Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Febrero, 2009

Todo encuentro casual es una cita

Como en la entrada anterior traté “el tema Borges” (y prometo más en el futuro, en especial aclarar algunos errores de mis colaboradores) elijo para título esta profunda reflexión del Maestro. Sí, es muy cierto, Borges, “todo encuentro casual es una cita” (La serendipia revisitada).

Y como sigo revisando mis papeles (La impresora), como además mi amada sobrina Soledad pregunta por el “gran reportaje” que alguien me haría a mí, y encuentro -oh casualidad que no es casualidad, ni azar, ni destino, ¿cómo los llamaria Jung? (Tres libros como símbolos: “El hombre y sus símbolos”, “Tao Te King” y “Job”) - unas hojas de periódico muy amarillas y muy frágiles dentro del cuento “Deutsches Réquiem” de Borges, y esas hojas amarillas son un antiguo reportaje que me hicieron, lo transcribo sin más, en partes que no abrumen por supuesto -¡se me hizo larga la frase, caramba!

Imágenes para mi tumba

P: ¿Vale la pena escribir en el mundo contemporáneo? (Mundo contemporáneo: comunicación, identidad y mediaciones).

MT: La pena es grande, pero vale (Restaurando el dolor). Mejor dicho, no hay modo de escaparse, cuando uno ha probado esas deliciosas, secretas aventuras que depara la literatura, tanto en el acto de escribir como en el de sumergirse en la lectura de un cuento, de un poema. Crear un personaje, descubrir alguna cosa por medio de la chispa con que ha iluminado la realidad un poema, son cosas cuyo goce tal vez no pueda yo expresarlo aquí, pero que hacen que valga la pena… Claro que uno se encuentra todos los días con la penosa certidumbre de que el mundo no necesita de los poetas (…)

P: ¿Cuál es para usted la misión del poeta en los tiempos actuales?

MT: La de siempre, la única. Poner en contacto al hombre temporal con lo que en él hay de eterno (Buscando sentido). Y hacer esto con instrumentos actuales, con las palabras de su tiempo, o con lo que el poeta rescata de su tiempo (El rey Zumbado, o el rescate más auténtico).

P: ¿Cree en la literatura como instrumento esencial de cultura?

(Continuar leyendo »)

Editorial

Reportaje a Jorge Luis Borges

El título de esta entrada parece remitir a algo fantasmal, o quizá parezca un cuento fantástico, como a él le gustaban, con idas y venidas del tiempo y ecuaciones y cálculos matemáticos (9 Microrrelatos).

Pero no, es simplemente que sigo revisando mis papeles antiguos (Arqueología bíblica).

En 1982 se fundó en mi ciudad, Santa Fe, Argentina, un diario llamado El Federal, cuyo director era una especie de caudillo político entrerriano –Entre Ríos es una de las provincias más verdes y bonitas del país-, el querido César “Chacho” Jaroslavsky, y yo entré a trabajar allí (El caudillismo argentino del siglo XIX).

Un día el Chacho me llamó a su búnquer y me contó que Borges estaría en Santa Fe, y que me elegía a mí para hacerle notas y reportajes (El rating, factor que altera el producto).

Eso era como el príncipe más azul ofreciéndome casamiento, yo brillaba (Kemet. El país de la tierra negra).

Casi me vestí de novia, con orquídeas y gasas, para recibir a Borges (Conservación de orquídeas cubanas).

Tengo una foto que lo irradia, a él y a mí, y a mi antiguo grabador (Inmigración: fotografías).

La puerta es la que elige

La puerta es la que elige, no el hombre

Jorge Luis Borges

Un grupo de estudiantes y dos o tres periodistas nos encaminamos hacia el salón del hotel, adonde Borges va a hablar con nosotros. Encabeza la marcha él mismo, acompañado por el escritor Roberto Arifano, de Buenos Aires, con quien Borges suele mantener diálogos en sus presentaciones en público –Arifano es una especie de secretario del Maestro. Pienso en Ezra Pound, cumpliendo el mismo oficio para Yeats, en esa conmovedora combinación de protección cariñosa, percepción y sutil inteligencia que exige el nada común oficio de “secretario” de un anciano genial.

De pronto alguien elogia su bastón. Borges explica que es holandés, fabricado con una especie determinada de madera, algo así como madera de limonero. El bastón es parecido al que usan los pastores.

Borges dice sonriente: tóquelo, mire, tiene espinas…

(Continuar leyendo »)

Editorial
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda