Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El enigma de Yukio Mishima

No existen posibilidades de que me confunda en el recuerdo de dos viejas mañanas (Adolescencia: ¿Quo vadis?):

En la primera de ellas tengo 19 años y estoy tomando café en la cocina (Usos de la pulpa de café). Aparece mi padre y pone un diario con titulares enormes sobre la mesa, para que lo lea (¿Desafíos de los diarios para no morir?), y me dice:

-No quisiste ver por televisión la llegada a la Luna, pero, por favor, mira lo que hicieron estos hombres -y todo aquello del primer paso, y del paso gigante para la humanidad (Julio Verne - De la Tierra a la Luna).

Ayer precisamente se conmemoraron los cuarenta años de la llegada del hombre a la luna, y ya no es rebeldía adolescente, pero sería ocioso gastar un poco más de tinta en el tema, tanto se ha hablado -y hasta se ha dicho que no fue…

En la segunda mañana remota, un año después, 1970, mi padre me pregunta:

-¿Sabes quién es Mishima?

y yo contesto que sí, es un escritor japonés al que tengo en la mira para leer algún día, cuando lo encuentre traducido (Breve historia de Japón).

Mi padre me pasa otra vez un periódico, y allí tengo oportunidad de leer la noticia de impacto más bizarro del siglo XX (El siglo XX y la producción armamentista mundial), que se refiere a la muerte del escritor Yukio Mishima, de 45 años.

Mishima

Una de las imágenes que entre sombras me quedan de la biografía de Mishima es también la de su padre (Carta de un padre de familia a los educadores en Perú) -tan opuesta a la del mío-, un jerarquizado funcionario emparentado con la nobleza nipona, rompiendo enfurecido el cuaderno de su hijo de ocho años. En él no había encontrado dibujos infantiles ni palotes, sino varios cuentos de excelente imaginación y buena prosa.

La madre tembló, empalideció y calló.

El niño escritor hizo un silencio indiferente ante su obra rota (La pedagogización de la infancia).

El futuro

Verdaderamente el cuaderno destrozado no tuvo un significado de derrota; a los veintiséis años Mishima ya era la persona más conocida del Japón y había partido en dos su identidad, aunque siempre usara el mismo seudónimo -su nombre auténtico era Kimitake Hiraoka.

Partió en dos su identidad para escribir obras “mayores” y “menores”. Quería triunfar en ambas categorías: tener la fama de quienes son homenajeados por las masas, y el prestigio secreto de los grandes -y raros- genios de la literatura.

A sus obras mayores según él las escribía en casa, y a las que le parecían menores en un lujoso hotel al que acudía tres veces por semana. Su padre, el mismo que rompió sus escritos iniciales, pagaba cada gasto de su vida triste y lujosa; además, estaba casado, pero hasta el día de su muerte sometió cada línea que escribió al juicio de su madre antes que al de cualquier otro.

Desde muy joven, todos los años fue candidato al premio Nobel, y el jurado de Suecia decía no otorgárselo cada vez porque su futuro albergaba excesivos premios Nobel, y el de los escritores ancianos, no.

Después de su muerte, las traducciones se multiplicaron y quedé asombrada por el deleite que me produjo su escritura; para mí, dentro de ella, lo “menor” no existe.

Recomiendo a quienes no hayan tenido el placer de leerlos los siguientes libros de Mishima: Confesiones de una máscara, Música y El marino que perdió la gracia del mar.

El incidente

Con poco espacio, apenas puedo hacer un resumen grosero de la vida de Mishima desde los 30 años hasta lo que dejó escrito que debía llamarse “El incidente”, su suicidio literalmente espectacular.

Deberé enumerar, o poner puntos o asteriscos, en las anécdotas que me parecen más significativas:

* Durante la Segunda Guerra Mundial se ofreció como kamikaze para estrellar su avión contra un barco norteamericano, pero fue rechazado por considerarlo, el médico del ejército japonés, débil y de mala salud -como los condenados a muerte en algunos países, estos suicidas debían estar en excelente forma.

* A sus treinta años, después de haber execrado durante mucho tiempo su cuerpo endeble, decide perfeccionarlo -y llegó a tener la figura y presencia de un hiperatleta al momento de su muerte-, con quince años de esforzadísimo y cotidiano entrenamiento: boxeo, pesas, karate.

* Bastante tiempo antes de “El incidente”, crea un ejército particular, “en defensa del Emperador”, formado por jóvenes contratados por su belleza física y valentía -un ejército propio de samurais.

* Dos meses antes de “El incidente”, inaugura en la más famosa galería de arte de Tokio una muestra fotográfica llamada “Exposición póstuma en vida”.

Estas fotografías fueron la apoteosis de su exhibicionismo, dirigiendo él cada toma -también era actor de cine y teatro y director-, en algunas con las joyas de su mujer por vestidura única, en otras muriendo, en otras muerto, o con la espada en actitud guerrera o desfilando con los soldados de su ejército propio.

El periódico de mi padre

¿Y que decía la noticia que me dio a leer mi padre para que yo la considerara “la de impacto más bizarro del siglo XX”?

Como no tengo a mando tan arcaico periódico, copio la contratapa de Mishima o el placer de morir, del español Juan Antonio Vallejo-Nágera:

El 26 de noviembre de 1970 toda la prensa del mundo publicaba como noticia sensacional que, la víspera, el célebre escritor japonés Yukio Mishima, ayudado por cuatro seguidores suyos, había secuestrado al general en jefe de las Fuerzas de Autodefensa japonesas, y tras algunos preliminares, había realizado, con algunos de sus colaboradores, “seppuku”, el trágico ceremonial de autoinmolación que los occidentales solemos llamar “hara-kiri”. ¿Por qué este suicidio atroz e innecesario? El motivo explícito fue ofrecer este supremo sacrifio en honor del Emperador para con esta muerte dar un aldabonazo en la conciencia de sus compatriotas e inducirlos a la restauración de las virtudes tradicionales del Japón. Pero muchos sospecharon que esto era sólo un pretexto. (…)

Envío

¿Conocen a Mishima? ¿Tienen alguna otra anécdota, o algo que decir de este genio sombrío?

En la última entrega me olvidé de saludar, y en esta no hago demasiado tiempo para nombrar a mis amigos. De todos modos, estoy preparando una obra literaria en colaboración, que ya les anticipé -en colaboración de todos ustedes, como podrán imaginarse. No me critiquen porque pido ayuda y ni siquiera saludo, o saludo de lejos pero con muchos cariñosos besos.

Editorial

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Comentarios

22 respuestas a “El enigma de Yukio Mishima”
  1. manuel ignacio quiles sibantos dice:

    Yo creo que uno de los enigmas de Mishima, que explicarían su suicidio totalmente inutil (porque
    no cambió un milimetro las cosas, quería volver la historia para atrás), es su sexualidad. En varias obras y en biografías se hace alusión a su tendencia sado-masoquista, que creo jamás pudo ver realizada. No a su homosexualidad, sino a su parafilia, que puede darse tanto en heterosexuales como en homosexuales. Para su época, esta tendencia era totalmente incomprendida y bizarra, hoy hace parte de los buscadores de todo el globo, y si se realiza entre consenting adults, no problem… Creo firmemente (porque la comparto) que esa tendencia, si no canalizada y realizada, deja una frustración física y una obsesión que puede explicar la realización cinematográfica que fue su suicidio, realización de su masoquismo físico.

  2. Jose Itriago dice:

    Nunca antes había sabido de Yukio Mishima. Como consecuencia de tu escrito, leí algo de él en Internet, incluso tres cuentos. Por el momento no me llamó la atención, quizás sea demasiado “oriental” para mi gusto. No es que no lea y oiga literatura y música oriental, pero hay como un estilo dentro del estilo, algo así como tratar de imponer un estereotipo de lo que los occidentales debemos entender como oriental. Reconozco que es mi falla, tengo que aprender a apreciarlo extrayendo lo universal de su obra.

    Repasé lo que se encuentra de él en Internet y además los siguientes cuentos cortos, que pueden encontrar en el sitio http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/jap/mishima/ym.htm “El muchacho que escribía poesías”, “La Perla”; “El sacerdote y su amor”; “Los siete puentes” y “Patriotismo”. Otros mejor preparados que yo opinarán con buen criterio, por ahora mi opinión es muy superficial, quizás influenciada por esos cuentos y por las encontradas opiniones de otros sobre su personalidad. Algún día leeré algo de su tetralogía.

    Esperamos la obras literaria que tan misteriosamente estás preparando.

  3. Jose-Luis Ruiz dice:

    Admirada Señora:

    Disfruto mucho leer sus artículos. Es una lástima, sin embargo, que no pueda añadir nada a lo que usted comenta sobre Yukio Mishima, de quien solamente he escuchado comentarios en pláticas de café pseudointelectuales, donde se mencionó algún escrito de él y su absurda autoinmolación.

    Lo que usted nos dice ha despertado mi interés, pero considero difícil conseguir localmente algún libro de él en español. Seguramente lo encontraré en inglés, en la biblioteca pública, pero leerlo así sería una “doble traducción” en la que que seguramente se perdería mucho de su contenido. Ya veremos.

    Como quiera, lo importante es reconocer el valor de lo que usted hace y animarla a seguirlo haciendo. La sensibilidad de la mujer es muy aguda para muchos detalles y eso le da realce a la reseña. No importa que consiga o no el libro de Mishima, lo que cuenta es que usted me ha estimulado para leerlo. Esa es su función y lo ha logrado estupendamente.

    Soy un feminista incorregible (la vida me concedió dos hijas maravillosas y una esposa sin par), admirador de la mujer, con cierta debilidad hacia la exquisitez de la mujer argentina, así que leerla es para mí una delicia.

    Junto con mi agradecimiento, me place expresarle mis mejores deseos de salud y la creatividad necesarias para que nos siga entusiasmando con las cosas que han despertado su interés.

