Pintores de la perspectiva

Uccello, Santa Teresa, el Che: Pintores de la perspectiva

Los cuadros muy antiguos nos presentan imágenes planas. Con toda seguridad el ojo humano ya estaba preparado en ese entonces al menos para tres dimensiones, pero no sabía soñarlas ni pintarlas (Época antigua).

De cualquier forma, veía, pero no sabía que veía de otro modo (Visión compartida: el secreto del progreso).

Se necesitaron visionarios (Organizaciones innovadoras) para inaugurar la perspectiva en las obras de arte y la palabra perspectiva en los conceptos y hasta en el diccionario (Educación, evolución e inteligencia: perspectiva cibernética).

En la Italia del Renacimiento, quien trabajó más a fondo con estos conceptos de geometría y espacio fue Uccello (Historia de la Pintura) . Pintó así una famosa batalla, la de San Egidio,  y dicen que la noche que la terminó le susurró al oído a su mujer: “Soy un hombre feliz”.

No sé si Uccello fue verdaderamente el primero que utilizó la perspectiva en pintura, pero sé, o intuyo, que el brillo de su felicidad trascendía ampliamente sus aportes en arte: creo que era tan dichoso porque consideraba sus trabajos como metáforas de la realidad que se acercaba a descifrar.

Uccello descubrió la perspectiva psicológica, esas honduras de la percepción que se nos brindan según las circunstancias, el lugar donde estamos parados, capacidades anteriormente adquiridas y la apertura de los ojos -quiero decir, el alerta de todos los sentidos (5 Sentidos).

El lugar donde estamos parados

Tal vez una persona está situada en el mismo lugar que dejó otra hace dos siglos, y mira desde allí. También puede suceder que se sitúe en el sitio donde sus experiencias personales, muy íntimas, lo llevaron,  y ese lugar coincida con el de una persona que vivió hace mil años.

Me fascina la perspectiva, y estos  apuntes tratan de ser una respuesta a los comentarios que recibí en la entrada anterior,  cuyo tema era que los niños -y los jóvenes-  ya casi no leen.

Pero es cierto, yo estoy parada en un lugar diferente del de algunos de ustedes…

A José Itriago debo decirle que en mi país, Argentina, sólo los niños de las escuelas muy privadas saben leer   en inglés -tampoco yo sé hacerlo-, y puedo decir lo mismo de leer una novela como El señor de los anillos o como Harry Potter, traducidas o no: en Argentina hay un problema brutal con la educación pública, que lleva a y que viene de carencias económicas, sociales, culturales y de salud (Educación en Argentina, sistema educativo).

A los niños, adolescentes y adultos jóvenes de estos lares los docentes, antes que iniciarlos en sabrosas obras literarias, están tratando de ponerlos al día en una materia bastante reciente, pero quizá la más urgente de todas: la lectocomprensión (La comprensión, una vía para el aprendizaje de la lengua materna).

¿Pude con esto explicar lo de la perspectiva de Uccello, José, Libélula, María Celeste?

El beso que Libe y José me mandaron -especialmente el de este último- es un beso enojado porque nuestras perspectivas no coinciden: “Y que un beso toque tu puerta, me uno a Libélula”, termina, palabras más, palabras menos, José.

Como si yo protestara de puro vieja y amargada (Ciclo vital humano: ancianidad).

Doy fe de que no existe optimista más consecuente que yo. Cuando caigo en abismos, siempre por escrito, es porque danzo con mi alma sobre la página y sus abismos. ¡Qué bello es escribir! -y que lo diga Vancho…  (La transmutación de la escritura).

Pero aun así no podría negar -y no soy “tanática”, Socorro- que en el mundo existen el dolor y la muerte y la injusticia, y que si no los miro de frente es posible que quede atrapada en Disneylandia, pero ya sin la alegría que no pregunta nada de los niños.

Envío

No siempre es malo tener una perspectiva lejana.

Vi que en un lugar de su camino se encontraron dos que no iban por el mismo siglo ni por los mismos intereses, pero que miraron, alguna vez, quizá tan solo una única vez, del mismo modo: Santa Teresa que escribió

No me mueve mi Dios para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

… y sigue con unos versos que ya no recuerdo hasta terminar diciendo:

…que aunque no hubiera cielo yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera.

Y el Che Guevara, que en idioma del siglo XX, dijo en su poema:

Cristo, te amo,

no porque bajaste de una estrella…

(lo pueden leer completo en una antigua entrada titulada “La entrañable transparencia”.

Me despido con amor, y que un beso toque no sus puertas sino directo el corazón, el corazón de carne.

Editorial

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Comentarios

5 respuestas a “Pintores de la perspectiva”
  1. Júdith Mora V dice:

    Mi bella Mora…
    Te voy a poner el link de una melodía, que de alguna forma expresa lo que siento cada vez que escribes y yo leo… con aplausos incluidos…

    http://www.youtube.com/watch?v=BzeCUlZz5aE&feature=related

    Mi beso, ese de tock tock, tuvo una intención diametralmente opuesta a la por ti percibida… perspectivas, como bien lo acotas… y no sabes cuánto lo lamento, especialmente porque asumo que no te debe haber hecho pasar un buen momento. Los besos y los abrazos, son para mi algo sagrado, si bien los envío y hasta les pongo aromas, es en una intención de brindar a quien lo dedico, lo más bonito y puro que existe dentro de mi, a falta de la presencia física, esa que carga con nuestro lenguaje corporal y nos identifica con más precisión, esa que en un abrazo puede ser tan contenedora. Nunca estuvo en mi ni remotamente planteado verte como alguien amargado, imposible si se te ha leído desde hace tanto tiempo imaginar un adjetivo como ese en ti, al menos no por mi parte, nunca desde mi perspectiva. Si puedo decir que lo que observé en cambio, fue a un ser sensible que con tristeza reclamaba la magia perdida, esa que la formó como una persona mágica, y por ende deseada para los niños… y de allí partí, con la intensión de decirte un, desde mi perspectiva de Psicopedagoga, “Hey, si, aún se enseña, aunque no sea compartido por todos los encargados”, y ese “Hey”, iba con una amplia sonrisa, de esas que se brindan cuando quieres dar un estupenda noticia. Mi error? tal vez ser un poco despistada, y eso me cuesta un mundo en ocasiones, soy hiperactiva hasta en el pensamiento, debí posiblemente redactarlo diferente. Mi beso de tock tock fue sencillo, simplemente, fue de que al abrir tu puerta, encontraras el beso allí, con la noticia de que la magia, aún existe, de hecho, tú la practicas… tal vez debí ofrecerte un beso en espejo.

    Veo Morita, veo el dolor, la muerte y la injusticia, te podría decir que no sólo la veo, dolorosamente la vivo, la palpo, la percibo y me hiere, tal vez por eso busco los momentos mágicos, como ungüento que alivia la herida, aunque se posea… tal vez es lo que me hace amanecer casi todos los días con una sonrisa y me obligo a mantenerla, porque sólo así puedo brindarle esperanza a ese mundo de chiquitos que pasan por mis manos, sólo así puedo legarles un poquito de magia, a mis niños desprotegidos, a mis niños enfermos.

    Te pido disculpas Morita, me apena haberte hecho sentir mal al brindarte una perspectiva equivocada… y te agradezco lo hayas acotado, porque me permite aprender, me permite recordar la importancia de la perspectiva de otros, especialmente de aquellos que tienen un sitio en nuestras vidas, y me permite crecer.

    Te quiero mucho.
    Jud.- ♥

  2. Jose Itriago dice:

    ¡Qué más quisiera que un beso mío llegara aunque sea a tus mejillas, en lugar de cumplir el trámite de tocar a tu puerta! Y mucho más, ¡qué más quisiera que aunque sean tus mejillas, quieran recibir un beso mío!

    No hay duda que Ucello fue de los primeros que usó la perspectiva. No obstante, generalmente se considera a Leon Battista Alberti, más o menos contemporáneo de Ucello, como el primero que estructuró los conceptos de las perspectiva y más tarde, pero en la misma época, Piero della Francesaca. Pero realmente habría que buscar las bases de la técnica en Euclides, que marca la distinción entre la forma presente, la palpable y la forma aparente, es decir, la que aparece ante la vista, que varía según la luz y el lugar, según la “teoría de los rayos visivos”. Battista Alberti también trata sobre los colores: el rojo, el azul, el verde y el amarillo (en correspondencia con los cuatro elementos) que Alberti (maestro de Ucello) definía como colores fundamentales. El blanco y el negro no los define como colores, sino como modificación de la luz.

    Ver es difícil, un privilegio que pocos ponderan en su justo valor. Muchos pasan por delante de obras de arte, de la naturaleza mágica, de las bellezas más sobresalientes, como si lo importante fuera pasar. Ignoran que a su paso fueron ofrendados por la belleza, por el amor de una naturaleza y un Dios que la creó para su disfrute. Antes de estos grandes, Ucello, Battiste Alberti, Piero della Francesca y después, toda la pléyade de los grandes del renacimiento, no sólo la representación gráfica era plana. También la l0a música era esencialmente monotonal. Los Cantos Gregorianos (que para mí son como un bálsamo de paz) son de una simpleza extraordinaria, a la cual hoy los compositores, a través de la música serial y otras similares, parecieran volver. No hay demasiada diferencia entre una obra coral de Pärt y un canto Gregoriano.

    Durante el Medioevo, la importancia jerárquica prevalece, o sea, que un hombre normal y corriente no podía ser pintado del tamaño de un santo y un santo no lo podía ser del tamaño de la Virgen, por ejemplo. En el arte Oriental, esta jerarquía era más estricta y sobrepasó con creces al renacimiento. La pintura no podía tener perspectiva (que era virtualmente prohibida) porque había que pintar lo que Dios veía, desde su punto celestial de vista. También se aplicaba que los tamaños de los participantes en la obra tenían que ser, más o menos, proporcionales a su importancia. En el Corán, se prohíbe la representación realista de cualquier imagen relacionada con la figura humana. Es por esto que las obras pictóricas de esta cultura están basadas en imágenes geométricas y con tonalidades generalmente en color oro y rojo. Se dice que por eso han logrado los altísimos niveles de realización arquitectónica que realizaron y siguen realizando.

    Hoy, en ciertos tipos de arte (ahora, afortunadamente libre de todo “ismo”), a veces vemos un retorno a esas formas planas, donde la perspectiva no juega, no importa. Es más, molesta a la expresión artística. Pero eso no es tan nuevo. Desde el post-impresionismo, con Gaugin a la cabeza, la perspectiva del color fue quedando de lado. Más adelante la lineal y la menguante también. (Debo recordar que existen tres tipos de perspectiva. La lineal: los objetos disminuyen de tamaño en la medida que se alejan del ojo del observador; la del color: la difuminación de los colores en relación a las diversas distancias; y la menguante: la pérdida de determinación de los cuerpos en relación a las diversas distancias, mientras más lejos menos definidos)

    Hoy esos conceptos carecen de importancia. El arte se mueve entre extremos indefinibles: puede ser el hiperrealismo, el cubismo tardío, el expresionismo en cualquiera de sus tantas formas y ahora, el performático (de performance) que moviliza todos los medios existentes para realizar una representación de algo, activo o pasivo. Eso es maravilloso, es la libertad máxima. Los críticos ya no ejercen de censores universales, sino que más bien siguen y magnifican la opinión del público (bussiness is bussiness), de manera que sirven de alerta y tasadores indirectos, para que el público comprador oriente su esfuerzo económico. Lo cual no es del todo malo.

    Así que una vez, hace mucho, se desarrolló la perspectiva, que todos veían, pero que ninguno plasmaba en un lienzo. Hubo valerosos artistas que entendieron que los santos no se desmerecían si entraban en la composición en la proporción que les correspondía y esos grandes, entre los cuales está el Ucello que Morra hoy nos trae, iniciaron un movimiento importante, quizás mucho más allá de lo pictórico.

    Mis besos para Mora no pueden menos que ser amorosos y cálidos, toquen o no puertas.

  3. Iván Salazar Urrutia dice:

    Querida Mora, familiar de mí: Qué buena cosa; la perspectiva. Claro que uno podría quedarse en la parte geométrica -no despreciable, por cierto- tan ligada a los cálculos matemáticos -tampoco despreciables-. Recuerdo que uno de mis profesores nos enseñó la formula para aplicar la perspectiva científicamente ¡era una fórmula maravillosa! punto de fuga, puntos de inicio y luego la fórmula cabalgando esas rectas, aplicando ángulos y ¡ya! tenía,ps la dimensión -alto y ancho preciso de la perspectiva. Naturalmente lo olvidé antes de terminar el recreo.
    Las pinturas y dibujos en las catacumbas, de los cristianos perseguidos, hacían una perspectiva al revés de la realidad -realidad natural, para no confundir-; la idea era que el punto de fuga, punto más lejano en la perspectiva ¡era el observante! todas las línea conducían al que miraba. Qué extraordinaria perspectiva aquella que ubica en el cntro al hombre -los propios religiosos de hoy traducen aquello como un infantilismo propio de personas incultas que no sabían dibujar.
    Lo plano del arte medioveo es una huída de la perspectiva que como bien dices ubica necesariamente dónde estamos en este mundo; era la expresión abstracta, simbólica; no pretendía para nada un acercamiento a lo humano.En su postrimería el renacimiento recupera el lugar de lo humano y los artistas inventan mil artilugios para hacer de la perspectiva un perfección: una tablilla para ubicar el mentón del dibujante, un marco con cuadrículas de hilo de distinto color (a veces con números al lado en la tablilla del marco); a traves de esta cuadrícula las proporciones y la perspectiva (son lo mismo, en profundidad) de la realidad aparecían con precisión. Luego, también, el lápiz o el pincel al extremo del brazo estirado podía marcar la dimensión precisa… era la búsqueda de los espacios, la instalación del hombre, el ¡aquí estoy! (me recuerdo la Crucificción, de Dalí). Pero no sólo la línea, también el color y su perspectiva, los matices, los degradée, la tonalidad; la luz y la perspectiva (Rembrandt y sus sucesivas capas de color, veladuras que ocultaban la luz hasta hacer la profundidad sin acudir al truco dibujístico.
    En fin ¡un tema! que como casi todos retrata más al autor que lo que describe. Porque Mora, no hablemos de literatura y perspectiva; esa generalmente elegante danza del Yo narrador, Autor, Testigo, Experiencia ¡Uf!
    Un abrazo para tú, tu dilecto VANCHO

  4. Blanca Estela Saavedra Donoso dice:

    Querida y entrañable Mora:
    Sé a qué te refieres con la perspectiva que tienen hoy los jóvenes, me doy cuenta que son muy pocos los que perciben su entorno inmediato real. No obstante, en mis clases de visuales debo hacer como entrada principal un catastro sobre el tema, así me doy cuenta que aún en los grados más altos de la enseñanza media (4º) no son capaces de observar, registrar e interpretar, y esto se ve claramente en todas las asignaturas, en lenguaje tienen dificultad para construir una historia, en matemáticas no traducen lo verbal al desarrollo de fórmulas y así sucesivamente. Es una generación que recibió sólo información virtual. La gran mayoría carece de experiencia e imaginación para resolver problemas.
    En cuánto a la perspectiva de Uccello la entiendo como propia y capaz de interpretar a otros la visión oculta muchas veces para otros con menor capacidad de percibir lo intangible. Ése es un don que hay que pedir, si lo deseas tener, se llama: Discernimiento, para mí llega a ser algo magnífico que podamos lograr desarrollar en su totalidad, al punto de conocer a una persona y al mismo tiempo sus intenciones.
    Hoy estoy triste, por haber apenas percibido la maldad de un hombre, oro por él. Es lo que me manda hacer el Señor, mi Padre. Lo hago sólo por amor y obediencia mientras lucho contra mi carne y el deseo de venganza que ronda sobre la cabeza, pero sin permitir que se anide.
    Mientras escribo esto, pienso, debería, necesito estar fortaleciéndome…orando, porque es cierto, en ésta batalla a veces salimos heridos, pero no derrotados, y aunque nos duela hay que continuar en la lucha, tal como lo hizo el admirable Ernesto Ché G. Hombre valiente, de mente abierta a tantas almas y pleno de perspectivas que llegó a iluminarse.
    Soy una apasionada del amor, y tal vez eso es lo que duele más.
    Un gran abrazo, un gran beso, los necesito.

  5. Iván Salazar Urrutia dice:

    Blanca Estela, amiga, de verdad todos estamos ubicados en algún punto; lo interesante es saber en qué punto estoy y si deseo estar en ese punto. Esto porque nos referimos a la perspectiva y jugamos a hacer símil entre el grafo y el existir pero de pronto se hace necesario salir de este simil y entrar directamente a la existencia. ¿Dónde estás? ¿Quieres estar ahí? En esto nunca es tarde ni demasiado temprano; siempre es el tiempo justo, porque es el tiempo personal del darse cuenta. Tenemos tanto de qué darnos cuenta, que cuando nos damos cuenta de algo nuevo ya hay otro algo de qué tomar conciencia. Así es esta cosa; vertiginosa, mareadora en ocasiones, pero bella, una aventura que por nada me hubiera querido perder. También tengo entre mis íconos al Ché -y no al guerrillero heróico, sino aquel de la zafra, el de la moto, el de Punta del Este. Entiendo que todo él es uno solo; pero entiendo también que ese uno estaba siempre en desarrollo, y es ese camino del Che el admiro, y claro muchos de los instantes que tuvo su tiempo.
    Igual que tú. Si te preparas para una batalla -una de las tantas que te corresponderá- haz un pulimento de tus armas, reconócete en lo que eres; ya no te sirven los espejos, ahora sólo te sirve tu YO, abierto, flexible, generoso, débil -sólo de la debilidad sale la fortaleza-. Ese ser maravilloso que eres tú irá al combate; y salgámonos otra vez de los símiles: ese ser maravilloso que eres tú deslumbrará en su desnudez a quien se atreva intentar herirlo. Y quien no vea esa luz de tí no podrá entonces enturbiar la limpidez de tí. ¿Para qué somos lo que somos y nos esforzamos en ser cada día si no es para asumir la vida desde sus tuétanos y abrazar al vecino que marcha contigo y enceguecer a aquel que vanamente escupe su propia incapacidad?
    Pobre de él. Es bueno que ores por él, y por otros como él; mas no detengas tu camino, que la duda no te paralice, avanza por tu sendero. Es bueno que temas odiar, porque sería -y tú lo sabes- una gran debilidad tuya: nada ganas con tu odio -y nada pierde aquel hombre-. Sin querer predicar -¡muy lejos de mí!- si cultivas el odio, cultivas tu derrota. Amiga, como en el bolero, la indiferencia y el olvido ¡esas son cartas de triunfo! Porque, dejémonos de cosas: Hay que ganar, tu puedes.
    Un beso (y un cuchillo de desprecio para que lleves bajo tu falda). VANCHO



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