros ìntimos.

  12. Júdith Mora V dice:

    Humm el Marqués de Sade, polémico personaje que a través de sus sofismas logró levantar tan diversos como dicotómicos comentarios hacia su persona, como obras.

    Me llama poderosamente la atención que el chico en cuestión lleve como seudónimo este nombre… a saber si conoce el personaje y por tanto su intención es fachosa u obscura (y de pronto perversa) como los protagonistas del escritor, o si sólo medio leyó en Wikipedia su biografía y entonces se quiso sentir identificado, pero sin más intensiones… juego peligroso.

    Definitivo, prefiero no especular y esperar tu continuación del relato, sólo tu pluma nos dará la trama y el desenlace, que estoy segura lleva la intención de lo que aquí nos deseas reflejar, y que ya algunos como que percibimos… o será que nuestro yo adulto se pone en alerta automática y nos hace jugar de nuevo el papel de juzgadores?

    Como madre de una hermosa mujercita (la menor) a la que le encantó durante una época este mundo amplio del internet, sé a lo que nuestros hijos están expuestos cuando subestimamos situaciones, o adoptamos actitudes cómodas o ingenuas… sin embargo y de nuevo, la pluma es tuya… me muero por leer la continuación en la próxima entrega.

    Mil besos para ti, tocaya… y otros muchos para mis caballeros de cofradía.

  13. Wilfredo Bohórquez dice:

    Estimada Mora:
    Me sorprende no haber visto ninguna contribución entre sus lectores… hasta el momento. Por mi parte le entrego una perspectiva muy particular de cerrar su narración. Atentamente
    WB

    Fue de madrugada cuando el insomnio la llevó a la cama de su hija. Rozó sus cabellos para revivir el diálogo de la tarde. Se asombró al volverse a ver cual perfecta artista fingiendo una serenidad que desapareció, desde las once de esa noche, al entrar a su cuarto.
    A solas, echada o sentada, la tortura era la misma: La maldición empezaba a cumplirse, tal como se lo explicó su abuela. La horrible sombra del Marqués volvía a oscurecer la vida de otra mujer en su familia. Julita, la última de sus hijas, su niña mimada…
    Y ahora tendría que ser ella la portadora de la mala noticia. No tenía madre, no existía abuela capaz de encontrar palabras dulces, gestos y miradas que transmitiesen a su criatura lo que le esperaba, el pago de esa deuda contraída al amanecer de la revolución en Francia.
    Debia enfrentar sola tamaño encargo, tan horrible tarea. Y pensó en él. Volvió a verlo arrastrándose en el sucio silencio de La Bastilla. Revivió sus maldiciones y blasfemias y sintió en su sangre la maldición que lanzó al morir, la misma que alcanzaría a una mujer de cada generación de las descendientes de quien lo hizo caer en prisión. Con un gemido muy suave su mente la llevó hasta la joven francesa que buscó eludir la maldición viajando al nuevo continente semiescondida y con otro nombre.
    La misma ingenuidad de aquella se instaló así en su familia, afectando –desde entonces- a cada una de sus mujeres. En ella se disfrazó de Candor, esa dulce sensación que la llevó -en su momento- a caer rendida de amor ante quien le dejo una rosa perfumada en medio de los versos de Gustavo Adolfo Becquer. Y ella creyó verlo en una noche de luna en medio del jardín, tal cual pintaba el romántico español, al amor esquivo que se desvanece tras golpear nuestros sentidos. Y pasó noches enteras esperando a su Marqués, con esa certeza mortal de que lo tenía cerca, sintiéndolo jadear con cada murmullo de las hojas, latiendo un corazón con cada vaivén de nubes y de ramas, escuchando su nombre en el silencio.
    ¿Qué le habría de decir ahora a Julita? ´De qué palabras se valdría para contrarrestar su hechizo? ¿Existiría alguna defensa contra el amor que sugería el Marqués? En su momento ella jamás lo vió en persona, aunque se sintió poseída por un sentimiento que la hizo perder la razón, concentrando todo su ser en una etérea presencia que sugería delicias sin fin y ternuras infinitas, bien y mal cohabitando más allá de todo entendimiento y la felicidad traspasando desde la epidermis a la esencia, en un concierto de anticipaciones por nadie articulado.
    Desvelada. Insegura. Deshecha y vencida, trató de esbozar una sonrisa que se opacó ante el brillo de unos ojos sorprendidos al capturarla intentando curvar la boca para responder a la pregunta de si pasaba algo.
    Respiró hondo antes de lanzarce al río tumultuoso que la esperaba, agitando su helado caudal hecho de maldiciones y sufrimientos.
    Wilfredo Bohorquez