    Con mi respeto y afecto,

    José Luis Ruiz

  4. Iván Salazar Urrutia dice:

    Me disculpo por mi ignorancia; este interesante individuo… no lo conozco; pero quiero conocerlo ¡Ya!
    Una vez más, deudores tuyo, VANCHO.

  5. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    ¿Por qué se suicidó este escritor que disfrutaba de fama, popularidad y dinero? Él decía que iba a suicidarse para confirmar de esa manera las ideas que escribía en sus novelas. Sus seguidores afirmaron que era un mártir de sus ideales.

    El escritor francés Albert Camus, al saber la noticia de la muerte del colega, comentó: «El suicidio es algo que se planea en el silencio del corazón, igual que una obra de arte.»

    Aparte del valor simbólico que pudiera haber tenido el suicidio de ese escritor japonés, lo cierto es que todo suicidio es un pecado por ser una derrota. Dios no quiere que cortemos nuestra existencia por cualquier razón que sea, sino que luchemos y triunfemos, sobreponiéndonos a toda circunstancia adversa.

    Motivos para suicidarse pueden haber a cada paso en la vida, pero el que de veras cree en Cristo no se suicida: lucha, combate, echa mano de la fe y del espíritu, y triunfa.

    Suicidarse es muchas veces una huida cobarde. Si echamos mano de Cristo, no huiremos. Les haremos frente al dolor, a la desgracia y al infortunio, y al vencer sobre ellos, entonaremos un canto de victoria. Porque, al igual que el apóstol Pablo, podremos encararlo todo con la ayuda de Cristo, que nos fortalece (Filipenses 4:13).
    Espero que nadie de este blog se suicide, más reciba fortaleza de lo alto y siga adelante, en esta vida estamos de paso, y no hay por qué adelantarse a su fin bajo ningún motivo.
    los amo.

  6. Osvaldo Bonini dice:

    Confieso también que de Yukio Mishima no conozco nada. Pero, como es costumbre en ti, Morita, excitas mis sedes y me has llevado a investigar sobre él. He extraído una serie de sus frases y conceptos que, lejos de formarme una opinión o provocarme en algún sentido, parecen ser una muestra o extracto de su vida intensa. Entre línea parecen aparecer algo así como frustraciones y narcisismo. Para opinar mejor creo que debería ‘meterme’ en uno de los libros que aconsejas.

    “El shogun Teika Fujiwara dice que el verdadero camino de la poesía supone cuidarse a uno mismo. Con otras palabras: el auténtico sentido del arte es la vida misma”.

    Mishima distingue tres filosofías diferentes en el Hagakure: 1) Filosofía del acto: La consecuencia última del acto es la muerte. 2) Filosofía del amor: En el espíritu profundo japonés amor y muerte están en una misma línea. El amor más sublime es el profesado al Emperador. 3) Filosofía viva: La honradez absoluta es el patrón de toda conducta.

    “Para el hombre de acción la vida se presenta frecuentemente como un círculo que ha de ser completado añadiendo un último punto. A cada momento, él continúa descartando tales círculos, incompletos por la ausencia del punto, y prosigue su camino, encarando una sucesión de círculos semejantes”.

    ¿Se sintió frustrado Mishima por haber cambiado la gloria en el combate por una acomodada vida como novelista? Esta es su repuesta: “La vida de un artista o filósofo se muestra como una acumulación de círculos concéntricos progresivamente ensanchados. Pero cuando la muerte llega finalmente, ¿quién habrá alcanzado un mayor grado de realización? ¿El hombre de acción o el artista? Yo pensaría que una muerte que en un instante completa el mundo personal con el añadido de un solo punto proporcionaría, con mucho, un más intenso sentimiento de realización”.

    Por último te copio una serie de cuatro anécdotas que son analizadas por la argentina Elisa Maradey y el chileno Carlos Moraga:
    http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/maradey63.pdf

    Finalmente te saludo con mi mayor agradecimiento. Y, diría, no te preocupes en saludar ya que tú eres el mejor saludo.
    Espero ansioso esa ‘obra literaria en colaboración’.
    Un beso muy grande.

  7. Javier Cano dice:

    He leído acerca de este gran escritor y es muy admirado por todos sus biógrafos, aun no he tenido la oportunidad de leer sus obras, me gustaría que alguien me recomendara una buena edición de sus obras en español.

  8. Júdith Mora V dice:

    No conocía a este escritor, y he comenzado a leerle… voy digiriéndole de a poco, es que la literatura Oriental es diferente a la Occidental, en ella siempre habrá implícito algo de eso que deja la cultura, ese creer en rituales y sentidos místicos… hay que leer bajo la óptica de ellos, para poder empatizar como muchas de las cosas que escriben… nada más me atrevo a decir, prefiero terminar de leer varias de sus obras, para una vez cotejadas con su biografía (muy de su época) entonces poder tener la base para atreverme a exponer mi opinión… lo único si, me encanta el manejo de imágenes verbales que posee.

