Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

De libros maltratados y peces de colores

En mi biblioteca reina el desorden y hay ejemplares muy enfermos, y otros a los que no he prestado atención desde hace años. Cada seis meses amontono los libros en el suelo y uno a uno voy extrayéndoles el polvo, abriéndolos y cerrándolos en diferentes páginas.

El polvo sale, pero las heridas quedan; hasta parece que hubiera picaduras de pequeños insectos en algunos.

Con culpa, pienso que a ninguna cosa trataría tan mal como a mis libros; ni comparar obviamente con las mascotas, a las que he debido renunciar por falta de tiempo para atender a sus necesidades.

Pero no he renunciado a los libros aunque evidentemente los maltrato.

Llena de remordimiento, este fin de semana me dediqué a ellos y luego de limpiarlos, encontrar con alegría algunos que ya no recordaba y observar sus decadencias, busqué monografías que me indicaran cómo ampararlos y ordenarlos.

Encontré “Encuadernación” recopilado por Josef Millar, de Santa Fe, Argentina, que puede ayudarme mucho.

La cuestión del ordenamiento se vuelve complicadísima cuando hay muchos y de muy diversas categorías. Cuando, además, encuentro libros que ni siquiera recordaba tener, pero que, al mismo tiempo, no son los que “generosamente” donaría. No son desechos, son olvidos imperdonables.

Entre los libros restituidos a mi memoria se encuentran, por ejemplo, Ana Karenina, de León Tolstoi, que me deparó grandes momentos hace años, cuando fui paciente y lo leí (ver Ana Karenina, enviado por Nikolai Michtchenkov).

Aparecieron dos entrañables y disímiles novelas: Mujercitas, de Louisa May Alcott, y El tambor de hojalata, de Gunter Grass, más actual. Cada una para distintas épocas de mi historia personal.

Para refrescar memorias –y corazones- puede recurrirse a “Aquellas mujercitas, resumen del libro de Louisa May Alcott”.

En cuanto a El tambor de hojalata, Manuel Acosta, de Perú, nos envió su trabajo que lleva el mismo título.

Hay también escondida en el polvo de mi biblioteca una recopilación de cartas, narraciones, pequeñas biografías y poemas todos relacionados con el amor, que se titula, como no podría ser de otro modo, El libro del Amor. Las compiladoras son Diane Ackerman y Jeanne Mackin, a quienes no puedo dejar de mencionar porque, aunque no muy conocidas, han hecho un trabajo tan cuidado y de verdad “amoroso” que aparecen allí cartas de amor de la reina Victoria junto a las de Quevedo y Cervantes, más ensayos preciosos o narraciones de las desgraciadas relaciones de Eloísa y Abelardo. Ya se los mostraré en alguna nueva entrada.

Encuentro además un ejemplar de Moby Dick… la ballena blanca, mi ballena. De Herman Menville.

¿Será desde la época en que leí “Axolotl”, un cuento de Cortázar, que me fascinan las peces detrás del cristal de una pecera? Al respecto puede verse “El tiempo de los Axolotl; la edad de oro”. Sueño con un acuario. Las transparencias, las luminosidades paseándose vivientes entre plantas verdes, doradas, rojas.

No puedo tener mi acuario, exige demasiados cambios de agua, mediciones de temperatura, alimentación.

Me seducen, me enternecen y me siento comunicada y hasta cuidada por animales domésticos como perros y gatos; no sé a cual de las dos especies prefiero. Un perro trae amistad; un gato, belleza y misterio.
Aunque no puedo cuidarlos, paso demasiado tiempo trabajando fuera.

Pero el fin de semana descubrí que yo estaba guardando en mi casa a una “especie” más viviente todavía, a la que, si bien, y como se verá, utilizo, no le estoy brindando los cuidados mínimos que se merece: los libros.

Pedido: ¿alguno de ustedes recuerda un verso que habla de “interrogar con los ojos a los muertos”, en referencia al acto de leer? Lo he buscado y claro, algo tenía que extraviarse en el caos.

Mora Torres

Editorial

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Comentarios

23 respuestas a “De libros maltratados y peces de colores”
  1. mileniita dice:

    Al leer no pude evitar en los amigos que tengo en mi casa, en los que me han llevado a los viajes mas indescriptibles, que me han invitado a conocer a fondo desde cosas y personal reales hasta los mas maravillosos personajes de la ficción, con los que me he reido y llorado…..con los que pienso contar siempre, porque solo debo dirigirme al librero y tomarlos para sumergirme de nuevo en una aventura maravillosa que cada nueva ocasión me despierta nuevos sentimientos y es que no hay nada como el olor de un viejo amigo…. no se compara con leer en la PC, la magia es mas fuerte y maravillosa cuando tomas a tus amigos y los abres en la primera página….Ojala todo el mundo los considerara así, como amigos entrañables, pero eso creo yo es un don de pocos…

  2. rosanna dice:

    Los amigos….ESOS amigos…silenciosos, fieles, siempre presentes, a la espera de nosotros y muchos, como yo, lo hemos abandonado por tanto tiempo con la simple excusa del tiempo, de los hijos, del trabajo…de la vida. Y ellos siempre estan ahi, a nuestro alcance, a nuestra vista, pero muchas veces no queremos verlos, mucho menos alcanzarlos bajo el horrendo disfraz de “durante el fin de semana” o “luego que termine de preparar este informe” o peor “cuando me vaya a la cama” y volvemos dia tras dia a abandonar aquellos amigos que nunca se quejan de nuestro olvido, ja! ni son celosos, no nos reprochan cuando lo sustituimos por alguna otra cosa como, mmmmm, internet por ejemplo??. Yo me declaro culpable de haber abandonado a mis mejores amigos, aquellos que en su momento me abrieron sus hermosas paginas no solo para entretenerme u olvidarme de un amor fallido, sino para lo mas importante, enseñarme. No quiero mencionar ningun amigo en especial, todos y cada uno de los que me contaron su historia tienen un lugar especial en mi corazon. De ellos aprendi y aprendo. Aunque los tenga abandonados se, y lo se muy bien, que me estan esperando…….

  3. Guspac dice:

    Claro que te da nostalgia y sentimientos de culpa pero creo que el peor sentimiento de todos es aquel de saber que dejaste de enriquecerte y de hacer algo más constructivo para tí mismo, para tu espíritu, ya sea porque te llevaste trabajo a casa o porque tu esposa e hijos también te necesitan, porque te apetece más ver la TV o por simple desidia.

    Después de todo los libros están allí, recogiendo las huellas del paso del tiempo al igual que tu, son objetos inanimados a los que imaginamos amigos esperando que tu tomes la iniciativa de recurrir, únicamente porque ellos no la pueden tomar.

    Si sientes nostalgia y cierta compasión por los libros que leíste y quisieras volver a leer, o por los que compraste y los dejaste a medias o sin leer, es que estás sintiendo nostalgia y compasión por ti mismo, pero no por el tú que eres hoy, por ese tú que olvidaste entre el stress y la rutina, ese tú desobligado que podía dedicarse a si mismo una tarde de sábado o una noche fría, para abrir un libro en la comodidad del sofá más mullido de la casa, frente a la chimenea y con una manta sobre las piernas, libre de llantos y travesuras de niños, con buena luz y música suave de fondo, un cigarrillo y, ¿porqué no?, una copa de vino.

  4. madame cronotop dice:

    Más allá del lamento por el desorden en los libros, en Mora se percibe una gran erudición. Había olvidado el nombre del libro de Gunter G. Gracias por las referencias. Del mismo modo, agradezco los datos de ese texto denominado “Encuadernación”. Precisamente por amar y herir de muerte los libros, he olvidado el título exacto, pero el mexicano Juan José Arreola, en su texto Bestiario tiene un cuanto sobre el axolotl. Es muy ingenioso pues el pensamiento arreoliano está codificado con el manto de la ironía. Ya develado, es interesante el mensaje que ahí palpita. Nuevamente, gracias Mora.

  5. mujerbonita dice:

    Mi padre solía decir que si un solo día de su vida había transcurrido sin leer, no había tenido sentido.

    Yo lo escuchaba, siendo adolescente, con la característica más marcada de esa edad: querer comerme el mundo de 3 mordidas…leyendo apenas los textos escolares, diciéndome a mí misma que semejantes comentarios eran una verdadera exageración.

    Hoy, que han pasado algunos años y mi padre se ha ido….cuando lo extraño, cuando daría no sé qué por mirarlo tan solo un segundito, viene a mi mente su recuerdo con un libro en la mano, inmerso en el infinuto y maravilloso mundo de la lectura.
    Hoy Mora, me trajiste el recuerdo de mi padre, así como me gusta recordarlo.
    hasta pronto.

  6. Dilsita dice:

    Al leer el articulo de Mora, no he podido evitar derramar lagrimas sobre el teclado, es muy triste pensar que como a veces hacemos lo mismo que con algunos de nuestros amigos, los utilizamos en su momento, los disfrutamos, los amamos con toda intensidad, y cuando llega otra actividad o etapa de la vida… simplemente los dejamos en cualquier estante, rincon o mas triste caja, en un cuarto oscuro… olvidando todo el recorrido que hicimos con él, toda las emociones que sentimos, cuando nos acompañaron en esa situación dificil, que no tenia salida, y solo el libro dio el consejo, nos alentó, nos levanto el ánimo… y luego que hicimos? cerramos sus páginas para no volver a verlos jamas…

    Gracias mujerbonita, por recordarme a mi padre, el es igual, todavía esta con nosotros pero… tristemente me he olvidado lo importante que es ese aspecto de su vida… y todo lo que el hizo por mi, con respecto a la lectura.

  7. Alicia Corona dice:

    Cuando tenía 10 años, estaba muy en boga entre los estudiantes más sobresalientes de mi escuela, el leer bien para el concurso de lectura. Yo estaba motivada, pero además veía siempre a mi padre leyendo grusos libros ¡Qué pereza! Me decidí, se trataba de ”La Hija del Capitán”, de Alexander Pushkin, me gustó mucho aquel libro. Desde entonces la lectura es parte de mi vida.

    Ahora creo que el mejor regalo para hacer a alguien es un libro, pero lamentando el caso, no a todos les gusta leer. Para mí los libros son invaluables, se puede plasmar en ellos todo el pensamiento del autor. Es un mundo excitante.

    Pero el desorden de libros no debe ser preocupación, sólo porque se pueden maltratar es importante. Pero al fin, el valor que Mora les da es superior. Con tenerlos basta, y si no basta, pues no está uno preparado para la lectura. Los que amamos la lectura amamos el conocimiento.

  8. Ángel dice:

    También disfrute “Mujercitas” y tengo la impresión que primero escribió “Hombrecitos” (no importa como haya sido) igual lo leí varias veces y me encantó y creo que es importante la recomendación de esos libros que están un poco olvidados y no aparecen en las listas que proponen las editoriales como “Novedades” A lo largo de mi vida y en mis lecturas, he encontrado que el autor sugiere o descalifica las obras de otro y eso me dió pauta para buscar lo que mencionaban. Por ejemplo: José Vasconcelos, historiados, político y filósofo mexicano, calificaba en uno de sus libros a la obra de Eca de Queiros, como adecuada para los días tristes y difíciles. De inmediato adquirí “La ilustre casa de Ramirez” y en la solapa de este (como es usual) aparecían los nombres de otras obras del mismo autor y pude leer gozosamente muchos de él. Don José María Eca de Queiros, descalificaba a su compatriota Camilo Castello Branco, haciendo que uno de sus personajes se burlara de otro, indicando:
    -Habla como los personajes de Camilo.
    El realismo a la portuguesa de Castello Branco, no resulta fácilmente digerible, pero aun así lo disfruté en un libro titulado “Eusebio Macario” (en realidad no lo descalifico y resulta curioso) Otro escritor que me impulsó a investigar fue Vicente Blasco Ibañez con el comentario de uno de sus personajes, f que en su libro “Sangre y arena” comenta del cuñado de él protagonista, el torero Juan Gallardo; que ante todo lo descomunal e importante, decía:
    -Ni el propio Roger de Flor.
    Lo primero que surgió ante mis pesquisas, fue que se trataba de un personaje histórico, quien comandaba un grupo paramilitar llamado “Los Alque tuvo presencia en la Europa del siglo XVI y en Constantinopla donde fueron contratados por el Basileus Andrónico.
    Con estas reminicencias, lo que pretendo es indicar que la lectura se recomienda sola y nos da lineas de investigación que agrandan nuestros conocimientos y nuestro disfrute hacia espacios que no habríamos conocido de otra forma.

  9. Ángel dice:

    Cometí un error y salió mi mensaje sin terminar, pues al estar comentando sobre la compañía catalana que descubrí en el libro “Sangre y Arena” de Vicente Blasco Ibañez, quien a uno de sus personajes le hacía admirar desmedidamente a Roger de Flor adalid de este grupo paramilitar que se conocía también como los Almogávares y los catalo-aragóneses tuve un error de dedo y salió mi mensaje incompleto y mocho.
    Perdón y completo lo que debí decir.
    Saludos
    Ángel

  10. Juan Valdez dice:

    Sí, verdaderamente que me ha motivado el artículo; esos libros nuestros son como hijos nuestros. Ellos creen que nos hemos olvidado de su existencia por el poco tiempo que pasamos sin usarlos, pero no es así. Basta con escuchar una frase, una palabra o leer algún buen artículo como el de ustedes que, ya me tiene ansioso de empezar a releer un poemario de José Angel Buesa que empolvado desde el estante en que vive no deja de mirarme.

  11. Marianela dice:

    Esto es una felicitación para tu artículo que me conmovió profundamente porque se visualiza un verdadero amor por ese objeto maravilloso que es el libro. Y quienes amamos los libros entendemos el gozo y el dolor que te provoca leerlos o perderlos o maltratarlos o simplemente no poder comulgar con él todo lo que quisiéramos. A mí particularmente me pasa eso con “Cien años de soledad” al que a veces recurro con nostalgia y necesidad de volver a leer, porque en él he encontrado una forma de sabiduría y conocimiento sobre la naturaleza del hombre como a veces no he hallado en libros eruditos de filosofia. Pero también es un pedido de solidaridad: quiero, necesito, ansío leer ese Libro del Amor, pues estoy organizando una “conferenciarte” sobre la “historia de las mujeres, el amor y la belleza” (una mirada desde la historia de las mentalidades), y tú hablas de que allí se recopilan cartas de amor de algunos personajes notables de la historia. Cuando puedas compartirlo te estaré más que agradecida. Y adelante con tu biblioteca, la imagino hermosa porque no creo para nada que la tengas ni un minuto descuidada!!

  12. lunaferni dice:

    Como Bibliotecaria solo me queda felicitarte por el trabajo y decirte Gracias !!!!
    Un cariño.
    Luna.

  13. jennita dice:

    Mis grandes amigos, así los llamo, pero algunas veces los olvido. Son aquellos que guardan mis mejores momentos de mi vida, volver a leerlos es recordar fragmentos de mi vida, es volver a soñar, volver a viajar, recorrer el mundo y volver a suspirar… por lo que deseaba de todo corazón y que de repente se fué y me dejó así… algunas veces vacia y sin sueños por soñar.

  14. Marta Cecilia Ramirez dice:

    Los libros son y serán lo más valioso, lo más importante para cualquier persona. Con ellos aprendimos a leer, a conocer el mundo, a llorar, a reir, aprendimos de la vida… pero aunque son seres inanimados, su muerte lenta es un crimen. Nunca volveremos a encontrar los libros que una vez, por descuido y por negligencia, se nos fueron de las manos. Soy bibliotecologa, y aunque el mundo moderno esta sistematizado y lleno de tecnologías los libros antiguos y modernos contienen mucha más información de la que hoy en dia se encuentra volando en las páginas web.
    Un libro de cuentos de los hermanos Grimm, una novela de Garcia Márquez, una aventura de Alejandro Dumás, ya no la encontramos en el espacio cibernético; siguen en los libros, en esas hojas que con el paso del tiempo y el descuido se vuelven amarillas, quebradizas, débiles. Todo el mundo corre donde el técnico una vez se les ha dañado su computador, su televisor, su equipo de sonido, o su DVD, pagan lo que les pidan por tenerlos nuevamente en funcionamiento, pero y a los libros que? Pagan ustedes a alguien para que los cuide, los limpie, los ponga otra vez en funcionamiento? No, verdad que no?
    Ellos necesitan cuidados, ellos necesitan atención y al menos la prevención de colocarlos en lugares adecuados para que cuando se quiera hacer un viaje al pasado se pueda realizar con ese mismo libro que mis hijos, o mis padres lo realizaron.
    Cuiden los libros, las revistas, los escritos que encuentren en sus hogares, ellos también cuentan la historia de sus familias.

  15. eljoseluis dice:

    Agradezco tu entrada de este día a monografías. Viajo todos los días durante dos horas más tres cuartos, la última de las cuales me es difícil conservar la calma, pues el contrapunto del tiempo, que transcurre rápido hacia mi hora límite de entrada a la oficina, y el tortuoso avance del río de autos me hace temer, a ratos que no llegaré a tiempo.
    Hoy en particular los enfrenones, acelerones, volantazos, el coro de bocinas y el solo de mentadas, que hoy estuvo a cargo de la señora a quien un microbusero le arrimó la defensa demasiado, han mermado mi paciencia y he llegado a mi escritorio con una sensación de ansiedad, como de cierta urgencia no muy sana.
    Es por eso mi agradecimiento, ya que con tu nota me has de pronto trasladado a otro espacio no físico, quizá temporal, donde mis manos han lamido cada página de algún libro y han catado el polvo de unos días, de unos meses o más tiempo en los estantes de una biblioteca pública.
    Este recuerdo me ha traído a su vez a otros recuerdos, al fragmento de un poema garrapateado en un trozo de papel y esto me hace pensar que, en la lectura, las pausas son como como en la música: partes activas de una gran partirura en la que el consciente y el subconsciente van leyendo, acompasados, dándose su tiempo. El primero, a plena luz lleva la pauta, jubiloso, como el violín primero en la “primavera”, de “las cuatro estaciones” de Vivaldi, o puede ser triste también, grave, pero siempre en primer plano. El segundo subyace, rigiendo sin ser aparente, controlando el tono.
    Gracias por el inicio de un lunes arrimado a la vida, cuyo latido a veces dejamos de escuchar a causa del ruido y de las prisas.
    Saludos

  16. alexa ramos dice:

    Me siento muy identificada con su comentario, hace ya tanto tiempo que no viajo a traves de ellos, y han sido ellos tan fieles para conmigo, estan ahi puestos en un librero haciendo espacio a una PC, esperando siempre esperando una gota de tiempo, me hizo recordar tardes muy felices con olor a tinta, a brisa y a sueños, tardes en compañia de Isabel Allende, Miguel de Cervantes, con susurros y versos de Garcia Lorca, que días mas felices, Gracias por hacerme recordar a mis queridos amigos de siempre.

  17. milton dice:

    Recuerdo a mi papá que me insistía tanto en leer, y anecdoticamente despues de 25 años de no ver a un amigo muy famoso escritor salvadoreño, premio Alfaguara y toda la cosa, se sorprendió porque según él me habian matado con la guerra, me confesó sinceramente que él habia conocido a los clásicos a través mío, aunque a los doce años solo podes entender limitadamente, nuestra biblioteca se limitaba a unos cuantos libros en que sobresalían los dialogos, Los Tres Mosqueteros, Veinte Años Después, Maria de Isacs, La Cabaña del Tio Tom y otros más que por allí andan. También leíamos las selecciones, la revista Siempre y la Bohemia, de eso más de 40 años. Hubo un debate hace como 2 años con Openhaimer acerca del futuro libro digital o de carne y hueso que estuvo más que interesante, creo que son dos momentos, porque yo disfruto leyendo en papel tanto acabo de bajar el poemario de Miguel Hernandez y el gusto que siento leyendo en papel no es lo mismo que en la computadora, bueno veremos que pasa en el futuro. Gracias por recordarme a mi papá.

  18. AnaClaudia dice:

    Confieso que cada cierto tiempo miro las vitrinas de mis libros y como los demás me digo a mi misma, hoy al irme a la cama me llevo un libro para reanudar mi pasión por la lectutura, llega la hora de dormir y el ánimo no me acompaña para empezar una nueva aventura en las letras. Cada semana dedico ahorros a adquirir un nuevo tesoro y se van juntando para presionarme a seguir con el encanto. Me da por tiempos, al menos tengo uno inconcluso, el que me acompaña en mi mesita de noche. Recibir en el mail este “mea culpa” me llevó a hacer el mío propio, espero esta noche, no cerrar mis ojos apoyada en la almohada sin al menos disfrutar de las lineas que le dan paz a mi sueños… Gracias Mora por recordarme que los libros llenan mi alma de hermosas vivencias…

  19. noraeli dice:

    Y sí, a mi también se me escapararon algunas lágrimas al pensar en mis libros y en los abandonados que los tengo, igual a todos, recogiendo tierra y oscuridad. No pude menos que recordar a mi padre siempre con algo en la mano para leer, libros, revistas, diarios. Y yo soy así.
    Muchas gracias a todos, no solo a Mora, porque me han traído recuerdos imborrables que estaban en el fondo del cajón. Esas pequeñas cosas, como dice Serrat, que nos hacen llorar cuando nadie nos ve.

  20. rebeca mendez dice:

    Hola:
    Todos o casi todos tienen libros en sus casas, yo les recomendaría que se abocaran a una biblioteca o a la bibliotecaria o bibliotecóloga de su comunidad para que ella o él les diga como pueden, de una manera fácil y sencilla, ordenar sus libros, y si tienen para donar la bibliotecaría les dirá donde los pueden hacer. Una recomendación, hay libros que por su contenido estan pasados de moda, pero si tienen un valor sentimental entonces guardenlos, esta es una recomendación para Mora, pero también para los que estan en las mismas condiciones que Mora. Espero que les sirva este pequeño consejo, hasta luego.

  21. Elizabeth dice:

    Mi madre siempre me enseñó que un libro es un tesoro, que se debe cuidar y por lo mismo a mi hija di esa misma enseñanza.
    Hoy día siendo ella un poco mayor, compartimos el gusto de acudir a las librerías en donde se nos va el tiempo sin sentir y lo disfrutamos más cuando salimos del lugar con nuestro tesoro bajo el brazo.
    Gracias por permitirme hacer esta reminiscencia.


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