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por Mora Torres

 

Una perla para Jorge Luis Borges

Hay una nota de la norteamericana Susan Sontag, escrita en 1996, cuando se cumplían diez años de la muerte de Borges. Está redactada en forma de carta. Copio uno de sus párrafos:

“Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en ‘pantallas libros’ cualquier texto a pedido (…) Este es el glorioso futuro que se está creando -y que nos prometen- como algo más ‘democrático’. Por supuesto usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección… y del libro” (revista Proa; Argentina, “Querido Borges”, 1996).

Susan Sontag, la maravillosa y renovadora escritora con quien en este tema estamos en desacuerdo, también murió, y estará discutiendo con Borges la carta que le envió en homenaje. Por eso, del mismo modo que ella a nuestro autor, nosotros podemos escribirle unas líneas:

“Querida Susan Sontag: lamentamos tener que decirle que poco puede apreciar su descontento por la desaparición del libro como objeto físico Jorge Luis Borges. Con toda seguridad no ignorará que él, en esta vida, era ciego, y a partir de los cincuenta años debieron leerle los libros en voz alta. Acordará con nosotros en que esa función bien puede actualmente cumplirla cualquier computadora.”

Llegamos a la conclusión de que sea cual fuere el futuro soporte del libro (y esta afirmación puede sonar irreverente, lo sabemos), la misma es una curiosidad bastante menos trascendente de lo que parece. Que dentro de algunas décadas no exista más el objeto de papel y cartón o cuerina llamado libro sólo puede ser desconsolador para bibliófilos y especialistas en antigüedades, no para los lectores ávidos.

Mora Torres

Editorial, Monografias

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Comentarios

4 respuestas a “Una perla para Jorge Luis Borges”
  1. r.r. dice:

    no estoy de acuerdo, creo que los verdaderos lectores ávidos no dejaremos que los libros en papel desaparezcan, ya que se crea una relacion muy especial con el libro que no puede ser reemplazada por ninguna pantalla, definitivamente no es igual leer en una pantalla que hacerlo cogiendo un libro en tus manos, la sensacion es totalemente distinta.

  2. panchocp dice:

    El libro es hermoso en sus tapas, en las tipografías, el olor a tinta y a papel, sobre todo si es antiguo, pero si fuera por por la belleza y goce estético los códices y escritos en cuero de cordero utilizados en el medioevo eran infinitamente superiores en belleza a los actuales libros. Ahora, todo este goce estético puede ser una limitante si el libro tiene que pagar impuesto igual que las lechugas o el papel higénico, como en Chile, mi país. En este sentido el formato digital es una forma de trasmitir la memoria cultural a los más jóvenes y permitir llegar con literatura actualizada a los lugares más recónditos. El gusto por un tipo de medio de trasmisión no puede ser en desmedro de otro, más si ello puede implicar discriminación económica o limitar el acceso por absurdos legales, tributarios o condiciones geográficas

  3. Ana de Venezuela Guayana dice:

    No solamente creo sino que siento que el libro “fisico” para los lectores ávidos, que hacemos de la lectura un acto recreativo es insistituible! El libro: su forma, portada, hojas; que originan en nosotros acciones tales como: Interpretar o reflexionar acerca de muchas portadas, sentir satisfacción al abrirlo, hojearlo y “ojearlo”, abrazarlo y besarlo con afecto! .!No te ha pasado ¡Escribir un dedicatoria al obsequirlo a un ser querido. Leer ya o mas tarde! Sentada, acostada o caminando, o hacer de las colas de espera un momento recreativo o informativo. Pues definitivamente NOOOOOO podemos sustituirlos.Ellos son fuente de sabiduría y amor y puedes tocarlos, cuidarlos, celarlos y despedirte de ellos cuando ya no es posible conservarlos, son cálidos, bellos.Pero la “pantalla libro” si es una gran solución, una gran economía para la lectura que por razones de otra índole como tarea escolar, lecturas informativas o de formación profesional estamos obligados a realizar. Aquellos que son herramientas de trabajo eventual bien pueden ser pantalla libro y sean Bienvenidos!

  4. angel sequeyro dice:

    He tenido una biblioteca con algo más de mil libros y constituyen un tesoro para mi. Tuve el quebranto de perder muchos en un cambio de casa, pues al final de la mudanza, me encontré con que varios atados faltaban. No resulta posible reponer libros que adquirimos sesenta o más años antes, ya no existen en las librerías y solo la suerte nos hace hallarlos en librerías de viejo. Mi gusto se inclina a la historia y también obras sobre un marco histórico. No creo que los libros como tales desaparezcan, aunque tal vez se le adquiera como cosas curiosas y temas de conversación. En nuestro país resulta infimo el número de personas que leen y pienso que ya somos más quienes escribimos para nuestro particular solaz. De cualquier manera siempre habrá alguien que tenga el deseo de impresionar a sus conquistas o a sus amigos y presuma de haver leído varios libros físicos.



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