Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Papel, tinta, madera, muy cerca de Florencia

Había una fórmula tonta, cuando éramos chicos, que tonta y todo nos divertía a rabiar, porque sí: pin uno, pin dos, pin tres, contábamos hasta llegar a Pin Ocho, y tal vez se nos pasaba el común -y descomunal- aburrimiento de la infancia, que consiste en algunos momentos de insoportable paz (Algunas reflexiones sobre los juegos tradicionales rurales).

Se dice que hay otras fórmulas mágicas, y son para elaborar seres humanos (Hechicería e Imaginario Social) -aparte de la convencional receta de hacer el amor entre una mujer y un hombre bajo ciertas condiciones propicias de la luna (Trilogía del Amor: El Amor, el Odio y los Celos).

Acá dejaremos pasar laboratorios y probetas, clones y científicos cuerdos u orates en busca de una nueva vida (Bioética y genómica), porque no queremos enfocarnos en eso sino en las leyendas y los cuentos fantásticos que hablan de varios atrevidos intentos multiplicadores de gente.

Uno de ellos es el llamado Golem, creado por un rabino en la ciudad de Praga mediante el método terrible de pronunciar con exactitud el nombre verdadero de Dios (Asambleas de pájaros). Y aun así fue un intento fallido; el rabino más bien creó a un homúnculo poco desarrollado que terminó incendiándole la sinagoga (Religiones).

Pero muy cerca de Florencia, Italia, en un pueblito llamado Collodi que es apenas una mancha sobre la ladera de una colina (Ciudades y escritores), un hombre dio a luz dentro de un libro algo bastante más amable que el Golem, un muñeco de madera viviente: Pinocho, claro.

Se trataba de la primera vez que el escritor tomaba la pluma -o la madera del lápiz- para engendrar literatura; él era o había sido periodista y volvió a Collodi para intentar escribir un cuento para niños.

Carlo Lorenzini adoptó el seudónimo de Carlo Collodi -homenajes como éste para el lugar de nacimiento hay demasiado pocos- al publicar su narración, que terminó siendo una novela para grandes y chicos y una herencia sin nada de herrumbre para la humanidad de cualquier lengua, aunque escribió en un dialecto italiano. El libro se llamó Las aventuras de Pinocho.

Pero la creación de un ser con tendencias humanas siempre es, aun en literatura, algo muy serio, y Carlo Lorenzini -Carlo Collodi- no escapó de las serias consecuencias de su creación, quedó enredado en los hilos de cuando Pinocho consiguió empleo como marioneta.

Lorenzini era además un músico dotado, de finísima tela, y grave, amargo, con aires de nobleza pero entregado a luchas políticas reivindicatorias (La revolución en la música y la música en la revolución).

En el pueblo no lo querían, por su malhumor, y por su falta de apego a los niños. Era de los que se ocultan tras la celosía mirando hacia el jardín o el huerto para pescar al que se lleva una naranja o una rosa, y lo persigue con maldiciones.

El pueblo de Collodi, según mis últimos informantes -es decir Internet- se ha convertido en una miniatura de Disneylandia (The Walt Disney World resort), pero gracias a Dios la vida de Pinocho -y la de su autor y padre- fue menos frívola que la del Tío Rico, con el respeto debido a tan entrañable personaje.

Pinocho no era adorable ni entrañable: buscaba convertirse en hombre de verdad. Todas sus aventuras eran búsquedas de identidad y también de respuestas sobre la vida y la muerte.

Sufrió mucho, y no sé hasta dónde llegó en la escala de Darwin, pero hizo tanto que hasta trabajó de asno en un circo, y se convirtió temporalmente en asno esclavo del dueño del circo, para alcanzar la humanidad.

Lo persiguieron asesinos, alcahuetes, traidores, tal como suele ocurrir en la vida de los héroes y los bandidos, que ambas cosas era, habiendo nacido muñeco de madera, y, en última instancia, de una pluma.

Envío

Les encarezco lean esta inscripción, que aparece en el libro Vuestra historia, de Alberto Savinio, pero creo que la casa ya no está:

En esta casa/ en la que vivió los primeros años de su niñez/ y a la que después volvió muchas veces atraído por los maternales recuerdos/ Carlo Lorenzini/ ilustre publicista/ soldado voluntario en las batallas patrias,/ escritor urbanamente agudo,/ benemérito de la popular instrucción/ que con el seudónimo de Collodi/ hizo célebre el nombre de este pueblo/ los collodeses/ con anuencia y beneplácito del municipio de Pescia / P.P. / Nació el 24 de noviembre de 1826 y murió el 26 de octubre de 1890.

Y si alguno de mis amigos viajeros ha andado por allí, o al menos cerca de allí, o sabe algo más de este querido personaje escritor, Carlo Collodi, no dejen de contárnoslo. O si alguien sabe algo de los caminos por donde se perdió Pinocho.

Gracias, besos, los extraño…

Editorial

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Comentarios

9 respuestas a “Papel, tinta, madera, muy cerca de Florencia”
  1. julio c valdez a dice:

    Interesantes referencias, Mora. Yo creo que todos somos, en buena parte, pinochos, en el sentido que estamos intentando transformarnos en personas, en seres humanos. Y ello pasa por visualizar horizontes de mayor plenitud y profundidad, y pasa por tejer con la delicadeza de las arañas las tramas de relaciones con los demàs. Es decir, la humanidad no es algo que se nos da al nacer, sino algo que tenemos que lograr en esta vida. Creo que algo de esto hay en el Pinocho de Lorenzini (Colodi). Y aprovecho para señalar que detesto la versiòn de Pinocho que hace Disney, por cuanto no honra la obra original. Pero esto es sòlo el rumiar de un viejo.

  2. Néstor Aníbal Torres Álvarez dice:

    EL JUEGO DE AZAR,

    En el lugar donde vivo, en el suburbio de Guayaquil en la 9na y domingo sabio, tiene propia esencia, con relación a otros barrios, la gente es más vivaracha, donde hay alegrías y tristezas que la saben manifestar EN SU MOMENTO OPORTUNO.

    De lunes a miércoles el ambiente es normal, jueves, viernes, sábado y domingos, es una transformación total, música, salsa, merengue, se escucha a gran volumen que afecta a los oídos, por que algún vecino decide llamar a la policía para que lo baje.

    Pero eso ocurre mientras llega la autoridad, luego que se va o deja de hacer la ronda, comienza el bullicio.-

    Pero los jugadores de 40, rume, rumenaque, y póker, eso es otro asunto, ya que hay bastante mujeres que juegan rume alrededor de tres o cuatro horas, no toman pero hay grupo que fuma cigarrillo como chimenea, ahí no importa el calor o el frío y siempre se les ha dicho que el cigarrillo mata, pero no hacen caso.

    Les pondré a nombres supuestos a estas grandes amigas. Argentina, Delia, Pocha, la flaca María, la Diabla, la nuera, Roxana, la Morena. Hace pocos días una de ellas se hizo un examen porque le dio un galillazo, lo que sospechaba venía fumando desde la edad de 12 años y siempre se jactaba que de algo debía morir, el médico le dio las malas nuevas que tenía cáncer al pulmón, todas se asustaron pero siguen fumando, y la enfermita sus allegadas les hacen llegar un cigarrillo a escondidas, a pesar que se la tiene vigilada, lo logra.

    Ahora como es una enfermedad Terminal, se esta enflaqueciendo y el médico dijo que los dolores serán intensos y se comenzará a hinchar y votara sangre por boca y nariz, pero ni eso ha hecho que sus amigas dejen de fumar.

    Ellas justificaban que el cigarrillo era como una especie de amigo que las tranquilizaba, pero a que costo, con la vida.

    Los jugadores de póker, los integrantes el serrano Lucho, El manaba Félix, el negro, Augusto, Claro, Aladino, el taxista Balón, El primo, el Amargado pancho, Alejo, etc. tienen su propia historia, ni los policías se acercan ya que son gente adulta, ahí desaparecen mensualidades completas, porque es un vicio que los jala el que aprendió a jugar quedo atrapado para mucho tiempo, la mejor recomendación es que no aprenda.

    El otro grupo son los jugadores de cuarenta, todas las semanas alguno se declara el rey se apuesta muy poco, pero le acompañan las heladitas, para refrescar la tarde y si es de noche que sirva de complemento, escuchando un partido nacional o internacional.

    De este grupo salen los mejores comentaristas deportivos que han dejado a los pobres árbitros sin madre, ya que cuando falla es la comidilla del día, tarde y noche, ya que le hacen ver las fallas garrafales que cometió el técnico.

    Muchas veces hasta tres mesas se arman para jugar naipe, cada uno con su propio grupo y también a la posibilidad del bolsillo, porque si no tiene centavos para jugar, solamente tiene que ver y no opinar, porque es juego de azar es muy volátil y celoso, que muchas veces ha causado enfrentamientos innecesarios, por el momento sin consecuencias que lamentar.

    Por eso se recomienda, cuando beba no juegue se le nublaran los sentidos, pues si es de esos que cuando esta bueno no dice nada y que con unos traguitos se convierte en el bacán del barrio, es que al otro día los moretones les hará recordar que no se debe portar mal.

    NÉSTOR ANÍBA TORRES ÁLVAREZ

  3. Júdith Mora V dice:

    El pin uno, pin dos, pin tres (…) aún lo uso, con los bebitos que me encuentro en el banco o en el súper, o con los bebitos de mis amigas, y ciertamente es una nota, a mi me encanta por las reacciones que produce, y pocas cosas refrescan tanto un día como la sonrisa de un niño… será que nos dábamos cuenta de esa insoportable paz? La verdad que como yo era tan tremenda, pues ni recuerdo si tenía un momento de paz en el día jajaja.

    Cuesta compaginar la facilidad de Carlo Collodi para escribir obras infantiles –como Pinocho- con su presunto carácter neurótico… cómo puede alguien escribir cuentos infantiles y ser tan cascarrabias en su vida cotidiana? Pareciera como una compensación, a lo mejor estaba tan consciente de su mal carácter, que buscó reivindicarse a través de sus historias…
    No he tenido la oportunidad de leer el original, posiblemente por eso don Julio –arriba- pueda opinar como lo hace, y si, porque no suelen ser iguales las películas al libro, de hecho, siempre se dice que el libro es mejor. Sin embargo, a mi me encantó la película, no sé, será porque a través de la humanización de los personajes uno les toma más cariño y los hace como suyos… y es que las ilustraciones de esta película son excelentes, ilustraciones del viejo estudio Disney, el actual ya no me inspira la misma sensación.

    Estuve fuera Morita, pero siempre te leí, no me perdí los miércoles -aunque los leyera el sábado-… y bueno, aquí de vuelta jeje.

    Besos en góndola jeje
    Jud.- ♥

  4. Joise Morillo dice:

    Mi querida Mora, Saludos, siempre Judith con su transparencia me enternece y me divierte a la vez, y vos para que mencionar, Ahora bien, cuando hablamos de seres de la especie humana que nacen y crecen, debemos comprender, que los mismos nacen, cero conocimiento, no obstante, traen intrínseca, una cualidad, característica, condición, o como lo queráis calificar a tal elemento al cual se le otorgó el nombre de “inteligencia” esa inteligencia fue, concibiéndose a medida que el individuo al cual se le otorgó la denominación especifica de humano fue evolucionando en la civilización (llámese trasformando la naturaleza), en tal sentido debemos aprehender que todo ser que nace con genoma de la especie humana conforma parte de la humanidad, en otras palabras desde que el in dividuo llamado hombre le coloco a esa especie –de su propia índole- el distintivo humano, todo ser que nazca humano, pertenece a la humanidad.

    Ahora bien, lo difícil es aprehender la humanitaridad, Humanitario es precisamente educarse para entender: las limitaciones, alcances, miserias y errores; del individuo humano. Bien comprendido este parámetro alcanzaremos como mínimo un gesto humanitario, sin embargo hay quienes se aprovechan de los mismos es detrimento precisamente del desenvolvimiento humanitario de otros.

    El conocimiento humanitario es lo que se aprende, lo demás es denominación de la especie
    Respecto al tópico de vuestra entrega, no conocía el autor de pinocho hasta hoy que me lo dijiste vos (lo escribiste), pero si conozco la historia, bueno, una versión, no se cual será, el asunto es que el tal Guepeto, si bien adoraba su creación, a la ves; el y la creación se hacen la vida imposible, esta es la paradoja de quien quiere manipular a otro, aun cuando cree conocerlo fracasa, porque olvida: precisamente, que cada humano es un espíritu, que si bien es enajenable por no imposible, la tendencia a la imposibilidad es dura de doblegar.

    Otra cosa es la mimetización de la especie mediante la técnica titiritera. El drama, tiene como característica generar tensión entre la audiencia de obras por su índole, Pinocho es como el Chávo del ocho (televisión mexicana), un drama, un escape de la propia vida del creador, un medio catártico de quien se ha creado un ambiente de miseria, creado por uno solo pero que es de otros, envuelve a otros, es como describir a cualquier personaje de los miserables de Víctor Hugo, que no se sabe quien hace miserable a quien; si quien fomenta la miseria o la victima en supuesta miseria.

    De Florencia también es Leonardo da Vinci, mirá que bien que salió ese bastardo, nunca recibió un honorario, bueno no lo necesitaba, primero, lo mantuvo su familia aunque casi excluido, luego su maestro de artesanía, y después vivió del mecenazgo de cuanto noble (incluso principes) quisieran tenerlo como su entretenimiento mas lujoso, y ya quisieran muchos incluyéndome, poseer su genialidad. Por eso os digo como una vez anteriormente, lo que pasa es que unos nacen con estrellas y otros estrellados.

    Os ama

    Joise

  5. jana amador dice:

    hola mora como estas?
    este es el primer de miles comentarios que espero dejarte
    como siempre encuentro un gran sentido a las cosas que escribes
    y bueno creo que ese es el punto de tus publicaciones
    me interesa mucho tu trabajo
    de hecho yo ya segia tu trabajo pero no habia tenido el tiempo suficiente para dejarte un comentario
    bueno los motivos de este comentario son 2
    1 creo que ya lo cumpli pero es felicitarte por tu trabajo y si no lo habia expresado bien espero que ya este claro jee
    2 invitarte a ver mi blog la verdad es que no tengo muchas publicaciones a lo mucho tendre 7 pero me interesaria mucho tu opinion la pagina de mi blog es: http://lamentealchilazo.blogspot.com/
    y el correo para enviar dudas quejas o sujerencias es lamentealchilazo@gmail.com
    espero tu respuesta y tu proximo articulo
    cuidate
    un beso
    chao

  6. josefina valero dice:

    hola , me encantan tus publicaciones, sobre todo ésta que me hizo recordar las escenas de mi niñez, cuando las maestras nos leian estos cuentos. Todos hemos tenido o tenemos algo de pinocho, al dejarnos llevar por personas para que hagamos algo en contra de nuestros principios, pero que al final de cuenta, nos arrepentimos y salimos victoriosos …. Te fecicito.

  7. Fabu 11 dice:

    Mora
    Anduve por Collodi hace muchos años buscando a Pinocho.
    Encontrè tantos Pinochos que formaban casi una población de ellos, la Pinocheada dirìa.
    Todos ellos en madera pintada su vestimenta en rojo y muy contentos todos, los hay desde cinco centìmetros a cincuenta cm. aproximadamente, recuerdo que comprè uno de veinte cm. para regalarlo a una amiga.
    Este lugar realmente le està agradecido a Carlo Collodi, la verdad que es como un pequeño Disney italiano, muy pintoresco pero… más melancólico.
    Mando saludos


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