Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El lado oscuro de la luna

En casi todas las filosofías y religiones orientales el ser humano es considerado un cosmos en miniatura, idéntico al universo, el Microcosmos. El corazón representa al sol y el cerebro a la luna (observemos que la luna no brilla por sí misma sino que refleja la luz del sol).

Y en todas las culturas orientales y occidentales, la luna es un enigma. Aun cuando el hombre haya llegado a ella, quedan vastas regiones en sombra por recorrer. Los científicos conocen menos de nuestro satélite que del transparente, simple y enorme Sol.

Del mismo modo que la luna, el cerebro plantea misterios más curiosos que los del corazón. Los seres humanos luchamos por conquistar nuestro cerebro y nuestra mente, lógicamente en busca de poder.

Se habla de los más extraordinarios poderes que subyacen en el cerebro comandado por la mente. E intentamos rescatarlos desde el principio de la historia: la alquimia es uno de los nombres de esa búsqueda ininterrumpida; control mental es otro; otros, meditación, raja yoga, misticismo.
Aunque respetamos todos estos caminos, estamos convencidos de que la gente pretende llegar muy lejos en estos dominios cuando en realidad lo único que se puede hacer por ahora es aquietar mente y cerebro para que rindan más, lo cual se consigue con muy poco, y en especial con poca ansiedad al respecto. Pasar las páginas de un libro de arte, escuchar nuestra música preferida, inventar un plato especial de comida y hacerlo con amor, nos concentra por un rato en algo que se sitúa lejos de nuestras ambiciones, egos y carencias.

Nos hace sentir -por un rato, insisto- como si no fuéramos de carne, allí donde comienza el olvido de sí mismo y la comunicación empática con los demás.

Cuando volvemos de estos “ejercicios” parece que todo se ha ordenado; nos pesan menos las preocupaciones y estamos listos para usar más adecuadamente nuestra inteligencia, y tal vez hasta nos hayamos aliviado de nuestra más insidiosa enfermedad de humanos: la egolatría.

Al alejarnos de nuestras quejas y pesadumbres, al mundo se lo ve con otros límites, o sin ellos. Es nuestro cuerpo el que crea el espacio que habitamos y nuestro ego personal el que lo vigila: cuando nos olvidamos de ellos, vemos el espacio sin límites de todos: el universo entra por un momento y es aquí donde podemos llegar a descubrir nuestras capacidades más ocultas.

Cerebro, mente, y también la palabra alma: ¿algún lector sabe algo más de ellos, o puede aconsejarnos para comprenderlos mejor?.

Mora Torres

Editorial, Monografias

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Comentarios

Una respuesta a “El lado oscuro de la luna”
  1. jose dice:

    Es cierto, la vanidad y la egolatria han hecho caer a las personas mas poderosas de la historia, incluso a un “ex- angel de dios”, que ha sido condenado a comandar el infierno, actualmente pensamos mas en nosotros que en los demás, es una verdadera lástima, muchas veces con nuestras acciones herimos a otros y no nos importa, en tanto salgamos beneficiados, realmente gran parte de la humanidad merece sentir el peso de sus acciones, realmente merecen el final que del que “el que es” habló.



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