Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Nombres y circunstancias

Hoy, no por perezosa ni por canchera (Combatir la pereza de los hijos, tarea de los padres), sino porque lo que quiero transmitir así lo exige, mi entrada estará llena de fragmentos (Doce fragmentos), algunos deshilachados, casi como el cadáver exquisito que muchos de los lectores me piden escribir entre todos -pronto lo haremos, Celeste, Libelúla, y veremos qué sale de allí; seguro que nada malo…(La palabra, el escritor y la poesía).

En primer lugar, debo cumplir una misión, respecto a los implicados en el asesinato de Trotsky que mencioné en la nota pasada. Uno de ellos, Neruda (La poesía lírica) me ha mandado emisarios celestes –me pareció que tenían un aire musulmán los emisarios (La religión de Dios), y luego descubrí que a Pablo la religión que más le gustaba era la de Mahoma, al margen de cualquier cuestión política (¿Qué es la psicología política?).

Estos ángeles dejaron caer un libro (En el día del libro) abierto en la página 127 sobre mi escritorio. El mismo se llama Habla Neruda, memorias imposibles de corregir, su compilador es Roberto Silva Bijit, y se terminó de imprimir en el 2004 en “los Talleres de la Planta Impresora de la Empresa Periodística El Observador de la muy antigua y hermosa ciudad de San Martín de Quillota, enclavada en el corazón verde de la Quinta Región, República de Chile” (The clinic: la prensa satírica de Chile).

Asesinato de Trotsky

En Europa se ha tratado –por razones políticas y literarias- de asociarme a la muerte de Trotsky. Pues bien: nunca vi a ese hombre, ni de cerca ni de lejos, ni vivo ni muerto. Sin embargo, puedo contar un hecho que me parece pintoresco. Acababa de llegar a México para ocupar el cargo de Cónsul General, cuando recibí la visita del Embajador de México en Chile, señor Octavio Reyes Espínola. Creo que vive y todavía es un soñador. Me hizo saber que el general Manuel Avila Camacho, presidente de México, le había encargado una misión confidencial. En una palabra, me pidió –a título personal- que concediera en el plazo más breve posible, una visa al pintor David Alfaro Sequeiros, autorizándole a entrar a Chile. Debo confesar que tal petición me sorprendió, pues creía que Sequeiros se encontraba preso. En efecto, se le había acusado de haber acribillado de balas de metralleta la casa de León Trostky. Así pues, respondí al embajador Reyes Espínola: ¿Cómo quiere que le condceda una visa, si está preso? La respuesta del Embajador: “No se preocupe; lo pondremos en libertad”.
Propuse entonces ir a visitarlo, lo que hicimos al día siguiente. Puimos a la ocficna del capitán Pérez Rulfo, director de la prisión, quien nos recibió ocn mucha amabilidad, Hizo llamar a Sequeiros, a quien yo no había visto nunca antes, y los tres juntos nos servimos algunas copas en los cafés de la ciudad. Sin tener derecho a exigir nada –puesto que se trataba de una petición del presidente de México-, exigí, sin embargo, a Sequeiros que, para concederle la visa ofreciera una obra cualquiera a Chile, a expensas del gobierno mexicano, y fue así como Sequeiros –durante más de un año- pintó en Chile su fresco mural más grande en Chillán. He aquí la palabra final de esta historia, mal interpretada por la malevolencia, a la cual nunca había querido responder hasta ahora.
1971 – E.104

Otros ángeles fueron los que me condujeron a descubrir en Internet algo de la historia de Siqueiros y su mural (Educación artística), y de Natalio Botana, el misterioso magnate del periodismo de los años treinta, que lo refugió en su mansión y exigió como pago que pintara un mural en… ¡el sótano! (Historia de los medios en la Argentina).

Uno de esos alados seres es Claudio Goldoni – antes de descubrir sus escritos no tenía idea de su existencia, aclaro-, un artista plástico que es además profesor de medicina en la Universidad del Salvador y que todavía tiene tiempo para regalarnos un blog llamado “Arte, Medicina, algunos cuentos y… todo lo que se pueda matar!”.
He aquí parte de su contribución:

La historia del mural de Siqueiros en la casa de Botana (II)

