Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Canto de Primavera

En mi país es primavera (Primavera roja), es decir que sentimos que vamos a nacer. El velado, el oscuro y, según cuentos de infancia (Cuentos de hadas; magia, fe y encanto), malhumorado invierno nos deja pasar hacia el sol (El Sol y su estructura).

Todo empieza a vestirse de inocencia: la primavera es naiff (Arte y diseño en discusión).

También la gente de Oriente lo considera así, y yo creo mucho en la sabiduría oriental: para ellos, las estaciones del año representan edades del desarrollo humano (Lilah).

Toda la vida preferí el invierno (¿quiere decir que toda la vida fui una anciana?) por lo privado, pero además porque me gusta afrontar el frío, la tempestad y las lluvias heladas como si estuviera dentro de una película de aventuras: siempre al final llego a mi casa entibiada por el fuego de la estufa con olor a eucalipto (Consumo y ahorro de energía en el hogar y la oficina). O elijo un atardecer ventoso para andar por un barrio de casas viejas (Rescate y conservación del patrimonio local) y siento que fui a dar con mi máquina del tiempo a la Edad Media.

Sin embargo, la primavera tiene más delicadezas y ha inspirado música como la de Vivaldi, cuadros como los de Boticelli; yo misma, modestamente, escribí un cuento - “Parece que están floreciendo las violetas”- sobre algo que le pasó a mi amigo Silvio cuando vino una vez a Buenos Aires en primavera.
Alguien que conozco hizo un cuadrito con un sentido parecido a ese cuento: copió con lápiz una antigua fotografía donde hay dos nenas jugando con un aro, y muebles oscuros y almohadones y flores claras: a una le pintó el camisón de negro, a la otra de blanco, hizo el fondo morado y las caritas inocentes rosa pálido, como si fueran niñas fúnebres.

Parece que están floreciendo con ganas las violetas

La mujer que entraba aquel domingo en el cementerio de la Recoleta no llevaba paraguas. Silvio acababa de abrir el suyo, porque la llovizna, que le permitió curiosear tranquilamente tumbas y mausoleos, inscripciones y lápidas, se había convertido en temporal. A tal punto había sido apenas húmeda la siesta dominguera, que Silvio pudo sentarse a observar largo rato muy cerca de un panteón, a un señor con termo en ristre, que golpeaba la puerta y llamaba en voz alta: “¡Ojeda, Ojeda!” El hombre persistía en su llamado, en el que se mezclaban cierta sorpresa y cierta preocupación. Al rato –Silvio me lo contó- apareció uno de los cuidadores del lugar, que le dijo: “Ojeda salió y no va a volver hasta la noche”. El cuidador, viendo que Silvio observaba la escena, se le acercó y le contó que esta persona solía venir venía todos los domingos a la tarde, con su termo y su taza de aluminio, y que cada vez debía encontrar una historia distinta: “Ojeda pidió que no lo despierten, porque anoche no consiguió pegar un ojo”, u, “Ojeda se quedó a dormir en lo del hermano, porque la mujer tuvo familia”, o bien, “Ojeda se fue al campo, porque tenía que vender unas vacas”. Lo curioso es que el amigo de Ojeda aceptaba siempre con simpatía estas excusas y se iba diciendo: “Dígale que el domingo que viene vuelvo a visitarlo”. Ojeda parecía tenerlo todo: hermana, hermano, hijos, nietos, sobrino, abuelos, padres, campos, insomnio. Ninguna excusa le sonaba incongruente sospechosa al visitante que, además, demostraba al marcharse algo de alivio. Pero nunca dejaba de volver.

Silvio vio que el panteón efectivamente era de los Ojeda y le sugirió al cuidador que la próxima vez dijera que Ojeda había tenido que ir al médico de urgencia, y otra vez, que estaba enfermo y el médico le había prohibido las visitas, y así, gradualmente, hasta llegar a la muerte de Ojeda, que habría sido enterrado el día anterior a la última visita de su amigo en ese mismo sitio. De esta manera el buen amigo aparecería con un digno ramito de flores en las manos, a cambio de aquel termo y esa taza que infamaban la dignidad de aquel lugar.

Pero la mujer que entraba aquel domingo al cementerio no llevaba paraguas, y esto ocurría precisamente cuando Silvio ya estaba saliendo se disponía a salir. La señora era alta, delgada, vestida enteramente de violeta, de los zapatos al sombrero, y llevaba un manejo de las flores que tienen por nombre ese color, que levantaba sobre el sombrero, como protección para la lluvia. Así, el sombrero se transformaba en muy antiguo, como aquellos con flores o con pájaros, y hasta algunos con nidos, del siglo diecinueve. En un momento se cruzaron, y la señora preguntó: “¿No conoce la sepultura de los Peña?”. Ella lo dijo así, dijo sepultura, como podría haber dicho sepulcro, nicho, tumba o más exactamente panteón, me comentaba Silvio cuando me lo contó, pero ella dijo “sepultura” de una manera absolutamente natural, que combinaba con ella, con su vestido y sus flores y con sus mismos ojos que eran también violeta, o que lo parecían, porque hay algunos ojos, reflexionaba Silvio, que se dice que son “del color del tiempo”, pero que en realidad son del color de los objetos más cercanos.

“No soy de acá, estoy visitando el cementerio por curiosidad, por hacer algo”, se sintió obligado a explicar él.

“Es que llueve, y no veo nada con la lluvia. Yo siempre me guío por la sepultura de los Peña para llegar a la de mi madre… ¿Usted podría acompañarme?”.

Silvio, que es un joven amable, colocó a la señora con su mano con su ramito sobre el sombrero bajo el paraguas, trató también de colocarse a sí mismo y acomodar el paso al paso lento y soñador de la señora, y emprendió nuevamente el camino de entrada.

“El diecisiete es el aniversario”, dijo la dama, refiriéndose seguramente a la muerte de su madre, “y yo vengo todos los diecisiete. Sí, ya sé que hoy es quince, pero salí a la calle, vivo a dos cuadras de aquí, usted vio, es un lugar tan lindo, y vi todos los puestos de flores llenos de violetas, parece que están floreciendo con ganas las violetas este año, y como eran las flores que más le gustaban a mi madre –en realidad ella murió hace cincuenta años, cuando yo era muy chica, esto me lo contaron familiares- compré un ramito y vine a traérselo.”

Silvio pensó que, por la urgencia de comprarlas, las violetas iban a desaparecer en dos días de la tierra, y lo consideró una catástrofe. Pero antes pensó que la señora le había mentido en cierto modo, porque representaba más de setenta años, bien llevados, elegantes, espléndidos, pero no menos de más de setenta, y entonces debía tener veintitantos cuando murió su madre.

La desaparición de las violetas y la mentira de la dama elegante se convirtieron de pronto para él en un mismo problema. Sintió miedo, un terrible e inexplicable miedo que, transformado en sudor, resbalaba por su cara junto con las salpicaduras de la lluvia. Y la iluminación era pálida, de día gris y de otoño aunque estuviera llegando la primavera, y la mujer seguía parloteando charlando mientras caminaban despacio.

Ya había avanzado mucho seguramente en la charla que él no escuchaba o escuchaba apenas, porque cuando Silvio le preguntó: “¿Así que en estos días van a desaparecer las violetas?”, ella se hizo repetir la pregunta y un chisporroteo de espanto pasó por sus ojos con un brillo de fuego:

“Está loco”, pensó seguramente.

“Como un incendio de violetas”, respondió Silvio tácitamente al recibir su mirada.

“¿Por qué lo dice?”, dijo ella, reponiéndose con una dignidad más grande que la de la misma Recoleta.

“Por sus ojos”, contestó Silvio, que ya estaba perdido, extraviado, definitivamente, entre el terror, la mentira, la charla, las tumbas, la lluvia, el paraguas que ya no protegía, la mano que permanecía en el sombrero definitivamente ociosa e incapaz de ayudar.

“¿Es por mis ojos que en dos días van a desaparecer?”

“No, no sus ojos, las violetas.” Silvio había remontado finalmente la corriente de imágenes y palabras y estaba a punto de ubicarse entre las cosas reales.

“Pero usted dijo algo de mis ojos… Sí, era por mis ojos que le gustaban las violetas… Mamá siempre decía… -y en este punto recordó que ella casi no había conocido a su madre-… decían que mamá siempre decía…”

Silvio la interrumpió: “Ésta es la tumba de Eva Perón”.

“Sí, ah, sí, claro, y allí está la de los Peña. Yo no me fijo en la de la Perón sino en la de los Peña… Entonces está allá la de mi madre…”

Se detuvieron en medio del diluvio y Silvio comprobó que el sombrero, el ramito y la mano no estaban pegados entre sí por una extrañeza anatómica sino por una voluntad extrema: la señora dejó el ramillete entre las rejas del panteón de su madre.

Silvio había creído que abriría la puerta, lo invitaría a pasar y, aunque fuera en ese lugar tétrico, se sentiría unos instantes protegido, pero la señora le avisó lo previno: “Sólo voy a rezar un Padrenuestro, para que usted no espere tanto”.

Silvio se sintió obligado a animarla a que rezara un poco más, al menos un Ave María más y un Gloria, por el modo como ella había dicho “para que usted no espere tanto”.
Ya no experimentaba ese miedo inexplicable, pero estaba empapado y temblaba de frío, de desprotección, de metafísica, como él mismo me dijo.

Cuando la señora terminó de rezar ya era bastante tarde –“y ahora hay que volver”, pensaba Silvio.

Y volvieron del brazo, para que ella no se resbalara, pero no debajo del paraguas, porque de éste llovía más que de la lluvia.

Ya cerca de la salida, o de la entrada, se despidieron.

Parada frente a la puerta de la Recoleta, Silvio dice cuenta que hizo un gesto de vieja mariposa, y hasta asegura que remontó vuelo.

Envío

Fragmentos de un poema de Dylan Thomas, traducido por Félix Della Paolera, para todos mis amigos y amigas del blog:

La colina de los helechos

Cuando era libre y joven bajo las ramas del manzano
próximo a la casa cantarina y feliz porque la hierba
estaba verde,
la noche encima de la estelar cañada,
el tiempo me dejaba celebrarle y ascender
dorado en el colmo de sus ojos,
y honrado entre los carros era príncipe en los pueblos
manzaneros
y señorial tuve en un tiempo el rastro de árboles y hojas
con margaritas y cebada
hacia los ríos de la luz legada.

Y mientras era verde y sin cuidados, célebre entre los
graneros
próximos al corral dichoso y cantaba porque la granja
era mi casa,
en el sol que sólo es joven una vez,
el tiempo me dejaba jugar y ser
dorado por merced de sus arbitrios,
y siendo verde y dorado era mantero y pastor de los
becerros
respondían a mi cuerno, claro y frío ladraban los zorros
por las lomas
y el domingo replicaba lentamente
en los guijarros de los arroyos sacros.

Los saludo con la misma alegría con que comienza el poema de Dylan…

Mora Torres

    Compartir este post en:
  • Facebook
  • Twitter
  • menéame
  • Delicious
  • Technorati
  • Digg
Editorial

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

100 respuestas a “Canto de Primavera”
  1. joise dice:

    Querida Mora, y todos, el relato de nuestra ilustre Merced, me entusiasma para citar a Sigmund Freud, quien cavilando acerca de la estética; se muestra fuertemente peculiar respecto a la tendencia humana de recrearse con el sufrimiento, no obstante plasma en sus deducciones una muy certera posibilidad de comportamiento ante el dolor, no del cuerpo, sino del alma, y a la vez, la simple debilidad del espíritu por motivo de traumas, o mejor, de costumbres que se arraigan; como lo de visitar cementerios.

    Freud, acepta que el sufrimiento humano, proviene de tres fuentes.

    1. Se relaciona con la caducidad de nuestro cuerpo. No obstante el horror que produce lo perecedero del cuerpo en él hay belleza “Una flor no nos parece menos espléndida porque sus pétalos sólo estén lozanos durante una noche”.

    2. Una segunda fuente: tiene que ver con nuestra incapacidad para dominar completamente la Naturaleza. Tenemos los seres vivientes un cuerpo de naturaleza perecedera. Un cuerpo que irremediablemente “condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia”

    3. Una tercera fuente de sufrimiento es de origen social, Una cosa es que el avance de la cultura imponga a los seres humanos actitudes y comportamientos que parecen útiles y otra es que en verdad lo sean. Es el caso de la belleza, en la que el carácter de lo conveniente podría anteponerse a lo útil. Si pudiéramos incluso admitir la utilidad de la belleza, ella en sí misma no explica el afán de la cultura por conquistarla, lo que no quiere decir que se desconozca como posibilidad de ser fuente de goce.

    De tal modo queridos bloguers, se puede deducir la estimulación que pretende abarcar el ser humano, quien tomando en cuenta sus propias carencias se hace ilusiones donde no las hay, así pues, se crea ficción y deduce cosas simplemente por lo que quiere ver o pretender creer estar viendo, a veces cualquiera cree querer algo que no quiere de verdad, eso lo fomenta: la inmadurez espiritual, que hace mella de muchos, pero, más de pocos. Las violetas desaparecerán, si, cada vez que el recuerdo muera, y/o y el amor a seres queridos se opaque cuando despertéis del sueño de la vida. (Cuando les toque, por estaciones)

    Ahora os dedicaré un poema que tiene dueña pero no me acuerdo quien es:

    La hora

    Tómame ahora que aún es temprano
    Y que llevo dalias nuevas en la mano
    Ahora que tengo la carne olorosa
    Y los ojos limpios y la piel de rosa.

    Después… Ah, yo sé
    Que nada de eso más tarde tendré!
    Que entonces inútil será tu deseo
    Como ofrenda puesta sobre el mausoleo

    Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
    Y se vuelva mustia lo corola fresca.
    Hoy, y no mañana. ¡Oh! amante no ves
    Que la enredadera crecerá ciprés?

    Recordad no dejéis de amaros a vosotros mismos, para poder asi amar a los demás.

    ¡Ciao!

  2. Fabu dice:

    Hola a todos los seres vivientes de este blog.

    La última vez que visite el cementerio de la Recoleta fue pura y No exclusivamente porque tenia que hacer tiempo para entrar al Centro Cultural Recoleta que esta al lado,sino por Amor al Arte.
    Existen los cuidadores,los albañiles,los gatitos de todos los colores,los turistas,los goticos.. Entras en otra dimension,en donde obviamente hay otra energia,la cual no voy a definir y nos miramos y nos cruzamos y nos escondemos no se de quien,es entonces cuando al último te diste cuenta estuviste de dos a tres horas en ese lugar! Es fascinante,arquitectonicamente tiene una riqueza interezante y una situasion geografica inmejorable. Y en cuanto a sus manifestasiones escultoricas,la presencia de la expresion en el mandato de la muerte es determinante (una vision muy clasica)..y por ahi hasta nos podemos encontrar con un ramito de violetas tirao en el sendero gelido; de lo que nos es tán familiar..

    Con tu cuento Mora me pegue un vuelo increible,hasta senti la gota de
    lluvia helada recorrer el zurco de mi espalda..
    Me sorprendes a menudo,gracias.
    Saludos mios

  3. Julieta dice:

    Que tal! es la primera vez que le dejo un comentario a alguién en un blog, pero creo que la circunstancia lo amerita.
    Considero que el cuento es interesante, me gustó mucho el asunto, el tema y lo simple de la tama. Sin embargo, y esto va con mucho respeto, creo que hay algunos errores sintácticos y gramaticales que no deberías pasar por alto, como también algunas cuetiones semánticas que quierase o no le quitan calidad al cuento, por ejemplo: cuando vos hablas de una lluvia tormentosa y luego haces referencia a una tarde de domingo húmeda estás saliendo del campo semántico propuesto primeramente, creando asi dos imágenes distintas; es cierto que una llovizna humedece, pero una tormenta hace mucho más que eso, una tormenta empapa, moja.
    También creo que la historia se podría haber dividido en dos, porque dejaste inconclusa la historia del amigo de Ojeda, y si tu intención no era profundizar en ese aspecto deberías haberle dado menos entidad , o sólo la necesarioa para el desarrollo del cuento.
    De todos modos, me gusto mucho y ese es el motivo por el cual me decidí a escribirte.

    En fin, espero que mi humilde mirada te sirva de algo… Me despido hasta la próxima, Julieta.

  4. jorgerv dice:

    Hola a todos
    Hola Mora

    El domingo leí “La búsqueda de Averroes”, y como por una hendija entreví elementos Borgianos incrustados en El Gato obsesivo, -que no pude comentar por designios ignotos de la cibernética imagen de verificación-. Repitiendo la experiencia en “Parece que están floreciendo con ganas las violetas” encuentro metáforas metafísicas, varias lecturas sembradas subliminalmente, en el relato del Señor del termo y en la angustia a que se somete Silvio por la desaparicion de las violetas y las mentiras de la señora parece que lo introduce a una dimensión intemporal.

    “Por sus ojos”, contestó Silvio, que ya estaba perdido, extraviado, definitivamente, entre el terror, la mentira, la charla, las tumbas, la lluvia, el paraguas que ya no protegía, la mano que permanecía en el sombrero definitivamente ociosa e incapaz de ayudar.

    “¿Es por mis ojos que en dos días van a desaparecer?”

    “No, no sus ojos, las violetas.” Silvio había remontado finalmente la corriente de imágenes y palabras y estaba a punto de ubicarse entre las cosas reales.

    En la siguiente cita que hace de J.L.Borges, Jaime Alazraki, en su “Narrativa y crítica de nuestra Hispanoamérica” encuentro explicación para la barruntada observación.