    Espero igual con ansias lo de la obra conjunta… como niña a caramelito, quiero destapar el papelito jejeje.

    Besos tocaya… y gracias por estos aportes que tanto nutren, que tanto dan para el acervo
    Jud.- ♥.

  9. Joise Morillo dice:

    Querida, Mora, en realidad no se mucho del mencionado Yukio, no obstante os voy a dar una apreciación particular del susodicho, de acuerdo a una entrevista que pude observar y oír de el acerca de varias actividades que el mismo realizaba, de las cuales, si tengo un poco mas de re referencias, ejemplo era un patriota consumado, estuvo en la armada de su país, en las batallas que su ejército realizó siempre estuvo dispuesto a morir como Kamikase, eso quiere decir estaba dispuesto a morir por su patria, aunque él en realidad tenía una tendencia al suicidio, caso que; por ejemplo: a Mario Bunge no le otorga ni el mas mínimo merito por cuanto el filosofo, concibe al suicida como digno de desconfianza, debido a las causas consecuencias morales que ello acarrea, por lo cual se pregunta: ¿de qué forma se le puede dar las riendas de una empresa a un individuo con tendencia evidente al suicidio? No obstante en la cultura oriental esa es una forma de de demostrar honor, es una forma de protesta, vean el caso de los Bonsos (tibetanos y chinos). El mismo Mishima en una entrevista se refiere al Hara KIri como una forma de enaltecer el prestigio y el honor de la tropa castrense y lo promueve como un ejemplo de firmeza de espíritu en pro del honor, ya que fue rechazado para dar la vida por la patria como Kamikase, de esa forma su honor queda vindicado.

    De otras especulaciones id vosotros a investigar, lo importante de este asunto es que tomando en consideración el argumento jerárquico que sus mayores en rango le proveen, se puede suponer un sesgo de mezquindad, para mí, era un neurótico suicida, si su trabajo en el teatro “Kabuki” era considerado como esplendido, entonces porque no le siguió dando beneficio a sus compatriotas mediante el arte, o es que su espíritu se medio entre lo obtuso y lo terco, dejadme deciros que el Kabuki es la contraparte del drama y la Tragedia griega antigua, fundidos en un solo tipo de actuación y escena, donde aun cuando si existen actrices los personajes más importantes son representados por hombres, no obstante la escena sea caracterizada por un personaje femenino, el maquillaje es de un tenor verdaderamente exquisito donde la máscara de la escena griega es sustituida por aplique de trazos exagerados manifestando la expresión de : dolor, tristeza y alegría, de forma impactante sin caer en lo grotesco, este tipo de arte lo desempeño nuestro personaje, según la literatura al respecto, de forma brillante, entonces que lo arrastra a tal decisión, es que acaso su prejuicio fue tan poderoso que no le dejo tolerar enterarse que en siglos postreros el Kabuki gozaba de un desprestigio general, incluso perseguido por la autoridad, la historia dice que incluso los actores no daban a conocer su identidad, ahora el Kabuki se sigue realizando sin la menor restricción.

    Esa es la forma de interpretar el honor y la gloria del espíritu oriental, sin embargo de parecer absurdo para nuestro derrotero civilizado occidental. Nuestra cultura occidental, hija de la cultura griega se compadece en tal sentido de otra forma. Sin embargo Sócrates, acusado de corruptor de menores, no por “pederasta”, sino, por adoctrinar, enseñar a sus discípulos adolecentes la no veracidad del politeísmo, es condenado a auto inmolarse bebiendo cicuta, aun cuando le invitan a retractarse bajo la venia del perdón, prefiere inmolarse antes que desistir de sus convicciones, eso es ETICA, antes que moral. Muy parecido pero todo lo contrario.

    Os ama
    Joise

  10. Iván Salazar Urrutia dice:

    Bien Joise; sobre todo en las ideas conclusivas del final.
    No soy neurótico; creo no padecer enfermedades psicológicas (aunque tal condiciones me ubiquen en la mediocridad de la humanidad).
    Creo en el derecho al suicidio.
    VANCHO

  11. Jose Itriago dice:

    No es el suicidio lo que hay que juzgar: es algo muy íntimo donde los terceros no caben. En tal caso debemos tratar de entender al ser humano que lo elige y las circunstancias que le tocaron vivir. Entiendo que existe una posición religiosa extrema y la respeto, pero aun así será esa persona que se suicida y sólo ella quien deba enfrentar sus consecuencias, si es que las hay.

    Los suicidios duelen porque traen implícito un reclamo, un grito de soledad o angustia que uno no pudo, no supo o no quiso oír. No es que uno deba sentir culpa por la decisión de los otros, pero si la sola muerte de alguien querido duele, duele mucho más si es por su propia mano.

    Algunos tildan de cobardes a quienes deciden tomar esa vía, esa salida. Es un estereotipo inculcado por las bases morales defensivas de los sistemas humanos. Pero es falso, absolutamente falso. No hay cobardía por no enfrentar la vida, ni valentía por atreverse a realizar el acto. Esos no son parámetros de evaluación. Lo que hay son otros valores u otra visión de puertas que de pronto se abren para algunas personas. No son universales, pero pueden ser válidas.

    La muerte por honor de los japoneses, o los kamikazes de tiempos atrás y los kamikazes de ahora tildados simplemente como terroristas (algunos lo serán, no quiero polemizar), los bonzos que se queman, los que arremeten contra fuerzas imposibles sabiendo a priori que sólo hay un resultado, no son locos, ni inmorales, ni cobardes. Tienen otros valores, vieron otra forma de expresarse, de cumplir para lo que se imaginaron que vinieron al mundo. Son valores tan válidos como los nuestros, aun cuando tratemos de vilipendiarlos.

    Incluso, la muerte por su propia mano de artistas que no soportan la vejez con sus verrugas y fealdades, que alguno en la prensa catalogó de suicidios frívolos, es el resultado de la más desesperada soledad, esas soledades multitudinarias tan difíciles de superar.

    Así que mal puedo opinar sobre el seppuku de Mishima. En su cuento “El Patriota” que trata sobre la decisión del protagonista y su esposa a darse muerte por honor, el “Teniente” le dice a su joven esposa: “Como no voy a tener quién me ayude, me haré un corte profundo. Puede que sea desagradable. Por favor, no te asustes. La muerte es algo horrible de presenciar, en cualquier circunstancia. No debes dejarte atemorizar, ¿comprendes?”

    La muerte es horrible en cualquier circunstancia. Pero se muere… y nos morimos solos, íntimamente. Nacemos y morimos solos.

  12. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Hola querido JoséI.
    Dime qué opinas sobre los suicidas kamikazes de las torres gemelas? Son de otro tipo, ya lo sé, pero suicidas al fin, con ideologías erradas, no crees? y ¡vaya! consecuencias…
    Las estadísticas nos informan que las muertes por causa de suicidio han aumentado en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, estas cifras sólo registran los suicidios directos, es decir, los definidos como quitarse la vida voluntariamente. El promedio mundial de suicidios es de siete por cada mil habitantes al año de los cuales sólo un 40 por ciento de los casos son oficialmente denunciados.

    Las causas abarcan una amplia gama de motivaciones humanas, entre las cuales cabe mencionar la depresión, la abulia, la pérdida del sentido de la vida y la creencia de que la propia muerte servirá de castigo a otra persona. En todos los casos, entre un 25 y 40 por ciento de los suicidas han intentado varias veces eliminarse antes. Los intentos superan las diez a 50 veces y son dramáticamente más frecuentes entre los hombres (84 por ciento) que entre las mujeres (15 por ciento).

    El consumo en exceso de drogas y alcohol son expresiones indirectas de apatía y desinterés por la vida. Otra forma indirecta de autodestrucción es la de aquellos que conducen de forma ?suicida?. Los que se ?matan trabajando?, los diabéticos que no cuidan su dieta. Todo aquél que reta la vida más allá de los límites de lo rutinario está manifestando algún tipo de conducta autodestructiva.
    La depresión es una alteración patológica del estado de ánimo, acompañada de la pérdida del humor que se convierte en tristeza. La depresión es uno de los problemas psiquiátricos más frecuentes y puede ser tratada exitosamente. Entre el diez y el 20 por ciento de las consultas, presentan cuadros depresivos y es una de las causas que más se asocia con el suicidio.

    Dependiendo de la gravedad, la depresión provoca invalidez intelectual y pérdida del trabajo. Deteriora la vida familiar, conyugal y sexual. En la actualidad, la forma de entender la depresión es puramente descriptiva y fácilmente detectable por los síntomas que presentan las personas que la padecen: sentimientos de tristeza, culpabilidad, apatía, lentitud, ideas negativas acerca del mundo, de sí mismo, de las personas que le rodean, del futuro, insomnio, bulimia o anorexia (ganas de comer o no), excesivo cansancio, indecisión, agotamiento mental y físico, aislamiento social y estrés. Esta sintomatología lleva a pensar en el suicidio como una forma de escape. Ahora bien, lo importante en estos casos de cuadros depresivos es lograr a tiempo ayuda profesional del psicólogo para resolver el problema familiar con tendencias depresivas, para superar los sentimientos autodestructivos. También es importante el apoyo y la participación de la familia en las terapias, ya que es muy habitual que estas conductas depresivas, que llevan al suicidio, puedan ser producto de una mala integración familiar. Pero es fundamental que quienes sientan depresión de una forma crónica, entiendan que la misma es sentida por todas las personas. Es una experiencia humana frecuente. Lo que no debemos permitir es dejarnos abatir por ella y buscarle siempre un sentido a las cosas que hacemos y a la vida.

    Es necesario dejar atrás los pensamientos negativos, que sólo logran destruirnos y entender que la vida es una relación de ganar y perder y no por ello debemos sentirnos derrotados o que somos un fracaso. Comencemos a ser dueños de nuestra existencia, a posicionarnos de ella siendo más asertivos. Démosle un nuevo rumbo a nuestra vida, disfrutando y valorando las cosas buenas que tiene, no importa si son grandes o pequeñas. Apreciémoslas con intensidad para comprender que vivir es la mejor experiencia, a pesar de la crisis.
    Así es que a ¡vivir!, que se puede.

  13. Joise Morillo dice:

    En otras oportunidades, en este mismo blog y, diferentes entregas de nuestra maravillosa anfitriona y rectora, Mora, se ha hablado de la importancia de las relaciones, incluyendo la amistad, en otro blog de nuestra amiga María Celeste Cecere últimamente tenemos una entrega muy interesante acerca de este ultimo tópico, en el ínterin de esas entregas se expuso la necesidad de conocerse uno mismo, saber por sus propios medios o con ayuda profesional sus alcances y limitaciones, tanto espiritual como materialmente, por supuesto, al hablar de material , me refiero a lo que el hombre logra para sobrevivir físicamente, por ejemplo: el desenvolvimiento profesional , la capacidad de producir beneficio, tanto peculiar como colectivo.

    En tal sentido debéis comprender que habiéndose conocido uno mismo concebiréis la oportunidad de entender las necesidades e inquietudes, alcances y limitaciones del otro (la otredad) en esa medida os respetareis y respetareis las decisiones de los demás, la idea no es pensar por otros, sino pensar en los otros –parece igual pero no es lo mismo- en ese menester podréis definir que es bueno para vos, y que quieren los demás de vos, debéis recordad que si no existiera el prójimo vuestras ideas, observaciones y deseos no tuvieran sentido, nuestros otros, son el verdadero fin de nuestras aspiraciones, nadie quisiera mejorar sus características sino hubiera a quien demostrárselas, esto se pudiera llamar vanidad, pero es simplemente parte de la imperfección humana que debemos salvar, erradicar.

    Si existe el libre albedrio, empero, ahora me acuerdo de Gregorio Samsa, en La Metamorfosis de F. Kafka, quien por el solo hecho de retrasarse y perder el tranvía, al no poder asistir a su empleo por una sola vez en la vida se redujo a un escarabajo, eso es la peor imagen de lo absurdo que jamás haya podido presentarse ante el mundo, pero eso existe de verdad, gente que tiene el autoestima tan bajo que se deja arrastrar por su propia indolencia, por ende castiga con sus actos a los seres más cercanos, a esos que siempre han esperado algo mejor de él, aun sin comprender sus debilidades ante todo. Ese es el suicida potencial, ese que no le toma aprecio a su propio merito, no por humilde sino porque lo ignora, y no ha habido alguien que se lo manifieste, el puede ser que haya amado profundamente a las personas que son de su peculio, pero dentro de su precarias acepciones no ha calado esa percepción, las formas espirituales que su entorno le prodigan han brillado por lo escueto.

    Si Blanca Estela, de esto se trata la moral, y mi amigo José, también la ética, unos luchan por conservar una imagen, una elevada concepción de lo espiritual que redunda en lo magnánimo del honor y la gloria, mientras que otros se perfilan por la bondad y la piedad, sin menoscabo de lo anterior, ambas más que virtudes son características de la teleología humana, la perfección de especie en aras de concordar en un bien colectivo para beneficio social. Zoon Politikon.

    “No obstante, también crean beneficio, aquellos que errados, no han podido cristalizar sus más profundas aspiraciones. De modo que habiéndolo logrado hubieran creado antes que bien desgracia”

    Os ama
    Joise

  14. Júdith Mora V dice:

    Jose dice que “No hay cobardía por no enfrentar la vida, ni valentía por atreverse a realizar el acto”… más justo, difícil. Es importante entender que en el suicidio la moral y la ética no tocan ninguna flauta, y que conductas o acciones como el “seppuku”, la de los Kamikasse, o la de los que se inmolan, tienen que ver más con rituales o creencias, que con suicidio real; en éstos casos la muerte tiene un fin glorioso, incluso en el que se cree habrá un premio posterior, mientras que en el suicidio, la muerte es simplemente una acción para poner fin a todo, sin consecuencia posterior.

    La acción del suicidio efectivamente tiene como antesala un cuadro depresivo, y permanece en esta alfombra, pero no es la depresión en sí la que lo causa. El suicidio es una evolución de pensamientos, producto de una situación en la que se ha perdido toda esperanza y la soledad que invade a quien lo comete, es más fuerte que cualquier capacidad de logro. Cuando el individuo comete suicidio, se encuentra en un estado mental que no le permite pensar con coherencia, todo se centra en esa sensación de soledad y desesperanza, que imprime un sentimiento de ahogo más allá de lo aceptable o aguantable. Por esto la importancia de captar las señales, pues sólo captándolas existe la posibilidad de prestar ayuda, para la cual, es menester poner a la persona en cuestión bajo un tratamiento fármaco-psiquiátrico de inmediato, que logre en él o ella el retorno a la realidad; primero, con fármacos anti psicóticos que logren en la persona un estado de calma y relajación, y luego antidepresivos que permitan inducir estados anímicos de exagerada motivación, a través de los cuales se le recuerda al sub consciente su otrora capacidad de sentirse bien. Una vez que el individuo percibe este estado, entonces comienza el verdadero trabajo, en el cual se ataca la depresión que sirvió de antesala buscando la verdadera causa, disminuyendo la dosis del medicamento hasta que ya no es necesario. Es en efecto, como dice Jose, un grito de soledad y angustia, sin ningún fin externo a esa persona. Me ha tocado pasar por esa experiencia con personas cercanas, a mi entorno, y a nivel de trabajo… ver las señales no es fácil, y trabajar en ello es duro y doloroso.

    En ninguno de los dos casos, el juicio tiene cabida.

    Besos

  15. Jose Itriago dice:

    Cualquier cosa es redundar en las muy bien expresadas ideas de Jud. Pero te quiero decir que bajo ninguna circunstancia justifico el asesinato de nadie. Lo de las torres gemelas es algo espantoso. Tanto por haber matado a los que iban en los diferentes vuelos, como por la multitud asesinada en las torres.

    Con igual pasión rechazo los asesinatos en cualquier momento y bajo cualquier ideología. No creo que haya criminales comunistas o capitalistas, sino criminales, que a veces se disfrazan de una u otra cosa para poder realizar sus actos y poder regresar tranquilos a su casa para cenar.

    Amo a la vida, soy feliz con mis amigos, no creo que llegue alguna vez a desear quitarme la vida. Pero he visto casos y casos y los he entendido y aceptado. Como dice Jud, la lástima es no haber podido escuchar el grito mudo en que se había convertido sus vidas. Quizás les hubiera podido ser útil. No sé. Como antes dije, es un acto demasiado íntimo, con muy poco margen para actuar.

    Pero analizábamos a Yukio Mishima que se suicidó en un acto conjunto con algunos seguidores y aun cuando todos nuestros análisis son forenses, pensaba y lo reitero que no puede ser entendido bajo nuestra óptica y menos desde los estrechos patrones religiosos que a veces aplicamos a esos actos. Más bien debe ser entendida la persona en su medio, en sus circunstancias, en la trayectoria determinística que se pudo haber trazado, esas que a veces no dejan posibilidades de retrocesos a hombres atados a su orgullo. Lo de menos es el suicidio, fue el acto final de un proceso, que es el que no entendemos.

    Cuando hablo de la visón cerrada religiosa, debo recordarles que hasta hace no muchos años los suicidas no podían ser enterrados en los llamados “camposantos”. Nosotros, los seres humanos, nos habíamos dando la arrogante prerrogativa de juzgarlos y considerarlos malditos. En esos mismo camposantos se enterraban criminales y ladrones de la más baja ralea, o sea, que un suicida era peor que ellos, por definición de nosotros, jueces de las verdades absolutas. Con la edad y la manía de leer tanta historia, cada vez me asombro más de cómo nos habíamos aislados de lo humano en aras a interpretaciones humanas de lo divino.

  16. Joise Morillo dice:

    Queridos todos, tener baja autoestima ¿es un síntoma de depresión? ¿un individuo de baja estima no se considera como un individuo de espíritu pobre, sea cual sea su causa? Pues bien, la vida principalmente, que es el único verdadero derecho humano, la amistad, la solidaridad, la comunicación y todas aquellas virtudes que el hombre va adquiriendo durante el cultivo de su inteligencia ¡son valores! De modo que, no respetar la vida propia es inmoral: según J. Ferrater Mora

    MORAL: se deriva del (Griego) mos, «costumbre», lo mismo que ‘ética’ de ethos;, y por eso ‘ética’ y ‘moral’ son empleados a veces indistintamente. Como dice Cicerón (De falo í), «puesto que se refiere a las costumbres, que los griegos llaman ethos, nosotros solemos llamar a esta parte de la filosofía una filosofía de las costumbres, pero conviene enriquecer la lengua latina y llamarla moral». Sin embargo, el término ‘moral’ tiene usualmente una significación más amplia que el vocablo.
    Ética. En algunas lenguas, y en español entre ellas, lo moral se opone a lo físico, y de ahí que las ciencias morales comprendan, en oposición a las ciencias naturales, todo lo que no es puramente físico en el hombre (la historia, la política, el arte, etc.), es decir, todo lo que corresponde a las producciones del espíritu subjetivo y aun el espíritu subjetivo mismo.

    Las ciencias morales o, como tradicionalmente se las llama, ciencias morales y políticas, comprenden entonces los mismos temas y objetos que las ciencias del espíritu, sobre todo cuando éstas se entienden como ciencias del espíritu objetivo y de su relación con el subjetivo, excluyéndose con frecuencia ese saber del espíritu subjetivo o psicología, que es considerado como otro tipo de ciencia.

    En ocasiones se opone también la moral a lo intelectual para significar aquello que corresponde al sentimiento y no a la inteligencia; al intelecto. Y, finalmente, lo moral se opone comúnmente a lo inmoral y a lo amoral en cuanto lo que se halla insertado en el orbe ético se opone a lo que se enfrenta con este orbe o permanece indiferente ante él. Lo moral es en tal caso lo que se somete a un valor, en tanto que lo inmoral y lo amoral son, respectivamente, lo que se opone a todo valor y lo que es indiferente al valor.

    (Conoceros a vos mismo, en esa medida conoceréis el Universo) inscrito en el dintel del templo de Delfos, tiene como máxima conocer el espíritu mas inmediato que podéis analizar (el vuestro) por ende y/o, en tal medida, comprender el espíritu de los otros que os conciernen, la verdadera moral es amar al prójimo, para amar a los demás tenéis que empezar por amaros vosotros mismos.

    Os ama

    Joise

  17. María del Socorro Nievas dice:

    Él eligió el día de su muerte.
    Dejó una carta dónde explicaba que las cosas habían cambiado y no disfrutaba del nuevo orden. No quería cambiar. Así que chau. No era capricho, era una desición tomada después de haberlo pensado mucho.
    Los que quedamos aquí, los que formamos parte del nuevo orden de cosas, lo lloramos.
    Ahora, con los años (no siendo su hija porque eso cambiaría las cosas), no me hace demasiada diferencia la forma en que murió, ni el momento. Es y será el que fue. Tengo sus libros dedicados, sus maravillosos libros y la pena que los acompaña. Su existencia fue una existencia compleja.
    Cuando murió lo lloramos, cuando decidió morir no lo entendimos. Y lo lloramos. Mucho.

  18. Jose Itriago dice:

    Soco de nuestro corazón:
    Hasta hoy tuve a Yukio Mishima como algo lejano. De pronto nos lo acercas hasta casi rozarlo y naturalmente me cambias la perspectiva con la que seguía la propuesta de Mora, que había considerado como otra de sus inteligentes maneras de obligarnos a analizar y ampliar nuestro mundo literario y artístico. Me siento en deuda contigo por lo frío del enfoque que había mantenido sobre el tema, pero tú también estás un poco en deuda con nosotros porque podrías habernos ubicado mejor con el hombre.

  19. Iván Salazar Urrutia dice:

    “Él eligió el día de su muerte.”
    Aunque estoy de acuerdo con este enunciado -no en el sentido que siempre ha de ser; sino en el que puede ser-, no entiendo a qué se refiere José I. ¿Cual es la entrada de María del Socorro a la cual hace referencia?
    Otra cosa; recuerdo a los espartanos, estoicos e incluso epicúreos -en mono medida-, que ante este tema no encendían las hogueras de la pasión, ni hurgaban epíteto morales. En la medida que ubicamos al centro de todo al hombre… (humanismo), debemos dejar también en ese plano su capacidad de elegir; incluso el día de su muerte. Si esto es pecado para alguien; pues que no se preocupe, en toda religión el que determina el pecado es un no humano. Por mucho que existan humanos que se sientan así mismos un poquito Dios para juzgar.
    VANCHO.
    Otro sí: ¡Qué lección la de José I.!

  20. REINALDO FLORES FLORES CORONADO dice:

    Durante toda la historia del universo, han nacidos grandes locos egregíos los cuales sean caracterizados por su impetú, su voluntad y su firme convicción, en realizar sus ideales YUKIO MISHIMA, se hace acreedor de ser uno de ELLOS…

  21. María del Socorro Nievas dice:

    Hola José, Mora, Vancho y amigos,
    Por favor permítanme aclarar el malentendido. Hablé de alguien a quien conocí, que me fue cercano y que hace algunos años decidió saltar por un balcón. Y era otro escritor. También era médico y no conocido. Y mucho de lo que leí que vale algo me lo dió él. No quiero decir su nombre pero quería contar lo duro que fue.
    Ninguna deuda, José. Creo que comparto la posición de muchos de ustedes. Sólo que la desazón y la pena fueron grandes. Pero eso no contradice tus buenas palabras.
    Los quiero mucho
    Socorro

  22. walter efrain carhuancho lucen dice:

    Tambien me gusto su obra el resumen es que la persona que nace para brillar lo hace,con las duras piedras de las criticas de mis enemigos hare un monumento a mi persona,decia un filosofo.Como saco Miguel Angel a Moises de del marmol sino picando el marmol o un david o a la pieta.La critica destructiva es mejor para los que saben apreciarla,la critica constructiva no me gusta como se puede construir un puente si sus cimientos estan mal hay que destruir y probar cada columna golpeando.Los garndes hombres sufrian.Julio Cesar era epileptico,Einstein tenia dislexia,Kepler era enfermiso,Bethoven compuso sordo la 9na sinfonia,hay miles de ejemplos desde que aparecio la humanidad
    atte
    walter carhuancho



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