  14. Juan Ramón Araujo López dice:

    Totalmente de acuerdo con julio c valdez… personalmente me apasiona la literatura controversia, aunque no comparto algunas cosas, considero que el respeto a cualquier tendencia literaria (artística) es importante. A la espera del desenlace de tan asombrosa historia.

  15. Silvia Carolina Moreno Vera dice:

    La niña tal vez podría seguir comunicada con su marquez a través de Mayra… de alguna manera parece haber despertado en ella, la curiosidad propia de su adolescencia… tener a alguien con quien hablar y confiar, aunque este fuera un ser imaginario para ella…debe ser un sueño del quizas no quisiera nunca despertar… sin embargo la misma vida le enseñará a diferenciar lo que es real y lo que es abstracto.

  16. Maribel Gallegos dice:

    Continuara..??!! por favor que sea pronto!!! me gusta mucho lo que escribe asi que devedad espero pronto recibir la continuacion de este escrito.

    Gracias!

  17. Luis Arturo Adanti dice:

    Mi amigo El Morbo (le decimos así porque su cabecita no descansa nunca) ha salido de su aparente sueño (sueño mentiroso, no duerme, hace como que duerme) excitadísimo gritando !hurrah¡ por la ventana del cuarto, explicando ¡por fin, alguien tan enfermo y morboso como yo! Porque hay que ser marqués (sádico, por supuesto) para dejar que cada quien me deje suelto, a la ventura, reducido a hacerme cargo de mi morbosidad ¡y además, pretender que la muestre, así porque sí! ¡No hay derecho! ¡Es competencia desleal!… y me hace sufrir ¡Y yo no soy Masoquista!
    ¡protesto, caracho!

  18. edgar raul jimenez rolon dice:

    Muy interesante, pero soy presa del tiempo por ahora, y me es dificil estar haciendo comentarios. Espero continues lo antes posible.

  19. Luis Vivanco dice:

    Hola Sra. Mora Torres, le escribo desde Venezuela. La presente es porque una estudiante a quien estoy aconsejando en su Trabajo Especial de Grado sobre el Marqués de Sade (sobre la noción de naturaleza en la 1a pte. de Justine, un TEG de Filosofía) necesita encontrar especialistas sobre Sade, y qué se ha escrito sobre él en Venezuela y el continente. Hasta ahora, parece que en Venezuela no se ha escrito nada aún sobre él (pienso que por lo loco que era), pero creemos que en Colombia y Brasil sí, y por lo que hemos podido encontrar en el Internete, también en la Argentina. Desearía saber si ella puede escribirle para consultas sobre ese trabajo. Necesita personas que hayan leído a Sade y lo conozcan bien. Mi campo es filosofía árabe e islamología, y unos estudios que hago sobre teología rusa-ortodoxa por mi cuenta, pero le he dado a esta estudiante la asesoría metodológica a mi alcance, sobre todo, porque eso si que casi no hay en filosofía, al menos por estas playas: cómo plantear una investigación filosófica. Su escrito de usted me pareció francamente un poco extraño, pero no me disgustó, aunque más literario que análisis o difusión sobre Sade. En todo caso, quizá yo no lo haya entendido, eso es seguro, aunque no carezco de sentido del humor, o al menos eso me gustaría pensar, pero en realidad no capté bien lo del texto. Bueno, un saludo, y quedo a la espera de su respuesta. Saludos

    Luis Vivanco



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