Cuando Siqueiros quedó varado en Buenos Aires en 1933, el matrimonio de Botana con Salvadora Medina Onrubia –vidente, parapsicóloga, escritora, pintora y adicta a las novelas policiales y los manuales espiritistas (soy Mora, que me interpuse entre estos guiones: les aclaro que no hay nada más interesante que la historia de Salvadora en Argentina, una mujer inteligente y deslumbrante– se iba a pique: en enero de 1928 Salvadora le confesó al primer hijo del matrimonio que en rigor de verdad no era hijo de Botana. Helvio, otro de los hijos, escribió en sus memorias: “Aquel entrañable hermano Pitón, riéndose nerviosamente, abrazó a mi otro hermano y a mí con esa fuerza constrictora que le dio sobrenombre, nos besó en la frente y se pegó un tiro”. Salvadora se volvió morfinómana de manera casi instantánea y Botana decidió internarla en Alemania, donde la trataron con éter, una sustancia que según los médicos de entonces nadie tolera más de seis meses. Para el ‘33, Salvadora vivía recluida en una cabaña construida en el jardín de Los Granados, adicta al éter que moriría respirando a los ochenta años. En medio de la polémica desatada por las dos charlas de Siqueiros, Botana le ofreció al muralista casa y comida a cambio de que se abocara tiempo completo a pintar su primer mural de interior en el sótano de aquella casona. Sin pensarlo demasiado –y sin demasiadas opciones–, Siqueiros aceptó pintar “en una lejana y aislada residencia privada, y en el más recóndito lugar de esa residencia, una obra que no posee ideología revolucionaria y que carece de beligerancia política, ya que en ese ámbito no cabía tal cosa. Sólo era ahí posible por causas demagógicas, inaceptables para nosotros. La plástica de lucha proletaria se realiza en la calle (…) Ese mural es un fruto forzoso de nuestra condición de productores asalariados”. Para trabajar en el sótano de 200 metros cuadrados y techo abovedado que pensaba pintar íntegro, Siqueiros convocó –como había hecho para sus murales de Los Angeles– a una troupe de artistas noveles: Berni, Castagnino, Spilimbergo y el uruguayo Lázaro (algunos de los cuales más tarde pintarían los frescos de las Galerías Pacífico). La idea original y respetada hasta la última pincelada fue la de crear “una visión algo etílica, como la de estar parado en el centro de una burbuja transparente en el fondo del mar”, que –según la noción de “plástica en movimiento” postulada por Siqueiros en el folleto Ejercicio plástico, escrito a propósito de este trabajo– se tradujo en una serie de cuerpos de mujer desnudos que se deforman y se fusionan a lo largo y ancho de las paredes, el techo y el piso. La musa para todas las figuras fue la misma: Blanca Luz Brum, la esposa de Siqueiros, que aparentemente posaba desnuda dentro de un cubo transparente mientras la fotografiaban para después proyectar esas imágenes en las paredes como bocetos. Años después, Siqueiros explicó que “los trabajos en Los Angeles me ayudaron a descubrir la aplicación de la tecnología moderna al muralismo, lo que modificó todos mis métodos”. Siqueiros y su troupe experimentaron por primera vez con pinturas sintéticas –piroxilina y silicato– y pistolas de aire, volviendo el mural prácticamente indeleble. Tres meses después de terminar la obra, Siqueiros es gentilmente invitado a dejar la Argentina por participar en actividades sindicales. Con la entrada a México todavía prohibida, parte rumbo a España para enrolarse en el ejército republicano. Solo. Blanca Luz Brum se quedó en Buenos Aires. Teniendo en cuenta las declaraciones posteriores de Siqueiros (según las cuales “la figura cornúpeta” del mural era él mismo), Botana habría sido el tercero en discordia dentro de un matrimonio que no volvió a verse nunca más. Dentro de la nutrida variedad de anécdotas y rumores que terminan de cincelar la leyenda alrededor de Botana, el ejercicio casi artístico de la extorsión se roba buena parte de las escenas, al punto de sospecharse que el edificio de Crítica en la Avenida de Mayo se habría construido con los fondos aportados por esas extorsiones. Entre las nunca comprobadas, la más célebre es la de los fósforos Ranchera: al parecer, Botana estaba jugando al truco y le pidió a un colaborador que contara los fósforos en cada una de las cajas que tenían; como ninguna resultó tener los noventa anunciados en la caja, Botana calculó la defraudación anual y se la cobró a Compañía Sudamericana de Fósforos a cambio de no publicar el asunto en el diario. Otra extorsión menos conocida se suscitó a partir de la película Una novia en apuros, una de las primeras producidas por los Estudios Baires y filmadas en Los Granados, que incluía una invalorable secuencia en la que una novata Eva Duarte salía prácticamente desnuda de una bañadera de cerámica sevillana. Botana pensaba convertir esos fotogramas en un elemento desequilibrante de su batalla contra un ignoto pero ascendente militar de apellido Perón. No se sabe si llegó a hacerlo: en 1941, cuando tenía 53 años, Botana partió a Jujuy a recorrer las Lagunas del Yala acompañado por el gobernador, buscando un campo que pensaba convertir a lo Hearst en un muestrario perfecto de la flora y fauna mundial. El Rolls Royce en que viajaban se desbarrancó y ambos murieron. El imperio quedó irremediablemente debilitado, al punto de ser sólo cuestión de tiempo para que Perón expropiara el diario en el ‘51 y ordenara la destrucción del negativo original de Una novia en apuros. T res años antes, en 1948, se habían loteado y rematado las dieciocho hectáreas de Los Granados. El lote que incluía el caserón fue comprado por Alvaro Alsogaray junto a otros tres socios como negocio inmobiliario, sin considerar en ningún momento el mural como un valor agregado. Aparentemente, los Alsogaray postergaron el negocio y terminaron instalándose una temporada allí. Cuando la señora Alsogaray descubrió las obscenidades albergadas en el sótano mandó a rociar el mural con ácido, dispuesta a mantener alejada a su hija María Julia de tamaña lujuria. Ante la inusual resistencia de la técnica siqueiriana, la nueva señora de la casa cortó por lo sano: tapó el mural con cal y cerró el sótano con llave. Los Alsogaray terminaron concretando su negocio inmobiliario a fines de los años 50: vendieron la casa a la familia Vadell, por entonces responsables de una de las escribanías más conocidas de Buenos Aires. Los nuevos propietarios contrataron a Juan Carlos Castagnino –uno de los miembros de la troupe de Siqueiros– para restaurar el mural, tarea que consistió básicamente en remover la cal. En 1986, José Pirillo –por entonces dueño de La Razón– le ofreció a los Vadell 200 mil dólares por la casa, donde pensaba montar un nuevo estudio de cine, siguiendo el modelo de Botana. Por más Siqueiros que fuera, el mural seguía siendo considerado una mera rareza: por la aparente imposibilidad de ser sacado del sótano, nunca fue tasado y sumado al precio de la casa. Los Vadell vendieron. Pero a pesar de los 80 mil dólares anticipados en efectivo, Pirillo sólo llegó a pagar dos de las seis cuotas antes de presentar la quiebra y desatar un monumental juicio hipotecario. Dos años más tarde, después de descubrir el mural en las páginas del libro Mexican Muralism (publicado por Putman’s & Sons en Nueva York en 1951) y de enterarse de que el Instituto Getty había recuperado íntegros los dos murales pintados por Siqueiros en Los Angeles, un grupo de socios crea Seville S.A. y compra el lote de la casa con una sola idea en la mira: limpiar el sótano –que durante años había servido de refugio a parejas y vagabundos–, desmantelar el mural y convertirlo en una muestra itinerante. Para tal fin se contrató a Restauro –la empresa mexicana que restauraría las Galerías Pacífico– y al estudio de ingeniería Fontán Balestra y Del Carril. La recuperación del mural demandó quince meses y puso en funcionamiento un despliegue de técnicas hasta entonces nunca experimentadas, mediante las cuales se cavó alrededor del sótano, se redujo el espesor de las paredes de 60 a 2 centímetros, y se lo cortó en siete partes: el mínimo en que se lo podía dividir para guardarlo en los cinco containers especialmente acondicionados. En el íntern, los socios de la empresa viajaron a la isla Robinson Crusoe, en pleno archipiélago Juan Fernández del Pacífico, donde Blanca Luz Brum había terminado poniendo una posada después de que Siqueiros partiera a la Guerra Civil Española y ella diera por terminado el supuesto affaire con Botana. En la isla, se reunieron con Beche Blum, hija y heredera de Blanca, y ella les vendió todas las cartas, bocetos, dibujos y demás papeles de Siqueiros que la dama uruguaya había acarreado a su exilio voluntario. Cuando todo esto sale a la luz, se arma un modesto revuelo mediático: en 1991 Menem estuvo a punto de firmar un decreto que declaraba al mural “de valor histórico cultural”; el diputado platense Jorge Derkos denunció que lo estaban cortando en partes símil Muro de Berlín para venderlas en San Telmo y después amplió su denuncia, afirmando que en realidad ya había sido vendido al gobierno mexicano (donde, según decía, el mural pasaría legal y automáticamente a ser propiedad del Estado); y el entonces subdirector de Cultura de la Nación, Jorge Schroeder Olivera, explicaba como podía que no era tan fácil montar una muestra itinerante, porque “hasta ahora, el mural no está registrado oficialmente (en la Comisión Nacional de Museos) por lo cual se hace muy difícil, sino imposible, realizar un control de sus movimientos”. Con el asunto demorado, y casi ahorcada por las deudas, Seville vende en 1994 el mural a la empresa Dencanor S.A. por 820 mil dólares. Dos años después, Seville pidió la quiebra y –hasta donde se sabe, ya que todo el asunto se convierte en una madeja judicial de la que los abogados de las partes poco y nada dicen, amparados en el secreto de sumario–, los acreedores de Seville consiguieron medidas cautelares sobre las partes del mural que todavía no habían sido entregadas a Dencanor. Unos reclaman que el mural es la única forma de cobrarse las deudas. Los otros argumentan que compraron el mural y que desde hace seis años están perdiendo fortunas y rechazando invitaciones de Berlín, Nueva York, París y una del Museo Nacional de Arte de México a propósito del centenario del nacimiento de Siqueiros. Unos tienen la mitad del mural y los otros tienen la otra mitad. Para sacarle una foto a cualquiera de los cinco containers diseminados por Buenos Aires, se necesita una inconseguible autorización judicial. Hay tantas versiones como abogados, aunque casi todas se tocan en el mismo punto: si bien Siqueiros repitió hasta el cansancio que este mural había sido pintado sin bocetos anteriores, Chiche Gelblung tiene colgado en el living de su casa, y firmado por el autor, el único boceto que existe (Gelblung dice haberlo heredado de su abuelo, un veterano del PC en los tiempos de la visita de Siqueiros). Ésa es la historia del mural:

Entonces, Goldoni nos envía a una nota aparecida en Radar, el suplemento cultural de Página/12:

Memorias del Subsuelo
por Juan Ignacio Boido

Expulsado de México y de Estados Unidos, David Alfaro Siqueiros llegó a la Argentina en 1933 invitado por Victoria Ocampo. Pero sus charlas en la Sociedad Amigos del Arte fueron suspendidas, y Siqueiros aceptó un inesperado ofrecimiento de Natalio Botana: casa y comida a cambio de un mural. Terminado el trabajo, Siqueiros partió a la Guerra Civil Española, sin sospechar que su obra sería rociada de ácido y cal por la madre de María Julia Alsogaray, cortada en siete partes y almacenada en distintos containers, a causa de una disputa judicial entre una empresa quebrada y sus acreedores. Ésta es la increíble historia del mural.

Por Juan Ignacio Boido

En octubre de 1932, un crítico de arte que no entró en los anales ni siquiera por formar parte de esta historia, deambulaba por la Olvera Street de Los Angeles cuando se encontró en plena noche a David Alfaro Siqueiros parado en la cima de una escalera, pintando los últimos detalles de lo que, visto desde la vereda de enfrente, resultaba ser un mural de veinticuatro metros de ancho por cinco y medio de largo: Tropical Americana. Siqueiros acababa de llegar a Estados Unidos después de una temporada en las cárceles mexicanas, gentileza de la misma revolución en cuyas filas se había enrolado al cumplir los veinte años, cuando en México apenas germinaba la idea de “liberar al pueblo oprimido por una oligarquía que huye sin desear saber más de esos indios salvajes”. En cuanto llegó el poder, el gobierno revolucionario del ‘17 les había ofrecido a los Muralistas encabezados por José Clemente Orozco y Diego Rivera los edificios públicos para pintar la historia de la Revolución. Pero la abierta militancia de Siqueiros en el PC mexicano y su oposición al golpe que desconoció al gobierno popular del general Obregón lo llevaron primero a romper lanzas ideológicas con las otras dos patas del triunvirato muralista, y luego a abandonar la pintura por un lapso de cinco años para sumergirse de lleno en las actividades sindicales. Así fue como llegó hasta Uruguay en 1929, donde conoce a Blanca Luz Brum, hija de una acomodada familia de Montevideo y con la que vuelve a México, no sin antes casarse durante una escala en Los Angeles.

En el DF, se instalan en la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, donde la amistad entre maestro y discípulo termina de resquebrajarse al ritmo de las discusiones sobre el destino del trotskismo dentro de la Revolución Rusa. Un año después, el crac en Wall Street derrumba la economía mexicana y Siqueiros, sumado a lo que los medios neoyorquinos denominaban “el descontento popular”, se gana una temporada en la cárcel, donde, después de cinco años sin pintar, pergeña su Madre Proletaria. En 1931, sale en libertad con la condición de que también salga de México. Así llegó a Los Angeles. Casi enseguida se convirtió en el fetiche de las galerías hollywoodenses y, mientras pintaba murales en las casas de Josef von Sternberg, Katharine Hepburn y Marlene Dietrich, daba clases en el por entonces celebrado Chouinard Art School. A mediados del ‘32, el galerista F. K. Ferencz le encargó un mural que representara “un tema del trópico americano” para la fachada del Plaza Art Center. Siqueiros convocó a los mismos alumnos con los que ya había trabajado en el mural Street Meeting –por cuyas filas pasó el todavía ignoto Jackson Pollock–, sin dignarse mostrarles el diseño completo de la obra. Lo único que sabían era que Siqueiros no tenía la menor intención de pintar “un montón de tipos rodeados de palmeras y loros, donde la fruta cae sola en la boca de los felices mortales”. La última noche despachó a todos y se quedó solo trabajando. El 9 de octubre –advertidos quizá por la noticia de último momento que hizo correr el crítico de arte que pasaba por ahí–, la inauguración convocó más autoridades de las que se esperaban y se desató el escándalo: el mural mostraba la imagen de un aborigen crucificado al pie de una pirámide azteca; en la punta de la cruz se apoyaba un águila calcada del escudo norteamericano. El alcalde de Los Angeles y las asociaciones civiles reclamaron “mantener el arte mexicano dentro de los barrios latinos” y el galerista Ferencz fue obligado a tapar con pintura blanca el mural, como ya se habían ocupado de hacer con Street Meeting. Poco después, Siqueiros se enteró de que no pensaban renovarle la visa y aceptó una invitación a dar unas charlas en la Argentina, sin sospechar que terminaría pintando aquí otro mural que no sólo sería cubierto de cal sino frotado con ácido, cortado en siete partes y encerrado en cinco containers diseminados por Buenos Aires.