    “La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios”(Otras Inquisiciones P.143). Estos esquemas son el quehacer de la filosofía y la teología: “Es aventurado pensar -dice Borges- que una coordinación de palabras (otra cosa no son las filosofías) puede parecerse mucho al mundo”(Discusión P.136). La conclusión que se nos impone es el valor de esos sistemas, que de antemano sabemos falibles, como “juegos verbales”, como literatura.

    Fijando la distancia que corresponde. Consciente de los recursos de a centavo que poseo -en este momento- y que ni en forma ingenua alcanzaría el cometido del ocurrente análisis, con el debido respeto a Mora y a todos, animo a mis amigos con la experticia requerida (José Itriago, Joise, Ma. Celeste, Osvaldo entre otros), si estuviesen de acuerdo, a profundizar en los aspectos de discípularios que vislumbro presente en la narrativa de Mora

    A todos mis hermanos en Mora, un saludo cariñoso.

    Carpe Diem

  5. Blanca Estela dice:

    Un saludo afectuoso a todos y cordial bienvenida a los nuevos “escritores”, (en verdad lo somos)

    ¡Ha llegado la primavera! trayéndonos su brisa fresca, vestidos de gaza multicolor que danzan con el viento, en aromas de jazmín enamorado.

    Es un tiempo delicioso donde el sol calienta con prudencia el nacimiento delicado de las violetas…tiempo de cambio, donde la naturaleza se expresa, y el hombre sin Dios se desequilibra; aumentan los suicidios y las alergias, pero aún así es un tiempo hermoso, porque también el amor se manifiesta…las almas se encuentran, se enamoran, las mariposas y aves chaperonas vuelan encantadas sobre la naturaleza llevando su cargamento de amor…¡me encanta!

    De los cementerios ni hablar…solamente visitados en funerales y no por terror o fobia, sino porque fui concientizada desde niña a no pisarlos…Otro asunto es de escrúpulo; la manía de percibir algo de aroma mal-oliente escapada de alguna rendija…Aquí en la ciudad existen dos cementerios antiquísimos de la era del “oro blanco”, con mausoleos en arquitectura de la época, donde descansan restos de colonias yugoslavas, alemanes, ingleses y chinos, el otro cementerio más moderno, parece una gran cancha de futbol con muchas flores, al que he visitado más y sin repulsión.

    Mamá de jovencita, sufrió la pérdida de su única hermana; la tía Teresita, quién falleció a los 15 años por una accidente en el colegio de las monjas francesas donde ocupaba el lugar de honor en el cuadro de alumnas destacadas; debe haber sido un momento muy triste para ellas. La abuely casi se volvió loca, nos contó la mamá que muchas veces después de buscarla por la ciudad la encontró en el cementerio llorando sin consuelo, como pidiendo una señal, ella quería morir también, mamá debió sacarla de allí y olbligarla a consultar un especialista una vez que la encontró con una vianda dispuesta a almorzar al lado de su hija. Desde ese entonces…
    que mamá Meche pensó con tal determinación sobre los cementerios. Una vez fuera de la adolescencia los tres hermanos; Rowena Ernesto y yo comenzamos a escuchar repetidas veces “-Queda estrictamente prohibido ir al cementerio después que me hayan dejado, No quiero visitas ni flores, el muerto, muerto es, no piensa, no siente, no ve, asi es que el dinero que piensan gastar en flores entréguenlo a un niño que pida pan,¡ Ah y por si acaso alguien no me obedece, voy a venir a tirarle las “patas”.

    Asi que con “esa”, no voy al cementerio y espero que mis hijos tampoco vayan.

    Aquí va otra de Jorgev:
    Qui tollis percata mundi Suscipe deprecationem nostram: Tu que quitas los pecados del mundo acepta nuestra humilde plegaria.

  6. María Celeste dice:

    Mis queridos amigos… y queridísima Mora. ¡Cómo nos mueves la imaginación! Fue imposible no VER cada instante de tu narración. Coincido con Jorge en el carácter intemporal de la misma… aunque tal vez difiero un poco en tratar de “desmenuzar” el relato.
    Para mi la literatura es un juego maravilloso. Hay momentos donde uno se obliga a expresar algo, intenta decir sus elucubraciones a través de los labios de sus personajes… pero existen otros momentos donde simplemente dejamos correr nuestra locura…
    Algunos autores se caracterizaron por su espléndida coherencia literaria, entre los que podemos citar, evidentemente, a J.L. Borges. Pero aunque el “juego borgiano” sea algo que se intente practicar como un ejercicio a modo de homenaje, no existe la necesidad de la imitación de sus motivaciones.
    Creo que a veces no tengo la pretensión de buscar lo filosófico en lo que leo y mucho menos en lo que escribo. Tal vez es porque eso se ha transformado en algo natural… ¡o porque deseo “desaprender” tantas cosas! El conocimiento intelectual es sólo una vía para aproximarse a la realidad, pero cuando uno quiere estar verdaderamente cerca, es mejor vaciarse de ello.
    Bueno… Blanca, nada más cierto que lo que decía tu madre: “el muerto, muerto es, no piensa, no siente, no ve”… por lo tanto, tampoco voy a los cementerios. Lo que se deposita ahí es un despojo que no tiene nada que ver con la persona que lo habitaba y que se “mudó” a otros lugares. La última vez que fui a un cementerio, me senté sobre la hierba de una tumba, bajo el sol. Puse mi mano sobre la tierra cálida, debajo de la cual reposaban los restos de alguien a quien amé con todo el corazón, y pensé: “Aquí no hay nada para mí”. No he vuelto. Cada vez que pienso en las personas que amo y que no están aquí, ellas vuelven a mí, porque habitan en mi misma alma.
    Y para sorprenderlos un poquito, un poema que tiene que ver con la primavera y las imágenes que nos despierta… aunque el autor no es alguien de quien hubiéramos esperado este escrito:

    El color del agua al crepúsculo
    es aún blanco,
    las ascuas del ocaso, en la sombra
    se atenúan.
    El loto movido por el viento es
    un abanico roto;
    la onda lunar que avanza
    un hilo de gemas.
    Cantando, los grillos se llaman
    y se responden,
    los patos mandarines duermen
    en parejas.
    Pero los pasos entran en el camino
    del regreso.

    Mao Tse-Tung (Liriche cinesi - Turín, 1968)

  7. Carolina dice:

    Queridos amigos de Monografías:
    Lindos sentimientos me penetran al leer los envíos de hoy… rememoranzas, añoranzas también.
    Quisera compartir con Uds, “mi jardín secreto” que por cierto en primavera suele ser más esplendoroso que lo normal.

    Mi jardín secreto no es un lugar escondido.

    No, al contrario, es un lugar abierto para que el que quiera pueda gozarlo.

    Mi jardín secreto es lindo porque crece incompleto, revoltoso y siempre un poco inclinado hacia el norte por los vientos furiosos que lo atraviesan, lo que le da ese particular toque de desarmonía que adoro. ¡Jamás un paisajista lo hubiera diseñado así!

    En mi jardín secreto puedo sentirme pequeña como una araña acorazado o la dueña del mundo, si me paro en lo más alto y hasta emprender vuelo hacia el enorme horizonte lleno de celeste y verde. Y volar hacia las altas montañas que se vuelven rosa y anaranjadas en el atardecer….

    Mi jardín secero se llama así no porque esté oculto, no, está a la vista pero, a veces, cuesta verlo. Es necesario detenerse un momento. Aquí el cielo es un poco más grande que lo normal, las montañas al ponerse el sol se ven en tres dimensiones, hay agua por todas partes… de noche es una fiesta ver la luna reflejada en el lago…

    En mi jardín secreto, si se tiene suerte, se pueden ver curiosos animales; tropillas de caballos salvajes, hasta zorros y serpientes; también hay numerosos pájaros, desde el pequeño colibrí (y también el gigante que es raro de ver en otros lugares) hasta el gran búho blanco, no olvidando golondrinas, loicas, garzas y bandurrias. Y si no aparecen, uno los puede inventar, como un rinoceronte atrapado en las nubes o transformar un tronco botado en un feroz cocodrilo.

    En realidad no es que sea solo mio el jardín. Es de todos. (Incluso tuyo, nada más tienes que llegar hasra él). Pero es mío porque soy yo quien lo ha cultivado y lo cuida.

    Lo llamé “Mi Jardín Secreto” porque me emociona… me hace mirar para adentro y pensar en los secretos….

    Carolina

    Los invito a todos a mi jardín secreto.

  8. ir dice:

    Me parece muy interesante el comentario de Julieta. Quisiera que siga participando, por que me introduce al mundo de la crítica literaria, de una manera clara y sencilla. Gracias

  9. Ana Ma. Anchondo dice:

    Tiempo de nacer, y tiempo de morir;
    tiempo de plantar,
    y tiempo de arrancar lo plantado…

    (Eclesiastés 3:2)

    PARA TODO HAY UN TIEMPO

    Por: Ana María Anchondo

    Ya las noches son más cortas…
    La luz del día ha aumentado…
    ¡Cómo el cielo resplandece!
    La Primavera ha llegado.

    Pájaros alegres cantan,
    árboles ya dan su flor…
    Paisajes se vuelven verdes,
    dando honra a su creador.

    Maravilla indescriptible,
    cada cambio de estación:
    Ver cómo un árbol seco,
    reverdece… Da intuición.

    Ver cómo existen frutas
    que solamente en Verano
    disfrutamos su sabor…
    Ver cómo las mariposas
    buscan miel, de flor en flor.

    Ver cómo las verdes hojas
    van mudando su color…
    Cómo al tornarse amarillas,
    llega Otoño con loor.

    Cayendo dorada lluvia
    a nuestros pies, nos asombra…
    Pisando las hojarascas
    como una crujiente alfombra.

    Praderas se miran tristes
    al acercarse el Invierno…
    No sorprende el frío intenso…
    Antes lo anunció el Eterno.

    ¡Qué contraste presenciamos
    después de alguna nevada,
    cuando vemos que se asoma
    una rosa inmaculada!

    Las flores, tan bello ornato,
    además de dar semillas…
    Son una pequeña muestra
    de lo que Dios manifiesta
    en Su gran obra maestra.

    A cada cosa creada,
    Dijo Dios cuándo vivir
    y cada una de ellas,
    algo nos quiere decir.

    Sea Otoño o Primavera,
    sea Invierno o sea Verano,
    la misma naturaleza enseña
    cuándo el fruto está cercano.

    Cada estación nos demuestra
    que no hay qué desesperar…
    Para todo hay un tiempo
    y éste… ¡Dios lo hace llegar!

  10. ir dice:

    Mora: la belleza corre en tus venas, y surge como tinta y letra impresa,…me parece que tus escritos tienen mucho invierno,… invierno como etapa de preparacion, de meditacion y descanzo, de encierro y quietud aparente, de trabajo interno, de observacion y autoconocimiento …

    lo que nace, en cada lectura, permanece y perdura… vive mas alla de vos y de mi, pero da ese calorcito y esas cosquillas tan mias y tan tuyas, tan universales…

    gracias!!!

  11. ir dice:

    No nos olvidemos de los preparativos del encuentro…
    Lugar de encuentro: Buenos Aires
    Fecha: a convenir
    Cronograma de actividades: a convenir

    saludos!!!

  12. Carolina dice:

    A algunos les molesta visitar el cementerio, les aterra el “olor de la muerte” quizás.
    Yo tengo añoranza de ir a él… (y creo que a más de alguien le ha pasado lo mismo)… como quisiera poder ir a uno y llorar la muerte de mis hijos -nunca enterrados nunca abrazados nunca siquiera aceptados como seres humanos por el solo hecho de no haber nacido - rezar allí mi oración y dejar mis flores cultivadas de mi jardín.
    Tanto es así que me he “inventado” una tumba (junto a la de mi querida y siempre recordada abuelita) para ellos. no es más que un pequeño altar, pero es como el único signo visible que mis hijos existieron y fueron importantes para alguien…

    Gracias María Celeste por la recomendación del libro “Muchas muertes, muchos maestros”… a pesar que hay muchos puntos que me hacen dudar, yo también he llegado a creer que existe la reencarnación, y de lo que sí estoy segura es de que nuestra existencia no termina con la muerte.

    Por lo menos me ha ayudado esta lectura me ha ayudado a reflexionar sobre el sentido de nacer y morir.

  13. José Itriago dice:

    Entre los temas que ahora propone Mora, me inclino por el de las estaciones. Como dice Blanca Estea, de los cementerios ni hablar… y como parece que la mayoría de los participantes son argentinos, quisiera referirme a las “Ocho Estaciones” de Vivaldi-Piazzolla. (Mora hace alusión a uno de los conciertos de las Cuatro Estaciones de Vivaldi).

    Uso el nombre de “Ocho Estaciones” que Gidon Kremer introdujo en una producción recogida en un CD de la Kremerata Baltica, para mezclar a Vivaldi y a Piazzolla en un solo concierto. Idea que es válida porque las estaciones se duplican al admitir la irrelevancia global del arriba-abajo, del norte-sur, del día-noche, como simple consecuencia de la geografía de los hemisferios. Así, la música, que siempre ha existido al margen de las coordenadas, de los tiempos y los estilos, es y ha sido el lenguaje vital de las emociones. Y por eso Vivaldi se encuentra con Piazzolla, no como un cruce, sino como un diálogo atemporal que se concentra en lo esencial.

    Kremer combina a ambos autores de la siguiente manera:

    Primavera-Vivaldi con Verano Porteño-Piazzolla
    Verano-Vivaldi con Otoño Porteño-Piazzolla
    Otoño-Vivaldi con Invierno Porteño-Piazzolla
    Invierno-Vivaldi con Primavera Porteña-Piazzola

    Por eso los sentimientos encontrados entre primavera e invierno bien podrían tener un asidero con lógica musical.

    Vivaldi escribió sus famosas Cuatro Estaciones en 1725 y su presentación es de por si un poema que explica esa dualidad. Veamos primavera e invierno, según Vivaldi:

    La Primavera
    Primer movimiento. Allegro:
    Despierta la primavera, se oyen el canto de los pájaros, el murmullo de las fuentes, la tormenta que pasa.
    Segundo. Largo e pianissimo:
    Tranquilidad, susurro de las plantas, ladridos de perros, el pastor duerme.
    Tercero. Allegro:
    Se oye una danza campestre y las cuerdas graves imitan la nota “pedal” de la zanfoña.

    El invierno
    Primer movimiento. Allegro non molto:
    Cae la nieve; se desata la tormenta; hay que moverse para combatir el frío; los cuerpos tiritan; los dientes chasquean. Armonías disonantes para reflejar el ambiente gélido.
    Segundo. Largo:
    Disfrute del fuego hogareño. Cae la lluvia y se escuchan las canales de los tejados.
    Tercero. Allegro:
    Se camina por aguas de la helada. El paso es inseguro; hay resbalones; pero los hielos se van rompiendo. Comienza el deshielo; la música se agita; todo es movimiento.

    No dispongo de una descripción programática de las Estaciones de Piazzolla (escritas entre 1964 y 1970) y creo que jamás fue hecha. Sin embargo, si partimos de que el invierno de Vivaldi es la intimidad forzada por la nieve y la inclemencia del tiempo, pero también la esperanza por su finitud, podemos conjugarla con la primavera de Piazzolla, que es la explosión del amor retenido.

    La constante de ambos enfoques sería la fidelidad a la vida. A la vida por sí misma, a la sensación de felicidad que debería acompañarnos al contemplarla y sentirla en nuestro interior.

    Quizás para alguno de nosotros que ya estamos en el invierno de la vida, conviene recodarle que vendrá la primavera. Como apuntaba en otra oportunidad, es cosa de tener paciencia.

    Por cierto que el bello poema del increíble Mao Tse-Tung que que nos incluye María Celeste, es de 1968, 8 años antes de su muerte, después de todas las masacres que el hombre puede imaginar. Eso demuestra los versátil de las máscaras humanas, tema de la anterior entrega de Mora.

    Joise nos dejó una exposición freudiana, digna de una buena polémica. Destaco esta perla: “Una flor no nos parece menos espléndida porque sus pétalos sólo estén lozanos durante una noche”, lo cual es verdad, como también lo es que al día siguiente la botemos.

    Julieta: en este sitio llueve y escampa simultáneamente. Puede haber una “tibia agua fría”, como cantaba una muchacha que trabajaba en mi casa y antes me reía de ella, ahora entiendo que era más sabia que yo.

    Jorgev nos convoca a un análisis que introdujo con mucha profundidad. Es muy tentador entrar en esa discusión, pero nos aleja del tema propuesto por Mora, aun cuando se refiere a la visón borgiana de su relato.

    Carolina: gracias por invitación a tu jardín secreto. También te invito al mío, que no está tan bien definido como el tuyo, pero que sin duda y de acuerdo a tu explicación, existe.

  14. samuel dice:

    Tus lineas me hacen regresar a la campiña donde antes pasé mis días y mis noches, de mi infancia pueblerina. A veces, con días de tristeza me subía al arbol cercano al cementerio, y con la mirada quería dejar la tristeza a los que lloraban por sus muertos. Cuando estaba alegre me echaba cerca al riachuelo donde sentia el frescor en lo más profundo de mi barro, y soñaba… y soñaba… soñaba que era inmensamente feliz. Al pasar los años, muchos años, regresé allí, ya no estaba el riachuelo, había una pista que llevaba a alguna parte. Pero el cementerio seguia allì, él no había querido irse. El seguía esperando pacientemente a sus futuros inquilino, a aquellos que venían a la cita impostergable.
    Gracias por darme algo de frescura.
    Samuel

  15. EDGARD JULIAO YANET dice:

    La nieve,estaba disolviendose,los primeros rayos del sol duradero,de los amaneceres primaveribles,permanecian mas sobre la region,los niños con nostalgia veian desvanecer la nieve ,los abrigos eran mas ligeros,el sol inicio a permanecer mas,la tierra contemplada se veia seca, pero estaba muy humeda;repentinamente se armaron cuadros en la tierra y entre ellos y dentro ellos lenguetas verdes aparecieron,el verdor era uniforme.
    Los primeros animales pequeños dejaban sus surcos, ir a la universidad tomaba mas tiempo, obsevando el viejor árbol entonar majestuosamente su canto verde con el trinar de pajaritos ,armonizaban la llegada de la primavera, el azul atmosférico permitia comtemplar nuestro misterioso espectro visible.
    El horario de los éxamenes aparecio en la antigua puerta del instituto,todos comenzamos a planear cuando dariamos ,nuestros conocimientos a los jurados.
    Las violetas entonaron armonicamente con el verdor y el azul.
    Las fresas muy escondidas iniciaron a darnos el rojo y azucarado sabor ,fruto de las moleculas sintetizadas por voluntad divina.
    Contemplamos el mar ansiosos que se calentara mas,lo mismo que el lago y el escuchado arroyo
    Que belleza, mas flores, árboles frondosos.insectos muy llamativos laborando para el proximo invierno,pero estamos en primavera les decia,caso omiso,no me ponian atención, para que asolearan sus diminutas estructuras.
    Comenzaron las primeras salidas al campo,cerca de las cascadas quedabamos atonitos con el arco iris y su visible espectro y pensamos de los animales que pueden ver mas colores como las abejas,en el arco iris.
    Un grupo se fue al mar,otro grupo se fue al lago,el otro fue en montaña y otros se quedaron estudiando.El sol permanecia mas tiempo en el firmamento estamos en verano.

  16. juan dice:

    me gusto mucho lo quepublican
    creo que nunca habia leido algo asi
    de todas formas
    gracias

    saludos

  17. socorro dice:

    Amigos, Mora y otros seres flotando en la interfase:
    Creo que es Diana, quien propone dos semanas atrás algo interesante. Dice que sería interesante ir marcando algunas conclusiones y acordar ajustar la discusión para, dice Diana, llegar a un punto.
    La verdad que propone un verdadero trabajo. Por ahí va hacia lo que JorgeV trajo esta vez.
    Cuenten conmigo y de corazón participo hasta dónde pueda. Pero esta vez no entendí de que hablas, Jorgev.

    Julieta señala algunas cosas que a mi me sirven. Y las expresa sin sobervia dándole legitimidad y sentido a su su crítica. Adhiero al comentario de Ir y que, please, siga partcipando.

    El cuento
    El cuento me conduce a algunas visitas guiadas que se dan en la Recoleta, de las que he participado, y son, sobre todo, recorridos históricos. Ahí ves cosas increibles, como tumbas contiguas de acérrimos enemigos políticos. Esculturas de Lola Mora, historias de amores desconocidos publicamente y que están enterrados juntos. Es un paseo grandioso. Lo recomiendo.

    En relación a la primavera lo primero que me surge es que se me hace breve. Ese clima perfecto, ese momento especial del año, esa actitud diferente de la gente, a mi me pasa muy rápido.
    Se me hace breve como una canción que me guste. Y la repito. Pero a la primavera no le puede dar play cuando quiero.
    También me remite a mi adolescencia. Tal vez como el poema de Dylan Thomas remite a la niñez.
    La primavera es la estación más hippie. Por eso me recuerda la canción de la película Tango feroz:
    Allá a lo lejos
    puedes escuchar
    a un amor de primavera
    que anda dando vueltas
    que anda dendo vueltas……

    Los que la escucharon saben que suena bonito y adolescente.

    El tema de las estaciones en la línea de José, me mueve a asociar
    Primavera Deseo y Libertad
    Verano Placer y Calma
    Otoño Reflexión y Proyecto.
    Invierno Templanza y Encuentro

    Ah! La sra de las violetas era una animaga!! (saben lo que es?)
    (Por eso las interfases).

    Y si tiramos alguna fecha posible?
    Que tal domingo 5 de octubre? y me animo más, que tal bar La Opera de Corrientes y Callao.? Que tal 10.00 de la mañana?
    Ustedes tienen el quiero.
    Un abrazo
    Socorro

  18. Delia dice:

    Hola Mora y a todos los amigos: estuve un tiempo sin recibir el mail que me llega todos los jueves con estas entradas, hoy llegó y acá estoy con ustedes y con dos temas más que interesantes. No tuve tiempo de leer todos los comentarios, lo iré haciendo de a poco, vale la pena detenerse en ellos.
    Estoy feliz con la llegada de la primavera, sí no lo niego, pero también me encanta el otoño, y creo que más….será que en mi provincia natal, Córdoba, el otoño es maravilloso: la luz, los colores intensos y variados de los árboles y… algo indefinible que se mueve por la atmósfera embelesan y hacen que uno quiera volver a las sierras siempre para esa época….bué!!!me dió la nostalgia!
    Cuando era chica me gustaba ir a los cementerios, me invadía una curiosidad irrefrenable por leer los nombres, comentarios y demás rarezas escritas en las tumbas, no sentía miedo, solo curiosidad y no entendía porqué la gente se afanaba tanto por limpiar las lápidas, los floreros y demás, si tan rápidamente todo se deterioraba.
    Mi interés por esos lugares se fue junto con la infancia, respeto la dedicación de algunas personas por visitarlos en la creencia que allí hay algo de sus seres queridos, pero no comparto esa idea….el fondo común adonde todos somos eternamente nada tiene que ver con el tiempo ni con el espacio…quizás reencarnamos, o no, no lo se, ni lo que pasa o como es esa eternidad, por eso ni siquiera me planteo el entenderlo….hoy soy esto que soy, lo vivo, lo experimento…qué más?
    Un abrazo para todos.
    Delia

  19. irene dice:

    Las Violetas son flores del deseo… de la escritora mexicana Ana Clavel

    ‘Pruébame… y de tanto amor, tu vida se teñirá de violeta”

    Permanente búsqueda y reflexión sobre lo que aparece como su principal obsesión literaria: las tormentas que provocan en el ser humano los deseos.

  20. horacio pizarro dice:

    Blanca Estela,
    Mas que un comentario , tu historia o mejor dicho la de tu madre y su difunta hermana, parece un cuento …maravillosamente relatado, como una de esas historias que uno quiere seguir leyendo.
    Corrio po mi espalda un frio inmenso al imaginar el dolor sufrido por tu abuela y la tristesa que debe haber sentido tu madre al encontrarla en el cementerio.
    Adore tu relato, me encantaria poder leer nuevamente una vivencia tan profunda como la que enviaste, pero de alegria, juventud y belleza.
    Un abarzo gigante para ti. Horacio (Chile)

  21. Zulim dice:

    Mora:
    Leo siempre lo que escribes, la verdad me encanta como lo haces los cementerios en realidad no son de mi agrado, tengo una tristeza que pretendo asentuar, asi que me la paso buscando temas divertidos, peliculas libros, etc.
    Querida quiero pedirte un favor si es que esta en tus posibilidades escribe algo sobre el proceso del olvido y si este finalmente llega
    un abrazo caluroso

  22. Ariadne dice:

    Hola Mora y hola a todos los que han escrito en esta ocasión, les saludo con sincero respeto; al igual que Julieta me he quedado pensando en qué sucedió con Ojeda, sí acaso la idea de volverlo difunto no era algo que de hecho ya habría sucedido y sí acaso la persona que siempre preguntaba por él estaría desquiciado esperando verle para tomarse el café del termo que no pudieron compartir en vida… Pero quizá de eso se trata, que una o uno imagine lo que podría ser…

    En fin, el detalle es que la mujer al convertirse en una vieja mariposa, nos deja con el aire liviano de la nostralgia de los que pasan y se van… También podría ser metáfora, pero al mismo tiempo podría ser invocación literal que es permisible en la literatura, claro!!! :D

    Sin duda es una historia tierna, siempre con ese imán que les coloca Mora a sus tramas. Un abrazo y suerte en las siguientes historias que podamos comentar y seguir al pie de la letra y entrelíneas igual.

    Ariadne.

  23. Viviana Soledad dice:

    Muchas veces no nos damos cuenta de la influencia que tenemos en la vida de los otros. Somos y damos posibilidades. El ser humano no es más que la posibilidad de ser lo que se le da la gana. Somos lo que queremos.

    El hecho de estar con otro ser humano es la libertad misma, sino quedaríamos presos de nosotros mismos. En el otro podemos ver nuestra realidad, si somos capaces de verla. El otro es el mejor espejo de uno mismo. Por eso hay que aceptar al otro tal cual es, una persona diferente, que da lugar al cambio y nos permite descubrir y mostrar lo que somos.

    Muchas veces construimos nuestra vida alrededor de valores y virtudes que pensamos que nos hacen mejores, y no hacen otra cosa que estancarnos donde estamos. A veces por querer amoldarnos a las situaciones o a alguien no hacemos más que perder, y que el otro pierda, la oportunidad de crecer y cambiar, y la posibilidad de ser lo que queremos.

    Deberíamos elegir lo que sepamos que va a dar las mejores posibilidades, a nosotros de estar frente a la verdad, y al otro de poder decidir lo que crea conveniente. Entonces, de esta manera, podemos ser perfectamente imperfectos.

    Podremos sentirnos renovados y causar reacciones como la primavera, luminosos y pesados como el verano, frescos y apagados como el otoño, e intensos y oscuros como el invierno.

    Cada vez que termina una estación existe una sensación de vacío. Pero pronto otra toma la posta y todo se va llenando de sus defectos y virtudes. Nada es perfecto y nada es para siempre, si algo o alguien lo fuera no tendría posibilidad de cambio.

    Así es como deberíamos ser nosotros, ser concientes de nuestra imperfección y caducidad, y cada día tener la posibilidad de vaciarnos, y volver a llenarnos con sensaciones nuevas. Esta es la única forma de evolución, de transformación y de seguir creciendo como ser humano.-

  24. Javier Gonzales Prado dice:

    La primavera es muy hermosa aunque prefiero el invierno, señorita merced es muy hermoso lo que escribe, al leerlo eh podido sentir a la madre naturaleza pasearse por el rededor de mi computadora.
    La caida de una estacion y la llegada de otra siempre es algo maravilloso.
    Para mi un fanatico seguidor de los dioses griegos es muy importante la llegada de venus y el nacimiento de los campos verdes….todo es hermoso agradesco a… bueno no se a quien agradecer por esto pero si se que estoy contento

  25. johana dice:

    Hola todos!!!
    confieso que he sido una lectora silenciosa, ademas hasta un poco resistente a la idea de comunicarme con gente a la que no le puedo ver a los ojos, ni tocar las las manos, de la que no estoy segura si son hombres o mujeres, y con la que no podre sentenarme a tomar un cafe; sin embargo he descubierto que la comunicacion y el gusto por la literatura nos hace trascender, y nos clasifica dentro de un grupo de seres humanos con alma, y entonces puedo reconocerles como personas con las que me identifico y reconozco arquetipicamente iguales, al punto que hasta podria describirlos como si los conociera de siempre.
    Gracias por las deliciosas lineas, han sido un balsamo calido, que me alienta a pensar que en alguna parte del mundo, hay gente que aun sueña, vive, canta, ama, rie, disfruta el cielo, de la luna, la primavera… y sobre todo disfruta de tomarse un tiempo para conectarse con almas iguales a la suya.
    besos a todos y de nuevo gracias por existir

  26. Blanca Estela dice:

    Horacio: Un gusto saludarte, coterraneo de nuestro Chile querido.

    Un halago tu comentario sobre el texto escrito con el corazón, si te ha gustado puedes ver los anteriores temas, como “Busco trabajo” y el de la semana recién pasada “El gato obsesivo”.

    Suelen cruzarce por mi mente, en varias direcciones las ideas sobre alguna historia extravagante y divertida que vislumbre un pequeño pedacito de mi vida de inagotable alegría, desbordante juventud y formidable belleza…que pudiera escribir, pero hoy los recuerdos estan aturdidos por el cansancio del día…el reloj marca 12:55 a.m. me voy a dormir, o mejor dicho a construir un mejor sueño del que tuve ayer…

    Ciao, tal como se despide mi amigo Joise

  27. rafael dice:

    siempre el ingenio, el encanto, lo natural de tu estilo en la escritura

  28. Eva dice:

    HOLA Mora y a todos;
    He recibido periódicamente, en mi correo esta “editorial”, debo reconocer que los primeros los borré pensando que eran correos no deseados, pero la primera vez que leí una, ya hace algún tiempo, me enamoré y me exculpo hoy contándote que incluso me he apropiado de algunas de tus frases, soy solo una literata pasiva, leo y admiro, me he motivado muchas veces a responder en este Blog y hoy por primera vez me decidí, quizás por que, el hecho de que hayas hablado de Silvio, me hizo pensar que no podría seguir absteniéndome de las exquisitas conversaciones que he leído, solo quería decir que en mi país también ha comenzado la primavera, y que mejor que el propio Silvio, me pueda ayudar a decir lo que siento:
    Esta primavera
    (Silvio Rodríguez)

    La primavera se demora tanto
    que voy a olvidar que estuvo ayer.
    Cuando regrese su emoción de árbol
    no me acordaré de florecer.

    Confundiré tus senos con su trino
    y en vez de cantar te besaré.
    Tu cuerpo me parecerá un suicidio
    y de fecundarlo moriré.

    Jamás sabré si soy dichoso
    si maravilloso
    o si terrible.

    Y no sabré lo que termina
    o recién camina
    o lo imposible.

    Esta primavera
    puede hacerme enloquecer.
    (1980)

    Saludos a Joise, Osvaldo, Soledad, Socorro María Celeste y a los demás “ en quienes pienso en silencio por hoy, por falta de espacio”.

  29. Delia Iglesias dice:

    ESTIMADA MORA
    Leo con interés y agrado tus historias, que no dejan de ser entretenidas, pero aparte, una escritora de tu talla, debe esmerarse aun más ppor transmitir correctamente sus ideas, ya sabes que estás expuesta a todo tipo de público y a las críticas. No obstante que dominas la redacción, algunas veces, caes en ciertos errores, tal vez no sean muy notorios, pero algunos (como yo) estamos atentos a la correcta escritura, he notado en este cuento que escribiste “naiff” (que en francés significa “ingenuo, inocente”, se escribe “naif”, quizá se fue una “f”, cuyo femenino es “naive”.
    Por otro lado hago, mención del uso del verbo “permitir”, atribuido muchas veces a las cosas, por ejemplo: “la lluvia no me permitió salir de la casa”, sólo las personas dan permiso, o sea “permiten”, tienen la facultad o voluntad de “dejar hacer o decir algo”.
    En fin, hay muchos vicios que deberíamos corregir, como por ejemplo “de alguna manera”, “como todos sabemos”, “habemos”, “desapercibido”, etc.
    Este no es tu caso, pero a veces caemos en en ellos sin darnoos cuenta.
    Gracias por tu atención.
    Saludos

  30. ximena dice:

    ……..de niña tuve que acompañar a mi madre a dejar flores a mi padre , ..a pesar que como niña hubiera preferido otro lugar aprendi a estar bien en un lugar donde se, recordaba,aprndi de mi mama el gran amor que tenia de seres queridos que ya no estaban junto a ella ,y ahì en ese lugar las flores abundaban, ves la primavera tambièn era para los que no estaban,
    solamente eran minutos que mi madre daba ,luego volviamos a lo nuestro , la vida
    pd, gracias por las respuestas que me enviaron,bueno yo ya tenia mi rewspuesta ,pero queria un poco de sus palabras,y gracias a” IR “, CONOCI UN NUEVO FILOSOFO,afectuosamente xim,

  31. ximena dice:

    felicitaciones a todos , me encanta leerlos ,

    el filosofo es LEVINAS,

  32. socorro dice:

    Eva!
    Gracias por esa trancripcción de Silvio!
    ¿Viste que cuando Silvio dice “se demora” canta “se demoooooora”?

    En “La mariposa”

    Pedacito de papel al viento
    es la mariposa bailadora
    danza que te mira
    embrujadora
    desmontando negros pensamientos.
    Ido en sus colores vuelo al viento
    fuera del espacio y de la hoooora
    Desde allí la vida…. se demooooora
    obra y gracia de
    su encantamiento.
    Hacia el ocaso
    ya hace mucho
    que guardo en mi camisa oscura
    su luz multicolor abierta.
    Si hubo un dolor ya no lo escucho
    y en la fragante noche pura
    vuela la mariposa muerta.

    Creo que se la dedica a un amigo que ya no está.

    Mora? sabés lo que es un animago? Serás vos también una animaga?
    Seguro que Celeste sabe.
    Abrazos, abrazos!!!

  33. Blanca Estela dice:

    fe de erratas: cruzarse

  34. María Celeste dice:

    Hola Socorro… jajaja. Claro que sé… y tal vez Mora lo sea, pero seguramente la señora de las violetas lo era.
    ¿Saben que las violetas son flores consideradas de amor eterno, espiritual y auténtico?
    Cuando el British Packet publica el obituario de Eliza Brown, lo cierra con “Dios quiera que puedan crecer las violetas en su tumba”… no es necesario buscar mucho, en el Wikipedia está.
    ¿No saben quién es Eliza Brown? En la próxima entrada les cuento. ¡Abrazos!

  35. Blanca Estela dice:

    Zulim:

    Querida, por supuesto que el olvido llega, cada minuto que pasa va quedando atrás, como en una nebulosa que el bendito tiempo aleja cada vez más y más.

    Cuando necesito no pensar en algo que perturba mi paz ocupo las manos en cualquier quehacer doméstico o algo de arte (bricollage), hecho a mano.

    Por otra parte Dios en su infinito nos concedió la capacidad del olvido de otra forma nuestra vida sería un trauma total digno de psiquiatría elemental.

    Un abrazo y que llegue ¡pronto navidad!, así ya habrán transcurrido muchos días y tu pesar será más liviano.

    Un beso.

  36. Fernando López González dice:

    Amiga mía, yo pienso que la muerte es inevitable y tratar de empeñarse en regresar a la vida a un ser querido que ya ha fallecido es perder el tiempo y perder energías, lo mejor sería quedarse con un recuerdo bueno de la persona ya que creo que los seres queridos siempre estarán presentes en la memoria y en el corazón de quienes los añoran.

  37. Fernando López González dice:

    Amiga mía, la muerte llega en cuanto menos lo esperas, por ello es recomendable tratar de estar bien contigo mismo y con los demás. Yo no sabría explicar porqué el hombre ha intentado constantemente tratar de luchar contra su defunción, la naturaleza es más fuerte que nosotros, el universo es más fuerte que nosotros. Mejor hay que dedicarnos ha trascender en esta vida que es una certeza y no esperar a otra que no es una certeza.

  38. ir dice:

    …a ella, él la recibia en sus brazos, diciendo -”Palomita” y ella respondia, entre risas, corridas y mejillas bañadas de luz e inocencia -”Palomo”.
    Bella pareja, eterna, y distante,…

    Cuando él levanto vuelo, ella no supo entender, solo se encontro entre calles de una ciudad en silencio, vestida y peinada con lagrimas, corriendo y gritando a toda voz, -PALOMO, PALOMO…

    Alguien, quizas su madre, le habia dicho que él estaba en ese lugar…
    Ella no hizo caso al cansancio, y siguio, parada entre esas casas vacias sin luz ni calor, mirando al cielo, buscando quizas el nido o a él de regreso. y con la unica palabra que brotaba del miedo, Palomo…

    La protagonista es una niñita de 3 o 4 años, y Palomo su abuelo… cuando me contaron este episodio de esas vidas, no encuentro palabras,…

    JOHANA: Creo en lo que escribis, a mi me pasa lo mismo, y soy parte de una iniciativa para vernos a los ojos…
    Pero al leer tu comentario, se me ocurrio algo, divertido, quiero que hagas lo que dijite que podes hacer. Quiero que me describas, quiero que me regales ese tiempo. Tus palabras fueron “…al punto que hasta podria describirlos como si los conociera de siempre.”

    Ayer:

    Estaba en un colectivo, llendo hacia la musa, cuando sube ella, duda, muchas posibilidades, pocos caminos, muchos destinos…me sobrepasa y sale del campo visual…

    - Es la primavera…
    - Es la primavera en…
    En la mente solo esas palabras corriendo en cada parada,…
    Suena el timbre, acariciaba su hombro, ella se sobresalta…
    - Un solo comentario, eres la primavera en flor.
    Se sonroja, rie feliz…felices
    Deciendo con los bolsillos llenos de - …y yo soy el invierno que nunca te alcanza…

    saludos a todos!

  39. ir dice:

    Para el que quiera responder, esto es producto de la primavera:

    Te quiero, te amo, te extraño.

    Pregunto ¿no es perfecta esta conbinación, este conjunto de palabras?

    saludos cordiales

    ir

  40. EVANGELINA LUNA REVOREDO dice:

    ES DE MI PREFERENCIA EL TEMA DE LA PRIMAVERA PORQUE MI PADRE NACIÓ EL 23 DE SEPTIEMBRE DE 1,914.ÉL FUE LA PRIMAVERA DE NUESTRO HOGAR LLENANDO A MAMÁ Y A MIS CINCO HERMANAS DE ALEGRÍA Y MUCHOS DESEOS DE HACER LAS COSAS CON FÉ,ESPERANZA Y ENCONTRAR LA SATISFACCION EN CADA UNA DE NUESTRAS INCLINACIONES.
    ÉL DESCUBRIÓ EN MI “EL ARTE DE ESCRIBIR” Y SOY PERIODISTA Y ESCRITORA HASTA HOY,ME HE INSPIRADO EN LA PRIMAVERA Y LLEVO VARIOS CUENTOS ESCRITOS COMO ;”MIS NIÑAS,LAS FLORES” QUE FORMA PARTE DE LOS DIEZ ,A LOS CUALES LES HE PUESTO NOMBRE:”MI LIBRO DE CUENTOS INFANTILES”,ASIMISMO POESÍAS,UNA DE LAS CUALES VA DEDICADA A MIS DOS HIJAS :”MIS ROSAS,MIS HIJAS”.
    MUCHOS CARIÑOS MORA,GRACIAS POR INSPIRARME.
    EVANGELINA LUNA REVOREDO
    JOURNALIST
    LIMA-PERU

  41. María Celeste dice:

    Ir querido… toda la razón del mundo, esa combinación de palabras es la más perfecta.
    Y hablando de perfecciones en las palabras, me permito disentir absoluta y, tal vez, bochornosamente con los que pretenden un análisis literario y una disección de los escritos de Mora u otros amigos que dejan descansar sus imaginarios planeos en este blog. La literatura es gozo y disfrute, primero de quien escribe, y luego de quien puede percibir lo escrito. Si no fuera así, ¿quién comprendería a algunos genios? Va un ejemplo primaveril:

    NO SE ME IMPORTA UN PITO… (de Oliverio Girondo, argentino 1891-1967)

    No se me importa un pito que las mujeres
    tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
    un cutis de durazno o de papel de lija.
    Le doy una importancia igual a cero,
    al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
    o con un aliento insecticida.
    Soy perfectamente capaz de sorportarles
    una nariz que sacaría el primer premio
    en una exposición de zanahorias;
    ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
    bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
    Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
    Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
    tan locamente, de María Luisa.
    ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
    ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
    y sus miradas de pronóstico reservado?
    ¡María Luisa era una verdadera pluma!
    Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
    volaba del comedor a la despensa.
    Volando me preparaba el baño, la camisa.
    Volando realizaba sus compras, sus quehaceres…
    ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
    de algún paseo por los alrededores!
    Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
    “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos,
    ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
    para llevarme, volando, a cualquier parte.
    Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
    que nos aproximaba al paraíso;
    durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
    como dos ángeles, y de repente,
    en tirabuzón, en hoja muerta,
    el aterrizaje forzoso de un espasmo.
    ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,
    aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
    ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes…
    la de pasarse las noches de un solo vuelo!
    Después de conocer una mujer etérea,
    ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
    ¿Verdad que no hay diferencia sustancial
    entre vivir con una vaca o con una mujer
    que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
    Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
    la seducción de una mujer pedestre,
    y por más empeño que ponga en concebirlo,
    no me es posible ni tan siquiera imaginar
    que pueda hacerse el amor más que volando.

    Del mismo autor, otro ejemplo:

    POEMA 12

    Se miran, se presienten, se desean,
    se acarician, se besan, se desnudan,
    se respiran, se acuestan, se olfatean,
    se penetran, se chupan, se demudan,
    se adormecen, se despiertan, se iluminan,
    se codician, se palpan, se fascinan,
    se mastican, se gustan, se babean,
    se confunden, se acoplan, se disgregan,
    se aletargan, fallecen, se reintegran,
    se distienden, se enarcan, se menean,
    se retuercen, se estiran, se caldean,
    se estrangulan, se aprietan se estremecen,
    se tantean, se juntan, desfallecen,
    se repelen, se enervan, se apetecen,
    se acometen, se enlazan, se entrechocan,
    se agazapan, se apresan, se dislocan,
    se perforan, se incrustan, se acribillan,
    se remachan, se injertan, se atornillan,
    se desmayan, reviven, resplandecen,
    se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
    se derriten, se sueldan, se calcinan,
    se desgarran, se muerden, se asesinan,
    resucitan, se buscan, se refriegan,
    se rehuyen, se evaden, y se entregan.

    Siento mucho para quienes adoran las estructuras gramaticales y las conjugaciones perfectas…yo adoro a Girondo.

    Cambiando el tema… prometí decirles quién era Eliza Brown: hija mayor del primer Almirante de la Armada Argentina, nuestro héroe nacional Guillermo Brown, más propiamente William Brown ya que era irlandés y argentino por adopción. Eliza conoce a los 17 años al Capitán Francis Drummond, escocés y fervoroso defensor de la libertad, enamorado de estas nuevas tierras… y perdido por los azules ojos de Eliza.
    El Capitán Drummond muere heroicamente en batalla en abril de 1827 y Eliza, incapaz de soportar el dolor, abandona paulatinamente todo interés por la vida, ahogándose en el mismo Río de la Plata en que muriera su amado, ocho meses después, no se sabe a ciencia cierta si de manera accidental o intencional. Hablando de historias románticas de cementerios…

  42. Osvaldo dice:

    Un exquisito sabor a esperanza navega en la boca e inunda el alma y se hace dueño de mis deseos sueños.
    Un paso a muchas cosas.
    Voy a conocerla. La lancha cruza cruzándome la frontera por primera vez. La vida de frente a devorarla a tarascones con el permiso de menor en mi mano. Los caducifolios se entonan con pincelazos verdes como réplica del cuadro emancipador que comienzo a pintar.
    El jefe de Área donde estoy afectado y el del Sector que aspiro me acompañan a conversar con el Gerente.
    Enfrentado al marco de la puerta, ya no late mi corazón por brincar con deseos de correr adolescente. Sus ojos dorados, su sonrisa y su brillo; el saludo y su mano que conecta energías y me conduce por la senda de adoquines del puerto.
    Tomo asiento, me acomodo y escucho: “Ud. posee una aptitud inmejorable, destacable. Sus desarrollos han mejorado la producción y gracias a los trabajos que realiza estamos afrontando la nueva tecnología…”
    Con Strauss navegando entre pétalos frescos y acariciándonos, la tomo de la cintura ofreciendo mi mano nunca tan abierta y así comenzamos a rodar casi sin tocar el suelo rumbo al cielo. Donde solo existen las miradas y las sensaciones del contacto y el hervor de las hormonas. Me mareo en ese placer suavemente en la barca de su cintura. Me mareo feliz y complacido en bamboleo compás de vals.
    “Los Gerentes nos basamos en la filosofía del incentivo del personal, pero…”
    Mis manos en la suya y en su cintura, a comenzado a llover, lo sé. La sala de parto se revoluciona, me contagio de dolor y sube por mi estómago esa sensación de miedo. De pronto se escucha el sonido de un cierre bruscamente cerrado. La tijera había cortado la carne y la presión salpicó de sangre la bata del médico. Y me asusto.
    “…en su estructura tan rígida no hay lugar para Ud., el que había ha sido dado a un buen amigo…”
    En un instante el varoncito comenzó a llorar dándose a conocer presente. La angustia se trasforma en deseos de gritar para escupirla.
    Alguien me dice “sus hijos tuvieron un accidente contra un árbol, están muy graves, el mayor quizás no pase la noche”. Se atraviesa en la garganta aquella inmedible angustia y me llena de vacío incomprensible, oscuro, total.
    Atravieso el marco de la puerta con un repugnante sabor a hiel que navega en la boca e inunda el alma y se hace dueño resignante de impotencias.
    El equinoccio ya no pesa en la libido a pesar de las pieles blancas exuberantes, las miradas, las sonrisas o el contacto. Hace días que trato de encontrar una mujer que use falda y no encuentro. Por las noches parece haber más “hombres”.
    Me pregunto cuál fue el grano que me tocó sembrar inconciente que llevó a esto. O el que no sembré.

    Saludos a todos.
    Gracias Morita por tus fantásticas ilusiones. ¡Cuantas historias en una!

  43. Oswaldo Romero dice:

    Morita, que le parece si un dia de estos exploramos a Demetrio Aguilera Malta o al indio Duarte; tanto su lirica como su poesia me arrebatan. gracias y disculpe.

  44. Antonio Espinosa dice:

    muy bello y espectral diria yo, pero nos hacer ver una realidad que hemos olvidado

  45. Delia dice:

    María Celeste:
    Disfruté tanto con tu adorado Girondo!!!, coincido con tu opinión sobre las estructuras, creo que son el templo del miedo y la inseguridad, en cualquier aspecto de la vida y, por cierto, también del arte. La vida es dinamismo puro, crecimiento y renacimiento permanente, por eso es que no tiene opuestos; sus expresiones más valiosas no pueden ser encerradas en estructuras, cuando eso sucede se marchitan, mueren y….las podemos visitar en los cementerios, jajaja, uno de los temas de hoy!! Mora nos ha llevado a reflexionar sobre el renacimiento y la muerte física, sobre los ciclos que una y otra vez se repiten y nos llevan a participar de la danza eterna del cosmos….Morita podés tomarte todas las licencias literarias que se te ocurran!!!

  46. Blanca Estela dice:

    Recuerdo de mi estancia en tan delicioso lugar…degusto un buquet de “los dioses”; exquisités de exquiciteces.

    …Y ven conmigo,
    nos queda mucho que bailar y cantar,
    vamos a lo largo del mar,
    a lo alto de los montes
    vamos donde esta floreciendo la nueva primavera
    y en un golpe de viento y canto
    reprepartamos las flores
    el aroma
    los frutos
    el aire de mañana.

    Pablo Neruda

  47. Blanca Estela dice:

    Ir:

    ¿Cómo estas?
    Me parece que…enamorado y feliz ¡Qué bien!
    Dime, la paloma que llama a su palomo es de Enrique Lafourcade? o me equivoco?

    Un abrazo

  48. Nerudaoruga dice:

    A todos…
    … Muy en especial a ti, Mora:
    Es una maravilla de las mejores, pensar, recordar, analizar lo que nos pasa y tratar (por lo menos tratar) de explicarnos porquè nos pasa. Digo, es solo un decir.
    Mi literatura està llena de errores gramaticales y simplezas (simplezas para muchos, para muchos otros no) que no importarìan en la razòn de nadie, bueno, de casi nadie.
    Todos cometemos errores. Gracias a nuestra divina inteligencia TODOS NOS EQUIVOCAMOS. Casi cometo “el desliz” (o como se escriba desliz) de escribir: “Gracias a Dios”, pero si fuera una gracia divina, sencillamente nadie se equivocarìa.
    Somos divinos, es cierto, hijos del todopoderoso, sin embargo TODOS NOS EQUIVOCAMOS y deberìamos de ser cada dìa lo menos humanos posible y tratar (por lo menos tratar) de equivocarnos menos. No para dejar de ser Divinos, sino para tratar de ser lo màs humano posible. Digo, es solo un decir.
    Anduve sumergido en la nebulosa de mis constantes errores (no solamente puedo sumergirme en lìquidos como el DRAE nos recomienda), por ello deje de conectarme con tan gran personaje… contigo. Espero y puedas comprender mi temporal ausencia. Han ocurrido cosas que… ni modo, me ocurrieron…
    Mora, Mora… ¿Còmo es posible que tengas esa soberana capacidad de expresar a travez de tu literatura lo que, exactamente, necesitamos de ti?
    En lo personal me ocurrieron cosas que quisiera olvidar, y me confinè a un particular y tonto ostracismo que no me ha conducido a nada, hasta que te leì y… sorpresa, heme aquì.
    Algunas horas atràs estuve en el cementerio Baquìjano y Carrillo de mi Callao lindo y querido, la semana pasada mi familia y yo, enterramos a mi primo-hermano Hugo. Hugo tuvo un par de años màs que yo, claro, es lògico, a èl le tocò partir primero, la cronologìa es màgica. Primero lo primero, luego lo que viene luego. Hugo naciò 2 años antes que yo, por eso partiò antes que yo…
    En fin, ya pasò, Hugo se fue y ya no volverà. Ya no me llevarà en su moto a pasear por las asoleadas carreteras piuranas, rièndonos de los lentos pasantes, de los inmòviles àrboles, rièndonos del inoportuno tiempo (que nos ayudò mucho a apresurarnos) y nos mantuvo en alerta constante para no permitir que algo malo nos pase, algo malo, salvo la muerte, claro. Quizà Hugo no la vio venir y le pasò por encima (como antaño èl con su moto), la muerte le pasò por encima, se lo llevò.
    Cronos, el magnìfico Dios. Todo tiene un inicio, todo tiene un final. Cronos, el tiempo, Hugo, el cementerio, mis recuerdos, la muerte, la gramàtica… mi vida.
    Gracias.
    Hoy sè que sigo vivo y valgo muchìsimo.
    Gracias necesitaba de ti.
    En constante recuerdo:
    Cèsar Manuel (Nerudaoruga)

    Nerudaoruga@hotmail.com

  49. ir dice:

    Blanca Estela: no pertenece a ese autor, lo digo debajo del relato, es mi manera de reescribir un suceso de la vida real, de un pasado de personas cercanas, yo agrego mi mundo de imagenes…lo escribi yo solito. Te gusto?

    Maria Celeste: Gracias, y yo tambien me identifico con Girondo, busco a mi Maria Luisa en cada tras puerta y ventana, en cada vereda, salón o altillo, en cada árbol o nube, en cada remolino…en cada mirada.

    y te cuento una intimidad, pase horas entre las lineas del Poema 12.

    La literatura es gozo y disfrute.

    Por otro lado no entiendo que sientes, cuando dices que “Siento mucho para quienes…

    La Torre de Babel nos une y nos separa…

    Te voy a reconocer que hay formas y formas, que no todo es agradable, ni bello. y lo que es bello para alguien es horrendo para otro. Asi que,…pero son momentos de cada uno, y creo que todos tienen muy buena leche al escribir en este blog, y que esa es la unica forma que tienen de expresarse, y que todos buscan hacer el bien y dar lo mejor de si, desde sus estudios, desde sus esperiencias, desde sus intuiciones.

    y lo mas importante, eso es lo que nos damos, lo mas importante, nuestro tiempo!!!

    saludos cordiales

  50. ir dice:

    Tengo errores de ortografia, y a veces no tantos!!!

    Puedo vivir con eso,…

    saludos cordiales

  51. socorro dice:

    Mora, amigos:
    No tengo claro si alguien en su aporte, calificó el material que nos regala Mora cada semana.
    Creo que no. Creo que nadie ha tomado el trabajo de Mora para la crítica literaria.
    Creo que comentarios que hacen a la técnica son un aporte distinto. Cada cual dice lo que quiere, lo que puede y lo que tiene para decir.
    En ése decir, yo me siento en plena libertad. Espero que podamos disentir o acordar sin sesgar las líneas de ésta conversación.

    Celeste: Me parece maravilloso que vos puedas desplegar “me importa un pito” pero esto es posible justamente porque no censuramos las intervenciones.

    Ir:
    Hay una canción que dice

    “palomita, mi lucero,
    por las noches cántame,
    cántame como yo quiero
    y mírame,
    y mírame.

    Yo se la cantaba a mi hija menor que tiene unos inmensos ojos café. Tu palomita, palomo me la recordó.

    César Manuel: Es real lo que contás. Y es a la vez tan bellamente literario que algo se produjo en ese pasaje.

    Los saludo a todos y les pregunto si alguien tiene información del posible (y verde?)encuentro.
    Desde el corazón
    Socorro

  52. María Celeste dice:

    ¡Hola a todos! Creo que debo hacer una aclaración… cuando hice mi intervención anterior, mi intención no fue censurar a nadie… todo lo contrario.
    Si releen, verán que Jorgev nos proponía un juego de análisis que, en cierta forma, fue reforzado por las intervenciones de otros bloggers, haciendo una cierta crítica literaria.
    La línea de mi comentario tiene que ver con mi manifestación o declaración de que no voy a colaborar en ese sentido, porque no comparto lo que se da en llamar “crítica”… ni literaria, ni de cine, ni de ningún otro arte. Ya expuse mis motivos por los que considero que la crítica es imposible.
    A aquellos que les plazca hacerlo, me parece bárbaro, continúen. Solamente expreso que disiento en ese punto.
    Creo que el tema del arte pasa por las impresiones subjetivas que despierta la obra en el observador, en este caso, el lector. Particularmente, me ha ocurrido que obras literarias consideradas magistrales por la crítica, que han encumbrado a sus autores y los han hecho perdurar en la historia… a mí no me mueven un pelo. Y otros escritos oscuros y desconocidos, de personas que nadie ha oído nombrar nunca, me han emocionado hasta las lágrimas.
    Siempre vemos las cosas tras el cristal de nuestra propia experiencia. De allí nos enamoramos o sentimos aversiones.
    Hay un cuento de Vancho, en el editorial anterior… que es de las cosas que nadie debería perderse de leer.
    Mi edición de el clásico de Tolkien, de Minotauro… ¡está plagado de errores de ortografía! No sé quién habrá contratado a un tipeador con esas características… o al corrector que le dio el ok.
    Tengo varias ediciones de obras ganadores en diversos concursos literarios… algunos muy famosos… ¡plagadas de incorrecciones gramaticales!
    Bueno, humildemente pido disculpas si alguien se sintió ofendido. Mi intención no es “criticar” a nadie… valga la redundancia.
    ¡Abrazos!

  53. José Itriago dice:

    Nerudaoruga, siento lo de tu primo, porque es evidente que te afectó. Uno tiene derecho a sentir y sufrir las ausencias queridas y a rechazar a quienes nos las quieren anestesiar con el más allá, que si bien es cierto, no lo es menos que uno se queda aquí sin ellos. Entre mis amigos, cuando alguno muere, decimos o esperamos decir “menos mal que se murió antes que le pasara algo malo” y aun cuando parece un tanto contradictorio, no hay duda que hay muchas cosas peores que la muerte, como el ultraje a la dignidad, la humillación, la pérdida de los seres que uno protege o creía que protegía (cuando no ocurre lo primero que debe ser primero) y seguramente muchas otras cosas más.

    En cuanto a la orografía, la sintaxis, la semántica y todo aquello que de una manera u otra sirve para la buena redacción, como señalé en mi anterior entrada, visito este sitio y escribo aquí lo que pienso o siento, porque creo que es absolutamente libre. Sigo creyendo que se acepta con toda naturalidad la simultaneidad de proposiciones contradictorias y podemos decir cosas como que lloré tanto que me morí de risa. Seguramente hay sitios de crítica literaria donde la corrección gramatical es importante. Pero desearía que en éste de Mora podamos seguir expresando sentimientos, angustias, alegrías y tristezas con toda libertad, sin preocuparnos de las comas, los punto y coma (más difíciles de colocar), las comillas y todos los implementos que traen los teclados, alguno de los cuales jamás he sabido para que sirven.

  54. José Itriago dice:

    En sus blancas manos, el ramillete de violetas era una explosión de color, un grito de luz que contrastaba con su vestido opaco, con la modestia de la mala situación y la pulcritud de los principios familiares. Había pasado el estricto y sucesivo control de su madre y de su abuela, de quienes también escuchó las recomendaciones y admoniciones anticipadas repetidas de manera idéntica, a pesar de que ambas la estaban despidiendo en el zaguán, a sólo unos pasos la una de la otra. Le recordaron mil veces que no hablara con extraños aunque parecieran monjas de clausura, que es frecuente que los perdedores de las niñas así se disfracen, que no aceptara nada de comer ni de oler, que no pasara cerca de gente de mal parecer, pero que no se dejara engañar por los de bien parecer, que recordara su apellido y el sacrificio de toda una vida por hacer su vida.

    Ahora, en una buseta atestada, sentada por la gracia de Dios y de un joven que encandilado por sus ojos verdes y las violetas en las manos blanquísimas le cedió el puesto y que, junto con los treinta restantes pasajeros, no le quitaba la vista de encima, mientras enrojecía llena de vergüenzas virginales, temerosa de que el calor de los cuerpos y de la máquina y sobre todo, de sus manos sudorosas dañaran las violetas que trataba de mantener suspendidas en el regazo, apenas tocadas por la aspereza del vestido, musitaba muy para sus adentros, como el traqueteo del viejo motor que la conducía a su destino, todas las oraciones que bien sabía la protegían contra tantos peligros amontonados de una sola vez.

    Era la consentida de su madrina que ahora estaba enferma, muy malita, había dicho su abuela, y ella le llevaba sus violetas, delicadas pretensiones de pasados mejores, cuando creyeron que la vejez sería más dulce, como extrapolación de alguna buena racha que alguna vez les tocó en suerte.

    Después de superar el horror de levantarse una cuadra antes, pedir permiso varías veces con una voz que no era la suya e imaginar que eran fortuitos los descarados roces sobre su inmaculado cuerpo, zapatos en mano, se encaminó resuelta por la orilla del mar, mientras las olas jugaban al escondite en la arena a pocos centímetros de sus pies descalzos.

    Desde el porche de la casa se otea el mar y hasta se puede imaginar el acompasado latir de las olas sobre las rocas del malecón, sobreponiéndose a los ruidos de la ciudad. Sobre una tumbona de mimbre, rodeada de almohadas, cobijas y gatos su madrina la divisa a lo lejos. Es casi una mancha más entre el pedregal, pero su corazón, más que sus cansados ojos, la distinguen con precisión: es una frazada para el alma aterida.

    De pronto se detiene. Pareciera oír una voz como de viola, que siguiendo el ritmo pausado de los latidos de su corazón, reclama cantando un algo que no precisa a entender. Un miedo mitológico le invade el alma. Vuelven a su memoria los cuentos de Ondinas que oyó en su casa, en las piernas de su padre, marinero de siete mares uno de los cuales, cualquiera, se lo llevó para siempre. Cada vez más preciso, diferencia el canto de cualquier otro sonido. Voltea. Al fondo distingue la madrina y sabe que la está viendo, que estará tratando de entender qué le pasa, porqué se detiene; casi oye que la apura a seguir, a que no oiga ni vea lo que no existe, que la realidad es de galletas y café, de remedios y toses, de noches que parecen que olvidarán amanecer, de amaneceres como las violetas que traes en tu mano.

    Ella quisiera decirle algo al mar, pero se cohíbe porque nada sabe de desencantos ni de melancolías de atardeceres. Entonces se acerca hasta que el agua le llega a las rodillas y una a una, pétalo a pétalo, le va dando las violetas y ve cómo primero flotan, revolotean frente a ella, suben y bajan como danzando y poco a poco se van fundiendo con los azules, los verdes, los marrones del traje de lo fantástico con el mar recibe su ofrenda.

    Retoma feliz el camino hacia la casa recogiendo piedras bellas, redondas, ovaladas, transparentes, una como de metal brillante ¿será de plata?, otra como con vetas amarillas ¿será de oro?. Sobre la tumbona de mimbre, rodeada de almohadas, cobijas y gatos su madrina espera, espera a la frazada para su alma aterida, que se recorta en la puerta entre olores de flores silvestres y luces iridiscentes, toda sonrisas, mientras le explica no se que cuento de que le traía unas violetas, pero que el mar, el mar que se llevó a su padre, estaba lleno de tristezas y ella tuvo que darle las violetas, y le arregla el almohadón que lo tienes rodado, se te va a caer, que el mar quedó feliz ¿lo oyes?, pero antes no cantaba así, eso es ahora, después que le di tus violetas, te traje las piedras más bellas del mundo y creo que una es de plata y otra de oro ¿Quieres que te prepare un té, o un café con leche?

    La madrina, que le dice si a todo, ve en sus ojos verdes el reflejo de la luz del mar con un resplandor nuevo, con trazas entre violeta y carmín. Ve en las finas venas de su blanquísima piel dibujos de esperanzas nuevas; y en su invierno de tanta experiencia y sabiduría, entiende que a ella, a su ahijada consentida, le llegó la primavera. Le tomó la mano y el calor le volvió al cuerpo.

  55. joise dice:

    Sinceramente paradójico como suele suceder las cosas, mis vacaciones pasadas fueron en Francia. En París cerca de Mountparnase en un cementerio cercano a donde estábamos residenciados –perdonen no me acuerdo el nombre- me regodee tomando fotos a las lapidas, y tumbas, no es que sea fanático, pero , me pareció de una belleza peculiar y muy ordenado, el asunto es que andaba paseando con mi esposa; “Olga”, por el lugar, entonces, una señora se acerco a nosotros y nos dijo que si queríamos ver algo más interesante debíamos entrar al cementerio por una zona más retirada a la que estábamos, nos dijo que habían tumbas espectaculares, mausoleos grandiosos pertenecientes a familias de abolengo de la estirpe más alta de Francia (París) bueno le hicimos caso omiso y seguimos nuestro camino.

    Lo interesante y que nos atañe es la cantidad de emociones y sentimientos que a cada quien le otorga visitar tales lugares, no es ni agradable ni despreciable, sino necesario, en la medida que el momento lo amerite.

    Nerudaoruga recibid mis sentidas condolencias por vuestro difunto primo, Socorro yo estaré desde el 1ro. De Octubre en Bs As, podríamos vernos en ese bar que mencionáis, pero necesito la dirección, estaré hospedado en hotel Days In, no sé cómo es, pero me las arreglare para encontraros.
    Quiero deciros que siempre solemos darle prioridad de afecto a los días de ciertas estaciones y preferirlas antes que a otras, sin embargo para ser felices no necesitáis esperar ni estaciones ni otros sistemas de clima, lo importante es: ¿qué hacéis durante los días que estáis viviendo? ¡La vida se torna brillante en la medida que lo disfrutéis!, no importando; verano, otoño, invierno o primavera.

    Por otro lado, se debe respetar, es muy importante saber utilizar la gramática la ortografía y otras reglas del idioma que requieren de mucha destreza, sin embargo, hay momentos, que ello implica un deterioro en los resultados, con ello no quiero hacer una disculpa al mal uso del lenguaje, sino que en emergencias no se debe perder el tiempo en escudriñar cierta ortografía sino entender o captar el mensaje.

    ¡Ciao!

  56. socorro dice:

    Amigos:
    GRACIAS JOISE!! Bienvenido!!
    La Ópera queda en la esquina de la avenida Callao y la avenida Corrientes. Clásica esquina de Buenos Aires. Me encantaría que los amigos que pudieran se plegaran o propusieran otra alternativa.
    Morita, espero que te hagas oir y de verdad sería bueno verte. Alguna vez alguien te dijo: “Mirarte a los ojos”.

    Abrazo per tuti

  57. Blanca Estela dice:

    Llegó la primavera con su viento entonado de violines enamorando a todo aquel que cerrando sus ojos piensa en el amor. El jardín esta en su apogeo y también las alergias, pero eso no impide en afanarse con un asado monumental para que todos juntos vamos a celebrar…la piscina tibia atrae a hordas de niños y visitas; los días se estiran al sol, largos,lentos, sin reloj, como en el Caribe, donde los problemas, frustraciones, penas y preocupaciones quedan atras.

    Es un tiempo de realismo mágico…jaulas doradas de pájaros, parasoles de seda blanca, sobervios pavos reales, la escena del sueño que me envolvía, de aquellos para no despertar en una semana…terminé enamorada cual julieta, en este momento aún me dura la ternura … ¡Un regalo de primavera!

    Estoy completamente segura que Uds. también tendrán uno de aquellos..

    Otra de Jorgev: Gratias agimus tibi: te damos gracias

  58. María Celeste dice:

    A todos… ¿aceptamos como válido el lugar, fecha y hora que propuso Socorro? Por favor, respondannnnn… Para mi está bien… pero no sabré hasta el viernes anterior si puedo ir, ahí confirmo.
    Carolina: perdón… no vi tus palabras. No tienes que agradecerme nada, simplemente traté de ofrecerte algo que sentí que podía ayudar. Si quieres escribirme, hablamos más en forma personal. Por si no agendaste mi mail: celeste_nhu@yahoo.com.ar
    Un gran abrazo…

  59. ir dice:

    Hola a todos:
    Por fin!!!, la primavera trajo agua en su manto, para nuestras tierras sedientas…

    Socorro, este es mi mail: irmasalla@gmail.com o fuemontoto@yahoo.com
    Si me puedes enviar los resultados sobre el encuentro verde en Bs As.

    Saludos Cordiales

  60. Osvaldo dice:

    Me gustaría aportar que el poema tan bonito que Joise cita al principio es de Juana de Ibarbourou (ya que no recuerda la autora); le falta alguna estrofa por lo que me pregunto: ¿Cómo lo recordó así? ¿Lo adaptó?

    Dentro de este tránsito con tantas emociones contrastadas de la vida tengo que acomodarme a tantas cosas que me resistiré a formar parte del ningún análisis de lengua o textos o sus significancia que no sean la interpretación propia que puedo dar a cada escrito y que pueda reflejar mis asimilaciones. Además estoy lejos de ser erudito en esos análisis y por otro lado me sobran prisiones. Prefiero “navegar en mí” sabiendo que ustedes están ahí. No obstante leeré e intervendré si así lo siento a quienes deseen expresarse de esa forma.
    Prefiero paredes que no veamos y que podamos atravesar aunque estén allí.

    Me encanta Silvio y me imagino a Eva y a Socorro entonándolo, como dice Mora: “se las escucha”.

    La iniciativa de Celeste, la venida de Joise y las propuestas de Mora y Socorro al encuentro me ha impacientado y exaltado.
    El peón de dama define la apertura abierta; durante la partida he perdido mi dama, las torres y la iniciativa de comenzar jugando con blancas (por alguna ansiedad seguro). En pleno desarrollo ya no se ve fácil el final. Los tiempos no dan, los espacios tampoco y me voy a quedar con las ganas de “mirarlos a los ojos”…perdón.
    Un saludo a todos.
    Los quiero montón y deseo que lo disfruten a full.

    Les copio un cuentito infantil de un blog de la red.

    Dulce sabor a esperanza
    Se llamaba, lucía, era una niña hermosa,
    tenía unos 7 años y una gran imaginación.
    Su mejor amigo era un pez, al que le contaba todas las cosas
    que le sucedían durante el día,
    el pez al que le había puesto “pastelito”,
    la escuchaba con atención y le contestaba,
    dándole bellos consejos.
    Los papás de lucía estaba preocupados,
    porque la pequeña cada día estaba mas encerrada en su habitación
    conversando con pastelito y por mas que le decían
    que los peces no hablan, Lucía les contestaba,
    este si mami, este si papi, es mi mejor amigo y quiero estar con el.
    Los papás le decían que pasa con tus amiguitos,
    los estás relegando al olvido y ellos te quieren y te echan de menos.
    Lucía contestó, que les había contado que pastelito
    hablaba con ella y se habían reído mucho….
    me dijeron como vosotros que los peces no hablan
    y que además estaba loca.
    No los quiero, ellos se han reído de mí y pastelito nunca lo hace.
    Así iban pasando los días, Lucía y pastelito disfrutaban juntos
    de su amistad y eran muy felices,
    pero la niña se olvidaba completamente de sus amigos.
    Sus papás no sabían que hacer para que Lucía
    no pasase tanto tiempo sola en compañía de su pez,
    así que decidieron hacer una fiesta
    e invitar a todos sus amigos y compañeros de colegio.
    Llegó el día, era un día espléndido,
    el jardín estaba lindamente preparado,
    aunque Lucía estaba un poco enfadada,
    ya que prefería estar con su amigo fiel,
    les dijo a sus papás que no bajaría
    que no le gustaba esa fiesta que no la había pedido
    y que ni era su cumple ni su santo,
    ni habían llegado las notas todavía
    y que para la Navidad faltaba mucho,
    así que no sabía para que era esa fiesta.
    Por mas que trataron de convencerla
    Lucía se empeñaba en quedarse sola,
    así que le pidieron que bajase a la fiesta y que llevase a pastelito
    que él también lo pasaría muy bien.
    Lucía aceptó encantada, ya que así no se separaría
    de su amigo querido, aunque los demás no la comprendiesen
    le daba igual, ella sabía que el hablaba
    y no le importaba que no la creyesen.
    Llegó el momento, sus amigos iban llegando
    y le traían pequeños regalos para que Lucía se sintiese bien,
    ella los recogía y se los iba enseñando uno a uno a pastelito.
    Sus compañeros y amigos le empezaron a decir,
    venga Lucía dile a tu amigo que hable con nosotros también,
    no seas egoísta queremos escucharle.
    Lucía habló con pastelito y este le dijo,
    Lucía no debería de hacerlo,
    pero a ti no puedo negarte nada, niña hermosa.
    De pronto de aquella pequeña pecera,
    empezó a salir una radiante luz,
    una preciosa luz y pececito empezó a crecer.
    Todos miraban asustados y extrañados a la vez
    por lo que estaba sucediendo.
    El pececito se convirtió en un hermoso ángel
    y tan solo dijo, todos tenéis uno como yo,
    pero Lucía tiene un alma tan hermosa
    que no he podido evitar el querer estar con ella cada segundo,
    su corazón es puro, su alma blanca,
    por eso he hecho lo que he hecho
    y ahora tengo que irme y dejarla,
    porque esto que hice me estaba prohibido.
    Lucía se echó a llorar y el ángel se le acerco sonriendo,
    la dio un beso en la frente y le dijo, Lucía,
    llegará otro pez, seré yo mismo,
    pero no se lo cuentes a nadie no lo comprenderían.
    Yo estaré siempre contigo te cuidaré y velaré por ti.
    Lucía le dio un besito y el ángel desapareció,
    ella se quedó en la fiesta jugando con sus amigos
    y sabiendo que el ángel volvería,
    pero también que los amigos son especiales,
    que hay que cuidarlos y mimarlos y no alejarse de ellos,
    a veces pueden hacer daño, pero casi siempre es sin querer.
    Al día siguiente, los papás le regalaron a Lucía un pez nuevo……

  61. Osvaldo dice:

    Celeste: ¿tus anhelos tan esperados sobre tus libros se cumplieron? ¿nos contaría detalles?
    Ir: si, llueve.

  62. Osvaldo dice:

    José: veo una barca de pescadores en el horizonte, las gaviotas tomando distancia y hasta me pareció escuchar el sonido del roce del mimbre. Gracias por tu inspiración.

  63. vancho1 dice:

    Mora Amiga: ¡qué cosas! ¿verdad? En las ciudades de los muertos siempre ocurren cosas diferentes; incluso buscar en el momento o lugar equivocado: ¡Ojeda!! o simplemente preguntar a quien no tiene respuesta y se asusta tanto de su ignorancia que inventa. Al menos la mujer del paraguas busca sólo la señal, ella “se encarga de vivir”, como dijo un bloggista. Incluso elige qué señal, que no la de Eva Perón que esta al lado. Querida Amiga, imagino lo hipotecada que quedaste con tu Silvio; ¿sabía acaso lo que él buscaba? Estos cementerios que se meten con la vida…

  64. vancho1 dice:

    José Itriago, Fabú, Celeste: Un día de estos (Jueves, porque son más privados) los castigo con otra primera publicación. Gracias por comunicarme.

  65. ernestino dice:

    la verda este artculo e hace sentir satisfecho pero me interesa mas en conocer algo nuevo de ustedes gracias porque he aprendido muchas cosas.

  66. vancho1 dice:

    Joise: Me recuerdas un cuentillo mío en el cementerio de Viña del Mar; como si lo hubieras iniciado tú ¡magia de Mora y su blogg!
    José Itriago: Poesía, mi hermano, poesía. Gracias por tus constantes regalos. ¡Salud! (soy chileno). En mi copa de vino se siluetea de espuma el Lobo Feroz, embelesado por la niña mayor, ahogado por el poderoso mar, celoso de mar, enceguecido por las piedras de oro y plata del mar. Lo que no pudo el bosque del tráfico de ciudad, lo pudo la melodía del mar. Así, José, empino este vino a tu salud de mar…
    eleste, por favor, una mirada desde el Café hacia el oriente, más allá de las cumbreras cordilleranas, hacia mi Chile lindo…

  67. erika dice:

    chicos ustedes se expresan muy hermoso, sus poesias llegan al alma no incuntro palabras para expresarme. ustedes escriben maravilloso.en estos momentos me siento una niña por que no incuentro las palabras presisas para expresarme , sera asi que creo que podria estar escribio rebundancias ,pero saben si es asi me encantaria que me lo dijeran soy una chica que me encanta la poesia pero me da miedo escribir por el miedo a que me jusguen los demas o mas que todo es que no les guste lo que escribo un temor que me atormenta y creo que podre salir de este miedo si encuentro a las personas corretas,que puedo estar segura que pueden ser ustedes me podrian colaborar estaremos en contacto

  68. María Celeste dice:

    Si… es cierto. Llueve y no deja de llover. Lluvia de primavera y última protesta del invierno que se resiste a dejarnos. Un frío de hace un mes atrás nos acompaña hoy, pero no hay que engañarse: los aromas del aire nos hablan de flores, césped que reverdece y plumón incipiente.
    La pregunta de Osvaldo resulta inentendible tal vez para todos… es que concursé una novela y el resultado se daba este mes. Osvaldo lo sabía y yo no le conté qué había ocurrido… perdón amigo. Bueno, no gané nada, pero no me preocupa demasiado. Habría estado bueno, porque la publicación y la promoción no estaban nada mal… pero de algún modo se publicará. Creo que desarrolé una producción discreta y lo suficientemente correcta como para obtener un buen resultado si se publica, así que lo intentaré por otra vía.
    ¡Algo se me ocurrirá! Siempre y cuando no signifique una edición de autor, porque no tengo un centavo… jajaja.
    José… qué maravillosa historia. ¡¡¡¡APLAUSOS!!!!
    Vancho… de mar a mar las miradas y los corazones. América es una sola y nosotros intentamos reflejarnos en las voces del otro. Un abrazo.

  69. Fabu dice:

    Me asomé al BLOG DE MORA TORRES
    y me encontre con UN JARDIN FLORIDO,
    que son TODOS USTEDES, y somos TODOS NOSOTROS.
    A gozar de la PRIMAVERA AMIGOS, y a NO aflojarle por el MOMENTO.

  70. Osvaldo dice:

    Celeste: mis disculpas por el desliz, es que al leer en tu entrada que “poseías ediciones de obras ganadoras” asumí inconcientemente que eran de tu autoría. Releyendo caí he hice un gran pozo en el suelo. Acto fallido… Igual, no aflojes!
    Un beso.

  71. joise dice:

    Apreciada erika, hay un proverbio sabio, atended:

    “Lo importante en toda lid, no es ganar en sí, sino competir” esto lleva intrínseco una hermosa parábola, ¿quien se sienta libre de culpa que arroje la primera piedra? y de Mateo -en mis propias palabras- si queréis proferir sabiduría, procurad buenos discípulos, no vaya a ser que por no entender vuestra erudición se conviertan en vuestro enemigo y os mate, eso no pasara aquí, pues la libertad de expresión es uno de los derechos del hombre, y en este blog se respetan, además, aun cuando estéis errada el derecho a la retracción está abierto, sino, observareis una crítica constructiva; en cambio, triste seria que nadie os preste atención.

    Para mal o para bien, la crítica, hace existir en el mundo literario; al intelectual, mirad a Ma. Celeste concursó con su obra, no ganó premios, pero se siente feliz de haber concursado, de competir, y eso le da fuerza para intentarlo otra vez y otra. No erika, no os inhibáis de escribir, pues, si de escarnio se tratára la objeción recibida por tu trabajo, ya seria parte de la naturaleza detractora del que ignora el arte; camuflando sus argumentos con imprudencias aunada a una falsa honestidad , en aras de figurar con el detrimento de otros.

    ¡Ciao!

  72. Gloria dice:

    Querida Mora. me encantó el tema de los cementerios y las violetas,sobre todo por ser estas flores mis predilectas,Tomás me traía siempre un ramito de ellas,cuando salía y las encontraba.su aroma me levanta el ánimo y mi hija siguó la costumbre de su padre y me regala con ellas.Envío un par de proverbios chinos que vienen al caso de la muerte: “las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre” y “no puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia tí,pero puedes impedir que aniden en tu cabello”.Hoy que hace un día invernal en la Primavera,estación que amo por mi hijo Pedro Primavera,no, no soné a mi hijo con ese nombre,se llama Pedro Ernesto(Pedro por mi papá y Ernesto por el Ché),pero nació un 21 de Septiembre,igual que mi querido maestro Osvaldo Ulloa,los dos artistas sensible y adorables y con alma de niños.Justo acabo de hablar con mi niño que vive muy lejos,en la Patagonia y quedé triste.La lectura de los amigos y amigas me hizo distraer y por eso escribo luego de un tiempo.Los quiero a todos,un beso.

  73. José Itriago dice:

    Erika:

    Le añado a la proverbial sabiduría de Joise que el lenguaje está cambiando mucho, como el mundo mismo. Tú ves que ahora con los mensajes de los móviles se escribe en “jerizonga”, cosas casi inentendibles para mis oídos encallecidos, pero que comunican de manera efectiva.
    Hace unas semanas Beranice Martínez nos escribió el bellísimo poema APRENDE A PATINAR, APRENDE A VIVIR que con sus palabras representó lo que estamos seguros que sentía. A mí me gustó mucho, hasta lo copíé aparte. Eso es lo único importante, lograr expresar lo que uno siente, descargar eso que uno lleva por dentro y pasárselo a los demás, les guste o no. No siempre lo que uno siente, con lo que uno vibra, hace vibrar o los demás. Pero lo importante es decirlo con expresión honesta.

    Dices:

    “me encanta la poesia pero me da miedo escribir por el miedo a que me jusguen los demas o mas que todo es que no les guste lo que escribo”

    Bueno, por lo general aquí los “juicios” no son académicos. Creo que todos tratamos de sentir lo que sintió el que escribió; puede que no me guste ese “sentir”, que no rime conmigo. No pasa nada, no digo nada. Puede que me guste y lo mencione o lo copie y tampoco diga nada más. Hay cosas que me han gustado mucho, no porque estén muy bien escritas, que sin duda ayuda y en este sitio es frecuente, sino porque dicen mucho, enseñan parte del alma de quien escribe. Es como oír música: puede que te llegue o no.

    Así Erika, trata. Incluye una poesía y no te afanes demasiado en maquillar lo que quieres decir con palabras sofisticadas, que a lo mejor no te van bien. Dilo con tus propias palabras. Seguro que nos va a gustar. No sé si mucho o poco, pero nos gustará y sobre todo, nos gustará el valor que pongas en hacerlo.

  74. María Celeste dice:

    Y como otro aporte al tema de los cementerios… y ya que Mora nos regala a Dylan Thomas, acá va otro de este brillante poeta:

    Y LA MUERTE PERDERÁ SU DOMINIO…

    Y la muerte perderá su dominio.
    Los muertos desnudos serán un solo muerto.
    Con el hombre en el viento y la Luna de occidente;
    cuando se descarnen los huesos y desaparezcan los huesos.
    Donde hubo codos y pies aparecerán estrellas.
    Y aunque se sumerjan en profundas aguas tendrán que resurgir.
    Y aunque los amantes se extravíen perdurará el amor.
    Y la muerte perderá su dominio.

    Y la muerte perderá su dominio.
    Bajo los remolinos del mar
    aquellos que yazgan largamente no morirán en la tempestad
    retorciéndose en el tormento, cuando cedan los tendones
    atados a una rueda no podrán destrozarse;
    entre sus manos la fe se romperá en dos
    y el Unicornio del mal los atravesará.
    Y hendidos por todas partes no se desmembrarán.
    Y la muerte perderá su dominio.

    Y la muerte perderá su dominio.
    Nunca más las gaviotas gritarán en sus oídos
    o se romperán las olas tumultuosamente en la ribera;
    allí donde se abrió una flor nunca más otra flor
    ofrecerá su cabeza a los golpes de la lluvia.
    Y aún locas o muertas como clavos
    atravesarán la margaritas con sus cabezas de señoras;
    irrumpiendo sobre el Sol hasta que el Sol se desprenda.
    Y la muerte perderá su dominio.

  75. ir dice:

    Si, Osvaldo, llueve,…la tierra se limpia, y todo vuelve a empezar…
    Desde que vi parte del trabajo de Masaru Emoto, realmente se modifico mi relacion con el agua. Para los que quieran refrescarse, el libro “Mensajes del agua”
    Saludos cordiales

  76. Osvaldo dice:

    Muchas gracias Ir por la referencia, sabes soy de piscis.

    Para Erika, y por que no también para aquellos que están representados en ella, las palabras de Joise y José son rotundas y las hago mías.
    Te regalo “Monólogo” de Silvio Rodríguez:

    Favor, no se molesten,
    que pronto me estoy yendo.
    No vine a perturbarles
    y menos a ofenderlos.
    Vi luz en las ventanas
    y oí voces cantando,
    y sin querer ya estaba
    tocando.

    Yo también me alegraba
    entre amigos y cuerdas
    con licores y damas,
    mas de eso quién se acuerda.
    Fui un actor famoso,
    siempre andaba viajando.
    Aquí traigo una foto
    actuando.
    Me recordaron tiempos
    de sueños e ilusiones.
    Perdonen a este viejo,
    perdonen.

    Ya casi me olvidaba
    pero, para mañana,
    van a dar buen pescado.
    Hoy nos llegaron papas
    y verduras en latas
    al puesto del mercado.

    En cuanto llegue y coma
    me voy para la zona,
    por lo de la basura.
    Como la noche avanza,
    los dejo con la danza,
    el canto y la cultura.

    Disculpen la molestia.
    Ya me llevo mi boca.
    A mi edad la cabeza
    a veces se trastoca.
    En la alegría de ustedes
    distinguí mis promesas
    y todo me parece
    que empieza.

    Favor, no se molesten,
    que casi me estoy yendo.
    No quise perturbarles
    y menos ofenderlos.
    Vi luz en las ventanas
    y oí voces cantando,
    y sin querer ya estaba
    soñando.
    Vivo en la vieja casa
    de la bombilla verde.
    Si por allí pasaran,
    recuerden.

    Y para Gloria, a quien ya extrañaba, “Monólogo de la cabeza de Murieta” el que debes conocer seguramente:

    Nadie me escucha puedo hablar por fin
    Un niño en las tinieblas es un muerto
    no sé por qué tenía que morir
    para seguir sin rumbo en el desierto

    de tanto amar llegué a tanta tristeza
    de tanto combatir fui destruido
    y ahora entre las manos de Teresa
    dormirá la cabeza de un bandido.

    fue mi cuerpo primero separado
    degollado después de haber caído
    no clamo por el crimen consumado
    sólo reclamo por mi amor perdido.

    Pero como sabrán los venideros
    entre la niebla la verdad desnuda
    de aquí a cien años pido, compañeros,
    que cante para mí Pablo Neruda.

    Y así en la inquebrantable primavera
    pasará el tiempo y se sabrá mi vida,
    no por amarga menos justiciera
    no la doy por ganada ni perdida

    y como toda vida pasajera
    fue tal vez con un sueño confundida
    los violentos mataron mi quimera
    y por herencia dejo mis heridas.

  77. socorro dice:

    Amigos:
    Violetas, mariposas, cuentos y poesía.
    Es el cócktail que en mi cabeza me condujo a Federico.
    Aquì transcibo extractos de una conferencia de Federico Garcìa Lorca, “Las nanas de los niños”.
    ………….Para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes si contamos, naturalmente, con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y las temperaturas. La madre y la canción ponen lo demás.
    Todos los que sentimos al niño como el primer espectáculo de la Naturaleza, los que creemos que no hay flor, número o silencio comparables a él hemos observado muchas veces cómo, al dormir y sin que nada ni nadie le llame la atención, ha vuelto la cara del almidonado pecho de la nodriza (ese pequeño monte volcánico estremecido de
    leche y venas azules) y ha mirado con los ojos fijos la habitación aquietada para su sueño.
    “¡Ya está ahí!”, digo yo siempre, y, efectivamente, está.
    El año de 1917 tuve la suerte de ver a un hada en la habitación de un niño pequeño, primo mío. Fue una centésima de segundo, pero la vi. Es decir, la vi… como se ven las cosas puras, situadas al margen de la circulación de la sangre, con el rabillo del ojo, como el gran poeta Juan Ramón Jiménez vio a las sirenas, a su vuelta de América: las vio que se acababan de hundir. Esta hada estaba encaramada en la cortina, relumbrante como si estuviera vestida con un traje de ojo de perdiz, pero me es imposible recordar su tamaño ni su gesto. Nada más fácil para mí que inventármela, pero sería un engaño poético de primer orden, nunca una creación poética, y yo no quiero engañar a nadie. No hablo con humor ni con ironía;; hablo con la fe arraigada que solamente tienen el poeta, el niño y el tonto………….”

    Mora, Ir y amigos todos los que puedan y los que no, que estarán presentes en nuestros corazones y seguro en nuestra charla:
    Enuncio poéticamente que en la bella esquina, que guarda más de una historia de esta maldita y bendita ciudad, para bien o para mal, estaré esperando, con un clavel rojo en el pelo a aquellos que llegan “en el rumor de las olas” porque han sabido que en esta tierra también habitan los unicornios azules.
    (Ja, Ja, Ja, perdonen y no se sientan heridos en su sensibilidad literaria) Como no ha surgido otra propuesta será Domingo 5 de octubre, bar la Ópera, Callao esquina Corrientes. 10 a.m
    Abrazos mil

  78. Osvaldo dice:

    Jajaja, me veo caminando Buenos Aires con un clavel rojo en la oreja rumbo a “la esquina”, excentricismo que ya no se ve pero es propio de esta ciudad. Será un sueño de hadas. Les dejo “Olga Orozco” de Olga Orozco.

    Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
    Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
    el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
    la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
    y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
    Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
    De mi estadía quedan las magias y los ritos,
    Unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
    La humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
    Y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
    Lo demás aún se cumple en el olvido,
    Aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se
    buscaba en mí igual que en un espejo de sonrientes praderas,
    y a la que tú verás extrañamente ajena:
    mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.
    Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
    en un último instante fulmíneo como un rayo,
    no en el tumulto incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
    entre los remolinos de tu corazón.
    No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
    No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
    Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
    porque soy tu testigo ante una ley más honda y más
    oscura que los cambiantes sueños, allá, donde escribimos la sentencia:

    “Ellos han muerto ya.
    Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
    Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento”.

    Les deseo el mejor encuentro y me gustaría que el próximo lunes jueguen a “contarlo y describirse” bajo cada óptica, para que los que no pudimos estar nos figuremos ahí.
    Morita, pareces mi amiga del alma. Gracias. Tus poderes son extraordinarios.

  79. María Celeste dice:

    Amigos todos… espero de corazón poder caminar la esquina de Callao y Corrientes con un clavel rojo tras la oreja, pero todavía no lo sé. No quiero alimentar la ilusión de esa posibilidad porque en mi vida todo es tan fugaz y arrollador que nunca sé nada más allá del día presente. A veces es un castigo, a veces… una gloria.
    Socorro… ¡qué bonito lo que nos regalaste de Federico! Eso me anima a contar algo que pensé decirles, a razón de esto de las violetas, pero el rubor de ser incomprendida me frenaba. Adhiero a esa frase de “hablo con la fe arraigada que solamente tienen el poeta, el niño y el tonto”, y aquí va:
    Cuando tenía no más de cuatro años, mi universo se trataba de muchos juegos, dulces sueños y, salvo la compañía variable de mi hermana seis años mayor, una natural soledad plagada de fragancias.
    Mi mayor regocijo era el patio trasero de la casa de mi abuela materna, esos gigantescos (o a mí me lo parecían) terrenos con frutales, flores y el consabido gallinero en la esquina más alejada de la casa. Limoneros, naranjos, mandarinos, ciruelos, durazneros, una “damasca” (así decía ella), higos blancos, de breva e higos turcos. Y entre toda esta magnificencia propia del Edén… rosales blancos, rosados y escarlatas, lirios, gladiolos, calas… altas dalias, margaritas, junquillos y frescias. Matas de helechos plumosos y tropicales, una palmera de dátil, malvones y geranios de todos los colores, una enredadera de “flor de cera” y en el fondo, los dos arbolitos de flores color fucsia que muchos años después supe como se llamaban: Laherstroemia indica.
    Cuando el calor de setiembre en la región mediterránea apretaba, bajo las copas florecidas en blanco y rosa, me tiraba en la hierba húmeda a espiar a las más humildes habitantes del jardín… las violetas. Extensas y fragantes matas de florecillas blancas y violáceas que formaban pequeños techos verde oscuro con columnatas de tallos finos. Ese era el hogar de las hadas y los gnomos. Yo los veía somarse con sus caritas risueñas y sus pequeñas alas de libélula, espiarme y ocultarse corriendo ante la menor intención de aproximar la mano. Allí estaban… y me pregunto dónde habrán ido cuando vendieron la casa.
    Fueron quienes, en la áspera ascención a las edades maduras, me recordaban que el mundo no está hecho sólo de supuestas realidades y que no es sólo lo que se toca lo que tiene verdadera entidad.
    Si así fuera… todos ustedes serían producto de mi fantasía… ¿o no?

  80. socorro dice:

    Dice Osvaldo que dice Olga Orozco:
    “Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
    Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
    el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
    la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
    y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
    Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
    De mi estadía quedan las magias y los ritos,
    Unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
    La humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
    Y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron”.

    Digo yo:
    Lo que dice Osvaldo que dice Olga Orozco descubre una categoría nueva para mi y que representa aquello que uno va a dejar cuando se vaya. Especialmente lo que quiere dejar. Ese es el LEGADO del escritor.

    Otra cosa, y hablando de agua (salada):
    Increible.!! Por que se llenan mis ojos de lágrimas? no hay tristeza. Es una profunda emoción. Por que lo que contás, Celeste, me emociona y me encuentro lagrimeando?
    Diría, tal vez, que se activó lo que podríamos llamar “La memoria de las Hadas”.
    Besos, abrazos!!

  81. María Celeste dice:

    Gracias Socorro… besos mil

  82. Osvaldo dice:

    ¡¡Hey!!, Socorro, Celeste, ¡también he llegado a las lágrimas de emoción! porque (y Uds. bien saben) el relato me transportó a mi infancia en una imagen de ensueño muy similar donde los gnomos también éramos nosotros.
    Y si, creo que de alguna manera somos producto de nuestras propias verdaderas fantasías y que todo aquello y muchas otras cosas son la verdadera práctica del aprendizaje de nuestras facetas creativas.
    “…Aprendí a ser formal y cortés
    cortándome el pelo una vez por mes…
    …Viento del sur o lluvia de abril
    quiero saber donde debo ir.
    No quiero estar sin poder crecer,
    aprendiendo las lecciones para ser…” (Sui generis)
    ¿Se acuerdan los acordes?
    Mil besos más.

  83. vancho1 dice:

    EN EL CEMENTERIO DE RECREO
    DE VIÑA DEL MAR.

    (dedicado a mi padre, Alonso).

    Caminaba por el cementerio del barrio Recreo, junto a Violeta, mi esposa. Ella descifraba viejas historias adheridas a las tumbas, mientras yo –a hurtadillas- escuchaba comentarios de gorriones y zorzales. Soy aficionado en esto, no podría a simple golpe de oído distinguir muy bien digamos el sentido de lo escuchado. Violeta no; diría que es profesional de cementerios: sabe sentarse en la tumba precisa y esperar que desde algún ángulo llegue la señal que en forma de llave abrirá la caja de los tiempos.

    Suele ocurrir –lo escuché en un programa de la televisión- que aquellas personas que se concentran en el parloteo de los pájaros, no escuchen las voces humanas; sobre todo si, como yo, se tensionan en la espera del acuerdo para cantar (como cuando esperamos que salte el corcho de una botella de champaña). Canta uno, le replica otro imitándolo y añadiendo una nota más llena de dificultad; no sólo la dificultad, debe incorporarse además armónicamente a la melodía que se inicia. Así, lenta y sonoramente van construyendo la canción más hermosa del mundo. Que un trío, un dúo, un canon, un aria, una aparente improvisación a la dixie.

    Se iniciaba un canon donde la diuca levemente atrasada elevaba su trino por sobre los gorriones, para terminar en notas similares pero más graves de dos zorzales, cuando una voz humana –seguramente reiterada- me sorprendió:

    -Disculpe ¿Me permite dejar estas flores? – La señora vestía traje azul estilo antiguo; no miraba a los ojos cuando hablaba.

    -Disculpe usted –Repliqué incómodo, dejándole espacio para depositar su ofrenda. Violeta seguramente sabría el nombre de las flores, el origen del traje y de ahí el origen de la mujer, de su mirada huidiza. Yo amaba esos ojos como picota cavando el más duro asfalto tras la pupila.

    El coro de las aves se suspendió. Un zorzal se acercó a escuchar como si fuéramos gusanos de almuerzo. Yo me alejé a otra tumba y disimulé como leyendo la lápida.

    La señora de traje antiguo puso flores en cada una de la hilera de tumbas. Los pájaros se organizaron de nuevo con una especie de aria iniciada por un zorzal con permanente vocalización profunda de dos palomas perfectamente sincronizadas. Fue excepcionalmente bello; otras palomas se acercaron sorprendidas e inclinaron sus cabezas para mejor oír –era el mejor elogio: todos sabemos que a ellas no les gusta nada más que el parloteo, el corre-ve-y- dile de las plazas y campanarios-.

    No soy bueno para las emociones: luego siento ganas de llorar. Así pues busqué a mi esposa con la secreta esperanza de enjugar con su perfume esta humedad bajo mis párpados, cuando volví a ver la señora aquella dejando flores en las tumbas que parecían abandonadas o que tenían flores ya marchitas.

    -Buenas tardes, señora -le dije- ¿Podría hacerle una consulta?
    -Como no. Diga usted señor. Yo conozco muy bien este cementerio –me respondió.
    -No se trata del cementerio, señora. Se trata de las flores que usted deposita en las tumbas. He observado, sin querer, que usted deja flores en varias tumbas…
    -Son claveles –sentenció- ¿Es usted administrador del cementerio? –Preguntó y añadió algo turbada- No creo que moleste a nadie con mis claveles.
    -No. No soy administrador del cementerio; ni nada. En verdad, señora, no soy nada; sólo escuchaba… a los pájaros. Vi sus flores…
    -Claveles.
    -Sí, claro: claveles. Vi que usted dejaba claveles en varias tumbas y no sólo en una. Me pregunto ¿por qué alguien deja claveles en varias tumbas?… Pero, por favor, no se preocupe. Discúlpeme…
    -Es que no deseaba molestar –interrumpió.
    -No, señora, si no molesta. Al contrario-. ¿Dónde estaría Violeta? -Digo que al contrario, es bonito, me gusta. Yo no soy administrador. Nada. Disculpe-¿Por qué seré tan torpe? –Sólo me llamó la atención-… A la distancia vi a Violeta con esa veladura de tranquilidad que me hacía sentir tan bien. Añadí –Son claveles muy bonitos… y olorosos.
    -Los claveles son bonitos. Más de lo que usted los ve –me replicó, tranquila. –Yo vengo una vez a la semana y compro con mis ahorros la mayor cantidad que puedo y los traigo al cementerio.
    -Tiene, usted, seguramente muchos parientes…
    -No. No vengo sólo a ver mis parientes. Yo dejo mis claveles en cualquier tumba que los necesite.

    Se produjo un gran silencio. Ni mi mujer, ni yo sabíamos qué responder.

    -Todos los muertos necesitan flores –y añadió- especialmente claveles.
    -¿Desde cuándo usted hace esto? –me atreví a preguntar.
    -Desde hace mucho. Quizás un día me muera- bajó la voz a casi un murmullo -y otro tendrá que hacerlo- levantó sus ojos y miró los míos; sentí como un hálito de frío.
    -¿Quieren ustedes que les cuente la verdad? –nos dijo con voz que pareció desafiante.

    Antes que pudiera reaccionar, buscando la forma más delicada de negarme, contestó entusiasmada Violeta. –Por favor, señora, cuéntenos; nos gustaría mucho escucharla ¿Verdad, Iván?
    Sentados en un borde de cemento en un lecho mortuorio de alguien que se hacía polvo a dos metros de profundidad, escuchamos a la señora que habló así:

    “Iba yo al hospital. Me llamaron de urgencia. Iba angustiada. Cansada. Tomé un taxi. Pagué casi sin darme cuenta; no sé si me dieron vuelto o no. Seguramente dejé la puerta del automóvil abierta, pues al bajar, desde la orilla de la acera, la suave voz de un clavel me llamó por mi nombre.

    Al instante me arrodillé y levanté la flor que se resbalaba hacia la cuneta de la calle.

    -¿Cómo sabes mi nombre? –le dije.
    -¿No ves que soy una flor?– me dijo a modo de respuesta. Pensé que si yo sabía que era una flor y sabía que se llamaba clavel, ella podría saber que yo era mujer y por tanto sabría también mi nombre.

    -Ayúdame- suplicó. Esta vez su voz fue aún más delicada. Que era de la costa. Que fue enviada al mercado desde donde pasó a las manos de un muchacho enamorado. Que fue a encontrarse con su novia con la cual estaban separados. Se encontraron efectivamente en la calle y el muchacho –en prueba de amor- le regaló la flor. Que la muchacha no le creyó y arrojó el clavel al suelo. Ambos, enojados, se fueron; cada uno por su lado. Ella –la flor- quedó arrojada en el suelo mientras las ruedas de los vehículos giraban veloces y pesadas en su entorno. Que en ese momento de angustia apareció un caballero de pelo entrecano, con traje azul. Corrió a la calle entre los vehículos y la recogió, con tan mala suerte que uno de los carros lo atropelló contra el pavimento. A su lado, la flor volvió al suelo.

    Que cuando los transeúntes acudieron a auxiliar, uno de ellos la recogió y la puso en el pecho del anciano.

    -Y fue justamente aquí –me dijo gimoteando el clavel- al bajar de la ambulancia, caí desde la camilla hasta el pavimento; me separaron del caballero bueno… y yo debo encontrarlo, porque si no, él se irá solo… sin mí… tal vez sin nadie –y lloró, señora, caballero, lloró con un dolor que nunca más he sentido, créanme.

    Tomé el clavel entre mis manos y corrí directo hacia el Hospital, hacia la Unidad de Emergencia.

    Sobre una camilla, mi padre, vestido con su gastado terno azul, moría.

    Puse el clavel en su solapa y lloré.

    -Gracias-. Otra vez esa dulce voz. -¿Cómo se habría ido sin mí?– Y agregó, con ternura, mirándome: -Adiós, adiós: tú te quedas… recuérdanos.”

    Así terminó su relato la señora.

    Violeta me cogió suavemente del brazo y se apretó a mi costado. Los pájaros estaban en otra de sus largas algarabías, pues ellos ya conocían esta historia.

  84. socorro dice:

    Vancho 1:
    Es Bello, bello!!
    Pero viste que uno va anticipando la solución del enigma? La respuesta que yo iba configurando tiene que ver con las flores que hemos tirado al río porque no sabemos cual es el paradero preciso de las personas que ya no están.
    Pues no era así y no todos los caminos conducen a Roma.
    Gracias!

  85. María Celeste dice:

    Vancho… gracias por animarte a regalarnos tu relato. Y copio a Socorro para decirte: ¡¡¡ES BELLO!!!

  86. XIMENA dice:

    SI ES UNA COMBINACION PERFECTA,QUERER,AMAR ,EXTRAÑAR, SOLAMENTE LOS ENAMORADOS PUEDEN SENTIR Y SABER DE ESTAS PALABRAS,PARA ir,MUY LINDO SU HISTORIA DE PALOMOS ,ME GUSTA POR LO UNIVERSAL DE SU HISTORIA,CARIÑOS XIM

  87. Osvaldo dice:

    Ivan, Violeta, Socorro…..buaaa, buaaa, buaaajj, basta ya que mi angustia en estos tiempos no perece tener límites y las cosas hermosas como estas la ahondan de reflexiones y remenbranzas…y sus implicancias me pierden más lejos de lo que es pueden imaginar.

  88. Fabu dice:

    Vancho1
    La verdad es que nunca se sabe a quien le pueda estar haciendo falta una flor,una visita,(en un cementerio,hospital,donde sea)y llegar en el momento justo es muy oportuno;aunque se trate de la muerte. Y las preguntas tambien lo fueron.
    Me gusto.

  89. Rosa dice:

    Hola Mora, me encantó tu relato… y mucho el final, me recuerda el final de algo que escribí, aunque sin mariposas… pero tiene que ver. También Freud formaba parte del texto (lo digo por un comentario que leí con respecto a tu cuento)… Creo que lo que en realidad estás haciendo es mostrar tu alma

  90. José Itriago dice:

    Vancho 1: tus cuentos son colosales. Es maravilloso poderlos leer, casi como primicias que nos vas dando, como adelantos de algo más que seguro verá la luz la proxima vez . Ahora seguiremos esperando. Pero no es que te esté presionando, es que nos estamos acostumbrando.

    Osvaldo: Genial y oportuna la entrada de Olga Orozco

    María Celeste: también nostros, que éramos 8 hermanos, tuvimos nuestro “gran” patio trasero, con sus magnolias, malabares y muchas árboles frutales. El mío era una frondosa toronja (mi padre le asignaba el cuidado de un árbol a cada uno de nosotros). De vez en cuando veíamos fuegos fatuos y la fantasía se disparaba. Tu entrada dejó una nota de melancolíoa general.

    Socorro: hubiera dado cualquier cosa por verte con tu clavel rojo en una esquina de Buenos Aires.

    Para mi es difícil ir. Yo vivo en Caracas y un viaje así no lo puedo hacer, por el momento.

  91. socorro dice:

    José, Vancho, todos:
    Yo tampoco podría ir a Venezuela ahora, auque me encantaría.
    Pensaba en las regionales. Deberíamos acercarnos por grupos. El grupo del sur, el grupo del Caribe, etc.
    También pensé:
    Una esquina puede producir un cuento.
    ¿Alguna de Caracas, tal vez?.
    ¿Alguna de Viña?
    ¿Quizás alguna vez?
    De corazón

  92. Ylba Maria dice:

    Que belleza, ha sido una semana sumamente próspera para todos, hoy jueves comenzando una nueva cita y aún leo los comentarios de todos, que reflexiones me he hecho, que recuerdos han llegado a mi mente, he derramado lágrimas de emoción, lágrimas que hace años no aparecian, lloré mucho en el pasado, perdí a mis padres, a mi esposo y hace cuatro años a un hijo, que cumpliría 50 años, pensé que no quedaban más y esta semana han aparecido nuevamente pero de emoción, gracias a todos Ustedes.

  93. Blanca Estela dice:

    Vancho:

    ¡Felicitaciones! ¡Genial!, me encantó

    dime cuándo lo escribiste? lo pregunto curiosa de conocer una mente con disco duro incorporado je-je-

    ¡Ccómo no te has de inspirar si v ives en la ciudad más hermosa de Chile ¡Ah! Viña del Mar!, cómo te extraño.-

  94. Julieta dice:

    Querida Celeste:

    Estoy de acuerdo con vos en que el arte debe sentirse, disfrutarse…Pero pensar en lo que se escribe y en cómo se escribe no está nada mal. Es más, soy una convencida de que cuanto más conocimiento se tenga a cerca de nuestra lengua y de las posibilidades que ella nos brinda más libres seremos a la hora de producir. De hecho, nuetra lengua es una estructura, un sistema; y conocer su funcionamiento es lo que te va a permitir despegar… volar…hacer tu propio camino.
    Vos hiciste mención de Oliverio Girondo como una especie violador de las formas; y seguro que lo era, pero seguró es también que el conocimiento de nuestra lengua debe haber sido lo que le permitió hacer una “violación” tan perfecta.
    Sin más, me despido hasta la próxima. Julieta

  95. vancho1 dice:

    Julieta: No puedo estar más de acuerdo contigo: ¡Conocer para transformar! ¡Conocer para transgredir!… o para aceptar. La innovación no es producto del desconocimiento. Además que, en el caso particular del idioma, el nuestro es tan fantástico. Y este ensamble que aún se produce con los idiomas de nuestras etnias, …y con el vivir de nuestros pueblos. ¡Ojo al charqui!

  96. Lucía García dice:

    hola soy Lucía me encantan todos yo no sé nada de literatura y mucho menos de escribir poesía ni narrar cuentos me falta imaginación solo escribo mis reflexiones sobre lo que voy viviendo y aprendiendo día a día eso me ayuda para ser mejor persona el pasado y el futuro para mi no existe solo el presente y lo vivo al máximo como si fuera el último día de mi vida tengo casi 50 años me gustaría tener comunicación con personas de mi edad estoy felizmente casada y tengo 3 maravillosos hijos por que tienen un padre igual de maravilloso mi correo luci-berti@hotmail.com vivo en Degollado,Jalisco México aunque soy orgullasamente del destado de Tabasco gracias a monografías por madarme esos hermosos correos

  97. Julieta dice:

    Hola gente, acá va un cuento de un amigo mío que se llama Damián. El texto se llama “la señal en la frente”, imperdible. Saludos

    La señal en la frente

    Alguna vez empezó la historia. Largas escaleras recorre el tiempo, hacia todos los lados, sin detenerse en el presente, sin dejar de volver a empezar. La divinidad me enseñó, a través de rituales que exploran las épocas y develan la continuidad, que nada “ha sido nunca ni será, porque es”; la palabra es tan concreta como una roca, un cuerpo no es más que el disfraz de infinitos caracteres, y de estos un eufemismo el hombre. El todo es eterno. Las vidas son centellantes pinceladas de una mano inmortal, sobre la irradiación de luz de una entidad celestial. Un umbral donde es inútil ejercitar el recuerdo. Pero estoy a favor de mi libertad, y no pretendo hacer de mi memoria una simple palabra. Es por eso que invento gentes. Las rememoro, les doy una existencia y las riego por los tiempos. Nombro a las cruces, a las estrellas, al fuego, a lo esotérico, a lo que resplandece, a los humanos; luego distribuyo territorios, tempestades, atardeceres, tribulaciones, incandescencias, y demás atributos, y confundo a mis creaciones errabundas en la alquimia.
    Soy un semidiós. Se cada ínfima parte de las formas, conozco el espiral magnífico que dibuja la naturaleza al representar las proporciones sagradas en las rosas, en los frutos. Sin embargo, a pesar del poder que detentan mis manos creadoras, de que puedo apelar a las magias sagradas, hay algo que me atormenta desde siempre; así como los hombres desconocen a los dioses, yo, el faraón Ramsés II, tercer gobernante de la XIX Dinastía Egipcia, hijo de Seti I, desconozco de dónde proviene la existencia de una mera cicatriz.
    El código indescifrable aparece dibujado en el frente de Muwatalli, el rey hitita. Sabe quién qué designios ocultos contendrá aquel impávido recuerdo de una herida. Acaso será el tercer ojo que deja ver más allá del fin, o una entrada a los enigmas de Nesa, o quizá extrañas músicas que escapan a mis oídos. Aún hoy, demolido en mi lecho de muerte, continúo pensando en su misterio.
    I

    He cometido un sacrilegio, procuré falsear la historia. El castigo está próximo, lo puedo percibir. En un primer intento, compuse un esbozo de la historia utilizando los símbolos del álgebra. Utilicé una secuencia finita pero basta de incógnitas para designar los elementos del universo. Luego, implementé centenares de coeficientes cuyos valores se determinaban en cadenas de relaciones de igualdad, para realizar una cantidad de operaciones de sustracción y absorción, de modo que una serie de hechos, acontecimientos y cosas, se anularan o unieran para dejar de existir (o formar algo nuevo). Durante un tiempo que podría clasificar de infinito (por la minuciosidad de las operaciones), dediqué mis esfuerzos a lograr una síntesis perfecta que encerrara tal hazaña en una simple frase. Creí (que iluso fui) comprender que al traducir esa labor a los caracteres sagrados, su sola pronunciación me haría un dios. De lo que era lógico concluir, que hasta las formas inexistentes se convertirían en mis fieles súbditos, y allí entraría mi plan en marcha. Mi intención era la de inmiscuir elementos de mi propia creación (sólo míos) entre los de existencia corriente (provenientes de otras mentes divinas) para desplazar esa absurda cicatriz del escenario confuso que me tenía encerrado en calidad de semidiós. Ensayé las palabras que habría de decir, tenía que decirlas en el lugar y momento precisos. Palabras que a la vez son números. Estalló la ira en los cielos al finalizar la conjura. Ya no recuerdo esas palabras, pues (así lo intuyo) la primera fase del castigo divino consistió en poner a mi mente en los caminos errantes del delirio, en cuyos laberintos perdí los frutos de aquella genialidad. Sé que aún no me ha llegado el verdadero escarmiento, y que no me llegará en esta vida; saber lo que a uno le espera es el peor de los tormentos. Hoy no hago nada por impedirlo, pero en esos días mi ego era insaciable.

    II

    Mis anhelos no habían sido derrumbados del todo. Si el enigma no podía resolverse a través del álgebra, lo harían la meditación y las magias sagradas. Partí de una nueva premisa: el universo es el sueño de un dios. De esta manera, todos los dioses que hasta ese momento funcionaban como pilares del universo, pasaban a ser sólo invenciones, vanas explicaciones sobre el origen de todo. No había muchos dioses, sino un único ser que era la primera causa de una sucesión infinita de hechos finitos que no era causada.
    Si este dios nos estaba soñando, su mente debería contener el equilibrio exacto entre armonía y caos, y esto no podía ser más que la consecuencia de un estado de éxtasis puro, de somnolencia. La eternidad, con todo lo que esta designa (bajo el manto de esta idea), provenía del universo alucinado del dios. El nuevo desafío consistía entonces en recurrir al encierro. Así como siglos atrás Gilgamesh, rey de los babilonios, se había encontrado con sus antepasados (según el admirable poema) descendiendo a las profundidades de la tierra, yo hallaría en una gruta oscura, la inmortalidad. Acudí a la solemne pirámide de Keops. Allí pasé una gran suma de tiempo. Delegué mis ocupaciones y me recluí a la meditación y a la evocación de ciertas magias que fui conociendo a medida que me acercaba más a la probidad. Lo primero que soñé fue una constelación blanca en medio de la oscuridad. Noche a noche, se hacía más grande y brillante. Finalmente, concebí un pequeño sistema de órbitas en el que giraban distintas figuras geométricas. Los símbolos originarios. Pude ver miles de poliedros complejísimos en transfiguración continua; creí que las transformaciones serían infinitas y que jamás llegaría a develar nada. Pero tuve paciencia, concentré mi intelecto en cada figura; así pude descubrir numerosos intervalos en que todas las imágenes se convertían en una. Así vislumbré, casi mágicamente, el teserac el hipercubo de cuatro dimensiones. Había llegado a la perpetuidad.
    Pronto el tiempo se convirtió en un simple estado de las cosas: pasado, presente y futuro se anulaban entre sí y sólo existía el no tiempo, el reposo. Mi ser, que ya no era, se hallaba ahora mismo, mañana, ayer, y también nunca. Ahora podría mirar el todo desde ningún lado. Debía ser capaz de ver detrás de esa estúpida cicatriz. Sin embargo, me era imposible modificar nada en esas condiciones, algo vedaba mis esfuerzos.
    Luego de varios intentos nulos, me convencí de que el o los dioses, estaban compitiendo conmigo, de que poseían la misma sabiduría que me negaban y eso los hacía omnipotentes, yo no era más que un chivo expiatorio, y si quería salir de esa absurda jerarquía, tendría que alzar mis esfuerzos en la creación de un plan perfecto. Descendí lentamente de la meditación, hice a un lado la magia, y apelé al pensamiento concreto de un simple mortal (pues, en esencia aún lo soy).
    La pirámide de Keops, no es infinita, pero sus habitaciones sólo parecen tener fin cuando entra la luz del día, cuando cada monumental ladrillo hace su aparición con tenue forma. El sol se filtra por la cámara principal apenas nace la mañana, la disposición de las paredes del sepulcro desplaza los rayos de luz e ilumina cada recodo; aprovechando eso, he realizado cientos de veces apacibles paseos para distender la mente. En los momentos de invención de mi plan (y anteriormente para meditar), caminaba hasta un largo corredor donde se hallaba (aún se halla) el féretro de Keops. El recorrido del sol culminaba en su cara, sabía que él mandaba a construir naves funerarias que iban hacia la luz transportando las almas. Era una señal.
    Recuerdo la vez que la noche me sorprendió en esa habitación. Estatuas sin ojos, de piedra, arenisca, adobe, de grandes proporciones, custodiaban algunas galerías; aseguro que dormir frente a ese sarcófago fue otra etapa del castigo divino. No olvidaré jamás los pasos que oí, pasos como de piedra, arrastrándose por el suelo de tierra, oscuros, pesados. Eran las estatuas que por las noches se consignaban a ser centinelas. Sólo yo he visto aquellos monstruos reptar en busca de intrusos, teniendo que ocultarme de las formas más osadas. Y no sólo eso. Al cesar el sonido de los pasos, logré dormir y soñé con hordas de cuerpos gigantes con cabezas de animales precedidas por Anubis. Vi los ojos de chacal, la piel negra y velluda, el hocico roto, húmedo, unos dientes amarillentos de masticar carroña. Temí que en algún momento llegaran a buscarme, pero no me detuve, no hasta que creí encontrar una solución al enigma: La guerra. Muwatalli, el rey de los hititas, poseía tierras que habían pertenecido a mi padre, quien murió sin poder recuperarlas. Seti I, había intentado en su reinado reconstruir y aumentar algunos territorios del imperio, pero no lo logró.

    III

    Construí, invocando las magias que me pertenecían, un ciclópeo ejército de hombres entregados a una sola tarea: destruir al rey de los hititas. Era sencillo, la empresa comenzaría con la destrucción de Nesa, la primera ciudad que conquistó el imperio; luego tomaría algunas ciudades más y finalmente (invadiría Qades) amenazaría públicamente a Muwatalli. Si no entregaba todas sus tierras, moriría. Era seguro que se negaría a tal pedido, por lo que su muerte era inminente. Esa era mi última carta, si no podía develar el enigma entonces lo haría desaparecer del universo. De esa forma ya nada se interpondría entre mi ser y la divinidad.
    La guerra duró intensos meses. Mis soldados superaban en cantidad a los de Muwatalli; pero el enemigo sabía resistir. Era un escenario extraordinario y digno de ser visto: centenares de hombres destruyéndose unos a otros, y todo por mis caprichos de Faraón. El suelo parecía revestido de largas pieles humanas, cuerpos sin vida que se dilataban por el desierto como una mancha gigante de muerte. A lo largo de la extensa geografía de Qades, se podía percibir que mi poder se volvía insuperable.
    Yo combatí con mis soldados, quería saber que se siente abrirse paso entre el enemigo, ver la sangre, olerla, respirar el calor del encuentro cuerpo a cuerpo. Demostrarle a los imperios que era dueño de la inmortalidad. Pero eso era solamente un juego. La verdadera guerra me esperaba el trono de Muwatalli.
    Luego de estudiar el accionar y el parlamento culminantes, exigí una reunión con el rey. Si mal no recuerdo, estas son más o menos las palabras que nos dijimos:

    - La guerra está por terminar – Le dije.
    - Ya conozco el destino, y no me asusta. Debes saber que permití que vinieras hasta aquí sólo para que acabaras de una vez por todas con todo esto.
    - ¡Ja ja ja! Veo que conoces mi poder. No pensé que fueras a rendirte tan fácilmente. Esto no tardará demasiado.
    - Estás equivocado Ramsés, en ningún momento me preocuparon tus poderes, no creo que puedas vencerme.
    - Deliras, tus hombres no soportaran la guerra por mucho más, tu fin ya está próximo. Mira hacia fuera y verás la derrota, ve las pilas de cadáveres de tu legión.
    - No estoy hablando de mis hombres, ni de las conquistas ni las muertes. Hablo de ti y de mí. ¿Acaso creíste que no han llegado a mis oídos las conjuras que realizaste para eliminarme? Los dioses lo saben todo, morirás ignorando las verdades supremas.
    - ¿A qué te refieres? ¿Cómo sabes todo eso? ¿Puedes comunicarte con los cielos?
    - Eso no te importa, lo único que debes saber es que aún puedes dejar de enfadar vanamente a los dioses y volver a la vida terrenal de los mortales. Todavía no estas condenado a los infiernos.
    - ¡Déjate de estupideces! ¡Es el miedo, el miedo a la muerte lo que mueve tu boca a maldecirme! ¡Vengo a darte muerte, a agrandar la marca de tu frente con una herida fatal!
    - ¡Iluso! ¿No lo entiendes? ¿Quieres enfermar y sufrir las pestilencias divinas? Ellos no dudarán en destruirte de un soplo.
    - Sólo existe un único dios, estamos en un sueño eterno. Quédate quieto, no compliques las cosas, tu insignificante vida por el nacimiento de un nuevo dios.
    - Te lo advertí, serás castigado.

    Esas fueron sus últimas palabras. Su cuerpo se hallaba pocos metros de mí. Con pasos acelerados y bruscos, me abalancé sobre él y lo tomé por el cuello. No profirió palabra alguna, no se opuso resistencia a mis movimientos. Alcé un puñal. El sol descomponía la luz que entraba por la ventana en su filo. Antes de atravesarle la garganta, quise apreciar el espectro de colores que se dibujaba en el reflejo del acero; sentía un ardor maravilloso en el cuerpo. Pero en vez de deleitarme con la luz del sol, en vez de disfrutar mi victoria, vi los ojos de Muwatalli abrirse abruptamente, sentí como se clavaron en mis ojos. Un resplandor verdoso (como el de las almas en pena) brotó de su frente y me envolvió de forma fulminante. Extrañas cacofonías comenzaron a ir y venir en todo el recinto, me aturdían, y no sabía con certeza si sólo estaban en mi cabeza. Un temblor gigantesco parecía hacer vibrar toda la tierra. Repentinamente, me invadió un terror similar al que me infligieron los centinelas de Keops. El sudor me empapó las manos y el puñal resbaló y fue a dar al suelo.
    Lo que ví dentro de la cicatriz fue inentendible para mí, si al menos pudiera describirlo, pero no, ni siquiera me atrevo. Gané la guerra, conquisté tierras, destruí enemigos. Pero no pude terminar mi labor. Al instante de ver esa imagen, solté el cuello de Muwatalli. Los párpados comenzaron a parecer fuertes persianas que se cerraban sin mi consentimiento, hasta que se cerraron por completo. Cuando abrí los ojos me hallaba en la oscuridad. De a poco, fueron reuniéndose decenas de efigies cuyos pies eran de tamaños insospechados; formaron un círculo a mi alrededor. Cerré otra vez los ojos, esperando que todo acabara. Cuando los abrí Muwatalli se hallaba otra vez frente a mí. Sonrió y me dijo: “Vete ahora, y pide mil perdones”. Huí aterrorizado hacia los desiertos arrancándome la ropa, exclamando piedad, dándome golpes a la cabeza. Creí que moriría desquiciado. Pero ese no era mi destino. Debo morir como cualquier mortal, y el castigo llegará más tarde. Sólo espero mi muerte, atormentado, los dioses (o el dios) me impiden morir, creo que eso está bien, ya no contradigo mi destino. Mi reinado acabará en poco tiempo. Por eso he mandado a grabar mi triunfo en la guerra contra los hititas en las paredes de Karnak. A cambio de una tregua hemos llegado a un acuerdo: Las tierras del litigio se dividirán, y la hija del rey será mi esposa. Las gentes comunes no han de saber todo lo ocurrido. La historia será develada dentro de miles de años.

    Muchas gracias por leerlo, mi amigo también se los agradece.

    Saludos-.

  98. Nelly Paulina Godoy dice:

    Revisé el blog amiga y la parte de la lectura “Jardín Florido” captó mi atención por la manera como la autora establece una comparación entre las estaciones del año y los momentos de vida del ser humano y se centra en el invierno, empleando comparaciones muy melancólicas.
    Es verdad, hay momentos de nuestra vida que son como la fantástica primavera y en contraposición hay otros momentos difíciles, dolorosos que son como el más terrible invierno.
    Pero lo esencial es captar el sentimiento con que la escribió y lo transcendental de su contenido es que ha permitido a todos los que han tenido oportunidad de leerlo reconocer estaciones vividas y recrearse en el ingenio demostrado por la escritora.
    En fin, en mi humilde opinión, su lectura me causó desconcierto, interés y unos deseos locos de argumentar sobre las inquietudes que me generó internalizar esa lectura.


Trackbacks

  1. Applications
  2. Buy Targeted Fans


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda