Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El Mal

Acabo de leer “El Mal y el hombre moderno”, de Ángel I. Grimalt J.

Es un trabajo que discurre sobre la realidad, o no, de Dios; la crueldad ciega de la Historia y los males del mundo. Esencialmente intenta definir “ese enigma que es la existencia del mal en el hombre moderno”. También cita a Urs Von Baltasar a quien, explica, citó Ernesto Sabato* en Antes del Fin. Me sumo a la cadena de transcriptores de Baltasar copiando el final del párrafo que eligió Sabato: “Hemos fracasado sobre los bancos de arena del racionalismo, demos un paso atrás y volvamos a tocar la roca abrupta del misterio”.

Es cierto, el Mal es uno de los misterios más complejos que acompañan al ser humano a lo largo del tiempo; no creo que sólo o más intensamente al hombre “moderno”. Pero seguramente que para referirnos al Mal, más vale hablar de lo que contemplamos ahora que de lo que otros vieron y testimoniaron como -se me ocurren rápidos ejemplos-, la perversión del Imperio Romano o las barbaridades de la Inquisición. También es cierto lo que dice Grimalt a mitad de su trabajo, respecto al consentimiento del mal: cuando no tratamos de evitarlo, cuando miramos a un costado. Y ese aspecto del mal es el que se me había ocurrido tratar hoy, después de regocijarme en la nota anterior con juguetones fantasmas que siempre están rozando la sombra perdida de nuestra infancia y siempre, de algún modo, nos hacen felices.

El consentimiento

El domingo recibí el diario Página/12 Web, de Argentina. Fui inmediatamente al apartado “Todos los títulos”, donde, como ya habrán adivinado, está sólo la lista de las notas que aparecen en distintas secciones.

La que primero me interesó, visto su nombre, fue: “El costado perverso de la desigualdad social: que a nadie le importa”. Claro que la leí, y es un excelente reportaje de Jorge Halperín al economista Javier Lindenboin. Pero fue solamente el título el que me llevó a pensar que era urgente, para mi conciencia, dejar caer de mi alocada pluma algún escrito sobre el mal.

Seguí leyendo titulares y buscando sus notas correspondientes, el domingo en el Página, y encontré “Cielo, tierra y mar en estados alterados”, que es, como otra vez podrán adivinar, sobre fenómenos climáticos actuales, en especial el calentamiento global, y contiene pronósticos alarmantes. Además, contiene esta frase de quien la redactó: “Los investigadores calificaron su análisis como una nueva confirmación de la influencia del hombre en el cambio del clima”.

A esta nota la sigue “Me importa un Kioto”, de Santiago O’Donnell. Se refiere –y con seguridad es la tercera vez que adivinan- a que “para reducir el calentamiento global que produce el clima loco que afecta al planeta, los países más importantes firmaron algo que se llama el Protocolo de Kioto. Bush, en cambio, haciendo gala de su fama de cavernícola, se negó a firmarlo. El protocolo es muy complicado y muy difícil de cumplir. Sin apoyo de Estados Unidos, sus metas parecen inalcanzables”.

Y no seguí leyendo más. Me sentía parte de lo denunciado. Aunque mi influencia sobre Bush y sobre la humanidad en general se pueda medir en millonésimas de micrones, ¿qué hago yo para que esto no suceda? Aun siendo poco menos que una hormiga que mira las estrellas, algo debería aportar.

Por otro lado, ya había arribado en días anteriores a esa conclusión sobre el mal; los artículos del diario sólo la reforzaron: el más destructor de todos es el de la indiferencia.

La lectura que me abrió los ojos

Reconozco que hacía un tiempo que estaba dándole vueltas al asunto de que la indiferencia es el mal, de que lo anodino de nuestros días y de nuestros ocios es lo que se cobra vidas, y hasta había buscado en Internet a escritores que hubieran hablado sobre el mal con originalidad, para darle un matiz colorido –o trágico- a mis hipótesis. Hallé algo muy interesante, que primero me impresionó y me mantuvo reflexiva –en principio parece una teoría completamente opuesta a la que yo había esbozado- y después me condujo hacia el lugar desde donde había partido.

Lo que encontré fue un asombroso prólogo del irlandés Arthur Machen, que se los recomiendo. Enunciados como: “Brujería y santidad, he aquí las únicas realidades”, que aparecen en el inicio, me impulsaron a seguir leyendo. Habla de la grandeza, tanto del Bien como del Mal, y cómo esta grandeza es tan poco común y los hombres apenas la conocen.

Es un punto de vista luminoso, aunque parezca extraño. Aquí lo que se condena es la mediocridad de sentimientos. Hay un párrafo que me hizo pensar en si nosotros, tan mediocres para el bien como para el mal, tenemos derecho a condenar actos igualmente triviales que se han salido de la norma sólo por azar y por la continuidad de la miseria.

Seré valiente y copiaré los párrafos que más me impactaron, aclarando que este prólogo está redactado como diálogo:

“-¿Opináis pues que no comprendemos la verdadera naturaleza del Mal? (…) Por una parte, llamamos pecado a las infracciones de los reglamentos de la sociedad de los tabúes sociales. Es una exageración absurda. Por otra parte atribuimos una importancia tan enorme al ‘pecado’ que consiste en meter mano a nuestros bienes o a nuestras mujeres que hemos perdido de vista lo que hay de horrible en los verdaderos pecados”.
“-Entonces, ¿qué es el pecado? –dijo Cotgrave (…).”
“-Querer tomar el cielo por asalto –respondió Ambrosio-. El pecado consiste en la voluntad de penetrar de manera prohibida en otra esfera más alta. Esto explica que sea tan raro. En realidad pocos hombres desean penetrar en otras esferas, sean altas o bajas, y de manera autorizada o prohibida. Hay pocos santos. Y los pecadores son todavía más raros. Y los hombres de genio (que a veces participan de aquellos dos) también escasean mucho…”

Entonces comprendí que denominar “Pecado” a las transgresiones cotidianas sin importancia es el verdadero, el auténtico, contemporáneo mal, y que se escribe con minúsculas aunque sea tan dañino como el “clásico”. Nos quedamos mirando las faltas de nuestros conocidos y nos llenamos de juicios condenatorios, porque lo que de verdad nos falta parece una simpleza, y es amor, comprensión, participación en los problemas del prójimo, de los prójimos y del planeta.

No pecamos en grande ni somos apasionados o amorosos, y por eso, en realidad, es que pecamos en grande.

Nos volvimos grises, temerosos, ya no iluminamos. Nuestro egoísmo nos hace muy poco interesantes, ya que no tenemos ningún tipo de riqueza para dar y, si la tenemos –material o espiritual- la cuidamos de modo que sólo nos sirva a nosotros mismos.

Tal vez nos hemos olvidado del verso que nos legaron los poetas griegos, que es breve y resplandece para siempre: “Mientras vivas, brilla”.

* Ernesto Sabato suele molestarse por la tilde que le han endilgado a su apellido, que, por ser italiano, se acentúa tácitamente en la primera “a”. Ha llamado a diarios y revistas para aclararlo… Ahorrémosle un nuevo disgusto y de aquí en adelante intentemos olvidar la fastidiosa tilde cuando escribimos el nombre de este gran narrador.

Mora Torres

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Comentarios

14 respuestas a “El Mal”
  1. Ángel dice:

    La historia está acotada por los grandes malvados y naturalmente en los artíiculos relacionados al blog aparece Barbazul, Giles de Rais quien participó en la condena de Jean D’Arc. y layudó a que fuera martir y santa, sin embargo su lugar en la historia lo debe a la manía absurda de matar a sus esposas y no lo hacía para heredarlas, por eso los parientes de la última, lo mandaron a él al infierno. Otro caso semejante fue el terrible rey Drag que aterrorizó la zona de los Cárpatos y legó su nombre a los aficionados a la adrenalina quienes buscan en las sombras la presencia siempre sedienta de sangre del vampiro hematofago que por esta particular preferencia alimenticia vive eternamente. Que decir de Atila ¡El azote de Dios! aquel de quien se afirmaba que donde su caballo posaba sus cascos ¡No volvía a crecer la hierba! En epocas recientes, se contraponen las opiniones, pues quienes escenificaron los ataques del 11 de septiembre ewn Nueva York, son los malvados para occidente y los martires santos para el Islam. Torquemada solo pudo armar un “Acto de fe” y relaxar en persona a varios caciques y tlaotoanis indigenas, pues el rey Carlos I° de España (V de Alemania) entendió que esas ejecuciones lo dejarían sin subditos y como ocurrió, tendrían que importar otra fuerza de trabajo. Sin embargo leemos que el “quemadero” estaba a un costado de la alameda central de la capital de la nueva España. No faltaban filibusteros ingleses que se aferraban a sus equivocadas creencias o Judios (Llamados marranos) que para sobrevivir y salvarse de la quema, finguían ser fieles cristianos, como el afamado Treviño y Sobremonte que exigía al ser puesto en la hoguera ¡Poned más leña que a mi me cuesta! se refería a la requisa de sus bienes por la santa inquisición, antes de entregarlo al brazo secular de la justicia. Un malvado mayor es quien inventó que en Irak había armas de destrucción masiva para justificar el saquéo de sus reservas de gas y petroleo. Este individuo es sin duda un malvado y la historia le pondrá un mote que lo denuncie. Adolf Hitler, José Stalin y Mao Zedong quienes estaban del otro lado de la linea que separa los virtuosos de los criminales, contrastan con los gobernantes demócratas y republicanos que impusieron la doctrina Monroe en esta sufrida América y que llenan el paricular panteón de la mitología del policia mundial ¡USA! La expedición Pershing llamada tambien punitiva, invadió México como respuesta a el ataque que Pancho Villa hizo en Columbus. Se trataba tan solo de un bandolero genial que adoptó el nombre de otro afamado salteador de caminos y su nombre Doroteo Arango, quedó perdido en el casi anonimato. En esa abusiva invasión, hubo heróes mexicanos que enfrentaron a la fuerza expedicionaria y oferndaron su vida defendiaendo la sagrada tierra mexicana. Una avenida en la ciudad de Monterrey al norte del país tiene un nombre desconocido Felix U. Gómez, quien opuso su valor a los invasores. Desgraciadamente casi nadie sabe quien es el olvidado procer que engalana con su historia esa rua de la gran ciudad. La expedición Pershing, se cubrio de oprobio y verguenza, pues a pesar de estar integrada por un gran número de soldados yankes y tener las armás mas avanzadas del momento, pues llevaban hasta aviones, no encontraron al causante de la venganza y Villa vivió muchos años en un rancho que requisó como hacían todos los comandantes de fuerzas militares de todas las épocas y ha quedado para la historia como el único general que invadió ese país y asesinó un gran número de pacíficos ciudadanos para llamar la atención del coloso del norte.
    Saludos y felicitaciones
    Ángel

  2. Helios dice:

    Acertado e interesante este artículo - El Mal; y se puede afirmar que también es oportuno.

    Pero me parece algo lejano en distancia y tiempo, si lo comparamos con los impactantes males actuales, Ej. los secuestros de mujeres, niñas y niños para explotarlos como esclavos sexuales, o sacrificarlos en los ritos satánicos que practican muchos de los más poderosos.

    Atentamente.
    Helios.

  3. joise morillo dice:

    Mediante no muy ardua reflexión se ha de concebir un aspecto muy importante y inherente en el individuo humano, su sesgo individualista lo arrastra entre las sendas del deseo, y el mas peculiar y si se quiere poderoso es el de ostentar el poder, ello , lo dispone a acciones que en otro contexto como el de la fe cristiana -(el compendio de amor ) que de ello se puede extraer- no existiria, por supuesto esto es una parte de las corrientes, ya se tienen otras como los preceptos islamicos, indues y budistas que sin mas rellenan el vacio de respuestas a muchas preguntas acerca de lo divino he indescriptible. sin embargo la presencia de lo que se llama Mal parece tener una dicotomía extenuante por cuanto, lo mas simplista promuebe; que: hay cosas que siendo bueno para unos, es malo para otros. no obstante una cosa si es relevante, ella es la de tratar de conservar lo mas lejos posible la muerte no natural del projimo, o de otro modo respetar la vida de los demas, aun cuando exista una alternativa, que es la vida misma del individuo, por ello existe la defensa propia. Quererse por sí, define el interes mas que peculiar, colectivo por ende la ausencia de este aspecto conlleva directamente a la promoción del mal - de ello se debe recordar, la ley del talión, el codigo de Hamurabi y/o el concepto biblico de con la misma bara que midas seras medido. Aun cuando en el libro de los jueces se define claramente es parece que no se manifiesta con el sesgo que se merece ” La Justicia”, el mal definitivamente lo concebia Platon como ignorancia, falta de conocimientos ausencia de sabiduría,. en oposición al bien, a la virtud. Friedrich Nietszche lo valida en el aspecto subjetivo y en el aspecto psicológico respecto a la voluntad de poder Mao Tse lo conjuga con la contrarieded, pero Cain -hablando de los pristino- lo concibe como debilidad de la carne y el deseo.

  4. joise morillo dice:

    Ante todo, mediante no muy ardua reflexión se ha de concebir un aspecto muy importante e inherente al individuo humano. En tal sentido se debe observar que: su sesgo individualista lo arrastra entre las sendas del deseo, y, el mas peculiar si se quiere poderoso es el de ostentar el poder, ello, lo dispone a acciones que en otro contexto como el de la fe cristiana -el compendio de amor que de ello se puede extraer- no existiría, por supuesto esto es una parte de las corrientes religiosas, ya que, se tienen otras como los preceptos islámicos, hindúes y budistas, que sin más rellenan el vacío de respuestas a muchas preguntas acerca de lo divino he indescriptible. Sin embargo la presencia de lo que se llama “Mal” parece tener una dicotomía extenuante, por cuanto, lo más simplista promueve; que: hay cosas que siendo buenas para unos, son malas para otros. No obstante una cosa si es relevante, ella es: la de tratar de conservar lo mas lejos posible la muerte “no natural del prójimo”, o de otro modo respetar la vida de los demás, aun cuando exista una alternativa, que es la vida misma del individuo, por ello existe la defensa propia. Quererse por sí, define el interés mas que peculiar, colectivo, por ende, la ausencia de este aspecto conlleva directamente a la promoción del mal. De ello se debe recordar, la ley del talión, el código de Hamurábi y/o el concepto bíblico de: con la misma vara que midas serás medído. Aun cuando en el libro de los jueces se define claramente, parece que no se manifiesta con el sesgo que se merece o se debería manifestar ” La Justicia”. El “Mal” definitivamente; lo concebía Platón como ignorancia, falta de conocimientos, ausencia de sabiduría, en oposición al bien, a la virtud. Friedrich Nietszche lo valída en el aspecto subjetivo y en el aspecto psicológico, respecto a la voluntad de poder. Mao Tse lo conjuga con la contrariedad, pero Caín: -hablando de los supuestos prístinos- lo concíbe como debilidad de la carne y el deseo. De este modo, en ausencia del bien persiste el mal. “Lo que es no puede no ser” (Parmenides).

  5. arcenica dice:

    El mal, que asunto mas complicado. He pensado en este tema las últimas semanas, y si bien el mal puede ser de muy diferentes tipos pienso que sin el no podemos darnos cuenta de las cosas buenas y que nos da la oportunidad de aprender cuando menos que es lo que no nos gustaría hacer o en que no nos gustaría convertirnos. Y siendo muy optimistas cuando nos pasan cosas “malas” tenemos la oportunidad de hacer algo provechoso y sacar a flote una parte nuestro carácter que desconocemos, o hundirnos y quejarnos, pero eso ya queda a decisión personal.

  6. sandra olmos dice:

    El mal, a mi modo de ver de lo que se expone, no es más que el simple egoísmo del ser humano por querer tener su parte o la parte del mundo que cree le pertenece en todas las áreas y facetas de la vida. De alli cruentas guerras, como las expuestas por Ángel u hombres sanguinarios, como tan bien los cita, es cierta medida, no era más que una exposición y una dominación a la fuerza de lo que cree que es la parte del mundo que les pertenece, sea a las buenas como a las malas, así nace el famoso terrorismo que tanto daño hace de un lado como del otro, quién tiene la razón, depende del cristal del que lo mires, si te dieras cuenta de que el mundo no te pertenece y dejaras a un lado el sentimiento egoísta, quizás dejarías de ser humano y es imposible hacerlo o sentirlo, lo que sí es cierto es que puedes ser tolerante con lo demás y con lo que está a tu alrededor eso te acerca a un camino lleno de menos insatisfacciones ya que pensar, por cualquier forma que eres el único que merece el mundo, te lleva a soledad, desamparo y mucho dolor, inclusive para todos. Ahora bien, despojarte de tu yo es complejo, parace fácil, pero no lo es, tanto como vivir, hay quienes nos pasamos la vida en ese proceso, el grado de despojo de tu yo dependerá de muchos factores, uno de ellos hasta dónde realmente estás dispuesto a despojarte y ser tolerante y cómo debes ser tolerante, quien alcanza ese umbral alcanza la sabiduría de poder vivir en este mundo lo más cercano a la felicidad. Felicidades por su artículo pero no olviden de que el mal es relativo está en uno, pues uno por naturaleza es egoísta, quiere el mundo para uno, quiere vivir sólo para su yo, de allí los prejuicios, preconceptos y jucios, críticas buenas o malas, si son buenas bienvenidas, si son malas, sólo reflejan una faceta de tu yo. Si son buenas reflejan una faceta de superación de ti mismo, todo es reflejo de uno mismo, aunque no lo creas y a pesar de que la gente piense en su mundo y la forma de mirarlo o cómo lo mira, egoísmo puro, todo es reflejo de uno mismo
    Hasta la próxima

  7. maira dice:

    Geniales me parecen los fragmentos que cita, y si totalmente de acuerdo con la indiferencia como el mal más sobresaliente, actualmente supongo, somos muy egoístas, charlatanes, de nada nos sirve hablar de los problemas, crear conciencia, porque las palabras tambien son víctimas de la indiferencia, escuchamos pero no aplicamos, quedan en el aire o, tal vez, las recordemos como una caprichosa frase célebre para ponerla en nuestro messenger.
    en fin, me parece super y felicitaciones

    … desconocemos lo que somos, pero somos lo que desconocemos…
    maira

  8. Helios dice:

    Arcenica:

    interpreto tu comentario como que el Mal es una escuela que da grandes enseñanzas y que además conduce al Bien. Me parece muy filosófico y muy práctico porque en todas las actividades de la vida, inclusive en la ciencia y hasta en las matemáticas, se aprende más de los errores que de los aciertos, así que está excelente tu comentario.

    Pero ¿podrías decir qué piensas del segundo comentario sobre el Mal? Gracias y te felicito.

    También lo que dice Maira está muy interesante.

  9. joise morillo dice:

    No hay tipos diferentes de maldad, ni de mal, el mal, simplemente existe, se ha manifestado en el texto anterior, “en oposición” al bien persiste el mal, de ello Arcenica lo manifiesta en el sentido del egoísmo inherente al individuo humano, y el ejemplo es el siguiente, si se tiene como acompañante una mascota -un canario- y al salir de la casa se deja (por decirlo) la puerta de la jaula abierta o mal cerrada, un gato con hambre se come al pajarito, ¿Quien es o que fue malo? “Sin tomar en cuenta que supuestamente encerrar pájaros o cualquier animal es perverso”, ¿Dejar la puerta a la deriva? o ¿El gato hambriento? He ahí donde se bebe reflexionar, las leyes se hicieron para regular las pasiones desbordadas del individuo humano, y, todo en base a buenas costumbres, de hecho las sociedades sucumben a nuevas alternativas de poder. Si solamente hubiera un tipo de sociedad la cosa fuera distinta, pero lo que genera verdaderamente el “Mal” es el ansia de poder desmedida, es ahí donde verdaderamente radica el problema. Por lo antes dicho es oportuno recordar a Alejandro Magno, quien supuestamente tratando de civilizar otras sociedades –pues los griegos creían que el que no fuera griego era bárbaro- se encontró con la mas profunda de sus ignorancias (aun siendo discípulo de Aristóteles), pues, al conquistar a Babilonia después de haber destruido gran parte de la ciudad y seres, se reprocho a el mismo diciendo -al ver tan magnificas obras arquitectónicas y los palacios donde vivía Darío, “el supuesto bárbaro”- pero entonces Aristóteles estaba equivocado un pueblo con tal desarrollo arquitectónico no puede ser bárbaro. İEs por ello que manifiesta Nietszche que las cosas son “Ma alla del bien y del mal!.

    En general se debe tratar Al “Mal” como todo aquello que minimíza o evita la posibilidad de establecer orden y armonía en benefio de la totalidad, toda acción que fomenta y permite el deterioro de un proceso de bienestar. Por ende corromper un orden establecído bien sea local y en mayor grado Universal, donde se observa por ejemplo; en el orden social un elevado numero de tragedias, como producto de la adversidad de quienes tienen en un momento dado el suficiente poder como para fomentar el dolor y la desgracia. Sin embargo ante ello, existe algo mas profundo y relevante “El amor” si hubiera suficiente amor en el mundo posiblemente no hubiera maldad. Pero el mal siempre existiría.

    Esta acepción no se conjuga ni comulga con los cambios y eventos naturales, por cuanto el mal es un engendro, es producto del individuo humano, ante todo, una degeneración de la psicología del individuo, adversa al orden social. Se ha de tomar encuenta que: aun cuando no se haga directamente, el descontrol producido en el ambiente y/o la atmosfera de forma artificial es parte del proceso de deterioro en detrimento del orden Universal por ende un aspecto elevado en el campo de lo que se trata como “Mal”.

  10. JR Victor dice:

    Un tema fascinante, aún no he leído “El Mal y el hombre moderno”, de Ángel I. Grimalt J.
    Por ello esta es una opinión de lo que opinan los lectores, que nos dan una idea de la obra.
    Una reflexión.
    ¿Que pasaría?;
    ¿Si dejamos cinco niños que están aprendiendo a caminar con una pelota de colores? Observaremos como todos trataran de hacerse de la pelota. Al final terminan peleando. Este juego inocente por sus características nos muestra que el mal no esta en el exterior; en la pelota. Sino en los niños. Nosotros mismos somos culpables que el mal exista. No porque le dimos la pelota a los niños. Si no se las damos nosotros alguien lo hará y si no están preparados para cuando alguien se las de. Los sucesos pueden tener desenlaces que lamentar.
    El peor enemigo del hombre es él mismo. Nacemos con el mal en nosotros mismos. Si queremos cambiar esto; solo debemos aceptarlo. Una labor bien difícil cuando creemos que nuestra formación intelectual la capacidad de pensar o haber aprendido a hacerlo es suficiente; esto no es cierto. La historia de Saulo personaje de la Biblia que luego se llamo Pablo lo muestra. Tenia una creencia obtenida por su formación y perseguía a los cristianos hasta que tuvo un encuentro que cambio su vida. Algo así necesitamos la humanidad un encuentro con nosotros mismos antes del encuentro final. Porque si llegamos al encuentro final sin haber llegado primero al encuentro con nosotros mismos; conocemos el final. Los niños peleando de niños terminaran peleando también de adultos.

  11. jesus rafael dice:

    El mal es imperfección. El pecado es el estado del ser humano en el mundo de la naturaleza inferior, pues en la naturaleza existen imperfecciones tales como injusticia, tiranía, odio, hostilidad, lucha; éstas son características del plano más bajo de la naturaleza. Éstos son los pecados del mundo, los frutos del árbol del que comió Adán. A través de la educación, debemos librarnos de estas imperfecciones. Con el propósito de que el ser humano pueda ser libre, los Profetas de Dios han sido enviados y se han escrito los Libros Sagrados. De igual modo que nacemos a este mundo de imperfección del vientre de nuestra madre terrenal, así también nacemos al mundo del espíritu a través de la educación divina. Cuando un ser humano nace al mundo fenoménico, encuentra el universo; cuando nace desde este mundo al mundo del espíritu, encuentra el Reino.”
    La fuente de todo mal es que el hombre se aparte de su Señor y ponga su corazón en cosas impías.
    En el mundo de la humanidad existen tres grados: los del cuerpo, el alma y el espíritu.
    El cuerpo es el grado físico o animal del ser humano. Desde el punto de vista del cuerpo, el ser humano participa del reino animal. Los cuerpos, tanto de las personas como de los animales, se componen de elementos que se mantienen unidos por la ley de atracción.
    Como el animal, el ser humano posee las facultades de los sentidos, está sometido al calor, al frío, al hambre, a la sed, etc.; pero a diferencia del animal, la persona posee un alma racional, la inteligencia humana.
    Esta inteligencia humana es la intermediaria entre su cuerpo y su espíritu.
    Cuando el individuo permite que el espíritu, a través de su alma, ilumine su entendimiento, entonces abarca toda la Creación; pues al ser la culminación de todo lo anterior y, por consiguiente, superior a todas las anteriores evoluciones, el ser humano contiene dentro de sí mismo la totalidad del mundo inferior. Iluminado por el espíritu, a través de la mediación del alma, la inteligencia radiante del ser humano lo convierte en el punto culminante de la Creación.
    Pero, por otra parte, cuando una persona no abre su corazón y su entendimiento a la bendición del espíritu, sino que vuelve su alma hacia las cosas materiales, hacia la parte corpórea de su naturaleza, entonces cae de su elevada posición y llega a un estado inferior al de los seres del reino animal. ¡En este caso el individuo desciende a una lamentable condición! Pues si las cualidades espirituales del alma, abiertas al hálito del Divino Espíritu, nunca se emplean, se atrofian, se debilitan y, finalmente, se inutilizan; mientras que si sólo se ejercitan las cualidades materiales del alma, éstas alcanzan un poder terrible, y ese individuo infeliz y extraviado se vuelve más salvaje, más injusto, más vil, más cruel, más malvado que los mismos animales inferiores. Estando sus aspiraciones y deseos fortalecidos por el lado más bajo de la naturaleza de su alma, se hace cada vez más brutal, hasta que todo su ser no es en modo alguno superior al de las bestias que perecen. Tales personas son las que planean hacer el mal, dañar y destruir; carecen en absoluto de espíritu de compasión Divina, pues la cualidad celestial del alma ha sido dominada por la material. Si, por el contrario, la naturaleza espiritual del alma ha sido fortalecida hasta el punto de someter bajo su dominio al lado material, entonces el ser humano se aproxima a lo Divino; su condición humana se glorifica y las virtudes de la Asamblea Celestial se manifiestan en él; irradia la Misericordia de Dios, y estimula el progreso espiritual de la humanidad, por cuanto se convierte en una lámpara que ilumina su camino
    El análisis de la historia nos lleva a la conclusión de que todas las personas verdaderamente notables, las benefactoras de la raza humana, aquellos que han inducido a las gentes a amar el bien y a detestar el mal, y que han sido la causa del verdadero progreso, todas ellas han sido inspiradas por la fuerza del Espíritu Santo.
    El mal continúa existiendo en el mundo debido a que las personas tan sólo hablan de sus ideales, pero no hacen lo necesario por llevarlos a la práctica. Si las acciones tomaran el lugar de las palabras, muy pronto la miseria del mundo desaparecería para transformarse en prosperidad. (Abdul-Baha-Fe Bahái).

  12. gabita dice:

    Bueno leí un par de citas, y a mi parecer el mal es algo ya fundamental para la vidas de las personas, sino existiera, el bien sería ya algo rutinario.
    Sin embargo me parece que lo que se podría hacer, si todos colaboramos, es reducirlo, y que solo exista el mal en menor grado, asi también valoraríamos más las cosas.

  13. Obed Matias dice:

    Un hombre de carne y hueso, que se entregó al sacrificio por los demás. Que donó su vida por los ideales que creía fervientemente. Un hombre sin aureola, sin pies alados, sin pretenciones de ser un heroe. Pero sus ideales volaban, sus acciones lo encumbraban, su visión del mundo lo transitaba a las alturas ideales.
    Lo mataron como a un hombre común y corriente. Destrozaron su cuerpo para evitar que se multiplique.
    El Che solo quería trazar un camino. No pudieron impedirlo.
    Sigue su recorrido por los caminos del mundo. Su vuelo es veloz, profundo, infinito. Sigue trazando nuevos senderos, continua cautivando tal vez desde las percudidas chamarras de los adolecentes.
    De tras de su huella siguen los mismos asesinos tratando de borrar la ruta trazada. Pero lo que consiguen es remarcar la huella con sus odios y miserias.

  14. Percy Omar dice:

    De lo que se ha estado hablando es algo concurrente en el accionar del dia a dia si uno sale a la calle puede verlo si es que en verdad esta listo para comprender la misma influencia del hombre al hombre el deseo de calificar al hombre ser todo poderoso y al mismo tiempo el mas debil. Es ese hombre que con toda la racionalidad posible no hace otra cosa mas ke inventar mal a su paso dejando al bien el olvido denigrandolo a un hecho solo apto para personas ke en verdad como dicen anteriormente no han cometido pecados y ke deberian ser santos. Para mi la dicotonomia entre bien y mal es algo por el cual el hombre no esta preparado a recibir ese conocimiento mientras el siga destruyendo y no sepa entender el conocimiento que este posee, ese conociemiento que es el de crear algo mas hermoso cada dia aunque esta sea pequeña como lo es una sonrrisa a estar creando injurias ojibas nucleares o lo ya famosa calumnia. El hombre sencillamente esta de paso hasta que el mundo encuentre a un nuevo personaje digno de este conociemiento “Bien y Mal”….



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