Ésta es la historia de ese mural. Invitado por Victoria Ocampo para dar tres conferencias en la Sociedad Amigos del Arte, Siqueiros llegó a Buenos Aires a principios de 1933, y en las primeras dos charlas se las ingenió para irritar a la intelligentzia porteña, exhortando a los artistas vernáculos a “sacar la obra de arte de las sacristías aristocráticas y llevarla a la calle, para que despierte y provoque, para libertar a la pintura de la escolástica seca, del academicismo y del cerebralismo solitario del artepurismo, para llevarla a la tremenda realidad social, que nos circunda y ya nos hiere de frente”. No hubo tercera conferencia y el escándalo dividió bandos en una modesta conmoción mediática. Crítica había sido el diario más atento a la visita de la tercera pata del movimiento artístico que mayor carga política había disparado en lo que iba del siglo, publicando incluso una prolija síntesis de los principios fundamentales del muralismo, empezando por la célebre declaración: “Vamos a producir arte en los muros más visibles, en los lugares estratégicos”. Crítica era un monstruo periodístico fundado en 1915 por un uruguayo de 25 años llamado Natalio Botana: para el ‘30, el diario se había convertido en la usina periodística más importante del mundo de habla hispana, con una redacción a la que llegaban colaboraciones de Jack Dempsey, George Bernard Shaw y Albert Einstein, en cuyas páginas se publicaban las entregas de lo que terminaría conformando la Historia universal de la infamia de Borges y donde un periodista completamente desconocido se ganó el puesto de redactor al contestarle a Botana, quien le había encargado a manera de prueba una nota sobre Dios, si el artículo en cuestión “tenía que ser a favor o en contra”. Botana era el hombre detrás y al frente de todo eso: se dice que él mismo se encargaba de abastecer a la tropa con cocaína, que apoyó el golpe de Uriburu y exigió a Justo la restitución democrática, que era el tipo con el que había que sentarse a negociar, una versión menos ordinaria del norteamericano Rudolph Hearst, el capanga multimediático que inspiraría y destruiría a Orson Welles después del estreno de Citizen Kane de 1941. Botana era el mandamás de dos de los tres medios de difusión masiva de la época: no sólo dirigía y poseía el diario más vendido de Latinoamérica, sino que también era el dueño de los Estudios Baires, cuna de “la época de oro del cine argentino”. Durante años, Baires funcionó en la “Villa Los Granados”, 18 hectáreas en Don Torcuato con una casona de 1300 metros cuadrados construida durante la década del 20, a imagen y semejanza de la arquitectura colonial, cerámica sevillana y decoración de origen árabe que había fascinado a Botana durante un viaje por España. La casa era un repertorio de lugares comunes del nuevorriquismo: arañas de setenta velas en techos saturados de volutas; un sistema de micrófonos y parlantes que conectaba la pajarera del jardín con la cabecera de la cama del dueño de casa a manera de despertador; estufas, chimeneas, patios y puentes de estilos incompatibles, procedentes de caudalosas importaciones supervisadas por el propio Botana con el mismo cuidado que ponía en organizar fiestas de dimensiones báquicas, en una de las cuales orquestó el encuentro entre el hijo de Mussolini y el fundador del PC argentino Victorio Codovilla (quien, viejo compadre del Duce en el paese antes de partir a Sudamérica, dijo: “Por favor, no hablemos de Mussolini; pero por favor, hablemos de Benito”). Cuando Siqueiros quedó varado en Buenos Aires en 1933, el matrimonio de Botana con Salvadora Medina Onrubia –vidente, parapsicóloga, escritora, pintora y adicta a las novelas policiales y los manuales espiritistas– se iba a pique: en enero de 1928 Salvadora le confesó al primer hijo del matrimonio que en rigor de verdad no era hijo de Botana. Helvio, otro de los hijos, escribió en sus memorias: “Aquel entrañable hermano Pitón, riéndose nerviosamente, abrazó a mi otro hermano y a mí con esa fuerza constrictora que le dio sobrenombre, nos besó en la frente y se pegó un tiro”. Salvadora se volvió morfinómana de manera casi instantánea y Botana decidió internarla en Alemania, donde la trataron con éter, una sustancia que según los médicos de entonces nadie tolera más de seis meses. Para el ‘33, Salvadora vivía recluida en una cabaña construida en el jardín de Los Granados, adicta al éter que moriría respirando a los ochenta años. En medio de la polémica desatada por las dos charlas de Siqueiros, Botana le ofreció al muralista casa y comida a cambio de que se abocara tiempo completo a pintar su primer mural de interior en el sótano de aquella casona. Sin pensarlo demasiado –y sin demasiadas opciones–, Siqueiros aceptó pintar “en una lejana y aislada residencia privada, y en el más recóndito lugar de esa residencia, una obra que no posee ideología revolucionaria y que carece de beligerancia política, ya que en ese ámbito no cabía tal cosa. Sólo era ahí posible por causas demagógicas, inaceptables para nosotros. La plástica de lucha proletaria se realiza en la calle (…) Ese mural es un fruto forzoso de nuestra condición de productores asalariados”. Para trabajar en el sótano de 200 metros cuadrados y techo abovedado que pensaba pintar íntegro, Siqueiros convocó –como había hecho para sus murales de Los Angeles– a una troupe de artistas noveles: Berni, Castagnino, Spilimbergo y el uruguayo Lázaro (algunos de los cuales más tarde pintarían los frescos de las Galerías Pacífico). La idea original y respetada hasta la última pincelada fue la de crear “una visión algo etílica, como la de estar parado en el centro de una burbuja transparente en el fondo del mar”, que –según la noción de “plástica en movimiento” postulada por Siqueiros en el folleto Ejercicio plástico, escrito a propósito de este trabajo– se tradujo en una serie de cuerpos de mujer desnudos que se deforman y se fusionan a lo largo y ancho de las paredes, el techo y el piso. La musa para todas las figuras fue la misma: Blanca Luz Brum, la esposa de Siqueiros, que aparentemente posaba desnuda dentro de un cubo transparente mientras la fotografiaban para después proyectar esas imágenes en las paredes como bocetos. Años después, Siqueiros explicó que “los trabajos en Los Angeles me ayudaron a descubrir la aplicación de la tecnología moderna al muralismo, lo que modificó todos mis métodos”. Siqueiros y su troupe experimentaron por primera vez con pinturas sintéticas –piroxilina y silicato– y pistolas de aire, volviendo el mural prácticamente indeleble. Tres meses después de terminar la obra, Siqueiros es gentilmente invitado a dejar la Argentina por participar en actividades sindicales. Con la entrada a México todavía prohibida, parte rumbo a España para enrolarse en el ejército republicano. Solo. Blanca Luz Brum se quedó en Buenos Aires. Teniendo en cuenta las declaraciones posteriores de Siqueiros (según las cuales “la figura cornúpeta” del mural era él mismo), Botana habría sido el tercero en discordia dentro de un matrimonio que no volvió a verse nunca más. Dentro de la nutrida variedad de anécdotas y rumores que terminan de cincelar la leyenda alrededor de Botana, el ejercicio casi artístico de la extorsión se roba buena parte de las escenas, al punto de sospecharse que el edificio de Crítica en la Avenida de Mayo se habría construido con los fondos aportados por esas extorsiones. Entre las nunca comprobadas, la más célebre es la de los fósforos Ranchera: al parecer, Botana estaba jugando al truco y le pidió a un colaborador que contara los fósforos en cada una de las cajas que tenían; como ninguna resultó tener los noventa anunciados en la caja, Botana calculó la defraudación anual y se la cobró a Compañía Sudamericana de Fósforos a cambio de no publicar el asunto en el diario. Otra extorsión menos conocida se suscitó a partir de la película Una novia en apuros, una de las primeras producidas por los Estudios Baires y filmadas en Los Granados, que incluía una invalorable secuencia en la que una novata Eva Duarte salía prácticamente desnuda de una bañadera de cerámica sevillana. Botana pensaba convertir esos fotogramas en un elemento desequilibrante de su batalla contra un ignoto pero ascendente militar de apellido Perón. No se sabe si llegó a hacerlo: en 1941, cuando tenía 53 años, Botana partió a Jujuy a recorrer las Lagunas del Yala acompañado por el gobernador, buscando un campo que pensaba convertir a lo Hearst en un muestrario perfecto de la flora y fauna mundial. El Rolls Royce en que viajaban se desbarrancó y ambos murieron. El imperio quedó irremediablemente debilitado, al punto de ser sólo cuestión de tiempo para que Perón expropiara el diario en el ‘51 y ordenara la destrucción del negativo original de Una novia en apuros. T res años antes, en 1948, se habían loteado y rematado las dieciocho hectáreas de Los Granados. El lote que incluía el caserón fue comprado por Alvaro Alsogaray junto a otros tres socios como negocio inmobiliario, sin considerar en ningún momento el mural como un valor agregado. Aparentemente, los Alsogaray postergaron el negocio y terminaron instalándose una temporada allí. Cuando la señora Alsogaray descubrió las obscenidades albergadas en el sótano mandó a rociar el mural con ácido, dispuesta a mantener alejada a su hija María Julia de tamaña lujuria. Ante la inusual resistencia de la técnica siqueiriana, la nueva señora de la casa cortó por lo sano: tapó el mural con cal y cerró el sótano con llave. Los Alsogaray terminaron concretando su negocio inmobiliario a fines de los años 50: vendieron la casa a la familia Vadell, por entonces responsables de una de las escribanías más conocidas de Buenos Aires. Los nuevos propietarios contrataron a Juan Carlos Castagnino –uno de los miembros de la troupe de Siqueiros– para restaurar el mural, tarea que consistió básicamente en remover la cal. En 1986, José Pirillo –por entonces dueño de La Razón– le ofreció a los Vadell 200 mil dólares por la casa, donde pensaba montar un nuevo estudio de cine, siguiendo el modelo de Botana. Por más Siqueiros que fuera, el mural seguía siendo considerado una mera rareza: por la aparente imposibilidad de ser sacado del sótano, nunca fue tasado y sumado al precio de la casa. Los Vadell vendieron. Pero a pesar de los 80 mil dólares anticipados en efectivo, Pirillo sólo llegó a pagar dos de las seis cuotas antes de presentar la quiebra y desatar un monumental juicio hipotecario. Dos años más tarde, después de descubrir el mural en las páginas del libro Mexican Muralism (publicado por Putman’s & Sons en Nueva York en 1951) y de enterarse de que el Instituto Getty había recuperado íntegros los dos murales pintados por Siqueiros en Los Angeles, un grupo de socios crea Seville S.A. y compra el lote de la casa con una sola idea en la mira: limpiar el sótano –que durante años había servido de refugio a parejas y vagabundos–, desmantelar el mural y convertirlo en una muestra itinerante. Para tal fin se contrató a Restauro –la empresa mexicana que restauraría las Galerías Pacífico– y al estudio de ingeniería Fontán Balestra y Del Carril. La recuperación del mural demandó quince meses y puso en funcionamiento un despliegue de técnicas hasta entonces nunca experimentadas, mediante las cuales se cavó alrededor del sótano, se redujo el espesor de las paredes de 60 a 2 centímetros, y se lo cortó en siete partes: el mínimo en que se lo podía dividir para guardarlo en los cinco containers especialmente acondicionados. En el íntern, los socios de la empresa viajaron a la isla Robinson Crusoe, en pleno archipiélago Juan Fernández del Pacífico, donde Blanca Luz Brum había terminado poniendo una posada después de que Siqueiros partiera a la Guerra Civil Española y ella diera por terminado el supuesto affaire con Botana. En la isla, se reunieron con Beche Blum, hija y heredera de Blanca, y ella les vendió todas las cartas, bocetos, dibujos y demás papeles de Siqueiros que la dama uruguaya había acarreado a su exilio voluntario. Cuando todo esto sale a la luz, se arma un modesto revuelo mediático: en 1991 Menem estuvo a punto de firmar un decreto que declaraba al mural “de valor histórico cultural”; el diputado platense Jorge Derkos denunció que lo estaban cortando en partes símil Muro de Berlín para venderlas en San Telmo y después amplió su denuncia, afirmando que en realidad ya había sido vendido al gobierno mexicano (donde, según decía, el mural pasaría legal y automáticamente a ser propiedad del Estado); y el entonces subdirector de Cultura de la Nación, Jorge Schroeder Olivera, explicaba como podía que no era tan fácil montar una muestra itinerante, porque “hasta ahora, el mural no está registrado oficialmente (en la Comisión Nacional de Museos) por lo cual se hace muy difícil, sino imposible, realizar un control de sus movimientos”. Con el asunto demorado, y casi ahorcada por las deudas, Seville vende en 1994 el mural a la empresa Dencanor S.A. por 820 mil dólares. Dos años después, Seville pidió la quiebra y –hasta donde se sabe, ya que todo el asunto se convierte en una madeja judicial de la que los abogados de las partes poco y nada dicen, amparados en el secreto de sumario–, los acreedores de Seville consiguieron medidas cautelares sobre las partes del mural que todavía no habían sido entregadas a Dencanor. Unos reclaman que el mural es la única forma de cobrarse las deudas. Los otros argumentan que compraron el mural y que desde hace seis años están perdiendo fortunas y rechazando invitaciones de Berlín, Nueva York, París y una del Museo Nacional de Arte de México a propósito del centenario del nacimiento de Siqueiros. Unos tienen la mitad del mural y los otros tienen la otra mitad. Para sacarle una foto a cualquiera de los cinco containers diseminados por Buenos Aires, se necesita una inconseguible autorización judicial. Hay tantas versiones como abogados, aunque casi todas se tocan en el mismo punto: si bien Siqueiros repitió hasta el cansancio que este mural había sido pintado sin bocetos anteriores, Chiche Gelblung tiene colgado en el living de su casa, y firmado por el autor, el único boceto que existe (Gelblung dice haberlo heredado de su abuelo, un veterano del PC en los tiempos de la visita de Siqueiros). Ésa es la historia del mural.

Pero claro, los males no duran cien años, ni los políticos. Ahora leo, también en un sitio de la red, en La Nación, un diario muy paquete:

El mural Ejercicio plástico, de David Alfaro Siqueiros -que México considera una obra maestra del siglo XX-, dejará la intemperie de un playón de la ciudad bonaerense de San Justo para ser restaurado y exhibido en Buenos Aires, luego de 16 años de encierro en cuatro contenedores sin protección.

Ayer, una comisión judicial con la intervención de la embajadora para los asuntos de la Mujer, de la Cancillería, Magdalena Faillace, con expertos en restauración y el agregado cultural de México, Jesús Alfonso Nieto Zermeño, abrieron los contenedores y comprobaron que el deterioro del mural no se ha profundizado por encima del que ya sufría en 2003, cuando la Justicia ordenó la primera apertura.

Lo pendiente es ahora hallar un lugar cubierto para montar Ejercicio Plástico e iniciar el camino de su restauración para que los argentinos disfruten de esa obra monumental, que en los últimos años ha puesto al país en deuda con el mundo cultural mexicano. Faillace dijo anoche a LA NACION que, dado que el mural debe ser trasladado dentro de los contenedores para ser luego extraído y montado en un sitio cubierto, el espectro de lugares posibles se reduce. “Pero ya estamos evaluando algunas opciones”, señaló.

No aclaró cuáles son éstas. Con el fin de hacer cumplir la voluntad del muralista mexicano, que consideraba a su obra como “una pintura dinámica para un espectador dinámico”, Faillace dijo que “la decisión del Gobierno es que, una vez que se localice el lugar cubierto en el que el mural será montado, la limpieza y restauración se hará ante el público”. Ello obedece, añadió, a que quieren que sea un proceso didáctico sobre nuestros artistas.

Envío: lupas y lentes

Espero no haberles causado muchas molestias oftalmológicas. Traté de expurgar muy poco de los textos de Goldoni y Juan Ignacio Boido –Página/12- aunque se repitieran entre sí, porque cada uno cuenta diferentes partes de la historia, y todas me resultan apasionantes. Y además, aquí aparecen nombres y circunstancias dignos de figurar en nuestros futuras entradas, ¿no les parece? Pidan, de aquí o de otra parte, lo que tengan ganas de saber, que yo me las ingenio para “saber”… buscando.

Agradezco la colaboración de todos mis consecuentes amigos; no pregunto por la no participación de otros igualmente consecuentes, y saludo a todos los que entran a curiosear y, noblemente, me lo cuentan.

A los nuevos, viejos o eventuales amigos, mis abrazos, los más cálidos.


Monografias

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

20 respuestas a “Nombres y circunstancias”
  1. CANDELARIO VELAZQUEZ MARTINEZ dice:

    son muy buenas monografias los felicito y además es lo ke anduve buscando bayyyyyy

  2. Joise Morillo dice:

    Las garras del tirano

    No quiero abrir los ojos, y ver la lúgubre celda
    Ni lo nefasto de los esbirros
    Ni los aros de la tortura
    Si no es como mártir, sufrir, por mi pueblo y libertad
    ¡Me dais asco tirano! Pero, más vuestra pulida demagogia
    Os odiará vuestro ilustre soberano
    No por vuestras torturas y desatinos
    Sino, por sembrar miseria e ignorancia
    En la masa ingenua, en los incautos, que creéis te odia
    Más os siguen como ratas encantadas, con tu verbo soez
    Y vuestra dañina dadiva, que nutriendo más la miseria
    Espanta la dignidad, mientras, repugna al erudito
    Clavad más aun vuestras garras a ese soberano
    Inculto, para hacerlo vuestro esclavo
    Mancillad su estirpe, ofended su historia
    Que próceres ilustres y brillantes le otorgaron
    Aquellos que donaron sus vidas, disolviendo la dinastía, al mundo sometido
    En nombre, de la paz del pueblo y la armonía
    Ahora voz descarado, déspota y cruel preparáis vuestro delfín
    En pos de la eternidad
    Y con ellas vuestra estirpe, irritando harta vida

    Joise

  3. pavel noriega dice:

    ME INTERESA UN POCO MAS LA PLASTICA QUE LA HISTORIA, PERO ME PARECE GENIAL HABER RECIVIDO ESTE TEXTO .GRACIAS

  4. Jose Itriago dice:

    Interesantísima historia no sólo del mural, sino de unos personajes que parecieran salidos de una película de Fellini.

    Lo primero es expresar mi satisfacción por esa luz que nos prende nuestra amada Mora, en el sentido de que el inmortal Neruda no está implicado en el sórdido asunto de Siqueiros. En casi todas las versiones que he leído aparece como si la salida de Siquieros de la cárcel mexicana a Chile, fue por la intersección de Neruda.

    Copio un fragmento de los Cuadernos hispanoamericanos - Nº 420, junio 1985:

    “… Siqueiros era un estalinista entusiasta y un enemigo declarado del disidente Trotsky. Estaba convencido, por otra parte, de que el archivo de Trotsky, en el que se conservaban millares de documentos, constituía un peligro grave -caso de que llegase a publicarse- para el triunfo de la versión estaliniana del comunismo, considerada por Siqueiros como la única merecedora de ser auspiciada. Concibió en vista de ello un plan audaz para apoderarse del archivo de Trotsky. Organizó con un severo entrenamiento militar un grupo de treinta colaboradores y asaltó con él el “bunker” en el que se creía seguro en México el exiliado soviético….. En la “Hoja Semanal” del 23 de octubre de 1960, Siquieiros le recordó así a Elena Poniatowska el resultado de su penetración en el búnker: <>. Tras el éxito de la operación y tras la destrucción de los documentos comprometedores, Siquieiros se refugió en la Sierra de Jalisco….[capturado] pasó varios meses en la penitenciaría y a continuación, protegido por Pablo Neruda, se dirigió a Chile…”

    Estos cuentos siempre están llenos de parches mal cosidos. Por ejemplo, ¿De dónde salieron los fondos para pagar hombres y pertrechos para montar esa operación militar con treinta hombres?. De ser cierto lo aseverado por Siqueiros sobre la vigilancia de Trotsky, ¿Quién pagaba a los cuarenta matones armados?.

    —————————–

    Por otra parte, hay fotos y en colores del mural de Siquieros “Ejercicio Plástico” http://www.taringa.net/posts/arte/1372792/Ejercicio-Pl%C3%A1stico—Siqueiros.html
    Como el espacio es tan pequeño y las figuras tan grandes, se ve abrumador. Habría que esperar que lo recuperen y se pueda apreciar desde adentro, como seguramente Siquieros pensó que los observadores harían.

    —————————-

    Por último, Salvadora. Encontré información en http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-1574-2005-05-28.html

    Valdría la pena conocer más de su obra y de su manera de ser.

    Gracias Mora, nos dejaste un tesoro-

  5. yesika nerys dice:

    ME PARECIO MUY BUEA LA LECTURA. UN POCO CONTRADICTORIA Y PINTOREZCA,PERO AGRADABLE……

  6. yesika nerys dice:

    Y SI, NECESITE LUPA

  7. Carlos Eugenio Cruz dice:

    Estimada Mora, me encantó este trabajo con parte de la Historia del muralita David Alfaro Siqueiros, en algunos párrafos aparecen casi escondidos ciertos personajes de nuestra historia fuerte y algunos muy actual, de los cuales me gustaría saber mas de su existencia e incidencia en esa etapa de nuestro pais. En unos de los párrafos dice que Siqueiros asegura que este mural, obra tan mal tratada y oculta, por suerte y al parecer por poco tiempo, contiene una dinámica extraordinaria y muestra las distintas facetas sin desperdicio, obviamente debe ser así ya que David era un personaje muy dinámico, participativo y con bastante carácter, solo con leer en estas notas parte de su vida, lo expresa todo, a parte sus colaboradores formaban un equipo especial y exquisito, lastima que no se supo dar en su momento el valor incalculable a esta obra y se halla negado su existencia a gran parte no solo del mundo del arte sino también a personas con buen ojo que saben lo que es bueno y que conocen de técnicas y arte como para poder ponderar semejante obra. Como podrás apreciar soy un lector muy joven, por estos lados, y con algunos años y experiencia por otros, de estos últimos he comenzado a escribir, generando un blog con página propia, me gusta mucho la criminalistica, tengo realizada cerca de dos mil pericias de distintos hechos, por eso quiero compartir esta experiencia y escuchar comentarios e intercambiar fraces e ideas.
    Nunca me canso de hablar del tema, me apasiona, y leo todo lo que puedo, observo a la vez que en algún caso y en muchos paices al igual que en el nuestro, algunos hechos no son tratados como corresponde, y desde que ocurre el mismo hay una inmediata falencia posterior en su tratamiento, olvidando que su desarrollo y rápido desenvolvimiento de la causa va a estar asociado directamente al la preservación y conservación del lugar y escenario del hecho. Como verás no puedo dejar de pensar un segundo en lo que no se hace bien ya que esto es lo basico en todo hecho.
    Un abrazo, obviamente te voy a seguir leyendo, espero que encuentre algo mas de esos personajes ocultos.
    Muchas gracias.

  8. luis lopez dice:

    Bueno el articulo para esclarecer la muerte de Troski, mas alla de lo anecdotico y filmico, debemos revisar los rasgos ideologicos de tal accion. La pregunta será si Siqueiros no fue un sicario, que fue?

  9. Júdith Mora V dice:

    Genial la investigación, y también te agradezco en el alma la reconstrucción de esa parte de mi corazón dedicada a Neruda, aunque dudo que exista realmente algo que me haga dejar de admirarlo… Neruda es letra, letra siempre viva, siempre viva y de ímpetu circulante.

    Y hablando de chilenos, la obra o mural al que hice mención en la entrega pasada, es un mural que se halla en estado de reconstrucción actualmente en la ciudad de Chillán, a 400 kilómetros de Santiago -que me corrija Vanchito si me equivoco- “Muerte al Invasor”, del cual leí una especie de nota polémica cuando estuve en México, hace un tiempito ya. Luego leí lo de la reconstrucción, que debe estar por culminarse para Julio de este año, en el marco de la inauguración de la Escuela de Arte México en esa ciudad. El mural es espectacular.

    De nuevo, gracias Morita, evoqué mis hermosos días y días de museos en el DF, y los muralistas, como Frida, me dejaron sensaciones inigualables… espero por el cadáver, creo que sería una entrega mágica.

    Besos ♥

  10. washington cuba castro dice:

    Realmente, Siqueiros… Y Trotzski… Y el presente, el inasible y…. presente… En fin, el color y el sonido… En estos momentos estoy en QB (Quillabamba) mirando, con todas mis posibilidades humanas, la fiesta del Señor de Torrechayoc (una especie de dios vigilante)… Es tanto el colorido y la música, que esto ya parece una alucinación (¿se repetirá?)… Trópico y nieve dando ser a una avecilla de paraiso (se lo pierde el turismo (y se lo merece por andar con máquinas paralizadoras de la eternidad…))… ¿Sabés, dulce amiga? No soy entusiasta de los folklorismos, pero esta vez creo que sí, realmente, los habitantes de esta ladera que se abre a la amazonía han ofrecido una ofrenda que merece el perdón de de sus pecados de todo el año (para muestra un botón: probablemente, el tráfico motorizado supere al de nueva york, etc., pero al fin el perdón, también, será concedido…)… En fin, la situación, cañazo, alegría y demás condimentos de la vida, me obligan a concluir de que la invención de los pintores pintores (Siqueiros incluido) sí que simulan en óleo sinceramente la vida… Pero hay que verla en todo su significado, es decir su verano (a un amigo le digo: hagan más irresistible el paisaje)… Perdona que posiblemente peque de presuntuoso… la tierra no es mi elemento, nececito volver al agua, para no confundir las letras… Tu siempre fiel…

  11. José Alejandro Castillo Cano dice:

    !Genial Señora Mora!, por el aporte de sus colaboradores. La inquietud que invadió mi interior ante la posible implicancia de Neruda se ha disipado. Navegamos por el mundo pretético de Sequeiros, no cómo el actor material o intelectual de la muerte de Trostky, más bien lo sentí como abrir un pequeño espacio en la grandeza de este muralista, tan grande como Rivera, Lástima que en las últimas décadas se le extraiga de los recuerdos de la plática salpicado con la cromática del crimen político de Trostky.

    Siga con su acostumbrada habilidad de seleccionar hechos, cosas, personajes, sentimientos… para todos sus lectores.

    Mis saludos y agradecimiento por su obra literaria.

  12. Celestino Gaitan dice:

    Morita… mi muy amada Mora:
    En esta ocasion, casi solo escribo para decirte,
    aqui estoy, siempre Fiel…
    Y como siemrpe… Gracias!!!
    Tu haces siempre tu Trabajo,
    y siempre lo haces Exelentemente Bien,
    Y nos invitas…sin que podamos resistirnos,
    …y nos pones a leer y a investigar…
    a veces cosas que nos sobrepasan,
    como las que ahora nos ocuparon.
    Ahora mi silencio,sera’ mi opinion…
    Porque???…
    OBRAS SON AMORES…
    …Y adema’s?…
    El TAMA~O de los HOMBRES.
    Hay Personas que Viven,
    y cuando lo hacen,
    hacen lo que tienen que hacer…
    …y cuando mueren,
    Se vuelven Personajes,
    Pienso que ni Neruda,
    (Por algo es unos de los tres Pablos…)
    Ni mi paisano,(Uno de los Tres Grandes…)
    necesitan de alguien que los defienda,
    …o los inncrimine,
    Ademas recordad…
    …la Historia, la escriben…
    …los que quedan vivos.
    Ademas el tema esta muy manoseado,
    mejor me hubiera callado a Tiempo.
    Ya ven porque no queria escribir?…

    Un fuerte abrazo para Tod@s,
    y para Mora, todo mi amor.

    Soy Lento y la vida es demasiado corta…
    …yo estoy todavia con la pena de Mario Benedetti…
    (…Otro de los exhiliados, no les dice algo esto?…)
    Para neutralizar cualquier tipo de polarizacion,
    le sugiero visitar Cervantes virtual, Biblioteca de Autores, Mario Benedetti,
    y no se pierdan de visitar la Fonoteca, donde podran escuchar
    en voz del autor, algunos de sus mejores Poemas.
    …ah, y es Gratis…Adjunto el Link…espero funcione…
    Seguro esto os dejara’ un buen sabor de boca…
    http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/mbenedetti/

  13. Joise Morillo dice:

    Un día Helen, decidió escoger el material para hacer sus obras de arte, hacia magnificas obras de piel, guantes, lámparas, apliques, zapatos y toda clase de adornos con dibujos exclusivos y minuciosamente escogidos, la sociedad con quien se reunía le adoraba por sus trabajos magníficos, ¿Pero de quien era esposa esa mujer? nada menos que de uno de los carniceros de Auswicth, en uno de los Stalag (cueva) o campos de concentracion Nazi ella se dedicaba a escoger a sus victimas especialmente los jovenes y fornidos con tatuajes, se les des nudaba y el castigo por nmirarla era la muerte, y si no la miraban igualmente morian, porque consideraba era una ofensa a su belleza el caso es que despues de muertos le arranacaban los dientes de oro y los segmentos de piel para hacer sus obras de arte.

    Un día la esposa del carnicero, decidió escoger el material para hacer sus obras de arte, hacia magnificas obras de piel, guantes, lámparas, apliques, zapatos y toda clase de adornos con dibujos exclusivos y minuciosamente escogidos, la sociedad con quien se reunía le adoraba por sus trabajos magníficos, pero de quien era esposa esa mujer, nada menos que
    De esta historia real, los judíos realizaron obras pornográficas donde exageraban ciertas escenas pero de que existió. existió.

    Nerón nada menos que alumno de Seneca, uno de los filósofos, poeta, mas eminentes de la época imperial Romana, era un verdadero artista, tocaba la lira, y cantaba como los ángeles, también era un gran orador. quemo a Roma mientras cantaba una oda en conmemoración a la difunta Agripina, muerta también, por el mismo en circunstancias por demás crueles. Es decir que como dicen por ahí, Cochino que come estiércol ni que le amarren la trompa, sea artista o no, Sequeiros asesino una persona de gran valor, un intelectual, también poeta, a quien le imputaron crímenes que no cometió.

    Por eso debía ser castigado y no premiado, si querían que pintara esta bien pero que pintara en la cárcel, hasta pagar por sus crimen.

    Ahora díganme Ud. ¿quien tiene la potestad de perdonar o no, un caso como este? ¿piensan Uds. que ha habido justicia? ¿Imagínense el dolor de Ivánova? ¿Que pudo mas, la ética, la moral, o el fanatismo.

    Os ama

    Joise

    Os m

  14. Margareht Ortiz dice:

    buenas, los felicito excelente su pagina y reportes, quisiera pedirles un favor, necesito antecedentes internacionales y de autores venezolanos sobre factores de soledad en adultos mayores, si les es posible les agradecería de antemano su colaboración

  15. Margareht Ortiz dice:

    disculpe es primera vez que tengo contacto con un portal como el de ustedes


Trackbacks

  1. Descarga gratis Nombres y circunstancias | Editorial Monografias.com divx descarga directa Nombres y circunstancias | Editorial Monografias.com torrent, elink, rapidshare, megaupload Nombres y circunstancias | Editorial Monografias.com
  2. Noticias de economía Nombres y circunstancias | Editorial Monografias.com la Economía en el mundo Nombres y circunstancias | Editorial Monografias.com
  3. Buy Guaranteed Facebook Fans
  4. Buy Facebook Fans
  5. Homepage


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom