Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Librandola

No, el título de esta nota no se refiere a que estamos “librando” ninguna batalla, la cual, aplicada a este escrito, podría tratarse de la que gira entre los libros de papel y los libros virtuales. Ése es un viejo debate ya resuelto entre ustedes y yo… aunque a pesar de mi amor por el “físico” de los libros, continúo pensando que, mientras se lea, poco importa la mayor o menor calidad del soporte. Siempre habrá –en el caso de falta de papel- algún libro guardado, como en mi estante los viejos cuentos de hadas ilustrados, o, quizá, antes de la demolición de las bibliotecas públicas rematarán para los ricos La divina comedia o El Quijote ilustrados por Doré (un día voy a contarles algo de este artista, Gustavo Doré).

Esta nota y su título se refieren a que los libros nos libran vaya a saber de qué, pero seguro que lo hacen (más adelante encontrarán algunas razones que hallé al respecto). Se refieren, en pocas y muy usadas palabras, al placer de la lectura y a cómo tratar de difundirlo para felicidad de todos.

Un ensayo muy recomendable referente al tema, y para quienes quieran con placer participar, por supuesto, es “Descripción métodos de iniciación a la lectura y escritura“, enviado por Cecilia Ayala desde México.

Otro que aporta mucho -de los que he leído en este sitio, hay varios más- es “La lectura y sus procesos“, que viene de Colombia, con varias firmas.

La falta de afición a la lectura no parece asunto de primera necesidad a tratar en un universo que se desangra: nadie parece haber muerto por esa carencia. Y sin embargo no es así.

Conozco gente que ha muerto de depresión y que hubiera podido salvarse con sólo encontrar (a veces reencontrar) el impulso necesario para abrir un libro, empezar a leerlo y continuar mientras las desgracias personales se apagan más y más y se vuelve a sentir de verdad, en las calles, encrucijadas y laberintos de la literatura. Ya que allí las desgracias temporales se convierten en gracia, y a la alegría de una página que agrada puede llamársele felicidad.

El olvido de sí mismo y de su condición puede salvar al melancólico, porque frente a él –en las páginas o en la pantalla de la computadora, es lo de menos- se concentran hombres, mujeres y reflexiones no más interesantes que su propia vida, pero que, con el ardor singular de la letra de molde la vuelven, a esa vida, otra vez a su cauce: la belleza de la tierra y el cielo, la inteligencia humana y hasta la tragedia de su inseguridad, de no saber quién es. Cobran sentido viejas preguntas (¿para qué estoy, adónde voy, cuál es el sentido de la existencia?) y se originan otras, nuevas, que renuevan. Y estas interrogaciones, cuando el libro se cierra, devuelven la intensidad (o sea la vida, que no es otra cosa que el soñar y el pensar, el vuelo del pensar).

Fomentan títeres placer de la lectura en niños“, se me atraviesa el título de un diario mexicano dentro de mis búsquedas por Internet: “A través de música, baile y títeres, la obra infantil Librándola busca fomentar en el público infantil el gusto por la lectura, en un juego en que los protagonistas adentran a los niños en mundos mágicos, donde se encuentra el placer de leer”.

Sí, es en el mundo “mágico” “donde se encuentra el placer de leer”, no en otra parte.

Y el mundo es mágico. Si no lo fuera, no se hubieran escrito libros y sinfonías, levantado catedrales y pintado cuadros durante miles de años.

Por otra parte me admira el acierto del breve título de la obra infantil. Librándola habla de libros y de libertad al mismo tiempo, y es esto lo que intento decir.

Los libros nos hacen libres, no sólo porque nos traen ideas de liberación y desapego. Mientras los niños leen, por ejemplo, “la última” de Harry Potter, y acá conviene incursionar en “Harry Potter“, el cuerpo deja de molestarles. Ese cuerpo infantil que necesita saltar, correr, ir de uno a otro lado entre gritos, risas y descubrimientos, se acalla y deja que la mente lo sustituya en sus aventuras mientras él reposa por unas horas (ver “Cuentos infantiles del Puerto de la Alegría“, del cubano Gilberto Darcy Herrera López).

Y en las lecturas de los adultos, el cuerpo también deja de molestar con sus urgencias, o de doler, o de tener antiguas marcas, y toma el aire de la inmortalidad.

Mora Torres

Editorial, Monografias

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Comentarios

7 respuestas a “Librandola”
  1. peke dice:

    Hola.

    Pues si yo tengo 2 hermanos mas chicos y me da mucha tristeza ver como les llama mas la atencion un videojuego que un buen libro, pienso que Internet a veces influye a que la gente deje de leer porque al encontrar todo resumido en ciertas paginas les ahorran el tiempo de buscar en una enciclopedia y de leer lo que necesitan.

    Yo amo la lectura, es mi mas grande pasion y espero que mucha gente se de cuenta de que en nuestras manos esta que Mexico sea un pais mejor.

    Saludos!

  2. Oporto dice:

    Jesús sentenció: “la verdad los hará libres”. Leer, simplemente leer es parte del ejercicio de esa libertad. Quién no lee, permanece en la absoluta oscuridad e ignorancia de sus propias convicciones y jamás tiene la libertad de incursionar en otros pensamientos, de dudar, de discrepar o de confirmar. Cuántos sin pisar una institución educativa a través de la lectura han sido sabios. Gracias por este artículo.

  3. JorgeMisael dice:

    Como bien dan a entender los comentarios anteriores, leer es un descanso, te hace olvidar, nos vuelve niños, vuelve a despertar la imaginacion en nosotros. Lo mismo puedes ser Frodo viajando a traves de la Tierra Media, o Robert Langdon siguiendo el Código Da Vinci. Acompañar a Don Quijote y Sancho Panza a través de sus viajes, hasta Seguir los pasos afortunados de Bill Gates para fundar Microsoft.
    Ah… y todo el conocimiento contenido en ellos es invaluable, la totalidad del conocimiento humano antes de estar en un documento digital o página web se publica en un libro, en ellos puedes aprender desde las diferentes posiciones sexuales, como en el kamasutra, hasta cómo fabricar un reactor atomico, desdedesafortunadamente en muchos paises no se tiene el hábito de la lectura. Los gobiernos de estos países tienen una gran tarea por hacer y nosotros como habitantes también fomentandola entre nuestros amigos y familiares.

  4. Ángel dice:

    Quienes tuvimos el privilegio de ser infectados por el virus de la lectura, hacemos de esto nuestro refugio y santuario y vemos con lástima a quienes no aprendieron a disfrutarlo. La formula de esta adicción se encuentra en la colaboración que damos a lo que el autor de una narración establece y que cada quien entiende a su manera, por esto, los personajes tienen las caracteríasticas que imaginamos para ellos y se visten con lo que les ponemos. Aun los libros ilustrados sufren esta adecuación y por ello, los escritores sufren y dudan al ser interpretados para el teatro o TV-Cine pues el director y hasta el productor enriquecen o deforman lo que él imaginó. Los lugares crecen o se reducen según los pensemos y los protagonistas corren la misma suerte que nuestras primeras ilusiones románticas en las que los adolescentes dotamos a nuestras escogidas con los atributos que habíamos soñado y por eso sabemos con el paso de los años que la diferencia entre un capricho y un amor de toda la vida ¡Es que el capricho dura más! Veanse los lectores como realizadores de adaptaciones para ensoñacion y reconozcan que en estos sueños adornamos cualquier texto de seda, oro y púrpura y lo mismo agrandamos las llagas y damos peste a las supuraciones, estimulando con creatividad a nuestro gusto…¡Todo lo que leemos!
    Saludos
    Ángel

  5. ederlinda dice:

    Hola, soy de chile y hace tiempo que me llegan las monografias, sin embargo no las leia, por poco tiempo o por descuido. Esta me interesó, porque luego de un periodo medio oscuro en mi vida, las fuerzas del universo vuelven a estar a mi favor y por supuesto, los libros nunca me abandonaron. En ese mundo maravilloso en el que mi mente viaja a lugares infinitos… durante esos viajes mi corazon tuvo el tiempo para sanar las heridas y mi conciencia se ampliio a esta nueva realidad, para disfrutarla, vivirla y compartirla. Sigamos incentivando esta aficción maravillosa que nos acerca a pesar de las distancias. Sigamos con el vicio, sigamos leyendo.

  6. turmalinass dice:

    “Recientemente me ocurrió lo que describen. Hice un cambio rotundo en mi vida y me refujié en los libros esperando que la tormenta pasara.
    Nunca crei que a mis 36 años fuese a leer la saga completa de Harry Potter en 5 días y libros de cocina vegetariana, a falta de algo más nuevo a mano en mi biblioteca (uno de mis pecados como cibernauta adicta fue dejar de leer libros impresos por mucho tiempo, una de las cosas que voy a modificar - tranquilos… no dejo Monografias.com por nada)”.
    Esto le escribi recientemente al equipo de Monografías.
    Lo maravilloso de leer es como cada signo es apropiado por quien lo lee con una interpretación única y personal. Es como ser parte de la preación del autor. Ninguna pelicula, fotografía, canción, puede lograr esto porque las palabras leídas habitan en el universo de nuestros pensamientos y eso als ahce úncias e irrepetibles.
    ¿Han notado como un libro parace renoverse si lo leemos varias veces a través de los años?. Quizás sea que al modificarnos nosotros con la experiencia, el significado, la interpretación de lo leido cambia con nosotros. Es algo que no deja de maravillarme y quien se pierde ese viaje interior personal, no conoce lo mejor de la vida.

  7. Alicia Corona dice:

    Creo fervientemente en los argumentos expuestos. Me parece que en la actualidad, y me enfoco más en mi país (República Dominicana), existe un vacío cultural, que ha surgido como resultado de la inversión del tiempo en cosas poco positivas. La lectura se ha pasado si no a un tercer plano, a un cuarto lugar dentro de la vida de las personas. En las instituciones educativas, cuando se hace, se recomiendan libros de baja calidad, los padres no se preocupan por crear hábitos de lectura en sus hijos….

    Muy pocas personas leen. En las calles, en los autobuses, a veces tengo la esperanza de hallar a alguna persona con un libro interesante. Cuando voy al área de libros del super, quisiera encontrarme con alguien con quien comentar el contenido de algún libro. Aquí sólo algunos leen, cuando son ”cristianos” se dedican a andar con La Biblia todo el día en la mano. Recuerdo una vez que estaba en un autobús, un señor evangélico, al verme leer un libro (Omertá, Mario Puzo) me preguntó:”¿A ti te gusta leer?”. Yo le contesté afirmando. Luego me dijo: ”Si te gusta leer, deberías dejar ese libro y leer La Biblia, porque ésta te dice las cosas buenas de los hombres.” Pensé decirle que La Biblia, además de decirme las cosas buenas de los hombres, también me muestra todos los pecados que los hombres somos capaces de cometer, y que en sí, eso es lo que todos los libros reflejan, porque como dice Wilde en ”El Retrato de Dorian Gray”: ”No existe un libro moral ni un libro inmoral, los libros están bien o mal escritos.” En fin, al final no le dije nada al señor, porque supe que mi idea sólo llevaría a otra discusión poco interesante.

    En cuanto a lo que se dice sobre el leer cuando se está depresivo, a veces no da los resultados que uno espera. Por lo menos en mi caso, el estado de prepresión no me permite leer con comodidad.

    Pero los libro son joyas, debe haber una mentalidad de riqueza para poder apreciarlos. Porque cuando se lee, los personajes los lugares, los paisajes, todo se inserta en nosotros, en esos momentos es cuando abrimos nuestra mente y podemos aprender nuevas cosas.

    Siempre he dicho: No es sabio quien sabe muchas cosas, sino quien conoces muchas cosas que otros no conocen. La lectura nos da esa ventaja. Cada libro dice aunque sea una mínima cosa que podamos aprender nueva, sobre una persona en la historia, sobre una época, sobre una situación, o incluso una nueva palabra.



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