Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La vida en todas sus formas

Para contarlo muy rápidamente, hace 20.000 millones de años la Gran Explosión (Del Big Bang al origen de la vida) dio  como resultado toda la materia del universo que ahora conocemos (lo que había antes era energía,  materia en potencia). Poco después una gran estrella comenzó a formarse en nuestra galaxia  -el Sol (El sol: fuente de energía)- lo que permitió que por medio de múltiples y complicados procesos más se constituyeran los planetas, entre ellos la Tierra. De la aparición de la Tierra -como si de una cosa a otra no hubieran transcurrido millones de años- nos dirigimos directamente a la pregunta sobre el origen de la vida en ella. ¿Cómo surgió?

Según el autor de la monografía “Trabajo de biología. ¿Cómo surgió la vida?“, la vida es la propiedad “más elemental, que comparten la ballena azul, que llega a alcanzar 33 metros de longitud y 200 toneladas de peso, con los virus más pequeños, de sólo 10 nanómetros; y el cefalópodo abisal vampyroteuthis, que nada en aguas a 11.000 m de profundidad, con los microorganismos que la NASA ha recogido flotando a 41 km de la superficie terrestre”.

Es curioso el estilo en que este autor presenta sus afirmaciones: “Se trata de la facultad -(la facultad de la vida)-, desgraciadamente bastante imprecisa, muy difícil de concretar, aunque cualquier mortal acierta a distinguir entre un ser vivo y un pedazo de materia inerte…”. La aparente ingenuidad de esta definición no nos permite olvidar la hondura de nuestro desconocimiento. Leemos unas palabras más y nos hallamos ante esta afirmación: “No es difícil adivinar que la meta de algo viviente es sobrevivir, competir y reproducir su especie”.

¿Adivinar? Pero, ¿estamos leyendo una nota de biología o de ocultismo?

Nada de eso, lectores; es ciencia pura (¿Qué es la Ciencia?). La ciencia ha jugado a demostrar (o a no poder demostrar) lo que adivina de la Naturaleza. Siempre lo ha hecho así. Lo que nos sorprende es que la definición de un biólogo coincida casi literalmente con la de un filósofo, es decir, entre “…la meta de algo viviente es sobrevivir…” del autor de la monografía que mencionamos, a “el hombre quiere perserverar en su ser” del filósofo alemán Schopenhauer, hay apenas una diferencia: uno habla en general sobre la vida y otro se refiere exclusivamente a la del ser humano.

Pero antes de comenzar con los orígenes de “el hombre que persevera”, resultaría interesante recorrer todo tipo de vida desde que ésta empezó a circular por la Tierra, deteniéndonos un poco en lo que fascina a niños, adolescentes y adultos, los dinosaurios, y en el porqué de esa fascinación. Leemos en “Los Dinosaurios” que lo que hay que “tener en cuenta sobre las formas simples de vida es que no tienen nada de simples. La célula más rudimentaria puede ser comparada con una factoría que desarrolla tantas funciones diferentes como todas las industrias del mundo juntas. Así pues, el misterio sigue cubriendo todavía el proceso mediante el cual se iniciaron las primeras formas de vida, aunque los científicos creen que en los orígenes del planeta las lluvias depositaron compuestos químicos sobre la tierra y los océanos, disponiendo así los principios básicos para el inicio de la vida. (…) Sin embargo, otros científicos como el bioquímico y premio Nobel Francis Crick (…) especulan con la posibilidad de que las primeras formas de vida procedieran del espacio exterior”.

Finalmente nuestro autor comienza su exposición sobre los dinosaurios explicándonos que los reptiles fueron los primeros vertebrados que lograron salir de las aguas y reproducirse en tierra, lo que no es en absoluto un “acontecimiento insignificante”, ya que de los reptiles derivarían importantes clases de vida, como la de los dinosaurios, de los cuales hace una interesante recopilación de hábitos de alimentación, lugares donde vivieron y nombres científicos de los más conocidos, para terminar con el subtítulo que lo conduce a otra especulación: “¿Qué mató a los dinosaurios?”, apartado que empieza de este modo: “Es como un clásico misterio de Sherlock Holmes. Los cadáveres han sido encontrados y disponemos de toda clase de pistas, pero, ¿quién fue el asesino?” Expone algunas probabilidades, pero nosotros ya tenemos a mano otra nota más explícita en cuanto a este tema en particular. Se trata de “45 hipótesis acerca de la extinción de los dinosaurios” (¡45!), ensayo realizado por Manuel Tamayo H., de Chile.

En “Buscando el origen“, claro que en la última página, ya nos encontramos con nosotros mismos, y de nosotros dice el autor, entre otras cosas: “En la actualidad la   única especie del género homo, el hombre, no sólo está totalmente adaptado a su entorno, sino que adapta el entorno a sus propias necesidades”. Pero agrega: “Existen menos diferencias entre el hombre y un lince ibérico que entre el felino y una bacteria. (…) De hecho, si hemos de encontrar animales evolutivamente perfectos, debemos buscar en otro sitio”. Y menciona a una especie que, asegura, ha conseguido sobre nosotros “una supremacía evolutiva”. ¿Habrá muchos humillados al saber que los cocodrilos, en ese sentido, nos superan?

¿Es posible el diálogo entre Ciencia y Religión?

La ciencia necesita mucho silencio para llevar a cabo los procedimientos que conducen a grandes descubrimientos; la religión, más silencio todavía para intentar apresar la verdad en sus meditaciones.

Y la ciencia le pide a veces prestada a la religión la calmada intuición; y la religión pide a menudo ser racionalizada.

Respecto a estos temas, veamos qué ampliación de conocimientos podemos encontrar en dos monografías de títulos prometedores: “Filosofía, religión y ciencia. Una solución integral a la crisis mundial“, y “El ejercicio filosófico de la razón como instrumento de la teología“.

Claro que, a pesar de lo dicho sobre la palabra y el silencio, jamás podríamos dejar de advertir que  el  lenguaje oral y escrito es el que hace toda la diferencia entre los otros individuos del reino animal y nosotros. Quizá al encarecimiento de silencio de científicos y religiosos debería agregársele que “sólo después de conocer, callar en busca de más conocimiento”.

Y no siempre callar, ya que de ese modo no podríamos aprovechar este momento de comunicación entre los lectores y nosotros para hablar y recomendar trabajos, ya sea por buenos, originales o curiosos. Por ejemplo, enfatizar la necesidad de la lectura de “Alma y Ciencia“, uno de nuestros artículos que fuera publicado previamente en la importante revista Esfinge. Pertenece a Fernando Fígares y, a pesar de ser breve, abre y cierra con dos subtítulos que despiertan muchos deseos de leerlo: el primero es Un encuentro en la cuarta dimensión; el último: Un Dios matemático.

Es precisamente desde este trabajo de donde partimos de manera puntual hacia nuestro tema, para tener en cuenta que las religiones más antiguas crearon a sus dioses de la observación de la naturaleza, y que estos dioses fueron, en esencia, metáforas o símbolos de fuerzas y sucesos naturales.

Y, sin dejar de lado la hipótesis de un Creador al cual se consagran civilizaciones muy evolucionadas, retomamos la última monografía citada para tomar otro de sus subtítulos y preguntarnos: ¿El diálogo entre la ciencia y la religión se hace posible? . Con toda sinceridad, nos gustaría conocer la opinión de menos algunos de nuestros lúcidos lectores.

Editorial

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

22 respuestas a “La vida en todas sus formas”
  1. Jose Itriago dice:

    ¿El diálogo entre la ciencia y la religión se hace posible?

    Si bien uno entiende que se haga esta pregunta porque con frecuencia la religión ha servido de muleta para superar lo que no se entiende, no hay duda que ambas, religión y ciencia, están en esferas diferentes. Se puede ser ateo consumado o ferviente creyente para obtener los mismos resultados, tanto desde el punto de vista de la investigación científica, como desde la trascendencia religiosa. No hay colisión. O no debe haberla.

    Es verdad que durante siglos lo dogmático frenó el desarrollo de la ciencia. Recordaremos siempre el emblemático caso de Copérnico. Pero fueron grupos de seres humanos, tan humanos como cualquiera de los que escribimos aquí, los que vieron (o puede que aun vean) amenazado su poder mágico por realidades que no estaban o están en capacidad entender. ¿Cómo seguir manteniendo el liderazgo cuando les era imposible entender las relaciones entre los satélites de Saturno y el giro de la tierra?. Esta incongruencia o colisión se debió a que quienes ostentaban el poder religioso habían invadido el ámbito de las ciencias (y de las artes, la política y toda forma de manifestación social). Ellos, las personas, se salieron de su órbita natural y como tenían el poder, la colisión supuso atraso para la ciencia.

    Claro, son meras suposiciones. No sabemos que hubiera pasado si cuando Copérnico expuso su teoría heliocéntrica, hubiera sido inmediatamente aceptada. ¿Hubiera aparecido un Newton y un Kepler un siglo antes para desarrollar las leyes de la mecánica astral?. Quizás si, todo es posible. Pero también es posible que Copérnico estuviera más allá de su tiempo y aun cuando La Inquisición no lo hubiera obligado a retractarse, igual su idioma no hubiera sido entendido con la facilidad de hoy o de un siglo después, o si se quiere, su idea no hubiera germinado. Meras especulaciones.

    Hoy, con la biomedicina, se desarrollan fuerzas encontradas. Ya no desde una perspectiva meramente religiosa, sino desde el punto de vista ético.

    En 1977 La Convención sobre Derechos Humanos y Biomedicina en Europa estipuló los principios legales por los cuales han de regirse los campos de la medicina y la biología que fueron ratificados por el Consejo de Europa. A finales del año pasado la Congregación para la Doctrina de la Fe (heredera de la llamada Santa Inquisición) publicó “Dignitas personae” para hacer frente a los problemas de discernimiento ético sobre fecundación artificial, los embriones congelados, la congelación de óvulos, la píldora del día siguiente y un gran elenco de intervenciones humanas en el proceso natural de la fecundación y la vida. En USA las cosas van a otra velocidad y si bien Bush se había opuesto a cualquier tipo de manifestación genética en materia de Células Madres, Obama es mucho más permisivo.

    No estoy preparado para hacer una evaluación más global sobre la materia, menos aun para pretender decir qué será bueno y qué malo. Saco el punto sólo para demostrar que una vez más la ciencia está sobrepasando la capacidad de la sociedad para absorberla. No estamos adecuadamente preparados para hablar de clones, por ejemplo y cada uno tiene su opinión. Eso deja un espacio abierto para que la religión actúe como cauterizante y quizás sea útil, porque obliga a ser precavidos en las ambiciones.

  2. Jose Itriago dice:

    Es Galileo, no Copérnico

    Pido disculpas por haber incluido al pobre Copernico en el difícil lugar de Galileo. Esos lapsus no son nada extraños a partir de cierta edad. Quien observó los satélites de Saturno y puso en tela de juicio la teoría geocéntrica fue Galileo. Pero esta rectificación de macro error, me sirve para añadir algo a la polémica abierta por Mora. Todavía hasta fecha muy reciente se está tratando sobre la posibilidad de reivindicar a Galileo. El actual Papa no está de acuerdo. Copio algunos resúmenes de Wikipedia:

    No fue sino hasta el la mitad del siglo XVIII que el papa Benedicto XIV autorizó las obras sobre el heliocentrismo. A partir de Pío XII se comienza a rendir homenaje al gran sabio que era Galileo. En 1979 Juan Pablo II rinde homenaje al sabio durante su discurso a los partícipes en la sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias y propuso una revisión honrada y sin prejuicios en 1979, pero la comisión que nombró al efecto en 1981 y que dio por concluidos sus trabajos en 1992, repitió una vez más la tesis que Galileo carecía de argumentos científicos para demostrar el heliocentrismo y sostuvo la inocencia de la Iglesia como institución y la obligación de Galileo de prestarle obediencia y reconocer su magisterio, justificando la condena y evitando una rehabilitación plena. El propio cardenal Ratzinger, (Actual Papa Benedicto XVI) prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo expresó rotundamente el 15 de febrero de 1990 en la Universidad romana de La Sapienza, cuando en una conferencia hizo suya la afirmación del filósofo agnóstico y escéptico Paul Feyerabend:

    “La Iglesia de la época de Galileo se atenía más estrictamente a la razón que el propio Galileo, y tomaba en consideración también las consecuencias éticas y sociales de la doctrina galileana. Su sentencia contra Galileo fue razonable y justa, y sólo por motivos de oportunismo político se legitima su revisión” Estas declaraciones serán objeto de una fuerte polémica cuando en el año 2008 el ya papa Benedicto XVI tenga que renunciar a una visita a la Universidad de Roma «La Sapienza».

  3. julio c valdez a dice:

    ¡Saludos, Mora! Yo me plantearìa, màs que el diàlogo entre ciencia y religiòn, el encuentro entre ciencia y espiritualidad. La religiòn està sujeta a dogmas, y generalmente implica una organizaciòn jeràrquica vertical, autoritaria. En este sentido, la religiòn depende de la interpretaciòn que hacen los individuos que estàn en los escalones màs altos del poder. En este sentido, el diàlogo con la ciencia no es libre ni franco… porque se mueven en dos òrdenes completamente diferentes. Y el diàlogo requiere de puertas abiertas, para fluir en diversas direcciones… La espiritualidad, en cambio, implica una mayor libertad personal y colectiva, la posibilidad de sumergirnos en una esfera màs profunda y màs amplia de nuestro ser, un punto de encuentro entre nuestros pensamientos, sentimientos y nuestras acciones màs elevadas. Ante la pregunta de la posibilidad de diàlogo entre lo cientìfico y lo espiritual, me remito a nombrar algunas personas que ya lo han logrado: Teilhard de Chardin, John Eccles, Albert Einstein, David Bohm, entre otros… Pero no se trata de cientìficos encerrados en las esferas de una sola disciplina, que rinden culto a un supuesto mètodo ùnico de la ciencia, sino de personas que combinan un sentimiento de unidad universal, con una imaginaciòn prodigiosa, un sentido de autenticidad, y un sentimiento de bùsqueda constante. Pues, si queremos abrirnos a ese diàlogo, tendrìamos mucho que aprender de estas personas excepcionales.

  4. Juan Sebastián Ríos dice:

    En cierta ocasión tuve la oportunidad de discutir del tema de la vida con un amigo luego de unos tragos. Es probable que a primera vista parezca poco oportuno realizar un profundo análisis del tema en tales circunstancias pero lo cierto es que pude de este modo complementar un conjunto de ideas que me agobiaban hasta entonces.

    Siempre me había cuestionado acerca de qué es la vida, pero la concepción general resulta ser muy ambigua a pesar de que estamos evidentemente vivos. Justamente de esta premisa nacieron mis ideas, porque es un punto de vista muy cierto y muy lógico. De esta manera podría omitir cualquier definición religiosa y centrarme de una manera concreta y objetiva. Entonces el análisis fue el siguiente:

    La vida se manifiesta de manera similar en todos los seres vivos, otorgándoles la cualidad de poseer un comportamiento animado genérico, desde el más simple al más complejo. En el caso de los organismos complejos como el ser humano, el comportamiento se refina por su misma interacción con su ambiente, pero prevalecen instintos y comportamientos básicos que se encuentran en seres más simples. Tal es el caso de que las necesidades de alimentación, de reproducción pero ante todo la necesidad de sobrevivir. Evidentemente es común tanto en un ser humano, en un ratón, en una célula o en una bacteria, a pesar de no disponer de un cerebro tan complejo en el caso del ratón, o de no poseerlo en el caso de los organismos unicelulares.
    Entonces, ¿qué impulsa a este comportamiento si no es el razonamiento? ¿Acaso se trata de una coincidencia este comportamiento? ¿Podría ser la centralización de una dinámica opuesta al caos que se produce en determinadas sustancias para equilibrar el desorden con actividad constructiva lo que parece ser la vida? Aparentemente no se puede asegurar concretamente estas preguntas pero algo parece ser muy aproximado a una conclusión: La vida es un don que permite que ciertos seres privilegiados (precisamente los seres vivos) tengan animación, voluntad, instintos y características que favorecen la supervivencia en el instante en que se mantengan vivos dichos seres. Precisamente el comportamiento proviene del instinto de supervivencia en general, a esa conclusión me llevo la charla con mi amigo. ¿Por qué? Porque se necesita sobrevivir se alimentan los seres, se protegen de los riesgos, se reproducen para prevalecer en el tiempo y además en algunos caso atacan a otros seres si es necesario, pero parte del mismo instinto: seguir vivo de alguna forma.

    Esa es la vida, pero lo inexplicable queda para diálogos y debates. Hay quienes atribuyen este hecho a los dioses, otros creen que es pura reacción química, otros lo atribuyen al espíritu que tienen los seres vivos. Ésta última explicación se ajusta a mi criterio, y además parece explicar algo: la vida parece ser reciclable. Cuando un ser muere alimenta con su vida a otro en la mayoría de los casos, y pareciera que la vida se transmite en la mayoría de los casos como si fuera una substancia volátil e intangible. Un ejemplo es la cadena alimenticia, un animal se come a otro, éste muere y se descompone, pero alimenta a otros seres que favorecen al crecimiento de plantas y vegetales que alimentarán a otros animales y el ciclo se repite. Son pocos los casos en los que la vida parece no transferirse como cuando la muerte se produce con contaminantes.

    Aún así es mi apreciación, pero siempre me he convencido de mi propia concepción. El hecho es de que a pesar del análisis no pueda definir la vida de una manera lógica y formal. Es desde este punto en donde queda el espacio en donde entra el debate entre la ciencia y la religión, la filosofía, y ante todo la conciencia y la ética.

  5. Santiago Fort Barberá dice:

    No hace falta que nos lo conceda Dios, podemos considera que la vida tiene valor, como mínimo la de uno mismo. No hace falta la inspiración divina para pensarlo. No es algo que lo conceda Dios, es algo que nos lo concedemos nosotros viviendo. Nuestras vidas tienen valor y la de todos los seres vivos. Somos la parte crucial, decisiva, inteligente de la naturaleza. Quizás yo no tanto, pero puedo pensar en mi pequeña parcela del conocimiento e imaginar que mi vida tiene valor y que este valor que todos defendemos de uno mismo, es considerado como patrón económico del sistema capitalista. Como un derecho propio de la vida. Desde que empezamos a respirar, hasta que dejamos de hacerlo, tenemos derecho a considerar nuestra vida como un valor.
    Nuestras vidas son el resultado de infinitas posibilidades en la evolución de la celula. Parece mentira como un organismo tan diminuto, primigénico, ha podido evolucionar en el tiempo creando infinidad de asociaciones complejas de ADN, diseñando organismos vivos pluricelulares adaptados a las fuentes de energia necesarias para alimentar a las celula que contiene el ser. La mujer y el hombre, se mire como se mire, son el máximo exponente de la naturaleza. La celula nos ha hecho inteligentes dotandonos de un cerebro suficientemente grande como para llegar a descubrir que la celula es el potencial de la vida. Sorprendente! somos celulas pensantes, inteligentes. autónomas, que vivimos en sociedad, formamos parte de un sistema socio-económico basado en el intercambio de bienes y servicios, que nos facilitan la vida. Gracias a que pensamos y damos valor a las cosas podemos intercambiar valores y obtener de esta forma un beneficio en el cambio.
    Trabajo por dinero, por un techo, por comida. Dinero para cambiarlo por comida, por un techo, por trabajo. La moneda del intercambio tiene estas dos caras, comprar y vender. Su valor esta sometido a las fluctuaciones de la oferta y la demanda, y es un acuerdo entre dos partes. Este sería un acuerdo entre todos, pues todos estamos de acuerdo en que nuestra vida tiene valor.
    Cada cultura tiene su escala de valores sometida a los azotes de la ciencia y la tecnología. La sociedad del conocimiento, politica, democrática, versa su sabiduria en la mejora del nivel de vida. Sea por lo que fuere, la celula nos deja como estrategia de supervivencia considerar que la vida tiene valor. Puedo pensar que la vida tiene valor, mis celulas me permiten pensar en el valor de la vida como una fuente de riqueza, un filón de vida, de humanidad, es facil imaginarlo. Un capital metafórico (la vida es oro) administrado por las Naciones Unidas como un derecho humano universal de supervivencia. Un capital de transferencia electrónica para comprar bienes y servicios de primera necesidad, (limitado en su uso), a cargo del lingote metafórico de vida, fiduciario de riqueza, representado en el certificado de patrón-vida de cada habitante, que constará en el Banco Vital-Banco de Vidas, creado por la ONU., para cubrir las necesidades de alimentación, salud, educación y vivienda de toda la población mundial.

    ¿Quien no se apunta ha esta idea?. Es la idea definitiva. Piénsalo bien, está decidido en nuestros corazones, en el interior de nuestras celulas, en el fondo de nuestros pensamientos. Somos partes indivisibles de la misma naturaleza que nos hace únicos, y es esta unicidad la que da valor equitativo a la vida, todos necesitamos la misma energia para sobrevivir, las mismas necesidades básicas para vivir. Todos valemos para nosotros mismos, pero necesitamos al los demás para valer.
    Valoramos nuestras vidas y aún no nos hemos puesto de acuerdo en valorar la de los demás. Parece como si hubieran vidas que no valen nada y aceptar esto es negar el valor de la unicidad de la propia vida. Negar el valor propio, devaluar la propia existencia. Afirmar que el valor de la vida es el que se gana con el trabajo y esfuerzo, es dejar morir de hambre a millones de personas de este mundo que por mucho que se esfuercen no tendrán acceso a un trabajo inexistente. Dando valor económico a la vida podrán sobrevivir comprando alimento, productos y servicios de primera necesidad.

    Cambiemos la ley de la naturaleza, donde el fuerte es el que sobrevive, por nuestra propia ley de derechos humanos donde no hace falta que muera el más débil.

    santifort@ono.com.
    http://patronvida.blogspot.com/

  6. Fredesvindo Rojas Vàsquez dice:

    …¡los dioses son creaciones humanas!…revisando brevemente la evolución histórica de los grupos humanos se entiende como han ido evolucionando y/o perfeccionándose la representación imaginaia de los dioses, primero terrenales…para luego ser extraterrenales…

    …mucho más, eso de la idea de un “Dios Único” es refutado por la presencia de las creaciones divinas que han efectuado los grupos creyentes en: El judeo-cristiano, el dios musulmán, los dioses indúes,…mucho más la idea de un “Dios Único” se derrumba en cuanto uno revisa la Historia de la Conquista de América…donde sus poblaciones originarias tenían creencias variadas respecto a “sus dioses”…

    …así que la religión es un producto la conciencia social e impuesta por los grupos de poder, al estilo de la Iglesia Romana u otro grupo creyente…¡Qué tal respeto a la “divinidad” matando a Moctezuma, Atahualpa, Túpac Amaru,…en la forma como los hicieron con “bendición divina”!…

    …Galileo…será en el tiempo valorado en su dimensión verdadera…no importa que por ahora lo jerarcas católicos que sólo saben mirar sus intereses en la medida de la Plaza de San Pedro…lo nieguen…FELIZMENTE LA CIENCIA NO DEPENDE DE LAS DECISIONES DE LAS JERARQUÍAS DE LOS GRUPOS RELIGIOSOS HOY IMPERANTES-DOMINANTES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  7. Joise Morillo dice:

    Hola querida Mora, que interesante tópico habéis tocado, Brillante, apreciado Santiago, estoy de acuerdo con vos, 99 %, en lo que habéis planteado, también debo afirmar que la Materia no desaparece sino que se transforma, como aseveración de vuestro postulado, respecto al ciclo de la vida. Como complemento especulo con los siguientes conceptos.

    Ser y sociedad. Perdonad lo largo.

    El ser.

    Esto se explica de la siguiente forma, ¿Que ha constituido al individuo para que sea “ser” y no sea no ser y que por lo tanto es? Primero, ha de “existir” ello implica un objeto que influido y concebido por una forma de sujeto se considera autónomo. Este objeto se podría llamar cuerpo, este cuerpo podría ser humano, vegetal, animal “inferior”, unicelular –individuos de diferentes especies-. En este ámbito se determina la auto consideración del sujeto humano, con el agregado de mente y/o razón. La entidad propia. “Ontología”.

    Ahora constituiremos los objetos con sujeto considerables, estos dependen del genio del hombre. Estos son los animales y las cosas construidas por el individuo humano a las cuales coloca figuras o elementos del lenguaje (adjetivos, adverbios) –predicados- incluyendo; ideas, pensamientos, actuaciones. El objeto otorga una representación, de ésta, el sujeto humano construye su interpretación, considerando lo que la cosa muestra –su representación- lo que su entidad fomenta.

    Objetos, que existen pero adolecen de la consideración del hombre respecto al sujeto, puesto que pertenecen al mundo sensible, son producto de ordenamiento cósmico, de elementos que constituyen nuestro Universo inmediato: El sol, la Tierra, la Luna, Marte y todo el entorno conocido, de lo cual se puede dar fe mediante la observación y otros incluso utilizados por el hombre para desenvolverse y que pertenecen a la esfera de la naturaleza.

    Entonces el “ser” lo constituye un sujeto que determina en un ente que vive, cada ser conocido como individuo establece su existencia de forma dinámica, su dinamismo le otorga otra propiedad que lo incorpora a lo cotidiano, esta es; “estar vivo” puesto que un individuo al morir deja de “ser”, esta es la existencia del “ser” su esencia es la vida, su estado dinámico, y el elemento que intrínsecamente conforma esta posibilidad de ser es el ente quien sujeto a la vida lo hace que sea. Santo Tomas, llama a la existencia el contenedor de la esencia, pues bien lo que contiene la existencia es la vida mediante una entidad, por ende la esencia. Ahora observemos un párrafo de lenguaje clásico:

    “Y pues bien yo diré, y, tu escucha y recibe mis palabras”

    ¿Cuáles son los únicos caminos de búsqueda que pueden pensarse?

    - El uno dice que es, y que no es no es posible que no sea, es el camino de la persuasión.

    - El otro dice que no es, y que es necesario que no sea. (Parménides)

    Parménides de la escuela eleática, promueve un conocimiento ontológico, utilizando variaciones del lenguaje, sus palabras manifiestan una afirmación categórica, con lo primero asienta con firmeza una proposición lógicamente válida, la segunda es una consideración impropia que no deja seguridad por lo tanto no agrega nada al conocimiento.

    Ahora bien, con Descartes tenemos una auto consideración que supone una afirmación Racional y/o metafísico, para determinar la existencia; “Pienso luego existo” ¿Quién sino él mismo sabe qué piensa? Luego, determina algo implícito; “la vida” (esencia) y ¿Quien contiene eso que piensa? ¿No es el cuerpo? –Digamos el cerebro-, he ahí el ente. Entonces el “ser” “es” por diferentes tipos de consideraciones, que demuestran su existencia. Existe una autonomía que lo determina como “ser”.

    Un árbol nace, crece, se desarrolla, tiene vida. Por tanto existe, su ente lo representa su configuración corpórea, el tronco las hojas, la raíz (la forma), tiene un proceso metabólico que lo declara vivo. Es un ser, es un sujeto determinado puesto que el conjunto de elementos que lo confirman como “ser” lo determina el hombre (el individuo humano). Religiosamente se podría decir; Dios los crea y el hombre le pone nombre, le otorga elementos del lenguaje para señalar sus características. Para esto sirve el lenguaje; lo que se concibió como verbo y, habiendo aprendido a usarlo se fomentó el logos (conocimiento).

    Una roca es un objeto, carece de vida (no es un ser), sin embargo existe, su presencia en la naturaleza es producto de la creación en conjunto con el mundo que conocemos, igualmente la Madera de los árboles (talados), los huesos de los muertos, se convierten en objetos sin mas, por ende existen, y con ellos sus elementos constitutivos.

    De lo antes considerado, cabe destacar también la otredad (alteridad), esta determina la diversidad de criterios que se le otorgará al objeto para determinar el sujeto que le corresponde, por ello comulgar en un concepto como: “sujeto” fomenta su acepción, por ende su valides, al asentir de esta forma; podríase estar hablando de relatividad, pero, antes que ello debe existir el objeto, por tanto habrá un vacío de relación al no existir este. Entonces los objetos se relacionaran entre si, y cada objeto deberá tener tales condiciones para determinarle un sujeto, luego entonces será relacionado con otros por comunión; afinidades y propiedades. De ello nacen las sociedades.

    En cambio para Husserl, “ser”, es lo que a las cosas en si se le otorga con el hecho de aparecer, de mostrarse, una manifestación en la que se aparece todo aquello a lo que se otorga noésis. Para el, No hay ningún noúmeno (cosa en sí) detrás del fenómeno y éste no es apariencia de ser, no es imagen o representación de “algo” distinto a su propio “aparecer”. En tal sentido afirma que el aparecer tiene lugar en la conciencia y ésta no puede ser concebida como un “ente” o sustancia determinada ni siquiera como un ámbito en el cual aparecen las representaciones que concuerdan o no con las cosas “exteriores”. Afirma que la fenomenología es una depuración; en donde y, porque las cosas se muestran como son, al liberar de cosas extrañas y añadidas tanto al fenómeno como a la conciencia.

    Husserl con su reducción eidética, trata de buscar la esencia de las cosas, cuya existencia se infiere del hecho mismo de eliminar el problema de la existencia extramental y que se realiza mediante la intuición, o manifestación directa e inmediata de los límites dentro de los cuales algo podría variar sin dejar de ser lo que es (esencia).

    La sociedad está compuesta de individuos con características específicas que se unen con un propósito común, con patrones definidos y que establecen un orden armónico como producto de aspiraciones y deseos colectivos de bienestar y productividad.

    Sociólogos, como: August Compte, Eliecer Ander Egg y otros no se han dado a la tarea de deducir un concepto específico de sociedad. Sin embargo analizando las reflexiones que a continuación vamos a estudiar pudiéramos llegar al concepto de “sociedad”

    Al principio, después de la llamada “creación en frío” de Kant y Laplace, donde por condensaciones de nubes de polvo, El sol, la tierra y los planetas de nuestro sistema se formaron, (deducción comprobable por análisis efectuados a rocas recuperadas provenientes por lo menos; de La Luna y Marte, mediante un meteorito llamado ALH8400, encontrado en el Atlántico por científicos de la NASA 1). En el transcurso del tiempo una atmósfera primitiva se formó en La Tierra, causada y como consecuencia del calentamiento del interior de la misma, contemporáneo, del mismo origen se generó la actividad volcánica y la formación de montañas, este proceso que contribuyó no solamente a la configuración del relieve sino también a cambios en su interior donde fluidos encerrados en sus entrañas, metano, agua, dióxido de carbono, amoníaco y gases sulfurosos lograron salir a la superficie, estos gases, se condensaron en enormes volúmenes, mientras que al mismo tiempo la fuerza de gravedad que era lo suficientemente poderosa evitó que gases livianos escaparan al espacio, excepto el hidrogeno y el helio. La temperatura bajó lo suficientemente para permitir la condensación del agua, disueltos en ésta, otros gases se “combinaron” químicamente, con elementos como el calcio y el magnesio, desprendidos de las rocas de la superficie, por acción de la meteorización.

    Esta combinación de elementos, no es más que la asociación de ellos, para organizar ecológicamente el medio ambiente, en el proceso más prístino de la evolución de la tierra.

    Al enfriarse la tierra, la condensación del agua aumentó formando los océanos, en estos, se originó las condiciones necesarias para el origen de la vida, la cuál tiene como base la era proterozoica.

    La atmósfera de carácter reductor, permite que los rayos ultravioleta emitidos por el sol afecten intensamente la superficie terrestre, a causa de que la capa de ozono no existía, ésta alta energía promovió la síntesis de varios compuestos orgánicos como: aminoácidos, azucares y nucleicos, (éstos compuestos existen en el espacio interestelar).

    “La unión o sociedad” de compuestos orgánicos en el océano formó la “sopa primigenia” (Oparin-Haldane). Con el paso del tiempo, compuestos moleculares, ácidos nucleicos (ADN-ARN), dieron origen a mecanismos genéticos de reproducción, proceso que tiene no menos de 3500 millones de años.

    Después del origen y evolución de la vida, representada por individuos de diferentes especies, desde unicelulares (diatomeas), hasta grandes vegetales y animales productores de calcio, y, haber ocurrido varias glaciaciones La Tierra se enfrió lo suficiente, para dar oportunidad a la aparición de una nueva especie “El Hombre autentico ” (Era cuaternaria).

    Como principio fundamental de la vida, el ancestro del hombre, paralelamente a otras especies: nacía, crecía, se multiplicaba y moría, de forma existencial, casi obedeciendo un mandato o más bien un proceso ecológico, un equilibrio donde la especie más fuerte se alimentaba o simplemente eliminaba al más débil (la sobre vivencia del más apto). Esta condición colocaba al homínido en la posición depre dable, y, a las fieras y animales gigantes como depredadores, por esta circunstancia, el homínido, comienza a ingeniar la forma de cómo evitar ser destruido y deduce que individualmente era débil definitivamente, pero unidos en sociedad con otros de su misma especie, igual que las hormigas para realizar sus labores, éste debería ser más fuerte, por ende se defendería del atacante y atacaría efectivamente a presas grandes y poderosas.

    El hombre se asocia en grupos, en tribus, para cazar, pescar, cultivar, para sobrevivir en colectividad, así comienza su proceso y adaptación a la combinación de ideas para el beneficio común.

    Os ama

    Joise

  8. David Robles dice:

    Lo que sucedió hace millones de años, lo del big bang, pudo haber sucedido en otras partes del espacio infinito y puede estar sucediendo en estos momentos. Siempre habrá algo nuevo que saber y aprender. Eso tampoco tiene fin. David Robles

  9. Silvia Carolina Moreno Vera dice:

    Me parece muy bueno el editorial, eso me recuerda a René Descartes ” Pienso, luego existo” en alusión a la CIENCIA y la RELIGIÓN… para muchos sectores cristianos, la religión es innata desde los orígenes del hombre… sin embargo la ciencia ha venido demostrando a través de los tiempos el ¿por qué? de las cosas, y el porqué estamos aquí… no cabe duda de que ambas van ligadas intimamente y la filosofía es aquella que se encarga de darle ese toque cristalino a ambas…
    Como buena cristiana que soy y sin apasionarme en el tema… Dios es el ser supremo creador de todas los seres vivos… y el hombre fue creado a imagen y semejanza suya…. y es el hombre el que crea e imparte la ciencia…
    Los dinosaurios dicen algunos científicos, desaparecieron por un meterioto gigante que se estrelló contra la tierra, otros por su evolución… lo que podemos atribuir a éste tema es lo maravilloso que fueron estos gigantes en nuestro planeta…. una verdadera maravilla de la naturaleza… por mi parte prefiero quedarme con la metafísica… algo que va más allá de la ciencia y la religión.

  10. Jorge García dice:

    Gracias a Dios, han exitido, existen y existiran cientificos, asi como otros tantos filosofos, matemáticos, artistas, etc. y porque no decirlo tan mangnificos y privilegiados cerebros humanos los cuales han sido permitidos por la voluntad de un ser supremo, para que atravez de la actividad cerebral se puedan desarrollar entro otros, las investigaciones cintificas que al final concluirán y revelaran las verdades de la grandeza de su creación.

    Sobre el cuestionamiento si es posible el dialogo entre la ciencia y la religión, creo que se es posible de hecho esta comunicación siempre ha existido, claro que con diferencias entre una y la otra, sin embargo; esperamos que al final de todos los análisis que utiliza la ciencia para descubrir, analizar, investigar e “Inventar” se llega a la conclusión de que todo ha sido ideado, diseñado y llevado a la practica, por un ser superpensante, con capacidades que nadie jamás inmagino y que entonces la ciencia estará constanemente en un dialogo positivo o de concenso con la religión.

    Ciencia y religión son actividades inherentes al ser humano, por lo tanto el diálogo sera posible.

  11. Víctor Saúl Cardozo Montalvo dice:

    Gracias por el envío, sinceramente que me ayuda a enteder más la evolución de mi habitat.
    Hace tiempo un candidato al Congreso en una reunión pro votos exponía en un pueblito remoto, de los muchos que aquí en mi Perú existen, que irrigaría sus tierras, y un campesino le preguntó como, si las tierras están aguas arriba y existe la ley de la gravedad, y el candidato le contesto poreso es que quiero que voten por mi, para que en cuanto llegue al Congrezoo presente la propuesta de la derogatoria de la citada ley.
    ing_cardozom@hotmail.com
    Bagua Grande
    Utcubamba
    Amazonas
    Perú

  12. Celestino Gaitan dice:

    Mora,
    Mi Amorosa y Adictiva Morita,
    EXCELENTE PROPUESTA!!!
    No cabe duda de que haces tu Trabajo
    y tu Tarea, y con ello nos Mantienes Activos y Pensantes.
    Hay Tiempos en que Trabajar para Subsistir lo llena TODO…
    …y el Instinto, el Hambre y el Movimiento se Imponen,
    y nos absorven por Completo.
    Pero cuando llega el tiempo de reposo…
    …La Mente sigue trabajando, y llega todo lo lo demas…
    …La Ciencia,la Tecnologia, los Juegos y los Deportes…
    que no son otra cosa mas que Formas de mantenernos Fisica y
    Mentalmente en condiciones para la Competencia por la Vida…
    …o la Guerra por Sobrevivir.
    Luego llega el Tiempo de so~ar…So~ar Dormido…y so~ar Despierto.
    Y aparecen en un estado de somnolencia y Trabaja el Inconciente…
    …Y Aparece lo Divino, reflexionamos sobre nuestras capacidades,
    Sobre todo lo que podemos disfrutar gratis y que aparentemente
    no merecemos, entonces damos Gracias a Dios?…
    …Por habernos Creado ( a Imagen y Semejanza?) y permitirnos Crear,
    a nuestras Nuestras Posibilidades…y nos volvemos Artistas, Poetas,
    Musicos, Escritores… y esto es un Tema de Nunca Acabar,
    Nuestra Razon de Vivir y las Interrogantes de Nuestra Existenc ia.

    Felicidades a Tod@s, reciban un Fraternal Abrazo.
    Excelente por Jose Itriago, Julio C Valdez, Juan Sebastian Rios
    Santiago Fort y Todos mis demas Hermanos que con sus
    Comentarios nos Ayudan a se Mejores.

  13. Delmy Yolanda Diaz Lopez dice:

    gracias por enviarme este comentario me sirvio mucho el dia de hoy, pues lo necesitaba para trabajar con mis estudiantes de 3º nivel (7º,8º, y 9º grado) muy agradecida con ustedes…………..

  14. Ricardo Silva dice:

    Que interesantes enfoques y perspectivas sobre la vida, tanto los publicados por Mora como en los comentarios aquí expresados. Pero todos se circunscriben al fenómeno de la vida aquí en la tierra. Algún día, mas temprano que tarde, (eso espero a mis 55 años) lograremos un contacto con vida inteligente de otra parte del universo y entonces podremos tener una comprensión mas profunda de la vida en si misma.
    Me atrevo humildemente a expresar mi concepto sobre la vida; una interacción consciente entre materia organizada organicamente y una mente rectora que persiste en el mantenimiento, preservación y reproducción de dicha condición.
    En cuanto a la religión, considero que ha sido y continua siendo un verdadero impedimento para la comprensión plena de la vida así como la causa principal de atraso cultural y científico de los pueblos. Si prescindiéramos de la religión, en todas sus modalidades, la humanidad alcanzaría estadios insospechados de felicidad y logros.

  15. RUBEN CIPRIANO LICAS TORRES dice:

    LES FELICITO POR TOCAR ESTOS TEMAS PARA PODER TENER UNA VICION MAS AMPLIA DE LA VIDA . SOLAMANTE YO LE PUEDO DECIR CUANDO EL HOMBRENO NO PUEDE SOLUCIONAR LOS PROBLEMASD DE LA HUMANIDA Y NATURALESA DESI QUE LO HISO DIOS ,YO NO ESTOY DE ACUERDO COM ESE PENSAR.

  16. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Tanto la ciencia como la religión, en sus formas más nobles, buscan la verdad. La ciencia descubre un mundo en magnífico orden, un universo con claros indicios de haber sido diseñado por un ser inteligente. La religión verdadera da sentido a esos descubrimientos al enseñar que, tras el diseño que se advierte en el mundo físico, está la mente del Creador.
    “La religión me ayuda muchísimo a comprender y valorar la ciencia”, dice el biólogo molecular Francis Collins. Y añade: “Cuando descubro algo sobre el genoma humano y entonces recapacito sobre el misterio de la vida, me invade un sentimiento de asombro, admiración y respeto reverencial. Me digo: ‘¡Qué maravilla! ¡Solo Dios lo sabía de antemano!’. Es una sensación sumamente hermosa y conmovedora que me motiva a apreciar a Dios y que hace que la ciencia me resulte aún más gratificante”.
    Aceptemos los límites. La búsqueda de respuestas acerca del universo, el espacio y el tiempo infinitos parece no acabar nunca.. El biólogo Lewis Thomas señaló: “Este proceso no tendrá fin, siendo como somos una especie de insaciable curiosidad, siempre explorando, observando cuanto nos rodea e intentando comprender las cosas. Nunca resolveremos el enigma. No me imagino un punto final en el que todo el mundo suspire aliviado y diga: ‘Por fin lo comprendo todo’. Siempre habrá algo que se nos escape”. Con respecto a la religión verdadera, la búsqueda de conocimiento también es interminable. Pablo, uno de los escritores de la Biblia, afirmó: “Ahora no vemos más que reflejos en un espejo que no nos dejan más que enigmas por resolver [...]. Ahora conozco sólo en parte” (1 Corintios 13:12, Barclay).
    No obstante, el conocimiento parcial o la falta de respuestas tanto en el campo científico como en el religioso no impiden que lleguemos a conclusiones lógicas basadas en los hechos establecidos. No necesitamos saber los detalles sobre el origen del Sol para estar absolutamente seguros de que va a salir mañana.
    Permitamos que hablen los hechos. Al buscar respuestas, debemos dejarnos guiar por principios sólidos. A no ser que nos atengamos a hechos cuya veracidad ha sido demostrada fuera de toda duda, pudiéramos extraviarnos fácilmente en nuestra búsqueda de la verdad científica y religiosa. Siendo realistas, nadie puede examinar todo el conjunto de las pruebas e ideas científicas, que en la actualidad llenan enormes bibliotecas. Sin embargo, la Biblia recoge enseñanzas espirituales de un modo que resultan fáciles de investigar. Además, los hechos apoyan su veracidad. Sin embargo, respecto al conocimiento en general, tanto en lo que a la ciencia como a la religión se refiere, hay que realizar un esfuerzo concienzudo para distinguir entre los hechos y las especulaciones, entre la verdad y el engaño. Como aconsejó el escritor bíblico Pablo, es necesario rechazar “las contradicciones del falsamente llamado ‘conocimiento’” (1 Timoteo 6:20). Para conciliar la ciencia con la Biblia, debemos permitir que los hechos hablen por sí mismos, es decir, evitar las conjeturas y las especulaciones, y examinar cómo los hechos se apoyan y complementan mutuamente.
    POR EJEMEPLO SI TENEMOS PRSENTE QUE EN LA BIBLIA LA PALABRA DÍA, se emplea para referirse a diferentes períodos de tiempo, nos daremos cuenta que el relato de los seis días creativos recogidos en génesis no contradice necesariamente la aseveración científica de que la edad de la Tierra es de cuatro mil quinientos millones de años. Según la Biblia, este planeta ya existía antes de que comenzaran los días creativos, aunque no especifica cuánto tiempo antes (véase el recuadro “¿Fueron los días creativos períodos de veinticuatro horas?”). Incluso si la opinión científica cambiara e indicara que la antigüedad de la Tierra no es la mencionada, lo que dicen las Escrituras seguiría siendo cierto. En vez de contradecir la Biblia, en este y muchos otros casos, la ciencia proporciona en realidad un gran caudal de información suplementaria sobre el mundo físico tanto del presente como del pasado.
    Existe otro caso en que la ciencia aportó valiosa información en la investigación de la veracidad del manto sagrado, que custodiaban muy bien las autoridades religiosas de Turín en Italia. Recuerdo haber leído en el R. Digest, hace unos años que diez científicos se unieron en esta investigación, sometiendo al manto en consulta a la más avanzada computadora que podría discernir si era “pintura” o no diferenciando las manchas de sangre, que indudablemente su resultado hablaría de su autenticidad…y bien, entonces señores de la ciencia están convencidos, La sangre es sangre. Sin embargo sólo seis de ellos quedaron convencidos. “El que tenga ojos para ver, que vea, el que tenga oídos que escuche”.
    En todo caso hay algunos científicos dignos de admiración por su astuta inteligencia: “No creo en Dios, pero si existe que me perdone”. (antes de morir Darwin).
    Qué tengan una buena semana. Oren mucho, los que tengan Fe. y los que no tienen y la desean, sólo tienen que pedirla orando.

  17. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    CITAS de Lewis Thomas, científico inteligente que cree en Dios.

    “El mayor de todos los rompecabezas cosmológicos científicos, uno que confunde todos nuestros esfuerzos por comprenderlo, es la Tierra”.

    “El mayor logro científico de este siglo tan fértil en el campo de la ciencia es el descubrimiento de que somos sumamente ignorantes; sabemos muy poco de la naturaleza y comprendemos mucho menos”.

    “Es solo ahora cuando estamos empezando a comprender cuan extraña y espléndida es… cuan imponente es, el objeto más hermoso que flota alrededor del Sol, con la envoltura de su propia burbuja azul de atmósfera, fabricando y respirando su propio oxígeno, fijando su propio nitrógeno desde el aire a su propio suelo, generando sus propias condiciones del tiempo”.
    Revista Discover

    “La única verdad científica sobre la que estoy totalmente seguro es que somos unos ignorantes sobre todo lo relativo a la naturaleza”
    (The Medusa and the Snail, 1979)

    “La Tierra es lo más asombroso, la estructura más peculiar que conocemos hasta la fecha en todo el universo, el mayor de todos los enigmas científicos cosmológicos, que por más que nos esforcemos no logramos comprender cabalmente. Hasta ahora no habíamos empezado a percibir lo extraordinaria, maravillosa e impresionante que es la Tierra: es lo más hermoso que flota alrededor del Sol, encerrada en su propia burbuja azul —la atmósfera—, produciendo y respirando su propio oxígeno, tomando su propio nitrógeno del aire y fijándolo en el suelo, generando sus propias condiciones climáticas en la superficie de sus pluviselvas, fabricando su caparazón de componentes vivos: acantilados cretácicos, arrecifes coralíferos, fósiles de formas primitivas de vida cubiertos por capas de otras más recientes que se entretejen por todo el globo terráqueo”
    Publicado en la revista Discover.

  18. DIGNORA GRATEROL dice:

    Hola¡ Si la Ciencia y la Religión van de la mano, cómo se explica la formación del Universo mediante la teoría del Big-bang?, o la evolución de formas tan simples como las unicelulares hasta las más complejas(pluricelulares). Dios padre fué el creador del mundo cómo se explica en el Génesis y la Ciencia acepta como teoría de evolución la Creacionista conjuntamente con las de la selección natural, Lamarkc , La Génetica Moderna. Y los incontables experimentos han demostrado que la vida proviene de la vida y no de material inerte, tal como lo demostró Louis Pasteur.
    El hombre ha evolucionado paulatinamente debido a su adaptación al medio donde habita…por ello creo fervientemente en este binomio ciencia-religión. Saludos

  19. EFRAIN PAEZ dice:

    sin haber leído los demas comentarios, me atrevo a decir y a confirmar la participación extraterreste de individuos unicelulares en el proceso de formacion d ela vida tal como la conocemos, aunque es inevitable sugerir que somos formados dentro del Planeta, al tratar de ser seres especiales, pero nuestro ego no nos deja espacio a la opción de otros orígenes o por lo menos la mezcla de ellos dando como resultado lo que ahora sabemos… no somos totalmente terrestres.

  20. Rubén Enrique Mealla dice:

    Tema muy interesante y polémico. Tuve un maestro oriental que nos decía que “la tierra, años (?) era un lugar de vacaciones de extraterrestres que venían de otras galaxias porque era un lugar hermoso para descansar y disfrutar de su naturaleza”. Esto guarda cierta relación con lo que dice en la Biblia, cuando se habla del Eden, del Paraíso. Actualmente se habla de que aquéllos antiguos visitantes, se quedaron para habitarla y fueron perdiendo su conciencia, pero… empezó el despertar de esa conciencia que estiman, se logrará plenamente hacia el 2012, coincidente con la profecía Maya.
    Por otro lado, la teoría cuántica parece unir estos aspectos dispersos que llamamos religión, ciencia, y parapsicología, donde se descubre que somos dioses con capacidad para crear y recrear este mundo material, pero que pertenecemos al mundo inmaterial con condición de eternos (proceso de reencarnación).
    Tal parece que resultaría cierto ciencia, religión y fenómenos paranormales por cuanto el despertar de la conciencia humana separaría a la humanidad entre elegidos y aquéllos que continuarán su camino de superación en otros mundos similares, pero los elegidos habitarán la tierra que se transformará en el reino de los cielos (como lo expresa la Biblia). Estamos viviendo esos momentos, caminamos hacia el ciudadano planetario, evitando la destrucción humana y del planeta, eliminando fronteras (Mercados Comunes), idiomas, hermanándonos. Las naciones buscarán el desarme, los individuos cederán parte de sus intereses en pro de lo social (como decía Jesús “ama a tu prójimo como a ti mismo”. No se puede pensar en los otros a menos que renunciemos a una parte de lo nuestro (individuos) para cedérselo a los demás, (prójimo)).

  21. Juan Sebastián Ríos dice:

    Saludos a todos. He retomado este tema a pesar de que comenté mi punto de vista hace algún tiempo, precisamente porque esperaba encontrarme con criterios opuestos. No es que me emocione el antagonismo entre las personas, pero me deja un agradable sentimiento al leer algunos puntos que parecen ser importantes en este polémico tema.

    Un punto hace referencia a la complejidad del ser humano, y en algunas épocas, de su incapacidad de poder apreciar la vida por su propio ego. Sin embargo hoy en día el avance de la ciencia ha permitido comprender que la naturaleza no gira en torno al ser humano, y algunos más concientes; que estaría mejor sin él.

    Además está el hecho de que la mecánica de la sociedad obliga implícitamente a deformar la concepción de supervivencia entre las personas. Ese modo tan absurdo de vida ha facilitado la existencia de dogmas y creencias que a la larga facilitarían la existencia de mecanismos para crear y aumentar la brecha de poder entre las personas a lo largo de la historia.

    Otro punto de vista (muy válido) dice que la religión ha sido un obstáculo en el desarrollo de la ciencia, y en la búsqueda de la verdad. Históricamente esto es correcto, incluso es escalofriante recordar cuanta sangre se ha derramado de personas brillantes que tuvieron el valor de expresar sus ideas y descubrimientos a pesar de las posibles consecuencias.

    En otras opiniones se destaca la idea de que los dioses no crean al humano sino todo lo contrario, el hombre crea a sus dioses, algo muy válido y cierto. La fe de las civilizaciones se ha movilizado según las circunstancias, las regiones, el conocimiento, etc. La historia nos trae vestigios ancestrales de esta actividad e irrefutablemente ha existido desde que la razón ha prevalecido a la existencia rudimentaria del ser humano tal y como lo conocemos.

    Entonces el debate converge en algo muy notorio: si por un lado la ciencia se ha encargado de descifrar verdades, de ayudar a entender las cosas que nos rodean, de llegar a conocer muchas verdades que se ocultaron durante muchos años, precisamente por la imposición de la fe ciega y contundente, también surge la necesidad humana de asegurar la existencia individual, incluso ante el paso de la muerte. Por otro lado también tiene peso la idea de que nuestra existencia y nuestro universo no provienen del azar y que nuestro entorno es aparentemente determinístico y fríamente calculado.

    Por lo tanto, ¿no es mejor debatir entre ciencia y “lo desconocido”? Al fin y al cabo hablar de religión es hablar de dogmas, de ideologías, de verticalidad del pensamiento. Hablar de “lo desconocido” nos puede dar la oportunidad de realizar suposiciones de cualquier índole que se ajusten a lo que sí conocemos, a salidas más piadosas y reconciliadoras que de alguna manera pondrían algo más de paz donde la religión no encaja.

    Espero no ser muy cansado con mi punto de vista. Además felicito a todos por expresar sus opiniones tan abiertas respecto a este tema, muy polémico por cierto, y además agradecer a la editora de este espacio por seleccionar estos temas que llevan a reflexiones muy humanas.

  22. Federico Uranga dice:

    Sra. Mora Torres, antes que nada permítame presentarme como uno de sus más vehementes admiradores. Apenas hoy tuve la dicha de leer algunos de sus trabajos y ya estoy cautivo. También me sedujo la nitidez de su pensamiento y la forma honesta con que los plasma en blanco y negro.

    En una de sus intervenciones interroga: “¿El diálogo entre la ciencia y la religión será posible?” y me surge la pregunta: ¿Con qué propósito?, ¿Podría concertartarse un partido entre un equipo de fútbol y otro de polo? ¿a qué cosa jugarían?¿Acaso podría alguna de las partes modificar sus fundamentos sin cambiar totalmente su esencia?, ¿podría Blanca Yacente abandonar su ideal sin morir en vida?, ¿podría Leonora sustituir su impulso vital por un amor platónico, sin dejar de ser ella? Tanto la ciencia como la religión necesitan silencio (ausencia de ruidos extraños) para desarrollar sus cometidos.

    Creo que la simiente de ambas facultades fue sembrada en los primeros humanos durante el trauma de su nacimiento, cuando alcanzaron conciencia de sí, de su soledad, de su pequeñez, de su finitud.

    Entonces surgió la pregunta y se inició la búsqueda.

    En un principio, el sentimiento de soledad, de desamparo, fue aliviado con el encuentro/invento (cada quien decide) de sus dioses. Los límites de la vida humana, que inicia al nacer y termina al morir, fueron alargados hacia el más allá, eternamente. La pequeñez, la insignificancia del ser, la superó el hombre asociándose con sus deidades, en ocasiones como sumiso seguidor de sus designios pero a veces como igual.

    Mucho tiempo después, cuando las condiciones resultaron propicias, dio frutos la semilla de la curiosidad y algunos miembros de la especie humana, a través de sus observaciones y experimentaciones empezaron a encontrar respuestas distintas a las explicaciones primeras. Esto se ha convertido en una incomodidad para algunos, pero no han sido la causa de las guerras, ni la corrupción, ni la pobreza, ni mucho menos; son los insaciables de poder quienes manipulan a la ciencia y a la religión y las provocan.

    Ahora bien, concientes, por una parte, de la importancia que tubo la religión en el desarrollo de la especie y considerando que para algunos aún es necesaria; y por la otra, sabedores de la importancia que tiene la corriente científica, ¿No sería conveniente permitir que ambas sigan evolucionando independientemente y que la sociedad, en su camino hacia la perfección, decida dejar a la zaga alguna hipótesis científica obsoleta o alguna creencia religiosa superada?

    Por mi parte, mejor desearía que todo el esfuerzo que aquello implica, se dedicara a la educación.

    Reciba usted, mi sincero reconocimiento por su labor.



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom