Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Deliciosas criaturas perfumadas

Las personas que son atraídas por viejas películas de Hollywood (Historia del cine), por sus estrellas, por el radio o teleteatro y el folletín tienen un encanto especial, se siente correr pasión por sus miradas y sangre por sus venas (De la tira semanal a la diaria). En general no se trata de escritores ni pintores ni nada que tenga que ver con el arte o la “intelectualidad” (Los intelectuales. Entre el mito y el mercado); es sólo gente que tiene el misterio que a cada persona nos es dado, multiplicado por cierto fervor.

Es raro, pero también detrás de locos culebrones hay una mano de artista, una imaginación descomunal (La radio, un medio para la imaginación), aunque pocos son los buenos lectores o escritores que se hayan dado cuenta, más bien duermen la siesta en lugar de sentarse a mirar telenovelas o films del tipo. O escriben “documentados” ensayos o novelas “experimentales”. No digo que esté mal o que esté bien esta actitud, sólo me parece que se pierden un mundo infinito por algún prejuicio (Orígenes sociales y cognitivos del prejuicio).

Nada resulta más digno de leer –y además, más grato, con todos sus infiernos- que la literatura que utiliza los símbolos de la cultura popular y los hace obra (Humanismo y cultura).

Por eso hoy se me ocurre hablar de Manuel Puig, un argentino que fue olvidado durante años en su país, dado por “escritor menor”, crucificado por sus temas, ejecutado por sus denuncias sutiles contra las dictaduras, entre los derechistas; y ejecutado otra vez por una izquierda que lo consideraba frívolo y no le perdonaba sus devociones por las películas americanas. Un narrador que, además de darnos textos excelentes, puso lágrimas, sonrisas y ternura en nuestro corazón, y en el de las vecinas que barren la vereda continua… (Manuel Puig).

Nació en un pueblo de la provincia argentina de Buenos Aires, General Villegas, en 1932, y dice de sus primeros años y lugar: “Crecí en la pampa en un mal sueño o más bien un mal western”, aunque ya de muy joven empezó a recorrer el mundo en busca de eso que todos creemos perdido, y nuestro, y que está en algún lugar del universo (Filosofía: el hombre en busca de un sentido absoluto).

Cuentan que durante su infancia él y su mamá viajaban a menudo a visitar los cines y teatros de La Plata, una ciudad muy grande, la capital de la provincia de Buenos Aires (no confundir: la ciudad de Buenos Aires es capital del país; la Plata es capital de la provincia). donde el espectáculo estaba en su apogeo. Era el tiempo del cine atrapante y lujoso, con sus Rita Hayworth, Ava Gadner, suecas enigmáticas como Greta Garbo y trágicas bellezas como la Monroe. De modo que éstas fueron los ídolos de la “escena primera” de Manuel, o las mascotas (nadie se ofenda con lo de mascotas, semejantes animalitos trascienden, por el cariño, toda animalidad y están en el altar de la familia).

Saltando muchos hechos, un día Manuel Puig publicó su segundo libro, Boquitas pintadas, y se constituyó en aquello que los escritores más repudian y, a la vez, más luchan por ser: un best seller. Tenía al empezar una cita del tango “Rubias de New York”: “… amo el beso de sus boquitas pintadas”.

Debo recordar sin mentir ni mentirme: no era la clase de literatura que leía con mis amigos, no era ni siquiera Rayuela de Cortázar, con la que teníamos algunos desencuentros, mas la leíamos en grupo y sin vergüenza, y la discutíamos. Ni los Cien años de soledad de Gabo que, aunque no lo crean, también era discutido como escritor, solían decir que no era Joyce –como si alguien más que Joyce pudiera serlo, él era García Márquez.

También, debo exponer que yo no compré el libro; lo hizo quizá alguno de mis hermanos o mis padres, estaba en casa.

Lo hojée o lo ojeé -nunca entendí del todo cuándo uno hojea sus hojas o atraviesa con sus ojos las letras. Y el atractivo de una novela en cartas se hizo obsesión: aunque tuviera que terminar con mis exámenes, yo iba a ocultarme a leer a Puig.

Lo leí en el baño, lo leí en la cama antes de dormirme y lo terminé en clase, a llanto desbocado.

¡Qué historia bien contada, y qué historia de amor, y qué estremecimientos del tiempo que pasa y cómo pasa destruyendo! -recuerden que esta frase la dice una niña de menos de veinte años que acaba de cerrar el libro.

Y ahora hablo yo (Fanny Buitrago): recuerdo detalles de ese libro, recuerdo para siempre detalles tales como el modo en que abría los ojos una de sus protagonistas para salir de determinada manera en una foto -¿es posible que alguien sea capaz de transmitirnos un auténtico momento visible a través de las letras? Y ya que a Borges lo había impresionado cómo Dante transmite la figura de un sastre arrugando los ojos para enhebrar una aguja, quiero suponer que mi recuerdo no es vano, ni frívolo, ni superficial, como no lo son las novelas de Puig.

Rubias de Nueva York

Manuel Puig recrea un espacio de fantasmas neoyorquinos en su ciudad pequeña –la ciudad que se llama en la novela General Vallejos y es un reflejo de su pueblo General Villegas. No es gratuita la recreación: es la época en que todo es reflejo de Hollywood y aledaños, cuando las chicas sueñan con ser actrices internacionales de rubia melenita. Un poco antes ya había soñado este sueño un norteamericano de verdad, aunque nacido más al Sur: Scott Fitzgerald, un verdadero genio literario que alimentó sus narraciones con los diarios y los delirios escritos por su mujer, Zelda, un estereotipo de los dorados años veinte, de belleza, locura e inteligencia impresionantes (Ernest Hemingway y la generación perdida).

Pero, además, para darle título a su novela Manuel escoge dos palabras de una frase del tango-foxtro de Gardel-Le Pera, “Rubias de New York”. A la frase la cita como epígrafe al comenzar el libro: “Deliciosas criaturas perfumadas/quiero el beso de sus boquitas pintadas”. Me parece conveniente transcribir íntegra la letra del tango, porque esas deliciosas criaturas perfumadas son, trasplantadas a un pueblo argentino, las verdaderas protagonistas de la novela:

Rubias de New York

Peggy, Betty, July, Mary,
rubias de New York,
cabecitas adoradas
que mienten amor.
Dan envidia a las estrellas,
yo no se vivir sin ellas.
Betty, July, Mary, Peggy,
de labios en flor.Es como el cristal
la risa loca de July,
es como el cantar
de un manantial.
Turba mi soñar
el dulce hechizo de Peggy,
su mirar azul
hondo como el mar.

Deliciosas criaturas perfumadas,
quiero el beso de sus boquitas pintadas.
Frágiles muñecas
del olvido y del placer;
ríen su alegría,
como un cascabel.
Rubio cocktail que emborracha,
así es Mary.
Tu melena que es de plata
quiero para mí.
Si el amor que me ofrecías
sólo dura un breve día,
tiene el fuego de una brasa
tu pasión, Betty.
Deliciosas criaturas perfumadas,
quiero el beso de sus boquitas pintadas.
Frágiles muñecas
del olvido y del placer,
ríen su alegría,
como un cascabel.

Punto de fuga

Manuel se enfrentó en los distintos lugares del mundo que recorrió y donde vivió con su esencia verdadera, que es la de todos, la soledad. Pero pudo apreciarla bien de cerca, sin distracciones, como nos sucede a los que tenemos familiares cercanos viviendo con nosotros, que nos distraen, que nos traen, que nos ocultan la verdad de la tragedia de vivir.

Es anecdótico que terminara viviendo con su madre en México, y que muriera allí de la enfermedad más emblemática de nuestras libertades y soledades: el sida.

Ya era famoso en otros lugares, no tanto en la Argentina, y su Beso de la mujer araña había trascendido de tal modo que fue llevado al cine, al cine que él amaba, el de Hollywood.

Envío

Hoy mi envío consiste sólo en un paquete de abrazos y de besos.
Ábranlo, los quiero mucho a todos, a algunos muy especialmente; otros, los “nuevos” me provocan curiosidad, ¡develen sus misterios!

Editorial

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Comentarios

9 respuestas a “Deliciosas criaturas perfumadas”
  1. sandra rojas valencia dice:

    su editorrial es muy importante e interesante,ameno,fijacion en nuestro aprendizaje, agradable lo felicito ……….le deseo siempre exito en su labor diario

  2. María Celeste Cécere dice:

    Querida Mori… acepto mi parte de besos en paquete y te mando unos especiales, cálidos, amorosos… como bien los merecés.
    Respecto de Puig, debo reconocer públicamente que es uno de los autores que tengo en deuda pendiente, no por prejuicio, porque te consta que mis escritos siempre rondan sobre amor y desamor, pero sí porque nunca se me dio la posibilidad de leerlo… ¡vaya a saber por qué!
    Aunque cuando me ocurre esto suelo pensar (para consolarme): ¿Pero quién puede leer TODO lo que se ha escrito?
    ¡Abrazos especialísimos y apretaditos! No dejes de regalarnos con tus maravillosos pensamientos…

  3. manuel ignacio quiles sibantos dice:

    Hola, Mora, me encantó tu comentario porque soy enamorado de Manuel Puig, lo leí en mi juventud y me atrapó para siempre, aunque como todos los jóvenes de argentina de aquel tiempo eramos “izquierdosos” y no era muy popular. Me identifiqué mucho con tus recuerdos sobre la lectura de Boquitas Pintadas, porque yo sentí lo mismo!!! El Beso de la Mujer Araña me parece una obra maestra, es Metaliteratura pura, porque cuando el héroe cuenta las películas, uno se evade y viaja dentro de una novela! yo también escribo hace tiempo, pero nunca edité nada, si querés ver algo de lo que escribo, entrá a mi página http://www.solastrochart.com.ar, y lee una autobiografía novelada que se llama Yo Héroe de Mí, creo que te va a gustar, porque tiene esa estructura medio Rayuela, medio Manuel Puig. Te dejo unos versos que hay en el libro sobre la biografía de Manuel Puig, de Susanne Jill Levine:
    “Madres de América. Dejen que sus chicos vayan al cine…
    Es cierto que el aire fresco es bueno para el cuerpo
    pero qué pasa con el alma
    que crece en la oscuridad, repujada en imágenes plateadas”

    Yo soy RE fanático del cine, igual que Manuel Puig, pero de la 2ª mitad del siglo XX,
    y hasta hoy, el otro día me RE orgasmé con la película en 3D, ¿has ido a verla…?

    gracias por poner los versos de Rubias de Nueva York, es RE bueno

  4. C123 Miguel Angel Huaroto De la Cruz dice:

    La editorial es semanal no diaria, seria un tanto complicado o dificil que escriba algo para nosotros - que no escribimos o que no lo hacemos o sino solamente en foros - todos los dias.

    Saludos de iwal manera, me gusto mucho la entrada ” la soledad y la mala ortografía ” y la que le siguio ” carta de la mujer, y otra de una amante terrible .”

    Seria muy interesante que hicieses un comentario al respecto solo para saber q opinas de los que -son , somos da igual - son las personas dislexicas y acerca de las mujeres escritoras como tú . Salu2 .

  5. IVAN LEIVA IVAN LEIVA dice:

    Hola a todas y todos.
    Saludos Mora.

    En vedad me gustó el artículo de esta semana, y en mi siempre cabe la nostalgia por el cine del lejano oeste. Mucha de la imaginación en mi fue despertada por los parjes y laas acciones emprendidas a lo largo de la película.
    Muchas fueron las produccions de la Meca del cine que me impresionaron y muchos recuerdos que se han aletargado en el tiempo ero que se manifiestan a la menor chispa que les acecha. Actores como John Wayne, Kirk Douglas, Jack Palance, Paul Newman entre otros.
    Hubo una película que me impactó su nombre y que lo llevo siempre en mi mente “Como matar a un ruiseñor” película de suspenso pero con mucha calidad, laas alas de mi imaginación me elevaron a la altura de las cimas literariaas pero, igual, Comencé mi hábito por la lectura a temprana edad con mis libros escolares y al terminar la escuela primaria era un asiduo lector.
    Después de las lecturas escolares me invadieron las novelas de vaqueros de Marcial La Fuente, leí pasquines de “Condorito”, “Tarzán”, “LA Zorra Y El Cuervo” entre ortras.
    A decir verdad creo que mis lecturas juveniles de las novelas de vaqueros fueron las que me dieron el placer estético por las películas en un tiempo posterior.
    Después de estas lecturas me aventuré a la lectura de los clásicos universales y de Latinoamérica. Pero aún vive en mí el recvuerdo hermoso del western encontré en alguna medida algo parecido en la lectura de Doña Bárbara, considero que se presta a doble interpretación o puntos divergentes, mas es un deleite leerla y enfrentarse a la dureza de la vida que padecen los personajes dela misma.

  6. Jose Itriago dice:

    La muerte de un gran poeta es siempre sorpresiva. Uno los va eximiendo de la condición humana hasta convertirlos en sólo voces, las voces del alma de la sociedad. Quién hubiera podido pensar que Mario Benedetti estaba padeciendo desde hace tanto, tantos males, mientras escribía su último libro, algo así como una biografía para que lo encontraran.
    Mario Benedetti requiere de los mayores homenajes. Realizó una labor inmensa, su obra es inmensa en todos los sentido de la expresión: por su calidad superior, por su extensión, por el alcance de su visión.

    Traigo hoy este pequeño poema:

    Tus manos son mi caricia
    mis acordes cotidianos
    te quiero porque tus manos
    trabajan por la justicia

    Si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos

    tus ojos son mi conjuro
    contra la mala jornada
    te quiero por tu mirada
    que mira y siembra futuro

    tu boca que es tuya y mía
    tu boca no se equivoca
    te quiero porque tu boca
    sabe gritar rebeldía

    si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos

    y por tu rostro sincero
    y tu paso vagabundo
    y tu llanto por el mundo
    porque sos pueblo te quiero

    y porque amor no es aureola
    ni cándida moraleja
    y porque somos pareja
    que sabe que no está sola

    te quiero en mi paraíso
    es decir que en mi país
    la gente viva feliz
    aunque no tenga permiso

    si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos.

    Paz al poeta con quien siempre estaremos en deuda.

  7. Iván Salazar Urrutia dice:

    Mario Benedetti vivió en mi casa. Solíamos salir juntos a reuniones del Partido. Por ahí pasábamos a una cerveza o dos y él siempre con su cantinela del amor, del amor, del amor. ¡Qué va! Mario se nos iba a la cabeza; salíamos de los bares recitando versos, cantando canciones que eran como himnos.

    Con los campesinos y con el zapatero anarquista aprendimos a llamarlo Benedetti; así, a secas, con un toque de campanadas de iglesias de bosque, de fábrica, de reforma agraria…

    Entonces Benedetti se ponía poncho y sombrero de paja y sonreía como un niño. Y los carabineros, y los niños llorando y los viejos con las espaldas apaleadas, las mujeres gritando con sus bocas con sangre, seguro sin un diente. -Vamos, mierda, no retrocedan-
    Benedetti nos esperaba en la celda. –Cantemos, compadre.

    Y Benedetti se descolgaba en los parques hasta el oído de la mujer amada y nos prestaba juramentos, nos regalaba el verbo.

    En todas partes vivía Benedetti. Un cumpa campesino de León en Nicaragua lo llevó una tarde luego de la sombra para tomar el aliento perdido en la cosecha de algodón. Lo presentó así no más, sin nombre ni apellido, desde la sombra cálida del juntos se escuchaba el verso de la luz, de la esperanza que tan bien conocían los come tortillas, los toma caña.

    En Costa Rica lo vi en la Universidad Nacional Autónoma. Caminaba yo a una conferencia sobre antropología de nuestro continente, cuando desde un Diario Mural nos gritaba poemas encendidos como consignas. Y yo canté por los pasillos esos memoriales de amor de Benedetti, así, a secas.

    Supe que estuvo en la guerrilla, con el Ché. Lo supe .

    Estuvo a mi mesa cuando compartimos el pan.

    En mi lecho, cuando el amor.

    En mí, siempre.

    Ahora, cuando lloro en este punto final.

    Sé que no morirá antes que yo.

    VANCHO

  8. Júdith Mora V dice:

    Hola Morita
    de Puig me encantó “El Beso de la Mujer Araña”, de su obra confieso que no conozco mucho, me declaro culpable en ello jeje… pero esa película me impresionó, el manejo de la dualidad de la vida a través de la dualidad del sexo es sencillamente fenomenal.

    Leyendo lo que acotas de él, me vino a la mente “Cinema Paradiso”, no sé, lo imaginé como una especie de Totó, eso si, menos mal que no estuvo en sus filmes el curita con la campana jejeje.

    Amigos, de Mario Benedetti TODO, cómo me gusta, si, porque seguirá estando por siempre a través de sus letras, sus bellas, estupendas, fantásticas y maravillosas letras… dejo tal vez uno de los más conocidos, pero que cada vez que lo leo, produce el mismo erizar de piel en mi…

    Táctica y Estrategia

    Mi táctica es
    mirarte
    aprender como sos
    quererte como sos

    mi táctica es
    hablarte
    y escucharte
    construir con palabras
    un puente indestructible

    mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en vos

    mi táctica es
    ser franco
    y saber que sos franca
    y que no nos vendamos
    simulacros
    para que entre los dos
    no haya telón
    ni abismos

    mi estrategia es
    en cambio
    más profunda y más
    simple

    mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites.

    Por cierto que este poema es la escencia de una película que narra más o menos parte de la historia de otro grande, Oliverio Girondo, en donde aparece Benedetti, declamando, hasta en alemán, “El Lado Obscuro del Corazón”, estupenda…

    Otro, que no conocía, me lo dejó Osvaldo una vez: “Las Palabras”… toca hondo en estos momentos de país… siempre agradecida por esa entrega.

    … y dejo un cachito de una que a mi, particualrmente, me pega hondo, alguien me enamoró con esto una vez…

    “… pero aquí abajo abajo
    cerca de las raíces
    es donde la memoria
    ningún recuerdo omite
    y hay quienes se desmueren
    y hay quienes se desviven
    y así entre todos logran
    lo que era un imposible
    que todo el mundo sepa
    que el Sur también existe.”

    Gracias por los besos y los abrazos Morita, llegan en momento ideal, te mando un beso dulce y un abrazo cálido… Dios te cuide

    Besos a tod@s…
    Jud.- ♥

  9. Celestino Gaitan dice:

    Morita, mi muy amada Mora.
    Una vez reflexioné yo…
    …Hay ocasiones en que la major poesía es el silencio…
    …y el mejor de los trabajos el descanso.
    Y ésta es una de ellas…
    …porque apenas empezaba a conocerle…y se fué.
    Y fué a traves de una de tus consecuencias,
    Porque una vez en la mesa nos dejaste,
    una nota que hoy encuentro…amarillenta,
    …y que hablaba del “sexo de los angeles”…
    Y fué uno de tus multiplos reflejos…(Osvaldo)
    …como hoy lo soy yo…
    (…como?…ahora soy…llo?…zo?…)
    …quien nos sirviera, en charola de plata,
    aquella exquisita disertación que sobre el tema,
    hiciera el ahora nuestro y reconocido,
    (como el nos lo diría…jugando con su nombre…)
    Benne…dito… Benedetti.
    Morita, yo por mi parte entenderé lo que hoy te pasa…
    …tu por tu lado entenderás…el porque de mi silencio.
    Y aprovechacho de la red, la INTIMIDAD…
    Yo te diría hoy…Pero El lo dijo antes…

    “Ya nuestra intimidad es tan inmensa,
    que la muerte la esconde en su vacío…
    …quiero que me relates el duelo que te callas.
    …por mi parte te ofresco mi ultima confianza.
    …estas sola, estoy solo…
    pero a veces puede la soledad…ser una llama.”

    Mora… El estará bien…
    …Tu y Yo, lo estaremos tambien,
    ahora…solo es cuestión de…ESTADOS DE ANIMO…
    …El ya nos lo dijo…ahora yo lo repito con El…

    “Unas veces me siento, como pobre colina…
    …y otras como montaña de cumbres repetidas.
    Unas veces me siento como un acantilado…
    …y en otras como un cielo azul, pero lejano.
    A veces es uno manantial entre rocas…
    …y otras veces un árbol, con las últimas hojas.
    Pero hoy me siento apenas, como laguna insomne…
    …con un embarcadero, ya sin embarcaciones.
    Una laguna verde, inmóvil y paciente…
    …conforme con sus algas, sus musgos y sus peces.
    Sereno en mi confianza, confiado en que una tarde…
    …te acerques y te mires…te mires al mirarme.

    Con el ferviente deseo…
    …de que al final de túnel,
    encuentre a su Luz…

    Escriba en Paz…
    Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia



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