Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Septiembre, 2009

Extraterrestre en el balcón

Fragmento extraído de un diario íntimo futuro, cuya autora firma sólo “Sobreviviente”:

Lunes

Cuando era joven -tenía apenas sesenta años (La juventud)- trabajaba en una antigua red -”Internet” (Internet)- en un sitio denominado Monografías.com.

Debía preparar un editorial para todos los miércoles, y a veces se me hacía pedregoso; me parecía que ya había tocado todas la cuestiones -aunque apenas con la punta de los dedos, es cierto (Días fastos y días nefastos).

Los días martes -el calendario era el mismo que ahora (Arqueología)- me levantaba con anticipación llena de ideas (Sed de ideas, ¿qué hacemos con este mundo?); me ponía frente a un arcaico aparatejo al que le decían ordenador, computador o computadora, según los países (Historia de la Computadora) -existían “países” divididos por “fronteras”, pero ese ya es otro tema- e iba viendo cómo desaparecían, una a una, aquellas ideas; hasta una vez escribí sobre el vacío terrorífico de lo que todavía se llamaba “página” (ver diccionario), y, en este caso, “página en blanco”.

Uno de esos días estaba en lo que cuento, frente a la “computadora”, en la sala de casa -en otra parte de mi diario explico lo que significaban “sala” y “casa”, pero aún pueden hallarse en el diccionario inconsciente, si tienen ganas de revisar esa zona.

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Editorial

Vampiros y vampiresas

Música de la vida y de la muerte (La música de la India): cuando escucho una música amada siento que no es sólo música sino además colores, formas y una brisa muy tibia que suele darme un beso (El arte de hacer el amor).

Mi gran cuenco suele ser un tazón que puede tener las dimensiones de un volcán (Volcanes del Ecuador), donde se mezclan todas las cosas bellas naturales y las cosas más altas del espíritu, o el mal con sus hechizos (El Mal y las escuelas ocultistas).

Me fascina lo que puede hacer con nosotros el sonido: estamos, sin saberlo, en manos de él (Sonido).

Personalmente percibo cada día un poco más la muerte con cada ruido disonante, con las ambulancias, sirenas de bomberos y policías y frenos y corridas, gritos desesperados que pasan por la puerta y entran en mi hogar -lapsus por “hogar”, escribí “local” a cambio; y sí, estoy loca y vivo en un local-, aunque todo esté cerrado y haya hasta espuma de mar en las aberturas.

Me he ido retirando al centro de la casa, hacia el lugar más silencioso, pero los ruidos aunque algo domesticados llegan hasta allí (Contaminación sonora, un problema inherente a todos…).

Ellos son mis vampiros, me devoran y transforman en menos, me apagan sin cesar (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas).

Pisadas de vampiros

Y sin embargo, qué extraña persistencia por adorar a todo tipo de vampiros que tiene el alma de la gente.

Ya no importa que sean reales o fantásticos los grandes monstruos de carne, hueso o sólo de perversa materia espiritual que nos absorben -aunque los creo mitad reales. Y no importa si son reales o no porque en verdad nos absorben y entonces son reales tal como siempre lo creí.

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Editorial

Papel, tinta, madera, muy cerca de Florencia

Había una fórmula tonta, cuando éramos chicos, que tonta y todo nos divertía a rabiar, porque sí: pin uno, pin dos, pin tres, contábamos hasta llegar a Pin Ocho, y tal vez se nos pasaba el común -y descomunal- aburrimiento de la infancia, que consiste en algunos momentos de insoportable paz (Algunas reflexiones sobre los juegos tradicionales rurales).

Se dice que hay otras fórmulas mágicas, y son para elaborar seres humanos (Hechicería e Imaginario Social) -aparte de la convencional receta de hacer el amor entre una mujer y un hombre bajo ciertas condiciones propicias de la luna (Trilogía del Amor: El Amor, el Odio y los Celos).

Acá dejaremos pasar laboratorios y probetas, clones y científicos cuerdos u orates en busca de una nueva vida (Bioética y genómica), porque no queremos enfocarnos en eso sino en las leyendas y los cuentos fantásticos que hablan de varios atrevidos intentos multiplicadores de gente.

Uno de ellos es el llamado Golem, creado por un rabino en la ciudad de Praga mediante el método terrible de pronunciar con exactitud el nombre verdadero de Dios (Asambleas de pájaros). Y aun así fue un intento fallido; el rabino más bien creó a un homúnculo poco desarrollado que terminó incendiándole la sinagoga (Religiones).

Pero muy cerca de Florencia, Italia, en un pueblito llamado Collodi que es apenas una mancha sobre la ladera de una colina (Ciudades y escritores), un hombre dio a luz dentro de un libro algo bastante más amable que el Golem, un muñeco de madera viviente: Pinocho, claro.

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Editorial

Los puercoespines ateridos

Aparte de todo -todo tan mínimo como descubrir un continente sumergido, el inconsciente (El chiste y su relación con el inconsciente)-, Freud siempre me ha parecido un gran, chispeante escritor (Freud: Un Hombre para todas las épocas).

Recuerdo en uno de sus párrafos inigualables, la comparación que hace de la especie humana con un grupo de “puercoespines ateridos”. Es perfecta, y llena de gracia al mismo tiempo.

En cuanto a Lacan, lo considero poeta porque soy ignorante de su teoría: lo leo como se lee algo misterioso, bello y sólido (La Psicosis según Lacan. Evolución de un concepto). Con mucho optimismo a veces creo que Lacan se sentiría feliz de ser leído de ese modo también, como un poema a descifrar (La palabra, el escritor y la poesía).

Últimamente intenté descifrarlo leyendo el diario publicado de una psicoanalista que fue su paciente -y que escribió más que papeles íntimos, un “diario de sesiones”. Esta autora se llamaba Elizabeth Geblesco y narra de un modo algo cruel, aunque muy enamorado, los últimos años de Lacan: Un amor de transferencia, que no parece nada correspondido, aunque recomiendo su gratísima lectura (Dinámica de la transferencia en la dirección de la cura).

Una sesión de psicoanálisis

Tengo un año y dos meses, nace mi hermano. Voy a visitarlo. Lo envuelven en sábanas blancas y, a mi entender, enormes, para hacerle nebulizaciones (Infancia abandonada).

¿Eso que veo allí es sangre? ¿Cómo conozco el nombre de la sangre, como sé qué es sangre y qué no lo es? (La sangre).

En mi memoria hay una mancha roja, no comprendo cómo aparece, me han dicho luego que mi hermano no sangró.

Están matando al recién nacido, creo.

Tal vez por eso se formó una mancha roja en mi recuerdo.

Una mancha translúcida a través de la cual miro que matan a mi hermano.

Cuando salgo del hospital me llevan en tranvía y descendemos en la estación que está a la vuelta de mi casa (Patrimonio Familiar).

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Editorial

1º de enero del 2013

Es mediodía, acabo de despertarme (Dormir no es un placer, sino una necesidad). Desde la cama veo el sol que se filtra por las cortinas, la habitación parece a rayas, flotando en un espacio diferente (El Sol y su estructura). En la cama que está frente a la mía veo dormir a un ángel casi adolescente -mejor dicho, una “ángela” (Los Ángeles). Parece exagerado que el dormir y la luz puedan hacerla aún más hermosa, doncella atrapada en el misterio de sus sueños. Ella es Antonia, mi nieta, y en un mes cumple 14 años.

Intento levantarme; es duro. Para celebrar la llegada del 2013 he tomado demasiado champán (Etiqueta y protocolo), esa bebida inventada por un monje francés seguramente santo y sellada por las manos de Dios: Él suele alcanzarnos la copa… (Existencia de Dios).

Estoy en el lugar que mi buena amiga Elsa y yo hemos conseguido para envejecer juntas; su nombre no puede ser más apropiado: Agua de Oro. Es un pueblito en las sierras de Córdoba, Argentina (Naturaleza humanizada, humanidad naturalizada. La construcción de un paisaje).  Al lado del jardín de nuestra casa pasa un arroyito.

Antonia es la invitada de estas vacaciones, con festejos de fin de año incluidos -y, claro, el 6 de enero llegarán los Reyes Magos, seguro que en el jardín, bajo los rayos de la luna que dan sobre un limonero e iluminan sus frutos. Antonia canta con voz de seda villancicos (Las Corrientes de Misterios).

Volver al presente

Así será el tranquilo 1º de enero del 2013, anticipándome a la catástrofe del fin del mundo, que NO ocurrirá en el 2012 (Ideas sobre la complejidad del Mundo).

Porque desde ahora hasta ese plácido mediodía, hay un zumbido de insectos venenosos en los oídos, de voces estridentes, risas de demonios en un parque de diversiones del infierno; sombras sólidas, incesante humareda (La magia semántica: Destructo/Constructo… ¿Qué es?).

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